Violencia de género

Violencia de género en la Bíblia ¿Y en la Iglesia católica?

Violencia de género en la Bíblia
Violencia de género en la Bíblia

«La mayoría de las sociedades continúan siendo patriarcales, machistas, misóginas y, por supuesto, androcéntricas, en las que el papel de la mujer sigue arrinconado»

«En ningún momento, esta narración tiene la intención de rechazar la orientación sexual gay. Pensar que este pasaje condena la homosexualidad es un despropósito y anacronismo»

«Una iglesia que no denuncia el sufrimiento de millones de mujeres, sometidas a hombres malvados y autócratas, es una iglesia hipócrita y falsa. Alejada de las enseñanzas de Jesús de Nazaret y muy lejos de estar comprometida con las realidades temporales»

Por Jesús Donaire

La violencia contra las mujeres sigue en aumento. Se estima que 736 millones de mujeres, una de cada tres, han experimentado alguna vez en su vida violencia física o sexual. En Ucrania son multitud las mujeres y niñas que están siendo violadas ante la pasividad de las autoridades internacionales. En los últimos veinte años, más de mil mujeres han sido asesinadas en España por violencia machista. Y aunque muchos países están incluyendo en sus agendas la erradicación de la violencia de género como objetivo prioritario, aún estamos muy lejos de alcanzar una verdadera igualdad de género. ¡Todavía queda mucho por hacer!

La mayoría de las sociedades continúan siendo patriarcales, machistas, misóginas y, por supuesto, androcéntricas, en las que el papel de la mujer sigue arrinconado. El ejemplo más claro es la iglesia católica. En nuestro mundo, continúan dándose episodios horrendos y estremecedores de violencia de género, como el que se narra en el pasaje bíblico que explico en el vídeo (Jueces 19, 22-30).

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

La iglesia interpreta este relato, al igual que el de Sodoma, de manera sexualizada, defendiendo que en él se condena la homosexualidad. Justifica esta interpretación haciendo un uso equivocado e interesado del verbo yadah, que traduce como acostarse con, cuando la traducción más acertada es la de conocer. Una lectura homófoba y sexualizada que surgió en la Edad Media y que hunde sus raíces en el mundo helénico.

Otra forma de comprender este pasaje, la encontramos en quienes piensan que en él se habla de la falta de acogida y protección que experimentan los huéspedes del anciano campesino, por parte de los habitantes de Guibeá. Esta interpretación pone de manifiesto la denuncia explícita que la Biblia hace de la falta de hospitalidad con el forastero, con el extranjero que emigra a los países más desarrollados buscando una vida mejor.

En su ensayo, Amores bíblicos bajo censura, Renato Lings defiende la idea de que el pasaje tiene un propósito político muy concreto: presentar al rey Saúl, originario de Guibeá, y a su tribu de Benjamín, desde una perspectiva denigrante e ignominiosa. Se trataría de algo así, como de una especie de novela policíaca de ficción, redactada con fines políticos. Argumenta su teoría, acudiendo a las referencias que encuentra en este pasaje, de la lucha de poder que existió en Israel entre los partidarios del rey Saúl y los del rey David. De esta forma, el autor sagrado pretende provocar en el lector enfado, indignación y repulsa por la nefasta gestión política de Saúl, que terminó sus días siendo rechazado por Dios y apartado del trono de Israel.

Renato Lings

Sea una u otra interpretación, en ningún momento, esta narración tiene la intención de rechazar la orientación sexual gay. Pensar que este pasaje condena la homosexualidad es un despropósito y anacronismo.

Fijemos la mirada en el trato despiadado y mortal que recibe la esposa del levita, y que ha de ser considerado, en toda regla, violencia de género. Es verdad que, en la mente del autor del libro de Jueces, no existe como tal, la noción de violencia de género, ya que esta es posterior. Pero, no por ello, debemos obviar que este trágico episodio narra el maltrato que sufre una mujer en manos de hombres crueles y misóginos.

Según se dice en Jue 20, 5, la pretensión de los ciudadanos de Guibeá no es tanto conocer al levita, cuanto a su joven esposa. En el versículo citado, confiesa el levita: “Los vecinos de Guibeá se levantaron contra mí y rodearon por la noche la casa; intentaron matarme a mí, y abusaron tanto de mi esposa que murió”. Como explica Lings, al igual que ocurre en las novelas policíacas, en este caso y por boca del levita, conocemos la intención de los guibeítas al final del texto.

Así se pone de manifiesto que, aquellos hombres agresivos, lo que pretenden desde el inicio del relato es violar a la mujer del levita. Por eso le amenazan a él, porque sólo así conseguirán acceder a su esposa. Recordemos que, en aquella cultura y religiosidad sólo era posible conocer a una mujer, si el esposo, dueño de ella, lo permitía.

El crimen de Guibeá

Una sociedad que da la espalda a millones de mujeres maltratadas, humilladas y violadas por hombres depravados y violentos, es una sociedad hipócrita y falsa. Una iglesia que no denuncia el sufrimiento de millones de mujeres, sometidas a hombres malvados y autócratas, es una iglesia hipócrita y falsa. Alejada de las enseñanzas de Jesús de Nazaret y muy lejos de estar comprometida con las realidades temporales.

Seguir creyendo que la violencia contra las mujeres es una realidad que sólo ocurría en las sociedades antiguas y poco evolucionadas, y que nada tiene que ver con el mundo del siglo XXI, es no querer reconocer la evidencia, y continuar perpetuando este drama. Seguir pensando que, en la Biblia, no se denuncia el trato violento contra las mujeres, es no querer entender la palabra de Dios.

¿Por qué la iglesia no habla de violencia de género? ¿Por qué mira hacia otro lado, como si proteger a quien está indefensa, no formara parte del evangelio? ¿Por qué les incomoda tanto, a ciertos jerarcas y eclesiásticos, aceptar que en la Biblia se denuncia la mentalidad androcéntrica, machista, misógina y patriarcal, que defienden algunas corrientes políticas y sociales emergentes? Quienes gobiernan la iglesia, después de leer este pasaje, ¿pueden seguir pensando que en la Biblia no se contienen episodios de violencia de género? ¿Se justificarán diciendo que es una moda superficial y pasajera?

Violencia de género e Iglesia

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Cultura de violencia y agresión a la mujer

José M. Tojeira

El Observatorio Universitario de Derechos Humanos (OUDH) de la UCA nos ha aportado abundantes datos sobre la violación de los derechos de la mujer en El Salvador en su último informe sobre los Derechos Humanos en el año 2021. Lo mismo podríamos decir de ORMUSA, que mantiene una interesante y permanente información sobre el mismo tema. Ambas fuentes de información nos revelan un problema cultural, el del machismo, que no hemos logrado resolver desde principio básico de la ética y la moral, aunque haya habido algunos avances en diversos sectores.

El OUDH nos dice en su informe que la tasa de agresión sexual en El Salvador durante el año 2021 alcanza la cifra de 58 agresiones por cada 100.000 habitantes. Una tasa considerada altamente epidémica, y a la que no se le presta la debida atención ni en el nivel educativo ni en el de las instituciones estatales, a pesar de lo grave que es el delito de agresión sexual y los traumas y problemas psicológicos, muchos de ellos de difícil curación, que puede engendrar. Tasa además, que en este tipo de delitos sólo suele mostrar una proporción pequeña del número de abusos cometidos. Pues según los estudios emprendidos en diversos países, incluso con mayor nivel educativo, la mayoría de las personas agredidas suelen tener miedo a denunciar a sus agresores. Bien porque viven con ellos, o bien por miedo, por vergüenza o por desconfianza de las instituciones

Al contemplar el número de agresiones impacta con dureza el ver la gran cantidad de niñas y adolescentes abusadas. El hecho de que la mayor parte de estos crímenes se cometan contra mujeres en edad fértil indica una terrible ausencia de conciencia moral y un componente de irrespeto a la vida y a esa dimensión sagrada de la misma que es la maternidad. Y reproduce a nivel de pareja esa tragedia humana, fuente de demasiados males, como lo es el hecho de valorar la fuerza bruta como la justificación de todo abuso. De hecho, en la Encuesta Nacional de Violencia Sexual realizada por la Dygestic y el Ministerio de Economía se nos decía que el 53% de las mujeres adolescentes y jóvenes encuestadas habían sufrido al menos un hecho de violencia sexual.

Los datos hablan con fuerza de la necesidad de entender la masculinidad de otra manera. Pero muy pocos tienen una idea clara de cómo se puede vivir la virilidad sin caer en el machismo. Por eso se habla poco del tema. A lo más que se llega es a hablar de la necesidad de respeto, pero sin fundamentar ni explicar el modo de vivir sin caer en la prepotencia de quien se considera superior, simplemente porque tiene más fuerza física

El problema es lo suficientemente grave como para que no se pueda solucionar con simples consejos de moralidad. Es necesaria una formación e información amplia sobre el tema y una receptividad mucho mayor de las instituciones frente a las personas ofendidas. La familia, la escuela, las asociaciones juveniles y las Iglesias tienen una enorme responsabilidad educativa en este terreno. Es en ellas donde se alcanza con mayor facilidad la conciencia de la igual dignidad de la persona, donde se adquiere sensibilidad frente al dolor ajeno y donde se aprende a dialogar y a convivir viendo la diversidad y las diferencias no como un obstáculo sino como un camino de complementariedad y enriquecimiento.

La educación sexual, como la educación para la ciudadanía y para la convivencia democrática, no pueden quedarse en recetarios de comportamiento y en moralidades abstractas. Deben partir de una concepción de la persona como un ser humano comunicativo, capaz de analizar y valorar sus sentimientos y educarlos en beneficio de todos. Con los datos que se nos dan, pasar indiferente ante el complejo de superioridad masculino y ante el abuso y la agresión a la mujer solo garantiza la perpetuación de la violencia. Con demasiada frecuencia pensamos que el castigo soluciona los problemas. Es un error, pues con demasiada frecuencia hay formas de burlar el castigo cuando el abuso se produce contra el más débil.

Aunque haya que castigar al agresor, lo más importante es crear una cultura en la que la igual dignidad entre los sexos se refleje realmente en el comportamiento cotidiano y en el funcionamiento de las instituciones. Y para crearla se necesita conocimiento, diálogo, formación y autocrítica. Y por supuesto caer en la cuenta de la gravedad y de las terribles consecuencias sociales del exceso de impunidad del que gozan unos crímenes, los sexuales, en los que el abuso y la brutalidad destruyen la conciencia de la igual dignidad humana

Eliminación violencia contra la mujer

La otra pandemia de nuestro tiempo: la violencia contra las mujeres 

«Independiente de conmemoraciones, lo cierto es que la violencia contra las mujeres sigue, como lo constatan, entre otros, los informes de la ONU» 

«Con la pandemia la violencia contra las mujeres aumentó considerablemente pero solo un 40% ha denunciado las agresiones que esta situación ha supuesto para ellas» 

«Todavía no hay muchas voces que se levanten en nombre de la fe denunciando toda la violencia ejercida sobre las mujeres. No hay una autocrítica sobre la espiritualidad que se vive, permitiendo tanta violencia sin que se exija un cambio» 

«No solo levantar las voz frente a las violencias que se viven en la sociedad sino también las de dentro de la Iglesia, porque mantener esquemas asimétricos entre varones y mujeres en su seno es también violencia ejercida contra ellas» 

Por Consuelo Vélez 

El próximo 25 de noviembre conmemoramos nuevamente el “Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer”. Lo ideal sería que ya no hubiera que conmemorarlo, ni fuera necesario seguir insistiendo en la necesidad de erradicar dicha violencia, sino que se pudiera afirmar que ya ninguna mujer sufre en razón de su sexo

Pero mientras llega ese día, sólo queda seguir insistiendo en develar tal violencia que, tantas veces, es solapada, disimulada, justificada y supone todo un esfuerzo evidenciarla y mostrar que no se puede tolerar de ninguna manera. La sociedad patriarcal en la que vivimos la ha introyectado tanto en la conciencia de varones y mujeres, jóvenes y adultos que, por mucho que se muestren las evidencias, más de uno las niega sistemáticamente

Mujer

 El origen de esta conmemoración se remonta a las hermanas Mirabal -Patria, Minerva y María Teresa- dominicanas que lucharon contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y, como a tantos que luchan, las asesinaron vilmente, pretendiendo hacer pasar su muerte como un accidente. Pero, en realidad, fueron secuestradas y asesinadas por los agentes del Servicio de Inteligencia militar dominicano el 25 de noviembre de 1960. 

Pero fue el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe de 1981, el que propuso que el asesinato de las hermanas Mirabal fuera recordado como día contra la violencia hacia las mujeres. Más adelante, en 1993, la ONU aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer reiterando su derecho a la igualdad, la seguridad y la dignidad y en el año 2000declaró oficialmente esta fecha como Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer. 

Independiente de conmemoraciones, lo cierto es que la violencia contra las mujeres sigue, como lo constatan, entre otros, los informes de la ONU. Según este organismo, un 35% de las mujeres de todo el mundo han sufrido violencia física o sexual en algún momento de sus vidas y 137 mujeres son asesinadas cada día por miembros de la propia familia

Las mujeres y niñas representan el 72% de las víctimas globales de trata de seres humanos y las adolescentes tienen el mayor riesgo de experimentar relaciones sexuales forzadas. Con la pandemia la violencia contra las mujeres aumentó considerablemente pero solo un 40% ha denunciado las agresiones que esta situación ha supuesto para ellas. 

Las cifras nos alertan y reflejan algo del panorama mundial. Pero cada persona puede detenerse a mirar a su alrededor y darse cuenta cómo se vive esa violencia contra la mujer. Personalmente veo que muchas jovencitas están comenzando a crecer con otra forma de percibirse -exigiendo sus derechos- y eso da esperanza de que llegará el día para el cambio. 

Pero muchas otras repiten la historia de sus progenitoras: madres a temprana edad y viviendo la interminable cadena de violencias que se desprenden de las relaciones que se establecen en nuestras sociedades patriarcales, donde la mujer carga con la peor parte y depende en muchos sentidos del varón. 

Pero, lo que más me sorprende, es la cantidad de mujeres que rondan los treinta-cuarenta años, con estudios y carreras profesionales exitosas que establecen relaciones con parejas violentas, pero no los denuncian, sino que lo disimulan y, las que llegan a separarse, guardan esa historia como un secreto y aducen que no dicen nada para no dañar la carrera profesional de la expareja o para evitar represalias. 

También hay muchas mujeres profesionales que dicen no sentirse ofendidas, maltratadas, invisibilizadas, violentadas, ni con gestos, palabras, actitudes, estructuras o acciones concretas. Señalan que las mujeres pueden obtener lo que quieran y no deben existir cuotas de género porque eso es darles alguna ventaja que no deben aceptar. 

Seguro han vivido situaciones privilegiadas, pero también puede ser que prefieren no enfrentar esta realidad porque algo tendrían que reconocer sobre sí mismas y cuando la verdad es dolorosa, se evita fácilmente. No parece que se hubieran enterado de que la sociedad patriarcal a todos nos condiciona y, de alguna manera, todas hemos sufrido por ella. 

Y, conozco también muchas otras que no sufren violencia física sino psicológica: constantemente sus parejas las critican, les exigen incluso económicamente para sostener el hogar y, aunque a simple vista parecen tan liberadas y tranquilas, solo con observar un poco, se percibe esa doble carga de la mujer en el hogar y esa violencia patriarcal expresada de tantas y variadas formas. Por supuesto, las realidades que he señalado no se cumplen en todas las mujeres y, muchas tienen una conciencia feminista muy honda y están abriendo caminos de liberación y nuevas perspectivas para las mujeres

Pero la reflexión que quiero hacer es sobre todo desde el punto de vista creyente. Todavía no hay muchas voces que se levanten en nombre de la fe denunciando toda la violencia ejercida sobre las mujeres. No hay una autocrítica sobre la espiritualidad que se vive, permitiendo tanta violencia sin que se exija un cambio. Es importante incorporar esta realidad como un compromiso cristiano ineludible en aras de coherencia con la dignidad inviolable de todo ser humano, en este caso, de las mujeres. 

Y no solo levantar las voz frente a las violencias que se viven en la sociedad sino también las de dentro de la Iglesia, porque mantener esquemas asimétricos entre varones y mujeres en su seno es también violencia ejercida contra ellas, contrario al plan divino de salvación que no admite ninguna diferencia en razón del sexo: “(…) ya hay diferencia entre varón y mujer porque todos son uno en Cristo Jesús” (Gál 3, 28). 

– 25 de Noviembre, Llamado de Acción

– Día Internacional por la eliminación de toda forma de violencia contra las mujeres
Movimiento Campesino Internacional
#25NOV: ¡CAMPESINXS EN LUCHA POR NUESTROS DERECHOS, CONTRA EL VIRUS DEL CAPITALISMO Y EL PATRIARCADO!

(Harare, 28 de Octubre de 2020) Hoy 25 de Noviembre – La Vía Campesina llama a afirmar la Soberanía Alimentaria como una medida concreta para los Estados por el fin de la violencia contra las mujeres en los campos y las ciudades, tal como lo afirma la Declaración sobre Derechos de lxs Campesinxs en el Art. 4. Denuncia la violencia estructural del capitalismo extractivista y el patriarcado en esta crisis, que afecta principalmente, a las mujeres y diversidades, así como a toda la clase trabajadora en su conjunto, aumentando los niveles de explotación, con doble y hasta triple jornada, y precarizando la vida, con un grave retroceso de derechos, incluso en plena pandemia.
El COVID – 19 ha dejado cifras escalofriantes de muertes en todo el mundo, pero además, altísimas tasas de feminicidios por violencia de género, puesto, que la cuarentena obligó a las millones de mujeres y la niñez a convivir con sus agresores; esta es una de las peores caras de esta crisis. Además, el COVID está aumentando la carga de trabajo de las mujeres debido al cierre de escuelas y las necesidades adicionales de cuidado de los miembros del hogar como ancianos y personas enfermas.
Durante la pandemia las cifras de violencia sexual y física hacía las mujeres y la niñez son vergonzosas, niñas embarazadas y obligadas a parir, así como los casos de asesinatos selectivos a lideresas y defensoras de territorios. Millones de mujeres en los campos y ciudades están ensanchando las cifras de pobreza, desempleo, subempleo y hambre, mientras los Estados, que dicen representarlas, continúan implementando políticas extractivitas, neoliberales y conservadoras, que agudizan la violencia con graves retrocesos en la defensa de derechos. La Vía Campesina ha denunciado que incluso durante la crisis sanitaria algunos Estados han aprovechado para entregar las tierras a multinacionales y terratenientes. Lo que ha implicado un incremento de los desalojos en varios países y una mayor criminalización del campesinado.
Más que nunca, esta crisis, nos está haciendo reflexionar sobre la importancia de la solidaridad y de la organización, es por esto que saludamos a todas las mujeres y diversidades que resisten en los distintos territorios: las Zapatistas, Turcas, Kurdas, Palestinas, en los mares, páramos, montañas, selvas, bosques, campos y ciudades, nos unimos a las acciones a nivel global para exigir el fin de todo tipo de violencia contra las mujeres y niñas, por sociedades justas, igualitarias y en paz.
Reconocemos todas las acciones de solidaridad concreta que vienen sosteniendo las mujeres organizadas en todo el mundo, en especial durante la pandemia, como la producción de alimentos saludables, donación de alimentos, brigadas de salud popular y ancestral, ollas populares o comunitarias contra el hambre, mingas comunitarias de saneamiento, mercados campesinos, trueques y otras formas de economía popular y solidaria, que son una muestra concreta de la autogestión y trabajo colectivo. #EsTiempoDeTransformar
Exigimos que los Estados reconozcan y valoren las potencialidades de las campesinas para garantizar la Soberanía Alimentaria. El campesinado sigue siendo la primera línea en la alimentación de los pueblos, frente al sistema industrial de las transnacionales que ha mostrado no tener condiciones sanitarias, de seguridad y ni de sostenibilidad.
En el mundo, las mujeres producen la mitad de los alimentos, pero poseen menos del 15% de las tierras y apenas un 2% son propietarias en los países en desarrollo, según el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Las campesinas también son las más afectadas cuando los bienes comunes y la agricultura campesinas se ven amenazados por proyectos extractivos y agroindustriales, que impactan dramáticamente sobre sus vidas. ¡Las campesinas nos resistimos a seguir siendo violentadas por el sistema capitalista y patriarcal, por los Estados y el agronegocio que destruyen la naturaleza, nos despoja de las tierras, que envenena el planeta y que concentra las aguas!
Es por esto, que en esta jornada de lucha el #25Nov como La Vía Campesina llamamos a nuestras organizaciones miembros y aliadas a unirnos al canto de la esperanza, de la lucha y la resistencia para transformar las realidades nocivas que perpetúan la violencia, para garantizar que las mujeres y diversidades puedan afirmar plenamente sus derechos y su rol en la construcción de nuevas sociedades.
¡Llamado por la vida, contra las violencias!
La solidaridad, la sororidad y la resiliencia son valores fundamentales para vivir y convivir como sociedades frente a la violencia y brutalidad del sistema.
Este #25Nov únete a nuestro llamado por la vida y contra las violencias:
• Participa de cualquier acto simbólico o acción local promovida en tu organización, comunidad o país por el fin de la violencia contra las mujeres. #EsTiempoDeTransformar
• Únete a nuestra transmisión online de LVC “Acciones por la vida y contra las violencias” haremos una jornada de lucha, reflexión y mística colectiva.
• ¡Estamos en casa, pero no en silencio! Usa los materiales de nuestra Campaña Mundial Basta de Violencia contra las mujeres para redes sociales. Imprime nuestra cartilla de seguridad básica contra la violencia, es importante el cuidado colectivo, no olvides de traducir a tu lengua local. Todos los materiales disponibles aquí: https://bit.ly/3jC5EoL
• Comprométete con tu organización, comunidad, barrio o amigxs y ayuda a las mujeres y diversidades en riesgo. ¡Produce alimentos saludables, dona canastas, organiza una olla comunitaria o compra la producción de las campesinas! #MujeresEnLucha
• Durante todo el mes de noviembre queremos recibir cartas de nuestras compañeras, contando su experiencia de lucha y cómo LVC les ha empoderado contra la violencia y el patriarcado. Cartas no muy largas, puedes sumar tu foto si quieres, pero no es indispensable. ¡Queremos construir memoria y rescatar nuestra palabra del olvido!
• También queremos recibir fotos y videos para compartir en redes sociales, mujeres, diversidades, hombres, juventud. Puedes usar estas frases: ¡Nadie callará nuestra voz! ¡Basta de Violencia contra las Mujeres! ¡Mujeres en Lucha contra el virus del capital y del patriarcado!
¡Sé nuestra comunicadora o comunicador popular, y tomemos las redes sociales este #25Nov! Envía todos los materiales del 28 de Octubre al 25 de Noviembre a lvcweb@viacampesina.org para que los publiquemos en nuestros medios de comunicación.
#25Nov #EsTiempoDeTransformar #MujeresEnLucha #BastaDeViolenciaContraLasMujeres

Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer

Horizonte legislativo: reconocer a todas las víctimas de violencias machistas

Agencia EFE
Madrid, 21 nov (EFE).- España ha sido pionera y referente mundial en la lucha contra la violencia de género en el ámbito de la pareja y expareja, pero aún tiene pendiente el reconocimiento del resto de víctimas de violencias machistas, un compromiso que adquirió al ratificar en 2014 el Convenio de Estambul.
Una deuda que se pretende saldar en esta legislatura a través de distintos proyectos normativos, como la ley de garantía de la libertad sexual, conocida como la ley del «sólo sí es sí», la ley contra la trata o la reforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, en la que se incluirán los vientres de alquiler, las esterilizaciones forzosas o los abortos forzados.
Ante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre, vuelve a primera línea el Convenio de Estambul, que establece que la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos y que los estados son responsables si no responden y la combaten de manera adecuada.
Y especifica que esa violencia se puede manifestar de distintas maneras: violencia física, psicológica y sexual, mutilación genital femenina, matrimonio forzado, acoso, aborto forzado y esterilización forzosa.
SÓLO SÍ ES SÍ
El clamor feminista que llenó las calles españolas al grito de «sólo sí es sí» -tras la sentencia que consideraba que la víctima de La Manada había sufrido un abuso sexual y no una violación- está en el espíritu de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, que reformará la tipificación de los delitos sexuales en el Código Penal.
Esta futura ley no sólo se limita a hacer esa modificación, sino que articula la prevención, atención, sanción, especialización y reparación de todas las violencias sexuales, al igual que la ley 1/2004 hizo con la violencia de género en el ámbito de la pareja.
Aún en fase de anteproyecto, el texto legal considera violencias machistas los delitos sexuales, la trata con fines de explotación sexual, los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina, la pornografía no consentida y el feminicidio sexual.
Además, entiende la violencia sexual como un problema estructural y público, no privado, en línea con la ley integral contra la violencia de género en 2004.
Todo acto de naturaleza sexual no consentido o que condicione el libre desarrollo de la vida sexual en cualquier ámbito público o privado será considerado violencia sexual: agresión sexual, acoso, violación, exhibicionismo, acecho o acoso callejero, provocación sexual, prostitución ajena, explotación sexual y corrupción de menores.
En línea con lo que exige el Convenio de Estambul, será el consentimiento de la víctima el que determinará si se ha cometido una agresión y toda penetración sin consentimiento será una violación, acabando con la distinción entre abuso y agresión.
En su modificación del Código Penal, el anteproyecto recoge como agravantes la agresión grupal, el trato degradante, el daño grave y la violencia extrema, que la víctima sea especialmente vulnerable, que víctima y agresor sean pareja o expareja, el uso de armas o el suministro de sustancias químicas.
Esta ley también cambiará el Código Penal con el objetivo de luchar contra la industria de la explotación sexual: se castigarán el proxenetismo no coactivo y la tercería locativa, esto es, lucrarse del alquiler de locales donde se explota sexualmente a mujeres.
Por otra parte, la acreditación de víctima de violencia sexual no dependerá de la denuncia, con lo que la mujer, por ejemplo, podrá acceder a recursos asistenciales con el respaldo de un médico o de los servicios sociales.
Se impulsará además la especialización de juzgados, se introducirá educación sexual y afectiva en todas las etapas educativas y se pondrán en marcha centros de crisis para atender a las víctimas así como «casas de niños» en las que tratar con los menores víctimas.
Al margen de la legislación del «sólo sí es sí», el Ministerio de Igualdad considerará los vientres de alquiler un tipo de violencia contra la mujer y recogerá esa «explotación reproductiva» en la reforma de la Ley de derechos sexuales de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.
En esa reforma también pretende incluir los abortos forzados, la violencia ginecoobstétrica y la esterilización forzada

Marcha en Tarancón el 25-N

Pitada estudiantil contra la violencia de género en Tarancón

R.L.C

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Más de 150 personas han participado en la V Marcha contra la Violencia de Género, que ha finalizado con la lectura del manifiesto del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha en la plaza del Ayuntamiento.
Más de 150 personas, mayoritariamente estudiantes y profesores de los centros educativos con Educación Secundaria de Tarancón, han participado esta mañana en la V Marcha contra la Violencia de Género organizada por el Centro de la Mujer y el Ayuntamiento. El sonido de los pitos ha sido el escogido para reivindicar la necesidad de luchar en conjunto contra una lacra social que ya se ha cobrado la vida de más de un millar de mujeres de toda España desde 2003, fecha desde la que se tienen los primeros registros oficiales. El recorrido ha comenzado a la mitad de la avenida Miguel de Cervantes, para avanzar por las calles Zapatería y Duque de Riánsares, hasta finalizar en la plaza del Ayuntamiento. Los escolares han portado diferentes pancartas con lemas como «Basta ya» o «No a la violencia de género». La lectura del manifiesto, del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha ha corrido a cargo de la concejal del área, Conchi Zarco. A continuación, concejalas del PSOE y el PP, así como estudiantes han leído diferentes frases. También se ha podido escuchar la misiva premiada en la octava edición del Concurso Cartas al Maltratador, convocado por el instituto La Hontanilla de la localidad.«Que esto no se quede solamente en un acto sin más y todos juntos luchemos para que no haya más muertes, ni más violencia contra las mujeres», ha expresado Zarco.Con el lema Alza tu voz, las actividades con motivo del Día contra la Violencia de Género en Tarancón continúan este martes, a las once, con una charla sobre cyberviolencia de género, a las once en el Centro de la Mujer, y el miércoles con una tertulia radiofónica. La cifra de mujeres víctimas de violencia de género que atiende el Centro de la Mujer de Tarancón, de ámbito comarcal, está en el medio centenar. A lo largo de 2019 ha habido un total de 41 denuncias, lo que supone casi un cincuenta por ciento más que el año pasado

 

25-N : CLM contra la violencia de género

«Aquí estamos, nosotras no matamos»: así grita Castilla-La Mancha contra la violencia machista
Las convocatorias de este 25 de noviembre fueron el colofón de decenas de actividades con motivo del Día de Eliminación de la violencia contra las Mujeres
En Toledo, los manifestantes portaban siluetas negras con las iniciales y las edades de los identificados como responsables de asesinato machista

Bárbara D. Alarcón / Francisca Bravo

«Aquí estamos, nosotras no matamos» fue el rugido de centenares de personas que acudieron a la convocatoria de la plataforma 8M de Toledo. Decenas de manifestantes portaban figuras negras, sin rostro, en las que se leía «asesino» y mostraba las iniciales y la edad de los identificados como responsables de un crimen mortal de violencia de género. La manifestación en la capital regional fue una de las muchas que invadieron la región este 25 de noviembre.

«Por las que están, las que no están, las que peligran», la marcha partió desde la Vega hasta la Plaza del Ayuntamiento, donde se acogió un sepulcral minuto de silencio en recuerdo a la última víctima mortal de violencia machista, una joven canaria de 26 años. «Para que sea la última de verdad», recalcaban desde la organización de la marcha.

«Hay que poner patas arriba la cultura basada en la desigualdad»

Desde la Plataforma 8M Toledo han recordado con mariposas de papel, «deteniendo su aleteo», a las asesinadas por la violencia de género. «También queremos recordar a sus asesinos con la intención de denunciar que no hay un solo perfil de maltratador, los hay de todas las edades, culturas, nivel económico e ideológico».

«Salimos a la calle para que los asesinatos por violencia machista no se maquillen» ya que, según la Plataforma, durante este año han sido asesinadas 96 mujeres por violencia machista, aunque las cifras oficiales contabilizan «solo una parte», y reducen el número de víctimas a 52.

Entre las reclamaciones que han motivado una nueva manifestación este 25 de noviembre, la Plataforma ha destacado que «las estadísticas oficiales deben recoger todos los tipos de violencias contra las mujeres y niñas»; una educación en igualdad sin estereotipos; juzgados exclusivos de violencia de género en todas las provincias; o leyes «que no pueden ser papel mojado».

«La sociedad tal y como está construida está sustentada en códigos de dominación masculina sobre la subordinación femenina, reivindicamos políticas valientes, presupuesto suficiente, no solo las migajas», añadían. «Las mujeres no somos cuerpos, cosas, vasijas… Las mujeres no estamos para satisfacer voluntades que no sean las nuestras», «somos el corazón de aquellas que no están y la voz de las que están, de las que peligran».

El baile de Cuenca contra la violencia machista

«No estás sola», «no consiento la violencia sexual» o «no estamos todas, faltan las asesinadas» son algunos de los lemas que se escucharon en la concentración celebrada en Cuenca, según informa Las Noticias de Cuenca. A la concentración se sumó también una coreografía del grupo ‘Bailando la Vida’.

‘Bailando la vida’ es un grupo de baile que utiliza la danza como terapia y han escenificado este 25 de noviembre la canción contra la violencia machista Solo quiero bailar, creada por el instituto Juan de Ávila de Ciudad Real, que ha sido reconocido este lunes en Cuenca por el Gobierno regional en el acto institucional del 25N junto a otros cuatro centros de Castilla-La Mancha por el Gobierno regional -entre ellos el IES Pedro Mercedes de la capital conquense- por su contribución a la defensa de la igualdad.

Albacete «no tolera» la violencia machista

«Es necesario rechazar los argumentos machistas que niegan la especificidad e incluso la existencia de la violencia de género. Mujeres y hombres deben unirse en una reacción unánime y contundente contra el maltrato. Es necesario decir basta ya. ¡Albacete no tolera las violencias machistas!».

Así finalizaba el manifiesto que con motivo del Día Internacional de de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, convocaba a todas las administraciones a tener una sola voz en contra de la violencia de género en la Plaza del Altozano de Albacete y que ha sido leído por dos voluntarios jóvenes, Raquel y Jesús.