El sabroso despertar de Colombia

Gustavo Petro, Francia Márquez: el sabroso despertar de Colombia

Gustavo Petro celebra junto a la vicepresidenta electa, Francia Márquez, la victoria en las elecciones de Colombia. EFE/

En las instalaciones del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, un lugar emblemático donde se refleja la dureza vivida en Colombia en el último medio siglo, el presidente Gustavo Petro, que este domingo asumirá oficialmente el mando, recibió un documento elaborado por diferentes plataformas de derechos humanos y organizaciones sociales. El documento, un importante jalón en la dirección del Informe de la Comisión por la Verdad, incorpora un plan de choque para proteger a los líderes sociales en Colombia. Para que dejen de matarles. Porque en Colombia, a la gente de izquierda la asesinan.

En la recepción del documento, Petro le dijo a Ruiz Masseu, jefe de la Misión de la ONU en Colombia: «Esta violencia estalla alrededor de mercados ilegales, controles territoriales y algo que no hemos podido resolver, que es el narcotráfico (…) Los amigos de Naciones Unidas que están acá deben saber que esto estalla porque hay una prohibición y Naciones Unidas apoya la prohibición». Petro sabe que para acabar con el narco y el paramilitarismo en Colombia hay que legalizar porque prohibir no ha servido para nada.

Petro terminó la campaña electoral con chaleco antibalas y, al igual que Francia Márquez, la vicepresidenta, escoltado. El narcotráfico es dinero y el dinero no sabe de democracia. Sin embargo, un par de días después de haber ganado las elecciones, Petro se reunió con Álvaro Uribe, el narcopresidente al que las organizaciones de derechos humanos señalan como el responsable de la violencia paramilitar. Petro ha decidido, como si salieran de una dictadura, pactar con los asesinos para mitigar la violencia. Hay cosas que recuerdan a la transición española. Ojalá aprendan de nuestros errores. La derecha entiende las cesiones como debilidad.

Los asesinatos de líderes sociales no han parado desde que Petro y Francia ganaron las elecciones. Solo en el gobierno del saliente Iván Duque -amigo del PP y de VOX- fueron asesinados 930 líderes sociales. En la derecha siempre hay gente que no acepta los resultados electorales cuando pierden. En América Latina, llegado el caso, tiran de pistola. En España, seguro que por la influencia europea, sólo de policías y jueces corruptos. El ruido que acompaña a los gobiernos progresistas no suena cuando pierde la izquierda. La izquierda no hace la vida imposible a la derecha cuendo pierde unas elecciones. El Parlamento peruano, lleno de corruptos de la etapa fujimorista, no ha autorizado al presidente Castillo a acudir a la toma presidencial de Gustavo Petro, de la misma manera que Lasso en Ecuador sigue persiguiendo al correísmo, los gorilas argentinos siguen persiguiendo a Cristina Fernández de Kirchner, Bolsonaro en Brasil sueña con volver a meter en la cárcel a Lula y las cloacas en España no han dejado de perseguir a Podemos.

Petro ha propuesto una serie de cambios que tienden la mano a los que han gobernado en Colombia toda la vida como si fuera su hacienda. Hace falta mucho coraje para invitar a la concordia a los que asesinaron al candidato de la izquierda Jorge Eliécer Gaitán en 1948, provocando el nacimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a los que asesinaron a campesinos y líderes sociales y los presentaron como guerrilleros para cobrar la recompensa, a los que montaron las autodefensas y luego el paramilitarismo, a los seguidores del presidente saliente Iván Duque que deja el país endeudado, agujereado fiscalmente y lleno de contratos inmorales firmados con urgencia (como la compra de más de un cuarto de millón de litros de glifosato por valor de 12.000 millones de pesos, sabiendo que ese veneno no lo usará nunca el presidente Petro). También, y no es menor, Petro se ha sentado con los militares que dejan sonar sus sables para que nadie se olvide de que cuando quieran pueden dar un golpe de Estado (que Joe Biden y Kamala Harris entenderían por las mismas razones por las que van a visitar en Arabia Saudí al jeque asesino Mohammed bin Salman, tienen preso a Julian Assange o arrastran a Europa a la guerra en Ucrania como si no les bastaran las muertes que provocaron en Irak).

En la nueva «marea roja» que está viviendo América Latina hay diferencias con la que recorrió la región con el cambio de siglo. No solo porque aquellos liderazgos fueron muy peculiares (Hugo Chávez, Lula da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Néstor Kirchner, Fernando Lugo, Mel Zelaya, todos bestias negras en sus países de las oligarquías tradicionales), sino también porque aquella oleada de cambio coincidió con un alto precio de las materias primas (que permitió redistribuir la renta), porque la crisis de 2008 aún no había hecho su tarea devastadora y porque aquellos gobiernos contaron con mayorías sociales y electorales para desarrollar su programa.

Gariel Boric en Chile, Pedro Castillo en Perú, Gustavo Petro en Colombia, Andrés Manuel López Obrador en México gobiernan con frentes amplios a menudo tensionados por su juventud, esto es, por su falta de recorrido. Esto lleva a que a la interna no siempre tengan la necesaria coherencia ideológica, lo que deviene en falta de coherencia organizativa. A la izquierda siempre la dividen las ideas mientras que a la derecha la unen los intereses. Enfrente tienen una articulación de la derecha con la extrema derecha (a menudo liderado por esta última, como ha pasado con José Antonio Kast, Jair Bolsonaro, Keiko Fujimori o Rodolfo Hernández) que ha sido capaz, pese a perder las elecciones, de mantener el apoyo de casi la mitad de los electores. Y que cuando han perdido los palacios de gobierno no han perdido el poder. Poder económico que se traduce en poder mediático, judicial, policial, militar. Las derechas controlan casi el 100% de los medios de comunicación y los medios son el principal partido de la oposición a los partidos de cambio. Que se lo pregunten en España a Inda y Ferreras.

El endiosamiento de los imperialismos

Benjamín Forcano

I.- AUTOPRESENTACIÓN DE JESUS DE NAZARET EN SU PUEBLO
En nuestra sociedad global y globalizada, resulta casi imposible presentar y dar a entender lo que ha supuesto para la humanidad la figura única de Jesús de Nazaret. Sobre todo, porque en el caos informativo dominante, se la intenta sustituir por el ídolo de los deificados imperialismos.

Nadie entre los mortales ha iniciado e impulsado la larga evolución humana hasta colocarla en el punto que hoy toca a nosotros vivirla y proyectarla.
En esa evolución, no efecto de la casualidad, el Creador de ella, hace como unos 2.000 años, quiso hacerse presente en nuestro convivir humano, enviándonos a su hijo: un TAL JESUS DE NAZARET, para que fuera: presencia, camino, luz, modelo y meta de nuestra vida humana y sirviera de alerta y guía, frente a quienes, cegados por el ídolo de su poder y dinero, se erigieran en señores  del universo y de la vida.

1- Donde menos lo sospechaban, Jesús declara la Misión recibida de Dios Padre.
Estando en su pueblo, un sábado va a la sinagoga. Repleta de gente, llega un momento en que Jesús sube para hacer la lectura. Todos tienen fijos los ojos en él, al fín y al cabo un joven que ya conocen. En pie, recibe el volumen y lee este pasaje del profeta Isaías:
“El espíritu del Señor sobre mí,
porque me ha ungido, para que dé la Buena Noticia a los pobres, me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos y para poner en libertad a los oprimidos”.

Acabada la lectura, devuelve el volumen al sacristán y se sentó. Al poco, ante no poca espectativa, dijo: “Hoy en vuestra presencia, se ha cumplido este pasaje”.  
¡La que armó!
Un joven normal y corriente, hijo de José, que se cree igual a Dios, enviado por EL.
Los vecinos no soportaron tal desvarío y enfurecidos lo empujaron y querían despeñarlo por un barranco del cerro, donde se alzaba el pueblo.

II -JESÚS DE NAZARET EN EL BALCÓN GLOBALIZADO DE LA HUMANIDAD

Han pasado 2000 años desde que Jesús de Nazaret, -imagen y voz viva de Dios- hizo pública la misión que venía a cumplir. El rechazo provocado en su pueblo le confirmó la necesidad de anunciar el Reino de Dios, a los que se profesaban cumplidores de la religión establecida. Los intérpretes y custodios de la misma -Fariseos y Letrados- la habían legislado sin que apenas tuviera parecido con lo anunciado por Jesús.
La tergiversación fue también objeto de aplicación en la Sociedad y en la Iglesia en los siglos posteriores y ha llegado hasta   nuestros días.

Pero, pese a los grandes vaivenes de esta tergiversación, apareció nítida e incólume, la visión y el mensaje del Nazareno. El contraste entre su anuncio y la práctica existente era abismal. Lo cual le sirvió para desenmascarar con pelos y señales,  los muchos errores  de la ceguera y equivocación de los Fariseos y  Letrados.

Tan clara, honda y persistente fue su denuncia que sus enemigos lo siguieron a sol y a sombra, sin cejar   de espiarle, difamarlo y perseguirlo hasta eliminarlo con la muerte ignominiosa de la crucifixión.
La contienda esclarecía meridianamente la incompatibilidad entre Jesús, el Mesías esperado, plenamente innovador y la severa y oficial oposición de las autoridades civiles y religiosas.
 
Pero, lo más sorprendente para todos, es la generalizada y pretendida intención de querer sepultar lo que ha sido el mayor vuelco para la comprensión, realización y destino de la vida humana. Una novedad que recuperaba lo más propio y grande de la humanidad , con denuncia de todo lo que le resultaba extraño e incompatible.

Dicha incompatibilidad se da y verifica hoy en el fastuoso escenario de las más solemnes concentraciones internacionales, como ha sido la reciente cumbre de la OTAN en Madrid.

Y en dicho escenario puede volver a sonar la Buena Noticia del Reinado de Dios y sus ineludibles consecuencias, encarnadas y proclamadas por  Jesús de Nazaret, hijo de Dios , Mesías liberador hoy relegado de hecho, por los jefes  de las Naciones.

Ciertamente, el Creador del universo y de la vida, de  nuestra vida, no ha tenido puesto ni acogida en tan encumbrado encuentro , pero sí y no poca en la vida , obras e historia de millones de seguidores suyos desde que se  humanizó e hizo uno de nosotros.

Nos lo va recordar hoy , sin paliativos ni rebajas, su máximo y fiel representante: el Papa Francisco, que contra lo programado, ha podido comunicar al mundo le que los grandes Jefes dieron como irrelevante y muerto.
HABLA EL PAPA FRANCISCO
DESDE EL BALCÓN GLOBALIZADO DE LA HUMANIDAD

Tengo la responsabilidad y el honor representar y garantizar  el hecho más importante de la historia humana  acaecido  en Jesús de Nazaret y que sigue válido y pujante desde hace 2000 años.
No intento inventar nada, sino destacar y volver a revivir una verdad grabada en el corazón de todos. Tan grabada que obtuvo ratificación universal en el ámbito de la ONU, en 1948, con la Declaración de los derechos humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Artículo 1).

Esta verdad proviene mucho antes de quien es Señor de la vida y del universo y que nos dejó requeterrepetido: “Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen. No será así entre vosotros; al contrario, el que quiera subir, sea servidor vuestro y el que quiera ser primero sea esclavo vuestro. Igual que este Hombre que   no ha venido a que le sirvan sino a servir y   dar su vida en rescate por todos” (Mt, 20, 24-28).  

El estilo de vida de Jesús, apareció progresivamente en toda la predicación  de su vida, siempre en contraposición a la conducta y enseñanza de los Fariseos y Letrados, – de entonces y de ahora- quienes atrapados interiormente por su adoración del ídolo del poder, de la riqueza, de la fama, del dinero, nunca pudieron conciliar   reprobación implacable del  Nazareno.

Debieran los Jefes de Gobierno mirarse en el riguroso despliegue que Jesús de Nazaret hace sobre el modo de ser y pensar de los que se arrodillan ante el dios Dinero; mírense  en el riguroso despliegue hecho por Jesús sobre el  modo de pensar y vivir de los que tienen al dinero , a  la riqueza  y al poder como su dios verdadero:
• “Es más fácil que un camello pase por el agujero de una aguja que un rico entre en el reino de Dios”.
• ”Serán benditos de mi Padre, todos aquellos que acogieron a estos mis hermanos los más humildes que les obligaron a pasar hambre, a ser rechazados como extranjeros, a no tener con qué vestirse, a enfermar y a ser encarcelados. En ellos, era a mí mismo a quien se hacía todo eso”.

• “Que os quede bien claro: Quien cumple la voluntad de Dios, ese es hermano mío, y hermana y madre” (Mr. 3,35).
• Ya muchos lo entendieron: “El Señor es uno solo y amarlo a Él y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios” (Mr. 12,33).
• “Y ay de vosotros, los grandes y poderosos, los fariseos y Jefes de Estado de todos los tiempos: que por dentro estáis repletos de robos y rapiña, que os pasáis por alto la justicia y el amor de Dios, que tenéis la llave del saber y habéis cerrado la puerta a muchos que querían entrar. Los fariseos se las dan de intachables ante la gente, pero Dios los conoce por dentro y ese encumbrarse antes los hombres le repugna a Dios” (Luc, 16,9-15).

La humanidad es una y unitaria, obra toda de Dios y no se la puede dividir en dos bandos radicalmente enemigos, sin más alternativa que la de destruirse: o ellos o nosotros, contra ellos o contra nosotros. No creen ni aceptan la universal dignidad e igualdad de todos los seres humanos. Los imperialistas son idólatras que rinden culto al dios de su poder y riqueza deificados

Dios como Abba e Imma

No temas, pequeño rebaño; vuestro Padre ha querido daros el reino (Lc 12, 32)

El Dios de Jesús es Abba, Padre, siendo también Imma, es decir, madre. Estos dos nombres unidos, que Jesús ha recreado (como mesías materno/paterno) nos sitúan ante  la experiencia más honda de la vida humana, en la raíz del evangelio.

Mons. Romero en La Chacra

Por| X. Pikaza

 Las dos palabras (Abba Imma) son inseparables, pues, en principio, el Padre depende de la Madre. En el centro del Nuevo Testamento se encuentra la palabra Abba, que Jesús ha utilizado en su oración, al referirse al Padre (cf. Mc 14, 36 par). Ésta es una palabra de la Biblia Cristiana, pero ella sólo puede interpretarse a partir de la madre (Imma), que se la transmite al niño, aunque luego ella queda a veces en la penumbra. Sólo cuando Imma (o la que hace sus veces) enseña al niño a decir Padre , y cuando el niño dice así (Abba)  la vida tiene sentido y el hombre se sabe enraizado en la marcha divina de la vida.

Diciendo Abba, el niño no se aleja de la madre, para caer en manos de un mal patriarcalismo, sino que penetra en la experiencia más honda de la madre, que pone al niño ante su padre.  Para que la vida del niño madure en riqueza y diálogo hace falta una buena madre (Imma) que le lleve al Abba,  entrando en la relación mutua del padre y de la madre, que será principio de todas las restantes relaciones (con los hermanos, con los otros).

Abba no es una palabra técnica, propia de discusiones eruditas,  sino la más sencilla de todas las palabras, casi onomatopéyica, que el niño pronuncia y comprende en el mismo principio de su vida, al referirse cariñosamente al padre (abba), en unión (a partir) de la madre (imma) como primera de todas las experiencias que son, al mismo tiempo, profanas y sagradas. No es palabra aislada, que se entiende por sí misma, sino que forma parte de una relación doble: Imma-Abba, Madre-Padre. Por eso, tomada en sí misma, ella alude a un padre que no solamente incluye elementos de madre (padre materno, padre tierno), sino que sigue teniendo a su lado a la madre, de la que depende (la Madre es la que sigue haciendo que el hijo diga Padre).

Un Abba sin Imma no es sólo enfermizo sino contrario al evangelio, pues al lado del Abba ha de estar la Imma como iniciadora y testigo del Padre. Su misma cercanía (las dos palabras marcan el acceso del niño a la vida personal consciente) definen su identidad. Muchos han aplicado a Dios palabras muy sabias, como si hubiera que dejar la infancia para encontrarle, como si la experiencia del niño fuera incapaz de abrirnos a la hondura de la Realidad. Pues bien, Jesús ha vuelto de algún modo a la infancia (en ejercicio de intensa neotenia), recuperando ante Dios su primera experiencia de niño en brazos de la madre (Imma) que le lleva al padre, pudiendo decía así Abba (que es siempre Padre desde la Madre).

Otros no se han atrevido, Jesús, en cambio, lo ha hecho  y de esa forma ha saludado a Dios de un modo intenso con la más fuerte de todas las palabras, aquella que los niños confiados y gozosos aprenden de boca de la Madre (Imma) para referirse al Padre (Abba) en quien creen y confían, sin dejar por eso a la Madre (sino todo lo contrario). Conocer a Dios resulta, para Jesús, lo más fácil y primero; no ha necesitado argumentos para comprender su esencia, no ha buscado demostraciones: Su madre María le ha enseñado a decir Abba y en el abba familiar (José) ha podido descubrir el rostro de Dios Abba, un Padre con madre o, mejor dicho, desde la madre.

La experiencia de Dios como Madre-Padre resulta inseparable del camino concreto, diario, de su vida. Jesús se ha confiado en Dios Madre-Padre y de esa forma ha vivido, dialogando con la tradición de su pueblo y de su entorno religioso pero, sobre todo, viviendo de un modo trasparente, ante el Dios que es madre-padre. No ha dejado de ser niño para hacerse mayor, sino que se ha hecho mayor profundizando en su experiencia de niño. 

  No os preocupéis…Don y tarea del Padre

 El punto de partida del mensaje de Jesús es el don del Dios Padre/madre; la conversión (transformación) del hombre vendrá después. Mirado así, el mensaje de Jesús resulta sencillo, asombrosamente claro, lo más simple y normal: Nos conduce de nuevo, como a niños, con la ayuda de la madre, al lugar del verdadero nacimiento, al gozo y presencia del Padre. Otros personajes religiosos, históricos o simbólicos (Daniel, Henoc, Esdras…) habían realizado largos “viajes” para encontrar a Dios, Señor de Espíritus, envuelto en Halo de Misterio, Anciano de Días. Jesús no los ha hecho, sabe que Dios está a su lado. Jesús dice: 

 No os preocupéis, diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos o con qué nos vestiremos? Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre (Mt: celestial] sabe que las necesitáis. Por eso, buscad primero el reino y su justicia, y todas estas cosas se os darán por añadidura (Lc 12, 22-32; cf. Mt 6, 25-33).

Éste pasaje sapiencial nos sitúa ante el principio de la vida (cf. Gen 1-3), para descubrir allí la mano bondadosa de un Dios Padre, que realiza acciones y gestos maternos: Alimenta y viste a los hombres, como Madre que da leche al hijo y que le abriga, para que pueda así crecer y madurar sin miedo. Pues bien, cuando Jesús compara a los hombres con cuervos (Mt: aves) que no siembran y con lirios que no hilan, lo hace precisamente para marcar la diferencia, dentro de las semejanzas; aves y plantas no trabajan, pero los hombres han de hacerlo (sembrar, hilar…), aunque sabiendo que en el fondo de todo, más profundo que el trabajo, está el gozo y confianza de la vida, que se funda en el Padre y en su don del reino.

Lo primero es la experiencia del Dios Creador, que cuida a los pájaros del cielo y a los li­rios del campo, apareciendo después como Padre de los pequeños, de aquellos que parecen más pobres y perdidos, como Fuente de Amor entrañable, principio de existencia, alimento y protección (vestido). Por eso, el evangelio es ante todo palabra de consuelo para hombres y mujeres agobiados y oprimidos (cf. Mt 11, 28), revelación de Padre/Madre, principio de vida. ­Por eso, en principio, situados ante el Padre/Madre, los hombres no tenemos que hacer nada, sino ser: Dejar que nos ame el Padre/Madre y nos ponga en camino de reino.  

  La oración al Padre

 Los textos anteriores han mostrado la bondad universal y reconciliadora de Dios en cuyo nombre ha salido Jesús a proclamar el reino. Desde ese fondo y desde la necesidad de los hombres se entiende su oración:

Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino. Danos hoy nuestro pan cotidiano, y perdona nuestra deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores (versión de Mt), y no nos metas en tentación (Lc 11, 2-4; cf. Mt 6, 9-13).

Éste es el nombre de Dios, simplemente padre, padre-madre. El primer nombre, el más hondo de la vida

‒ Santificado sea tu Nombre.   Al decir a Dios “santificado sea tu Nombre” (=santifica tu nombre), le pedimos que muestre su santidad, como Padre liberador de los oprimidos, dominados por los prepotentes. Nombre significa identidad, lo más propio de Dios, aquello que define su persona. Pues bien, ahora descubrimos que el Nombre de Dios es Padre (Padre/Madre) no Yahvé (Soy el que Soy: Ex 3, 14), y así le pedimos que lo santifique, es decir, que se manifieste como tal, escuchando y respondiendo a sus hijos, los hombres.

‒ Venga tu reino. Los judíos habían llamado a Dios Rey y Padre en las Dieciocho Bendiciones. Jesús le llama sólo Padre, pero le pide que venga (que traiga) su Reino (afirmando así implícitamente que es Rey). Ésta es su paradoja: El Reino que pedimos y buscamos no es conquista de un rey que se impone por armas, sino regalo familiar de Padre. En este contexto recordamos la tradición mesiánica israelita: El Padre Dios desplegaba su poder a través del Hijo Rey (monarca davídico). Ahora, por medio de Jesús, Dios revela y despliega su Reino, sin necesidad de un rey de este mundo.  

‒ Danos hoy nuestro pan cotidiano. Del Padre nuestro pasamos al pan nuestro. El primer signo del Padre no es una Ley particular sagrada, sino el alimento universal que deben compartir en solidaridad todos los hombres y mujeres, sin distinción de raza o religiones. La primera tarea de Dios Madre/Padre es alimentar a sus hijos, dándoles su pecho, ofreciéndoles sus bienes. Este pan, que Don de Dios,  es “nuestro”, es decir, de todos lo orantes, que deben trabajar por conseguirlo y compartirlo. Los cuervos y lirios tenían su pan si trabajar (cf. Mt 6, 25-34). Los hombres lo reciben del Padre Dios Padre trabajando y compartiendo lo que tienen.

‒ Perdona nuestras deudas… Del pan pasamos al perdón. La oración supone que tenemos deudas con Dios y con otros hermanos. Según justicia, el hombre debería devolverle a Dios (y a los demás) lo que les debe. Pero Dios no es acreedor, ni juez, sino Padre y, como tal, perdona las deudas de los hijos, como recuerda esta petición, que nos hace pasar del plano de la ley (que impone obligaciones) al de la gracia. Como madre-padre, Dios perdona todo que pudiéramos deberle. Pero, al mismo tiempo, su perdón supone que también nosotros perdonemos nuestras deudas como hermanos.

‒ Y no nos metas en tentación… En esta versión de Lucas pedimos al Padre que “no nos meta en tentación”: lo normal sería que lo hiciera, como en el principio de los tiempos (Gen 2-3); por eso, nosotros, débiles humanos, le decimos que se porte como Padre, que no ponga nuestra vida a prueba. Pero el texto se puede traducir también diciendo no nos dejes caer en la tentación, protégenos en ella, suponiendo así que en la vida hay pruebas y que el verdaderoPadre educa a los hijos para que puedan superarlas, sin quedar derrotados por ellas. Lógicamente, no podemos evitar las pruebas, pero pedimos a Dios que nos ayude a superarlas.

Todo lo que pidiereis orando, creed que ya lo habéis recibido y así será. Y cuando oréis, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre celestial os perdone vuestras culpas (Mc 11, 24-25).

Los seguidores de pueden dialogar y dialogan directamente con Dios,  con plena confianza, teniendo la certeza de que el Padre les ha concedido ya (cf. elabete: 11, 24) aquello que le piden. Frente al negocio del templo, que divide a unos de otros (judíos y gentiles, laicos y levitas, vendedores y compradores…), ha situado Marcos la experiencia luminosa y creadora de la reconciliación directa de unos hombres y mujeres que se perdonan mutuamente, como el Padre Dios les perdona.

Siglos habían tardado los judíos en construir una nación fundada en leyes y templo. Pues bien, Jesús ha superado ese nivel, condenando el comercio del templo (cf. Mc 11, 11), para instaurar una comunidad donde cada uno es sacerdote, y puede orar con plena confianza, sin necesidad de sacrificios ni templos exteriores:

‒ Y cuando oréis, perdonad… No hay templo que avale unos derechos particulares (judíos) ni un perdón por rito. Y así, desaparecido el santuario antiguo con sus leyes sacrificiales, emerge el perdón gratuito del Padre que se expresa a través del perdón interhumano. Orar es perdonar, vivir en gratuidad. No exigir, no imponer los criterios propios, no expulsar ni condenar a nadie, amar directamente, como hijos de Dios.

‒ Para que vuestro Padre Celestial os perdone… Marcos emplea aquí el lenguaje cultual (paraptôma: caída, ofensa; cf. Rom 4, 25; 5, 15-20; Mt 6, 14-15) en vez del económico y profano (deudas, Mt 6, 12), para situarnos ante los pecados que según la tradición judía eran ofensas contra Dios, de tal manera que sólo Dios podía perdonarlos, a través de un ritual preciso, muy sagrado, de templo. Pues bien, ese ritual ha terminado, pues Dios ama y/o perdona como Padre, allí donde nosotros acogemos su perdón y nos amamos mutuamente.

Dios se revela así como Padre, no porque impone su autoridad sobre los hombres, sino porque les ama. No es Señor de seres sometidos, sino Madre-Padre, Imma-Abba, de hijos libres, que le acogen y responden, perdonándose entre síEn ese contexto se vinculan los dos mandamientos “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón; amarás al prójimo como a ti mismo” (cf. Mc 12, 38-34 par). Otros grupos judíos decían algo semejante (amar a Dios, amar al prójimo), pero sólo Jesús ha vinculado de forma radical esos mandatos, como base de toda experiencia y tarea religiosa, descubriendo a Dios en el despliegue y desarrollo del amor humano (cf. Lc 10, 25-37: parábola del buen samaritano), interpretado de forma universal.

Jesús supera así el plano del talión, de manera que aquello que podía parecer pura arbitrariedad se convierte en principio de una justicia más alta, del don gratuito del Padre. Ésta es básicamente una experiencia de “oración”, que se expresa en forma de unión gratuita con Dios. De esa forma, allí donde Jesús dice pedid y se os dará, buscad y hallaréis… (Mt 7, 7; Lc 11, 9) se está diciendo: Pedid y Dios Padre os dará; buscad, y Dios Padre os mostrará…  Así concluye la sección:

Si pues vosotros, siendo malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, cuanto más vuestro Padre celestial dará bienes a quienes se los pidan (Mt 7, 11) [Cf Lc 11, 13: dará el Espíritu santo a quienes se lo pidan].

Si los padres humanos saben dar cosas buenas a sus hijos, queriendo para ellos lo mejor, más lo querrá el Padre (Mt: “celestial”), ofreciendo sus dones a los hombres, hijos suyos. Por eso, los hombres, hijos de Dios, no deben angustiarse, pues Dios cuida de ellos, de manera que incluso los cabellos de su cabeza están contados (cf- Mt 10, 29-31). Dios es Padre-Madre, en sus manos estamos. Todos somos sus hijos.

Educar la escucha

 


“Quién eres, tú sonoro al fondo de mi mismo?”, se pregunta el poeta Armando Rojas Guardia. Este ‘tú’ sonoro es también horizonte presentido, oscuridad ansiada, “paisaje último donde el gozo no puede saber sino a agonía”. ¿Quién eres? ¿Qué es? Lanzamos la pregunta, pero para poder tener una respuesta, tenemos que ubicarnos en el perfecto abrazo que supone estar justo entre la palabra y el silencio. undirnos lenta y conscientemente en ese horizonte supremo donde el silencio y la palabra se unen. En esa madura pulpa de paz donde Pachelbel fue a recoger matices para su ‘Canon’. Preguntamos, pero debemos esperar superar el escalofrío ontológico para que la respuesta llegue.

Voy trazando estas líneas mientras escucho, justamente, el ‘Canon’ de Pachelbel. Maravillosa composición del alemán Johann Pachelbel, creada para deleite de la humanidad en 1680. Una obra que destaca precisamente por su armonía. Hay una progresión armónica en esta obra que nos va llevando de la mano entre la simpleza en que la belleza se nos ofrece a los sentidos, en este caso la escucha. Sentido que ha venido siendo desplazado para entronizar otros, en especial, el habla. Para disfrutar del ‘Canon’ debo callar para que él hable y así inundarme de una belleza insólita que va alimentado mi espíritu.

El acontecimiento de la escucha

Sobre el fenómeno de la escucha nuestros antepasados tuvieron algo muy claro que nosotros hemos ido perdiendo. La tradición hebrea le brinda a la escucha un significado más profundo que el ‘mero’ acto de escuchar. Para ellos la escucha tiene una condición fundamental que abre su corazón a lo teológico, lo metafísico, lo ontológico, lo histórico, lo antropológico, lo existencial. Tiene que ser así, ya que todo gira en torno a la convicción de que Dios es la palabra a ser escuchada. A Dios no se le ve, se le escucha, y a través de la escucha, por lo tanto, la existencia alcanza su sentido más vivo. El ‘dábar’ hebreo no sólo significa ‘palabra’, sino también la gran enseñanza relacionada con el poder que las palabras tienen para edificar, sanar y restaurar, pero también para destruir. Sin embargo, solo puede ser poseído por medio de la escucha.

Lamentablemente, entre ellos y nosotros, estuvieron los helénicos. Ellos no quisieron ‘escuchar’, ellos querían ver. Todo estaba asociado a lo visto. Todo pasaba por el ojo de la mente. La mirada abría el camino hacia procesos importantes, pero nos alejó de una ‘gnosis’ de obediencia para acercarnos a una que ‘instrumentaliza’ lo que ve para poseerlo y ponerlo a su servicio.

Educar la escucha

Cuando nos planteamos la idea de educar la escucha lo hacemos apelando al afán de contestar la pregunta que inicialmente nos hacíamos con el poeta Rojas Guardia: ¿Quién eres, tú sonoro al fondo de mi mismo?”. Esta pregunta hace que mi mirada contemple lo que el budismo señala como ‘escucha interior’ o meditación sobre el sonido interior, ‘Nada Yoga’ en sánscrito. Este sonido es un agudo timbre interno capaz de abrazar amorosamente el silencio que es cubierto por palabras, o notas musicales, para entrar a una dimensión más profunda de la escucha que, a su vez, nos abre el camino para transitar el enigma de la belleza.

Ese enigma de la belleza que me incita a buscar a buscar el ‘Canon’ de Pachelbel me conduce a recordar que San Agustín destacaba el poder de la música para modelar el ánimo y despertar estados de placer y éxtasis. La escucha nos ayuda a comprender la belleza, no sólo del fenómeno musical, sino la propia grandiosidad de todo lo creado por Dios y, por ello, ayuda a expresar la gratitud hacia el Creador y el sentimiento de pertenecer a un universo único, fruto de su amor.

Sócrates decía a sus discípulos: “Hablen para que los conozca”. El filósofo tenía claro que la escucha es un eje central de una apertura existencial que favorece la comprensión del otro. Escuchar es un fenómeno profundo que permite el acceso a lo esencial que, como señaló Saint-Exupery, es invisible a los ojos. Eso esencial que inaugura todo proceso de diálogo, puesto que en la escucha es donde se fundamenta la comprensión humana. Paz y Bien


Por Valmore Muñoz ArteagaProfesor y escritor. Maracaibo – Venezuela

SINODALIDAD A LA PATA COJA

Soy consciente de que el título de esta reflexión no es muy espiritual, cuando la sinodalidad es un signo da salvación en forma de “proceso espiritual que parte del vaciado de uno mismo” (Papa Francisco) que debe huir de encastillarse cada persona en su verdad si queremos realizar juntos el Camino en escucha fraterna.

Ocurre que lo anterior necesita las reformas estructurales y jurídicas necesarias para que, efectivamente, los frutos sinodales puedan surgir y sobre todo fluir. Son necesarios los cambios operativos, con el Código de Derecho Canónico como protagonista principal, para que este proceso ambicioso y necesario que impulsa Francisco tenga éxito -a pesar de la huelga de brazos caídos de la Curia vaticana de la que alerta el cardenal Rodríguez Maradiaga. Veo grandes dificultades en las comunidades pequeñas (parroquias) y a demasiados obispos silentes y dispuestos a dormir el proceso en cuanto muestre signos de debilidad. Vemos como surgen voces disfrazadas de falsa prudencia que entienden que no hay que abrirse tanto a los cambios. Son discípulos de J. T. di Lampedusa y de su genial novela El gatopardo, que muestra a los que tenían mucho que perder abogando porque cambie lo necesario… para que todo siga igual.

Temas como la autoridad basada en el liderazgo de servicio frente a la autoridad como poder canónico, la presencia de la mujer en ámbitos mayores de responsabilidad, el celibato opcional, acabar con la participación laical derivada del orden sacerdotal para colocar al Bautismo como fuente de carismas y misiones… Casi todo es anatema, intocable, para algunos. Pero hubo un largo tiempo donde primó que “Lo que afecta a todos, debe ser tratado por todos”. Esta máxima está recogida en el Libro Sexto de las Decretales, promulgado por un Papa en 1298. Voy a detenerme en esto por su relación con la reforma esperada del Código de Derecho Canónico al finalizar este proceso sinodal universal en 2023 y, como decía, puedan fluir todos los frutos que nos regalará el Espíritu.

Hubo un tiempo en que el derecho canónico hacía las veces de derecho internacional. Los conflictos entre los Estados no soberanos de la época se resolvían por intermediación del Papa, o por intervención del emperador del Sacro Imperio Romano. En aquél contexto, el desarrollo de una normativa fuera del marco del derecho canónico era muy limitado. A pesar de todo, se produjo un cambio gradual con el despuntar del espíritu asociativo y el redescubrimiento de los principios y normas del derecho romano.

Entre estos principios destaca la regla expresada de que “Lo que afecta a todos, debe ser tratado por todos”, gracias al desarrollo notable desde su formulación inicial en el Código de Justiniano (año 531) como herramienta procesal hasta que gradualmente fue convirtiéndose en una ‘máxima’ en el Derecho público y privado, civil, canónico, fiscal doctrinal y hasta militar en buena parte de Europa. Posteriormente, se recogió en los Decretales de los papas Inocencio III y Gregorio IX para consolidarse con Bonifacio VIII en la colección De Regulis Iuris dentro de las Decretales promulgadas en 1298 como principio político empleado para resolver asuntos de interés común. Esta máxima “comunista” llegó a convertirse en un fundamento teórico del consenso como principio de la participación política hasta el siglo XV.

Dice nuestro Papa Francisco que la Iglesia es una pirámide invertida en la que la cumbre está debajo de la base, la autoridad es un servicio y el obispo de Roma no está por encima de la Iglesia, es un bautizado entre los bautizados y como sucesor de Pedro es el siervo de los siervos de Dios que expresa la fe de toda la Iglesia.

Todo esto requiere de reformas operativas y nuevas maneras de entender la institución eclesial, incluida la descentralización en todos los niveles, para caminar juntos todo el Pueblo de Dios y evangelizar desde el ejemplo de Jesús. Esta nueva vía sinodal, seguro que acarreará consecuencias positivas de cara a la unión de las Iglesias cristianas. Pero es importante recordar, y así lo expreso aquí, que hubo un tiempo más autoritario que el nuestro en el que, sin embargo, fue capaz de sacarle mucho jugo a la participación de todos en aquello que nos incumbe a todos en forma de máxima pontificia que estamos comentando: “Quod omnes tangit debet ab omnibus approbari”.

Mientras llega 2023, la sinodalidad de todo el Pueblo de Dios camina a la pata coja por su estrecha relación con la reforma de la Iglesia para ser verdadera Luz del mundo, hoy y aquí. Esperamos que, entre sus conclusiones, el sínodo anuncie la reforma legal canónica que asfixia la comunión y la verdadera participación como hermanos, lejos de la vivencia de las primeras comunidades cristianas.

UNA EXPERIENCIA DE LA IGLESIA QUE QUEREMOS

En sintonía con las propuestas para el Sínodo

Fernando Bermúdez

Por| Fernando Bermúdez

Introducción

Para muchos Chiapas es un mundo desconocido, una región exótica, situada al sur de México, junto a la frontera con Guatemala. Chiapas es un mundo de contrastes: altas montañas y selvas tropicales pobladas de multitud de etnias mayas, tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales, zoques y mames.

 El pueblo chiapaneco, secularmente marginado y excluido desde la época de la invasión española, es un universo lleno de misterios ancestrales, creencias, saberes y valores. Descendiente de los antiguos mayas que plasmaron su esplendor y sabiduría en las diversas pirámides.

 Fray Bartolomé de Las Casas, en el siglo XVI, descubrió en estos pueblos un caudal de valores. No soportó la explotación a la que fue sometido el pueblo indígena por los colonizadores españoles. “Llegan al cielo los gemidos de tanta sangre humana derramada y de indios quemados vivos…”, decía. Y se rebeló enérgicamente, hasta sufrir el destierro. Chiapas aparenta ser un pueblo sumiso, pero en su sangre hierve la rebeldía. Reclama dignidad y libertad.

 En 1960 don Samuel Ruiz fue nombrado obispo de San Cristóbal de Las Casas. Se situó en la línea de fray Bartolomé de Las Casas.  Asumió la actitud de ver, escuchar y sentir las angustias y esperanzas del pueblo indígena. Y se identificó con él. Hizo propias sus aspiraciones de justicia y libertad, lo cual le ocasionó múltiples amenazas y persecución por parte de los terratenientes y ganaderos de la región y políticos del gobierno.

Un nuevo modelo de ser Iglesia

 Mi mujer, Mari Carmen,  y yo vivimos una experiencia sumamente gratificante y esperanzadora en la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Su obispo, Samuel Ruiz, quien participó en el Concilio Vaticano II y en la Conferencia del Episcopado latinoamericano en Medellín, impulsó la renovación de la Iglesia diocesana. Posibilitó la creación de una Iglesia inserta en la cultura indígena. Una Iglesia participativa, toda ella ministerial y misionera, con una jerarquía de servicio. Una Iglesia libre frente al poder y a la riqueza. Una Iglesia liberadora y profética, que anuncia con la palabra y el testimonio de vida el mensaje de Jesús y denuncia todo aquello que se opone al plan de Dios. Una Iglesia defensora de la vida y de los derechos humanos. Una Iglesia solidaria con el sufrimiento, luchas y esperanzas de los pobres, de los indígenas, campesinos  y refugiados guatemaltecos. Una Iglesia ecuménica, abierta al diálogo, dispuesta a caminar junto a aquellos, cristianos o no cristianos, que trabajan por otro mundo posible de justicia y fraternidad. Una Iglesia orante, abierta al Espíritu, que busca ser signo y anticipo del reino de Dios en la historia.

 En su diócesis no se hace diferencia entre quién es laico o sacerdote, hombre o mujer. Don Samuel ordenó a más de 400 indígenas con el diaconado permanente, acompañados de sus mujeres. Admitió en su diócesis a pastores y pastoras luteranos y de otras iglesias cristianas de México y del extranjero, identificados con la línea diocesana. La experiencia de convivencia pastoral con los protestantes fue sumamente positiva y enriquecedora.

 La diócesis no está organizada en parroquias sino en zonas pastorales. Y al frente de cada zona hay un equipo pastoral integrado indistintamente por religiosas, laicos célibes o casados y un presbítero. Nadie es más ni es menos. El laico y la laica tienen plena participación en el equipo pastoral, igual que la pueden tener las religiosas o el presbítero.

Evangelizar desde el equipo

Tuvimos la dicha de trabajar durante cuatro años, en la década de los ochenta,  en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Pertenecíamos al equipo de la zona pastoral de Chicomuselo-Comalapa, junto a la frontera con Guatemala, que abarca  estos dos grandes municipios con 112 aldeas y caseríos. Éramos seis personas entre religiosas, laicos y un sacerdote. El Equipo Pastoral se constituyó como una comunidad de fe y de vida, con espacios de oración y de reflexión comunitaria. Había comunión de bienes con un fondo común. La evangelización se realiza desde la experiencia de fe vivida en comunidad. El trabajo pastoral se planifica y evalúa en equipo. Cada miembro tiene su tarea, esto es, su ministerio propio. Así por ejemplo, una hermana religiosa estaba encargada de la pastoral social, otra de la catequesis de niños… El presbítero  se encargaba de las celebraciones de la Eucaristía y demás sacramentos en las distintas aldeas. Yo, como sacerdote casado, me encargaba de la formación de los delegados de la palabra de Dios y catequistas. Cuando el sacerdote no podía llegar por alguna razón a una comunidad, yo le sustituía celebrando la Eucaristía.  Mi mujer era la responsable de la pastoral juvenil. Este movimiento llegó a aglutinar a más de 700 jóvenes organizados en 54 grupos. Cuando llegábamos a una comunidad, ésta nos recibía como equipo pastoral. En torno al equipo había un consejo pastoral conformado por laicos y laicas representantes de las distintas pastorales y regiones de la zona. Era una Iglesia viva, dinámica, pueblo de Dios en camino.

 Nos sorprendió y estimuló el hambre de formación que animaba a los catequistas y a los jóvenes. Es así como se fueron organizando multitud de talleres de formación bíblica, historia de la Iglesia, análisis de la realidad socioeconómica y política, teatro popular,  cursos de soja, medicina natural, proyectos de desarrollo comunitario…

Cuando llegó el momento de la despedida de  Don Samuel como obispo de la diócesis, después de 40 años de servicio, reunió en la catedral a los catequistas, sacerdotes y religiosas en presencia de multitud de indígenas llegados de todos los rincones de Chiapas. Tanta era la gente que la mayoría permaneció en la plaza sin poder entrar en la catedral, habiéndose colocado una pantalla en la fachada. Después de una sentida oración y evaluación del trabajo, el obispo solemnemente pregunta a los agentes de pastoral laicos, laicas y presbíteros:

-¿Están dispuestos a continuar en la opción por los pobres?

-Sí, lo estamos –responden todos a coro con voces recias.

-¿Están dispuestos a soportar persecuciones y sufrimientos por esta opción?

-Sí, estamos dispuestos.

-Si es así, nunca les faltará la fuerza del Espíritu. Que la paz esté con ustedes.

Una explosión de aplausos estremeció la catedral.

 Hoy estamos en la preparación  del Sínodo, convocado por el Papa Francisco. Considero que la experiencia de muchas diócesis en América Latina tienen mucho que aportar.  Las comunidades eclesiales de base, en las que nació la teología de la liberación, son una luz para la reforma que la Iglesia necesita, así como muchos obispos. Recordemos algunos de estos:  Helder Câmara, Enrique Angelelli, Gerónimo Podestá, Leonidas Proaño, Pablo Evaristo Ans, Oscar Arnulfo Romero, Pedro Casaldáliga, Samuel Ruiz, Sergio Méndez Arceo,  Bartolomé Carrasco, Arturo Lona, Juan Gerardi, Claudio Hummes, Álvaro Ramazzini… Creo que la Iglesia universal debe poner los ojos en la experiencia de América Latina, que es asimismo, una Iglesia martirial y de esperanza.

Toma de posesión del Gobierno de colombia

Emocionante la posesión del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez!

¡Emocionante la posesión del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez!
¡Emocionante la posesión del presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez!

Colombia es un país creyente y la toma de posesión se hizo invocando a Dios. Pero esa creencia va más allá de esa invocación. Los discursos y los propósitos que señala este nuevo gobierno tienen todo que ver con los valores cristianos

Con seguridad Dios se hizo presente en esa multitud emocionada porque donde se defiende la vida, Dios está presente

 Por Consuelo Vélez

¡Petro amigo, el pueblo está contigo! Así lo recibió el pueblo colombiano reunido en la plaza de Bolívar para su posesión como presidente. Se cambiaron los estilos tradicionales de una ceremonia protocolaria por un acto que representó el sentir de la gente. Una plaza llena -con la mayoría de gente común y corriente- y en la que una “hija de la historia dolida de Colombia” – la senadora María José Pizarro, hija del excandidato Pizarro, asesinado por la violencia irracional que ha acompañado la historia de Colombia-, le colocó la banda presidencial.

No menos fueron las ovaciones a Francia Márquez quien encarna la “dignidad” del pueblo más sufrido de Colombia -los nadies y las nadies-, jurando fidelidad a la responsabilidad que le confían como vicepresidenta: “hasta que la dignidad se haga costumbre”. Estos juramentos enmarcados en la realidad de dolor, violencia, muerte que han acompañado tantas décadas la realidad colombiana -y excelentemente recogidos en las fotografías de Mauricio Vélez que fueron proyectadas-, significan mucho más que un juramento: son compromisos a “no olvidar la historia vivida” para “no repetirla” pero también para “repararla” y “transformarla” para que la vida se imponga en este territorio tan azotado por la muerte.

El discurso del presidente del Congreso, Roy Barreras, recordando la historia de la que venimos para transformarla de una vez por todas nos conectó con los grandes desafíos que tiene el nuevo gobierno: ha de ser para el pueblo y responder a sus necesidades; ha de parar la muerte y convertir a Colombia en una potencia mundial de la vida; ha de conocer las heridas para curarlas. Este gobierno es el primero de izquierda y progresista que llega a Colombia y significa una ruptura, un quiebre con lo vivido hasta ahora, buscando cambiar la injusticia social que ha golpeado a tantos. Colombia está llamada a trabajar por la paz hasta que se consiga plenamente.

El discurso del presidente Petro no tuvo ni una sola palabra de sobra. Enfocado a la justicia social y a la paz con un llamado a despertar la conciencia: “no naturalicemos la desigualdad y la pobreza, somos una de las sociedades más desiguales en todo el planeta y eso es una aberración, una inmoralidad que no podemos aceptar”. Trazó diez compromisos: (1) La paz -para vivir sabroso-; (2) Los abuelos/as, niños/niñas -política del cuidado; (3) Con y para las mujeres -Francia y el ministerio de la igualdad-; (4) diálogo con todas y todos -puertas abiertas-; (5) gobierno de la escucha -no distante del pueblo, cerca de los problemas-; (6) defender a todos de las violencias -estrategia de seguridad humana; la vida será el test del éxito-; (7) Lucha contra la corrupción -recuperar lo que robaron, desestimar ese sistema-; (8) protección del ambiente -potencia mundial de la vida-; (9) desarrollar la industria nacional, economía popular y el campo -especialmente las mujeres y los pequeños empresarios-; (10) Cumplir y hacer cumplir la Constitución -la ley es el poder de los que no tienen poder-.

Por supuesto, las palabras no cambiarán la realidad, pero tener una ruta clara ya es el primer paso. Con su discurso Petro se volvió a comprometer con sus promesas de campaña. No las olvidaremos y las exigiremos.

Colombia es un país creyente y la toma de posesión se hizo invocando a Dios. Pero esa creencia va más allá de esa invocación. Los discursos y los propósitos que señala este nuevo gobierno tienen todo que ver con los valores cristianos. Se puede decir que la jornada que vivimos hoy fue una celebración creyente de un pueblo que cree en la dignidad humana, la justicia social, la paz, el bien común por encima de los intereses personales. Con seguridad Dios se hizo presente en esa multitud emocionada porque donde se defiende la vida, Dios está presente.

Medios, no fines

Los bienes creados y recibidos son medios para vivir, no fines     Benjamín Forcano

Reflexión para este domingo (Luc 12,32- 42)

Una vez más, los cristianos , sin dejar de ser humanos, es decir, sin renunciar a su grandeza y entidad propia, abrimos el Evangelio para añadir y enriquecernos con la enseñanza de Jesús de Nazaret.
Hoy, el evangelista Lucas nos comenta y esclarece cuál debe ser nuestra actitud antes los bienes creados-recibidos y los producidos.

Prendido de la palabra de Jesús, nos dice: todos tenemos la necesidad elemental de comer y beber, de alimentarnos. ¡Todos! Pero una cosa es eso y otra tener el corazón apegado a la riqueza con ambición y angustia.

Vosotros, que me seguís, tenéis que buscar primero de todo que Dios reine en vuestras vidas .       Lo advierto: esto es imposible en quienes se afanan por acaparar bienes y más bienes, que roban, malgastan o desperdician inútilmente.

Este afán corrompe, porque acaba apegando el corazón a la riqueza, como bien supremo y prescinde de Dios y no menos del cuidado de la vida de nuestros hermanos, los hombres.
Para estar en forma, es preciso entender que nuestra vida terrenal es para un tiempo, al que llegó el reinado de Dios, anunciado por Jesús de Nazaret, que lo vivió e hizo visible entre nosotros.

¡Tiempos estos! en los que no pocos piensan que el objetivo central de la vida está n poseer y disfrutar de la riqueza. Y no,, porque Lo bienes, todos, que hemos recibido vienen en última instancia de Dios, quien nos los ha regalado para que los poseamos con justicia y los repartamos fraternalmente entre todos.
Nuestra vida terrenal no es eterna, al final de ella lo que cuenta es si, ante nuestro encuentro definitivo con Dios, podemos testimoniar: Padre, de ti lo recibí todo y trabajé para que a todos ayudara y sirviera.

Por tano y resumiendo, ilusos o idiotas: Dios Padre en su hijo Jesús de Nazaret, nos dejó revelado el origen, el sentido y el destino de todos los bienes : los creados y los que producimos. Pretender que nuestro caminar y convivir en la tierra, podamos hacerlo con la negación absoluta del Dios verdadero, acaba malgastando esos bienes con perjuicio y esclavitud de cuantos injustamente fueron privados de ellos y con desespero y llanto de quienes se entregaron a tan estéril y lamentable desvarío.

Brindo como broche, algunas palabras y versos de Pedro Casaldáliga:
“Yo creo que el capitalismo es intrínsecamente malo, porque es el egoísmo socialmente institucionalizado, la idolatría del lucro por el lucro, el reconocimiento oficial de la explotación del hombre por el hombre, la esclavitud de los muchos al yugo y prosperidad de los pocos”.

“Somos, en última instancia,
el reino que nos es dado,
y que hacemos cada día
y hacia el que, anhelantes, vamos

El teólogo de la felicidad

Ernesto Brotóns: el teólogo de la felicidad es el nuevo obispo de Plasencia

El director del Centro de Estudios Teólogicos de Aragón, de 54 años, es enviado a Extremadura por el Papa y con el beneplácito del cardenal Omella

El sacerdote maño Ernesto Brotóns es el nuevo obispo de Plasencia. Así lo ha anunciado a mediodía la Santa Sede. Brotóns, de 54 años, asumirá el pastoreo de la diócesis extremeña, tan solo siete meses después de que José Luis Retana saliera para encargarse de pilotar Salamanca y Ciudad Rodrigo.Además, se da por hecho que la mano del cardenal Juan José Omella está detrás de la designación de Brotóns, amén de la terna presentada por el nuncio Bernardito Auza, teniendo en cuenta el conocimiento a fondo que el presidente del Episcopado tiene sobre el clero aragonés.

Conocido y reconocido

Brotóns es un hombre conocido, reconocido y apreciado en la región, pues ha ejercido tanto de párroco rural en la comarca de Campos Romanos como en la iglesia señera de ‘El Buen Pastor’ de Zaragoza. No en vano es el director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, el CRETA, que desde sus orígenes ha estado vinculado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Es más, su nueva responsabilidad la asume justo cuando termina el curso académico en el que han celebrado los 50 años de existencia de este proyecto formativo.

Conocedor a fondo de San Agustín, especialmente en lo que a la trinidad se refiere, su obra má valorada es ‘Dios y la felicidad. Historia y teología de una relación’ (Koinonía), donde desarrolla una teología de la felicidad, que propone volver a Jesús, redescubriendo en él un programa para construir una vida colmada.

Peregrinación con Mons. Romero

San Óscar Romero: la masiva peregrinación que une a católicos y no católicos en El Salvador

El cardenal Rosa Chávez encabezó la peregrinación
El cardenal Rosa Chávez encabezó la peregrinación

Cada año, desde el 2017, el 2 y 3 de agosto el pueblo salvadoreño peregrina siguiendo los pasos del santo hasta Ciudad Barrios, lugar donde nació el mártir

Encabezada por Rosa Chávez, el cardenal salvadoreño señaló que «la peregrinación es una manifestación de fe, esperanza y caridad para nuestro pueblo en medio de un mundo que nos vende desesperanza, miedo y violencia”

Por Patricia Ynestroza

(Vatican News).- “ Con el lema “San Romero y los mártires, esperanza de nuestro pueblo”, la Iglesia salvadoreña realizó por quinta vez la peregrinación desde San Salvador hasta Ciudad Barrios, en el departamento de San Miguel, cuna del mártir y primer santo salvadoreño, Óscar Arnulfo Romero. El programa, como también informa el Celam, dio inicio con la celebración de la Santa Misa de Envío a las 5 de la mañana desde Catedral Metropolitana de San Salvador hasta llegar a Ciudad Barrios San Miguel al oriente del país. donde concluyó con la celebración eucarística.

La peregrinación estuvo encabezada por el cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, quien ofició una eucaristía el 02 de agosto, con el inicio de la peregrinación. En entrevista concedida a Vatican News por los medios católicos, el cardenal expresa su emoción de ver el pueblo peregrinar con mucha ilusión y esperanza. A los jóvenes participantes en la peregrinación el purpurado les aconsejó que ellos tienen derecho a una vida digna, se reza mucho en esta caminata. Hay que caminar juntos, como lo dice el Papa Francisco.

Peregrinación hacia la cuna de San Óscar Romero
Peregrinación hacia la cuna de San Óscar Romero

“Estamos atravesando a nivel mundial una situación de mucho caos: guerras, pandemia y crisis económica. La peregrinación es una manifestación de fe, esperanza y caridad para nuestro pueblo en medio de un mundo que nos vende desesperanza, miedo y violencia”, expresó el purpurado.  Asimismo, afirmó que “es una expresión de luz que transforma, renueva y nos llama a la reconciliación como pueblo asimilando el legado de San Oscar Romero”.

Elogio a la juventud que peregrina

El cardenal Rosa Chávez ha elogiado la masiva participación de jóvenes en esta actividad: «Sin juventud no tenemos futuro y sin Cristo no hay jóvenes felices, por tanto, hay que seguir caminando».

Fue un recorrido de 157 km en el que miles de peregrinos han compartido para hacer memoria “siguiendo los pasos del santo con más fervor”, por ello, “esta peregrinación reúne a católicos y no católicos que centran su esperanza en la sangre derramada por los Mártires”.

En esta peregrinación también se rindió homenaje a los beatos Cosme Spessotto, Rutilio Grande, Nelson Rutilio Lemus, Manuel Solórzano y los mártires salvadoreños. Cabe recordar que esta peregrinación se realiza desde 2017 con motivo del centenario del primer santo salvadoreño.

Peregrinación hacia la cuna de San Óscar Romero
Peregrinación hacia la cuna de San Óscar Romero