Don Helder Cámara, camino de los altares

Don Helder Cámara da un paso más en su camino a los altares

Don Helder

El anuncio de que solo falta la declaración del Papa Francisco para que el obispo brasileño sea considerado venerable, siervo de Dios, provocó gran alegría entre quienes participaban de la misa de clausura del 18º Congreso Eucarístico Nacional

Cuando doy comida a los pobres, me llaman Santo. Y cuando pregunto porque no tienen comida, me llaman comunista

«Vamos a rezar para que cuanto antes podamos ver avanzar este proceso y tener en el futuro la satisfacción de tener como santo a Dom Helder»

Don Helder puede ser considerado un predecesor de la Iglesia de Francisco, un icono de una Iglesia pobre y para los pobres

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Una noticia esperada por la Iglesia brasileña, también por tantos hombres y mujeres que, sin ser católicos practicantes, admiran la figura de alguien que puede ser considerado uno de los brasileños más destacados del siglo XX: Don Helder Cámara. El anuncio de que solo falta la declaración del Papa Francisco para que el obispo brasileño sea considerado venerable, siervo de Dios, provocó gran alegría entre quienes participaban de la misa de clausura del 18º Congreso Eucarístico Nacional en Brasil, realizado en la Arquidiócesis de Olinda-Recife de 11 a 15 de noviembre de 2022, que tuvo como tema “Pan en todas las mesas”.

El «santo de los pobres»

Quien lo dio a conocer fue el arzobispo local, Mons. Fernando Saburido, pastor de una Iglesia que tuvo como arzobispo a Don Helder de 1964 a 1985. Lo hizo pocas horas después de inaugurar la “Casa del Pan», que quedará como legado del Congreso Eucarístico para atender a quienes viven en las calles de Recife, para los más pobres, los preferidos de Dios y de Don Helder.

En este momento es bueno recordar sus palabras: “Cuando doy comida a los pobres, me llaman Santo. Y cuando pregunto porque no tienen comida, me llaman comunista”. Palabras recordadas por el Papa Francisco en su discurso de Navidad a la Curia Romana en 2020, y que resultan de gran actualidad en un Brasil donde hoy muchos obispos, sacerdotes, religiosos religiosas, laicos y laicas, bautizados y bautizadas, reciben el calificativo de comunistas simplemente por preguntar por qué el país ha llegado a una situación en la que más de 30 millones de personas pasan hambre.

Comunicación de Roma

En declaraciones a Vatican News – Radio Vaticano, Mons. Fernando Saburido dijo que los presentes “vibraron, aplaudieron, quedaron felices con esa gran noticia«. El vice postulador de la Causa de Don Helder Cámara, Frei Jociel Gomes, comunicó al arzobispo de Olinda-Recife que “fue emitido hoy en Roma el decreto de validez jurídica del proceso de Don Helder Cámara, reconociendo que todos los actos y toda la documentación realizados en la Arquidiócesis fueron aprobados por el Dicasterio de las Causas de los Santos. A partir de ahora solicitamos el nombramiento de un relator e iniciaremos la elaboración de la la positio, que será posteriormente analizada por las comisiones de historiadores, teólogos, obispos y cardenales a fin de que den sus pareceres. Con la aprobación de estas comisiones, el Papa podrá declararle venerable”.

Mons. Saburido insistió en que «esa es la gran alegría que llenó nuestros corazones y vamos a rezar para que cuanto antes podamos ver avanzar este proceso y tener en el futuro la satisfacción de tener como santo a Dom Helder, este gran obispo de nuestra Iglesia, alguien que mereció el reconocimiento de la Iglesia por sus virtudes, por sus valores, siendo un modelo de vida para todos nosotros».

Un predecesor de la Iglesia del Papa Francisco

La figura y el legado de Don Helder Cámara para la Iglesia de Olinda-Recife y de Brasil ha estado muy presente en el 18º Congreso Eucarístico, con símbolos que han marcado este importante evento en la vida de la Iglesia. La entrega de la réplica de la cruz pectoral a los obispos, una cruz de madera, de gran sencillez, muchos de los cuales la han usado durante todo el Congreso, es un signo de lo que el que fuera arzobispo de Olinda-Recife representa entre el episcopado brasileño.

Don Helder puede ser considerado un predecesor de la Iglesia de Francisco, un icono de una Iglesia pobre y para los pobres, algo expresado en el hecho de ser uno de los promotores del Pacto de las Catacumbas durante el Concilio Vaticano II y una de sus figuras claves. Una Iglesia de las periferias, donde siempre vivió con gran austeridad siendo arzobispo, una Iglesia en salida y misionera, cercana y samaritana, una Iglesia que busca el diálogo y vive la sinodalidad como principio

Documento para la Etapa Continental (DCS)

Documento para la Etapa Continental del Sínodo: “la bisagra que va a permitir profundizar en el discernimiento”

“Ya no los grupos pequeños, elitistas, reducidos alrededor de las figuras solamente de los obispos, sino alcanzar a la mayor cantidad del Pueblo de Dios”, lo que “fue producido sobre todo desde la experiencia del Sínodo amazónico”

“Podemos decir que este Documento para la Etapa Continental refleja ya un ejercicio de escucha y discernimiento que orienta claramente también los aspectos prioritarios y desafíos con los cuales la Iglesia quiere caminar hacia adelante”

“El Pueblo de Dios no queda fuera después de la escucha y esta fase de discernimiento»

“Un proceso donde la intención es seguir profundizando en este caminar juntos para hacer una Iglesia mucho más plena en el sentido sinodal, pero desde la praxis y no solo desde los discursos o los documentos”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Se ha dado a conocer este 27 de octubre, justo en el día en que se cumplen 3 años de la clausura del Sínodo para la Amazonía, el Documento para la Etapa Continental del Sínodo sobre la Sinodalidad. Un documento elaborado por un grupo de expertos entre quienes se encuentra Mauricio López.

Revelación progresiva

Se trata de “la síntesis de todas las contribuciones de la Iglesia Pueblo de Dios en el mundo, a la luz del camino hecho por América Latina”, en palabras de Mauricio López, algo que le lleva a identificar “tres etapas de crecimiento progresivo, incluso de revelación progresiva del Espíritu Santo, para ser cada vez más una Iglesia plenamente sinodal”.

Haciendo referencia al Sínodo para la Amazonía, recuerda que con él “se instauró un modo inédito de escuchar al Pueblo de Dios”, resaltando que es algo que “se ha incorporado en la dinámica de los procesos sinodales para permanecer de manera ya permanente”. Una dinámica que supone que “ya no los grupos pequeños, elitistas, reducidos alrededor de las figuras solamente de los obispos, sino alcanzar a la mayor cantidad del Pueblo de Dios”, lo que “fue producido sobre todo desde la experiencia del Sínodo amazónico”, insiste.

Escucha amplia

“En América Latina, desde la Primera Asamblea Eclesial se mantiene esta perspectiva de la escucha amplia, pero se incorpora un elemento genuino de discernimiento comunitario, donde todo ese Pueblo de Dios ya ha delegado a la Asamblea como tal, lo que planteó y definió a partir de su propio discernimiento y reflexión sobre los desafíos y los lineamientos pastorales”, afirma el director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

Mauricio recuerda que “esto se ha incorporado en el modo como está estructurado este Sínodo de la Sinodalidad”. En ese sentido, “podemos decir que este Documento para la Etapa Continental refleja ya un ejercicio de escucha y discernimiento que orienta claramente también los aspectos prioritarios y desafíos con los cuales la Iglesia quiere caminar hacia adelante”.

Una Asamblea Ordinaria extendida

En esa tesitura se pregunta por la novedad en un sentido de crecimiento progresivo para el Sínodo de la Sinodalidad a la luz de los pasos dados con unos rasgos que ciertamente podemos identificar en América Latina. A ello responde que “en esta ocasión se asocia al hecho de que el Papa ha planteado de una Asamblea Ordinaria extendida”, recordando que la Asamblea comienza en octubre de 2023 y que como se ha anunciado hace unos días se extiende hasta octubre de 2024.

Con esta novedad, “incorpora un nuevo elemento, también inédito, del Pueblo de Dios efectivamente, recibiendo los frutos de la Primera Fase de la Asamblea Ordinaria para apropiárselos, para profundizarlos y para validarlos”. La novedad que Mauricio López califica de extraordinaria estriba en el hecho de que “el Pueblo de Dios no queda fuera después de la escucha y esta fase de discernimiento, aunque se van reduciendo los espacios por la convergencia de temáticas y tener delegaciones representativas con composición amplia”.

Sinodalidad de todo el Pueblo de Dios

Desde ahí, considera que “esta novedad de una Asamblea Ordinaria extendida en dos fases abre la perspectiva para un ejercicio efectivo de la sinodalidad de todo el Pueblo de Dios en todo este proceso”. Por eso considera que “este Documento para Etapa Continental es como el eje que conecta estas dos fases, la escucha, con una síntesis genuina, profunda, responsable, llena de las voces del propio pueblo de Dios, e intuyendo una estructura que permite perfilar una orientación de todo el camino a la luz de lo que la Iglesia ha dicho, no de documentos preelaborados”, algo que ve como importante.

Mauricio califica de “bellísima, clara, fundamental”, la cita bíblica que da título al Documento para la Etapa Continental. Una cita que llama a “ampliar la tienda, abrir espacios, sin perder los elementos esenciales de fondo, las estacas que sostienen”, lo que se conecta con la Asamblea Ordinaria con una perspectiva extendida.

Seguir profundizando desde la praxis

Un documento que define como “la bisagra que va a permitir profundizar en el discernimiento, con las estructuras continentales y regionales de la Iglesia con una composición amplia y diversa del Pueblo de Dios, donde se puede ver también la experiencia de la Primera Asamblea Eclesial, compartiendo algo al Sínodo de la Sinodalidad, esa composición de las asambleas continentales, pero siempre en la perspectiva de lo que ya mencioné de esa novedad eclesiológica de apropiación y validación que hará el Pueblo de Dios en la fase amplia de la Asamblea Ordinaria”.

En un solo Sínodo, insiste Mauricio, “un proceso donde la intención es seguir profundizando en este caminar juntos para hacer una Iglesia mucho más plena en el sentido sinodal, pero desde la praxis y no solo desde los discursos o los documentos”. El paño de fondo es que “el camino es la experiencia”. Un aspecto que le lleva a decir que “extender el camino con estas novedades eclesiológicas, lo que permite es que sigamos profundizando en la experiencia de caminar juntos, que es lo que al final del día permanece y sostiene esta conversión integral”.

Entrevista con el secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile

Mons. Sergio Pérez de Arce: “Si los laicos sienten que solo deciden algunos, eso los aleja”

Mons. Sergio Pérez de Arce
Mons. Sergio Pérez de Arce

«Hemos avanzado en un clima de confianza mutua, porque en una crisis como la que hemos vivido en Chile, lo que se ha violado en buena parte ha sido la confianza»

«Tenemos que encontrar los consensos necesarios y los caminos para animar la misión, la confianza es básica»

«No solo hablar de la sinodalidad, sino que también practicarla y hacer caminos de discernimiento y de asunción de la misión en común, es lo que nos va a animar y nos va a ayudar a encontrar horizontes más compartidos»

«Tenemos que convencernos más que el Bautismo nos da identidad y nos hace miembros de la Iglesia y corresponsables de la misión»

 Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Chile vivía recientemente, de 7 a 9 de octubre, su Tercera Asamblea Eclesial Nacional, en la que poco más de 600 personas se encontraron “en un ambiente de fraternidad, de oración, también de alegría”, como reconoce Mons. Sergio Pérez de Arce. El obispo de Chillán y secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile ve este momento como “un espacio de vida donde hemos discernido caminos de conversión”.

Lo que se busca es “ser esa Iglesia más sinodal, profética y esperanzadora”, algo que, no siendo fácil, va descubriendo intuiciones, ganando en confianza mutua, algo esencial en la Iglesia, para enfrentar los “grandes desafíos respecto de la comunión en la Iglesia y respecto de la misión”, en palabras del prelado chileno.

Buscando avanzar en la sinodalidad, que “no es solo un discurso, sino que es una práctica que tenemos que hacer”, Mons. Pérez de Arce aboga por superar el clericalismo y la falta de compromiso en algunos cristianos, para así desde esa práctica de la sinodalidad, “involucrarnos y encariñarnos con nuestra Iglesia”.

El secretario general del episcopado chile ve el individualismo como una amenaza de la sinodalidad, del caminar juntos, así como la dificultad del clero para escuchar. Frente a ello, defiende la necesidad de convencernos “que el Bautismo nos da identidad y nos hace miembros de la Iglesia y corresponsables de la misión”. Ahora falta llevar los desafíos de vuelta a las bases, para “acoger aquellas sugerencias, intuiciones, que son vigentes a cada realidad”.

Pérez de Arce

Un clima de confianza mutua

Después de un largo tiempo de preparación, ralentizado por la pandemia del Covid-19, ¿Cuáles son sus impresiones tras la realización de la Asamblea Eclesial?

Lo primero que hay que insistir es que esto es parte de un proceso largo, tiene una historia larga y deberá tener una historia de futuro. Mi impresión y mi sentimiento es de gratitud, porque es un momento bonito, poco más de 600 personas que nos encontramos en un ambiente de fraternidad, de oración, también de alegría. Fue una bonita experiencia, un espacio de vida donde hemos discernido caminos de conversión, que era el desafío, respecto de nuestras relaciones al interior de la Iglesia y nuestras relaciones con la sociedad, con diferentes grupos y sujetos de la sociedad.

Hemos tenido propósitos, desafíos concretos para ser esa Iglesia más sinodal, profética y esperanzadora. Obviamente no es fácil concretizar muchas ideas y anhelos, pero hay que quedarse con ciertas intuiciones que se expresan detrás de las temáticas. Insisto en que estoy contento, porque ha sido un espacio de encuentro, de diálogo, de fraternidad, finalmente un camino de discernimiento de los caminos del Espíritu para nuestra Iglesia.

También, algo que dije en un momento de la Asamblea, que hemos avanzado en un clima de confianza mutua, porque en una crisis como la que hemos vivido en Chile, lo que se ha violado en buena parte ha sido la confianza. Nos miramos con distancia, a veces entre grupos católicos o el laicado respecto de la jerarquía, o de la jerarquía de ciertos grupos del laicado. Esa desconfianza, esa sospecha que a veces se da, no digo que se supere de un día para otro, pero hemos avanzado en un clima de mayor confianza, de reconocernos hermanos que a todos nos interesa avanzar en comunión, en sinodalidad, porque queremos a nuestra Iglesia.

Asamblea Eclesial Chile

Diálogo para encontrar consensos

¿Cómo esa confianza puede ayudar a construir el futuro de la Iglesia y de la sociedad chilena, que como usted dice, se ha visto claramente afectado en los últimos años?

Es que es esencial la confianza en la Iglesia, hablemos de la Iglesia primero, porque tenemos que enfrentar juntos la misión que el Señor nos regala, el envío que nos hace, y tenemos grandes desafíos respecto de la comunión en la Iglesia y respecto de la misión, y para eso necesitamos caminar como hermanos, integrando la diversidad de miradas, de posiciones frente a los desafíos. Para eso tenemos que creer que el otro tiene una buena intención y que lo que está proponiendo es para el bien de la comunidad.

A partir de este diálogo que hacemos tenemos que encontrar los consensos necesarios y los caminos para animar la misión, la confianza es básica. También en la sociedad la confianza está muy quebrada, no solo en Chile, sino en buena parte de la sociedad, y la Iglesia tiene que promover el diálogo, la importancia del diálogo, del encuentro. Ahora en Chile, respecto del proceso político, de la búsqueda de una nueva Constitución, hemos insistido mucho en la importancia del diálogo, de llegar a acuerdos, de no dejar a nadie fuera. Eso mismo lo tenemos que vivir en la Iglesia.

Francisco Sinodalidad

Sinodalidad no es discurso, es práctica

Una Asamblea Eclesial que es una expresión de sinodalidad, entre otras muchas. ¿Podemos decir que algo que no es nuevo, pues en Chile es la Tercera Asamblea Eclesial, se está reimpulsando con fuerza a partir de las propuestas del Papa Francisco?

La sinodalidad, la comunión y el discernimiento compartido no es nuevo entre nosotros. En América Latina tenemos un camino de búsqueda en común, de involucramiento de los laicos, nada de eso es nuevo. Pero precisamente para superar esos clericalismos que están enraizados entre nosotros, y también la falta de compromiso que a veces se expresa en algunos cristianos, en algunos católicos, necesitamos seguir insistiendo en la sinodalidad, en el caminar juntos.

En ese sentido, si los laicos, si las personas, no se sienten involucrado, sienten que solo deciden algunos, o solo algunos llevan el liderazgo, lógicamente que eso los aleja. No solo hablar de la sinodalidad, sino que también practicarla y hacer caminos de discernimiento y de asunción de la misión en común, es lo que nos va a animar y nos va a ayudar a encontrar horizontes más compartidos. En ese sentido, la sinodalidad no es solo un discurso, sino que es una práctica que tenemos que hacer.

La Asamblea, no solo esta asamblea, sino las asambleas diocesanas que hubo hace poco en nuestro país, las asambleas en cada parroquia, en cada movimiento, todo eso es una práctica de sinodalidad que es esencial, y que finalmente nos permite involucrarnos y encariñarnos con nuestra Iglesia.

Mons. Pérez de Arce

Individualismo amenaza la sinodalidad

¿Cuáles son las resistencias que encuentra la Iglesia chilena en ese camino de la sinodalidad?

Hay una realidad que no es solo de la Iglesia, sino que este individualismo que hay en la sociedad, también se expresa en la Iglesia como dificultad para comprometerse, cuesta encontrar a veces católicos que se comprometan en diferentes servicios, que estén dispuestos a asumir responsabilidades. Esa es una primera limitación que tenemos que con constancia seguir avanzando.

En cuanto resistencias, al clero, no a todos por supuesto, nos cuesta escuchar más, nos cuesta decidir en común y no solo en solitario. Eso son prácticas en las que tenemos que seguir convirtiéndonos, y vamos dando pasos, pero hay que reconocer que nos cuesta. Es más fácil decir que yo soy el párroco y esto se va a hacer así, que hacer un proceso de participación en algunas decisiones fundamentales.

No una resistencia, pero tenemos que convencernos más que el Bautismo nos da identidad y nos hace miembros de la Iglesia y corresponsables de la misión. Ahí tenesmos que cambiar el disco duro, los católicos en general, de descubrir que el Bautismo nos hace corresponsables en la misión de la Iglesia.

Presidencia Conferencia Episcopal Chile

Aterrizar las sugerencias y desafíos

Al final de la Asamblea, usted habló sobre la necesidad de llevar las decisiones a las diócesis, parroquias, comunidades. ¿Cuáles son los pasos que van a ser dados para que eso vuelva a las bases y pueda acrecentar elementos positivos al caminar de la Iglesia en Chile?

En esta asamblea compartimos y llegamos a ciertas propuestas que surgieron en el diálogo. Obviamente, la Iglesia no funciona como una organización centralizada, que se da una orden y todos van para allá, porque la Iglesia se realiza principalmente en las iglesias locales. Hemos dicho que estas propuestas vuelven a las iglesias locales que han hecho un camino sinodal de búsqueda, y ahí en cada iglesia local, los organismos pastorales, con el obispo, tienen que hacer un aterrizaje, de manera de acoger aquellas sugerencias, intuiciones, que son vigentes a cada realidad.

En la Asamblea de Obispos a mediados de noviembre, vamos a recoger esta síntesis que ha hecho de las propuestas, vamos a dialogar y espero que surjan algunos dinamismos que nos ayuden en la misión. Hemos tenido un encuentro representativo del Pueblo de Dios, incluidos los obispos en ese pueblo, y ahora tenemos que decidir qué hemos escuchado en esta asamblea, en lo escrito y también en el ambiente, en el espíritu que se vivió. Qué hemos escuchado de Dios, del Espíritu, y ponernos al servicio del Señor, porque Él quiere algo de nosotros. Ese aterrizaje lo tenemos que hacer también los obispos y hacerlo con generosidad, con corazón abierto, y con espíritu de pastor. El pastor acoge, escucha y ayuda a marcar un horizonte de servicio a la comunidad.

El triunfo de Lula en Brasil

Lula y Brasil, el gran desafío de volver a ser sinodal

Lula da Silva
Lula da Silva

“No existen dos brasiles. Somos un único país, un único pueblo, una gran nación”

La herencia que recibe Lula es un país muy polarizado, enfrentado, donde la violencia ha sustituido al diálogo, un elemento decisivo para que ese caminar juntos pase del papel a los hechos

Lula ha afirmado ante sus correligionarios que es momento de “restablecer la paz entre los divergentes”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Uno no sabe si hablar de sinodalidad en la sociedad civil es un término adecuado, pero en el Brasil actual el caminar juntos, que es lo que significa el término sinodalidad, es una urgencia que no puede ser retrasada.

Lula discursa tras su victoria - Foto Fábio Tito/G1

Un único Brasil

En sus primeras palabras, el presidente electo de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, que a partir del 1 de enero asumirá su tercer mandado como presidente del país, algo inédito, dijo que “no existen dos brasiles. Somos un único país, un único pueblo, una gran nación”. De hecho, el sentimiento y el orgullo de ser brasileño es algo tradicionalmente presente entre la población del país, a pesar de que una parte de la población se haya querido apropiar de algo que nunca les ha pertenecido en exclusiva.

En esa tesitura, Lula ha mostrado su empeño decidido en gobernar para todos. No podemos olvidar que al final de su segundo mandato, Lula tenía un 83% de aprobación, una cifra récord en la historia del país. Llegar a esa cifra parece una utopía ante la actual situación que el país vive, pero de un lado no le van a faltar apoyos internacionales, como así han reaccionado los principales mandatarios de las grandes potencias mundiales, y de otro lado el propio Lula siempre ha sido un maestro en arte de negociar, como lo demuestra el hecho de que su actual vicepresidente, Geraldo Alckmin, ya fue uno de sus principales adversarios políticos en otros tiempos.

Un país polarizado, enfrentado, sin diálogo

La herencia que recibe Lula es un país muy polarizado, enfrentado, donde la violencia ha sustituido al diálogo, un elemento decisivo para que ese caminar juntos pase del papel a los hechos. Brasil ha vivido en los últimos tiempos escenas surrealistas, como fue el hecho de que una diputada federal en la víspera del segundo turno ante una discusión con un seguidor de Lula le persiguiese revolver en mano amenazándolo.

Una polarización que como señala el Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti viene del hecho de que “en ciertos contextos, es frecuente acusar de populistas a todos los que defiendan los derechos de los más débiles de la sociedad”. A nadie se le escapa o a nadie se le debería escapar que la defensa de los más pobres fue una prioridad en los ocho años de gobierno de quien acaba de ser reelegido para su tercer mandato.

Lograr un país sin hambre

Fue un tiempo en que el hambre desapareció de un país donde siempre había estado presente y que en la actualidad ha vuelto, afectando a al menos 30 millones de brasileiros y brasileiras hoy en día, un número en continuo crecimiento en los últimos tiempos. Cumplió así las palabras que dijo al inicio de ese primer mandato, en enero de 2003. “Si cada brasileño pudiese desayunar, comer y cenar, tendré cumplido la misión de mi vida”, algo que de hecho consiguió.

Lo que le hace falta a Brasil en este momento es “la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común”, palabras proferidas por el actual pontífice en su última encíclica. Lo que sucede, afirma Francisco, es que “en cambio, desgraciadamente, la política hoy con frecuencia suele asumir formas que dificultan la marcha hacia un mundo distinto”.

Restablecer la paz entre los divergentes

Lula ha afirmado ante sus correligionarios que es momento de “restablecer la paz entre los divergentes”, una realidad que se ha introducido en la vida de las propias familias, donde las distintas opciones políticas han provocado fuertes enfrentamientos entre personas que comparten lazos de sangre.

Ya que hemos hablado de sinodalidad, un término religioso, no podemos ignorar el papel de la religión en el actual Brasil. De hecho, el discurso religioso se ha impuesto como elemento decisivo en la campaña política de las elecciones 2022. Una campaña y un proyecto político donde el uso del nombre de Dios en vano se convirtió en algo demasiado común.

Religiosos perseguidos

La postura oficial de la Iglesia católica ha dejado claro en todo momento que no tiene partido, pero tiene lado, el lado de los pobres, de las políticas públicas, de la democracia, lo que ha sido motivo de persecución abierta a sacerdotes, religiosos, inclusive obispos. Hasta el Papa Francisco fue objeto de descalificaciones por el hecho de pedir el último miércoles a Nuestra Señora Aparecida que librase a Brasil del odio, la intolerancia y la violencia.

Sin duda una misión complicada, para la que se necesita, como ha pedido Lula, la ayuda del pueblo, la colaboración de todos. Al fin y al cabo, somos desafiados todos los que vivimos en Brasil a entender y asumir que juntos somos más y llegaremos más lejos.

La ampliación de la Asamblea Sinodal

Mons. Luis Marín: Sinodalidad, “un proceso espiritual y eclesial, en el que nadie está excluido”

Monseñor Luis Marín

“El Papa no ha ampliado el Sínodo, porque no necesita ampliarlo, ya que es la Iglesia, toda ella, la que es sinodal»

“No serán dos asambleas diferentes, como se hizo en el Sínodo de la Familia (una extraordinaria y otra ordinaria), sino una única Asamblea, la misma Asamblea, en dos sesiones”

¿Fastidia el que nos saque de nuestra zona de confort y nos exija cambiar actitudes y modos muy arraigados?

El 27 de octubre se presentará un Documento de Trabajo, que “no es un texto teológico, ni un documento magisterial, sino que ha sido redactado a partir de las síntesis que nos han enviado las conferencias episcopales, la Curia Romana, la vida consagrada, los movimientos laicales, el continente digital”

La particularidad de esta etapa es que «la reflexión y el discernimiento se hará teniendo en cuenta las particularidades, los desafíos y la realidad propia de cada continente”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

En el Ángelus del 16 de octubre el Papa Francisco anunció que la Asamblea Sinodal para los Obispos del Sínodo sobre la Sinodalidad se desarrollará en dos etapas, la ya marcada para octubre de 2023, del 4 al 29, y una segunda en octubre de 2024. No se trata de que haya prolongado el Sínodo de la Iglesia en cuanto tal y sí la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, según aclara Mons. Luis Marín de San Martín.

El Sínodo está ya en acto

El obispo agustino subraya que “el Papa no ha ampliado el Sínodo, porque no necesita ampliarlo, ya que es la Iglesia, toda ella, la que es sinodal. Para darnos cuenta basta leer a los Padres y estudiar la historia, desde los primeros tiempos del cristianismo hasta el Concilio Vaticano II”. Por tanto, si la Iglesia es siempre y toda sinodal, “no cabe identificar el sínodo o la sinodalidad únicamente con los obispos”. El proceso en curso se orienta “a potenciar la realidad sinodal de la Iglesia y lo que implica para todos los bautizados. Estamos ya en Sínodo, no en su preparación”.

En este sentido, Mons. Marín de San Martín subraya que “lo que el Papa ha ampliado es, en efecto, el tiempo de la Asamblea del Sínodo de los Obispos”, un elemento más, “muy importante, pero un elemento más, en una Iglesia constitutivamente sinodal”. Y precisa que “no serán dos asambleas diferentes, como se hizo en el Sínodo de la Familia (una extraordinaria y otra ordinaria), sino una única Asamblea, la misma Asamblea, en dos sesiones”.

Las razones de una ampliación

Esta iniciativa la ha tomado el Papa Francisco, afirma el subsecretario del Sínodo, “considerando la importancia que tiene el desarrollo de la sinodalidad y lo imprescindible que resulta llevar a cabo un discernimiento tranquilo, profundo y sereno, a la escucha del Espíritu”. Lo que se desea es hacer realidad el lema del Sínodo: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

No se trata de “cumplir el expediente”, afirma. “El Papa quiere cuidar la calidad de este proceso”, porque “las prisas son siempre malas consejeras.  Algo importante necesita su tiempo. No podemos ir acelerados, quemando etapas en unos plazos a veces muy cortos”. En ese sentido, es fundamental “tener tranquilidad y tiempo para discernir juntos, para escuchar la voz del Espíritu, para escucharnos unos a otros, para ver qué realidades hay que potenciar, qué otras hay que cambiar, cuáles hay que vivir de una manera distinta. Y, así, ir tomando decisiones”.

Un claro impulso evangelizador

Buscamos “la coherencia, siempre en unidad con Cristo y con los hermanos. De ahí debe brotar un claro impulso evangelizador”. El prelado agustino considera muy importante “no cerrarnos en nuestras seguridades, sino, por el contrario, salir a evangelizar, como hicieron los primeros cristianos: con la palabra, el testimonio y la vida. Implicando a todos, respetando los diferentes carismas y vocaciones, sanando heridas. Pasando de una perspectiva estática y defensiva a una dinámica e integradora”.

Monseñor Marín de San Martín tiene claro que “la Verdad no es una idea, sino una persona, el amor encarnado, que triunfa sobre la muerte, sobre todo lo que es muerte en la sociedad, en la cultura, en las relaciones internacionales y económicas, en el mundo”. La urgente respuesta que nos compromete, pasa por la sinodalidad, “que implica estar unidos en Cristo Resucitado, inseparable de su cuerpo, que es la Iglesia, de nuestros hermanos y hermanas. Es caminar junto a ellos y con ellos. El cristianismo no es una religión de élites”.

Un reto de extraordinaria belleza

El subsecretario del Sínodo saluda con alegría esta decisión del Papa, “que nos hace darnos cuenta de la importancia de este proceso y, sobre todo, de la oportunidad que tenemos. Es una posibilidad que nos ofrece el Espíritu Santo, un kairós, un tiempo de gracia, un regalo verdaderamente de Dios”. Eso le lleva a señalar que “es el Señor quien llama a la puerta y el que nos anima a vivir con coherencia nuestra fe, para ser una Iglesia santa y evangelizadora”. Insiste en que estamos en un momento crucial en la historia de la Iglesia.

Por eso el subsecretario del Sínodo lamenta que, en algunos cristianos, especialmente en algunos sacerdotes, exista miedo o recelo ante este proceso y adopten posturas pasivas cuando no obstruccionistas. “¿Por qué? ¿Pensamos acaso que el Sínodo puede subvertir la moral o destruir la Iglesia? Entonces, es que no confiamos en el Espíritu Santo y hemos perdido la dimensión orante, espiritual; la experiencia de Cristo, en quien vivimos, nos movemos y existimos. ¿O tal vez fastidia el que nos saque de nuestra zona de confort y nos exija cambiar actitudes y modos muy arraigados? Nuestra única seguridad es el Señor y nuestro ministerio es servicio. Sin anularlo o traicionarlo, pero insertándolo en la Iglesia”. Por eso insiste en que “cada uno debe responder ante Dios: ¿he sido cauce de la gracia o he bloqueado la acción del Espíritu? Es una gran responsabilidad”.

La incumplida “civilización del amor”

En la línea de Pablo VI, cuando hablaba de la “civilización del amor”, para Mons. Marín de San Martín es necesario pasar de la cultura del enfrentamiento a la cultura de la fraternidad, en la que se asuma y exprese la pluriforme unidad de la Iglesia. “El otro, aunque piense de forma distinta, es mi hermano, no mi enemigo. Si existen diferencias de cualquier tipo, vamos a orar, vamos a buscar juntos la luz del Espíritu. Pero como hermanos. Solo así podremos celebrar coherentemente la Eucaristía y rezar con veracidad el padrenuestro”. El subsecretario del Sínodo hace un llamamiento a la participación, como forma de potenciar el sentido comunitario. “No dejemos el proceso sinodal a grupos de presión, o limitado a sectores fuertemente ideologizados en uno u otro sentido. Es un proceso espiritual y eclesial, en el que nadie (y subraya “nadie”) está excluido”. Es una invitación “a toda la Iglesia, a todos los cristianos: en Cristo y con Cristo. A la entera Familia de Dios, porque la Iglesia es familia, es hogar y no trinchera”.

Monseñor Marín de San Martín ve claramente que se trata de un proceso de autenticidad, “de renovación radical”, y considera necesario que “asumamos confiada y valientemente el riesgo de la reforma a la que nos lleva. El Espíritu Santo no es nuestro empleado. Él dirige, él guía”.

Después de la etapa diocesana, ¿qué?

El subsecretario del Sínodo ha tenido ocasión de explicar a los obispos y a los referentes sinodales que “la síntesis elaborada por la respectiva Conferencia Episcopal no debe ser nunca un punto de llegada, un documento que se coloca en la estantería o que se guarda en el armario. Es un punto de partida, un instrumento para seguir caminando con él”.

En una primera línea de acción, el prelado agustino anima a las diócesis y a las conferencias episcopales a desarrollar estos documentos, estas síntesis, que considera “verdaderamente preciosas, de una gran riqueza, donde se reflejan las luces y las sombras de nuestro tiempo”. Por eso llama a asumirlas “como la voz del Pueblo de Dios, con sus deficiencias y límites, con sus grandezas y sus posibilidades”. Estas síntesis “pueden ayudar a establecer los planes pastorales”. La fase diocesana “ha concluido, pero no el proceso que ha generado, es decir, el proceso de escucha y participación en una Iglesia viva”. Por eso insiste en que “se deben ir tomando ya decisiones a nivel local, diocesano, de conferencias episcopales”.

Los retos de la etapa continental

La segunda e importantísima línea de acción es la que corresponde a la etapa continental, que ahora se inicia. Monseñor Marín de San Martín recuerda que “no se trata de fases cerradas en sí mismas, que se suceden unas a otras a modo de eventos; es un proceso que se va desenvolviendo, progresando, desarrollando”. Para llevar adelante esta etapa, el 27 de octubre se presentará un Documento de Trabajo, que “no es un texto teológico, ni un documento magisterial, sino que ha sido redactado a partir de las síntesis que nos han enviado las conferencias episcopales, la Curia Romana, la vida consagrada, los movimientos laicales, el continente digital”. Con todo ello la Secretaría del Sínodo ofrece ahora “un documento que nos ayuda a proseguir la escucha, el diálogo y el discernimiento, dejando hablar al Pueblo de Dios”. Considera que, “de alguna manera, es una restitución en un proceso circular. Hemos recibido la voz del Pueblo de Dios y ahora nosotros la reenviamos a las diócesis a través de este documento que deberá profundizarse a todos los niveles”.

La particularidad de esta etapa es que «la reflexión y el discernimiento se hará teniendo en cuenta las particularidades, los desafíos y la realidad propia de cada continente”. Son siete: América del Norte, América Latina y el Caribe, Europa, África, Asia, Oceanía y las Iglesias del Medio Oriente. Habría, tal vez, que integrar en ellos el llamado “continente digital”. Según Mons. Marín, “cada uno tiene unas características propias”, y la propuesta es ahora “escuchar y reflexionar para discernir que desarrollos son necesarios en cada uno de estos continentes para lograr un testimonio vivo y gozoso de la fe, considerando la diversidad de cultura, tradición e historia. Y qué se puede aportar a la Iglesia universal desde cada continente”. El subsecretario del Sínodo sugiere “hacer una lectura orante del documento y ponernos a la escucha del Espíritu. Después, podemos preguntarnos: ¿qué intuiciones o novedades ayudan a la realidad eclesial en mi continente? ¿Qué retos nos plantean? ¿Qué propuestas concretas debemos hacer al Sínodo de los Obispos para el bien de toda Iglesia?”.

Los pasos de un camino

La etapa continental va desde finales de octubre de 2022 hasta el 31 de marzo de 2023. La responsabilidad de organizarla, en contacto con la Secretaría General del Sínodo, es de la respectiva Conferencia Episcopal continental. En cada uno de los continentes “se convocará al final (meses de febrero o marzo) una asamblea en la que participarán representantes del Pueblo de Dios, en sus diferentes vocaciones y realidades”. Después seguirá un encuentro continental de obispos, “que son los pastores y que deben hacer su propio discernimiento tras escuchar al resto del Pueblo de Dios”.

Cada Conferencia Episcopal continental redactará un documento, de unas veinte páginas, que se enviará a la Secretaría del Sínodo antes del 31 de marzo. Monseñor Marín comenta que “partir de los 7 documentos recibidos, la Secretaría redactará el Instrumentum laboris, que será presentado en junio de 2023, para trabajar en la primera etapa de la Asamblea del Sínodo de los Obispos, del 4 al 29 de octubre”. La Secretaría del Sínodo ha constituido un equipo coordinador de 3 personas. También se ha pedido que las conferencias episcopales continentales nombren su propio equipo para poder estar interrelacionados y ayudar a que “este horizonte de esperanza dé muchos frutos en la Iglesia, con la colaboración de todos”.

Monseñor Luis Marín de San Martín concluye mostrando su disponibilidad y la de la Secretaría del Sínodo para resolver dudas y ayudar en lo que sea necesario. “Queremos ser, verdaderamente, compañeros de camino”

Comunión y Misión: un camino de la Iglesia en Brazil

10ª Asamblea Nacional de los Organismos del Pueblo de Dios en Brasil: expresión de sinodalidad

10ª Asamblea de los Organismos del Pueblo de Dios en Brasil

Lo que se busca con la Asamblea Nacional de los Organismos del Pueblo de Dios es fortalecer la unidad eclesial en la diversidad de carismas y vocaciones, en un clima de fraternidad y alegría ante la misión común a todos

«Son muy importantes y necesarios porque, además de ser integrales, abren caminos de experiencias muy ricas e importantes a segmentos del Pueblo de Dios necesarios y fundamentales para este nuevo camino, especialmente en la evangelización, dentro y fuera de la Iglesia. Por lo tanto, es un gran regalo»

«Hacer efectivo el proceso de participación, de los diversos sujetos eclesiales, contribuyendo a la toma de conciencia y al testimonio de comunión como Iglesia»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

«Comunión y Misión: un camino para la Iglesia en Brasil», es el tema de la 10ª Asamblea Nacional de los Organismos del Pueblo de Dios que se celebra este fin de semana, de 14 a 16 de octubre, en Brasilia. Un encuentro organizado por los seis organismos de comunión de la Iglesia en Brasil, que pretende continuar avanzando en el camino sinodal propuesto por el Papa Francisco como modo de ser Iglesia.

200 delegados de 6 organismos diferentes

Se espera la participación de unos 200 delegados de los organismos que reúnen a obispos (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil – CNBB), sacerdotes (Consejo Nacional de Presbíteros – CNP), diáconos (Consejo Nacional de Diáconos – CND), religiosos y religiosas (Conferencia de Religiosos de Brasil – CRB), consagrados seculares (Conferencia Nacional de los Institutos Seculares de Brasil – CNISB) y cristianos laicos (Comisión Nacional del Laicado Brasileño – CNLB).

Lo que se busca con la Asamblea Nacional de los Organismos del Pueblo de Dios es fortalecer la unidad eclesial en la diversidad de carismas y vocaciones, en un clima de fraternidad y alegría ante la misión común a todos. Dentro del actual contexto social, político y eclesial que vive Brasil, marcado por la cada vez mayor polarización, el encuentro, en el que se profundiza en diferentes temas, es una oportunidad para mostrar una toma de postura ante las situaciones por las que pasa el país, algo que se espera sea recogido en el «Mensaje Final».

Un gran regalo

El presidente del episcopado brasileño considera un don de Dios a los organismos del Pueblo de Dios. Según Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, como recoge la propia CNBB: «Son muy importantes y necesarios porque, además de ser integrales, abren caminos de experiencias muy ricas e importantes a segmentos del Pueblo de Dios necesarios y fundamentales para este nuevo camino, especialmente en la evangelización, dentro y fuera de la Iglesia. Por lo tanto, es un gran regalo».

Estas asambleas comenzaron a ser celebradas en 1991, teniendo su inspiración en el Concilio Ecuménico Vaticano II, que cumplió 60 años de la abertura de sus trabajos este 11 de octubre, más concretamente en la nueva configuración eclesial propuesta por Lumen Gentium, una de las constituciones dogmáticas más importantes del último concilio. Al mismo tiempo, las Asambleas Nacionales de los Organismos del Pueblo de Dios cumplen lo aprobado por los Obispos de Brasil en el Documento 105 – «Los cristianos laicos en la Iglesia y en la sociedad – ‘Sal de la tierra y luz del mundo’ (Mt 5, 13-14)».

Proceso de participación efectivo

Un documento en el que se afirma el objetivo de «hacer efectivo el proceso de participación, de los diversos sujetos eclesiales, contribuyendo a la toma de conciencia y al testimonio de comunión como Iglesia, haciendo regulares las Asambleas Nacionales de los Organismos del Pueblo de Dios».

Todo ello en busca de una mayor y mejor reflexión que ayude a concretar en las bases, en la vida de todos los bautizados, en el Pueblo de Dios, una Iglesia más participativa y corresponsable, donde la vocación de cada uno, las diferencias, sea motivo de enriquecimiento mutuo y de un mejor camino en común.

Novena de Aparecida

«Con María, caminando juntos para construir una Iglesia misionera”

Santuario de Aparecida

«El Sínodo es un camino al que el pueblo de Dios está llamado al encuentro mutuo, a la escucha de la realidad y al discernimiento, siempre en busca de la mejor comprensión de la realidad y la misión de la Iglesia en el tiempo presente»

Cada día contará con dos celebraciones principales, a las 15:00 horas, presididas cada día por un misionero redentorista, y a las 19:00 horas, con la presidencia de nueve arzobispos, titulares y eméritos, que representan las cinco grandes regiones en las que se divide el país

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

La Novena de la Fiesta de la Patrona de Brasil, Nuestra Señora de Aparecida, comienza este lunes 3 de octubre en el Santuario Nacional de Aparecida. Un momento de homenaje, oraciones y reflexiones en torno a la figura de la Reina de Brasil, que tiene como tema:       «Con María, caminando juntos para construir una Iglesia Misionera», siguiendo la propuesta del Sínodo sobre la Sinodalidad.

En camino sinodal

En una Iglesia invitada por el Papa Francisco a caminar juntos, la Fiesta de Nuestra Señora de Aparecida quiere ayudar a descubrir que «el Sínodo es un camino al que el pueblo de Dios está llamado al encuentro mutuo, a la escucha de la realidad y al discernimiento, siempre en busca de la mejor comprensión de la realidad y la misión de la Iglesia en el tiempo presente.              La sinodalidad es una característica del cristianismo desde la Edad Antigua. La Iglesia católica, ya en sus orígenes más remotos, es sinodal, participativa y comunitaria», según el rector del Santuario Nacional, el padre Eduardo Catalfo.

Cada día contará con dos celebraciones principales, a las 15:00 horas, presididas cada día por un misionero redentorista, y a las 19:00 horas, con la presidencia de nueve arzobispos, titulares y eméritos, que representan las cinco grandes regiones en las que se divide el país, buscando reflexionar sobre una Iglesia de comunión, participación y unión fraterna.

Momento de caridad con los más pobres

No podemos olvidar que fue en Aparecida donde hace 15 años tuvo lugar la última Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. En esta V Conferencia del Celam, que tuvo como relator al cardenal Jorge Mario Bergoglio, surgieron las líneas que marcan hoy el camino de la Iglesia latinoamericana, pero también de la Iglesia universal, dado que el entonces arzobispo de Buenos Aires es hoy el obispo de Roma, el papa Francisco.

Una novena que quiere ser también un momento de caridad, de cercanía a las personas necesitadas, haciendo realidad una Iglesia que ayude a los pobres en su necesidad.                    El Santuario Nacional de Aparecida hace un llamamiento a los peregrinos que participarán en las celebraciones y a los que visitarán la Casa de la Madre para que donen alimentos, materiales de limpieza e higiene personal. Los artículos recogidos se destinarán a instituciones benéficas de Aparecida y región.

Nueve arzobispos de todas las regiones de Brasil

«Con María, construir una Iglesia sinodal» será el tema del 3 de octubre, primer día de la Novena, que será presidida por el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de Sao Paulo y primer vicepresidente del Celam. El día 4, los devotos de Nuestra Señora de Aparecida serán invitados a reflexionar sobre el tema: «Con María, construir una Iglesia-participación», teniendo como presidente de la celebración al arzobispo de Manaos, cardenal Leonardo Ulrich Steiner.

Mons. Wilson Tadeu Jönck, arzobispo de Florianópolis presidirá la tercera noche de la Novena, reflexionando sobre el tema: «Con María, construir una Iglesia-comunión«. El 6 de octubre, el tema de reflexión será: «Con María, construir una Iglesia-misión», con la presencia de Mons. Jacinto Furtado de Brito Sobrinho, arzobispo de Teresina. En el quinto día del Novenario, el presidente de la celebración será Mons. Mario Antonio da Silva, arzobispo de Cuiabá y segundo vicepresidente de la CNBB, que reflexionará sobre el tema: «Con María, construir una Iglesia de la escucha, el encuentro y el discernimiento».

El arzobispo de Olinda y Recife, Dom Antonio Fernando Saburido, presidirá la Novena del 8 de octubre, que tendrá como tema de reflexión: «Con María, construir una Iglesia de unión fraterna». La séptima noche de la Novena será presidida por Mons. Anuar Battisti, arzobispo Emérito de Maringá, quien reflexionará sobre el tema: «Con María, construir una sociedad humana de justicia y paz». O penúltimo día será presidido por Mons. Mauricio Grotto de Camargo, arzobispo de Botucatu, que reflexionará sobre el tema: «Con María, bajo la fuerza del Espíritu, construir la amistad social». Finalmente, el día 11, la celebración será presidida por el primer vicepresidente de la CNBB, Mons. Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre, reflexionando sobre el tema: «Con María, la Iglesia de Brasil renueva su ardor misionero».

Recuperadas actividades suspendidas durante la pandemia

El 12 de octubre, solemnidad de Nuestra Señora de Aparecida, los festejos comenzarán temprano, con la alborada a las 4:50 horas. El programa del Santuario Nacional para ese día incluye seis celebraciones eucarísticas. La Misa Solemne, presidida por el arzobispo de Aparecida, Mons. Orlando Brandes, será a las 9h.

En el programa de preparación de la Fiesta de Nuestra Señora de Aparecida, está prevista una procesión en la tarde del 5 de octubre, siendo recuperadas las actividades que fueron suspendidas durante la pandemia del Covid-19, como el Festival de la Patrona el 8 de octubre, que reunirá a varios músicos con canciones en homenaje a Nuestra Señora Aparecida, el Programa Especial Terra de la Patrona el 9 de octubre, el paseo en bicicleta en la mañana del 10 de octubre, la Procesión al Puerto de Itaguaçu, lugar donde fue encontrada su imagen en 1717, en la noche del 11 de octubre, y la Procesión Solemne en la tarde del 12 de octubre

«Predicate Evangelium» en el encuentro de cardenales

Cardenal Czerny: “Praedicate Evangelium, una experiencia de Iglesia y una esperanza de Iglesia”

Encuentro de cardenales sobre Praedicate Evangelium
Encuentro de cardenales sobre Praedicate Evangelium

Omella: «Se insiste mucho en evangelizar y que la Iglesia y todas las estructuras están para evangelizar y no para fiscalizar, para imponer, sino anunciar a Jesucristo”

“Nuestra gran misión es evangelizar, el problema es cómo”

Maradiaga: “No se considera un simple texto canónico, sino un nuevo espíritu”

“Al Santo Padre se le veía muy bien, estaba muy contento”

Por| Luis Miguel Modino, enviado especial a Roma

Casi doscientos cardenales reunidos en el Aula del Sínodo para debatir sobre la última Constitución del Papa Francisco, la Praedicate Evangelium, un encuentro que ha comenzado con la escucha de unos a otros, algo de particular importancia en un colegio cardenalicio que recoge “las voces de las muchas iglesias que son representadas”, como afirma el Cardenal Michael Czerny, que no duda en calificar el momento como una “una experiencia de Iglesia y una esperanza de Iglesia”.

Omella: «Todas las estructuras están para evangelizar»

En la misma línea se ha expresado el Cardenal Omella, que ha destacado la fraternidad, normalidad y clima de libertad vivido entre los purpurados, que ve como un modo de “poner en práctica la sinodalidad”. El arzobispo de Barcelona ha destacado, como recoge el preámbulo de la última Constitución Apostólica de Francisco, “donde se insiste mucho en evangelizar y que la Iglesia y todas las estructuras están para evangelizar y no para fiscalizar, para imponer, sino anunciar a Jesucristo”, señala el presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Ha sido algo en lo que también ha insistido el Papa en su breve alocución inicial, haciendo ver que “en el fondo es desarrollar el Concilio Vaticano II y la sinodalidad, que trabajemos en esa línea de trabajar en comunión”. Algo que tiene que ser llevado a cabo en las diócesis y parroquias, “porque si no, no tiene sentido”, insiste el Cardenal Omella, que ha afirmado que esto ha sido resaltado en los grupos. Desde su punto de vista, “todos estamos implicados, no solo los cardenales y los que trabajan en las curias, sino obispos, sacerdotes, padres de familia y todos los bautizados”.

¿Cómo evangelizar?

Para el presidente del episcopado español, “nuestra gran misión es evangelizar, el problema es cómo”, insistiendo en la necesidad de hechos más que palabras, “sobre todo de caridad, de fraternidad, de trabajar por la justicia, por la paz”. En ese sentido, dijo que, en su grupo de trabajo, en que los cardenales han sido divididos por lenguas, se ha recordado la Carta de Diogneto, donde se insiste en que los cristianos tengan un estilo distinto, que sean “como el alma dentro del cuerpo”, algo a lo que ha llamado a asumir sin ninguna vergüenza.

De modo alguno se puede hablar de pre-cónclave, algo en lo que ha insistido el arzobispo de Barcelona, como también hizo el cardenal Rodríguez Maradiaga, que llegó a ver estas especulaciones como “telenovela barata”, reconociendo el presidente de la Conferencia Episcopal Española que “conocer a cardenales de otros lugares, eso nos hace crecer en comunión y en conocimiento, eso es bueno”, pero sin que eso pueda llevar a hablar de pre-cónclave”.  

Al hablar de la Praedicate Evangelium, el cardenal Maradiaga ha resaltado que “no se considera un simple texto canónico, sino un nuevo espíritu”, algo que ve como muy importante. Como en el caso del cardenal Omella, el purpurado hondureño ha destacado el que la Iglesia esté ante “un paradigma para que se pueda llevar a la práctica en las curias diocesanas”, un paso adelante muy bueno, según él.

‘Meter el diente’ al texto

Sobre la intervención del Papa, Rodríguez Maradiaga ha resaltado su agradecimiento a todo el trabajo de la Curia, y en su insistencia “en que le metamos el diente y la pongamos en práctica”. Un encuentro del que no espera sorpresas, inclusive ningún nuevo nombramiento inmediato entre el alto escalón curial.

Finalmente, el Cardenal Adalberto Martínez Flores, uno de los que recibió el capelo el pasado día 27 de agosto, ha destacado que “al Santo Padre se le veía muy bien, estaba muy contento”. El arzobispo de Asunción ve este momento como oportunidad de los cardenales para conocerse, resaltando la alegría del pueblo paraguayo por su nombramiento, “por esta mirada del Santo Padre hacia el Paraguay”.

El octavo consistorio del Papa Francisco

Seguir a Jesús «en el camino de su misión», invitación del Papa a los nuevos cardenales

Hoy, ser cardenal es algo que escapa a todo tipo de quiniela, cualquiera puede serlo, incluso un dalit, un intocable en el sistema de castas de la India, un obispo con poco más de mil católicos en su diócesis, que aún dice no haber asimilado lo que representa su nueva misión, o alguien que vive en medio de la selva amazónica, y siente su llamada como un elemento que impulsa la nueva tarea que le ha encargado el Papa

Ser cristiano, también ser cardenal, es asumir la «carrera misionera» presente en el apóstol Pablo, «guiado, siempre impulsado por el Espíritu y la Palabra», un fuego presente en la vida de «tantos misioneros que experimentaron la fatiga y la dulce alegría de evangelizar, y cuya vida misma se convirtió en Evangelio, porque sobre todo fueron testigos»

Poco a poco la universalidad de la Iglesia se está convirtiendo en una realidad explícita en el colegio cardenalicio, cada vez más países tienen un cardenal entre sus ciudadanos. Cardenales que parecen preguntarse por qué Dios, Jesús y el Santo Padre quieren contar con ellos

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Seguir a Jesús es la llamada que todo bautizado recibe, una llamada que con el paso de los años se va concretando de diferentes maneras, hasta llegar a asumir cargos, servicios, también en la Iglesia, que a menudo muestran que los caminos de Dios siempre nos sorprenden.

Ser cardenal se ha convertido en algo diferente, una afirmación que este 27 de agosto se ha vuelto a confirmar. Desde hace muchos años, las sedes cardenalicias se habían convertido en una costumbre en la vida de la Iglesia. Hoy, ser cardenal es algo que escapa a todo tipo de quiniela, cualquiera puede serlo, incluso un dalit, un intocable en el sistema de castas de la India, un obispo con poco más de mil católicos en su diócesis, que aún dice no haber asimilado lo que representa su nueva misión, o alguien que vive en medio de la selva amazónica, y siente su llamada como un elemento que impulsa la nueva tarea que le ha encargado el Papa.

Son las sorpresas de un Papa que en sus primeras palabras como Pontífice dijo que había llegado desde el fin del mundo, algo que ha marcado su vida, en su forma de vivir y actuar, dejándose guiar por los sueños que nacen de Dios y se concretan en formas nuevas para una Iglesia llamada a responder a los designios del Espíritu.

Lo importante es asumir que «el Señor nos llama de nuevo a ponernos detrás de él, a seguirle en el camino de su misión«, como recordó el Papa Francisco a los neocardenales. Una misión que es servicio, subrayó el Santo Padre, consecuencia de ser enviado por Jesús, que «quiere comunicarnos su valor apostólico, su celo por la salvación de todo ser humano, sin excluir a nadie». Siguiendo la imagen del fuego, el Papa Francisco afirmó que en Jesús «arde la misericordia del Padre en su corazón».

Ser cristiano, también ser cardenal, es asumir la «carrera misionera» presente en el apóstol Pablo, «guiado, siempre impulsado por el Espíritu y la Palabra», un fuego presente en la vida de «tantos misioneros que experimentaron la fatiga y la dulce alegría de evangelizar, y cuya vida misma se convirtió en Evangelio, porque sobre todo fueron testigos», subrayó el Obispo de Roma.

El Papa Francisco continuó relatando cómo el fuego, que se hace presente en las brasas, acompaña la vida del pueblo de Dios, un Dios que es «mansedumbre, fidelidad, cercanía y ternura». Un fuego de brasas que se hizo presente en la vida de los santos, poniendo como ejemplo a San Carlos de Foucauld, pero también en tantos santos que son presencia de Dios «en el trabajo, en las relaciones interpersonales, en las reuniones de las pequeñas fraternidades», pero también en la vida sacerdotal «entre la gente de la parroquia», en la vida matrimonial, en su vida como ancianos.

El Papa citó el ejemplo de los cardenales Casaroli y Van Thuân, ejemplos de amor en las cosas grandes y pequeñas, afirmando que «este es el corazón de un sacerdote, el corazón de un cardenal». A los nuevos cardenales, el Papa Francisco les pidió que volvieran su mirada a Jesús, pues quiere encender el fuego «de nuevo en los márgenes de nuestras historias cotidianas». Es él quien llama a cada uno por su nombre y pregunta: «¿puedo contar contigo?«.

Poco a poco la universalidad de la Iglesia se está convirtiendo en una realidad explícita en el colegio cardenalicio, cada vez más países tienen un cardenal entre sus ciudadanos. Cardenales que parecen preguntarse por qué Dios, Jesús y el Santo Padre quieren contar con ellos. Las respuestas irán apareciendo poco a poco, en la sencillez presente en quienes no tienen problema en ensuciarse las manos para servir a ese pueblo sencillo que muchos de ellos pastorean, superando dificultades que no impiden sino que animan a ir más allá, siendo firmes en la misión de una Iglesia que sigue llamando por los caminos de Dios, alguien siempre sorprendente.

Ante la reunión de los cardenales con el Papa

Cardenal Sergio da Rocha: «La dimensión de servicio, de misión, son fundamentales para la Curia Romana»

Cardenal Sergio da Rocha
Cardenal Sergio da Rocha

Es un momento «de vivir la propia sinodalidad entre los cardenales, que son los primeros en estar en sintonía con el Papa Francisco y en valorar cada vez más esta propuesta de caminar juntos en las diversas instancias de la propia Iglesia»

Subraya la importancia de que «la Curia pueda contar cada vez más con la diversidad de las vocaciones y de los ministerios, pero también con la diversidad regional, con la pluralidad de las expresiones de la Iglesia en el mundo, ya que hemos tenido un esfuerzo muy hermoso del Papa para traer a la Curia Romana a representantes de la Iglesia en los distintos continentes»

«Los cardenales somos servidores de la Iglesia, en primer lugar al servicio del propio Papa, de lo que el Papa define como servicio para cada cardenal»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Cardenales-brasileños

Un encuentro para reflexionar sobre la última Constitución Apostólica del Papa Francisco: Praedicate Evangelium. Ese es el objetivo del encuentro que los días 29 y 30 de agosto, en el Aula del Sínodo, reúne a todos los cardenales de la Iglesia, también a los eméritos.

Uno de ellos es el arzobispo de Salvador de Bahía, el Cardenal Sergio da Rocha, que ve este momento como «muy especial, de colegialidad viva entre nosotros los obispos, pero muy atento, muy en sintonía con la misión de la Iglesia en el mundo entero». El Primado de Brasil recuerda que «el Papa Francisco ha hablado mucho de la sinodalidad y naturalmente de la colegialidad episcopal», destacando que es un momento «de vivir la propia sinodalidad entre los cardenales, que son los primeros en estar en sintonía con el Papa Francisco y en valorar cada vez más esta propuesta de caminar juntos en las diversas instancias de la propia Iglesia».

El Cardenal da Rocha reconoce que «siempre se esperan reformas o iniciativas que expresen cambios de orden práctico, pero sobre todo hay que acoger el espíritu de la propia constitución, de la propia propuesta para la Curia Romana, que es precisamente de comunión, de servicio y de misión». Insiste en la necesidad de «vivir la comunión, vivir la misión en una actitud permanente de servicio, de una Iglesia servidora y solidaria«. En este sentido, afirma que esto tiene que ser asumido por la Curia Romana «en su vida cotidiana y en sus estructuras, lo que se desea para toda la Iglesia, que seamos realmente una Iglesia que promueva cada vez más, que experimente cada vez más la comunión, esta dimensión de servicio. Los que trabajan en la Curia Romana son ahora servidores de la Iglesia, y por supuesto, en vista de la misión de la Iglesia».

curia

El arzobispo de Salvador no duda en afirmar que «esta dimensión de servicio, de misión, es fundamental para la Curia Romana, como lo es para toda la Iglesia«. Estamos ante una invitación del Papa, también a la Curia, que «quiere incluir en esta perspectiva sinodal a toda la Iglesia». El propósito del Papa, según el Primado de Brasil, es «hacer que la Curia Romana sea siempre más participativa en relación con la diversidad, la pluralidad de la Iglesia en el mundo». Subraya la importancia de que «la Curia pueda contar cada vez más con la diversidad de las vocaciones y de los ministerios, pero también con la diversidad regional, con la pluralidad de las expresiones de la Iglesia en el mundo, ya que hemos tenido un esfuerzo muy hermoso del Papa para traer a la Curia Romana a representantes de la Iglesia en los distintos continentes».

Para el Cardenal Sergio da Rocha, «la catolicidad de la Iglesia, en su esencia más genuina, exige esta pluralidad de la Iglesia en su acción». Dice que «quienes trabajan en la Curia pueden expresar y realizar mejor la realidad multiforme de la misión de la Iglesia en el mundo, buscando siempre lo esencial, lo que nos une como Iglesia. Pero no cabe duda de que esta representación, contando especialmente hoy con la presencia de las mujeres, es fundamental».

El cardenal puso como ejemplo el Dicasterio para los Obispos, del que forma parte, mostrando su alegría y felicitando al Papa Francisco «por la elección de las mujeres para integrar el propio dicasterio«, algo que considera de gran relevancia de cara a esta «tarea tan exigente que es el Dicasterio para los Obispos».

Una diversidad que está presente en el Colegio Cardenalicio, que «nos ayuda a los cardenales, porque es muy importante que cada cardenal tenga también otras perspectivas, conozca o escuche otras realidades de la Iglesia en el mundo para poder ayudar mejor al Papa en nuestro servicio a la Iglesia», subraya el purpurado. En ese sentido, «los cardenales somos servidores de la Iglesia, en primer lugar al servicio del propio Papa, de lo que el Papa define como servicio para cada cardenal».

Con esta presencia de cardenales procedentes de las más diversas regiones del mundo, las que a menudo se denominan periféricas, de regiones que se consideran de importancia secundaria en la actual geopolítica mundial, el Papa, al hacer esto, dice el arzobispo de Salvador, «no sólo está valorando a la Iglesia que está presente en todo el mundo, en los diferentes contextos socioculturales, sino que con ello la Iglesia local, a través de sus cardenales, puede contribuir mejor al Colegio Cardenalicio, pero sobre todo al Papa, al que estamos al servicio».

Ve como un signo de esperanza esta pluralidad de orígenes de los propios cardenales, algo que «tiene un significado eclesiológico muy hermoso, como expresión de la catolicidad de la Iglesia, esta pluralidad de orígenes de los propios obispos, pero también tiene una dimensión pastoral, de orden práctico, para que con esta presencia plural la Iglesia pueda llevar a cabo cada vez mejor su misión, buscando la unidad, pero respetando siempre la pluralidad de los contextos donde se desarrolla la misión