No a las macrogranjas en Castilla La Mancha

El Gobierno de Castilla-La Mancha prohíbe la construcción y ampliación de macrogranjas hasta 2025

 Las Cortes de Castilla-La Mancha han aprobado este jueves una enmienda que impide —hasta 2025— la concesión de permisos para construir macrogranjas o ampliar las que están en funcionamiento. La portavoz del Gobierno autonómico, Ana Isabel Abengózar, ha defendido la medida ante el “crecimiento exponencial de autorizaciones y de modificaciones de proyectos con aumento de capacidad” de estas explotaciones: “Esta medida no pone en riesgo al sector cárnico ni al ganadero ni al agrícola”, ha señalado Abengózar. La moratoria ha contado con el voto favorable del PSOE, que gobierna con mayoría absoluta en la región. El Partido Popular se ha opuesto a pesar de que su líder en la autonomía, Paco Núñez, se pronunció en contra de este modelo de ganadería intensiva.

Esta regulación en la edificación de macrogranjas, que se ha aprobado por 19 votos a favor y 14 en contra y sin abstenciones, llega después de una semana de polémica por las palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, que aseguró que estas explotaciones “contaminan” y “exportan carne de peor calidad” en comparación con la producida por la ganadería extensiva. El presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page (PSOE), criticó las palabras del ministro y pidió su “rectificación”, al igual que otros varones socialistas y miembros del Gobierno. Sin embargo, el Ejecutivo de Page ha aprobado este jueves la primera medida con aplicación en toda la comunidad autónoma contra este tipo de ganadería intensiva.

El Partido Popular (PP), que no se opuso a esta iniciativa el mes pasado ni planteó texto alternativo alguno, ha pedido al Gobierno regional que retire la enmienda porque “esta moratoria condena una actividad económica que genera empleo y cumple rigurosamente con una normativa medioambiental muy exigente y de sanidad y de bienestar animal”. Además, el diputado popular Miguel Ángel Rodríguez, ha acusado al Gobierno de Emiliano García-Page de hacer “seguidismo” del ministro de Consumo: “Con esta moratoria están diciendo lo mismo que el ministro Garzón, que aquí se produce carne de mala calidad, y que los ganaderos son los culpables”.

En el pleno de este jueves también se ha debatido a propósito de las palabras de Garzón. Dolores Merino, del PP, ha solicitado “la reprobación” y el “cese fulminante” del titular de Consumo por decir que “España exporta carne contaminada de animales maltratados”. Además, ha tildado de “irresponsable” la respuesta de Page a las declaraciones de Garzón, que ironizó contestando al ministro que “se va a pasar la vida sin poder pedirse un filete”. Merino ha añadido sobre las afirmaciones de Garzón: “Son un ataque a nuestros ganaderos, veterinarios y funcionarios públicos (…) Son un insulto a la marca España y son mentira”. El ministro ha defendido este jueves en una entrevista publicada en EL PAÍS que se trata de “un bulo” de la “derecha” y la “extrema derecha”.

Aunque Ciudadanos no ha hecho mención alguna a la enmienda del Gobierno regional que prohíbe la construcción de macrogranjas, sí ha cargado contra el ministro. Desde la formación han asegurado que son un “ataque en un medio extranjero” al sector ganadero. Elena Jaime, procuradora del grupo, ha calificado al ministro de “populista” y “demagogo”, y ha achacado su continuidad en el Gobierno de España a un “pacto casi diabólico” con Unidas Podemos, socio de Gobierno.

Fernando Mora, parlamentario autonómico del grupo socialista, ha calificado de “inoportunas” y “poco meditadas” declaraciones del ministro de Consumo. Aunque también ha asegurado que el líder del PP castellanomanchego ha hecho afirmaciones “mucho peores” que las realizadas por Garzón, cuando acusó a los “inversores” de querer “convertir nuestro país en la porquera del planeta (…) Se pretende transformar la ganadería tradicional en grandes infraestructuras deshumanizadas”. Mora ha recordado los tuits del PP de Castilla-La Mancha en 2018 en los que alertaban de las “consecuencias para la salud públicas” de las macrogranjas y que la formación ha eliminado recientemente de su red social.

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Las macrogranjas, con datos y sin bulos

JUANTXO LÓPEZ DE URALDE Diputado y coordinador federal de Alianza VerdeJuantcho López
ALEJANDRA JACINTO URANGA Diputada

Imagen de archivo de una granja porcina.- AFP

Las declaraciones del ministro de consumo Alberto Garzón al diario británico The Guardian sobre la ganadería intensiva en España han elevado el volumen de una polémica que llevamos años arrastrando: la del impacto social, económico y ambiental de las macrogranjas. El lobby cárnico ha arremetido con enorme dureza contra Garzón, pero lo cierto es que los datos le dan contundentemente la razón al ministro.

La actividad de la ganadería industrial tiene un enorme impacto en la contaminación del agua y del aire: más del 80% de las emisiones de amoniaco agrícola de la UE al aire y las emisiones de nitrógeno al agua están relacionadas con el ganado. Además de contaminar las aguas subterráneas, los purines producen metano en las balsas donde se almacena, un gas con un efecto invernadero 20 veces mayor que el CO2, que perjudica la salud y acidifica los suelos, con la consecuente pérdida de fertilidad. Precisamente las emisiones de metano han sido objeto de un acuerdo para su reducción en la cumbre del clima celebrada recientemente en Glasgow (COP26). Según las estimaciones de un estudio publicado en la revista Nature, la contaminación por nitrógeno expone a aproximadamente 18 millones de personas en Europa a suministros de agua para consumo humano con concentraciones de nitratos por encima de los niveles recomendados.

La producción ganadera representa la mayor parte de los contaminantes del aire generados por el sector agrario, específicamente el amoníaco, partículas y compuestos orgánicos volátiles no metánicos. Entre 1990 y 2015, en la Unión Europea se consiguió una reducción del 24% de las emisiones de este gas a la atmósfera. Sin embargo, España no contribuyó a esta reducción, sino más bien, todo lo contrario. Solo entre 2014 y 2016, las emisiones de amoníaco en España se incrementaron en un 6,13%, debido principalmente al crecimiento exponencial de la ganadería industrial, sector que en 2017 fue el responsable del 92% de estas emisiones. Cabe destacar que, de las 100 industrias más contaminantes de amoníaco de España en el año de referencia, 94 eran explotaciones ganaderas industriales; las emisiones de amoníaco de España se encontraban en ese momento un 39% por encima del techo de emisiones establecido en la Directiva 2001/81/CE.

Otro aspecto en el que lamentablemente destacan las industrias intensivas agrícola y ganadera es el de la contaminación de las aguas por nitratos. El nitrógeno es un nutriente esencial que ayuda a crecer a las plantas y cultivos. Sin embargo, en elevadas concentraciones es perjudicial para la naturaleza y las personas. El uso agrícola de los nitratos en fertilizantes sintéticos y presentes en los excrementos de los animales que se esparcen por los suelos es una de las principales fuentes de contaminación de aguas. Solo la cabaña actual de 31 millones de marranos en España genera 62 millones de metros cúbicos de purines anuales, según informa el Ministerio de Agricultura. Una cantidad de estiércol que llenaría 62 estadios como el Santiago Bernabéu o 24.800 piscinas olímpicas, y a la que solo en una pequeña parte se le da un uso adecuado no contaminante. Por su parte, las granjas ganaderas producen no menos de 80 millones de toneladas de estiércol anuales.

Así, el sector agropecuario es responsable de más del 50% de los vertidos totales de nitrógeno en las aguas, a lo que se suman otras sustancias contaminantes: fósforo, antibióticos, hormonas, etc. El exceso de nutrientes en las aguas provoca lo que se conoce como eutrofización, un crecimiento excesivo de plantas y otros organismos. Durante su crecimiento y putrefacción, estos organismos consumen gran cantidad de oxígeno y generan grandes cantidades de materia orgánica. Este proceso es el responsable de la existencia cada vez mayor de «zonas muertas» en los océanos y de la degradación de muchos ríos, lagos y zonas marítimas costeras, además de la contaminación de los acuíferos y embalses que suministran agua potable a la población.

Esta problemática se ha ido agravando progresivamente a lo largo del tiempo de manera paralela al crecimiento de la ganadería industrial. Durante las últimas décadas se ha dado un proceso de concentración de la producción agrícola y ganadera en torno a la industria intensiva a nivel global que ha tenido una especial repercusión en el caso de España. Un informe del año 2019 de Greenpeace reveló que, a nivel estatal, el 93,7% de la producción de carne de cerdo, el 94,2% de la carne de aves de corral y el 80,6% de la leche y otros productos lácteos se concentra en granjas grandes y muy grandes. El aumento sostenido de la producción ganadera, que afecta sobre todo al porcino y las aves de corral, y en menor medida al vacuno, ha tenido especial incidencia en nuestro país. Además de su tamaño, las granjas intensivas han aumentado también la densidad de ganado que albergan.

Según datos de la encuesta de sacrificios en mataderos en España, en 2018 las cabezas de bovino que pasaron por estas factorías fueron 2,5 millones; 10,1 millones las de ovino; 1,4 millones de caprino; 52,4 millones las de porcino y 799 millones de aves, en su gran mayoría gallinas y pollos. En total se sacrificaron en matadero 910 millones de animales. Si comparamos los datos con los de 2009, se detecta una cierta estabilización en las cifras correspondientes a la ganadería bovina, ovina y caprina. Sin embargo, el número de aves sacrificadas aumentó un 18% y el de cerdos un 30% en tan solo una década.

Los 52,4 millones de cerdos sacrificados en España en un solo año, que suponen unos 4,52 millones de toneladas de carne, ponen a nuestro país en la cuarta posición mundial de productores, tan solo por detrás de China, Estados Unidos y Alemania. Dentro de la Unión Europea, España se mantiene en segunda posición, con un 19% de la producción comunitaria, y acercándose paulatinamente a Alemania, que se mantiene en primer lugar con un 22,4%. La importancia de la producción española en el conjunto de la UE se ha ido incrementando durante las últimas campañas (solo 5 años antes la producción española apenas superaba el 15,7% del total de la UE) como consecuencia del espectacular desarrollo del sector, claramente por encima de la media comunitaria. Así, si durante el quinquenio 2013-2018 la producción de carne en la UE creció un 7,6%, mientras que la producción en España lo hizo en un 31,45%, lo que da una idea de la evolución que está experimentando el sector a nivel estatal.

En lo que se refiere al número de granjas, el sector ha experimentado una considerable reestructuración, con un notable descenso en el número total de granjas en el periodo 2009-2018, unido al incremento de las producciones. La reducción del número de explotaciones se ha limitado a las de menor tamaño. En paralelo, las explotaciones de mayor tamaño se han incrementado notablemente, especialmente las más grandes, que han aumentado más de un 50% en este periodo. El modelo de negocio también ha cambiado: los granjeros ponen sus instalaciones a disposición de grandes empresas (integradores), que son las propietarias de los cerdos y se hacen cargo de su alimentación y asistencia veterinaria. El granjero se encarga de su cuidado y de la gestión de los purines, en muchos casos sin recursos adecuados ni suficientes para ello. Según el informe «Indicadores económicos del sector porcino 2018» , del Ministerio de Agricultura: «el sector ha experimentado una considerable reestructuración durante los últimos años, con un notable descenso en el número total de granjas durante los últimos 12 años». En total han desaparecido 21.417 granjas, un 37,5% del total, y todas ellas eran explotaciones pequeñas.

Estos casos se repiten a lo largo y ancho del Estado. En la comarca de A Limia, en la provincia de Ourense, el proceso se inició en 1998 con la creación de un complejo ganadero industrial que ya presentaba problemas con la gestión de los purines. A partir de esa fecha la implantación de granjas intensivas en la cabecera del río Limia ha sido continuada y creciente, lo que ha llevado al progresivo incremento de los niveles de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas. Según datos recabados por la Sociedade Galega de Historial Natural, en la actualidad la carga ganadera de la comarca de A Limia resulta insostenible, con una concentración de 14.330 unidades de ganado vacuno, 29.365 pollos y pavos y 38.158 cerdos, un total de 81.853 cabezas de ganado que equivalen a 72 veces la población humana residente en sus municipios. Esta carga ganadera equivale asimismo a una densidad poblacional de 4.500 hab./km2, pero sin sistemas adecuados de recogida, tratamiento y depuración de aguas residuales.

Según datos de la Confederación Hidrográfica del Miño Sil, solo en el periodo 2014-2017 la contaminación por nitratos de las aguas subterráneas de A Limia aumentó en un 40%. A pesar de esta realidad, la Xunta de Galicia, con competencias en la materia, no ha declarado esta zona como vulnerable ni ha aplicado hasta el momento ningún plan de actuación al efecto. Muy al contrario, sigue autorizando la ampliación de granjas ganaderas intensivas y la instalación de otras nuevas en la comarca.

En las dos Castillas los proyectos de estas características se multiplican. A día de hoy, hay decenas de comarcas movilizadas contra la instalación de estas macrogranjas. Especialmente sensible es el caso de Cuenca, donde se ha quintuplicado el número de cerdos desde 2009 (de 106.977 a 553.848). Según el INE la población conquense ha caído un 8% en el periodo en que el número de cerdos ha subido el 417%. Pero el caso de Cuenca no es único, muchas otras provincias castellanas están sufriendo este mismo fenómeno.

En el caso de la costa murciana, donde la agricultura intensiva y altamente tecnificada, ya en manos de grandes grupos agroindustriales y cadenas de distribución, avanzó hasta casi tocar la lámina de agua. Parece evidente que este tipo de desarrollo agroindustrial está teniendo también un elevado coste ambiental. Pesticidas y nitratos procedentes de los abonos han penetrado en el Mar Menor por el aire, en superficie (a través de ramblas como la del Albujón y Miranda) y de forma subterránea a través de un acuífero envenenado durante cuarenta años. En cuanto a las explotaciones ganaderas, el 90% de las granjas inspeccionadas durante la realización de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto Vertido Cero presentaron incumplimientos normativos, de manera que en unas 500 balsas que almacenan purines se detectaron problemas de infiltración al subsuelo o desbordamiento. Según el grupo de investigación Ecosistemas Mediterráneos de la Universidad de Murcia, la actividad agraria es responsable en un 85% de la eutrofización del Mar Menor, habiéndose detectado en el acuífero Cuaternario, la masa de agua más importante del sistema hidrológico Campo de Cartagena-Mar Menor, más de 300.000 toneladas de nitratos.

Otro caso sangrante es el de la cuenca del río Ebro, donde se produce la mayor concentración de masas de agua contaminadas de toda España. El documento inicial del Plan Higrológico del Ebro (PHE) para el periodo 2021-2027 informaba de que casi dos terceras partes de las explotaciones ganaderas de la cuenca de este río contaminan los acuíferos sobre los que están construidas, con vertidos de alrededor de 128.949 toneladas de nitrógeno al año. La propia Confederación Hidrográfica del Ebro alerta de cómo el regadío y la ganadería intensiva están afectando a más del 75% de los ríos y más del 90% de los acuíferos de una cuenca en la que el deterioro por este motivo tiene ya difícil solución en 32 cauces y 36 sistemas de agua subterránea.

Estos problemas son extensibles a toda España. El Informe de seguimiento de la Directiva 91/676/CEE sobre contaminación del agua por nitratos utilizados en la agricultura, cuatrienio 2016-2019, de fecha diciembre de 2020 y elaborado por parte de la Dirección General del Agua, adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ofrece informaciones de interés sobre la situación de las aguas contaminadas en las diferentes comunidades autónomas. Dicho informe establece que 1.235 de las 4.475 estaciones de control de masas de agua subterránea instaladas en España muestran que estas aguas están contaminadas o en riesgo de estarlo, esto es, un 27,6% del total. De ellas, y tras la aplicación de diversos planes de recuperación sobre algunas de estas masas de agua, solo en 612 casos se prevé la mejora de su estado en el corto plazo, 127 lo harían en un plazo medio-largo y 480, el 38,9% del total, no muestran visos de recuperación. Se da además el caso de que 130 de las masas aguas contaminadas o en riesgo de estarlo no han sido declaradas aún como zonas vulnerables. Las conclusiones de este informe indican que las medidas tomadas hasta el momento no son suficientes para alcanzar los objetivos delimitados por la Directiva europea.

La contaminación de los acuíferos está provocando el desabastecimiento de agua potable a miles de municipios en toda España. Solo en Cataluña, y según la Agencia Catalana del Agua, en 2016 había ya 422 municipios en zonas vulnerables a la contaminación por nitratos. Se calcula, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica del año 2019, que al menos el 40% de los acuíferos de España está en peligro por la contaminación de los residuos de la industria agrícola y ganadera. La contaminación difusa por la ganadería y la agricultura intensivas está, en suma, destrozando los sistemas hídricos de toda España. Y a pesar de los avisos y alertas por parte tanto de organizaciones científicas, sociales y ecologistas como de instituciones como la propia Unión Europea, en España solo se han producido escasos avances en la protección de determinadas zonas con especiales problemas, pero ni estos parecen suficientes ni abarcan a todas las comarcas en situación de riesgo o en situación de catástrofe ecológica.

Los datos sobre los negativos impactos de las macrogranjas en nuestro medio ambiente son tan abrumadores, que las declaraciones del ministro Garzón debieran haber servido, como mínimo, para reflexionar sobre un problema cada vez más grave y que tanto daño está causando en nuestros entornos y en las vidas de miles de pequeños y medianos agricultores y ganaderos. Sin embargo, lejos del debate sosegado, nos hemos vuelto a topar con bulos y fake news cuyo fin no es sólo tratar de esconder el impacto real de este tipo de explotaciones si no socavar la imagen de un ministro que ¡oh sorpresa! es de Unidas Podemos.

A partir de los datos que cada cual saque sus conclusiones. Las nuestras ya las pusimos de manifiesto en una Proposición no de Ley que reclamaba una moratoria de estas macrogranjas. Los votos en contra de PSOE, Cs, PP y VOX impidieron su aprobación.

La gente del campo 

Asamblea de Priego

Desde 2015 han cerrado más de 6000 ganaderias de leche, porque el precio del libro de leche que percibe el ganaderro está muy debajo del costo de producción. 

 | Faustino Vilabrille Linares 

Miles de productores de leche salen a la calle para pedir que se cumpla la Ley de Cadena Alimentaria que prohíbe vender la leche por debajo del coste de producción. 

El sector primario, las gentes del campo, llevan muchos años reclamando no ser el último de todos los sectores sociales, el más olvidado y abandonado. 

Los que vivimos en países desarrollados, nos sentamos a una mesa varias veces al día para comer, y la gran mayoría empezamos por la mañana tomando leche, uno de los alimentos más consumidos del mundo. Tristemente, en muchos países del tercer mundo, comen una vez al día y en algunos solo cada segundo día.  Pero hoy el tema no va por aquí. 

Estos días agricultores y ganaderos se están manifestando reclamando un precio un poco más digno para sus productos. Los productores de leche, llevan ya tiempo denunciando que lo que perciben por un litro de leche no paga los costos de su producción. Posiblemente muchos de nosotros no nos paramos a pensar qué hay detrás de un litro de leche o una barra de pan. 

Para ser un buen ganadero de leche hace falta saber mucho de muchas cosas: hay que entender de semillas, de forrajes, de abonos, de enfermedades, de medicamentos, de nutrición, de manejo, de inseminación, de partos, de lactancia, de gestación, de maquinaria, de piensos, de raciones balanceadas, de calidad e higiene de la leche, etc. 

Hay que estar al frente de la ganadería los 365 días del año, disponible de día y de noche, ante posibles partos, sobre todo en primavera, u otras emergencias. Las vacas deben ser ordeñadas dos veces al día, y a veces tres. El ganadero no puede faltar ni un solo día de la ganadería sin tener prevista una persona que lo sustituya. 

Hace falta también hacer una inversión muy grande en maquinaria: tractores, cosechadoras, abonadoras, remolques de transporte, salas de ordeño, herramientas… 

Además las pequeñas y medianas explotaciones de leche, tienen que soportar la competencia de las macro-explotaciones lecheras, así como sufrir la presión de las centrales lácteas, que las obligan a adquirir productos y otros insumos que ellas les venden como condición previa para recogerles la leche. Las centrales lecheras tienen libertad para poner libremente el precio a la leche y derivados que venden a tiendas y supermercados, pero el ganadero tiene que pasar por el precio que ellas le ponen a él. 

“La ley establece que debemos vender por encima del coste de producción, que un estudio del Ministerio cifró en 36 céntimos por litro», indican desde las organizaciones agrarias. Pero esto no se cumple. 

El precio de la leche en España al ganadero, está en torno a los 33,4 céntimos/litro, por debajo de la media europea de 0,37 euros/litro, y muy por debajo de los 0,378 euros/litro de Francia o los 0,39 de Holanda. 

Por el contrario los costos de producción han aumentado considerablemente por el aumento de los precios de los alimentos, del gasoil, y de la energía para el ordeño y le refrigeración de la leche a 3º C. Antes de estas subidas, según el Observatorio de Agricultura, los precios de coste medios en el sector, se situaban en 0,365 euros/litro. 

Esta situación de evidente quiebra técnica es la que sufren ahora mismo miles de ganaderos en España a los que producir un litro de leche les cuesta ya en torno a 40 céntimos, mientras que a ellos les siguen pagando los 33,4 céntimos“Cada litro de leche que sale de la explotación tiene unas pérdidas de entre 7 y 8 céntimos. “Es inviable. Nos vamos a quedar sin ganaderos de leche en este país”, asegura Miguel Padilla, secretario general de COAG. 

Desde el sector productor, las principales críticas se centran contra la multinacional francesa Lactalis que la paga aquí menos que en Francia. Román Santalla, responsable del sector en Unión de Pequeños Agricultores (UPA), considera impresentable que el grupo francés plantee contratos hasta 2023 con una subida de solo un céntimo. En la misma línea, critica la posición de Central Lechera Asturiana por los bajos precios pagados en las compras a los ganaderos no socios de la cooperativa (Fuente: El País 15/11/2021) . 

El año pasado se cerraron más de 1.000 explotaciones, según las organizaciones agrarias, y desde 2015 han cerrado cerca de 6.000. Es urgente frenar esta sangría, pues de no cambiar la situación, el abandono del campo será cada vez mayor e irrecuperable, pues poner en funcionamiento una nueva ganadería exige una gran inversión y una buena preparación profesional y específica. 

A todo lo anterior hay que añadir que la pensión media de jubilación de los agricultores y ganaderos es un 59 % inferior a la madia nacional, lo que los obliga con frecuencia a seguir trabajando más allá de la edad de jubilación, lo que puede suponer arriesgar la propia vida al manejar máquinas complejas en situaciones muchas veces bastante difíciles y en condiciones físicas no siempre en plena forma. 

Finalmente, tenemos que lamentar la baja catadura moral y política, de determinados políticos que, estos días, utilizan las reivindicaciones de los ganaderos como arma política estando en la oposición, pero luego hacen justo lo contrario cuando gobiernan favoreciendo a los sectores mejor situados económicamente, incluso privatizando lo público a favor de lo privado. Necesitamos mejores políticos, que sean éticamente irreprochables, capaces de aglutinar a la sociedad en busca de los mejores objetivos comunes, pues las buenas finalidades son las que unen a las personas. Así lo entendió Gaspar Melchor de Jovellanos, como consta en una frase suya escrita en la plaza del sur de Gijón: “¿Por ventura es la sociedad otra cosa que una gran compañía en la que cada uno pone su fuerza y sus luces, y las consagra al bien de todos los demás?” 

El Papa recibe a Yolanda Díaz

El Papa y Yolanda Díaz hablan durante 40 minutos de temas relacionados con la agenda social 

El Papa saluda a Yolanda Díaz 

El tema prioritario de la reunión ha sido la necesidad de promover un trabajo decente 

la vicepresidenta segunda ha regalado al Papa una estola hecha de plástico reciclado y una edición especial del libro de poesías de la escritora gallega Rosalía de Castro, ‘Folhas novas’ 

El compendio de poesías de la escritora es el libro que muchos gallegos llevaban consigo en sus maletas cuando pusieron rumbo a Argentina en la década de los 60 

También abordaron la visión ecológica del mundo y la defensa de los migrantes, dos temas que el Papa y Díaz comparten 

Por| RD/Agencias 

El Papa Francisco ha recibido a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en una reunión que ha durado aproximadamente 40 minutos y de la que no ha trascendido la conversación, según el entorno de la ministra, a petición del Vaticano. Desde ese mismo entorno de la vicepresidenta se asegura que el encuentro ha sido “cordial” y “emocionante”. 

«Ha sido un encuentro muy emocionante y debo de ser respetuosa y no les voy a poder revelar el contenido de la conversación con el Santo Padre», según ha referido a los periodistas apostados en la Plaza de San Pedro. 

La reunión del Papa con la vicepresidenta segunda se alargó más allá de los usos romanos para tales ecentos, teniendo en cuenta que el Papa estuvo reunido durante 35 minutos con Pedro Sánchez. 

El tema prioritario de la reunión, eso sí, ha sido la necesidad de promover un trabajo decente y de realizar reformas legislativas para cambiar la vida de los españoles, como asegura la corresponsal de COPE en Roma, Eva Fernández. 

El papa y Díaz compartieron la idea de que el empleo debe tener derechos y ser de calidad, y que las democracias más sanas son las que tienen trabajos robustos, según las fuentes. 

La vicepresidenta segunda, que estuvo en Italia el pasado octubre también para hablar con su homólogo italiano, Andrea Orlando, de los desafíos del mercado laboral en ambos países, ha aprovechado para contarle al papa las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno español para atajar el problema del paro. 

En este sentido, ha comentado al pontífice cómo, a pesar de la pandemia y de que los números todavía no son buenos, las cifras son mejores de las que había con el anterior Gobierno y eso es muestra, según las fuentes, de que practicado políticas públicas y de rentas diferentes la economía funciona mejor. 

Sobre los plazos para aprobar la reforma laboral, las fuentes reiteraron que el Gobierno va a tenerla lista para el 31 de diciembre, como se ha comprometido, y que el camino por el que se está avanzando con los agentes sociales es el de definir un modelo en el que el contrato ordinario sea el indefinido y se favorezca la estabilidad del empleo. 

Para tener un contrato temporal, añadieron las fuentes, tendrá que haber una razón que lo justifique basada en motivos productivos y ocasionales, y si se comprueba que las empresas se han extralimitado, habrá sanciones. 

Las fuentes no quisieron entrar en la polémica que ha generado su visita al Vaticano, sobre todo entre los partidos de la oposición, y se limitaron a señalar que el viaje se ha realizado en nombre del Gobierno

Durante el encuentro en el Palacio Apostólico del Vaticano, la vicepresidenta segunda ha regalado al Papa una estola hecha de plástico reciclado y una edición especial del libro de poesías de la escritora gallega Rosalía de Castro, ‘Folhas novas’

Los obsequios encarnan tanto la visión ecológica del mundo como la defensa de los migrantes que el Papa y Díaz comparten, según fuentes del Gobierno español 

La nueva ecología social que el mundo necesita 

ÓSCAR FAJARDO 

En un pasaje de la novela ‘La broma infinita’, de David Foster Wallace, uno de sus personajes relata un breve cuento en el que un viejo pez, al cruzarse con dos jóvenes peces, pregunta qué tal está el agua, a lo que estos, sorprendidos, entrecruzan sus miradas y le responden: ¿qué demonios es el agua? Quise recordar este pasaje en uno de los capítulos de mi reciente ensayo ‘En extinción. Los nuevos desprotegidos de los nuevos tiempos’ (Ediciones Rialp), con el fin de ilustrar cómo, a menudo, las realidades más obvias pasan inadvertidas ante nuestros ojos. Poco sospechaba yo que, al poco, me convertiría también en un joven pez. 

Enfrascado en las teclas de mi ordenador, deslizaba una línea tras otra de mi nueva obra, cada vez con más soltura y facilidad, cada vez más intuitivamente, y así durante cinco meses, sin apenas ser consciente del agua en la que me dejaba bañar, del agua en el que me iba sumergiendo. Al quinto mes, puse un punto, pero no final, al libro. Algo faltaba, quizás, me decía, un prólogo que en unos pocos párrafos englobara lo allí contado. A ello me puse con empeño, tanto, que solo dos palabras bastaron, un eureka feliz contenido en una combinación tan breve y sencilla como reveladora y desafiante: ecología social. De repente, aquellas aguas, más bien océano ya, tenían un nombre, aunque yo, totalmente zambullido en ellas, seguía sin percibir dónde me encontraba flotando. 

Hubieron de pasar algunos meses más, un año en concreto, para que esas aguas, aún imperceptibles, comenzaran a calarme. Primero suavemente, con la llamada de la editorial que publicó el original enviado y me descubrió la presencia, inadvertida hasta ese momento para mí, de una raíz cristiana. Aguas que se hicieron más presentes y evidentes cuando un redactor de la revista que ahora tienen entre sus manos leyó un par de capítulos de ‘En extinción’ y halló una extraordinaria, ¿o puede que no tanta?, coincidencia con buena parte de la doctrina social del papa Francisco y de su ecología integral. Como buen pez joven, obnubilado por otras cuestiones que creía más relevantes, apenas me daba cuenta de esas aguas cristianas en las que nadaban mis pensamientos y reflexiones. O quizás sí lo hacía… pero me resistía inconscientemente. 

Ecologías complementarias 

Fue así como este pez joven que escribe se percató, o más bien le hicieron percatarse, de que su idea de ecología social se entreveraba hasta tal punto con esa doctrina social del papa Francisco, que incluso hasta podría escribir un artículo en el que ambas ecologías, la social y la integral, se encontraran y complementaran. Lo que hace un tiempo me hubiera parecido descabellado, dejó de serlo de inmediato, y hoy son estas líneas que ahora escribo y ustedes leen. 

Pero… comencemos por el principio, por el concepto. ¿Por qué ecología? ¿Qué sentido tiene esta idea? El concepto de ecología posee una triple vertiente que permite un acercamiento al mundo y a su realidad acorde con lo que los tiempos presentes demandan. Primeramente, la ecología se ocupa de estudiar las relaciones entre los seres vivos y el entorno en el que habitan, por lo que presenta un cariz integrador y no separador, inclusivo y no exclusivo, donde se contempla tanto a quienes habitan el medio como al propio medio y las relaciones que se producen entre todos ellos. Es esa integralidad la que resalta el papa Francisco cuando habla de ecología, una integralidad que responde a la necesidad de interpretar el mundo como un todo interconectado que ha de conocerse y comprenderse. 

En segundo término, la ecología muestra un matiz positivo de preservación y cuidado sobre aquello de lo que trata, que invita a que nos dispongamos a abordar los problemas que encontramos en el mundo actual de una forma constructiva. En tercer lugar, la ecología se acompaña de una idea de activismo, de puesta en marcha que nos impulsa a llevar el pensamiento a la acción, a pasar de la idea al hecho, a cultivar –como afirma el papa Francisco– un diálogo constante entre lo que se piensa y lo que se hace, evitando que lo pensado y lo actuado caminen en direcciones divergentes. 

Realidad interconectada 

Así que me adentro en la doctrina social del Papa, leo y extracto ideas, y las aguas en las que nado se vuelven más evidentes cuando descubro que mi visión del mundo desde las páginas de ‘En extinción’ dibuja una parecida intención “socioecológica”, un propósito de entender la realidad de forma interconectada, de llamar la atención sobre la necesidad de preservar y conservar aquello que está en riesgo de desaparición, y un imperativo de conmover y llamar a las personas a la acción

Es a través de esa mirada que entiende la realidad como algo integral y relacionado, que busca lo que está en extinción para preservarlo, desde la que se detecta algo totémico a lo que todo se pliega, que expande sus formas y maneras de hacer a toda nuestra existencia, hasta coparla y dominarla como un moderno Arquímedes que hubiera hallado un punto de apoyo sobre el que mover el mundo. Es la expansión irrefrenable de una mentalidad economicista, de costes y beneficios, de rentabilidades y productividades, de utilitarismos y funcionalidades, que ha encontrado el rápido corcel de la tecnología para correr aún más rauda. 

Esa simbiosis mágica, casi chamánica, emboba y atrapa en una dulce y pacífica sumisión al ser humano, que tolera la inequidad, la desigualdad y el sufrimiento con apática indiferencia, aunque sea él mismo quien las sufra. Este mundo economizado que, con su lógica matemática, narcotiza pensamientos críticos y sentimientos también críticos hacia uno mismo, hacia los demás y hacia su entorno nos impele –como apunta el papa Francisco– a decir “no a una economía de la exclusión y la inequidad”, a decir no al ser humano entendido “como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar”, a decir no a la “globalización de la indiferencia”. (…) 

Ley de cambio climático

Una ley corta para un problema largo 

Ilustración de Juan Carlos Prieto

Desde el pasado mayo, ya tenemos ley de cambio climático, aunque tal vez no la que toca, sino una que responde más al mundo que había cuando empezó su larga gestación que al actual. Una ley de patitas demasiado cortas para un problema de largo recorrido. 

Más de cinco años después del Acuerdo de Paris, tras un largo camino y varios retrasos, el pasado mayo entró en vigor la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE). ¿Es la que necesitamos? Para ello debería cumplir con dos objetivos. Por una parte, afrontar la crisis climática en el país europeo más vulnerable a sus efectos destructivos: el 20% del territorio español ya se considera desértico y un 75% está en riesgo de sufrir desertificación en este siglo. Ocupamos el puesto 28 a nivel mundial en estrés hídrico, lo que significa que hay más demanda de agua de la cantidad de la que disponemos. Por otra, transformar nuestro modelo productivo desde la raíz, puesto que está en la raíz de tal crisis. De una detenida lectura parece desprenderse que aborda el primero con luces y sombras, con insuficiencias y dejando interrogantes abiertos, mientras que el segundo objetivo queda bastante al margen. 

La pregunta es si esta Ley será útil para limitar un calentamiento inminente     

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado agosto, revelaba que se observan cambios en el clima en todas las regiones de la Tierra y en el sistema climático en su conjunto. “Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, si no en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir hasta dentro de varios siglos o milenios”. El informe concluye que, a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala,  limitar el calentamiento a cerca de 1,5ºC o incluso a 2ºC será un objetivo inalcanzable. La pregunta es si esta ley será útil en este sentido. 

Comencemos por la cara. La LCCTE tiene aspectos positivos. Uno muy relevante es que, para poner fin a nuevas explotaciones fósiles y nucleares, suprime nuevas autorizaciones de exploración en este terreno. Respecto a nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, se establecen zonas de sensibilidad y exclusión por su importancia para la biodiversidad. Además, parte de la riqueza que generen estas instalaciones revertirán en el propio territorio. También en lo que a protección de espacios se refiere, acaba con la prolongación de las concesiones establecidas por la Ley de Costas. 

En los municipios de más de 50.000 habitantes se delimitarán zonas de bajas emisiones antes de 2023. Las estaciones de servicio a partir de un cierto tamaño y la edificación nueva contarán con puntos de recarga eléctrica. 

Las empresas, entidades financieras y aseguradoras tendrán que integrar el riesgo climático e informar sobre las medidas que adopten para hacer frente a dichos riesgos. Asimismo, se sientan las bases para que los flujos financieros se reconduzcan hacia la descarbonización

La Administración General del Estado adquiere obligaciones como  desinvertir en productos energéticos fósiles; seguir en la contratación pública los criterios de reducción de emisiones y de huella de carbono que establece la LCCTE e incentivar la rehabilitación energética y el autoconsumo. 

La cruz de la Ley es que se queda muy corta en su ambición y en sus propuestas 

La cruz del texto –una pesada cruz para nuestro presente y futuro- es, en resumen, su falta de ambición. El problema crece mucho más rápidamente que las soluciones. Tal vez cuando empezó a elaborarse, hace unos 3 años, los objetivos eran adecuados, pero hoy en día la reducción de un pobre 23% de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para 2030 respecto a las emisiones existentes en 1990 resulta más bien ridículo. Y esto es algo capital: todo lo que no sea una reducción del 7,6% anual, como recomienda el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se queda corto. 

Tampoco es ambiciosa en los plazos. Contempla que la neutralidad climática –en román paladino: para esa fecha no podrán emitirse más GEI que lo que los sumideros naturales, como bosques, mares y humedales puedan absorber- se alcanzará en 2050. Sin embargo, voces entendidas sostienen que lo sensato es tomar las medidas necesarias para alcanzarla en 2040. Otro cuán largo me lo fiais se refiere a los vehículos ligeros, que el texto establece que para 2040 deberán generar cero emisiones, mientras que los ecologistas sostienen que debe adelantarse a 2030. 

En principio, no habrá ayudas ni beneficios fiscales a productos energéticos de origen fósil, salvo que ocurra algo tan genérico como “estar debidamente justificada por motivos de interés social, económico o la inexistencia de alternativas tecnológicas”, lo que deja la puerta bastante abierta.  

El fomento de gases renovables (biogás, biometano e hidrógeno) en el transporte puede suponer la permanencia de este combustible fósil. Además, abre la puerta a su utilización para todo tipo de transporte, cuando deberían quedar reservados a aquellos, como el aéreo o el pesado, donde no es factible la electrificación. 

Atendiendo a la globalidad del texto, digamos que, como señala Javier Andaluz en Ecologista, se trata de una ley incompleta, puesto que “demasiado dependiente de desarrollos legislativos posteriores en manos exclusivas del Gobierno”. ¿Qué pasaría si queda en manos de un Ejecutivo de diferente tendencia? 

Siguiendo con la mirada global, la ley adolece gravemente de falta de perspectiva de género, en un terreno en el que ésta es especialmente relevante. En junio de 2020, el Instituto de la Mujer publicó el informe “Género y cambio climático”. “Que este fenómeno climático –señala- no es neutral al género viene demostrado por varios indicadores: las cifras  de refugiadas climáticas [el 80%del total], el incremento de la vulnerabilidad en las niñas, la provocación de mayores efectos  en la feminización de la pobreza protagonizando las situaciones de pobreza energética, etc.”. La concienciación sobre el problema también tiene perspectiva de género: muchas mujeres lideran la lucha contra la crisis climática. Por ello, insiste el informe, deben formar parte de las soluciones. Una perspectiva ecofeminista sí que significaría un avance significativo hacia un cambio de sistema, que a fin de cuentas, es la madre de este cordero. 

Termino con una perplejidad: la disposición adicional primera señala que  “Quedan excluidos del ámbito de aplicación de esta ley los equipos, sistemas de armas, instalaciones y actividades cuyo propósito sea la protección de los intereses esenciales de la Defensa Nacional y de la Seguridad Pública”. Me pregunto, ¿no es la crisis climática la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad? ¿No es la razón de ser de esas “fuerzas” la defensa? Eso sí, añade que “se esforzarán” en actuar “de forma compatible con los objetivos de la ley (…) en la medida de lo posible” (sin especificar qué es posible). Pues eso: perplejidad. Por ser suave. 

Retomar la D.S.I

La petición de Francisco: “Retomemos la Doctrina Social de la Iglesia” 

La Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice celebra su Conferencia Internacional en Roma y es recibida en audiencia por el Papa 

El papa Francisco recibió en audiencia este sábado, 23 de octubre, a los miembros de la Fundación Centesimus Annus Pro Pontifice, que celebran estos días su Conferencia Internacional en Roma. El pontífice defendió que “la Doctrina Social se opone al individualismo y busca el bien común”, ya que la solidaridad, la cooperación y la responsabilidad son sus “tres piedras angulares” al ver a la persona humana “como la cumbre de la creación y el centro del orden social, económico y político”. 

Francisco apostó por la Doctrina Social en este momento en el “que las incertidumbres y la precariedad que marcan la existencia de tantas personas y comunidades se ven agravadas por un sistema económico que sigue desechando vidas en nombre del dios dinero”, destruyendo los recursos de la Tierra y alimentando tantas formas de desigualdad. Por ello, pidió huir de la indiferencia y activar la “promoción activa del bien”. 

Ofrecer esperanza 

El Papa agradeció la tarea de la fundación al “financiar estudios e investigaciones para los jóvenes sobre nuevos modelos de desarrollo económico y social”. “Es importante, lo necesitamos: en el suelo contaminado por el dominio de las finanzas necesitamos muchas pequeñas semillas que hagan brotar una economía justa y beneficiosa, a escala humana y digna del hombre. Necesitamos posibilidades que se conviertan en realidades, realidades que den esperanza”, añadió. 

“Retomemos la Doctrina Social, hagamos que se conozca: ¡es un tesoro de la tradición de la Iglesia!”, reclamó el pontífice. “Solidaridad, cooperación, responsabilidad: son tres palabras que recuerdan el misterio de Dios mismo, que es Trinidad. Dios es comunión de personas y nos orienta a realizarnos a través de la apertura generosa a los demás (solidaridad), de la colaboración con los demás (cooperación), del compromiso con los demás (responsabilidad)”, explicó. 

Entrevista a L. Boff

Leonardo Boff: «El problema es el capitalismo» pero los líderes evitan decirlo 

 ¿Bolsonaro? «Seguirá adelante con la deforestación mintiendo a Brasil y al mundo, de esto no hay duda». Cómo el sistema actual condena a muerte al «gran pobre» que es el planeta devastado. 

Claudia Fanti 

EDICIÓN DEL 04.11.2021-Il Manifesto 

El grito de la indígena brasilera Txai Suruí, hija de uno de los líderes más respetados de su país, Almir Suruí, ha resonado en la apertura de la COP 26: «Mi padre me ha enseñado que debemos escuchar a las estrellas, la luna, los animales, los árboles. Hoy el clima está cambiando, los animales están desapareciendo, los ríos mueren, nuestras plantas no florecen como antes. La Tierra nos está diciendo que no tenemos más tiempo». 

¿Pero es demasiado tarde para cambiar?  Se lo hemos preguntado a Leonardo Boff, uno de los padres de la Teología de la Liberación, la de los pobres y del «gran pobre» que es nuestro planeta devastado y herido,  cuyo doble – y conjunto – grito ha ocupado el centro de toda su reflexión.  

Bolsonaro está entre los firmantes del acuerdo sobre la deforestación alcanzado en la Cop 26. ¿El triunfo de la hipocresía? 

Nada mínimamente creíble puede venir del gobierno Bolsonaro: con él las mentiras han pasado a ser política de estado. Solo ha dicho la verdad en un punto: «Mi gobierno ha venido para destruir todo y volver a empezar de cero». Es una pena que este reinicio sea en nombre del oscurantismo y del negacionismo científico, ya sea sobre la Covid o sobre la Amazonia. Su opción económica va exactamente en dirección opuesta a la de la preservación ecológica: Bolsonaro ha favorecido la extracción de madera, la minería dentro de las zonas indígenas y la destrucción de la selva para dar paso al monocultivo de soja y a la ganadería. Sólo de enero a septiembre, la Amazonia perdió 8.939 km² de bosque, un 39% más que en el mismo periodo de 2020 y el peor índice de los últimos 10 años. Su adhesión al plan de reducción de las emisiones de metano en un 30% para 2030 es pura retórica. De hecho, no hay duda de que continuará el camino de la deforestación, y seguirá mintiendo a Brasil y al mundo. 
 
 

¿La Amazonia podrá sobrevivir a otros 10 años de deforestación? 

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 Antônio Nobre, gran especialista en la Amazonia, afirma que al ritmo actual de destrucción, y con una tasa de deforestación cercana ya al 20%, en 10 años podría alcanzarse el punto de no retorno, con el inicio de un proceso de transformación de la selva en una sabana apenas interrumpida por algunos bosques. El bosque es exuberante pero con un suelo pobre en humus: no es el suelo el que alimenta a los árboles, sino al contrario. El suelo es sólo el soporte físico de una complicada red de raíces. Las plantas se entrelazan a través de las raíces y se apoyan mutuamente en la base, formando un inmenso equilibrio rítmico. Todo el bosque se mueve y danza. Por esta razón, cuando una planta es derribada, arrastra a muchas otras con ella. 
 
 
 

¿Todavía estamos a tiempo de intervenir? 

Los líderes mundiales han evitado cuidadosamente tocar el verdadero problema: el capitalismo. Si no cambiamos nuestro modelo de producción y consumo, no detendremos el calentamiento global, y llegaremos  a 2030 con un aumento de la temperatura de más de un grado y medio. Las consecuencias son bien conocidas: muchas especies no podrán adaptarse y se extinguirán, habrá grandes catástrofes medioambientales y millones de refugiados climáticos, huyendo de las tierras que ya no se pueden cultivar, cruzarán desesperadamente las fronteras de los Estados, desencadenando conflictos políticos. Y con el calentamiento vendrán otros virus más peligrosos, con la posible desaparición de millones de seres humanos. Incluso ahora, los científicos del clima dicen que ya no hay tiempo. Con el dióxido de carbono ya acumulado en la atmósfera, que permanecerá allí durante 100-120 años, más el metano, que es 80 veces más dañino que el CO2, los eventos extremos serán inevitables. Y la ciencia y la tecnología podrán mitigar los efectos catastróficos, pero no evitarlos. 

¿Usted siempre ha afirmado que sin un cambio real en nuestra relación con la naturaleza no tendremos ninguna posibilidad. ¿Está la humanidad preparada para este paso? 

El sistema capitalista no ofrece las condiciones para hacer cambios estructurales, es decir para desarrollar otro paradigma de producción más amigable con la naturaleza y capaz de superar la desigualdad social. Su lógica interna es siempre asegurar primero el beneficio, sacrificando la naturaleza y las vidas humanas. De este sistema no podemos esperar nada. Las experiencias que vienen de abajo son las que nos ofrecen la esperanza de una alternativa: desde el buen vivir de los pueblos indígenas hasta el ecosocialismo de base y el biorregionalismo, que pretende satisfacer las necesidades materiales respetando las posibilidades y los límites de cada ecosistema local, creando al mismo tiempo las condiciones para la generación de bienes espirituales, como el sentido de la justicia, la solidaridad, la compasión, el amor y el cuidado de todo lo que vive

Al IV Foro por la Paz

«No desperdiciemos esta oportunidad de mejorar nuestro mundo; de adoptar con decisión formas más justas de lograr el progreso y construir la paz» 

Covid y mundo 

Bergoglio invitó a «generar modelos económicos que sirvan a las necesidades de todos preservando los dones de la naturaleza, así como políticas de futuro que promuevan el desarrollo integral de la familia humana» 

«La vuelta a la normalidad significaría también el regreso a las viejas estructuras sociales inspiradas en la autosuficiencia, el nacionalismo, el proteccionismo, el individualismo y el aislamiento y la exclusión de nuestros hermanos más pobres. ¿Es éste un futuro que podemos elegir?» 

«El gasto militar en todo el mundo ha superado ya el nivel registrado al final de la «guerra fría» y aumenta sistemáticamente cada año» 

«Aceptar el reto de asumir la crisis como una oportunidad concreta de conversión, de transformación, de replanteamiento de nuestro modo de vida y de nuestros sistemas económicos y sociales» 

11.11.2021 Jesús Bastante 

«No desperdiciemos esta oportunidad de mejorar nuestro mundo; de adoptar con decisión formas más justas de lograr el progreso y construir la paz». El Papa Francisco volvió a lanzar un mensaje mirando al futuro, al momento en que salgamos de esta pandemia, y cómo hacerlo para «promover la paz, la buena gobernanza y un futuro mejor para todos; que ayude a salir mejor de la pandemia del Covid-19″. 

En un mensaje dirigido a los participantes del IV Foro de París sobre la Paz, Bergoglio invitó a «generar modelos económicos que sirvan a las necesidades de todos preservando los dones de la naturaleza, así como políticas de futuro que promuevan el desarrollo integral de la familia humana». 

Para Francisco, «en esta fase histórica, la familia humana se enfrenta a una elección». La primera posibilidad es la llamada «vuelta a la normalidad». «Pero la realidad que conocíamos antes de la pandemia era una en la que la riqueza y el crecimiento económico estaban reservados a una minoría, mientras millones de personas no podían satisfacer sus necesidades más básicas y llevar una vida digna; un mundo en el que nuestra Tierra era saqueada por la explotación miope de los recursos, la contaminación, el consumismo de usar y tirar y herida por las guerras y los experimentos con armas de destrucción masiva», denunció el Papa. 

La realidad que conocíamos antes de la pandemia era una en la que la riqueza y el crecimiento económico estaban reservados a una minoría, mientras millones de personas no podían satisfacer sus necesidades más básicas y llevar una vida digna; un mundo en el que nuestra Tierra era saqueada por la explotación miope de los recursos, la contaminación, el consumismo de usar y tirar y herida por las guerras y los experimentos con armas de destrucción masiva 

Siendo así, «la vuelta a la normalidad significaría también el regreso a las viejas estructuras sociales inspiradas en la autosuficiencia, el nacionalismo, el proteccionismo, el individualismo y el aislamiento y la exclusión de nuestros hermanos más pobres. ¿Es éste un futuro que podemos elegir?«. 

Trabajar juntos para salir mejor que antes 

«En este mundo globalizado pero fracturado, las decisiones que tomemos hoy para salir de la crisis determinan el «rumbo» de las generaciones venideras», explicó Francisco, quien recordó que «somos una comunidad global y que nadie puede salvarse solo, que sólo podemos salvarnos juntos». Por ello, añadió, «necesitamos una nueva salida; tenemos que trabajar juntos para salir mejor que antes». 

Entre las cuestiones urgentes, Francisco destacó el desarme integral, en un momento en el que «el gasto militar en todo el mundo ha superado ya el nivel registrado al final de la «guerra fría» y aumenta sistemáticamente cada año», que los gobiernos justifican «aludiendo a una idea abusiva de disuasión basada en el equilibrio de los armamentos». 

Junto a la «lógica de la disuasión» se ha asociado «la lógica del mercado liberal», según la cual «el armamento puede considerarse del mismo modo que el resto de los productos manufacturados y, por lo tanto, como tal, puede comercializarse libremente en todo el mundo». 

La injusticia y la violencia no son nuestro destino 

En cuanto a la pandemia, admitió Bergoglio, «ha sido una revelación para todos nosotros sobre las limitaciones y deficiencias de nuestras sociedades y estilos de vida». Pes a todo, el Papa hizo un llamamiento a la esperanza, que «nos invita a soñar en grande y a dar cabida a la imaginación de nuevas posibilidades», porque «la injusticia y la violencia no son inevitables, no son nuestro destino». 

«Ante las consecuencias de la gran tormenta que ha sacudido al mundo, nuestra conciencia nos llama, por tanto, a una esperanza responsable, es decir, a no seguir el camino cómodo de la vuelta a una «normalidad» marcada por la injusticia, sino a aceptar el reto de asumir la crisis como una oportunidad concreta de conversión, de transformación, de replanteamiento de nuestro modo de vida y de nuestros sistemas económicos y sociales», culminó el Papa

Ni vertederos ni establos de las ciudades

Irene de Miguel (Podemos): «Las plataformas de la España Vaciada son un peligro para el avance democrático» 

La secretaria de Horizonte Verde de la formación participa este sábado en el I Encuentro Autonómico Anual de Podemos Castilla-La Mancha que se celebra en Mota del Cuervo (Cuenca) 

— Los colectivos que conforman la España Vaciada crearán un «instrumento de participación» para concurrir a las Elecciones 

Carmen Bachiller Irene de Miguel, secretaria de Horizonte Verde de Podemos, ha dicho este sábado que las plataformas ciudadanas surgidas en la España despoblada y que han mostrado su intención de concurrir a las elecciones para revertir la sangría democrática “son un peligro para el avance democrático y el progreso que el país necesita”. 

Lo hacía durante su intervención en el I Encuentro Autonómico Anual que Podemos Castilla-La Mancha celebra este sábado en Mota del Cuervo (Cuenca). “Sabemos que sus reivindicaciones son justas y las asumimos”, reconocía, pero marcaba distancias en sus objetivos. 

“Son plataformas sin ideología”, aseveraba, que “de manera justa surgen del descontento en la periferia porque se condena a regiones como Castilla-La Mancha a ser subalternas” pero, criticaba su intención de seguir el modelo de Teruel Existe. 

“Lo digo porque Teruel Existe que es el paradigma: se ha abstenido a la Ley de Eutanasia, en la de la Educación… No tiene posición” y se preguntaba “¿qué vamos a hacer un país con muchos kilómetros de autovías, pero sin avances sociales, feministas o ecologistas”. 

En su opinión, un proyecto de país sin ideología estará “vacío” y además “será la puerta de atrás para un gobierno autoritario de extrema derecha para la que ya sabemos que no habrá cordones sanitarios” 

En el mismo acto, Jorge Caldera, extremeño y responsable del Área de Universidades en la formación, ha incidido también en “los movimientos” sociales y políticos que se están gestando en la España Vaciada para culpar a Teruel Existe. Ha criticado “ombliguismo” de la formación aragonesa porque “solo defienden lo suyo”. En este sentido, aseguraba, “nosotros tenemos ideología y en Extremadura nos importan también vuestros problemas. No somos ombliguistas. Los problemas de Teruel son también los míos. Ellos creen que sus problemas son los más importantes, que su mierda es la más grande, pero no es común a todos”. 

Al igual que Irene de Miguel ha criticado que no se posicionen políticamente respecto a temas de calado. “Se ponen de perfil” y ha lamentado que fraccionen el panorama político. “En lugar de ir unidos estamos creando plataformas, a las que en muchos casos llamo plataformas ferroviarias, porque están huecos. No se definen”. 

“Extremadura y Castilla-La Mancha comparten que tienen presidentes de derechas, Page y Vara, pero también que somos territorios dispersos, somos periferia, somos la España abandonada, expoliada y saqueada”, aseguraba de Miguel, para añadir que “no puede haber ningún proyecto de país que permita que siga este desequilibrio y que el 20% esté ocupado por el 80% de la población”. 

En su opinión, “el problema no es la España vaciada sino la España hacinada y nos necesitan”, decía. “No podemos ser ni vertedero ni establos de las ciudades”. Se refería en este punto a los “problemas” de Castilla-La Mancha relacionados con las macrogranjas ganaderas o los macrovertederos. “Ese modelo nos vacía y no genera dinámicas de progreso. Hay que alzar la voz”, arengaba a los presentes.