La renovación eclesial en clave sinodal y ministerial

Birgit Weiler: Asamblea Eclesial como kairós de una Iglesia plenamente sinodal 

Birgit Weiler 

“Esfuerzos en la Iglesia de Latinoamérica y El Caribe para lograr cada vez más un caminar realmente en comunión, pueblo de Dios caminando juntos 

“La opción por los excluidos y descartados, por las personas en las periferias debe ser una característica fundamental de una Iglesia sinodal” 

“Superar el clericalismo y a colaborar con gozo a generar una cultura sinodal en nuestra Iglesia” 

09.09.2021 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica 

Sinodalidad y América Latina podrían ser consideradas dos caras de una misma moneda. No es por acaso que la busca de esa Iglesia sinodal, una idea nacida en el Concilio Vaticano II, esté dando pasos decisivos con la llegada a la sede de Pedro del primer papa latinoamericano. 

La Iglesia de América Latina y el Caribe siempre vio la aplicación del Vaticano II como un desafío a ser enfrentado. No en vano, sólo tres años después de la clausura del último concilio, celebró Medellín, que, salvando las distancias, puede ser considerado un pequeño concilio continental. Con el paso de los años, el Celam, con más o menos impulso, fue avanzando en este camino de la sinodalidad. La última novedad fue la convocatoria de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe

Sobre la relación entre sinodalidad y la Asamblea Eclesial ha reflexionado Birgit Weiler, quien destacaba este hecho como fruto de “esfuerzos en la Iglesia de Latinoamérica y El Caribe para lograr cada vez más un caminar realmente en comunión, pueblo de Dios caminando juntos”. A lo largo de las Conferencias Generales del Episcopado, la Iglesia de América Latina y el Caribe fue reconociendo “la necesidad de una conversión profunda como Iglesia para superar la exclusión de los pobres”, buscando una Iglesia de comunión. 

La teóloga alemana, misionera en Perú, es una de las ponentes en el Seminario Virtual “La renovación eclesial en clave sinodal y ministerial”, que se está celebrando de 7 a 10 de septiembre, convocados por el Grupo Iberoamericano del Boston College. En su intervención destacaba que “la opción por los excluidos y descartados, por las personas en las periferias debe ser una característica fundamental de una Iglesia sinodal”. La religiosa ha ido haciendo un recorrido histórico, destacando los elementos que han llevado a la Asamblea Eclesial, que considera “parte del camino hacia el Sínodo de Obispos en 2023 sobre el tema de la sinodalidad”.   

Con la Asamblea Eclesial se hace realidad la participación de todo el pueblo de Dios, que busca “discernir juntos, guiados por el Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra Iglesia latinoamericana”, afirma la hermana Birgit.  La religiosa destaca como algo elemental el Proceso de Escucha, un elemento muy presente en el Sínodo para la Amazonía, donde fue perito, que supuso un avance para que “la práctica la sinodalidad sea reconocida como una dimensión constitutiva de nuestra Iglesia”, superando el clericalismo y autoritarismo. 

Según Birgit Weiler, con la Asamblea Eclesial estamos ante un momento de gracia “para avanzar en el camino hacia una Iglesia plenamente sinodal”, siguiendo “los aprendizajes e inspiraciones del Sínodo de la Amazonía” y el método ver, iluminar y actuar, a lo que une el escuchar. En ese sentido, la teóloga ha destacado la creatividad en el Proceso de “para facilitar que en diversos modos se recojan las voces de personas en las periferias”, así como el esfuerzo del Celam para “que haya una representación proporcional de los diversos sectores de nuestra Iglesia”. 

El Espíritu tiene un papel fundamental en el proceso sinodal, así como dejar atrás nuestros apegos y abrirse al sensus fidei, escuchar de manera continua, continuar los procesos aplicando los frutos de la Escucha, sostiene Birgit Weiler. La teóloga reflexionaba sobre el concepto de autoridad, que no tiene solo un carácter jurídico, reconociendo la importancia de los aportes del pueblo de Dios, también de las mujeres, cuyo papel en la Iglesia debería ser incrementado. 

En ese sentido, reflexionaba sobre el manejo del poder en nuestra Iglesia, que tiene que ser entendido desde el servicio, desde una relación de igual a igual, desde la abertura a nuevos ministerios y mayor participación de todos los fieles en la misión de la Iglesia. Ese es el camino de la conversión eclesial, citando palabras del Papa Francisco, buscando, según Weiler, un camino que lleve a “superar el clericalismo y a colaborar con gozo a generar una cultura sinodal en nuestra Iglesia

La reconciliación que falta en España

Todo lo que a la Iglesia aún le queda por hacer en España para la “reconciliación” con el siglo XX que pide el papa 

POR: ÁNGEL MUNÁRRIZ  

La institución católica ha asumido pecados en el Holocausto, la dictadura argentina y la persecución de pentecostales, pero no por el golpe del 36, la Guerra Civil, las delaciones y la represión en España. 

El papa, en una entrevista en la Cope, ha pedido esta última semana a España que se reconcilie con su propia historia, especialmente del siglo XX. La pregunta de Carlos Herrera había sido sobre Cataluña, pero Francisco se desvió hacia la historia para señalar lo que a su juicio es la “clave”: “No sé si España está totalmente reconciliada con su propia historia, sobre todo del siglo pasado. Y si no lo está, tiene que hacer un paso de reconciliación con la propia historia”. Pero, ¿está la Iglesia “reconciliada” con su propio papel en el convulso siglo XX español? La trayectoria de la institución –cómplice de la represión y hermanada con el franquismo–, su estatus actual –erigido sobre privilegios con origen en la dictadura y a los que la jerarquía se aferra–, su trato a las víctimas y su resistencia a oficializar un perdón y reconocimiento de culpa que sí ha emitido en otros casos indican claramente que la propia Iglesia no está a la altura del listón que pone el propio pontífice. 

Complicidad con el franquismo 

La historia no sólo sitúa a la Iglesia del lado de los sublevados contra la República, sino que muestra su consustancialidad con el régimen franquista. La jerarquía católica fue un elemento determinante del bloque de fuerzas que socavó la República desde su proclamación. “Enemigos de la Iglesia y del orden social”, clamaba contra los republicanos en 1931 el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Pedro Segura. “Cuando se produjo el levantamiento militar, salvo algunas excepciones, la Iglesia se apresuró a apoyar el pronunciamiento y a sacralizarlo, convirtiéndolo pronto en una Cruzada. Durante la guerra civil y a su término, la jerarquía denunció la cruenta persecución a que habían sido sometidos sus sacerdotes y religiosos en la España republicana durante la guerra, mientras silenciaba larepresión”, sintetiza el historiador Francisco Moreno Sáez. 

“España será católica o no será”, proclamó el cardenal Isidro Gomá durante la guerra, en otra frase imprescriptible. En 1937, la Carta Pastoral Dirigida a los Obispos del Mundo Entero consagró el apoyo sin ambages de la Iglesia a Franco: “Hoy por hoy, no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz y los bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional”. Acabada la guerra, Pío XII telegrafió un mensaje a Franco: “Levantamos nuestro corazón al señor y agradecemos la deseada victoria católica en España”. Más tarde, el papa nombró “protocanónigo” al “Caudillo”. 

El Vaticano aportó a Franco reconocimiento y legitimidad desde primera hora. El régimen respondió con una legislación educativa (1945) e hipotecaria (1946) a la medida de la institución católica. El hermanamiento culminó con el acuerdo bilateral de 1953, el Concordato, consagrando un régimen de total confesionalidad. Con este acuerdo bilateral, Franco “compraba un privilegio para él muy valioso”, el “título oficial de Estado católico respaldado por la Iglesia”, escribe en Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en España (1953-1974)Alberto de la Hera, que fue director general de Asuntos Religiosos con José María Aznar. El general ferrolano arrancó además al Vaticano el artículo VI, que obligaba a los curas a elevar preces diarias por el Caudillo. 

Múltiples historiadores han acreditado la complicidad estructural de la jerarquía católica con Franco, como Francisco Espinosa y José María García Márquez en Por la religión y la patria (Crítica, 2014). La Iglesia fue parte del aparato represor. La justicia militar de posguerra se sirvió de curas junto a falangistas, guardias civiles y alcaldes. Julián Casanova, en La Iglesia de Franco (Crítica, 2001), narra cómo la Iglesia se apresuró a apoyar a los sublevados, ofreciendo su bendición a la política de exterminio. La guerra fue considerada por la Iglesia un “plebiscito armado”. Y ganó su candidato, Franco, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, como decían todas las monedas acuñadas desde 1946. 

Como escribe Casanova, la jerarquía participó desde 1943 en la “farsa” de las Cortes franquistas y se hizo presente en las más altas instituciones del Estado. Franco, añade el historiador, “murió bendecido por la Iglesia, sacralizado, rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia”. Benedictinos y dominicos pidieron su canonización. 

Cabría preguntar: ¿Está la Iglesia reconciliada con su historia en el siglo XX español?Herencias y privilegios 

Juan José Tamayo, profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid, conecta las reticencias de la jerarquía a la petición de perdón por su papel en el franquismo con el hecho de que, aún hoy, disfruta de privilegios con raíz en la dictadura. “Es una causa fundamental”, señala el también secretario general de la asociación teológica Juan XIII. ¿Cómo interpreta el autor de La Internacional del odio las palabras del papa? A su juicio, “deberían ser entendidas” como una llamada de atención no sólo a la sociedad española, sino también a la propia jerarquía, que “dio apoyo al golpe de Estado y legitimó la dictadura durante casi 40 años”. “La jerarquía y los grupos integristas”, entre los que menciona a la Asociación Católica de Propaganidstas, el Opus Dei y los “movimientos cristoneofascistas” actuales, han sido, a su juicio, uno de los actores clave en el déficit de reconciliación en España. “Y no sólo –añade– en la sociedad española, sino también en el seno de la propia Iglesia, ya que la jerarquía ha rechazado el diálogo que desde los años 80 le ha ofreciendo el movimiento comunitario de base”. 

El actual estatus educativo, simbólico, económico e institucional de la Iglesia en España sería impensable sin el Concordato, reformado –jamás derogado– entre 1976 y 1979, cuando adoptaron la forma de cinco acuerdos. El primero es el marco jurídico, de 1976, es decir, preconstitucional y todavía vigente. Dionisio Llamazares, en su artículo Los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, considera “vértice del sistema” y raíz de su inconstitucionalidad, por generar de facto una confesionalidad encubierta y cincelar en el BOE que “la mayoría del pueblo español profesa la Religión Católica”. Jamás la jerarquía católica ha hecho amago de querer renunciar a un estatus erigido antes de la democracia.  

Los otros cuatro son temáticos: 1) jurídico, 2) Fuerzas Armadas, 3) educación y cultura y 4) economía. La casilla de la Iglesia –unos 300 millones anuales de dinero público para la Iglesia–, los profesores de Religión y capellanes pagados por el Estado, las múltiples exenciones fiscales… todo ello tiene origen en unos acuerdos cuya primera pieza es de 1976, mientras las tres siguientes están fechadas el 3 de enero de 1979, hace ahora 40 años, tan sólo 29 días después de la aprobación de la Constitución en referéndum. Aunque cronológicamente caen dentro de la democracia, lo cierto es que los contactos para el cambio del Concordato venían de finales de los 60 y obedecían a una lógica propia de relaciones Estado a Estado, como se concluye de la lectura del artículo Las relaciones entre la Iglesia y el Estado en España (1953-1976), de Alberto de la Hera. 

La parte del trato que corresponde a la Iglesia, la autofinanciación, sigue siendo un mero “propósito” incumplido. Los acuerdos también recogen la “voluntad” de la Iglesia de poner al servicio de la sociedad su “patrimonio documental” . No obstante, han sido frecuentes las quejas de historiadores, entre ellos los que investigan los crímenes del siglo XX. “A pesar de que funcionan con subvenciones, estos archivos son privados y el acceso está controlado y decidido por ellos”, señala el historiador Francisco Espinosa, especializado en la guerra y la represión. Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, pone el énfasis en el mismo punto: “La Iglesia, por su posición, debe tener gran cantidad de información sobre víctimas que no han dejado rastro judicial”.  

Las masivas inmatriculaciones de bienes de la Iglesia también tienen su origen en legislación franquistaconcretamente en la Ley Hipotecaria de 1946, rematada por su reglamento un año después. La normativa permitía a las autoridades de la Iglesia inscribir por vez primera en el registro –inmatricular– un bien, necesitando sólo para ello una certificación de la propia diócesis. Es decir, el obispo se convertía en fedatario público: parte sustancial, funcionarial, del Estado, con potestad para apropiarse de bienes públicos en virtud de su propia palabra. La Iglesia utilizó su privilegio al menos hasta 2015 y no ha renunciado a los frutos del mismo. Es más, se aferra con toda su fuerza a ellos. 

¿Aportaría algo a a “reconciliación” que defiende el papa una renuncia de la Iglesia a privilegios heredados del franquismo? 

Falta de perdón 

La Iglesia, que hasta 2019 mantuvo enterrado con honores a Franco y aún mantiene así a Queipo de Llano en Sevilla, se ha resistido a pedir oficialmente perdón por su papel como institución en la Guerra Civil, la represión y la dictadura. Estuvo cerca en 1971, en la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes, que votó esta propuesta: “Reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación“. Hubo un voto favorable mayoritario, pero no se llegó a los dos tercios exigidos, con lo que la propuesta no se incorporó a las conclusiones. Hace 50 años.Desde entonces, la esencia de la versión oficial se resume en esta frase de 2000 de Juan José Asenjo, siendo portavoz de la Conferencia Episcopal (CEE): la Iglesia fue durante la guerra “sujeto paciente y víctima”. Bajo el liderazgo de Antonio María Rouco Varela, en 1999 fue aprobada la tesis episcopal sobre la guerra, que evitaba la autocrítica: “España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia […]. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes”. En 2006, durante el debate que desembocaría en la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, la Conferencia Episcopal publicó sus Orientaciones morales ante la situación actual de España, en las que alertaba de una “mentalidad selectiva” que “abre de nuevo viejas heridas”

Algo más conciliador, Ricardo Blázquez, siendo presidente de la CEE en 2007, afirmó que “en el decenio de los treinta” hubo “actuaciones concretas” de miembros de la Iglesia contrarias al Evangelio. Y hasta ahí. Lo demás han sido declaraciones vagas o aisladas: en 2009 la Iglesia vasca pidió perdón por su silencio ante el fusilamiento de 14 sacerdotes nacionalistas entre 1936 y 1937. En 2013 el entonces cardenal arzobispo de Barcelona, Martínez Sistach, lanzó este tuit: 

De los errores que los miembros de la Iglesia hayamos podido cometer en un pasado más o menos lejano los obispos humildemente pedimos perdón 

— Cardenal Sistach (@sistachcardenal) October 25, 2013 

¿Suficiente para considerar que la Iglesia ha contribuido a la “reconciliación? No, a juicio de la plataforma por la Comisión de la Verdad, que agrupa a más de 100 asociaciones de memoria y solicitó en 2013 en una carta al papa Francisco que la Iglesia pida perdón por su apoyo a Franco. Además, acusó a la institución de “ensalzar a unas víctimas con beatificaciones y canonizaciones en masa y olvidar a las de la represión franquista”. El ensayo El resurgir del pasado en España. Fosas de víctimas y confesiones de verdugos(Taurus, 2018), de Paloma Aguilar y Leigh A. Payne, apunta a un diagnóstico parecido al señalar que “la jerarquía eclesiástica ha logrado que se reconozca a sus víctimas”, mientras –exceptuando salvedades en Navarra– “esa misma jerarquía se ha negado en repetidas ocasiones a apoyar los esfuerzos que las víctimas republicanas“. Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, explica que, por su experiencia, la Iglesia ha hecho una “lectura política” durante todo el proceso de recuperación de víctimas, dándose el caso de religiosos exhumados asesinados por los franquistas que no han recibido el tratamiento de “mártires” de las víctimas en suelo republicano. 

infoLibre preguntó a la Conferencia Episcopal cuál consideraba su “posicionamiento de referencia”, a lo que respondió remitiendo a su colección documental desde 1966. 

“En España, desde el intento del 71 que no salió adelante, se perdió la posibilidad” de una petición de perdón, opina Ángel Luis López Villaverde, autor de El poder de la Iglesia en la España contemporánea (Catarata, 2013). A su juicio, las palabras del papa son “correctas” y “bien intencionadas”. ¿Pero? “El problema es que son muy ambiguas, una buena iniciativa que no va más allá. Hay que darles contenido. Y no sé si en la jerarquía española alguien lo hará”, expone. “Roma –afirma– hace mucho tiempo que va por delante de la jerarquía católica española”. 

Las reticencias de la Iglesia a pedir perdón por el franquismo contrastan con su abundante caudal de autocrítica sobre otros episodios de la historia. ¿Ejemplos? Ha habido desde 1992 hasta cuatro públicos reconocimientos de culpa por los abusos cometidos contra los pueblos indígenas durante la colonización de América Latina. “Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Pido humildemente perdón”, solemnizó Francisco. Juan Pablo II hizo en 2000 la petición de perdón más profunda de la milenaria historia de la institución. 

“Los cristianos han incumplido el Evangelio y, cediendo a la lógica de la fuerza, violado los derechos de etnias y pueblos […]. Nunca más ofensas hacia ningún pueblo, nunca más recurso a la lógica de la violencia, nunca más discriminaciones, exclusiones, opresiones, desprecio hacia los pobres y los desposeídos”. No hubo referencias al caso español. En otras ocasiones sí ha habido asunciones de culpa por hechos particulares. En 1998 el Vaticano –otra vez con Juan Pablo II– hizo un “acto de arrepentimiento” por su insensibilidad ante el Holocausto. Más contundente aún fue la Iglesia argentina en 2000 en la autocrítica sobre sus “pecados” durante la dictadura de la Junta Militar (1976-1983). El papa actual, Francisco, pidió perdón en 2015 a los evangélicos pentecostales por las persecuciones que sufrieron durante la época fascista de Benito Mussolini. Cuatro años después pidió perdón al pueblo gitano durante un viaje a Rumanía. 

A España el papa le pide que se reconcilie ella misma con su historia. Pero es la Iglesia la que tiene margen para dar pasos por sí misma hacia ese propósito 

Los presupuestos de 2022

Los presupuestos 2022 

Los Presupuestos apuntan a la mejora demográfica de la España vaciada, pero con muchas medidas sin concretar 

  • Los PGE contemplan una partida de 4.200 millones destinada al reto demográfico. Una cantidad de dinero que se divide entre todos los ministerios y que cuenta con la mirada crítica de asociaciones y partidos vinculados al entorno rural. 
La última aldeana de La Estrella, en Teruel

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ALEJANDRO TENA@ALXTENA 

Los Presupuestos Generales (PGE) de 2022 tienen un protagonista. El reto demográfico cobra un papel crucial en el documento presentado esta semana por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, con una dotación económica copiosa y transversal a prácticamente todas las carteras ministeriales del Ejecutivo de coalición. Así, el Libro Amarillo contempla para el próximo año un montante de 4.200 millones de euros. Una cantidad que se asemeja a la recibida en 2021 –4.300 millones de euros– y que deja cierto positivismo en el entorno rural –por la continuidad en las políticas de repoblación–, al mismo tiempo que suscita críticas por la poca concreción de las cuentas económicas proyectadas. 

“De primeras somos optimistas, aunque tenemos que ser todavía cautos, porque hay que ver qué cantidad de dinero se queda luego en el camino”, indica a Público Lidia Díaz, presidenta de la Asociación Española contra la Despoblación. “Para nosotros es importante que este año se haya dedicado directamente un apartado en los Presupuestos, nos indica que al menos hay una intención y que se empieza a mirar el entorno rural con otros ojos”, añade. 

Tomas Guitarte, diputado de Teruel Existe en el Congreso, explica a Público que, pese a ser unos buenos Presupuestos en esta materia, “no son todo lo ambiciosos que podrían ser”. De los 4.200 millones anunciados, “no todos van al entorno rural, se mezclan con fondos que van a parar al territorio urbano como el despliegue del 5G o la creación del Fondo de Cohesión Sanitaria“, dice el político, que celebra, “en cualquier caso”, que se haya incorporado por primera vez un “análisis del problema transversal a todos los ministerios”.FERRAN BARBER 

El peso de las políticas demográficas caerá, a nivel presupuestario, en manos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), que dispondrá del 29,28% de la dotación dispuesta para el reto demográfico. En ese sentido, el gabinete de Teresa Ribera, dispondrá de 1.238 millones de euros que le permitirán llevar a cabo actuaciones como la creación de empleo estable a través de la gestión forestal del territorio o el impulso del Campus Rural, un programa ‘Erasmus’ para que universitarios estudien y dispongan de prácticas laborales en la España vaciada. Este proyecto estará financiado en 2022 con un millón y medio de euros. 

Además, el Miteco incluye en sus fondos una de las grandes peticiones de las asociaciones del mundo rural: el Programa de Regeneración y Reto Demográfico. Este plan cuenta con una partida de 350 millones de euros que se distribuirán entre los municipios de menos de 5.000 habitantes para generar empleos y fomentar el asentamiento de las energías limpias, entre otras cosas. “Es un paso muy grande”, explica Guitarte, que celebra esta medida, pero considera que el criterio poblacional no debería contemplarse sólo en las políticas energéticas sino en todo el paquete presupuestario y en el resto de carteras ministeriales. 
 

Los ecologistas también celebran las dotaciones presupuestarias presentadas por el Gobierno al mismo tiempo que señalan algunos peros. “Son necesarias. Aunque no se debe olvidar que el mundo rural, nuestros pueblos y su actividad productiva, también constituyen una oportunidad para luchar contra la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad”, opina Alicia Cantero, responsable del área de Incidencia Política de Greenpeace. Se refiere en este punto al posible impacto negativo que pueden tener algunas dotaciones asignadas asignadas al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, en quien recae el 7,8% de los 4.200 millones de euros reservados para la batalla demográfica de la España vaciada.  

La España vaciada quiere un grupo parlamentario para luchar contra la despoblación y la falta de servicios 

PILAR ARAQUE CONDE 

“Se ve reflejado en los Presupuestos que la apuesta del Gobierno es la perpetuación del actual y predominante modelo agroindustrial”, sostiene Cantero. “En lugar de llevar a cabo medidas para impulsar la agricultura y ganadería ecológicas de pequeña y mediana escala frente al modelo industrial de macrogranjas, el Ministerio de Agricultura centrará más del 60% de su esfuerzo inversor (303 millones) en la modernización de regadíos, y (101,84 millones) a mejorar la competitividad y calidad del sistema agroalimentario, perpetuando el insostenible modelo actual”, denuncia. 

“Los Presupuestos deben llegar a las familias y las pymes, no pueden quedarse en las grandes empresas” 

En una lectura más generalista, la presidenta de la Asociación Española contra la Despoblación señala la importancia de que esta dotación milmillonaria sea “finalista” y despliegue toda su fuerza económica hacia las familias y las pequeñas empresas. “Esto tiene que llegar a las personas. Cuando te digo personas, me refiero también a una empresa pequeña que quiera trasladarse al mundo rural, pero para quedarse y no sólo para recibir subvenciones”, expone Díaz. “Parece que muchas de las partidas irán a manos de grandes empresas, que también son necesarias, pero hay que apoyar a las pymes y las familias. Para eso hacen falta no sólo dinero, también cambios legislativos”. 

Por su experiencia en anteriores años, Díaz pone atención a cómo se materializa todo el dinero presupuestado. “Muchas veces todo queda en el camino, porque parte del dinero se destina a financiar investigaciones oficiales e informes sobre reto demográfico sobre cosas que ya sabemos. Ahora necesitamos que las políticas se traduzcan en hechos, primero eso, y ya después se harán los informes necesarios para ver cómo han afectado todas las medidas al entorno rural”, sostiene. Por su parte, el diputado de Teruel Existe –que comparte el análisis– reclama la creación de un Mecanismo de Garantía Rural que sirva para evaluar la influencia que tienen todas las políticas en la España vaciada. 

Miquel Montoro, el ‘influencer’ de las ‘pilotes’ que divulga sobre la vida rural y fomenta el consumo de proximidad 

ALEJANDRA DE LA FUENTE 

Las otras partidas para la España vaciada 

El Ministerio de Industria y Turismo ha visto cómo su peso en las políticas de reto demográfico aumenta en estos Presupuestos de 2022. Tanto es así que su contribución económica ha aumentado cerca de un 7% respecto a 2021. El documento presentado esta semana reconoce que el gabinete de Reyes Maroto es “fundamental” para crear “tejido productivo y dinamizar estos entornos”. En ese sentido, se destina una importante cantidad de dinero a fomentar y transformar el turismo rural, que ha experimentado un crecimiento exponencial en tiempos de pandemia. Entre las medidas, destaca la creación del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino, que contará con 222 millones de euros. 

Teruel Existe planteará enmiendas: “Se debe cumplir lo firmado en el acuerdo de investidura” 

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana recibirá el 2,2% de la partida milmillonaria destinada a combatir la despoblación rural. Aunque está por ver cómo se terminan de materializar estos fondos, se espera que el equipo de Raquel Sánchez impulse una mejora en la conectividad del territorio y que articule políticas para el fomento de la movilidad sostenible. 
 

El Plan de Apoyos y Cuidados, articulado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 de Ione Belarra contará con 290 millones de euros que servirán para mejorar la calidad de la vida de las personas que habitan en la España rural. Es el 9% del presupuesto asignado a políticas relacionadas con el reto demográfico. El Ministerio de Asuntos Económicos de Nadia Calviño recibirá, por su parte, el 15% de los presupuestos en la materia, pues entre sus competencias está el impulso de medidas dirigidas a mejorar la conectividad y el despliegue de los servicios y redes de 5G. Un paquete de políticas que se desplegarán a través de la estrategia España Digital 2025

El documento presentado por María Jesús Montero es un proyecto que deberá ser respaldado en las próximas semanas por los partidos del Congreso, por lo que, al igual que en el resto de materias, los presupuestos contra la despoblación están ya abiertos a debate. Las diferentes formaciones políticas ya están estudiando a fondo el contenido y Teruel Existe, que representa a la provincia aragonesa y los intereses de la España rural, anuncia a Público que tiene previsto presentar enmiendas. “Es sólo un punto de partida. Queremos asegurarnos de que en estos presupuestos se cumplen todos los puntos que firmamos en el acuerdo de investidura”, zanja Guitarte. 

 Se abre la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos 

La diócesis de Cuenca abrió, el domingo 17 de octubre, la Fase Diocesana del Sínodo de los Obispos con la celebración de la santa Misa, en la Catedral, presidida por el Obispo, Monseñor José María Yanguas. Una etapa para “encontrar, escuchar y discernir”, tal y como planteó el Papa Francisco el pasado domingo, en la misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021. 

A la apertura del Sínodo asistieron sacerdotes de toda la diócesis, seminaristas, religiosos y religiosas, representantes de los diferentes grupos y movimientos apostólicos así como numerosos fieles. 

“Se trata de caminar juntos en la misma dirección, de ponernos a la escucha de las esperanzas de cada Iglesia, pueblo o nación”, explicó el Santo Padre exhortando a los obispos a abrir la primera de las tres fases que el proceso sinodal atravesará antes de llegar a la reunión de los padres sinodales en la XVI Asamblea General del Sínodo en Roma, en octubre de 2023. 

En octubre de 2023, se celebrará el Sínodo de los Obispos, una reunión de una representación de los Obispos del mundo entero, donde se reflexionará sobre la importancia de que toda la Iglesia camine unida. 

La celebración ha culminado con la oración del Sínodo, “Adsumus Sancte Spiritus”, una oración al Espíritu Santo que se utilizará durante el proceso sinodal y ha sido diseñada específicamente para el camino sinodal de la Iglesia de 2021 a 2023, atribuida a san Isidoro de Sevilla y utilizada tradicionalmente en concilios y sínodos. 

Escuchar

Bien sencillo. Este verano he recorrido bastantes iglesias y he participado en la celebración de ellas como un cristiano más. Y he vivido una experiencia que clama arreglo y pide cambio. En varias iglesias no se oye en las misas ni las lecturas ni la predicación ni las oraciones. Y todo porque el sistema de audición está en malas condiciones… Es algo urgente. No se oye al sacerdote que, ya muy mayor, no pronuncia claro o porque los altavoces están muy deficientes… 

Es precisa una revisión de todo el sistema auditivo. Que los sacerdotes y lectores pronuncien, lean, prediquen muy claro pronunciando bien. Que los altavoces estén arreglados. 

“¿Cómo creerán si no oyen?” ¿Y cómo oirán si no les llega clara y nítida la Palabra? Se da además la circunstancia de que las personas que escuchamos, somos mayores y con malas condiciones auditivas. 

No sería nada superfluo que, aunque tarde, aprendamos a pronunciar con claridad y que hagamos esfuerzo por dejarnos oír. Aprender a vocalizar. 

El leer y pronunciar claro nos lleva a transmitir mejor el Mensaje y a facilitar a los cristianos el oír y entender. Estos son los preludios. Pero hace falta “atención”. Necesitamos escuchar, acoger, profundizar la Palabra. Y por experiencia propia, no sería inútil el volver a leer las lecturas por segunda vez. 

La Palabra es algo esencial en la celebración. Y bueno sería si personalmente leemos antes de ir a misa las lecturas que tocan y mucho mejor si las meditamos en casa. Y bueno es todo el sistema: pantalla, copias, silencio… 

He visto que algunos presidentes de la celebración hacen una breve pero sustanciosa explicación de las lecturas para ponernos ya en pista a la hora de oír. Mucho cuidado para que la monición de introducción no sea un rollo repetitivo, sino que sea eficaz como espada que cala en el alma. 

He visto que en algunas parroquias se reza el rosario y demás preces antes de misa. ¿No sería una oportunidad de cinco minutos para los que quieran escuchar la Palabra con un comentario interesante y vivo? 

Para oír, se requiere silencio. Por eso, es fundamental que la comunidad aprendamos a vivir el silencio, a calar en el significado de las palabras. Decir, oír, escuchar, acoger, vivir. Un proceso para que la Palabra sea eficaz y cale. 

Haití es más que un terremoto

Manos Unidas advierte sobre la situación de Haití: “Es mucho más que un terremoto” 

Así lo certifican en una mesa redonda con motivo de los días internacionales de la Alimentación y de la Erradicación de la Pobreza 

“Es un país que mata sueños. Para muchos, la única forma de vivir mañana es salir de aquí hoy” 

“Haití es mucho más que un terremoto”. Así lo ha sentenciado Fidele Podga, coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas, en una mesa redonda convocada por la organización con motivo de los días internacionales de la Alimentación y de la Erradicación de la Pobreza,  y que se ha celebrado bajo el título ‘Hambre, violencia y cambio climático: el caso de Haití’. 

Los ponentes han analizado en sus intervenciones la complejo situación que atraviesa Haití, como paradigma de las tendencias existentes en muchas regiones del planeta. Y es que, el país caribeño, golpeado por la pobreza multidimensional, la violencia política y social y las consecuencias de desastres naturales que cíclicamente obligan a la población a rehacer sus vidas, se enfrenta, además, a un incremento del hambre y la desnutrición que afecta, fundamentalmente, a la infancia. 

“El hambre y la pobreza crecen sin parar, pero los más afortunados no paran de ver como crecen sus fortunas”, ha señalado Podga, haciendo referencia a cómo la creciente desigualdad del mundo encuentra en Haití su paradigma. “Sería un dato irrelevante si no fuera porque ese incremento conlleva un fractura social que en América latina está costando vidas”, ha apostillado. 

Por su parte, Juan de Amunátegui, coordinador del departamento de Proyectos de América en Manos Unidas, ha explicado en su exposición los principales obstáculos para el desarrollo de Haití, aseverando, además, que “el pueblo haitiano es exponente de fortaleza, espiritualidad y dignidad, capaz de levantarse una y otra vez ante las mayores adversidades”. 

Dejar de lado el “yo” 

Asimismo, Amunátegui ha afirmado que esta realidad “es especialmente aplicable a las mujeres de Haití, quienes, a causa de la migración de los varones, tienen que verse solas para enfrentarse y sacar adelante a sus familias y a la comunidad en estas situaciones de emergencia”. 

En la mesa redonda ha participado también Richard Frechette, fundador de Nuestros Pequeños Hermanos (NPH). En su ponencia –en diferido por razones de agenda– ha compartido su perspectiva, tras casi 40 años en el país, sobre algunas de las necesidades y potencias del pueblo haitiano. 

“Las condiciones en Haití son muy duras y muy tristes, pero se puede avanzar gracias a un concepto que domina la mente del pueblo haitiano: el concepto de nosotros, dejando de lado el yo y buscando lo mejor para nosotros”, ha explicado. “Esto es muy importante, pero es muy complicado cuando uno no tiene acceso a un trabajo o a un salario que le permita vivir con dignidad y avanzar en educación y en seguir los sueños. Es un país que mata sueños. Para muchos, la única forma de vivir mañana es salir de aquí hoy”. 

“Haití puede salir adelante” 

Stevelson Edouard, director del área de Gestión Social de America Solidaria, ha explicado las consecuencias que los desastres naturales tienen sobre la población. “Si bien el cambio climático es mundial, Haití, así como los países del Caribe, es más vulnerable a esta situación“, ha señalado. “Además, está situada sobre varias fallas sísmicas, y en el camino de los huracanes habituales que se dan en la zona en ciertas épocas del año”. A 

Por otro lado, ha apuntado que las consecuencias del cambio climático “se ven agravadas por la deforestación y la importación masiva de plásticos”. Asimismo, “la situación política, desde la dictadura hasta la situación actual de lucha por el poder y el aumento de las bandas armadas en los últimos años”, tan solo provocan más inestabilidad en el país. 

Por último, Xavier Adsará, director de NPH España y presidente de NPH Europa, ha subrayado la importancia de un entorno no violento para el desarrollo de los jóvenes haitianos. Además, ha señalado “lo importante que es contar con los haitianos”, porque “ellos conocen mejor que nadie cuáles son sus necesidades”. “Son capacidades de, con ayuda, ejecutar sus proyectos. Hay que poner el foco a las capacidades que tiene Haití para salir adelante si se le da la oportunidad”, ha concluido. 

Los obispos de Ecuador ante masacre de reclusos

Los obispos de Ecuador claman que cese la violencia en las cárceles tras masacre en Guayaquil 

Extienden un llamado a los ecuatorianos “a tomar conciencia de que el ser humano no es un objeto desechable o descartable” 

La Conferencia de Obispos de Ecuador se han pronunciado frente a la masacre de Guayaquil, donde 118 reclusos perdieron la vida por enfrentamientos entre bandas rivales por el control de uno de los pabellones. 

“Mientras las autoridades investigan las causas y las consecuencias y buscan las soluciones, nosotros, como creyentes en el Dios de la Vida, queremos alzar nuestra voz para decir, como dijera San Oscar Arnulfo Romero: ‘Cesen las muertes, callen las armas, deténgase este aparato de muerte que nos acosa’”, han dicho. 

Tomar conciencia 

Además hicieron un llamado “a los hombres y mujeres de buena voluntad a valorar la vida humana, a tomar conciencia de que el ser humano no es un objeto desechable o descartable, algo que se puede usar y botar”. 

“Si somos conscientes de la dignidad de la naturaleza humana, tendremos la certeza de que el corazón de las personas e instituciones no puede corromperse”, por ende “este llamado se extiende también a las autoridades que tienen la responsabilidad de buscar la paz social como base para el progreso económico”. 

“El alto número de fallecidos es un precio muy grande para mantener un negocio de muerte y dejar impasible a una sociedad que se siente temerosa, acongojada e impotente; que corre el peligro de exigir más muertes pensando con ello en su seguridad individual”, advirtieron. 

Balas en semillas de vida 

Asimismo han pedido “a quienes han participado en esta masacre que cesen la violencia y el mercado de la muerte; y que conviertan sus armas en arados y las balas en semillas de vida”. 

Los prelados han expresado su cercanía y solidaridad “a los familiares de las víctimas, como también la decisión de acompañarles moral y espiritualmente para que vivan estos momentos de duelo con fe y paz y puedan perdonar a quienes acabaron con sus existencias”. 

Finalmente ha propuesto que durante “el mes de octubre y, de una manera especial, el día de los difuntos, el próximo 2 de noviembre, realicemos jornadas de oración y reflexión sobre el valor de la vida humana en todas sus expresiones” 

Francisco:”María es la voz de aquellos que no la tienen”

“La Virgen es un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden generar división”, ha dicho el Papa en su mensaje a los participantes del XXV Congreso Internacional Mariano 

“La verdadera alegría que viene del Señor siempre da espacio a las voces de los olvidados, para que junto a ellos podamos construir un futuro mejor. María, en la belleza del seguimiento evangélico y en el servicio al bien común de la humanidad y del planeta, educa siempre para escuchar estas voces y ella misma se convierte en la voz de los sin voz”. Son las palabras que, leídas por el cardenal Gianfranco Ravasi, Francisco ha dirigido al XXV Congreso Internacional Mariano organizado por la Pontificia Academia Mariana Internationalis, que ha comenzado hoy, de forma virtual, con el tema ‘María entre teologías y culturas hoy. Modelos, comunicaciones, perspectivas’. 

Así, Francisco ha recordado que, a pesar de la alegría que produce la celebración de este encuentro “nuestro regocijo no olvide el grito silencioso de tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de gran dificultad, agravadas por la pandemia”. 

“En las fronteras”, continúa el Papa en su escrito, “la Madre del Señor tiene una presencia específica: es la Madre de todos, independientemente de la etnia o nacionalidad”. De esta manera, la figura de María “se convierte en un punto de referencia para una cultura capaz de superar las barreras que pueden generar división”. Por tanto, en el camino de esta “cultura de la fraternidad, el Espíritu nos llama a acoger de nuevo el signo de consolación y esperanza segura que tiene el nombre, el rostro y el corazón de María, mujer, discípula, madre y amiga”. 

Piedad popular 

Recordando el impulso dado por Benedicto XVI para “profundizar más la relación entre la mariología y la teología de la Palabra”, Francisco ha recordado que “la Palabra de Dios, puede convertirse en madre del Verbo encarnado”, es la misma que “alimenta la piedad popular, que se inspira con naturalidad en la Virgen, expresando y transmitiendo «la vida teológica presente en la piedad de los pueblos cristianos, especialmente en los pobres”. 

Por último, el Papa ha agradecido a la Pontificia Academia Mariana Internationalis por haber preparado y organizado este Congreso, ya que “constituye un momento importante en el servicio de coordinación de la teología mariana confiado a la Academia”. Y ha recordado como san Francisco de Asís hablaba a la Virgen María “con inmenso amor porque había hecho a Dios nuestro hermano”. 

El protagonismo de la comunidad cristiana

Hay que recuperar el protagonismo de la Comunidad Cristiana! 

Rufo González 

Las periferias, lugar teológico donde oír también la inspiración del Espíritu 
La degeneración de la Iglesia, tras la libertad dada por los emperadores romanos, Constantino y Teodosio, ha llegado a nosotros sobre todo en el protagonismo absoluto del clero y en la indiferencia mayoritaria de los cristianos. Bautizada la mayoría sin consentimiento personal, sin conversión al Evangelio, es lógico que la multitud se sienta receptiva del mensaje, del culto y de orientaciones morales para la vida. Como los asistentes a una obra de teatro: asisten, oyen mensajes, sacan conclusiones válidas para sus vidas. Pero no son la compañía teatral. Pagan la entrada aportando en la colecta o por participar en algún espectáculo más personal o familiar. 

El sistema de monarquía absoluta, legitimado por la teología, impide la sinodalidad en la Iglesia. Reproducido en tres niveles, Papa, obispo y párroco tienen la última palabra en sus respectivas congregaciones. Por ello, la Iglesia, en todos los niveles, vive en contradicción constante: quienes defienden el poder absoluto del Papa, obispo o párroco, cuando no comparten sus decisiones, les atacan sin misericordia. No tiene sentido un Papa, infalible y plenipotenciario, cediendo a pretensiones de los súbditos. Es la contradicción de todo poder absoluto, y más el concentrado en una sola persona. 

Se ha encerrado el Espíritu de Jesús en instituciones, leyes, ritos, cargos…, y en la ignorancia y pasividad de los bautizados, lejos de la vida de Jesús y de su comunidad. Instituciones organizadas digitalmente, sin control comunitario alguno, con carácter vitalicio, se convierten en fuente de abusos y prepotencia. Este es el triste espectáculo que de las Curias Vaticana, Diocesana y Parroquial. La libertad y dignidad, de origen evangélico, reivindicadas por algunos cristianos, están abriendo los ojos a la Iglesia. El abandono de muchos cristianos tiene su origen, tal vez sin clara conciencia, en la comprensión de los derechos y deberes humanos, no respetados por la Iglesia. Son muchos los encandilados por el Evangelio, pero desengañados por una Iglesia que se niega a evolucionar aceptando los avances científicos y las conquistas de derechos humanos, compatibles perfectamente con el mensaje de Jesús. 

El poder absoluto del clero no es evangélico. No basta que el Papa sea una persona sencilla, sobria, dialogante. El modelo clerical, donde todo el poder desciende del papa, baja a los obispos, a los presbíteros… imposibilita el cambio evangélico. Sólo ellos tienen poder decisorio (legislativo, judicial, ejecutivo) en la Iglesia. El pueblo estará a merced del Papa, del obispo, del párroco de turno. 

El Evangelio no quita a las comunidades la libertad de elegir a quienes mejor desempeñen las funciones evangélicas. Y menos la cooperación en la misión. Lo entendieron y lo practicaron los primeros cristianos (He 6, 3; 15, 22ss). Al cielo clama que aún haya parroquias sin Consejos de Pastoral y Economía. Lo denunciaba un amigo, muy activo mientras le dejaron los párrocos: “Me sorprende, Rufo, que esperes “gestos sorprendentes” de la Jerarquía… Hablas de los Consejos Parroquiales. ¡¡¡Qué pena!! Llevo 38 años como feligrés de la parroquia que tú impulsaste y animaste durante doce años. A partir del año 1978, tuvimos Consejo Parroquial presidido y orientado por los diversos párrocos y sacerdotes que desde entonces habéis pasado por la parroquia. Tú bien conoces la activa participación de los seglares en las diversas áreas de la pastoral. Y bien conoces también el efecto destructor del párroco que te sucedió en la parroquia. 

En un año, su falta de visión pastoral, su autosuficiencia y jactancia, unidas a su autoritarismo, han dado al traste con los Consejos. Y la parroquia ha quedado simplemente como un “supermercado de sacramentos”. Llegó a decir en uno de los últimos Consejos: “La parroquia es una empresa y yo soy el jefe”. Hago esta reseña no para ti, que bien la conoces, sino para los lectores de tu blog. Que conozcan de primera mano lo que ocurre cuando en una parroquia falta la “comunión” entre sacerdotes y seglares. Sí que sería un “gesto sorprendente” que los nuevos párrocos restauraran los Consejos de la parroquia. Pero lo dudo… En dos años no han movido ni un dedo… (Comentario de Pepe Mallo en el Blog “Atrévete a orar”, de Religión Digital 20.02.2016). Son los “nuevos” clérigos. 

El Espíritu sopla donde quiere (Jn 3, 8). También en las periferias. La Federación Latinoamericana y Europea del Movimiento pro Celibato Opcional (MOCEOP), en 20015 (29 octubre-1 noviembre), celebró un congreso en Guadarrama (Madrid), bajo el lema “Curas en unas comunidades adultas”. En comunicado “al Pueblo de Dios”, contaron su experiencia y convicciones. Fruto de creyentes obligados por ley a dejar su ministerio oficial en la Iglesia. Su conciencia, “núcleo más secreto y sagrario del ser humano…” (GS16), les movió “a integrarse en grupos comunitarios, buscando sentido a sus vidas y ayudando a quienes han encontrado, a descubrir su dignidad como seres humanos y como hijos de nuestro Padre-Madre Dios”. Pueden ser un lugar teológico donde oír la inspiración del Espíritu para reformar la Iglesia: 

1.- Estamos convencidos… de que el modelo de cristianismo mayoritariamente imperante está desfasado. Lejos de ayudar a la implantación del Reinado de Dios y su justicia, es con frecuencia un obstáculo para la vivencia de los valores evangélicos… 

2.- El eje del nuevo modelo de iglesia debe ser la vida comunitaria de los creyentes en Jesús. Sin esos grupos vivos que comparten su vida y su fe…, no hay Iglesia… 

3.- Para la renovación de la Iglesia y las comunidades creyentes hacia un modelo activamente comunitario del Pueblo de Dios, es preciso un cambio estructural… 

4.- Nuestro recorrido nos ha hecho experimentar y comprender que el motor de transformación está en el interior de las mismas comunidades: sólo comunidades adultas, maduras, pueden realizar esa transformación estructural necesaria y urgente… 

5.- También hemos comprendido y experimentado que los curas -célibes o no- no pueden seguir concentrando todo y asumir todas las tareas. Su misma identidad y la calidad de su servicio imponen una evolución hacia una mayor participación y hacia un pluralismo de modelos en función de las comunidades. 

6.- Esas comunidades adultas existen ya, ignoradas o perseguidas. Es necesario incentivarlas. Sus componentes comparten, viven la igualdad, la corresponsabilidad, la fraternidad y sororidad. Hay que seguir luchando por ese estilo de comunidades. 

7.- Esa adultez, mayoría de edad, les permite adaptarse a las exigencias culturales del mundo cambiante, vivir y formular la fe en lenguajes comprensibles y organizarse dentro según sus necesidades. Son libres y ejercen la libertad de los hijos e hijas de Dios… Su referencia no es la obediencia, sino la creatividad desde la fe… 

8.- Resulta contradictoria e injusta la situación de las mujeres, apartadas de las tareas de estudio, responsabilidad y gobierno. No existe fundamento para mantener esta discriminación… Se puede razonablemente esperar que su presencia cambiará las estructuras de animación y de gobierno a mejores, más justas y más equilibradas. 

9.- Es preciso reconocer a estas comunidades el derecho a encomendar las tareas, servicios y ministerios a las personas que consideren más preparadas y adecuadas, sin distinción de sexo ni estado. Serán comunidades abiertas, inclusivas, plurales… 

Que el Espíritu de Jesús nos dé humildad para reconocerle en esta invitación con que termina el “comunicado al todo el Pueblo de Dios”: “Invitamos a todos los creyentes en Jesús a ser valientes y adentrarse en estas sendas de creatividad, adultez y libertad, para hacer cada día más real el Evangelio de la misericordia y de la responsabilidad ante los seres humanos y ante nuestra Madre Tierra”. 

La condición sinodal de la Iglesia

“Recuperemos, sin miedo, la tradición más original de la Iglesia” 

La condición sinodal de la Iglesia no es un invento de ahora 

Sinodalidad

“Ahora que tanto se habla de la ‘sinodalidad’ de la Iglesia, es más importante que nunca saber lo que se dice cuando hablamos de este asunto. No es un invento de ahora; se dio casi la mitad del tiempo que la Iglesia lleva existiendo en este mundo” 

“Lo confirma el escrito más importante (después de la Didaché) que las Constituciones eclesiásticas de la antigüedad nos legaron, la Tradición Apostólica de Hipólito” 

“De este principio básico nos dejó constancia Cipriano de Cartago: ‘Que se ordene como obispo al que ha sido elegido por el pueblo, que es irreprochable… con el consentimiento de todos'” 

“Y todavía más. Según el canon sexto del concilio ecuménico de Calcedonia, la dependencia del obispo en relación a su comunidad era tal, que se tenían por inválidas las llamadas ‘ordenaciones absolutas'” 

Por José María Castillo 

Ahora que tanto se habla de la “sinodalidad” de la Iglesia, es más importante que nunca saber lo que se dice cuando hablamos de este asunto. No es un invento de ahora. La “sinodalidad” fue la forma de gobierno que asumió la Iglesia en sus orígenes. Sin duda alguna, desde sus primeros años hasta finales del primer milenio. O sea, casi la mitad del tiempo que la Iglesia lleva existiendo en este mundo. 

Voy a confirmar lo que acabo de decir relatando un caso elocuente, que sucedió en el s. III. Era la práctica habitual de la Iglesia en aquellos primeros siglos. En efecto, a comienzos del s. III, afirmaba la Tradición Apostólica de Hipólito, el escrito más importante (después de la Didaché) que las Constituciones eclesiásticas de la antigüedad nos legaron (J. Quasten, Patrología, vol. I, Madrid, BAC, 1968, pg. 486-487), este principio básico, del que nos dejó constancia Cipriano de Cartago: 

“Que se ordene como obispo al que ha sido elegido por el pueblo, que es irreprochable… con el consentimiento de todos, que éstos (los obispos) le impongan las manos y que el presbiterio permanezca sin intervenir” (“Quod et ipsum videmus de divina auctoritate descenderé, t sacerdos plebe praesente sub omnium oculis deligatur et dignus adque idoneus publico iudicio ac testimonio comprobetur”. Cipriano, Epist. 67, 4. Cf, CSEL. 738, 3-5). 

Pues bien, esto supuesto, años más tarde, concretamente en el 250la persecución de Decio fue cruel. Y en aquella persecución, hubo tres obispos, el de León, el de Astorga y el de Mérida, que – por miedo a la muerte – negaron su fe y dieron otros escándalos a sus fieles. Este escándalo episcopal fue tan público y notorio, que las tres comunidades cristianas, que presidían estos obispos, se reunieron (cada una en su ciudad) y los fieles tomaron la decisión de deponer (o sea, quitarles el cargo) a los tres obispos cobardes. De todo esto tenemos clara y exacta información por lo que nos dejó escrito, en su Carta 67, san Cipriano de Cartago

Estando así la situación de la Iglesia de España, uno de los obispos cesados, un tal Basílides, acudió al Papa Esteban, sirviéndose de un informe que mandó a Roma. Pero se sabe que era un informe que se basaba en mentiras que favorecían al tal Basílides. El hecho fue que el Papa Esteban repuso a Basílides en su cargocon todos sus privilegios

Pero la comunidad, que dirigía Basílides y estaba en total desacuerdo con el obispo depuesto de su cargo, ante la decisión (basada en engaños) que había venido de Roma, acudió al hombre con más prestigio en la Iglesia de España, que era Cipriano de Cartago. Se informó debidamente a Cipriano. Y éste, ante la gravedad del asunto, reunió un sínodo (concilio) en el que participaron 37 obispos. Y este sínodo dio un decreto, que se contiene en la Carta 67 de Cipriano

¿Qué decía aquella carta sinodal? En ella, se decían tres cosas. 1ª) El pueblo tiene poder, por derecho divino, para elegir a sus ministros, como ya ha quedado dicho. 2ª) El mismo pueblo tiene también poder para quitar a los ministros cuando son indignos (“propter quod plebs obsequens praeceptis dominicis et Deum metuens a peccatore praeposito separare se debet…” (Cipriano, Epist. 67, 3. CSEL, 737-738, 20-22). 3ª) Ni el recurso a Roma debe cambiar la situación, cuando ese recurso no se basa en la verdad (“Nec rescindere ordinationem iure perfectam potest quod Basilides post crimina sua detecta et conscientiae… Romam pergens Stephanum… ignarum fefellit”. O. c., n. 5. CSEL, 739, 18-24). 

Como se palpa, en este documento, el gobierno de la Iglesia era, en los primeros siglos, muy distinto del que tenemos ahora. El centro de la vida de la Iglesia estaba en la comunidad, de tal manera que el mismo Cipriano afirma con toda naturalidad: “Desde el principio de mi episcopado determiné no tomar ninguna resolución por mi cuenta sin vuestro consejo y el consentimiento de mi pueblo” (Epist. 67, 5. CSEL, 739, 18-24). 

Así se pensaba, en quienes dirigían la Iglesia, en casi todo el primer milenio. O sea, durante casi mil años. Son elocuentes los testimonios de San León Magno (Epist. X, 6. PL 54, 634 A. Cf. José I. Gonzáles Faus, Hombres de la comunidad. Apuntes sobre el ministerio eclesial, Santander 1989, 104-105) y del Papa Celestino I, en un texto que pasó al Decreto de Graciano: “No se imponga como obispo a los que no lo aceptan” (“Nullus invitis detur episcopus”) (Epist. IV, 5. PL 50, 439). 

Y todavía un dato más. Según el canon sexto del concilio ecuménico de Calcedonia, la dependencia del obispo en relación a su comunidad era tal, que se tenían por inválidas las llamadas “ordenaciones absolutas”, es decir, las ordenaciones episcopales en las que el sujeto era ordenado sin que previamente una comunidad de cristianos lo hubiera elegido y aceptado. Es decir, en tal caso, una ordenación así, se consideraba sencillamente inválida (Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. J. Alberigo, Bolonia 1973, 90. Cf. E. Schillebeeckx, El ministerio eclesial, Los responsables de la comunidad cristiana, Madrid 1983, 67-83). 

Termino ya. La Iglesia católica está iniciando un prolongado estudio en el que se va a estudiar a fondo su dimensión sinodal. La condición sinodal de la Iglesia no es un invento de ahora. Es una tradición que tiene sus orígenes desde que se empezaron a organizar las primeras comunidades cristianas. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando Pablo y Bernabé iniciaron su primer viaje misionero, lo primero que dejaban establecido era el nombramiento de los primeros presbíteros. Pero no los designaban ni Pablo, ni Bernabé, sino la asamblea del pueblo. Y esto se hacía “votando a mano alzada”, que es exactamente lo que significa el verbo “heirotoneo”, tal como lo indica el texto oficial de la Iglesia (Hech 14, 23). 

Querer una “Iglesia sinodal” no es un invento de ahora. Es recuperar la tradición más antigua de la Iglesia naciente. Pero, ya que se inicia este camino, no tengamos miedo, seamos consecuentes y recuperemos la tradición más original de la Iglesia, desde sus orígenes y fieles a las exigencias y necesidades del tiempo en que vivimos.