Yolanda y el Papa

«No finge, no posa, se muestra tal cual es y contagia verdad. Y no se avergüenza de ser fan del Papa»

El Papa y Yolanda
El Papa y Yolanda

«Su encuentro con el Papa le transformó por dentro. ¿’La comunista’ ganada para la causa del Nazareno?»

«Yolanda Díaz recordó precisamente a los curas rojos gallegos de los que le hablaba su padre luchador. Entre ellos, Manuel Ladra López, Elías Seoane, Gabriel Vázquez Seijas, Xosé Chao Rego, Vicente Couce Ferreira, Cuco Ruíz de Cortázar, Antón Martínez Aneiros, Anxo Ferreiro Currás…»

«Con ese Dios justo y bueno de los curas rojos de Ferrol siempre se identificó Yolanda. Tanto que, con el paso de los años y el devenir de la vida, siguió conservando su imagen en un ‘recoucho’ de su corazón»

«Le abrió su corazón al Papa y ambos empatizaron a fondo y compartieron sus sueños. Especialmente dos: el de la Política con mayúscula y el del trabajo decente»

Por José Manuel Vidal

“Desde que estuve con el papa, mi vida ha cambiado”. Así de claro y tajante. Hay encuentros que marcan para siempre y transforman vidas. A Yolanda Díaz le pasó. Su encuentro con el Papa le transformó por dentro. ¿“La comunista” ganada para la causa del Nazareno? No en vano dicen que hay cristianos anónimos. Y lo que está claro es que Francisco hace milagros. Y la ministra de Trabajo no tiene empacho alguno en confesarlo públicamente, incluso en época de cristianismo vergonzante.

El carisma de Bergoglio es evidente. Su personalidad arrastra. Y la hija del sindicalista de Astano, tras su visita al Papa de hace ahora un año, recordó precisamente a los curas rojos gallegos de los que le hablaba su padre luchador. Entre ellos, Manuel Ladra López, Elías Seoane, Gabriel Vázquez Seijas, Xosé Chao Rego, Vicente Couce Ferreira, Cuco Ruíz de Cortázar, Antón Martínez Aneiros, Anxo Ferreiro Currás… A algunos de ellos los llegó a conocer en persona. Curas que incendiaban las conciencias de los obreros del metal en nombre del Cristo liberador, que reivindicaban la dignidad de los pobres de palabra y de obra, compartiendo con ellos sus sueños y declarándolos los dueños del Reino de Dios. Su relación con sindicatos y fuerzas de izquierda y su activismo social los llevaron a tener problemas con las autoridades franquistas. De hecho, recibieron multas por sus homilías críticas y fueron llevados ante el Tribunal de Orden Público (TOP) y algunos acabaron en la cárcel.

Vicente Couce

Con ese Dios justo y bueno de los curas rojos de Ferrol siempre se identificó Yolanda. Tanto que, con el paso de los años y el devenir de la vida, siguió conservando su imagen en un “recoucho” de su corazón. A pesar de que la Iglesia institucional la defraudó, como a tantos otros. Intuía que una institución machista, patriarcal, misógina y casada con los ricos y los fachas no podía ser la Iglesia de Jesús de Nazaret. De hecho, esa Iglesia jerárquica se daba de bofetadas con lo que hacían y decían ‘sus’ curas obreros.

Pero ese rescoldo del Jesús pobre y liberador se reavivó en ella, muchos años después, en su encuentro personal de más de una hora con el Papa de Roma, que no tuvo reparo en recibir en audiencia privada a la vicepresidenta segunda del Gobierno español. Y la también ministra de Trabajo aprovechó la ocasión.

Le escuchó con tanta atención, que se bebía sus palabras con ese acento porteño que, en su Galicia natal, resuena a país acogedor de tantos gallegos que emigraron a Buenos Aires en busca del pan del trabajo digno y de la libertad. Y Yolanda estaba de acuerdo en todo con el hombre vestido de blanco o, al menos como ella misma dice, “en lo principal”. Y ella también le abrió su corazón al Papa y ambos empatizaron a fondo y compartieron sus sueños. Especialmente dos: el de la Política con mayúscula y el del trabajo decente.

Don Helder Cámara, camino de los altares
Don Helder Cámara, camino de los altares

Reanimada en sus convicciones de niña de familia obrera que nunca perdió su conciencia de clase, volvió con más ganas a la Política, entendida como servicio al bien común. Y a la lucha, para transformar con leyes la vida de la clase trabajadora. Inspirada por el Papa. Sin dejar, por eso, de ser comunista. Y quizás retomando sus raíces infantiles cristianas. Porque también a Bergoglio los ultras y los fachas le llaman comunista y hereje. Y él les contesta con aquella célebre frase del arzobispo Helder Cámara, que, gracias a Francisco, va camino de los altares: ‘Cuando alimento a los pobres, me llaman santo, pero cuando pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista’.

Tras participar en San Antón, junto al padre Ángel, en la presentación del libro escrito a cuatro manos por el Papa y por nuestro corresponsal en el Vaticano, Hernán Reyes, a Yolanda también la llamaron de todo los integristas. Llegaron a decir incluso que estaba utilizando al Papa para ganarse a los cristianos progres y “sumarlos” a su causa. ¿Es que puede haber para un católico mejor causa que luchar por el bien común y por la dignidad de los trabajadores? ¿No es precisamente eso lo que hizo Cristo y piden los Evangelios?

Por eso se puede decir que Yolanda es cristiana anónima o atea religiosa, como el gran filósofo Ernest Bloch. Y, además, seduce con su forma de ser humilde, cercana y transparente, que engancha por su autenticidad. No finge, no posa, se muestra tal cual es y contagia verdad. Y no se avergüenza de ser fan del Papa. Muchos católicos, incluidos bastantes curas e incluso obispos, tendrían mucho que aprender de ella. Empezando por la veneración hacia su propio Papa.

Yolanda: generosidad, magia y memoria

a ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante la presentación hoy viernes de su proyecto "Suma" en el espacio cultural El Matadero, en Madrid. EFE / Zipi Aragón.
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante la presentación de su proyecto «Suma» en el espacio cultural El Matadero, en Madrid.

Sumar necesita sumandos, o de la magia creativa

El proceso Sumar que arrancó Yolanda Díaz en Madrid este domingo desde el Matadero  (también, vaya nombre) tiene que obrar alguna suerte de «magia creativa». Una alquimia que permita ver luz donde los mortales solo vemos sombras y callejones sin salida. Se trata de solventar asuntos que tienen, objetivamente, difícil solución y que afectan de manera central a esos males necesarios que son los partidos (los partidos políticos, como las comunidades de vecinos, son males necesarios). Magia crativa que sirva para superar los egos, lograr madurar a los frívolos, reconocer a los esforzados, tranquilizar a los urgidos, plantar cara a los canallas y sonreír a los dolientes. Problemas tan enredados que sólo personas con especiales cualidades pueden desplegar (y no lo podrán hacer solas). Por eso levanta tantas expectativas y activa las eergías utópicas). Es tarea para un gran liderazgo propio de, como dicen los chinos, tiempos interesantes. Es decir, tiempos jodidos.

Yolanda tiene que volver a sumar ese impulso que, nacido del 15M, quebró en España el bipartidismo y logró en 2015 seis millones de votos -cinco millones de Podemos y uno de Izquierda Unida-. Proceso que pilló a las élites con el pie cambiado -y al Emérito con la cadera partida-, pero al que le fueron quitando la frescura, haciéndole, poco a poco, el traje que desactivara su capacidad de transformación. Parte de ese proceso que nació en las plazas y mutó en partido se ha ido fragmentando en estos ocho años, a menudo con salidas que incluían portazos. Este primer grupo es el que más atención ha recibido hasta hoy de Yolanda Díaz.

Díaz tiene también que enamorar a los nuevos votantes, especialmente a los jóvenes que  empezaron a mirar el mundo comiéndose la crisis de 2008. Esa generación que cuando sus familias estaban levantando la cabeza tuvo que enfrentar el COVID-19 y su confinamiento distópico. Y para rematar -ahora bien traído- que cuando se vacunó y se quitó las mascarillas, cuando se inundó de la alegría de volver a verse las caras y tocarse, vio empañarse su suerte por la guerra en Ucrania, que está llenando Europa de incertidumbre y miedo. Una guerra que ha dado el empujón definitivo a los precios, augura nuevas crisis y promete nuevos argumentos a los neoliberales que habían perdido todos los argumentos durante la pandemia.

Por último, y es donde el proyecto levanta más recelos, Yolanda tiene que sumar a todas y todos los que en los últimos diez años han puesto el cuerpo, con éxito, para que España sea un país más decente (y donde estaría ella misma). Y digo con éxito, porque Unidas Podemos puede presentar una hoja de servicios abultada en su breve paso -y pese a su minoría- por el Gobierno. Esto es lo que marca la enorme diferencia con los partidos en el 15M, cuando todos, cada uno por sus razones, fueron reprobados por la ciudadanía. Recordemos que desde Izquierda Unida se disparó con dureza contra el 15M, algo menos comprensible en su momento que los ataques que lanzaba el PP o el PSOE. El gobierno de coalición no está sabiendo contarlo, pero ha cambiado este país. Como recordó la propia Yolanda Díaz en su presentación, si en vez del gobierno de coalición hubiera estado gobernando el PSOE en solitario o las derechas, la suerte de las mayorías habría sido otra y a peor.

Sumar no puede partir de cero ni presentar a Podemos a la misma altura que el PSOE, el PP, Vox  o Ciudadanos. En primer lugar porque es evidente que no es verdad (y sin la verdad no hay posibilidad de movilizar a un pueblo); en segundo, porque entonces tendría que llamarse Restar y no Sumar, lo que no nos llevaría muy lejos. Y en tercer lugar, porque, como se ha demostrado en Andalucía, pretender dejar fuera a Podemos conduce al desastre. Claro que mucha gente que está en el «grupo uno» -el de los desenamorados- tiene rencores con Podemos. En el encuentro en el Matadero había muchos antiguos miembros de Podemos que perdieron primarias y terminaron marchándose, y a los que les costaba esfuerzo incluso saludar.

Repetir que el proyecto va sin siglas y sin partidos ¿puede conducir a buen puerto? La derecha puede hacer Listas Macron o candidaturas como la de Manuela Carmena en Madrid. La izquierda necesita proyectos. Y estructuras, capacidad de diálogo, promesa de continuidad. Eso lo dan las organizaciones, no solo las personas (por otro lado, esenciales). Como apenas está arrancando, Yolanda Díaz y su equipo -donde tiene mucha importancia el PCE, lo que no deja de ser una paradoja- irán evaluando si esa hoja de ruta que prescinde de los partidos y del pasado es correcta y, en caso de que no lo sea, deberán corregir el rumbo. No deben perder mucho tiempo porque el calendario corre más de lo que se imaginan.

Ma-me-mi-memoria

De niños debieran enseñarnos a escribir con la palabra memoria. Ma-me-mi-memoria. Para que nunca se nos olvide que porque fuereon, somos.

Ya he contado alguna vez lo que me molestó en mi adolescencia la película El cielo puede esperar, dirigida y protagonizada por Warren Beatty,  seguramente el peor actor norteamericano del último medio siglo -intuyo a Pedro Vallín moviendo su liberal cuello mostrando justicieramente su acuerdo con esta aseveración-. Al argumento. Un jugador de fútbol americano, enamoradísimo de una bella joven, tiene un accidente menor en un partido y, contra todo pronótico, fallece. Nadie entiende nada al ver sobre el cesped su cuerpo sin vida. Al mismo tiempo en otro lugar, un piloto de riesgo choca estrepitosamente y su coche se incendia. Sin embargo, y también de manera incomprensible, sale ileso. Los caminos del Señor son inescrutables. Cuando el futbolista llega el cielo, los agentes de San Pedro constatan que ha habido un imperdonable error: el que tenía que haber fallecido era el piloto. La solución que buscan aún me persigue: para que el amor pueda triunfar, el deportista regresará a la tierra en otro cuerpo pero con la misma memoria, concediéndosele tres meses para que vuelva a enamorar a la joven. Si no lo logra, regresará al cielo a lamentar toda la eternidad el error. Pero si la chica se enamora, todo el pasado del jugador de rugby desaparecerá, se olvidará de su biografía y empezará una nueva vida en ese cuerpo y en esa memoria. Me levanté del asiento: ¡Pero cómo! grité en el cine. ¡Pero si le quitan los recuerdos es como si le mataran! ¡Sin memoria lo están volviendo a asesinar! No me echaron de la sala porque la película ya había acabado.

Tres días antes de presentar Podemos en el Teatro del Barrio, Pablo Iglesias y yo bajamos desde Madrid a Córdoba a presentarle el proyecto a Julio Anguita. Si no lo hubiera bendecido, no creo que yo hubiera participado de la fundación de Podemos.

Ofrecer, como ayer representó Yolanda Díaz, olvidar a partidos y siglas para volver a movilizar a nuestro pueblo es injusto y, además, un error. Sumar no le puede decir a las fuerzas que nacen del 15M lo que allí se expresó con un exceso de arrogancia: ¡Que no hablen los de siempre! ¿Serigne Mbaye, por poner el ejemplo más evidente, es un político de los que siempre han hablado? Al revés: nunca le dejaron hablar. Confrontar en el seno de lo que suma no sirve para avanzar. Olvidar la última década no puede servir para movilizar a una nueva mayoría. Melénchon en Francia o Gustavo Petro en Colombia han recuperado el pasado de la izquierda para convertirlo en una promesa de esperanza de futuro. Sin nostalgias e incluso convirtiendo ese dolor en República, en nación. Siempre con respeto. No es mirar por el retrovisor: es leer correctamente el esfuerzo de los que anticiparon nuestra rabia. Porque fueron somos.

Tres días antes de presentar Podemos en el Teatro del Barrio, Pablo Iglesias y yo bajamos desde Madrid a Córdoba a presentarle el proyecto a Julio Anguita. Si no lo hubiera bendecido, no creo que yo hubiera participado de la fundación de Podemos. Podemos tenía sentido si sumaba lo mejor del pasado, que en ese momento estaba huérfano de representación política por errores propios, no por la voluntad del sistema de aniquilarlo (como hemos visto que han intentado hacer con Podemos y sus líderes). De hecho, Anguita estaba impulsando en ese momento el Frente Cívico, que fue el más claro antecedente de Podemos. Porque Izquierda Unida no funcionaba. De la misma manera le decíamos a los votantes del PSOE: los verdaderos sociales están hoy en Podemos.

La lealtad, ha escrito en las redes Miguél Ángel Llamas, es un valor que se aprende en el barrio. Continuaba: «En mi cabeza no cabe que si eres vicepresidenta y líder del espacio del cambio gracias a Unidas Podemos, no dediques ni una palabra a la gente que lo hizo posible sufriendo acoso y cloacas». En la presentación de Yolanda Díaz no hubo ninguna referencia al acoso a Podemos. Repito: no es una queja moral por no reconocer todo lo realizado en lucha contra el Estado profundo, sino que expresa un error de cálculo que impide que el proyecto se desborde. Cada día más gente se da cuenta de lo que se ha hecho contra Podemos. Y sobre ese reconocimiento hay que ensanchar el espacio. Necesitamos que Sumar se desborde.

Esta semana pudo saber toda España que Podemos sufrió una conspiración donde participaron políticos, policías, jueces y medios de comunicación.  Ferreras, Inda, Villarejo, Cospedal todos caimanes del mismo foso. Me ha estremecido escuchar a Dolores de Cospedal, Ministra de Defensa de Rajoy, pactar con el presuntísimo corrupto Villarejo inventar pruebas para «arruinar la vida» a Pablo Iglesias y a un servidor.  Que Villarejo diga que arruinarme la vida es «fundamental» me preocupa. Aunque a veces se olvide, me temo que empezaron conmigo. También sabemos que acompañaron ese intento el Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz,  la «policía política» -que se decía patriótica- y ya veremos si también algún colaborador necesario más, como Cristobal Montoro, al que en su día reprendió la Agencia Tributaria por abusar de ella para perseguirmos a los adversarios políticos. Todo con un fin muy claro, como lo expresaron Villerejo y Cospedal: arruinar la vida a estos hijos de puta. Es decir, a nosotros. ¿Y todo por qué? No es muy complicado: porque no pudieron comprarnos. Hemos sabido también que el periodista Antonio Ferreras publicó información falsa sobre Pablo Iglesias y Podemos sabiendo que era una manipulación. Fue el que le dio eco a las mentiras de Eduardo Inda, un sicario del periodismo que, ya sabemos, no es diferente de Ferreras. La jueza Gladys López Manzanares archivó la querella de Iglesias porque la información que habían manipulado Villarejo, Ferreras e Inda era «veraz».

Una democracia que se arranca su memoria no puede ser, porque si ha llegado llegado hasta ahí ha sido «siendo». Como el jugador de rugby al que le borran sus recuerdos: es un fake, porque es otra persona, la han matado definitivamente. El proyecto político que representa la lucha contra el neoliberalismo no puede arrancarse  sí misma su memori pensando que así le van a perdonar no sé qué pecados y va a arrasar en las urnas. Porque si no sabe de dónde viene no va a saber a dónde va. Y sin claridad en la ideología no puede haber claridad en la organización.

Apenas arrancando, mucha inteligencia, mucha generosidad

Podemos ha cometido errores -sobre todo por no haber evitado las divisiones internas y por no haber desarrollado una estructura de democracia interna más sólida-. Pero, a día de hoy, ha demostrado, pese a los ataques del Estado profundo, ser el espacio político que responde con más contundencia al momento actual de crisis del neoliberalismo. Podemos sola no puede, pero sin ella todo el mundo intuye que algo no funciona. Son tiempos, en todos sitios, de Frentes Amplios, donde tienen que aprender a convivir diferentes ideologías («El Frente Amplio -me dijo una vez Pepe Mujica en Montevideo- es más amplio que frente»). Por eso hace falta Yolanda Díaz. Y su magia creativa. Para sumar lo que está separado y tiene todas las papeletas para seguir separado. Por eso los que estuvimos en la primera hornada tenemos que marcar distancias. Es el momento de otra gente.

Podemos ha abierto camino. Es muy evidente ese liderazgo de Podemos en temas feministas, lo es con diferencia en cuestiones sociales, saca sobresaliente a la hora de ser valiente cuando señala los elementos judiciales, policiales y mediáticos que frenan la democracia en España, encabeza la reflexión republicana y  tiene en su debe hacer un mayor esfuerzo en cuestiones ecologistas. ¿Qué garantía hay de que el proyecto de Sumar va a ir más allá de lo alcanzado por Podemos? ¿No se corre el riesgo de tirar por la borda el esfuerzo de un pueblo que se echó a las calles el 15M, rompió el bipartidismo, entró en el Gobierno y ha logrado cosas tan señaladas como el freno radical a la corrupción desde el Gobierno, las subidas del ingreso mínimo vital, los ERTES, el escudo social, las leyes feministas, la ley Riders, la lucha contra los alquileres desmesurados, la defensa de las pensiones, la ley de infancia, la ley de eutanasia…? Podemos va a seguir consolidando su trabajo político. No tiene que preocuparse por su futuro porque apenas es ahora que está empezando a construirse como partido-movimiento. Pero es normal que a veces no entienda cuando no se le mira con generosidad. La misma que se le pide.

Sumar a los que se pelearon, sumar a los que aún no están y sumar a los que han seguido levantando en su pluralidad el espacio del cambio. Estos últimos son los que han permitido que Yolanda Díaz arranque, como Vicepresidenta y Ministra de Trabajo, un proceso que este viernes en la Plaza del Matadero, en la inauguración de Sumar, está lleno de esperanza, de alegría, de optimismo. Y de mucha gente joven, lo que es un mensaje de futuro.

Tanto por hacer y no poco lo hecho. Como la tarea es ingente, hay que convocar a la magia blanca -incluso un poco de la negra, que España es diversa- e invitar a la creatividad. La creatividad nace en contextos limpios. Para que generosidad y creatividad fluyan, hay que desterrar todas las suspicacias. La generosidad tiene que desbordarnos. A todas y todos. Porque como decía Agustín de Hipona, el que ama nunca hace daño. En la plaza del Matadero (qué nombrecito) nace un plan de regeneración. Con los mimbres que tenemos y con todo lo que nos inventemos. A trabajar y a cuidarnos. Todas y todos. Nadie dirá que estamos quietos. Será por eso que tanto les molestamos. Ya nos da lo mismo. Nos interesa lo que construyamos.

Sumar necesita sumandos, o de la magia creativa

Por Juan Carlos Monedero

El proceso Sumar que arrancó Yolanda Díaz en Madrid este domingo desde el Matadero  (también, vaya nombre) tiene que obrar alguna suerte de «magia creativa». Una alquimia que permita ver luz donde los mortales solo vemos sombras y callejones sin salida. Se trata de solventar asuntos que tienen, objetivamente, difícil solución y que afectan de manera central a esos males necesarios que son los partidos (los partidos políticos, como las comunidades de vecinos, son males necesarios). Magia crativa que sirva para superar los egos, lograr madurar a los frívolos, reconocer a los esforzados, tranquilizar a los urgidos, plantar cara a los canallas y sonreír a los dolientes. Problemas tan enredados que sólo personas con especiales cualidades pueden desplegar (y no lo podrán hacer solas). Por eso levanta tantas expectativas y activa las eergías utópicas). Es tarea para un gran liderazgo propio de, como dicen los chinos, tiempos interesantes. Es decir, tiempos jodidos.

Yolanda tiene que volver a sumar ese impulso que, nacido del 15M, quebró en España el bipartidismo y logró en 2015 seis millones de votos -cinco millones de Podemos y uno de Izquierda Unida-. Proceso que pilló a las élites con el pie cambiado -y al Emérito con la cadera partida-, pero al que le fueron quitando la frescura, haciéndole, poco a poco, el traje que desactivara su capacidad de transformación. Parte de ese proceso que nació en las plazas y mutó en partido se ha ido fragmentando en estos ocho años, a menudo con salidas que incluían portazos. Este primer grupo es el que más atención ha recibido hasta hoy de Yolanda Díaz.

Díaz tiene también que enamorar a los nuevos votantes, especialmente a los jóvenes que  empezaron a mirar el mundo comiéndose la crisis de 2008. Esa generación que cuando sus familias estaban levantando la cabeza tuvo que enfrentar el COVID-19 y su confinamiento distópico. Y para rematar -ahora bien traído- que cuando se vacunó y se quitó las mascarillas, cuando se inundó de la alegría de volver a verse las caras y tocarse, vio empañarse su suerte por la guerra en Ucrania, que está llenando Europa de incertidumbre y miedo. Una guerra que ha dado el empujón definitivo a los precios, augura nuevas crisis y promete nuevos argumentos a los neoliberales que habían perdido todos los argumentos durante la pandemia.

Por último, y es donde el proyecto levanta más recelos, Yolanda tiene que sumar a todas y todos los que en los últimos diez años han puesto el cuerpo, con éxito, para que España sea un país más decente (y donde estaría ella misma). Y digo con éxito, porque Unidas Podemos puede presentar una hoja de servicios abultada en su breve paso -y pese a su minoría- por el Gobierno. Esto es lo que marca la enorme diferencia con los partidos en el 15M, cuando todos, cada uno por sus razones, fueron reprobados por la ciudadanía. Recordemos que desde Izquierda Unida se disparó con dureza contra el 15M, algo menos comprensible en su momento que los ataques que lanzaba el PP o el PSOE. El gobierno de coalición no está sabiendo contarlo, pero ha cambiado este país. Como recordó la propia Yolanda Díaz en su presentación, si en vez del gobierno de coalición hubiera estado gobernando el PSOE en solitario o las derechas, la suerte de las mayorías habría sido otra y a peor.

Sumar no puede partir de cero ni presentar a Podemos a la misma altura que el PSOE, el PP, Vox  o Ciudadanos. En primer lugar porque es evidente que no es verdad (y sin la verdad no hay posibilidad de movilizar a un pueblo); en segundo, porque entonces tendría que llamarse Restar y no Sumar, lo que no nos llevaría muy lejos. Y en tercer lugar, porque, como se ha demostrado en Andalucía, pretender dejar fuera a Podemos conduce al desastre. Claro que mucha gente que está en el «grupo uno» -el de los desenamorados- tiene rencores con Podemos. En el encuentro en el Matadero había muchos antiguos miembros de Podemos que perdieron primarias y terminaron marchándose, y a los que les costaba esfuerzo incluso saludar.

Repetir que el proyecto va sin siglas y sin partidos ¿puede conducir a buen puerto? La derecha puede hacer Listas Macron o candidaturas como la de Manuela Carmena en Madrid. La izquierda necesita proyectos. Y estructuras, capacidad de diálogo, promesa de continuidad. Eso lo dan las organizaciones, no solo las personas (por otro lado, esenciales). Como apenas está arrancando, Yolanda Díaz y su equipo -donde tiene mucha importancia el PCE, lo que no deja de ser una paradoja- irán evaluando si esa hoja de ruta que prescinde de los partidos y del pasado es correcta y, en caso de que no lo sea, deberán corregir el rumbo. No deben perder mucho tiempo porque el calendario corre más de lo que se imaginan.

Ma-me-mi-memoria

De niños debieran enseñarnos a escribir con la palabra memoria. Ma-me-mi-memoria. Para que nunca se nos olvide que porque fuereon, somos.

Ya he contado alguna vez lo que me molestó en mi adolescencia la película El cielo puede esperar, dirigida y protagonizada por Warren Beatty,  seguramente el peor actor norteamericano del último medio siglo -intuyo a Pedro Vallín moviendo su liberal cuello mostrando justicieramente su acuerdo con esta aseveración-. Al argumento. Un jugador de fútbol americano, enamoradísimo de una bella joven, tiene un accidente menor en un partido y, contra todo pronótico, fallece. Nadie entiende nada al ver sobre el cesped su cuerpo sin vida. Al mismo tiempo en otro lugar, un piloto de riesgo choca estrepitosamente y su coche se incendia. Sin embargo, y también de manera incomprensible, sale ileso. Los caminos del Señor son inescrutables. Cuando el futbolista llega el cielo, los agentes de San Pedro constatan que ha habido un imperdonable error: el que tenía que haber fallecido era el piloto. La solución que buscan aún me persigue: para que el amor pueda triunfar, el deportista regresará a la tierra en otro cuerpo pero con la misma memoria, concediéndosele tres meses para que vuelva a enamorar a la joven. Si no lo logra, regresará al cielo a lamentar toda la eternidad el error. Pero si la chica se enamora, todo el pasado del jugador de rugby desaparecerá, se olvidará de su biografía y empezará una nueva vida en ese cuerpo y en esa memoria. Me levanté del asiento: ¡Pero cómo! grité en el cine. ¡Pero si le quitan los recuerdos es como si le mataran! ¡Sin memoria lo están volviendo a asesinar! No me echaron de la sala porque la película ya había acabado.

Tres días antes de presentar Podemos en el Teatro del Barrio, Pablo Iglesias y yo bajamos desde Madrid a Córdoba a presentarle el proyecto a Julio Anguita. Si no lo hubiera bendecido, no creo que yo hubiera participado de la fundación de Podemos.

Ofrecer, como ayer representó Yolanda Díaz, olvidar a partidos y siglas para volver a movilizar a nuestro pueblo es injusto y, además, un error. Sumar no le puede decir a las fuerzas que nacen del 15M lo que allí se expresó con un exceso de arrogancia: ¡Que no hablen los de siempre! ¿Serigne Mbaye, por poner el ejemplo más evidente, es un político de los que siempre han hablado? Al revés: nunca le dejaron hablar. Confrontar en el seno de lo que suma no sirve para avanzar. Olvidar la última década no puede servir para movilizar a una nueva mayoría. Melénchon en Francia o Gustavo Petro en Colombia han recuperado el pasado de la izquierda para convertirlo en una promesa de esperanza de futuro. Sin nostalgias e incluso convirtiendo ese dolor en República, en nación. Siempre con respeto. No es mirar por el retrovisor: es leer correctamente el esfuerzo de los que anticiparon nuestra rabia. Porque fueron somos.

Tres días antes de presentar Podemos en el Teatro del Barrio, Pablo Iglesias y yo bajamos desde Madrid a Córdoba a presentarle el proyecto a Julio Anguita. Si no lo hubiera bendecido, no creo que yo hubiera participado de la fundación de Podemos. Podemos tenía sentido si sumaba lo mejor del pasado, que en ese momento estaba huérfano de representación política por errores propios, no por la voluntad del sistema de aniquilarlo (como hemos visto que han intentado hacer con Podemos y sus líderes). De hecho, Anguita estaba impulsando en ese momento el Frente Cívico, que fue el más claro antecedente de Podemos. Porque Izquierda Unida no funcionaba. De la misma manera le decíamos a los votantes del PSOE: los verdaderos sociales están hoy en Podemos.

La lealtad, ha escrito en las redes Miguél Ángel Llamas, es un valor que se aprende en el barrio. Continuaba: «En mi cabeza no cabe que si eres vicepresidenta y líder del espacio del cambio gracias a Unidas Podemos, no dediques ni una palabra a la gente que lo hizo posible sufriendo acoso y cloacas». En la presentación de Yolanda Díaz no hubo ninguna referencia al acoso a Podemos. Repito: no es una queja moral por no reconocer todo lo realizado en lucha contra el Estado profundo, sino que expresa un error de cálculo que impide que el proyecto se desborde. Cada día más gente se da cuenta de lo que se ha hecho contra Podemos. Y sobre ese reconocimiento hay que ensanchar el espacio. Necesitamos que Sumar se desborde.

Esta semana pudo saber toda España que Podemos sufrió una conspiración donde participaron políticos, policías, jueces y medios de comunicación.  Me ha estremecido escuchar a Dolores de Cospedal, Ministra de Defensa de Rajoy, pactar con el presuntísimo corrupto Villarejo inventar pruebas para «arruinar la vida» a Pablo Iglesias y a un servidor.  Que Villarejo diga que arruinarme la vida es «fundamental» me preocupa. Aunque a veces se olvide, me temo que empezaron conmigo. También sabemos que acompañaron ese intento el Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz,  la «policía política» -que se decía patriótica- y ya veremos si también algún colaborador necesario más, como Cristobal Montoro, al que en su día reprendió la Agencia Tributaria por abusar de ella para perseguirmos a los adversarios políticos. Todo con un fin muy claro, como lo expresaron Villerjo y Cospedal: arruinar la vida a estos hijos de puta. Es decir, a nosotros. ¿Y todo por qué? No es muy complicado: porque no pudieron comprarnos.

Una democracia que se arranca su memoria no puede ser, porque si ha llegado llegado hasta ahí ha sido «siendo». Como el jugador de rugby al que le borran sus recuerdos: es un fake, porque es otra persona, la han matado definitivamente. El proyecto político que representa la lucha contra el neoliberalismo no puede arrancarse  sí misma su memori pensando que así le van a perdonar no sé qué pecados y va a arrasar en las urnas. Porque si no sabe de dónde viene no va a saber a dónde va. Y sin claridad en la ideología no puede haber claridad en la organización.

Apenas arrancando, mucha inteligencia, mucha generosidad

Podemos ha cometido errores -sobre todo por no haber evitado las divisiones internas y por no haber desarrollado una estructura de democracia interna más sólida-. Pero, a día de hoy, ha demostrado, pese a los ataques del Estado profundo, ser el espacio político que responde con más contundencia al momento actual de crisis del neoliberalismo. Podemos sola no puede, pero sin ella todo el mundo intuye que algo no funciona. Son tiempos, en todos sitios, de Frentes Amplios, donde tienen que aprender a convivir diferentes ideologías («El Frente Amplio -me dijo una vez Pepe Mujica en Montevideo- es más amplio que frente»). Por eso hace falta Yolanda Díaz. Y su magia creativa. Para sumar lo que está separado y tiene todas las papeletas para seguir separado. Por eso los que estuvimos en la primera hornada tenemos que marcar distancias. Es el momento de otra gente.

Podemos ha abierto camino. Es muy evidente ese liderazgo de Podemos en temas feministas, lo es con diferencia en cuestiones sociales, saca sobresaliente a la hora de ser valiente cuando señala los elementos judiciales, policiales y mediáticos que frenan la democracia en España, encabeza la reflexión republicana y  tiene en su debe hacer un mayor esfuerzo en cuestiones ecologistas. ¿Qué garantía hay de que el proyecto de Sumar va a ir más allá de lo alcanzado por Podemos? ¿No se corre el riesgo de tirar por la borda el esfuerzo de un pueblo que se echó a las calles el 15M, rompió el bipartidismo, entró en el Gobierno y ha logrado cosas tan señaladas como el freno radical a la corrupción desde el Gobierno, las subidas del ingreso mínimo vital, los ERTES, el escudo social, las leyes feministas, la ley Riders, la lucha contra los alquileres desmesurados, la defensa de las pensiones, la ley de infancia, la ley de eutanasia…? Podemos va a seguir consolidando su trabajo político. No tiene que preocuparse por su futuro porque apenas es ahora que está empezando a construirse como partido-movimiento. Pero es normal que a veces no entienda cuando no se le mira con generosidad. La misma que se le pide.

Sumar a los que se pelearon, sumar a los que aún no están y sumar a los que han seguido levantando en su pluralidad el espacio del cambio. Estos últimos son los que han permitido que Yolanda Díaz arranque, como Vicepresidenta y Ministra de Trabajo, un proceso que este viernes en la Plaza del Matadero, en la inauguración de Sumar, está lleno de esperanza, de alegría, de optimismo. Y de mucha gente joven, lo que es un mensaje de futuro.

Tanto por hacer y no poco lo hecho. Como la tarea es ingente, hay que convocar a la magia blanca -incluso un poco de la negra, que España es diversa- e invitar a la creatividad. La creatividad nace en contextos limpios. Para que generosidad y creatividad fluyan, hay que desterrar todas las suspicacias. La generosidad tiene que desbordarnos. A todas y todos. Porque como decía Agustín de Hipona, el que ama nunca hace daño. En la plaza del Matadero (qué nombrecito) nace un plan de regeneración. Con los mimbres que tenemos y con todo lo que nos inventemos. A trabajar y a cuidarnos. Todas y todos. Nadie dirá que estamos quietos. Será por eso que tanto les molestamos. Ya nos da lo mismo. Nos interesa lo que construyamos

Yolanda Díaz en el II Congreso Iglesia y sociedad democrática

Yolanda Díaz se apunta a ‘Populorum progressio’: “Pablo VI ya denunció hace 55 años la perversidad del orden económico”

Yolanda Díaz se apunta a ‘Populorum progressio’. La vicepresidenta segunda del Gobierno de España y ministra de Trabajo y Economía Social ha saludado esta mañana a los participantes en el II Congreso Iglesia y Sociedad Democrática, organizado por la Fundación Pablo VI bajo el lema ‘El mundo que viene’, que se celebra desde ayer y finaliza hoy


En el centro de su intervención, Díaz ha puesto la encíclica de san Pablo VI. “Este año se cumplen 55 de la publicación del texto. En 1967 el mundo también enfrentaba grandes encrucijadas, al igual que hoy. Entonces, Pablo VI denunció la brecha entre ricos y pobres y la perversidad de un orden económico injusto”, ha señalado parafraseando al papa Montini.

La vicepresidenta puso el foco en el “liberalismo sin freno” del que alertaba Montini. “Pablo VI nos animó a la cooperación por el bien común y señaló las obligaciones de los que más tienen”, ha recalcado en su intervención a través de un videomensaje.

Una encíclica “con plena actualidad”

Para Díaz, “de esta encíclica nacía un mandato de plena actualidad: la solidaridad y la igualdad como eje vertebrador de la democracia. Y muchos de los objetivos de ‘Populorum progressio’ nos acompañan hoy”.

La ministra de Trabajo ha agradecido a los obispos y la Fundación Pablo VI la invitación a participar en el congreso, al que no pudo asistir de forma presencial por cambios en la agenda del Gobierno, pues hoy recibe junto al rey Felipe VI al nuevo presidente de Chile.

“Necesitamos más que nunca espacios para el debate y el intercambio de ideas para consolidar nuestra democracia. Soy una firme defensora del diálogo. Por eso, deseo que de este congreso nazca el más fructífero de los diálogos”, ha subrayado.

“El trabajo decente, siempre en el centro”

Asimismo, ha incidido en que “el diálogo social ha sido el hilo conductor de estos dos años de Gobierno”. Así, ha destacado que “con organizaciones empresariales y sindicatos hemos alcanzado grandes acuerdos de país”.

Para Díaz, “el trabajo decente, el trabajo digno, debe estar siempre en el centro”. Además, ha celebrado que el Gobierno haya “parado los pies a un modelo de precariedad que ha hipotecado el futuro de tanta familias”.

Antes de concluir, la ministra también hizo referencia a su encuentro con el papa Francisco en el Vaticano en diciembre de 2021. “Hablamos sobre la igualdad como eje vertebrador de todas las políticas: desde la igualdad fiscal a la imprescindible igualdad entre hombres y mujeres que construimos día a día”

La reforma laboral

La irresponsabilidad de votar no a la reforma laboral

  • Una derecha que está a la derecha de la patronal y una izquierda que dice estar a la izquierda de los principales sindicatos votarán ‘no’ a la reforma laboral más favorable para los trabajadores y con más consenso social de la historia reciente de España
Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, en el Congreso de los Diputados.
Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz, en el Congreso de los Diputados. Alberto Ortega / Europa Press

Ignacio Escolar

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Para algunos partidos o diputados, la votación de la reforma laboral es un asunto abstracto. Va del relato y consiste en aprovechar esta oportunidad para darle una colleja al Gobierno, para desgastar a la ministra más valorada, Yolanda Díaz, o para que la coalición no se apunte una victoria. Es pequeña política, de la cortoplacista, de la más irresponsable. Porque si este decreto no se aprueba, cientos de miles de trabajadores recibirán directamente en sus costillas esa patada que algunos quieren dar al Gobierno. 

Hay en España casi 400.000 fijos discontinuos que, con esta reforma laboral, empezarán a acumular antigüedad y derechos que hasta ahora no tenían.

Hay en España 4,3 millones de trabajadores temporales, de los que una buena parte empezarán a tener contratos indefinidos con esta reforma. No es algo teórico: ya está pasando. En enero, el porcentaje de contrataciones indefinidas casi se ha duplicado respecto a la media de la última década. 

Y hay cientos de miles de trabajadores, especialmente en las empresas multiservicios, que dejarán de estar sometidos a convenios precarios. En muchos casos, hablamos de mejoras de sueldo muy notables. Para una camarera de piso de Barcelona que ahora no esté amparada por el convenio de su sector –y empezará a estarlo con la reforma, que les da prioridad sobre los convenios de empresa–, el decreto que se vota este jueves supone 5.000 euros más de salario al año, según los datos que manejan los sindicatos

Para un transportista de Madrid en las mismas circunstancias, son más de 7.000 euros anuales. Para un empleado de pista de un aeropuerto, más de 2.000 euros. 

Para muchos trabajadores de la hostelería en Baleares, más de 7.000 euros al año dependen de que se apruebe este decreto.

En todo el texto de la reforma laboral que este jueves se vota en el Congreso no hay un solo punto, ni uno solo, que no suponga una mejora para los trabajadores. ¿Se podría llegar más lejos? Es posible, y de hecho es lo que pretenden los propios sindicatos y el Gobierno. “Esto no es una reforma de punto final”, explica Unai Sordo (CCOO) en esta entrevista: “La reforma no implica que haya otras materias de la legislación laboral que no se puedan seguir abordando a lo largo de la legislatura”.

Algunas de las futuras mejoras en el mercado laboral irán con el apoyo de la patronal. Otras no, como ya ha pasado con la última subida del salario mínimo. Pero quienes dan lecciones de “traición a la clase obrera” a este Gobierno olvidan que, desde que llegó la coalición, el salario mínimo ha subido un 30%. 

Es cierto que el compromiso previo del Gobierno –tanto del PSOE como de Unidas Podemos– era otro: derogar la reforma laboral de Rajoy. Y es legítima la crítica de quienes argumentan que el Gobierno está incumpliendo esa promesa: los que defienden que tendrían que haberla derogado en su totalidad, incluso asumiendo otra reforma unilateral, sin el apoyo de la patronal. Hay muchas personas que también creen que es preferible así: una reforma de máximos sin los empresarios, y que dure lo que tenga que durar. No es una posición que yo comparta –expliqué mis razones en un artículo previo–, pero sí creo que al menos es debatible. O defendible. O coherente. Un tema donde yo también tengo mis dudas, y encuentro argumentos para cambiar de opinión.

Es coherente criticar al Gobierno porque esta reforma es incompleta y votar sí o abstenerse ante este decreto. Donde no veo coherencia alguna, y sí mucha irresponsabilidad, es en pedir más avances, pero intentar tumbar los que se logran; votar ‘no’ a este decreto para dar una patada al Gobierno, pero en el culo de los trabajadores. “Es injustificable decir que impides que se suba un peldaño en derechos laborales tan importantes como los que tenemos en este acuerdo porque faltan otras cosas”, argumenta Pepe Álvarez (UGT) en esta entrevista. Y tiene toda la razón.

Porque la posición de algunos partidos ante la votación de este jueves responde a otras cuestiones, distintas a la coherencia o a la defensa de los intereses de los trabajadores. Por eso una derecha que está a la derecha de la patronal y una izquierda que dice estar a la izquierda de los principales sindicatos dirán que no a la reforma laboral más favorable para los trabajadores y con más consenso social de la historia reciente de España. 

En el caso de EH Bildu, hay al menos un mínimo argumento: que los principales sindicatos vascos están en contra del acuerdo. Un ‘no’ de ELA y LAB que, en parte, tiene más que ver con las pugnas con CCOO y UGT que con el contenido del acuerdo, como demuestran los argumentos que usan para justificar su posición. No creo que esta sea la postura más coherente, pero al menos EH Bildu tiene una excusa de la que colgar su ‘no’. Lo mismo ocurre con el BNG y su sindicato más cercano, CIG.

El rechazo de los sindicatos vascos también sirve en gran medida para explicar las reticencias del PNV, lo más parecido a una derecha europea que existe en la península ibérica –que por ahora está en el ‘no’, aunque las negociaciones continúan abiertas–. Un partido supuestamente de Estado que se puede descolgar de este acuerdo por motivos poco entendibles: por la competencia con EH Bildu y por otro asunto menor, la prevalencia del convenio autonómico sobre el estatal, a pesar de que este tipo de convenios apenas existen en Euskadi.

Las críticas de los sindicatos vascos y gallegos explican una parte de los ‘noes’ en el Congreso de los Diputados. No es ese el caso de ERC, esa misma izquierda que gobierna en Catalunya con la derecha, pero dice estar a la izquierda de los propios sindicatos a los que están afiliados buena parte de sus militantes y votantes. 

Pero no nos engañemos. ERC no vota en contra de este acuerdo porque le parezca una traición a los trabajadores o una reforma cosmética. Lo hace porque están enfadados con el Gobierno por otros motivos y porque les preocupa el ascenso en la popularidad de Yolanda Díaz entre sus propios votantes. Y cuando Gabriel Rufián dice que esta reforma no es de izquierdas porque va a votar a favor Ciudadanos (lógico, una derecha que no está a la derecha de la patronal, igual que UPN y el PDeCAT) olvida que también la apoyan la gran mayoría de los diputados de izquierda en el Congreso. ¿O es que esa ERC que gobierna con la derecha es más de izquierdas que Podemos, Izquierda Unida, Más País o Compromís?

A estas horas del día, y mientras los partidos van marcando sus últimas posiciones, la reforma pende de un hilo. Es un síntoma del tipo de enfermedad que padece la política española.

La patronal y los principales sindicatos han estado a la altura. Han hablado, han negociado y han logrado un acuerdo. Y han priorizado los intereses de quienes más lo necesitan: los de los trabajadores más precarios. 

Mientras el diálogo social logra ese pacto, tan inédito como importante en un momento de polarización extrema y crisis mundial de la democracia, buena parte de los diputados votarán en contra, siguiendo esa máxima que tantos desastres ha provocado en la política, a izquierda y a derecha: “Cuanto peor, mejor”. ¿Mejor para quién? Desde luego, para los trabajadores no.

Yolanda Díaz con el Papa

Yolanda Díaz y su encuentro con el Papa: «Me hizo reflexionar muchísimo, me ha fascinado»

Yolanda Díaz, con el Papa Francisco

«Me hizo reflexionar muchísimo y hablamos de temas que a mí me apasionan como pueden ser el mundo del trabajo y la ecología. También hablamos sobre política internacional de arriba a abajo, me ha fascinado»

«Me pareció una persona maravillosa», recalcó Díaz a Quique Peinado y Manuel Burque. «Fue una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mi vida»

Por Jesús Bastante

«Me hizo reflexionar muchísimo y hablamos de temas que a mí me apasionan como pueden ser el mundo del trabajo y la ecología. También hablamos sobre política internacional de arriba a abajo, me ha fascinado». La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se ‘confesó’ anoche en los micrófonos de ‘Buenismo Bien‘ (Cadena Ser) sobre el encuentro que mantuvo hace un mes con el Papa Francisco.

«Me pareció una persona maravillosa», recalcó Díaz a Quique Peinado y Manuel Burque. «Fue una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mi vida». 

La líder de Unidas Podemos, que se declara no creyente pero «muy respetuosa», confesó que llevó varios rosarios de allegados para que el Papa los bendijera. «Me he reunido con mandatarios europeos que no tenían nada interesante que contar». Como se recordará, Díaz regaló al Papa un libro de Rosalía de Castro y una estola realizada a partir de plástico reciclado por una congregación religiosa.

¿Y de qué hablaron durante esos 40 minutos? La vicepresidenta reveló que conversaron sobre la importancia de disponer de marcos legislativos que prioricen al trabajador como mejor herramienta de inclusión social. Según explicaron fuentes cercanas a vicepresidencia, ambos compartieron la idea de que el empleo debe tener derechos y ser de calidad.

Y es que, ambos llegaron a la conclusión de que «las democracias más sanas son aquellas que tienen trabajos robustos». Durante la entrevista, explicó Díaz, también hablaron sobre el cambio climático y sobre la política internacional.

Francisco, un Papa discutido


ALGUNOS “CATÓLICOS PRACTICANTES” CALIFICAN AL PAPA DE COMUNISTA Y DE REPRESENTANTE DEL DIABLO EN LA TIERRA»

El director de La Razón y católico practicante reconocido, Francisco Marhuenda, calificaba al pontífice de «Un Papa antiespañol», mostrándose convencido de que, en el cónclave que lo eligió, «el Espíritu Santo se confundió, y los cardenales eligieron un candidato catastrófico»

 Eduardo Inda, fue, incluso, un paso más allá: «Este Papa comunista es el anti-Papa, el representante del diablo en la Tierra»

 Estos señores que presumen de católicos ignoran que la Biblia condena el trabajo que no es honrado o que perjudica a otras personas de algún modo (Levítico 19:11,13; Romanos 13:10). Ser un buen trabajador beneficia a otras personas y permite tener “una buena conciencia” (1 Pedro 3:16).

 Un país que quiere edificarse en la mentira y la corrupción está abocado al fracaso total. El crecimiento debe basarse en el trabajo honrado, la formación, dar oportunidad a los jóvenes… Regresar, en definitiva, a las raíces y los valores.  La cultura del sacrificio y ganarse el pan cada día con el esfuerzo tiene que volver.

Los mecanismos del Estado Capitalista buscan evitar a toda costa que se exprese la voluntad de las mayorías y que decida siempre la clase explotadora.

Díaz y el Papa comparten una visión bastante cercana sobre el mundo del trabajo y la economía. De hecho, en la encíclica Fratelli Tutti pueden leerse algunos pasajes aplicables al modo de entender el empleo de la ministra de Trabajo. Francisco se ha interesado también por la situación en la que se encuentra la reforma laboral en España —el entorno de Díaz señaló tras la reunión que “está muy avanzada”—,

Para Weber la existencia del capitalismo representa el conducto de decisiones de la actividad de los seres humanos. La lucha por ser mejor, no por la existencia misma, sino por obtener más, es lo que origina la competencia. Por esta competencia de conseguir más, se deriva en lucha de seres humanos: “El cálculo de capital en su estructura formalmente más perfecta supone, por eso, la lucha de los hombres unos contra otros”

Según  Weber, entonces, en el capitalismo económico racional, no hay lugar para la moralidad caritativa ya que el ser humano caritativo no es un ser humano competitivo, y porque el ser humano competitivo es el principal agente en la gestión económica. En este escenario, es claro que el altruismo tampoco tiene espacio en el racionalismo económico del capitalismo moderno.

Para Weber, la particulares normas del capitalismo son rígidas y sin posibilidad de excepciones. En la idea del capitalismo racional que explica Weber, no hay lugar para posturas humanistas. Esta falta de posturas humanistas hace que se llegue, las más de las veces, a posturas irracionales donde el ser humano termina siendo solo una pieza tecnificada y sin humanidad (cual cosa), cuya utilidad se limita a la consecución de mayor riqueza para la gran máquina capitalista económicamente racional: (Weber, Economía y sociedad…) “(…) el capitalismo (…) lo que necesita es un derecho con el que se pueda contar lo mismo que con una maquina (…) La creación de semejante derecho se consiguió al aliarse el Estado moderno a los juristas, para imponer sus ambiciones de poder.

Weber se interesó por estos efectos sobre los individuos, los «engranajes de la máquina». El capitalismo, que había prometido una utopía tecnológica centrada en el individuo, había creado en su lugar una sociedad dominada por el trabajo y el dinero, supervisada por una burocracia inflexible. Esta sociedad rígida no solo oprime al individuo, sino que lo deshumaniza, al hacer que se sienta a merced de un sistema lógico, pero sin alma.

Devolver a la persona al centro de la vida económica y social es la mejor vacuna contra el economicismo imperante, contra los diferentes populismos o el neoliberalismo individualista e ingenuo que pone toda su confianza en la autorregulación del mercado.

  Afirma el papa Francisco  (FRATELLI TUTTI) “Destrozar la autoestima de alguien es una manera fácil de dominarlo. Detrás de estas tendencias que buscan homogeneizar el mundo, afloran intereses de poder que se benefician del bajo aprecio de sí, al tiempo que, a través de los medios y de las redes se intenta crear una nueva cultura al servicio de los más poderosos.”

El mensaje del papa Francisco es un toque de atención a las conciencias de los habitantes de los países donde llegan los inmigrantes.

El papa invita a reflexionar cuando pregunta: «¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?”

Francisco explica que para los católicos «en la acogida del extranjero (…) se abren las puertas a Dios y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo».

Hoy en día es esclavo el hombre que está atado por su propia libertad cuando no sabe para qué le sirve. Porque la libertad no es un valor en sí, sino un valor en el que debe construirse la propia persona. Decía Goethe: “nadie  es más esclavo que quien se considera libre sin serlo”. Y no hay servidumbre más vergonzosa que la voluntaria.

Hay algunas personas que piensan que lo importante es cuánto dinero se gana. Esa manera de pensar, junto con el deseo de ganar dinero rápido, ha hecho que algunas personas se metan en negocios sucios o hasta participen en actividades ilegales.

La pandemia de COVID-19 y las medidas para controlar la transmisión del virus interrumpió abruptamente el movimiento de personas que caracteriza a nuestro mundo interconectado. Las consecuencias son enormes para los migrantes, que dependen del trabajo lejos de sus hogares para mantenerse a sí mismos, sus familias y sus comunidades. Muchos de ellos se encuentran ahora en condiciones que los ponen en mayor riesgo de contraer la COVID-19. Con esta crisis, se ha desatado la «globalización de la indiferencia» y a veces de la violencia, con un odio contra los más vulnerables, contra los migrantes, contra las poblaciones discriminadas y, muy a menudo, contra las mujeres.

Los valores de nuestro mundo actual nos han ido colonizando y los hemos ido asumiendo, hasta el punto de considerarlos propios y hegemónicos de la humanidad. El resultado de todo esto ha sido una generación de ciudadanos acríticos, poco reflexivos, dóciles consumidores, competitivos y trabajadores tecnócrata

La reforma laboral esperada

La Iglesia avala la reforma laboral pactada por Gobierno, empresarios y sindicatos

Yolanda Díaz y representantes de sindicatos y CEOE, juntos
Yolanda Díaz y representantes de sindicatos y CEOE, juntos

«Es un hecho muy positivo que Gobierno, organizaciones empresariales y sindicales hayan recuperado con fuerza el diálogo social que ya ha dado resultados muy importantes en diversos acuerdos»

Los obispos abogan por «la defensa del trabajo digno y la dignidad del trabajo» para que «el trabajo sea humano»

La CEE pide «eliminar las desigualdades en las relaciones laborales, a acabar con la temporalidad, la precariedad y la inseguridad laboral, a reforzar la negociación colectiva en condiciones justas y eliminar las desigualdades que deterioran las condiciones laborales de muchos trabajadores y trabajadoras»

23.12.2021 Jesús Bastante

Un pacto histórico. Gobierno y agentes sociales (empresarios y sindicatos) han aprobado, por unanimidad, la reforma laboral. Un acuerdo que gusta a todos… incluso, a la Iglesia. «Es un hecho muy positivo que Gobierno, organizaciones empresariales y sindicales hayan recuperado con fuerza el diálogo social que ya ha dado resultados muy importantes en diversos acuerdos», constata, en una nota, el Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal.

«En el diálogo sobre la reforma laboral es también deseable que se llegue a un acuerdo que supere los intereses particulares. Pero que, sobre todo, se deje guiar por la defensa del trabajo digno y la dignidad del trabajo, para que avancemos en que el trabajo sea un elemento central en la configuración de la economía, para que esta tenga un “rostro humano”, como tanto insiste el papa Francisco», apunta la nota, firmada por el obispo responsable, el titular de Osma-Soria, Abilio Martínez.

Dignidad del trabajo

«Esto es lo que está en juego en la reforma laboral en nuestro país», añade la nota, que apunta, siguiendo la doctrina social de la Iglesia y el magisterio tanto de Francisco como de Juan Pablo II, que «la legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”».

«Esta es la reforma que se necesita; no obstante, tampoco se puede olvidar que el principal problema laboral es la falta de trabajo que afecta a millones de personas, especialmente jóvenes, por lo cual habrá de facilitar a las empresas la creación de empleo y el acceso a un trabajo digno a tantas personas que ven con incertidumbre su futuro», continúa la nota.

La reforma laboral

La reforma laboral centra el encuentro entre Yolanda Díaz y el Papa Francisco 

La vicepresidenta segunda del Gobierno y el Papa han abordado también la importancia de acabar con la precariedad laboral y el fomento del empleo digno 

Francisco y Yolanda Díaz

El Papa recibe en el Vaticano a la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. EFE/EPA/VATICAN MEDIA HANDOUT HANDOUT EDITORIAL USE ONLY/NO SALES 

eHan hablado sobre la reforma laboral en España, la importancia de terminar con la precariedad y del fomento del trabajo digno. La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, se ha reunido este sábado en el Vaticano con el Papa Francisco en un encuentro que la también titular de trabajo ha valorado como «muy emocionante». «Construir un mundo más solidario y más justo solo es posible con diálogo entre diferentes en favor del bien común», ha expresado. 

La reunión, que se ha celebrado en el palacio apostólico del Vaticano, ha durado unos 40 minutos en los que, según fuentes cercanas a la vicepresidenta, Díaz y el Papa compartieron la idea de que el empleo debe tener derechos y ser de calidad y que las democracias más sanas son las que tienen trabajo robustos. Además, la responsable de Trabajo ha trasladado a Francisco las medidas que el Gobierno de coalición ha puesto en marcha para atajar el problema del paro. 

En este sentido, ha comentado al pontífice cómo, a pesar de la pandemia y de que los números todavía no son buenos, las cifras son mejores de las que había con el anterior Gobierno y eso es muestra, según las fuentes, de que practicado políticas públicas y de rentas diferentes la economía funciona mejor. 

Estas mismas fuentes han reiterado que el Gobierno tendrá lista la reforma laboral para el 31 de diciembre y que el camino por el que se está avanzando con los agentes sociales es el de definir un modelo en el que el contrato ordinario sea el indefinido y se favorezca la estabilidad del empleo. Para tener un contrato temporal tendrá que haber una razón que lo justifique basada en motivos productivos y ocasionales, y si se comprueba que las empresas se han extralimitado, habrá sanciones. 

Precisamente, el Gobierno intensificará esta semana las reuniones sobre la reforma laboral, en la que es la última quincena de la negociación antes de que venza el plazo al que se había comprometido para tenerla lista, antes de 2022. A partir del lunes, Ejecutivo, sindicatos y empresarios se reunirán para seguir debatiendo, en unos encuentros que pueden llegar a ser diarios. 

Díaz y el Papa han departido también sobre la visión ecológica del mundo y la defensa de los migrantes, dos temas que ambos comparten. Díaz le regaló al Papa una estola de plástico reciclado y bordada por las carmelitas descalzas de Alcalá de Henares, y una edición de ‘Follas Novas’ de Rosalía de Castro, libro que los gallegos llevaban consigo cuando emigraban a Argentina. 

Desde la vicepresidencia segunda no han querido entrar en la polémica que ha generado su visita al Vaticano, sobre todo entre los partidos de la oposición, y se limitaron a señalar que el viaje se ha realizado en nombre del Gobierno. La vicesecretaria de Organización del PP, Ana Beltrán, ha mostrado su «perplejidad» por el encuentro y ha asegurado que Díaz es «una ministra que está en campaña» y «busca promoción». La secretaria de Comunicación del PP de Madrid, Macarena Puentes, llamó al encuentro «cumbre comunista», en tuit que después eliminó. 

El anuncio de esta reunión ha pillado por sorpresa a la Conferencia Episcopal española. Los obispos aseguran que no se habían enterado de nada y que se encuentran «perplejos» por el encuentro que se ha celebrado hoy. También, por la designación de Isabel Celaá como nueva embajadora ante la Santa Sede. El ministerio de Exteriores prepara ya el plácet diplomático para que la exministra de Educación y exportavoz del Gobierno sustituya en el cargo a María del Carmen de la Peña.