¡No a las guerras!

Comunicado ante la guerra entre Rusia y Ucrania y convocatoria de actividad interreligiosa por la paz el sábado 12 de marzo

Las guerras representan el gran fracaso de la humanidad: la resolución por la fuerza de un conflicto, utilizando lo que de bárbaro y primitivo anida en el interior del ser humano; reconociendo el fracaso de las palabras, de los argumentos, de la negociación constructiva, es decir, las herramientas evolutivas que podrían llevarnos hacia un mundo más razonable y equilibrado.

Condenamos enérgicamente la invasión de Rusia a Ucrania. Condenamos, con la
misma energía, esta guerra y también todas las guerras que no siempre son condenadas
y que arrojan tanta muerte y sufrimiento de víctimas inocentes. Clamamos y oramos por
la Paz y la Justicia que le antecede

Esta guerra no es una excepción. Como en todas, no sólo fracasa la razón, sino
que siembran, miedo, muerte y odio. Heridas que tardarán tiempo en cicatrizar y a las
que poco ayudarán los suministros militares “ofensivos” que están ofreciendo a Ucrania los países occidentales o los que pudieran ofrecer a Rusia otro países de su ámbito de influencia.

Todas son una forma de prolongar el conflicto y el sufrimiento, quizás
motivada porque, para la negociación posterior, hay que esgrimir de nuevo la razón de
la fuerza y no la fuerza de la razón.
Sorprende la cobertura mediática de esta guerra, frente a las decenas de
conflictos armados y desastres humanitarios que tienen lugar actualmente en el mundo,
lejanos y silenciados, y ante los que no se actúa con la misma flexibilidad legal o
urgencia y volumen de acciones humanitarias internacionales.

Señalamos este hecho porque, si bien como personas y entidades que creemos en
un mundo fraterno nos oponemos a la guerra por nuestros principios éticos, nos damos
cuenta, asimismo, del contexto en el que esta agresión ha tenido lugar, que no es otro que las políticas de bloques militares y el afán expansionista de cada uno de ellos.
Según estemos o no en su órbita, los relatos son diferentes y no todas las vidas valen lo mismo. En un contexto donde se invierten 4.000 millones de dólares diarios en la fabricación de armas deberíamos, mucho tiempo atrás, haber alzado la voz para que ese gasto, obsceno y destructivo, se orientara a salvar vidas más que a lo contrario.

Permanecer de espaldas al mundo puede llevarnos a reaccionar demasiado tarde.

Estamos decididamente a favor de la paz. Mas, no entendiéndola como ausencia
de guerra, sino como fruto de la justicia. Mientras permanezca la desigualdad, el abuso, la exclusión…, tengamos la certeza que no habrá más paz que la romana. Un mundo fraterno, sostenible, basado en la consideración y el respeto (hacia los seres humanos y la naturaleza) y en el que los Derechos Humanos no sean papel mojado, es la única garantía para una paz duradera. Digamos, con tantos apóstoles de la paz y la no violencia: Si quieres la paz, trabaja por la justicia.

Porque hay formas humanas de resolver un conflicto basándose en el diálogo, el
encuentro, la mediación y la empatía. Si fallan, la no-violencia y la no colaboración
pueden resultar instrumentos formidables en manos de pueblos conscientes, que no
promueven el odio ni la destrucción del otro sino, más bien, su rescate.
Y desde nuestras convicciones éticas, afirmamos el NO MATAR como norma
suprema, lo que debe llevar a objetar y desobedecer las voces de los hombres cuando
contradigan la voz de Dios o de la propia conciencia.

Deseamos y oramos por la finalización inmediata de esta guerra, apostando por
la vuelta al diálogo y la negociación en condiciones justas y dignas para ambas partes.
La visión de buenos y malos no nos sirve, hay que encontrar los puntos de convergencia y devolver la dignidad, situando en lo más alto la razón y la palabra, con el rostro del otro siempre como referente. Y siempre respetando los tratados y acuerdos multilaterales o bilaterales de paz o desarme, bastante estancados en la actualidad.

Toda guerra es una llamada angustiosa a una gobernanza mundial real que
supedite los intereses particulares de cualquier país o bloque de países a los intereses generales de la humanidad como tal.

En este sentido las diferentes organizaciones religiosas o espirituales y
movimientos de paz, abajo firmantes, que formamos parte de la plataforma
“Religiones y espiritualidades por la convivencia” en Granada, convocamos a a
la población granadina para un acto público por la paz y la justicia en Ucrania y el
mundo. Tendrá lugar el próximo sábado 12 de marzo a las 12.00 en la Plaza del
Carmen. Daremos a conocer en breve el programa más detallado.

FIRMAN EL TEXTO Y CONVOCAN A LA ACTIVIDAD POR LA PAZ DEL
SÁBADO 12 DE MARZO A LAS 12.00 EN LA PLAZA DEL CARMEN LAS
SIGUIENTE ORGANIZACIONES O INSTITUCIONES:

Plataforma de comunidades musulmanas de Granada
Delegación de migraciones de la Diócesis de Granada
Centro de estudios de Budismo tibetano Nagarjuna Granada
Vaidika Pratishana Sangha hinduista de la Dharma Védica de España. Granada
Iglesia protestante San Pablo de Granada. IEE (Iglesia Evangélica Español
Foro de Ecología y Espiritualidad. Granada
Comunidades Cristianas Populares de Granada
Orden Franciscana secular. Fraternidad “Beato Fray Leopoldo de Alpandeire.
Fundación Centro Persona y Justicia. Granada
Asociación Paz en Acción. Granada

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FUNDACIÓN CENTRO PERSONA Y JUSTICIA CIF: G19656529
Calle Elvira No 121 -1oG
18198 GRANADA http://www.centropersonayjusticia.com

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