Camino Sinodal alemán

Los católicos alemanes critican al Vaticano por sus «continuas resistencias» al Camino Sinodal

Camino Sinodal alemán

«Solo una renovación sustancial y estructural puede hacer que la Iglesia vuelva a ser creíble», destaca la presidenta del Comité Central de Católicos Alemanes

El ZdK ha solicitado una «participación constante» de las víctimas de violencia sexual e infantil, así como «medidas decisivas» para proteger el medio ambiente, tomando como ejemplo al Papa Francisco y su ‘Laudato Si’

Los católicos alemanes quieren seguir adelante con el Camino Sinodal, pese a las«continuas resistencias» desde el Vaticano. «Solo una renovación sustancial y estructural puede hacer que la Iglesia vuelva a ser creíble», destacó la presidenta del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), Irme Stetter-Karp, respondiendo a las discusiones mantenidas el mes pasado por los obispos del país durante su visita a la Curia romana.

Tal y como adelanta Katholische, la principal institución que reúne a los católicos de Alemania está celebrando su plenaria de otoño en Berlín, con la mirada puesta en las duras críticas vertidas por los cardenales Ladaria y Ouellet contra el proceso sinodal en el país, llegando incluso a solicitar un impass en el debate.

Stetter-Karp, sin embargo, reconoció los «avances» en la reforma de la ley laboral de los obispos alemanes, que permitirán que parejas homosexuales o divorciados vueltos a casar puedan ser contratados. Del mismo modo, el ZdK ha solicitado una «participación constante» de las víctimas de violencia sexual e infantil, así como «medidas decisivas» para proteger el medio ambiente, tomando como ejemplo al Papa Francisco y su ‘Laudato Si’.

Buscar soluciones consensuadas

Arzobispo Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Nueva York.

En una serie de intervenciones ante la ONU, el observador permanente monseñor Gabriele Caccia reafirmó la posición del Vaticano sobre el conflicto en Ucrania, relanzando las palabras del reciente llamamiento del Papa: busquemos soluciones que no se impongan por la fuerza, sino consensuadas, justas y estables

 Por Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano

Cuatro intervenciones como un mosaico, dictadas por la urgencia de mostrar también a la asamblea de la ONU el plan que le es caro al Papa y a la Santa Sede: recuperar una serenidad mundial que la guerra de Ucrania, con la sombra del dedo en el detonador del conflicto atómico, parece haber ofuscado, fomentando escenarios apocalípticos en lugar de empujar a desactivarlos antes de que sea demasiado tarde. Así es como el representante del Vaticano ante las Naciones Unidas, el arzobispo Gabriele Caccia, vivió una jornada más que intensa, interviniendo ayer en cuatro circunstancias diferentes, dos de ellas dedicadas directamente a la crisis que ha vuelto a dividir el planeta en bloques.

Las condiciones adecuadas para la paz

Ante la undécima sesión especial de emergencia de la Asamblea General, en la que se abordó la cuestión de la integridad territorial de Ucrania, el observador permanente de la Santa Sede repitió palabra por palabra el llamamiento lanzado por Francisco el pasado 2 de octubre en el Ángelus, esa más que sentida invitación, dirigida explícitamente a los presidentes de los dos países beligerantes, para que silencien sus armas y busquen «las condiciones para iniciar negociaciones capaces de conducir a soluciones no impuestas por la fuerza, sino acordadas, justas y estables». Condiciones, insistió el Papa, «basadas en el respeto del valor sacrosanto de la vida humana, así como de la soberanía e integridad territorial de cada país». Y ello «sin dejarnos arrastrar a peligrosas escaladas» de una guerra tachada de nuevo de «locura».

La paz no es el mismo número de armas

Un discurso, el de Monseñor Caccia, estrechamente relacionado con el dirigido a sus colegas en la primera Comisión de la Asamblea General, dedicada al desarme y la seguridad internacional. El representante del Vaticano comenzó recordando el mismo clima de inquietud de hace sesenta años, cuando el mundo estuvo a punto de entrar en un conflicto nuclear y cuando Juan XIII, en su Pacem in Terris, señaló sin rodeos que la verdadera paz entre las naciones no puede basarse en «la posesión de un número igual de armas, sino sólo en la confianza mutua». Sin embargo, a pesar del drama actual, el prelado señaló que «hay signos de esperanza para el desarme» incluso hoy en día, destacados en primer lugar por la ratificación por parte de seis Estados del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT). Tras pedir a los demás países que hagan lo mismo, Monseñor Caccia abordó el preocupante desarrollo de los armamentos, desde armas como las minas antipersona y las municiones de racimo hasta los sistemas de armas orbitales y los misiles antisatélites. El gasto militar mundial, afirmó, «ha superado por primera vez los 2 billones de dólares», consumiendo recursos «que podrían promover el desarrollo humano integral y salvar innumerables vidas». Si no se aborda esta proliferación desenfrenada», dijo, «la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) seguirá siendo difícil.

Con la pandemia y las guerras crece la pobreza 

De un tenor diferente, pero no menos importante, fueron las otras dos intervenciones del observador permanente, la primera de las cuales se dirigió a la audiencia de la Segunda Comisión de la Asamblea General sobre la erradicación de la pobreza y el desarrollo de la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición. En este caso, el prelado constató un retraso con respecto al calendario establecido. «Solo ocho años después de la consecución de los objetivos de la Agenda 2030 y cinco años después de la conclusión de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Erradicación de la Pobreza», señaló, «la comunidad internacional debe retomar el camino y redoblar sus esfuerzos para hacer frente a las alarmantes tasas de pobreza, especialmente en los países menos desarrollados». La pandemia ha provocado un aumento del 8,3% en 2019 al 9,2% en 2020 en la tasa de pobreza, una «fluctuación aparentemente pequeña en los datos» que, sin embargo, «se corresponde -subrayó el prelado- con un cambio enorme, es decir, 77 millones de personas más que viven con menos de 1,90 dólares al día», lo que supone una malnutrición generalizada y una serie de problemas relacionados, desde la salud hasta el empleo. De ahí el reiterado llamamiento a «diseñar políticas que tengan a la persona humana en el centro y garanticen el acceso equitativo a aquellos bienes esenciales, recursos y oportunidades indispensables para sostener la vida y promover el desarrollo integral y el bienestar de cada persona».

Los Pueblos indígenas con el derecho a contar

Por último, en la tercera Comisión de la Asamblea General, centrada en los «Derechos de los Pueblos Indígenas», monseñor Caccia estigmatizó cómo son «demasiado a menudo descuidados, cuando no realmente ignorados», una situación que repercute en estas poblaciones, víctimas del impacto del cambio climático y de la degradación del medio ambiente, así como, denunció el observador vaticano, «de políticas codiciosas y miopes y de prácticas ilegales que pueden conducir a la expropiación de territorios y recursos». En cambio, es necesario reconocer a los pueblos indígenas como titulares de derechos «haciéndolos participar, cuando proceda, en los procesos de toma de decisiones» en los organismos donde se deciden las políticas que les afectan. Además, continuó el prelado, si las tierras que habitan «van a ser catalogadas como protegidas, debe garantizarse el respeto al principio del consentimiento libre, previo e informado». Este diálogo, que garantiza el respeto de sus derechos y libertades fundamentales, pero también de sus tradiciones y costumbres, es esencial -según Monseñor Caccia- para promover una cultura del encuentro frente a esa cultura del indigenismo «completamente cerrada, a-histórica y estática que rechaza cualquier tipo de fusión».

Hacia el desarme nuclear

El Vaticano exige ante la ONU iniciar urgentemente «un camino hacia el desarme nuclear»

Sede de Naciones Unidas
Sede de Naciones Unidas

En una ceremonia organizada por la misión permanente de observación del Vaticano ante la ONU, el arzobispo de Nuevo México reiteró ante los delegados de Naciones Unidas las palabras de Francisco sobre la “inmoralidad” de poseer armas nucleares

«Si nos preocupamos por la humanidad, si nos preocupamos por nuestro planeta, si nos preocupamos por el Dios de la paz y la conciencia humana, entonces debemos iniciar una conversación pública sobre estas cuestiones urgentes y encontrar un nuevo camino hacia el desarme nuclear», señaló el arzobispo en el acto religioso

 | RD

«Si nos preocupamos por la humanidad, si nos preocupamos por nuestro planeta, si nos preocupamos por el Dios de la paz y la conciencia humana, entonces debemos iniciar una conversación pública sobre estas cuestiones urgentes y encontrar un nuevo camino hacia el desarme nuclear«.

En vísperas de la apertura de la 77ª sesión de la Asamblea General de la ONU, y en un acto coordinador por la misión permanente de observación del Vaticano ante ese organismo internacional, John C. Wester, arzobispo de Santa Fe (Estados Unidos), hizo un llamamiento a iniciar conversaciones significativas para lograr el pleno desarme nuclear en un servicio religioso celebrado el pasado 12 de septiembre en la Iglesia de la Sagrada Familia y a que asistían delegados y trabajadores de las Naciones Unidas.

John C. Wester, arzobispo de Santa Fe
John C. Wester, arzobispo de Santa Fe

Wester invitó a los representantes de la ONU y de las ONG a escuchar las voces de las personas que sufren las consecuencias de la guerra y de la pobreza”, porque “cuando escuchamos realmente estas voces, el grito de los pobres, los indigentes y los perseguidos, estamos dando los primeros pasos en una conversación constructiva que encontrará respuestas y creará un verdadero cambio en nuestro mundo”, según informa el portal NCR.

«Diálogo es lo que necesita nuestro mundo»

Wester, que citó las reiteradas declaraciones de Francisco sobre la “inmoralidad” de poseer armas nucleares, destacando la importancia que el Pontífice da al diálogo entre las naciones, afirmó estar convencido “de que este diálogo del que habla el Papa Francisco es lo que se necesita en nuestro mundo actual».

«La solución a nuestras divisiones y controversias no es la violencia y la guerra, sino el esfuerzo honesto y sincero de los seres humanos por encontrarse en conversaciones fructíferas que lleven a la paz». Y, añadió, “un diálogo sobre el desarme nuclear es una parte esencial de esta conversación».

Curso on-line sobre la sinodalidad

Tercera semana del curso online sobre sinodalidad: Liderazgo, gobernanza y rendición de cuentas en la Iglesia

Boston College inicia el primer curso masivo online de discernimiento
Boston College inicia el primer curso masivo online de discernimiento

«El liderazgo en la Iglesia debe ser revisado y pensado a la luz de una visión interdisciplinar que responda a los nuevos tiempos y que tenga como finalidad ayudar a todos y todas en la Iglesia a crecer en humanidad»

«El ejercicio del liderazgo en la Iglesia permite a todo el Pueblo de Dios caminar juntos y realizar así su misión como comunidad de fieles»

«Como veremos en los videos de esta semana, uno de los objetivos para un liderazgo eclesial actual ha de ser favorecer, construir y desarrollar relaciones, procesos y estructuras en clave sinodal

17.07.2022 | Janet Forbes, Irlanda

El liderazgo es una palabra que se utiliza con frecuencia en muchas disciplinas y es preciso decir que el interés por el estudio y las prácticas del liderazgo sigue creciendo en todas las disciplinas. No existe un acuerdo sobre cómo debe definirse el liderazgo o, de hecho, qué constituye una buena práctica, aunque se acepta universalmente que la cultura es un factor esencial cuando se considera el liderazgo.

En la Iglesia, este tema ha ido adquiriendo relevancia en las últimas décadas. La reflexión en torno a los cambios antropológicos y culturales, así como los casos de escándalos de abusos cometidos por la Institución eclesial —tanto sexuales, como de poder, económico o de conciencia—, ha dado lugar a la aparición de un entendimiento de que el liderazgo debe ser revisado y pensado a la luz de una visión interdisciplinar que responda a los nuevos tiempos y que tenga como finalidad ayudar a todos y todas en la Iglesia a crecer en humanidad.

Papa

En el documento de la Comisión Teológica Internacional titulado La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia encontramos algunos criterios que pueden ayudarnos a concebir buenas prácticas en clave sinodal. Se nos dice que «una Iglesia sinodal es una Iglesia de participación y corresponsabilidad» y que «en el ejercicio de la sinodalidad, la Iglesia está llamada a dar expresión a la participación de todos, según la vocación de cada uno» (CTI Sin, 67). 

A la luz de conceptos como participación, inclusión, diversidad, corresponsabilidad y rendición de cuentas (accountability), podemos discernir hasta qué punto el ejercicio del liderazgo en la Iglesia permite a todo el Pueblo de Dios caminar juntos y realizar así su misión como comunidad de fieles

Como veremos en los videos de esta semana, uno de los objetivos para un liderazgo eclesial actual ha de ser favorecer, construir y desarrollar relaciones, procesos y estructuras en clave sinodal. Por lo tanto, los videos que ofrecemos esta semana examinan el liderazgo, el gobierno y la rendición de cuentas dentro de la Iglesia católica, analizando lo que diferencia el liderazgo sinodal de otras modalidades existentes. A tal fin, ofrecemos voces expertas de varios continentes que compartirán sus conocimientos y experiencias sobre este tema fundamental para la conversión y la reforma de una Iglesia que quiere ser toda ella sinodal.

Pueblo de DIos
Pueblo de DIos

VIDEOS DISPONIBLES ESTA SEMANA EN ESPAÑOL, INGLÉS, ITALIANO, FRANCÉS Y PORTUGUÉS 

– El liderazgo en la Iglesia (David McCallum, sj, USA)

– Corresponsabilidad y trabajo en equipo (Nathalie Becquart, xmcj y Philippe Becquart, Vaticano y Suiza)   

– Accountability: informes internacionales y respuestas eclesiales (Carlos Schickendantz, Chile)

– Co-gobernanza y accountability en las diócesis (Mons. Raúl Biord, Venezuela)       

– El poder en la Iglesia (Gregor Maria Hoff, Alemania)

– Liderazgo y trabajo en equipo en una diócesis (Mons. José Saúl Grisales, Colombia)

– Liderazgo y gobernanza de las mujeres en la Iglesia (Hna. Joséee Ngalula, República Democrática del Congo)

Los videos de todas las semanas están disponibles sin necesidad de inscripción y pueden ser vistos de modo asincrónico según el tiempo de cada persona: https://formaciononline.bc.edu/es/inicio/

7º Aniversario de «Laudato Si»

Un Planeta a cuidar, un grito aún a escuchar

En el séptimo aniversario de la encíclica Laudato si’, trazamos un balance de cuánto se hizo hasta ahora y de cómo las palabras proféticas de Francisco han hecho iniciar procesos fecundos, en todos los ámbitos tocados por el texto, interpelando a los gobernantes, así como también a los niños al punto de transformar la urgencia en una costumbre: cuidar la Casa Común, y cada una de sus creaturas, incluso la más efímera.

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano 

Si el Planeta Tierra fuera una persona, probablemente estaría hoy tumbado en alguna cama de hospital con un goteo de morfina conectado a su brazo para aliviar los numerosos e insoportables dolores que le aquejan. Ha sido el hombre, sobre todo en las últimas cuatro décadas, el que, como buen médico, se ha esforzado en hacer la historia clínica del paciente, sometiéndolo a análisis clínicos especializados, hasta llegar a un diagnóstico poco halagüeño: la contaminación; el cambio climático; la desaparición de la biodiversidad; la deuda ecológica entre el Norte y el Sur, vinculada a los desequilibrios económicos; el antropocentrismo; el dominio de la tecnocracia y las finanzas, con la prevalencia de una «cultura del descarte» rampante que lleva a la explotación de los niños, el abandono de los ancianos, la esclavización de los demás, el comercio de órganos o los diamantes de sangre. 

En una palabra, el «cáncer», y además el cáncer «en última fase», que quizá sea más temible que las enfermedades descriptas anteriormente, pero que nos deja indiferentes porque no ha afectado a ningún miembro de nuestra familia o a amigos de toda la vida. Sin embargo, ese mismo médico, tan escrupuloso en la fase de diagnóstico, se olvidó de encontrar una cura. O donde la había encontrado, para administrarla diariamente, con perseverancia y amor. Hace siete años, el 24 de mayo de 2015, con la encíclica Laudato si’, fue el Papa Francisco quien relanzó la urgencia de una terapia dirigida contra las enfermedades de la Tierra, apelando no a los médicos profesionales, sino a «todos los hombres y mujeres de buena voluntad»: 221 páginas, una introducción, 6 capítulos y dos espléndidas oraciones finales que inmediatamente dejaron su huella no solo en la Doctrina Social de la Iglesia, sino también en los procesos políticos, económicos y ecológicos de nuestras sociedades globalizadas.

Palabras proféticas 

Hoy también a la luz de la dramática experiencia de la pandemia que nos ha puesto de rodillas y de la guerra que continúa sembrando terror y destrucción, tenemos la prueba por una parte de las intuiciones “proféticas” del texto de Francisco y, por otra, de su fuerza, tan simple como el verso del Cántico de las Criaturas del que toma su nombre y, al mismo tiempo, tan eficaz, como lo es toda palabra dirigida a Dios con fe.

Los frutos de la encíclica del Papa Bergoglio, la segunda de todo su Pontificado, han, de hecho, iniciado procesos fecundos, muchos de ellos aún en curso, en todos los ámbitos tratados en el texto, interpelando a los gobernantes, como también a los niños, decididos, con pies de plomo, a hacer su parte. El bagaje cultural y magisterial en el que se asienta la reflexión del Papa es amplio y bien documentado: desde Pablo VI, que se refirió al problema ecológico presentándolo como una crisis que es «consecuencia dramática» de la actividad incontrolada del ser humano, hasta San Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI, que ha invitado con preocupación a reconocer que la Creación está comprometida allí «donde somos las últimas instancias, donde el todo es simplemente de nuestra propiedad y lo consumimos solo para nosotros mismos».

Y, sin embargo, en la maravillosa obra de las manos de Dios, no hay depredadores ni egoísmo, no hay amos y esclavos, no hay un entorno que se pueda explotar a voluntad, sino un lugar, un hogar de hecho, que se comparte en armonía. Francisco dice: “La Biblia nos enseña que el mundo no nació del caos o del azar, sino de una decisión de Dios que lo llamó y siempre lo llama a la existencia, por amor. El universo es bello y bueno, y contemplarlo nos permite vislumbrar la infinita belleza y bondad de su Autor. Cada criatura, incluso la más efímera, es objeto de la ternura del Padre, que le da un lugar en el mundo”.

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Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

23/05/2022

Nota Eclesial: Laudato si’ para toda la humanidad

Todo está conectado, incluso las crisis 

El primero y valioso fruto de la Laudato si’ es precisamente su capacidad de conectar aspectos que, con anterioridad, se trataban sectorialmente. No es casualidad que entre las expresiones más citadas se encuentre “la ecología integral”, que está en el centro mismo, el «todo está conectado», que se ha convertido casi en un eslogan, y la anotación de que «no hay dos crisis searadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socio-ambiental»: el Planeta está mal, pero el hombre ciertamente no está mejor, obligado por la hambruna, el hambre, los desplazamientos de tierra, las inundaciones, las guerras, la corrupción, a abandonar su hogar, sin saber si alguna vez encontrará otro.

También este año hemos contado en Vatican News muchas historias inspiradas en Laudato si’, desde Roma hasta las Islas Salomón, atravesando los 5 continentes con los testimonios de quienes han querido ponerle cara. La acción a favor del medio ambiente es transversal a las culturas, a los pueblos, a los contextos geográficas, a las creencias, aunque hay que decir que la Iglesia ha sido un enorme hervidero de ideas y proyectos, gracias a los cuales las palabras del Pontífice no quedaron en papel mojado. 

Los proyectos

En Ghana, por ejemplo, los obispos de la Conferencia Episcopal están haciendo un esfuerzo para plantar un millón de árboles, una acción concreta para complementar y apoyar el proyecto gubernamental “Green Ghana”, lanzado en junio de 2021.

En Kenia, ya habían comenzado, el año pasado, con la plantación de semillas en el bosque de Kakamega, el único bosque tropical que queda en el país. En el programa participaron 500 personas de distintas confesiones cristianas, que también realizaron iniciativas de sensibilización por un uso más respetuoso de los recursos de la tierra. Plantar un árbol -había dicho el Papa Francisco precisamente en Kenia en 2015- es, en primera instancia, una invitación a seguir luchando contra fenómenos como la deforestación y la desertificación. A su vez, plantar un árbol nos provoca a seguir confiando, esperando y especialmente comprometiendo nuestras manos para revertir todas las situaciones de injusticia y deterioro que hoy padecemos”.

Con esta visión, los jóvenes del Movimiento Laudato si’, en modo particular, intervinieron también en el ámbito urbano para afrontar sea simbólica como concretamente uno de los más grandes desafíos a los que se enfrentan las ciudades: el de la inmensa producción de residuos. Y así, en colaboración con la ONG Nairobi Recyclers (Narec), dieron vida a un proyecto de reciclaje que busca limpiar parte de la capital. Además de recoger la basura y de proteger el medio ambiente de la contaminación, el equipo de Nairobi Recyclers identificó 17 escuelas y 5 casas religiosas de acogida para niños donde pretende plantar más de mil árboles frutales y otras especies. Pero la Iglesia, además de los proyectos de reforestación en África, ha puesto en marcha, en otros contextos, de descarbonización, de eficiencia energética, de agricultura sustentable, de abastecimiento de agua potable, de limpieza de los mares de plástico, de educación y sensibilización ambiental, sin olvidar nunca a la persona y la protección de la vida humana.

Con este propósito no se puede no citar la obra del episcopado estadounidense y de la diócesis de Chicago que, bajo la guía del cardenal arzobispo de la ciudad, Blase Joseph Cupich, tiene el mérito de haber establecido el primer ministerio Laudato si’ en el mundo, interpelando a tantos católicos, jóvenes y mayores, que han puesto su profesión o «carisma» en el cuidado de la Casa Común y la defensa de los más débiles. Una mención especial también para la diócesis de Burlington que se comprometió con los fieles en la sensibilización y en la acción hacia una mayor justicia ecológica emprendiendo proyectos para hacer frente a la cultura del despilfarro (práctica del compostaje en el huerto y en el jardín, uso exclusivo de materiales reciclados empezando por el papel, modelos circulares de producción y consumo alimentario, pero no solo), junto al comienzo de un monitoreo de las propiedades inmobiliarias diocesanas en lo que respecta al suministro de energía para su conversión a formas renovables o de bajo impacto ambiental. También es grande la implicación de las comunidades locales, por parte de la Iglesia, para salvar a la Amazonía, el pulmón verde del mundo que corre el riesgo de derrumbarse cada día más a causa de la deforestación, de la corrupción, la explotación intensiva del suelo y la aniquilación de la biodiversidad. 

Los frutos de un llamamiento incansable 

“En efecto, existe una clara relación entre la protección de la naturaleza y la construcción de un orden social justo y equitativo. No puede haber una renovación de nuestra relación con la naturaleza, sin una renovación de la humanidad misma”, había dicho el Papa en ocasión del Encuentro con las Autoridades keniatas durante el Viaje Apostólico de noviembre de 2015, que también tocó a Uganda y a África Central, pocos meses después de la publicación de la encíclica. El llamamiento es, no obstante, incansable: “Cuidar la Tierra, para que no responda con la destrucción”, no devorar la Tierra sino devolverle su dignidad, escuchar aquel grito sufriente de los pueblos que sigue presionando los oídos de todos. También en este año hemos presenciado un vibrante florecimiento de las Comunidades Laudato si’, que nacidas de la idea del obispo de Rieti, monseñor Domenico Pompilli y del fundador de Slow Food Italia, Carlo Petrini, en el silencio de la oración o en el “barullo” de las movilizaciones, pero siempre con iniciativas concretas, han relanzado el tema de la ecología integral apuntando a esa conversión del corazón, pero también de acción que atraviesa e irradia el texto de Francesco. Desde 2020 en adelante, no obstante la pandemia, los círculos Laudato si’ han registrado un aumento de casi el 300%.

La encíclica ha permeado el debate político y científico a partir de la Conferencia de París sobre el clima del 2015 y la de Glasgow del 2021; hizo sí que el cuidado de la Casa Común se incluyera entre las obras de misericordia y dio lugar a la «Economía de Francisco”. 

Sin ese documento quizás hubiera sido más difícil celebrar un Sínodo como el de la Amazonia (cuya conexión con Laudato si’ es evidente ya desde el tema: «Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral») y llegar a la posterior exhortación apostólica, Querida Amazonia, con sus cuatro sueños -social, cultural, ecológico y eclesial- que son en realidad un camino de ecología integral capaz de interpelar la conciencia del mundo entero, al que el propio Francisco se refirió cuando, al hilo de los trabajos sinodales, habló de un verdadero «pecado ecológico».

El mismo Sínodo de los jóvenes del 2018 y el “Documento sobre la fraternidad humana”, firmado el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi por el Papa y el gran imán de Al-Azhar, Al-Tayyib, estarían, al fin y al cabo, entre los frutos de este texto, inicialmente visto como una encíclica verde, más tarde mejor entendido como una verdadera perspectiva innovadora, motor de una revolución cultural, que atraviesa la sociedad en todas sus grietas. Durante la JMJ de Panamá, en enero de 2019, se habló incluso de una «Generación Laudato si’«. Sin embargo, es un hecho que el paradigma de la ecología integral se ha extendido como un reguero de pólvora a nivel internacional, gracias también al compromiso del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como en Italia, donde ha encontrado un terreno especialmente fértil, dada la sensibilidad hacia las cuestiones medioambientales demostrada por la Conferencia Episcopal Italiana y las distintas diócesis. Sin embargo, el documento de Francisco ha dado un nuevo impulso a la reflexión de asociaciones comerciales como ColdirettiConfcooperative y Confartigianato o de fuerzas sindicales como la Cisl.

A nivel eclesial, se ha injertado en iniciativas nacionales como las Semanas Sociales de los católicos italianos; ha inspirado eventos de espiritualidad, sobre todo el «Tiempo de la Creación» que va desde el 1º de septiembre, Jornada Mundial de Oración por la Salvaguarda de la Creación, hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco. Ha permitido el establecimiento de la Semana Laudato si’, este año programada del 22 al 29 de mayo; ha alimentado la música, el arte, la cultura e incluso el cine. «Somos parte de una sola familia humana, llamada a vivir en una casa común de la que constatamos, juntos, la inquietante degradación», fueron las palabras del Papa Francisco en el texto entregado a los ecologistas franceses, con los que se reunió el 3 de septiembre de 2020, pero, añadió, «nos alegra el hecho de que la toma de conciencia de la urgencia de la situación se haga sentir en todas partes, de que el tema de la ecología cale cada vez más en las formas de pensar en todos los ámbitos y empiece a influir en las decisiones políticas y económicas, aunque quede mucho por hacer”.

COP26 en Glasgow

El Vaticano defiende la «centralidad del multilateralismo» en la lucha contra el clima 

© Jane Barlow/PA Wire/dpa .  

El secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, ha llegado a Glasgow (Reino Unido) donde se celebra la cumbre del clima (COP26) para afirmar «la centralidad del multilateralismo» y reivindicar compromisos «concretos» que implementen los acuerdos de París de 2015 para contener el cambio climático. 

ROMA, 1 (EUROPA PRESS) 

En una foto publicada por el embajador del Reino Unido, Chris Trott, en su cuenta de Twitter se ve a la delegación vaticana en el aeropuerto de Glasgow, encabezada por Parolin. Estaba prevista en un principio la participación del Papa que finalmente no asistirá. 

«El deseo de la Santa Sede es que la COP26 pueda realmente reafirmar la centralidad del multilateralismo y de la acción, incluso a través de los así llamados actores no estatales. Vista la lentitud del progreso, la importancia de la Conferencia de Glasgow es significativa, en cuanto a través de ella se podrá medir y estimular la voluntad colectiva y el nivel de ambición de cada estado», ha dicho Parolin en una entrevista con el portal del Vaticano, Vatican News. 

Si bien, ha asegurado que el itinerario para una implementación «eficaz, todavía bajo la sombra de la pandemia, es bastante complejo e incierto». 

También ha observado cómo en la actualidad resulta «profundamente evidente cómo la degradación ambiental y la degradación social están fuertemente interrelacionadas» por lo que ha pedido que de la COP26 emerja «una clara respuesta colectiva» no sólo para favorecer las actividades de «mitigación y de adaptación» al cambio climático por parte de todos los países, sino también «para ayudar a los más vulnerables a afrontar los daños y las pérdidas que derivan de dicho fenómeno, que lamentablemente ya son una realidad en numerosos contextos». 

Además, ha constatado que los datos más recientes que provienen de varios Organismos científicos internacionales «no son nada alentadores» sobre el camino que está haciendo la comunidad internacional para conseguir los objetivos del Acuerdo de París. 

«Esto manifiesta las dificultades de este cambio de rumbo, pero contextualmente evidencia cada vez más la urgencia del mismo. Tenemos los medios y los recursos para dicho cambio; lo que todavía parece faltar es una clara voluntad política», ha dicho. 

Más de 30.000 delegados se reunirán desde este domingo 31 de octubre y hasta el 12 de noviembre en Glasgow, Escocia, en el marco de la XXVI Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático. 

Transformar el sistema alimenticio mundial

«En el siglo XXI, el hambre no es sólo una tragedia para la humanidad, sino también un verdadero motivo de vergüenza» 

¿Objetivo? Hambre cero 

El Vaticano propone transformar el sistema alimentario mundial para acabar con el hambre y la desnutrición 

Hay que «proporcionar a los pobres y a los que se encuentran en situaciones vulnerables los recursos que necesitan para mantenerse a sí mismos y a sus familias a largo plazo» 

25.09.2021 | Mireia Bonilla 

(Vatican News).- La Santa Sede ha participado en la primera Cumbre de las Naciones Unidas sobre Sistemas Alimentarios que se esta celebrando en Nueva York, llevando como representante a Su Excelencia Monseñor Paul Richard Gallagher, secretario de Relaciones con los Estados. 

Durante su discurso, el secretario vaticano dejó clara la urgencia de “intensificar la acción internacional para la transformación de los sistemas alimentarios y la lucha contra la inseguridad alimentaria y la malnutrición”. Además, recordando las palabras del Papa en su Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación del año pasado, donde Su Santidad dijo: “En el siglo XXI, el hambre no es sólo una tragedia para la humanidad, sino también un verdadero motivo de vergüenza”, el prelado insistió en que “es hora de pasar de las declaraciones y la formulación de estrategias a la acción efectiva y urgente”. Ahora bien, Monseñor Gallagher puntualizó que la cuestión crucial es “cómo transformar los sistemas alimentarios para que apoyen la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, apoyen la regeneración de los sistemas sociales tras la pandemia de Covid-19 y promuevan el desarrollo integral de cada persona, protegiendo al mismo tiempo la integridad de nuestro planeta”. 

La alimentación para todos, un deber moal 

El secretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados también afirmó que el acceso a los alimentos “es un derecho humano fundamental” y que “la alimentación para todos es un deber moral”. Pero, se centró sobre todo en la importancia de alimentar a los hambrientos y en especial de “proporcionar a los pobres y a los que se encuentran en situaciones vulnerables los recursos que necesitan para mantenerse a sí mismos y a sus familias a largo plazo”. Esto es fundamental, pues una de las respuestas “es darles más oportunidades de utilizar y poseer tierras, recursos financieros y formación”. 

Sustituir la «cultura del despilfarro» por una «cultura del cuidado» 

Otra de las tareas que Gallagher considera fundamental es que los sistemas alimentarios sostenibles “deben proporcionar alimentos nutritivos para todos, apoyar medios de vida justos y equitativos y promover modelos de producción y consumo circulares”. Para lograrlo, “debemos sustituir la «cultura del despilfarro» por una «cultura del cuidado» que proteja la dignidad inherente a cada persona y preserve nuestra casa común” ha dicho el prelado ante las Naciones Unidas. 

Para lograrlo, además de que se necesite aplicar una visión de los sistemas universales que integre los componentes humanos, económicos, medioambientales y tecnológicos, la Comunidad Internacional – ha concluido Gallagher – “puede contar con la ayuda de la Santa Sede para hacer realidad esta visión, a través de las numerosas iniciativas de la Iglesia católica en todo el mundo”. 

Clamor del Vaticano a los talibanes

El clamor del Vaticano a los talibanes: “Reconozcan el derecho a la vida y la libertad de circulación y de religión”

El portavoz de la Santa Sede ante la ONU reclama a la comunidad internacional que pase “de las palabras a los hechos” en la acogida de refugiadosDD

La preocupación de la Santa Sede por la crisis en Afganistán es más que notable. Así lo ha manifestado el sacerdote John Putzer, encargado de Negocios de la Misión Permanente de la Santa Sede ante la ONU y otras organizaciones internacionales en Ginebra.

Durante el 31ª sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos celebrada de forma virtual, el portavoz vaticano instó a la comunidad internacional a pasar “de las palabras a la acción” en lo que a la acogida de refugiados se refiere desde un “espíritu de fraternidad humana”.

Reconocer la dignidad humana

Con la encíclica ‘Fratelli tutti’ como eje de su intervención en el foro global, el diplomático católico hizo un llamamiento para que en Afganistán, ahora bajo el dominio talibán, se puedan “reconocer y defender el respeto de la dignidad humana y los derechos fundamentales de toda persona, incluidos el derecho a la vida, la libertad de religión, el derecho a la libertad de circulación y de reunión pacífica”.

Para Putzar, “en este momento crítico” resulta “de vital importancia apoyar el éxito y la seguridad de los esfuerzos humanitarios en el país, con un espíritu de solidaridad internacional, para no perder los progresos realizados, especialmente en las áreas de salud y educación”. Sobre cómo abordar el actual conflicto abierto en el país asiático, desde el Vaticano se presenta “el diálogo inclusivo” como “la herramienta más poderosa”.

Precumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios


El Vaticano clama contra “los intereses económicos” que “impulsan prácticas ecocidas”
El cardenal Turkson defiende la necesidad de promover los sistemas alimentarios autóctonos en la Precumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios

 
“¡Los intereses económicos impulsan prácticas ecocidas!”. Así lo expresó el cardenal prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Peter Turkson, durante su intervención en la Precumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios, celebrada en Roma y que lleva por título ‘Sistemas alimentarios autóctonos y dieta natural’.
El purpurado ghanés, citando estudios sobre agroalimentación, reconoció a importancia del uso de técnicas tradicionales para la viabilidad y resistencia de los cultivos. Según sus palabras, recogidas por Vatican News, la creación de nuevos hábitats, como hace la agricultura comercial, puede ser perjudicial para las especies autóctonas, “al igual que la necesidad de utilizar fertilizantes químicos, plaguicidas y maquinaria agrícola”.
Para aumentar la producción de alimentos en todo el mundo en más de un 50%, y así abastecer a los más de 9.000 millones de personas que se espera que pueblen el planeta en 2050, “es necesario promover los sistemas alimentarios autóctonos”, advirtió Turkson.
Para ello, es necesario establecer “un diálogo permanente de conocimientos con los pueblos indígenas de todo el mundo que permita diseñar políticas públicas globales que valoren a los pequeños productores indígenas como actores clave en un esfuerzo global para combatir la pobreza alimentaria”, señaló el prefecto de Desarrollo Humano.

Cambio climático
Asimismo, durante su discurso, defendió los “agroecosistemas”, que son especialmente útiles “en países con sistemas agrícolas sensibles al cambio climático (por ejemplo, la variabilidad de las lluvias, la temperatura, la sequía o las inundaciones)”.
Turkson pidió “identificar y aplicar las instituciones informales que han permitido que los sistemas alimentarios persistan en el tiempo” y “organizar los sistemas alimentarios a medida que se desarrollan en el tiempo”.
Poniendo en valor a los pueblos indígenas, el cardenal africano señaló que “el restablecimiento de sistemas eficaces de gestión de recursos bioculturales en todo el mundo debe incluir el mantenimiento de las instituciones indígenas”. “Los pueblos indígenas han sido capaces de proteger los conocimientos que han permitido perpetuar sus sistemas agroalimentarios a lo largo del tiempo, y estos conocimientos pueden utilizarse en aquellos territorios con pobreza alimentaria”, subrayó.