El problema del agua del Tajo

La secreta y victoriosa reunión forzada por García-Page en Ferraz que evitó un cisma en el PSOE

Emiliano García-Page, presidente socialista de Castilla-La Mancha© 

La decisión del pasado martes del Consejo Nacional del Agua de aprobar el Plan Hidrológico del Tajo de acuerdo con los criterios del Gobierno de Castilla-La Mancha y manteniendo, por tanto, los caudales ecológicos en la cuenca, no fue sencilla ni tranquila, más bien todo lo contrario. Fue el fruto final de intensas tensiones entre los líderes del PSOE, entre ellos el presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, y una fuerte polémica territorial con el Levante, particularmente con el Gobierno de la Región de Murcia. Que fuera finalmente García-Page el que se llevara el gato al agua del Tajo y el que saliera «ganador» frente a la Comunidad Valenciana y Murcia, cosechando una significativa victoria para el Tajo, tuvo mucho que ver con una «secreta» reunión de última hora celebra el lunes en Ferraz y en la que García-Page lanzó un ultimátum que surtió efecto.

Según ha contado este jueves el diario El Mundo en una interesante información, el día clave de todo este conflicto fue efectivamente el lunes 28 de noviembre. La situación por el trasvase del Tajo al Segura estuvo a punto de estallar y provocar un cisma en el PSOE en las horas previas a la reunión del martes del Consejo Nacional del Agua. La Comunidad Valenciana, presidida por el socialista Ximo Puig, anunció un menor recorte del trasvase de lo que pretendía Castilla-La Mancha y, frente a ello, García-Page saltó de inmediato y advirtió de que rompería la baraja y votaría en el Consejo del martes en contra del Gobierno, llevando incluso el conflicto al Tribunal Supremo. El Gobierno castellano-mancheo exigía un claro recorte del trasvase y los caudales ecológicos mínimos, como así fue después.

La tensión interna del lunes, en las horas previas a la reunión, casi deriva en una crisis política de primera magnitud dentro del PSOE. Puig había conseguido que el Ministerio de Transición Ecológica aceptase un recorte menos drástico y más progresivo del trasvase, pero Page nunca estuvo dispuesto a aceptarlo y se plantó fuertemente ante la ministra, Teresa Ribera. Tal como cuenta el periódico de Unidad Editorial, el presidente castellano-manchego llamó a la ministra y le dijo que votaría «no» si el Plan del Tajo salió como quería la Comunidad Valenciana. Page recordó a Teresa Ribera la sentencia del Supremo que apoya los intereses de Castilla-La Mancha y prioriza a la cuenca cedente.

La ministra aceptó de inmediato la petición de Page, le prometió respetar el plan original sin las pretensiones del Levante y desmontó las intenciones de Puig y los regantes levantinos. A continuación, por orden de Teresa Ribera, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Moránconvocó en Ferraz a los dirigentes socialistas para zanjar la crisis y evitar el cisma. Al encuentro, celebrado el lunes, asistió el consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, y los dirigentes de Valencia, Murcia y Andalucía, y ahí se certificó la «victoria» de García-Page y se cerró la decisión que finalmente adoptó el Consejo Nacional del Agua y que tanta polémica ha provocado en el Levante.

Acuerdo in extremis en la COP 27

La COP27 alcanza un acuerdo final in extremis que consigue salvar las pérdidas y los daños

  • Tras un final agónico de las negociaciones, la comunidad internacional reconoce la necesidad de crear un fondo para las pérdidas y los daños que sufren los países más vulnerables ante el cambio climático. 
  • La sociedad civil consigue que se escuche su demanda y exige que el comité para el diseño de este fondo cuente con participación de las plataformas sociales presentes en las negociaciones.
  • En cuanto a la mitigación, el texto final no tiene ningún avance respecto a la COP26 de Glasgow, por lo que Ecologistas en Acción señala que es inadmisible que se haya perdido un año para la lucha frente a la emergencia climática. 
  • La financiación para adaptación es el paquete que más desapercibido ha pasado, donde los resultados no tienen avances y son incapaces de determinar una hoja de ruta para duplicar los objetivos de financiación pactados en Glasgow.  

La COP27 se planteaba como una cumbre de la confianza y de la implementación —o puesta en marcha— de los Acuerdos de París y el Pacto de Glasgow. Sin embargo, durante dos semanas las negociaciones se han mostrado complejas: sin un papel claro de facilitación de la Presidencia egipcia, sin apenas borradores que avanzaran el estado de las discusiones, y con informaciones de bloqueos y puntos de vista muy diferentes en aspectos relevantes.

Tanto es así que, en las últimas 24 horas de las negociaciones y ya en el tiempo de descuento, la UE ha llegado a plantear la posibilidad de un no acuerdo y de su abandono de la cumbre antes de aceptar que se rebaje la ambición del 1’5 ºC. También parecía imposible que EE UU cediera a la creación del fondo para las pérdidas y los daños. Sin embargo, las Partes han logrado salvar un acuerdo que, según Ecologistas en Acción, “incluye la exigencia de la sociedad civil de crear dicho fondo —dirigido a los países más vulnerables ante el cambio climático— pero tiene elementos bastante preocupantes para avanzar en la lucha climática que, además, agrandan la brecha entre el Norte y el Sur global”.

Esta es la valoración de Ecologistas en Acción sobre los puntos más destacados del acuerdo final:

1. Fondo para las pérdidas y los daños. Aunque a lo largo de las negociaciones ninguna de las propuestas sobre la mesa parecía contentar a los diferentes países, la redacción final del acuerdo ha conseguido incluir este fondo —exigido por la sociedad civil desde hace más de un año— así como otros mecanismos financieros. Los países que más han contribuido históricamente al aumento de las emisiones son quienes deberán nutrir este fondo económico. Una decisión que se ha tomado a pesar de la presión de algunos países como EE UU que ha intentado bloquearlo.

A pesar de la aprobación de estos mecanismos, cabe destacar que la polarización y lentitud de las discusiones ha impedido el avance en la metodología y en el diseño de próximos pasos para su puesta en marcha rápida. El texto final contempla la creación de un comité de transición que tendrá que definir con claridad el proceso para la financiación del fondo y los criterios para la selección de proyectos que podrían acogerse a esa financiación.

Las numerosas acciones celebradas durante la COP27 por la sociedad civil han contribuido a desbloquear este acuerdo que se preveía complejo o imposible tras escuchar las palabras de representantes de muchos de los países del Norte global.

Para Javier Andaluz, portavoz de Ecologistas en Acción, “esta ha sido una noticia agridulce. Si bien esta herramienta permitirá atender las demandas de los países más vulnerables, también deja al comité transitorio para la definición del fondo tareas que se tendrían que haber cerrado en esta cumbre. Las organizaciones ecologistas, las plataformas indígenas, de género y de juventud exigimos que se nos tenga en cuenta en el diseño de los siguientes pasos”.

2. Mitigación.  Las medidas sobre la reducción de las emisiones son sin duda las más desfavorecidas de este acuerdo. La Presidencia egipcia no ha mostrado interés por avanzar en este sentido; de hecho, se ha limitado a repetir lo ya pactado en Glasgow y no ha presentado ningún avance sobre el que discutir. Para la organización ecologista, esto supone la pérdida de un año de trabajo y muestra la incapacidad de las COP de incluir las obligatoriedad de ceñirse a los últimos informes del IPCC.

Asimismo, durante estas dos semanas en Egipto, la oposición de muchos países a tomar medidas adicionales para enfrentar la emergencia climática ha sido clara. Las declaraciones públicas y propuestas de nuevos textos han mostrado los intentos de algunas Partes de relajar las medidas de reducción de las emisiones o evitar cualquier mención al objetivo del 1,5 ºC.

Como ya ocurrió en Glasgow, la inclusión de una mención a la necesidad de abandonar los combustibles fósiles ha sido un escollo importante. En la COP26 del año pasado, se consiguió incluir dicha mención, aunque solo en modo recomendación y sin mencionar a todos los combustibles fósiles: “aumentar sus esfuerzos para abandonar los subsidios ineficientes del carbón”.  En esta ocasión, la redacción ha quedado intacta, lo cual supone que no se den pasos adelante en una década crucial para desfosilizar nuestras economías.

De nuevo, todos estos debates han distraído e impedido consensuar un texto más fuerte que permita avanzar en el fin de todos los combustibles fósiles y de un modelo de desarrollo basado en la destrucción del planeta, facilitando el acceso a las tecnologías renovables a la mayor parte del planeta que se ve afectado por una crisis energética, ecológica y social.

Además, la COP27 se ha mostrado incapaz, nuevamente, de descartar falsas soluciones como la energía nuclear (una energía demasiado cara, peligrosa y radiactiva) al incluir la mención a “las energías con bajas emisiones” al mismo nivel que las energías renovables.

La falta de ambición de Sharm el-Sheij muestra el enorme precio de llegar a acuerdos por consenso en las negociaciones. También da cuenta del poder de los grandes países petroleros, que evitan a toda costa hacer mención a la desaparición necesaria de todos los combustibles fósiles en las economías antes de final de siglo.

Irene Rubiera, portavoz de Ecologistas en Acción, ha declarado: “Los países del Norte global – como la UE o EEUU- tienen que aumentar su ambición de reducción de emisiones, mientras que los países en desarrollo con economías emergentes no pueden eludir su responsabilidad a la hora de impulsar una transición energética que no repita los mismos errores que los cometidos por el Norte global”.

3. Adaptación y financiación. Ecologistas en Acción quiere recordar a los países que “resulta difícil tener credibilidad de cumplimiento de las promesas de financiación cuando todavía no han sido capaces de movilizar la meta de los 100.000 millones de dólares comprometidos en el Fondo Verde para el Clima”. Para la organización ecologista, pactar la creación de un fondo para adaptación es un gran paso pero hay que garantizar que la  financiación sea nueva, adicional y suficiente.

En medio de todas las negociaciones de la COP27, ha pasado desapercibida la incapacidad de los países de fijar una nueva cifra de financiación para dicho Fondo Verde para el Clima. Es más, por primera vez aparece en los documentos finales de una cumbre la mención a financiación privada como Bloomberg Philantropies.

Marta García Pallarés, portavoz de Ecologistas en Acción, ha señalado que “la incorporación de financiación privada abre un mal precedente en los acuerdos internacionales, son los países quienes deben estar representados en estas negociaciones y no las corporaciones. Además, los países tienen capacidad legislativa para establecer las medidas fiscales suficientes para que estas compañías —responsables en gran medida de la emergencia— paguen por los daños causados”.

Por otro lado,  los documentos finales no recogen una hoja de ruta clara que permita garantizar la duplicación de los compromisos de financiación pactados en Glasgow, y deja a la mera voluntariedad de los países que ese objetivo se cumpla en los próximos años.

En cuanto a los avances dentro del paquete de adaptación, la Cumbre del Clima de Sharm el-Sheij ha logrado estabilizar el programa de trabajo sobre el objetivo global de adaptación. Este mecanismo fija los siguientes pasos en la materia, que darán continuidad al mandato de Glasgow y deberán alcanzar conclusiones en la próxima cumbre que se celebrará en Dubai.

4. Derechos humanos. Una de las partes más agridulces del cierre de las negociaciones es la ausencia de menciones —en la parte operativa— a los derechos humanos. En borradores anteriores del texto, los derechos humanos, así como el recién reconocido derecho al medioambiente digno, no aparecían. Pero la presión de la sociedad civil ha conseguido que finalmente estas menciones aparezcan en  en el texto final, aunque únicamente en la parte preambular.

Por otro lado, la demanda de los derechos humanos ha sido central en la agenda de la sociedad civil de una COP presidida por el Gobierno totalitario de Abdelfatah El-Sisi. El lema “sin derechos humanos no hay justicia climática” así como la exigencia de amnistía de los presos políticos ha protagonizado gran parte de las acciones, junto con otras sobre la exigencia de un fondo para las pérdidas y los daños, el aumento de la ambición en mitigación o la exigencia de justicia climática.

Marta García Pallarés ha añadido: “Denunciamos la represión ejercida por el Gobierno egipcio contra activistas, disidentes políticos y periodistas, antes de la COP y también durante la celebración de la cumbre. La Comisión Egipcia para los Derechos y Libertades ha cifrado en más de 800 las personas detenidas desde principios de octubre hasta la fecha, con un repunte en el número de detenciones desde el 11 de noviembre por una supuesta convocatoria de protesta en el país. Pedimos a la comunidad internacional y a la ONU que condenen estas acciones y demanden al país anfitrión la liberación de los presos políticos”.

Como balance general de la Cumbre del Clima que acaba de cerrarse en Sharm el-Sheij, Javier Andaluz ha declarado: «La Presidencia egipcia se ha mostrado incapaz de dar avances significativos en una COP que era trascendental. La ruptura de la confianza entre los países se ha hecho evidente, agrandando las diferencias entre los países y poniendo en jaque un proceso que se basa en su mera voluntariedad. Hoy más que nunca queda claro lo lejos que están los gobiernos de asumir las indicaciones científicas y responder a la justicia climática. La sociedad civil es la que ha estado a la altura del reto, mientras los países siguen jugando a la geopolítica en estas cumbres».

COP 27, la traición

Activistas climáticos protestan ante la sede de la COP27]

Por Julio César Centeno

Tras 30 años de negociaciones infructuosas sobre el calentamiento global en el seno de la ONU, su Secretario General actual, Antonio Guterres, se vio obligado a reconocer el fracaso: “Los compromisos asumidos por los países hasta ahora son una receta para el desastreEstamos en una lucha a muerte por nuestra seguridad hoy y nuestra sobrevivencia mañana. Vamos camino a un desastre climático. La humanidad debe elegir: cooperar o morir

Annalena Baerbock, ministra de relaciones exteriores de Alemania declaró en su discurso de apertura en la COP27: “La humanidad se dirige hacia el abismo, hacia un calentamiento de 3°C, con efectos devastadores sobre nuestras vidas”

La inacción ante el cambio climático conduce a un colapso de nuestra civilización” – David Attenborough

Un grupo de científicos publicó recientemente un comunicado en la prestigiosa revista científica BioScience en el que advierte:

Estamos en código rojo en el planeta Tierra.

La humanidad enfrenta inequívocamente una emergencia climática. El futuro mismo de la humanidad depende de la creatividad, la fibra moral y la perseverancia de los 8.000 millones de personas en el planeta en la actualidad.

Las políticas actuales conducen hacia un aumento de 3°C para el 2100, una temperatura que no se ha registrado en 3 millones de años

Una coalición de 14.700 científicos de 158 países publicó un año antes en la misma revista una Advertencia Sobre la Emergencia Climática: “El cambio climático causa alteraciones significativas a los ecosistemas, a la sociedad y a la economía, haciendo inhabitables amplias regiones de la Tierra” ( https://academic.oup.com/bioscience/article/71/9/894/6325731 )

El objetivo central del Acuerdo de París es “limitar el aumento de la temperatura superficial promedio del planeta a no más de 2°C para finales del siglo 21 con respecto al promedio de la época pre-industrial, haciendo lo posible por limitarlo a 1,5°C”.

Las justificaciones de estos límites se encuentran detalladamente especificadas en los informes del Panel de Expertos en Cambio Climático (IPCC), órgano científico asesor de la ONU en esta materia. El más reciente compara las implicaciones de un aumento de 1,5°C con las de 2°C para destacar la extrema gravedad de exceder el límite de 1,5°C, por su destructivo impacto sobre el equilibrio natural que ha conocido la humanidad durante el holoceno, desde que descubrió la agricultura y se establecieron asentamientos humanos hace 10.000 años.

Cruzar el umbral de 1,5°C conduce a un escenario global altamente peligroso. Cruzar el umbral de 2°C coloca a la humanidad en un escenario catastrófico. Las consecuencias se encuentran claramente establecidas en los informes del IPCC, fundamento de las decisiones tomadas en el Acuerdo de París, apoyados por todas las Academias de Ciencia del mundo, sin excepciones, así como por todos los centros especializados de investigación sobre la materia a escala mundial.

El 97% de las publicaciones científicas de los últimos 30 años en la literatura especializada concuerda en que el calentamiento global acumulado hasta la fecha, 1,2°C, es producto de la actividad humana a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente CO2 y metano. La atención se centra en las emisiones de CO2 por permanecer activo como agente de calentamiento global durante siglos y por representar tres cuartas partes de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero. Las emisiones de metano son 30 veces más potentes por unidad que las de CO2, pero permanecen activas sólo 12 años y representan el 14% del total de emisiones anuales de gases de efecto invernadero.

Para limitar el aumento de temperatura a 1,5°C para el año 2.100 es necesario que las emisiones de CO2 durante el período 2021-2100 se limiten a 400 giga-toneladas (400.000 millones de toneladas). En la actualidad se emiten 40 giga-toneladas por año, con clara tendencias al alza. De mantenerse las tendencias actuales, el umbral de 1,5°C se cruzará para el 2030 a más tardar, en apenas 8 años (IPCC AR6).

Para evitar que el aumento de temperatura exceda el límite de 1,5°C es necesario reducir rápida y drásticamente las emisiones netas de CO2. En la COP26, hace apenas un año, se acordó reducirlas a cero para mediados de siglo. Pero, en la práctica, los compromisos asumidos por los países conducen a un aumento significativo y suicida en emisiones.

Aun en el extremadamente poco probable escenario en el que todos los países cumplan todos los compromisos asumidos hasta el presente, terminaríamos con un aumento de 3°C para finales de siglo, desatando un verdadero infierno sobre la Tierra y condenando a la mayor parte de la humanidad a su aniquilación. La mayor parte de la franja tropical del planeta, especialmente las zonas más cercanas al Ecuador y más cerca del nivel del mar, se harían inhabitables para la especie humana.

Si todos los países concuerdan en el gigantesco peligro de mantener las tendencias actuales, ¿por qué no se logran avances concretos para cumplir lo suscrito en el Acuerdo de París?

El aumento de temperatura se encuentra estrechamente vinculado a la concentración de CO2 en la atmósfera. El punto de referencia acordado es el promedio de la época preindustrial, durante el período 1850-1900, cuando la concentración de CO2 era 280 partes por millón (ppm) y la temperatura superficial del planeta promediaba los 13°C. En la actualidad, la concentración de CO2 es de 420 ppm y la temperatura registra un aumento de 1,2°C con respecto al promedio de la época pre-industrial.

Con la visita de El Niño el próximo año, el aumento en las emisiones y la recuperación cíclica de la irradiación solar tras el mínimo alcanzado en el 2020, la temperatura promedio puede exceder 1,3°C en el 2023, convirtiéndose en el año más caliente de los últimos 10.000 años.

La concentración actual de CO2 en la atmósfera (420 ppm) corresponde a un aumento promedio de temperatura de 3°C. El aumento registrado es de sólo 1,2°C debido a dos factores fundamentales. Junto a las emisiones de gases de efecto invernadero, la actividad humana también provoca la emisión de aerosoles a la atmósfera. Los aerosoles mitigan el calentamiento global. Su concentración actual provoca una reducción neta de 1°C en la temperatura promedio registrada.

La mayor parte de las emisiones de aerosoles corresponde al consumo de combustibles fósiles. Los aerosoles son además de corta duración. La reducción en el consumo de combustibles fósiles conduciría a una reducción en la concentración de aerosoles, desbloqueando el correspondiente aumento en la temperatura promedio del planeta. 

El segundo factor de importancia, en la diferencia entre la temperatura registrada y la correspondiente a la concentración actual de CO2 en la atmósfera, es el desbalance energético planetario, de 1,08 vatios por metro cuadrado de superficie terrestre en el 2020. El planeta absorbe más energía que la que emite, lo que irremediablemente conduce a un aumento latente de temperatura de aproximadamente 0,8°C por efecto de la inercia climática, en un periodo de 30 a 50 años. Implica que en ese periodo de tiempo la temperatura promedio aumentará al menos 0,5°C aunque se detengan de inmediato todas las emisiones de gases de efecto invernadero.

La relación entre la concentración de CO2 en la atmósfera y la temperatura promedio en la superficie del planeta es fundamental en el cumplimiento del Acuerdo de París. Un aumento en la temperatura registrada de 1,5°C para el 2.100 con respecto al promedio 1850-1900 corresponde a la emisión acumulada de 2.840 giga-toneladas de CO2 durante el período 1900-2100.

Las emisiones acumuladas durante el período 1900-2020 sumaban 2.440 giga-toneladas. Se desprende que el presupuesto disponible de emisiones es de apenas 400 giga-toneladas durante el periodo 2021-2100 para un aumento de temperatura registrada de 1,5°C para finales de siglo (IPCC AR6). Implica a la vez que las emisiones netas de CO2 deben reducirse a la mitad para el 2030 y a cero para mediados de siglo.

En estas variables radican los obstáculos a cualquier progreso en las negociaciones del Acuerdo de París:

¿Cómo distribuir el presupuesto disponible de emisiones durante el período 2021-2100 entre los diferentes países del mundo?

¿Cuáles son las responsabilidades históricas relacionadas con las emisiones de CO2 acumuladas durante el período 1900-2020?

¿Cómo se financia la descarbonización de la economía mundial, sustituyendo los combustibles fósiles por energías alternativas renovables y libres de emisiones de CO2?

Distribución del presupuesto de emisiones 2021-2100

Las negociaciones del Acuerdo de París se reducen en la práctica a negociaciones entre países industrializados, ricos y poderosos, con el 17% de la población mundial,  y países en desarrollo, pobres, tecnológicamente dependientes y endeudados, con el 83% de la población mundial.

Los países en desarrollo han propuesto que el presupuesto disponible de emisiones para limitar el aumento de temperatura a 1,5°C, 400 giga-toneladas de CO2, se distribuya entre toda la humanidad en partes iguales.

Partiendo del principio de igualdad y justicia, a toda persona le corresponde una proporción igual de la capacidad de la atmósfera, un bien común de toda la humanidad, para albergar moléculas de CO2 provenientes de la actividad humana. Proponen así que el presupuesto disponible de emisiones se distribuya en proporción con la población de cada país.

Los países industrializados, la élite mundial, se oponen a este planteamiento, sin proponer medidas alternativas. Simplemente retrasan la decisión, lo que les permite continuar acaparando gratuitamente la mayor proporción de ese presupuesto con sus desproporcionadas emisiones en comparación con su población.

Su táctica dilatoria les permite apoderarse de la mayor parte del presupuesto disponible de emisiones sin costo alguno. Cuando eventual e inevitablemente se llegue a un acuerdo, el presupuesto se habrá reducido a niveles que le impidan a los países más pobres, la mayor parte de la humanidad, impulsar su desarrollo a través del consumo de combustibles fósiles, aunque dispongan de estos recursos en sus propios territorios.

Estados Unidos, por ejemplo, ha anunciado que su política ante el calentamiento global se fundamenta en alcanzar emisiones netas cero para el 2050. Implica apoderarse de 80 giga-toneladas del presupuesto disponible de emisiones 2021-2100, cuando le corresponden sólo 17 giga-toneladas en proporción con su población. La diferencia tiene en la actualidad un valor de 5 billones de dólares. Implica además el despojo del presupuesto de emisiones que le corresponde a 1.210 millones de personas de otras regiones del mundo, principalmente en países en desarrollo.

El 83% de la población mundial en los países en desarrollo, empobrecidos y endeudados, se verán forzados a escoger entre permanecer indefinidamente en la pobreza, impedidos de impulsar su desarrollo a través del consumo de combustibles fósiles, o encadenar a sus generaciones futuras con deudas colosales para descarbonizar sus economías.

Responsabilidades históricas

Las emisiones acumuladas de CO2 durante el período 1900-2020 se originaron en un 70% en países industrializados, donde se encuentra apenas el 17% de la población mundial.

Los países industrializados acumularon riqueza y poder a través del consumo de combustibles fósiles y la acumulación gratuita de gases de efecto invernadero en la atmósfera, utilizándola como vertedero gratuito de sus emisiones tóxicas.

El calentamiento global acumulado durante el período 1900-2020 es proporcional a las emisiones de CO2 acumuladas durante ese período. Se deduce que el 70% del calentamiento global acumulado 1900-2020 es responsabilidad del 17% de la población mundial en los países industrializados. Por consiguiente, su contribución a la superación de la crisis climática actual debería ser proporcional a su responsabilidad acumulada hasta la fecha. Los países industrializados, ricos y tecnológicamente más avanzados, deberían contribuir con el 70% del presupuesto necesario para descarbonizar la economía mundial.

Pero en las negociaciones del Acuerdo de París se han negado sistemáticamente, durante 30 años, a reconocer cualquier responsabilidad histórica por sus desproporcionadas emisiones de gases de efecto invernadero, aunque tal responsabilidad se encuentra explícitamente establecida en el Convenio Marco sobre el Cambio Climático de 1992, en el Protocolo de Kioto de 1997 y en el Acuerdo de París del 2015.

Durante el período 1900-2020 los países industrializados emitieron 1.710 giga-toneladas de CO2 a la atmósfera. En proporción con su población les correspondía emitir un máximo de 410 giga-toneladas. El exceso, 1.300 giga-toneladas, corresponde a una deuda climática acumulada de 104 billones de dólares a precios actuales (millones de millones. Precio actual de permisos de emisiones en el mercado de la Unión Europea: US$ 80/ton CO2).

Si distribuimos esta deuda climática, de los países industrializados con los países en desarrollo, en un periodo de 30 años, les correspondería aportar 3,5 billones anuales, no reembolsables, durante 30 años consecutivos.

Los países industrializados se niegan a reconocer cualquier responsabilidad al respecto. Despectivamente, en la COP15 celebrada en Copenhagen en el 2009, ofrecieron arrojarle a los países en desarrollo una limosna: 0,1 billón anual (100.000 millones anuales) a partir del 2020. No han cumplido con su palabra.

Financiamiento

Janet Yellen presidió la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, durante la administración Trump. Ahora es Secretaria del Tesoro, equivalente a un ministro de economía, en la administración Biden. Declaró en su alocución ante la COP26 del 2021 que el costo de la reconstrucción energética mundial, necesaria para alcanzar el objetivo de 1,5°C, es 150 billones de dólares en los próximos 30 años, un promedio de 5 billones por año. Partiendo de sus responsabilidades históricas, a los países industrializados les correspondería aportar el 70%, en proporción con su contribución al problema, 3,5 billones por año durante al menos 30 años consecutivos.

McKinsey estima la inversión en 9 billones anuales durante 30 años consecutivos (McKinsey: Solving the Net Zero Equation 2022) mientras que Bloomberg Energy Finance la estima en 173 billones en los próximos 30 años, en suministro de energía e infraestructura.

El informe del Proyecto de Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la Brecha de Emisiones 2022, destaca que para alcanzar una economía baja en emisiones de carbono se requieren inversiones de 4 a 6 billones de dólares anuales durante 30 años consecutivos, la transformación del sistema financiero global y la introducción de precios a las emisiones de carbono, ya sea por vía de impuestos, o por el comercio de derechos de emisiones (mercado de bonos).

En su discurso de apertura de la COP27 el 07 11 2022, Al Gore señaló: “necesitamos 4,5 billones anuales para la transición hacia energías limpias”.

Partiendo de las modestas cifras presentadas por la Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, cerca del 60% de la inversión total corresponde a países en desarrollo, unos 3 billones por año durante 30 años consecutivos. Los países industrializados deben contribuir con el 70% de esta carga financiera, en proporción con su contribución en la gestación de la crisis climática actual. Les corresponde así aportarle a los países en desarrollo al menos 2 billones por año durante el período 2021-2050, 20 veces más por año de lo que han ofrecido hasta la fecha: 0,1 billón/año ( https://bit.ly/3PNsTxo ).

La deuda pública externa de los países en desarrollo de África, Asia y América Latina ascendía en su conjunto a 2,8 billones de dólares para el 2020, según el Banco Mundial. La condonación de esta deuda podría convertirse en el pago de la primera cuota de la deuda climática que han acumulado los países industrializados con los países en desarrollo en el contexto del Acuerdo de París.

Descarbonizar la economía mundial en un período no mayor a 30 años es el reto fundamental del Acuerdo de París. Su costo financiero no debe convertirse en instrumento para condenar a los países en desarrollo a permanecer indefinidamente en estado de pobreza, dependencia y endeudamiento. Tampoco puede convertirse en instrumento para encadenarlos con deudas colosales por generaciones.

La única solución viable para superar la creciente amenaza a la sobrevivencia de la humanidad es que los países industrializados reconozcan su responsabilidad histórica en la gestación de esta monstruosidad planetaria y aporten los recursos financieros y tecnológicos necesarios para superar la crisis, en proporción con su contribución a la gestación del calentamiento global acumulado hasta la fecha. Esta responsabilidad histórica se encuentra explícitamente establecida en los tres acuerdos internacionales ya señalados: el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992, el Protocolo de Kioto de 1997 y el Acuerdo de París del 2015.

Los mercenarios

Los países industrializados utilizan sus representaciones diplomáticas en los países en desarrollo para establecer redes de organizaciones no gubernamentales (ONGs) que sirvan a sus intereses. A través del financiamiento las convierten en organismos serviles para promocionar sus políticas y desviar la atención sobre la injusticia de sus posiciones en las negociaciones del Acuerdo de París.

Giran así instrucciones para enfocar la atención de la población desprevenida de los países en desarrollo en culpar a sus respectivos gobiernos de la crisis climática, resaltando el incumplimiento de sus compromisos. Se abstienen deshonesta y deliberadamente de mencionar que el cumplimiento de la mayor parte de los compromisos asumidos por los países en desarrollo depende del financiamiento y de la transferencia de tecnología de los países industrializados.

En el caso de América Latina, uno de los aspectos más resaltantes en la campaña de desinformación es la desestabilización de los bosques de la Amazonia y la Orinoquia. Es evidente el escandaloso coro de ONGs culpando a los gobiernos de los países amazónicos por la destrucción de sus bosques. Insisten en que la deforestación está acabando con los bosques de la Amazonia y la Orinoquia. Inventan cifras sin sustento alguno para apuntalar sus denuncias (http://bit.ly/3fVk4Vm). Distribuyen videos y realizan conferencias para demostrar sus distorsionados alegatos, que luego son ampliamente divulgados por medios de comunicación sin confirmar su validez.

Su argumento central es que los bosques de la Amazonia están siendo destruidos, saqueados y quemados por gobiernos incompetentes y corruptos, en presunta complicidad con el narco tráfico y grupos terroristas. Afirman que a los gobiernos de estos países no les interesa la protección de la biodiversidad, ni la protección del Amazonas, ni los derechos de las comunidades indígenas. Alegan que son además gobiernos depredadores de izquierda que amenazan la seguridad de toda la humanidad, pues la estabilidad del Amazonas, ingenuamente catalogado como “pulmón del planeta”, es clave para la estabilidad planetaria.

Todos estos argumentos persiguen un objetivo estratégico pre establecido: la comunidad internacional debe intervenir para proteger el “pulmón del planeta”. La destrucción debe detenerse. Si los gobiernos corruptos e incompetentes de la región, aliados al narco tráfico y al terrorismo, no están en capacitad de proteger el Amazonas, la “comunidad internacional” debe intervenir e inter-nacionalizar el Amazonas, por el bien de toda la humanidad.

Distribuyen mapas donde pintan en rojo un tercio de los bosques del Amazonas para demostrar la gigantesca magnitud de la destrucción en progreso. Pocos parecen notar que los bosques de la Amazonia y la Orinoquia se extienden por 620 millones de hectáreas, y que la presunta quema de 100 o 200 millones de hectáreas provocaría una debacle planetaria de magnitudes catastróficas inmediatas.

La realidad, sin embargo, es bastante diferente a la que deliberadamente siembran las ONGs al servicio de intereses extranjeros.

En el 2021 se registró un pico en la tasa de deforestación de los bosques de la Amazonia: 2 millones de hectáreas en la porción Amazónica de los países de la región. La destrucción acumulada desde el 2000 al 2021 es de 56 millones de hectáreas, 8% de los bosques en el año 2000.

Con la llegada del presidente Lula en Brasil se espera que la tasa de deforestación se reduzca considerablemente en ese país, donde se registra cerca del 70% de la destrucción de todo el bosque Amazónico suramericano.

Sin embargo, aun asumiendo que la tasa actual de deforestación se mantenga durante los próximos 10 años, 2022-2032, se destruirían por deforestación aproximadamente 20 millones de hectáreas, el tres por ciento (3%) de los bosques de la región.  

El 3% en los próximos 10 años. ¿Por qué entonces la insistencia en hacer creer que la sobrevivencia de todo el Amazonas se encuentra amenazada por la deforestación a corto plazo?

Porque durante ese mismo período, el otro 97% se encuentra seriamente amenazado, no por la deforestación, sino por el calentamiento global, provocado en un 70% por países industrializados.

Lo que se pretende deliberadamente ocultar es que la principal amenaza a los bosques de la Amazonia y la Orinoquia no es la deforestación, sino el calentamiento global. La contribución de los países Amazónicos al calentamiento global es insignificante comparada con la de los países industrializados, los mismos que promueven y financian la agenda de las redes de ONGs a su servicio en los países de la región.

Los bosques de la Amazonia y la Orinoquia mitigan aproximadamente 2,6 giga-toneladas de CO2 por año, un servicio arbitrariamente gratuito para toda la humanidad. Las emisiones por deforestación se estiman en 1,2 giga-toneladas por año en la actualidad, para un balance de 1,4 giga-toneladas como sumidero neto.

Mientras la mitigación de emisiones de los bosques de la Unión Europea y de Estados Unidos se reconoce como créditos de carbono, con sus correspondientes implicaciones financieras, la mitigación neta por los bosques de la Amazonia y la Orinoquia es deliberadamente ignorada. Si se reconociera, su valor neto superaría los 100.000 millones de dólares anuales en la actualidad, utilizando como referencia el precio actual de los créditos de carbono en el mercado de la Unión Europea.

Si se reconociera el servicio que le prestan los bosques de la Amazonia y la Orinoquia a la estabilidad climática del planeta, se dispondría de suficientes recursos no sólo para efectivamente proteger estos ecosistemas, sino para generar medios alternativos de subsistencia y cohabitación a los 40 millones de personas que sobreviven en su mayor parte en condiciones extremas de pobreza y marginalidad, tanto en el perímetro como en el interior de los bosques de la Amazonia.

Para evadir este reconocimiento, con la complicidad de ONGs locales se promueve la percepción de que los bosques de la Amazonia y la Orinoquia no contribuyen a la mitigación de emisiones de CO2. Contradicen así su cacareada e ingenua percepción del Amazonas como “pulmón del planeta”. Sin mitigación neta de CO2 tampoco puede haber emisiones netas de oxígeno.

De esta manera se traicionan los intereses a largo plazo de los países de la región en beneficio de los intereses financieros y estratégicos inmediatos de países industrializados. Impiden además mecanismos efectivos para la conservación de las selvas de la Orinoquia y la Amazonia.

Traicionan a sus propios países por un puñado de dólares.

[COP27] ¿A qué vamos a Egipto?

El 6 de noviembre dará comienzo la 27ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP27) en Sharm El Sheikh (Egipto). Se trata de la primera Cumbre del Clima en el continente africano desde la COP22 de Marrakech.

En medio de una crisis energética y climática sin precedentes, la Cumbre del Clima deberá dar respuesta a grandes retos –como el compromiso de reducción de emisiones, la duplicación de los esfuerzos en la adaptación o el cierre de un acuerdo para hacer frente a pérdidas y daños– que quedaron prorrogados en Glasgow, al tiempo que se garantizan los derechos humanos y la justicia climática.

La organización ecologista estará presente en Egipto con una delegación de siete personas para dar seguimiento a las negociaciones, participar en las acciones de la sociedad civil e informar a diario de lo que acontezca.

La Cumbre del Clima, que se celebrará en Egipto entre los días 6 y 18 de noviembre, viene precedida de unos meses de turbulencias bélicas, económicas, climáticas y energéticas que muestran más que nunca la necesidad de acelerar la lucha climática. En este contexto, Ecologistas en Acción acudirá a la cita anual con un objetivo claro: señalar que la enorme dependencia a los combustibles fósiles de las economías ha generado y sigue generando la vulneración de derechos humanos y, con ello, el crecimiento del autoritarismo y la persecución de espacios de encuentro de la sociedad civil.

Asimismo, la organización ecologista acude al encuentro para señalar cómo las décadas de retraso en los compromisos ya están afectando a millones de personas y comunidades. El año 2022 ha demostrado cómo un mundo más cálido está generando hambrunas debido a la sequía en el cuerno de África o inundaciones en países como Pakistán, Nigeria o Australia. Más de 3.000 millones de personas viven en lugares altamente vulnerables al cambio climático lo que hace que tengan enormes necesidades en materia de adaptación y pérdidas y daños.

El Estado español no es ajeno a esta situación y se trata de uno de los territorios más afectados del entorno europeo. Ejemplos cercanos no faltan: la extrema ola de calor continuada durante todo el verano, la sequía o las lluvias torrenciales por todo el territorio son una muestra clara de la enorme vulnerabilidad de nuestros ecosistemas al calentamiento global.

Hace un año, la Cumbre del Clima en Glasgow, tras no llegar a concretar cifras ni plazos, se cerró ante la promesa de los países de abordar mayores compromisos en materia de financiación. Tampoco la cumbre entre sesiones en Bonn avanzó en este sentido lo que, sumado a la nueva situación geopolítica o la crisis energética, hacen prever nuevas tensiones en el marco de la COP27.

Resultados esperados en las negociaciones

Para Ecologistas en Acción, esta debe de ser una cumbre que dé respuestas vinculantes y efectivas para dotar de capacidades a los países que ya sufren las consecuencias de la emergencia climática. La justicia climática, la protección de los derechos humanos y la necesidad de impedir pasos atrás en la protección del planeta, deben ser la prioridad de las negociaciones.

La UE –como una de las Partes negociadoras en la que España participa– debe trabajar en la Cumbre del Clima para que se lleguen a acuerdos inmediatos y suficientes. Las principales demandas ecologistas al Gobierno de España y a la UE se concretan en cuatro puntos:

1. La COP27 no puede dilatar más una respuesta suficiente a las pérdidas y los daños. Ecologistas en Acción, junto a más de 400 organizaciones sociales, ha firmado una carta para exigir que este tema sea un punto central en la agenda de la COP27. Este encuentro debe concluir con una respuesta a la altura de las demandas de muchos países del Sur global que exigen la creación de una facility (entidad bajo el mandato, financiación y supervisión de las Naciones Unidas con capacidad operativa para la ejecución de programas propios) centrada en estas pérdidas y daños.

2. La COP27 debe dar un paso significativo en la dotación de financiación y la creación de un nuevo objetivo global en materia de adaptación. La cumbre de Glasgow cerró con el compromiso de muchos países de doblar la financiación en materia de adaptación y dotar de recursos económicos adicionales. Para Ecologistas en Acción, no solo es necesario garantizar mayores transferencias económicas, tecnológicas y de conocimiento, sino que deben garantizarse que sean suficientes como para cubrir el coste de los daños ya provocados mayoritariamente por el Norte global.

Esto debe traducirse en un proceso transparente y vinculante que haga reales las promesas de doblar la financiación y destinar al menos la mitad de los fondos previstos en la COP para adaptación. El objetivo global para la adaptación debe de convertirse en un punto permanente de la agenda, debe priorizar las soluciones basadas en las comunidades más afectadas, y tiene que definirse y desarrollarse en las conclusiones del programa de Glasgow- Sharm El Sheikh.

3. La COP27 tiene que forzar el cumplimiento de los objetivos de reducción de las emisiones marcados por el IPCC. La publicación de la Sexta Revisión del IPCC y del Informe de Síntesis siguen mostrando lo lejos que están los compromisos de los países de cumplir con las reducciones necesarias para garantizar un incremento de la temperatura global por debajo de 1,5 ºC.

La COP27 no puede seguir eludiendo la obligación, de forma vinculante, de reducir en 2030 las emisiones actuales a la mitad. Por ello, debe de garantizar resultados en materia del proceso de revisión de los compromisos (Global Stocktake o GST) y avanzar en el plan de trabajo sobre mitigación (Mitigation Work Programme o MWP).

4. La COP27 debe reforzar la protección de los derechos humanos y de los ecosistemas como parte central de la agenda climática. La eliminación de los combustibles fósiles debe producirse en sinergia con la protección, la restauración y la mejora de la gestión de los ecosistemas desde un enfoque basado en los derechos humanos.

La CMNUCC debe lanzar un mensaje político fuerte acerca de la necesidad de lograr un Marco Mundial para la Biodiversidad Post-2020 verdaderamente ambicioso en la COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de Montreal, el próximo mes de diciembre. Del mismo modo, debe de situar en el centro de todas las negocianciones, el pleno respeto de los derechos humanos, especialmente en lo que se refiere a comunidades indígenas, género y juventud.

Demandas de la sociedad civil egipcia y africana

En el trabajo para frenar y mitigar el cambio climático, es necesario señalar que sin derechos humanos será imposible alcanzar la justicia climática. Por ello, Ecologistas en Acción y la red de la sociedad civil de la que forma parte (Climate Action Network) se han sumado a la petición de la coalición egipcia por los derechos humanos en la COP27.

La declaración, impulsada por el Espacio Cívico de la COP, señala que “la acción climática efectiva no es posible sin un espacio cívico abierto. Como anfitrión de la COP27, Egipto corre el riesgo de comprometer el éxito de la cumbre si no aborda con urgencia las restricciones arbitrarias en curso sobre la sociedad civil”.

Añade, además, el rechazo de las organizaciones a la situación de los activistas egipcios y hace un llamamiento al país anfitrión a que «ponga fin a los enjuiciamientos de activistas y organizaciones de la sociedad civil y garantice un espacio para que la sociedad civil, incluidos los defensores de los derechos humanos, trabajen sin temor a la intimidación, el acoso, el arresto, la detención o cualquier otra forma de represalia, incluida la liberación.”

Por otro lado, las organizaciones presentes en este encuentro tienen el objetivo de servir de altavoz de la sociedad civil de un contexto tan vulnerable e invisibilizado como el africano. Por ello, Ecologistas en Acción se suma también a otras iniciativas que están surgiendo en torno a la COP27, como el apoyo al llamamiento Don’t gas AfricaCon el envío de una carta a la UE y al Gobierno español, las organizaciones exigen que la respuesta de Europa a la crisis energética no pase por promover nuevas infraestructuras de extracción y exportación de petróleo y gas.

“Esta carrera por el gas en África es peligrosa y miope. Incide en seguir apostando por combustibles fósiles, agrava el problema de la emergencia climática y, además, agranda las desigualdades del Norte y Sur global», concluye Ecologistas en Acción.

Por último, Ecologistas en Acción hace un llamamiento a la UE para que detenga el proceso de expansión del Tratado de la Carta de la Energía (TCE) en países del Sur global, ya que esto significaría blindar las inversiones fósiles durante décadas y agravar la deuda de estos países con demandas millonarias.

Siempre la Cañada Real

Dos años sin luz en la Cañada Real: 4.000 personas se enfrentan a un nuevo invierno «en una situación dantesca»

Una niña camina por la Cañada Real, en una imagen de archivo tomada el 31 de diciembre de 2021, en Madrid
Una niña camina por la Cañada Real, Madrid

Activistas, organizaciones y vecinos solicitan que se reestablezca el suministro eléctrico en los sectores afectados y se haga contratos de la luz a las familias. 

CRISTINA DEL GALLEGO

Dos años sin luz llevan algunos vecinos de la Cañada Real. Todo comenzó en octubre del 2020. Desde entonces, alrededor de 4.000 personas –1.800 menores– están afectadas por esta situación que les impide poner el aire acondicionado o el ventilador en plena ola de calor, o la calefacción en mitad del invierno. 

Empieza octubre de 2022 y parece que nada ha cambiado. El sector VI de la Cañada Real continúa sin suministro eléctrico. Tan solo un pequeño tramo goza de lo que, para estos vecinos, ya es un privilegio. Por su parte, en el sector V se redujo tanto la potencia contratada que, apretándose el cinturón, han conseguido superar el verano, pero ahora que el frío ya se asoma de nuevo, los vecinos temen volver a quedarse sin luz ni calefacción. 

«La situación es dantesca, es una vulneración de derechos humanos permanente y continuada«, describe el abogado Javier Rubio Público. «Quien allí vive es población vulnerable, que es quien más ayuda necesita para calentarse, conservar la salud, para que los niños tengan una vida medianamente digna…», recuerda el también activista. 

«Es una vulneración de derechos que clama al cielo, pero nadie hace nada. La Comunidad de Madrid no hace nada, pero los ayuntamientos de Rivas y Madrid tampoco están restableciendo la luz. Lo primero es eso, luego ya se harán los realojos», apunta.

«La Comunidad de Madrid se mantiene impávida, mirando para otro lado y utiliza los realojos para tapar los cortes de luz», realojos que no son inmediatos, explica. «Pueden durar ocho años y durante ese tiempo la gente tiene que seguir viviendo», añade.

En la misma línea se pronuncia Amnistía Internacional. Su directora en Madrid, Jenifer Rebollo, matiza a Público que lo que «se está vulnerando es el derecho a un suministro eléctrico y este, a su vez, imposibilita que se puedan dar los derechos a la salud, la educación o la vivienda digna. Así es imposible mantener el derecho a tener un nivel de vida adecuado».

Desde la organización rememoran cómo ya en 2011 tuvieron que trabajar en la Cañada Real. Entonces, por los desalojos que allí se estaban produciendo. «La historia de Cañada Real no deja de ser la historia de la falta de políticas públicas de vivienda que, en este caso, se inicia en los años 60. Son décadas de desatención por parte de las autoridades», remarca Rebollo. «Ahora, nos encontramos con que, más de 10 años después, tenemos que volver a trabajar con ellos», relata.

Solicitan que se reestablezca con urgencia el suministro eléctrico e instan a las autoridades a que se regularice la situación al respecto, que se haga contratos, se ponga en marcha una mesa de seguimiento y se permita la constante participación de los vecinos en la toma de decisiones.

La batalla judicial para conseguir revertir estos hechos continúa: a la denuncia por coacciones contra la Comunidad de Madrid y Naturgy de diciembre de 2020 se suma una reclamación colectiva interpuesta en febrero de 2022 por la Plataforma Cívica por la luz en Cañada ante el Consejo de Europa por incumplimiento de la Carta Social Europea. 

Público se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Madrid sin recibir respuesta a las preguntas efectuadas en el momento de la publicación de este reportaje.

El Defensor del Pueblo y Save The Children piden soluciones

A estas peticiones se ha sumado Save The Children, que esta semana ha entregado 47.000 firmas a la Delegación del Gobierno de Madrid, encargada de coordinar la Comisión interministerial sobre la Cañada Real y de dialogar con la Comunidad de Madrid y los tres ayuntamientos implicados (Madrid, Rivas y Coslada).

En un comunicado hecho público califica el escenario de «urgencia» y pide soluciones para evitar que, en los próximos meses, ante la llegada del invierno, «vuelvan a producirse situaciones graves».

El Defensor del Pueblo se ha vuelto a pronunciar al respecto una vez más. Este martes, Ángel Gabilondo ha pedido que «se afronte y se resuelva» la situación en la Cañada Real, que ha calificado de «insostenible».

«Había un pacto suscrito entre diferentes administraciones; con los pactos se pueden hacer dos cosas: desde luego, cumplirlos, o también reescribirlos si hace falta, pero no ignorarlos, y no podemos ignorar la existencia de estos asentamientos en condiciones mínimas de habitabilidad«, ha zanjado.

Documental «La Carta»

Estreno de ‘La Carta’, un innovador documental sobre Francisco y la protección del clima y la naturaleza

'La Carta'
‘La Carta’

El largometraje, de los productores ganadores de un Oscar, ofrece destellos inéditos de la historia personal del Papa Francisco y crea presión para la justicia climática mundial al destacar voces no escuchadas en la primera línea de la crisis

La película de YouTube Originals explora temas como los derechos de los indígenas, la migración climática y el liderazgo de los jóvenes en el contexto de la acción sobre el clima y la naturaleza

 | RD

Hoy se ha estrenado en la Ciudad del Vaticano un nuevo documental sobre el poder de la humanidad para detener la crisis ecológica. Con el título de ‘La Carta’, la película cuenta la historia de los viajes de diversos líderes de primera línea a Roma para discutir la encíclica Laudato Si’ con el papa Francisco.

La película fue producida por los productores ganadores del Oscar, Off the Fence (My Octopus Teacher). Con protagonistas de la Amazonia brasileña, Senegal, India y Estados Unidos, la película explora temas como los derechos de los indígenas, la migración climática y el liderazgo de los jóvenes en el contexto de la acción sobre el clima y la naturaleza. La película incluye un diálogo exclusivo con el papa Francisco e imágenes inéditas desde su investidura como Papa

Francisco, con los protagonistas y equipo técnico
Francisco, con los protagonistas y equipo técnico

En los eventos celebrados en el Vaticano participaron los protagonistas y cineastas, el máximo responsable del Vaticano en cuestiones ecológicas y el secretario general del IPCC, junto con embajadores y representantes de la sociedad civil.

Gratuita en un servicio de streaming

La película es presentada por YouTube Originals. Es la primera vez que una película con un Papa estará disponible de forma gratuita a través de un servicio de streaming.

El estreno se produce el mismo día que la entrada oficial de la Santa Sede en el histórico Acuerdo de París sobre el cambio climático. Funcionarios del Vaticano recibieron a los embajadores de la Santa Sede tanto en el estreno como en un evento paralelo de alto nivel sobre el Acuerdo de París, ejerciendo presión sobre los gobiernos para una mayor acción climática. 

Protagonistas de La Carta en el Vaticano
Protagonistas de La Carta en el Vaticano

Estos esfuerzos representan el compromiso cada vez más ambicioso y urgente de la Iglesia Católica en cuestiones ecológicas. En los próximos meses se prevé una campaña mundial de proyecciones en las comunidades, eventos de alto nivel y el liderazgo de organizaciones asociadas en el Norte y el Sur del mundo, lo que impulsará una nueva presión sobre los responsables de la toma de decisiones en la cumbre del clima de la ONU COP27 y la cumbre de la naturaleza COP15. 

Esta urgencia está en consonancia con las alarmas del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, el organismo científico del clima que informa el acuerdo de París y la COP27. En declaraciones sobre la película, el presidente del IPCC que asistió a los eventos en el Vaticano, el Dr. Hoesung Lee, dijo: «La comunidad científica agradece la oportunidad de colaborar con personas de fe mientras trabajamos para encontrar soluciones a la crisis climática».

Uno de ls protagonistas de La Carta
Uno de ls protagonistas de La Carta

Ridhima Pandey, una joven activista del clima y protagonista de La Carta, dijo «Los adultos deben hacerlo mejor. Y no voy a esperar a que lo arreglen. Créanme, mis esfuerzos apenas están comenzando».

Nicolas Brown, director de La Carta, dijo: «Guiados por la brújula moral proporcionada por el Papa Francisco, espero que todos podamos encontrar un renovado sentido de propósito y compromiso para proteger nuestra casa común y tener compasión por todos los seres vivos, incluidos los demás».

El jefe indígena Dadá, en canoa
El jefe indígena Dadá, en canoa

Producida por el equipo ganador del Oscar Off the Fence(My Octopus Teacher) en colaboración con el Movimiento Laudato Si’, la película fue dirigida por el director ganador de un Emmy, Nicolas BrownLa Carta se realizó en colaboración con el Dicasterio de Comunicación y el Dicasterio para el Servicio  del Desarrollo Humano Integral. La película es presentada por YouTube Originals.

Una democracia socioecológica

Una democracia que forzosamente tiene que venir

Leonardo Boff

Todos estamos empeñados en salvaguardar una democracia mínima frente a un presidente desquiciado que continuamente la amenaza. Dado que vivimos una crisis general, paradigmática e ineludible, conviene ya desde ahora soñar con otro tipo de democracia.

Parto del supuesto de que, según datos científicos serios, dentro de pocos años debido al acelerado e imparable calentamiento climático, dentro de pocos años tendremos que hacer frente al grave peligro de la supervivencia humana. La Tierra será otra. Si queremos continuar sobre este planeta, primero tenemos que disminuir, con ciencia y técnica, los efectos dañinos, y finalmente elaborar otro paradigma civilizatorio, amigo de la vida, que nos haga sentirnos hermanos y hermanas de todos los otros seres vivos, pues tenemos el mismo código genético de base que ellos. 

Me dicen: “¡usted es pesimista!” Respondo con Saramago: “No soy pesimista, la realidad es la que es pésima”.

Ya en 1962 la bióloga estadounidense Rachel Carson en su famoso libro La primavera silenciosa (Silent Spring) advertía sobre la crisis ecológica en curso y concluía: “La cuestión consiste en saber si alguna civilización puede llevar adelante una guerra sin tregua contra la vida sin destruirse a sí misma y sin perder el derecho a ser llamada civilización”.

La gran mayoría no tiene conciencia de la real situación ecológica de la Tierra. Por eso, a pesar de ser incómodo, es urgente hablar de estas cosas para suscitar la conciencia de estar preparados y de acoger los cambios, si queremos continuar sobre el planeta Tierra.

Dentro de este contexto realista propongo la actualidad de otro tipo de democracia: la democracia socioecológica. Ella representaría la culminación del ideal democrático. ¿Es una utopía? Sí, pero necesaria.

Subyace también en ella la idea originaria de toda democracia: todo lo que interesa a todos y a todas debe ser pensado y decidido por todos y por todas. Esto se hará de varias maneras.

Hay una democracia directa en pequeñas comunidades. Cuando estas se hicieron mayores, se proyectó la democracia representativa. Como generalmente los poderosos la controlan, se propuso una democracia participativa y popular en la cual los del piso de abajo pueden participar en la formulación y seguimiento de las políticas sociales. Se avanzó más y descubrimos la democracia comunitaria vivida por los pueblos andinos, en la cual todos participan de todo dentro de una gran armonía ser humano-naturaleza, el famoso “bien vivir”. Se vio que la democracia es un valor universal (N. Bobbio) a ser vivido cotidianamente, una democracia sin fin (Boaventura de Souza Santos). Ante el peligro de colapso de la especie humana, todos, para salvarse, se unirían en torno a la superdemocracia planetaria(J.Attali).

Más o menos en esta línea pienso en una democracia socioecológica. Los supervivientes de los cambios de la Tierra, que estabilizaría su clima en los 38-40 grados centígrados, para poder sobrevivir tendrán forzosamente que relacionarse en armonía con la naturaleza y con la Madre Tierra. 

De ahí se propondrían constituir una democracia socioecológica. Social porque incluiría a toda la sociedad. Ecológica porque lo ecológico será el eje estructurador de todo. No como una técnica para garantizar la sostenibilidad del modo de vida humano y natural, sino como un arte, un nuevo modo de convivencia tierna y fraterna con la naturaleza. No obligarán más a la naturaleza a adaptarse a los propósitos humanos. Estos se adecuarán a los ritmos de la naturaleza, cuidando de ella, dándole reposo para regenerarse. Se sentirán no solo parte de la naturaleza sino la propia naturaleza, de manera que cuidando de ella estarán cuidando de sí mismos, cosa que los indígenas han sabido desde siempre. 

Este tipo de democracia socioecológica posee una base cosmológica. 

Sabemos por la nueva cosmogénesis, por las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida que todos los seres son interdependientes. Todo en el universo es relación y no existe nada fuera de la relación. La constante básica que sustenta y mantiene el universo, en expansión todavía, está constituida por la simbiosis y por la inter-retro-relacionalidad de todos con todos. Incluso la comprensión de Darwin de la supervivencia de los más adaptados se inscribe dentro de esta constante universal. Por eso cada ser posee su lugar dentro del Todo. Hasta el más débil, por el juego de las interrelaciones tiene su oportunidad de sobrevivir.

La singularidad del ser humano, y esto ha sido comprobado por neurólogos, genetistas, bioantropólogos y cosmólogos, es aparecer como un ser nudo-de-relaciones, de amorosidad, de cooperación, de solidaridad y de compasión. Tal singularidad aparece mejor cuando la comparamos con los simios superiores de los que solo nos diferenciamos en un 1,6% de carga genética. Ellos tienen también una vida societaria, pero se orientan por la lógica de la dominación y la jerarquización. Pero nosotros nos diferenciamos de ellos por el surgimiento de la cooperación y de la solidaridad. Concretamente, cuando nuestros antepasados humanoides salían a buscar sus alimentos, no los comían individualmente. Los traían para el grupo, vivían la comensalidad solidaria. Esta los hizo humanos, seres de amor, de cuidado y de cooperación.

La ONU ya ha admitido que tanto la naturaleza como la Tierra son sujetos de derechos. Son los nuevos ciudadanos con los cuales debemos convivir amigablemente. La Tierra es una entidad biogeofísica, Gaia, que articula todos los elementos para continuar viva y producir todo tipo de vida.

En un momento avanzado de su evolución y complejidad, ella empezó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Surgió entonces el ser humano, hombre y mujer, que son la Tierra pensante y amante.

Ella se organizó en sociedades, también democráticas, de las más diferentes formas. Pero hoy, al haber sonado la alarma ecológica planetaria, debemos forjar con sabiduría una democracia diferente, la socioecológica, en los términos anteriormente mencionados.

Si queremos sobrevivir juntos, esta democracia se caracterizará por ser una cosmocracia, una geocracia, una biocracia, una sociocracia, en fin, una democracia ecológico-social o socio-ecológica. El tiempo urge. Debemos generar una nueva conciencia y prepararnos para los cambios y adaptaciones que no tardarán en llegar

El Papa más feminista

Se evitarían conflictos «que llevan a la muerte» con más mujeres en el poder

El Papa Francisco asegura que «hay que implicar más a la mujer porque la mujer cuida y da vida al mundo porque es camino hacia la paz».

El Papa en un discurso en Kazajistán en el Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales.

Feminismo

El feminismo sigue siendo uno de los pilares de la labor del Papa Francisco. Si en el pasado ya denunció la «esclavitud de la mujer» por no tener las mismas oportunidades que el hombre, en esta ocasión ha asegurado que el mundo iría mejor y no tendría tantas guerras si hubiera más mujeres en el poder. 

Para el Papa Francisco, se evitarían «decisiones que llevan a la muerte» con más mujeres en el centro de las decisiones y al frente de cargos con mayor responsabilidad.

Así lo ha asegurado el Papa en un discurso en Kazajistán para la clausura del VI Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. En él, pidió que se les confíen roles de responsabilidad mayor y se fomente su participación en la vida pública y política. 

[El Papa pide a los jóvenes comer «menos carne» para ayudar a «salvar el medio ambiente»]

«La mujer cuida y es camino de paz»

«Hay que implicar mayormente a la mujer. Porque la mujer cuida y da vida al mundo, es camino hacia la paz. Por eso apoyamos la necesidad de proteger su dignidad y de mejorar su estatus social como miembro de la familia y de la sociedad con los mismos derechos», ha opinado el Papa. 

«También a las mujeres se les han de confiar roles y responsabilidades mayores. ¡Cuántas opciones que conllevan muerte se evitarían si las mujeres estuvieran en el centro de las decisiones! Comprometámonos para que sean más respetadas, reconocidas e incluidas», agregó.

En su discurso, donde volvió a pedir el fin de la guerra en Ucrania, también se refirió al importante papel de los jóvenes «como mensajes de la paz y de unidad del hoy y del mañana». 

«Ellos son los que, más que otros, invocan la paz y el respeto por la casa común de la creación. En cambio, las lógicas de dominio y de explotación, el acaparamiento de los recursos, los nacionalismos, las guerras y las zonas de influencia trazan un mundo viejo, que los jóvenes rechazan, un mundo cerrado a sus sueños y a sus esperanzas», ha afirmado el Papa. 

Y añadió que «también, religiosidades rígidas y sofocantes no pertenecen al futuro, sino al pasado. Pensando en las nuevas generaciones, se ha afirmado aquí la importancia de la instrucción, que refuerza la acogida recíproca y la convivencia respetuosa entre las religiones y las culturas

Conclusión Semana «Laudato Si»

Ante el lema «Escuchar y caminar juntos»

Escena de "La Invitación"
Escena de «La Invitación» Mov Laudato Si´

Hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

Por Rosa María Quero Pérez

Hablamos de ecología integral, como en otras ocasiones, porque es un llamado del Papa Francisco y porque hemos celebrado la Semana Laudato sí, que se ha llevado a cabo, del 22 al 29 de mayo y en la que hemos conmemorado el séptimo aniversario, de la publicación de la encíclica Laudato si ́ sobre el cuidado de la casa común.

EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN ES UN CAMINO DE CONVERSIÓN

Reconciliarnos con la creación se nos presenta como una oportunidad de renovación espiritual y como eje de la misión evangelizadora. La ecología integral es un eje transversal de la misión y afecta a la calidad de nuestra relación con Dios, con los otros seres humanos y con la creación y sitúa el hecho del problema medioambiental, en relación con la pobreza, la exclusión social y la marginación, temas que hasta ahora se tendían a separar.

El reto ecológico no nace de un deber ético ni de una responsabilidad social, ni se trata de cumplir con las exigencias de una cierta sensibilidad por la sostenibilidad, sino que nace de una llamada del espíritu, a un proceso de conversión y cambio.

Y esto es necesario para que no se quede en una simple preocupación superficial, sino que logre una creatividad apostólica que nos haga ser mejores personas y ver todas las cosas nuevas en Cristo.

Colaborar con el cuidado de la casa común es trabajar en red y saber que el trabajo conjunto da más fruto que sí se hace solo. Esto conlleva un cambio de cultura, con la conciencia de que lo haremos bien, si lo hacemos poco a poco, desde dentro y con otras personas.

Debemos relacionar nuestra experiencia de fe con el cuidado de la casa común de manera, que estas conexiones últimas, se sustenten en un modo nuevo de ver la realidad y de sentir la presencia de Dios en ella.

Llevamos a cabo actividades concretas, con iniciativas en el ámbito personal y comunitario pero todavía no hay una dinámica lo suficientemente interconectada. Además, en el ámbito interno, tenemos miedo a reconocer nuestra falta de coherencia y ello suscita este camino de conversión.

En los jóvenes hay una oportunidad para que asuman un liderazgo, porque la Iglesia en este ámbito, cada vez más, está tomando una posición más valiente, más audaz y estas jóvenes generaciones “hijas de Laudato si ́”, se pueden sentir cada vez más arropadas.

Otra cuestión importante es que nos permite trabajar con otras personas que tienen otros intereses e incluso menos afinidad, lo cual, nos da la posibilidad de ampliar nuestras redes dentro de la sociedad.

Desde el plano de la acción se nos presentan diversas tareas, tales como, la posibilidad de trabajar con otras espiritualidades y religiones, la necesidad de la formación conjunta y la recopilación en manuales básicos y prácticos, la forma de actuar, el fomento de la espiritualidad en clave de conversión ecológica, el llevar a cabo los planes de sostenibilidad de las obras y proyectos, la presencia de la figura de los coordinadores en cada institución, el ser capaces de vivir esta opción a nivel personal con renuncias y nuevos estilos de vida, la sensibilización y movilización externa, la visión transversal y holística en nuestras instituciones o el conectar lo local y lo global.

¿CÓMO INICIAMOS ESTE CAMINO?

Con este fin, ponemos ante Dios, quiénes somos, qué vivimos y qué esperamos… para no vivir de forma aislada o autorreferencial y que Él nos ayude a SER, VIVIR Y ESPERAR desde el Resucitado.

¿Quiénes somos?
Somos una comunidad de hijos e hijas de Dios: llamados de diversa manera; o trabajando con mentalidades distintas; guiados desde experiencias dispares y en caminos variados, unos consagrados, otros en familia, todos desde la misión encomendada por Dios.

¿Cómo vivimos?
Vivimos tocados por la Palabra de Dios, pero también vivimos el miedo ante el mundo, y a su vez vivimos el empuje de salir de nosotros mismos. Y de ahí, nos disponemos al,

¿Qué esperamos?
Nos lo propone el papa Francisco en Laudato si ́: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el
aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida” (LS 207).

Los católicos hemos celebrado nuestros logros porque “Sabemos que las cosas pueden cambiar”, pero es el momento de marcar una hoja de ruta para los retos que se nos presentan en adelante y “proteger la casa común incluye la preocupación por unir a toda la familia humana” (LS 13).

Rosa María Quero Pérez
Animadora Laudato sí, del Movimiento Laudato si

41º Congreso de Teología

Juan José Tamayo: «La Covid ha puesto de manifiesto el fracaso del modelo neoliberal»

Boff y Tamayo
Boff y Tamayo

La Asociación Teológica Juan XXIII dedica el 41 Congreso de Teología al tema de la pandemia, sus consecuencias, la postpandemia y las necesarias respuestas para virar el curso de la humanidad en dirección a un mundo más justo, solidario y superador de las brechas de la desigualdad

Las personas que intervienen son figuras relevantes en sus campos: Víctor Codina, Mayte Muñoz, Victoria Camps, Jesús Peláez y Leonardo Boff

El Congreso quiere situarse del lado de las víctimas tal como lo expresa Santiago Agrelo, arzobispo emérito de Tánger: «A mí lo que me interesa de esta pandemia (y nosotros añadimos: de la guerra Rusia-Ucrania): son las víctimas»

El Congreso terminará con la lectura del Mensaje, que propondrá algunas líneas de acción a seguir en la respuesta a la pandemia y la postpandemia

09.09.2022 Juan José Tamayo

Buenas tardes, buenos días, buenas noches -dependiendo- del lugar donde se encuentren-a todas las personas de los diferentes continentes y países inscritas para participar en este Congreso Internacional on line, que iniciamos hoy. Muchas gracias por su interés y apoyo a nuestra convocatoria.

Desde hace más de dos años venimos sufriendo una pandemia que ha mantenido confinada o en permanente alerta a la población mundial a través de diferentes olas, ha provocado más de doscientos cincuenta millones de personas contagiadas, ha causado la muerte de más de doce millones de seres humanos y ha tenido consecuencias económicas y sociales muy negativas para la humanidad, especialmente para las personas y los colectivos más desfavorecidos.

Pero no podemos quedarnos en las cifras frías. Detrás de ellas hay vidas humanas frustradas, proyectos truncados, experiencias de amor rotas, familias destruidas que han sufrido tan irreparables pérdidas con un final inmerecido para quienes dedicaron su vida a trabajar por un mundo más justo, eco-humano y fraterno-sororal.

Brasil

«No podemos quedarnos en las cifras frías»

La covid-19 no ha afectado a todos por igual y con la misma intensidad. Ha sido, y sigue siéndolo hoy, mucho más agresiva con los continentes, los grupos humanos y las clases sociales más vulnerables de la población mundial, donde las heridas que ha dejado son más profundas y más difíciles de curar porque son estructurales, y ha ampliado las brechas de la desigualdad y la discriminación en todos los terrenos y de todo tipo: de género, de etnia, de cultura, de clase, de identidad sexual. Una desigualdad que, como dice el reciente informe de Oxfam mata y lo ratifica el título del libro del sociólogo Göran Therborn: La desigualdad mata (Alianza editorial, Madrid, 2022).

Lo que la covid-19 ha puesto de manifiesto es, por una parte, la vulnerabilidad del ser humano y la fragilidad del mundo, y, por otra, el fracaso del modelo neoliberal que, durante la pandemia, ha practicado la necropolítica, en expresión de Achille Mbembe, y la cultura del descarte, en el lenguaje del papa Francisco.

En palabras del prestigioso científico social Boaventura de Sousa Santos, “de manera cruel, el coronavirus abrió las venas del mundo, parafraseando la bella expresión de Eduardo Galeano. Nos permitió ver las entrañas de muchas monstruosidades que habitan nuestro día a día y nos seducen con los disfraces que, de tan comunes, asumimos como normalidad”. A su vez, ha sido posible “conocer resistencias comunitarias, iniciativas tan creativas como indignadas para aliviar el sufrimiento” (Boaventura de Sosua Santos, El futuro comienza ahora. De la pandemia a la utopía, Akal, Madrid, 2021, pp. 6).

«Lo que la covid-19 ha puesto de manifiesto es, por una parte, la vulnerabilidad del ser humano y la fragilidad del mundo, y, por otra, el fracaso del modelo neoliberal que, durante la pandemia, ha intensificado las desigualdades»

“La pandemia -sigue afirmando Boaventura- mostró, con claridad antes nunca vista, lo peor del mundo en el que hemos vivido desde el siglo XVI: el impulso de la muerte que la dominación moderna desencadenó con impunidad en el mundo de humanos y no humanos no sometidos a ella. Pero… también mostró lo más exaltado de la humanidad: la solidaridad de tantos como arriesgaron su vida para salvar a los más vulnerables o los más afectados, que se consolaron y se cuidaron entre sí” (ibid., p. 8).

A esto cabe añadir la guerra Rusia-Ucrania-OTAN, destructiva de miles de vida humanas, causante de desplazamientos de millones de seres humanos en condiciones precarias, con una amenaza nuclear, la crisis energética y otras consecuencias imprevisibles para el conjunto de la humanidad.

Al tema de la pandemia, sus consecuencias, la postpandemia y las necesarias respuestas para virar el curso de la humanidad en dirección a un mundo más justo, solidario y superador de las brechas de la desigualdad, vamos a dedicar el 41 Congreso de Teología on line del 9 al 11 de septiembreLopresentará Víctor Codina, teólogo catalán que vivió 36 años en Bolivia, desde su experiencia de víctima de la Covid. La respuesta a la pandemia, afirma, no puede ser una parálisis personal, social y religiosa como tampoco la vuelta a la vieja normalidad, sino la resistencia activa en perspectiva liberadora y la construcción de un mundo diferente, justo y solidario.

A continuación, Mayte Muñoz, psicóloga clínica y psicoanalista, hará un análisis sobre “El virus que paralizó nuestras vidas: su intrusión y sus efectos” desde una mirada psicológica, en la que mostrará cómo el dolor, la incertidumbre y las conciencias de los propios límites que generó la pandemia nos lleva a repensar y vivir de otra manera nuestros estilos de vida, nuestras relaciones, la organización de nuestras sociedades y el sentido que demos a nuestra existencia.

Victoria Camps reflexionará sobre “El valor emergente del cuidado” como respuesta ética a las situaciones de precariedad provocadas por la pandemia y sus consecuencias en la postpandemia. El cuidado, que ha sido un deber asignado a las mujeres como una carga y se ha ubicado en el ámbito privado, “es un deber universal accesible a cuantos lo solicitan justamente” y “no puede ser visto solo como una responsabilidad privada”. El cuidado es un valor inseparable de la justicia. Ambos son valores complementarios, incluso el cuidado se encuentra “más allá de la justicia” (Victoria Camps, Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo, Arpa, Barcelona, 2021, 76, 78).

Posteriormente, tendrá lugar la reflexión teológica. Jesús Peláez, catedrático de la Universidad de Córdoba, se centrará en la actitud de “Resistencia de Jesús de Nazaret ante los poderes”y su opción por la ética de la com-pasión con las víctimas y del cuidado de la vida de todos los seres humanos y de la naturaleza como opción fundamental. Jesús convivió con gente especialmente vulnerable y necesitada de cuidados a todos los niveles y murió víctimas de todos los poderes: religioso, político, económico, patriarcal. Desde dicha ubicación invita a la creación de una sociedad alternativa en la que el servicio, los cuidados, y no el poder, sean el pilar fundamental de la convivencia eco-humana y de la actividad política.

Leonardo Boff, teólogo de la liberación de Brasil, lo hará con una reflexión en dirección “Hacia una Iglesia samaritana y cuidadora de la naturaleza” desde una perspectiva bio-eco-teológica. Analizará la confrontación entre dos paradigmas civilizatorios: el del señor y dueño de la naturaleza y el del hermano y la hermana, es decir, el de la fraternidad universal y el amor social, propuesto por el papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti y por el que aboga Boff.

Terminaremos con la lectura del Mensajeque propondrá algunas líneas de acción a seguir en la respuesta a la pandemia y la postpandemia.

El Congreso quiere situarse del lado de las víctimas tal como lo expresa Santiago Agrelo, arzobispo emérito de Tánger: «A mí lo que me interesa de esta pandemia (y nosotros añadimos: de la guerra Rusia-Ucrania): son las víctimas»

El Congreso quiere situarse del lado de las víctimas tal como lo expresa Santiago Agrelo, arzobispo emérito de Tánger: “A mí lo que me interesa de esta pandemia(y nosotros añadimos: de la guerra Rusia-Ucrania-OTAN y de otras pandemias): son las víctimas. De hecho, para la Iglesia, y me refiero a las comunidades cristianas dispersas por todo el mundo, va a ser un desafío porque tendremos que estar con las víctimas de la mayor pobreza que vendrá tras el virus».