La dimensión dinámica de la sinodalidad

Mensaje con motivo de la Asamblea Plenaria de la CAL

Papa Francisco
Papa Francisco

Francisco, a la Iglesia latinoamericana: “Ocupar espacios es la tentación, abrir procesos es la actitud que permite la acción del Espíritu Santo»

En la sinodalidad “como niños pequeños damos pasos cortos y torpes”, ante lo que hace ver la necesidad de “una mayor conversión personal y pastoral”

“Cuando uno cree saberlo todo, el don no puede ser recibido”, un peligro para la sinodalidad

“Ocupar espacios es la tentación, abrir procesos es la actitud que permite la acción del Espíritu Santo”

«Sinodalidad es la dimensión dinámica, la dimensión histórica de la comunión eclesial fundada por la comunión trinitaria, que apreciando simultáneamente el sensus fidei de todo el santo pueblo fiel de Dios, la colegialidad apostólica y la unidad con el Sucesor de Pedro, debe animar la conversión y reforma de la Iglesia a todo nivel»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Presidente y secretarios de la CAL

La Pontificia Comisión para América Latina está reunida en Asamblea Plenaria de 24 a 27 de mayo. A ellos se ha dirigido el Papa Francisco en un video mensaje, mostrando su alegría por este encuentro después “de la prolongada pausa que ha causado la pandemia”.

En sus palabras, el Santo Padre ha hecho ver su deseo de que se hubiesen reunido antes de la convocatoria del Sínodo sobre la sinodalidad en la Iglesia, para reflexionar sobre la experiencia de camino sinodal de la Iglesia latinoamericana y caribeña en el postconcilio.

Haciendo un repaso de la historia de las Conferencias Generales del Celam, recuerda que “comunión” y “participación”, fueron las categorías-clave en la Conferencia de Puebla, y que «conversión pastoral» fue relevante en Santo Domingo y Aparecida. Una experiencia de sinodalidad que está presente en la vida pastoral, destaca el Santo Padre, advirtiendo de la necesidad de “que seamos más conscientes de nuestros límites para así poder madurar y dar frutos evangélicos en este camino”.

Se trata de vivir lo que estaba presente en la primera Iglesia, advierte el Papa, para lo que “como niños pequeños damos pasos cortos y torpes”, ante lo que hace ver la necesidad de “una mayor conversión personal y pastoral”. En ese sentido, destacó la disposición de la Iglesia en América Latina y el Caribe, para “reaprender a caminar juntos al momento de enfrentar los desafíos o los problemas pastorales y sociales propios del cambio de época”.

Cardeal Oullet

El Papa ha dicho tener “alergia a los pensamientos ya completos y cerrados”, poniendo como ejemplo el inicio de la Teología de la Liberación, que calificó como “una ideologización de lo que es un camino telúrico latinoamericano”, un camino agarrado a la tierra. Desde ahí ha insistido en la recta interpretación de las enseñanzas del Concilio llevada a cabo por la Iglesia en América Latina y el Caribe, reaprendiendo a “caminar juntos al momento de enfrentar los problemas pastorales, los problemas sociales propios del cambio de época”.

En ese camino ha destacado la fuerza del Espíritu, advirtiendo que “cuando uno cree saberlo todo, el don no puede ser recibido”, lo que ve como un peligro para la sinodalidad. Reflexionando sobre las características de ese don, que busca la unidad y la comunión, que se hace presente a través de las mociones, y lleva a vivir en un servicio constante a los demás, algo que se contrapone al pensamiento cerrado, que domina, controla, ocupa espacios.

Por eso ha advertido que “ocupar espacios es la tentación, abrir procesos es la actitud que permite la acción del Espíritu Santo”. Un Espíritu que es actual, con diversidad de carismas, crea la armonía de todas las diferencias. Desde ahí ha definido la sinodalidad como “parte de una eclesiología pneumatológica, es decir, espiritual”. También como parte de una teología eucarística, e inclusive “el punto en el que converge misteriosa pero realmente la Trinidad en la historia”.

Toma de posesión Emilce Cuda

Desde ahí, el Papa ha advertido que “la sinodalidad no es una moda organizacional o un proyecto de reinvención humana del pueblo de Dios. Sinodalidad es la dimensión dinámica, la dimensión histórica de la comunión eclesial fundada por la comunión trinitaria, que apreciando simultáneamente el sensus fidei de todo el santo pueblo fiel de Dios, la colegialidad apostólica y la unidad con el Sucesor de Pedro, debe animar la conversión y reforma de la Iglesia a todo nivel”.

En referencia a la CAL la ha llamado “a ser un organismo de servicio que colabore a que todos en América Latina y el Caribe ingresemos en un estilo sinodal de ser Iglesia, en el que el Espíritu Santo, que también nos llama a través del Pueblo Santo de Dios, sea el protagonista, y no nosotros”, insistiendo en la CAL como servicio, como diakonía, que ayude en la mejor comprensión de la realidad social y eclesial, y acompañe al Celam, la CEAMA y la Pastoral Hispana de Canadá y Estados Unidos.

También ha llamado a la CAL a generar nuevas dinámicas, a desinstalar los usos y costumbres clericales, ante un clericalismo que ve como una perversión “quietista”, a promover la verdadera sinodalidad, que “nos debe conducir a vivir más intensamente la comunión eclesial”, que nace del Bautismo. Por ello advierte ante el protagonismo unipersonal y llama a “sembrar y animar procesos que permitan que el pueblo de Dios, que camina en la historia, pueda participar más y mejor en la común responsabilidad que todos tenemos de ser Iglesia«, insistiendo en que “todos somos pueblo de Dios

IV Encuentro de la Iglesia católica en la Amazonía Legal

50 años de Santarém: «Un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización»

Celebración de los 50 años de Santarém

«Escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía»

«Buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda»

«Sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios»

Importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía

Grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

El Encuentro de Santarém, que tuvo lugar hace 50 años en el mismo lugar donde se celebra el IV Encuentro de la Iglesia en la Amazonía Legal, del 6 al 9 de junio, «es una expresión de gratitud a Dios por haber animado a tantos hermanos y hermanas laicos, religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos, a entrar en las diversidades de esta Amazonía con la misión de anunciar y testimoniar a Nuestro Señor Jesucristo y su obra misionera», según Mons. Irineu Roman. Las palabras del arzobispo fueron refrendadas por el alcalde local, que destacó el legado de la Iglesia católica en el municipio de Santarém.

Un encuentro que inició un camino que continúa hoy, aspecto que destacó Mons. Mario Antonio da Silva, arzobispo de Cuiabá, quien llamó a que la Iglesia siga «encarnada en la realidad y en la evangelización liberadora», en un camino en red, actitud presente en el recorrido de la REPAM. El vicepresidente de la CNBB llamó a «seguir unidos en la defensa de la vida humana y de toda la Creación», y junto a ello a «proclamar al mundo la Buena Noticia de la ecología integral», que definió como la prioridad de la vida humana para el cuidado de la casa común y de todos sus pueblos.

Santarém fue un momento importante para toda la Iglesia brasileña y celebrar sus Bodas de Oro «contribuye a reavivar con más fuerza en todos nosotros el compromiso asumido por nuestra Iglesia hace 50 años», según Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, que envió un mensaje en vídeo. El presidente de la CNBB destacó la importancia del Concilio Vaticano II y de la Conferencia de Medellín, viendo en el Documento de Santarém un instrumento para una evangelización de la Amazonía que respete las culturas de los pueblos originarios y esté al servicio de la preservación de la Amazonía.

El encuentro de Santarém celebra 50 años en un momento difícil, según Mons. Walmor, que denunció la deforestación y pidió una reacción misionera de la Iglesia en la Amazonía, a partir del Sínodo para la Amazonía y en la perspectiva del Sínodo sobre la Sinodalidad. Un tiempo de desafíos, pero también de esperanza, donde bajo la protección de Nuestra Señora de Nazaret, «sabemos escuchar las preciosas indicaciones del Espíritu Santo de Dios para nuevos pasos misioneros, esenciales para el compromiso de preservar y defender la Amazonía».

Mons. Leonardo Steiner definió el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal como «una pequeña asamblea sinodal». El presidente de la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB ve el Documento de Santarém como «un texto muy sencillo, pero muy práctico en términos de evangelización». Mons. Leonardo agradeció al equipo de preparación de un encuentro que quiere hacer memoria, una memoria que se lleva a cabo después del Sínodo, «fruto del camino iniciado en Santarém».

A partir del Documento, el arzobispo de Manaos llamó a «buscar nuevamente los elementos que puedan ayudar a nuestras Iglesias particulares en este camino de encarnación profunda», para que «la Iglesia haga visible el Reino de Dios», y promover, a partir del Sínodo para la Amazonía, una evangelización liberadora, que tenga en cuenta los sueños de la Querida Amazonía.

El Papa Francisco estuvo presente en el IV Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal, con un mensaje, en el que dice ver en este encuentro un «motivo de especial aliento», considerándolo «una ocasión de intensa acción de gracias al Altísimo por los frutos de la acción del Divino Espíritu Santo en la Iglesia en la Amazonía – durante estas últimas cinco décadas – y por todo lo que inspira».

Destacó que «las intuiciones de ese encuentro sirvieron también para iluminar las reflexiones de los Padres Sinodales durante el reciente Sínodo para la región panamazónica», alegrándose «por el compromiso de las Iglesias particulares de la Amazonía brasileña, a través de sus comunidades, en la realización de las indicaciones de la última Asamblea Sinodal». Pidió a los participantes que «sean valientes y audaces, abriéndose con confianza a la acción de Dios», y por medio del Espíritu, «anuncien el Evangelio con un nuevo compromiso y contemplen la belleza de la creación».

El Encuentro de Santarém puso de relieve una Iglesia de rostro amazónico, según Mons. Erwin Kräutler, que intervino virtualmente. El obispo emérito de la Prelatura del Xingú recordó las principales aportaciones de Santarém, que inspiraron las líneas prioritarias de la pastoral en la Amazonía: la encarnación en la realidad, a través del conocimiento y el contacto con el pueblo, en la sencillez, que se aprende del pueblo, y la evangelización liberadora, destacando el papel fundamental de los laicos comprometidos, lo que llevó a insistir en la formación de líderes locales.

Una experiencia Pascual, un paso que en la Iglesia católica se está dando, “pasar de lo local hacia lo universal, desde la Amazonía para la Iglesia Universal”, en palabras del cardenal Barreto. El purpurado peruano ha compartido como se está viviendo “este Kairós de la catolicidad, de la universalidad”, llamando a “mirar con los ojos de Dios y dejarnos mirar por la Amazonía”, una mirada que viene de los pueblos que habitan la región. Tras recordar y agradecer la labor del cardenal Hummes en la Iglesia de la Amazonía, destacó la gratitud y la profecía como elementos fundamentales que animan un camino sinodal que debe llevar a escuchar, discernir y actuar juntos.

Según la Hna. Marlene Betlinski, administradora parroquial del Área Misionera de Santa Clara, en la Archidiócesis de Santarém, el Documento de Santarém ha marcado el camino de la Iglesia local, idea reafirmada por Mons. Mario Antonio da Silva. Pero también marcó la vida del pueblo, según el testimonio de Felício Pontes, basado en su propia experiencia, que destacó la importancia de los laicos en la capilaridad de la Iglesia y la defensa de los derechos humanos en la Amazonía.

En la conferencia de prensa, Mons. Mario Antonio llamó, a partir de Santarém, ADN de la sinodalidad en la Amazonía, a avanzar desde los sueños de la Querida Amazonía para buscar una mayor posibilidad de encarnar el Evangelio y asumir la evangelización liberadora. Una encarnación que nace de la escucha, una forma de aprender a llevar a Jesús, según la Hna. Marlene, que llamó a una conversión para superar el clericalismo, basada en la escucha y el diálogo. La formación como prioridad, holística, más allá de la Iglesia, también surgió de Santarém, según Felicio, que ayudó a conocer lo que la Dictadura trató de ocultar. Un desafío que se vuelve actual, según el Fiscal de la República, y una posibilidad para ello es la campaña «Yo voto por la Amazonía», que lleva a abrir los ojos para reconocer a los lobos que devoran la Amazonía sin ningún escrúpulo, según Mons. Mario Antonio da Silva.

En la Iglesia de la Amazonía, la realidad siempre ha sido un elemento fundamental desde el que construir caminos. Santarém es un claro ejemplo de ello, que dio lugar a un documento donde se expone claramente esta realidad social y eclesial. 50 años después, la realidad sociopolítica en la Amazonía es desafiante, según Luis Fernando Novoa, algo que se concreta en grandes proyectos que llegan para destruir la Amazonía, poniendo la soberanía privada por encima de la soberanía social, desafiando a la Iglesia Católica a negociar una tregua que evite esta destrucción de la Amazonía. Frente a esto, la Iglesia tiene que ser compañera, creer en los pequeños, en los pobres, fortalecer una sociedad más allá del mercado.

En el análisis de la situación eclesial, Mons. Leonardo Steiner partió del Documento de Santarém y de Querida Amazonía, cuestionando: «¿Cómo estamos hoy como Iglesia en la Amazonía?», y desafiando a los participantes del encuentro a intentar «situarnos como nuestros hermanos hace 50 años». Siguiendo el Documento de Santarém, analizó los pasos a seguir para poner en práctica sus líneas prioritarias: encarnación en la realidad y evangelización liberadora.  

En relación a Querida Amazonía insistió en que los sueños son dimensiones de una única realidad, de un todo, un llamado a la Iglesia a estar presente en cada una de las realidades, a inculturarlas, llamando a salir al encuentro para descubrir lo más significativo. Entre estos elementos significativos, algunos fueron compartidos en los diferentes testimonios de algunos de los participantes en el encuentro.

El día terminó con la celebración de los 50 años del Documento de Santarém, con la presencia del pueblo de la Arquidiócesis en la Iglesia de San Francisco. Fue un momento para recordar un Documento que hizo de la Iglesia una red de comunidades y una de las mayores defensoras de la vida de los pueblos originarios, del derecho a la tierra, regalo de Dios a todos sus hijos e hijas. Fue un momento en el que Mons. Leonardo Steiner, presidente de la celebración, llamó a ser cada vez más sal de la tierra y luz del mundo, lo que ayuda a saborear la vida y a maravillarse de un mundo lleno de vida.

131 años de Rerum Novarum

Rerum Novarum
Rerum Novarum

El Celam lanza un mensaje por el Día de las Encíclicas Sociales y la Doctrina Social de la Iglesia

“Alrededor del 80% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes y que casi 29 millones de personas buscan y no encuentran un empleo”

«Algunos no duermen porque tienen hambre y otros no pueden dormir por miedo a los que tienen hambre»

«Por nuestras calles y por nuestros campos transitan muchos Cristos que necesitan de nuestra solidaridad”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

La celebración del Día de las Encíclicas Sociales y la Doctrina Social de la Iglesia, cuando se 131 años desde que el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, ha motivado un mensaje del Consejoso Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), firmado por su presidente Mons. Miguel Cabrejos.

El texto relata brevemente lo que le preocupaba al Papa León XIII al escribir aquella encíclica, haciendo ver que es algo que, concretado en situaciones similares, continúa sucediendo hoy, en un continente donde “alrededor del 80% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes y que casi 29 millones de personas buscan y no encuentran un empleo”. Algo que las lleva a la miseria y al ser víctimas de trabajo esclavo, “especialmente entre los muchos millones de migrantes que ya no solo van del campo a la ciudad, sino de país en país”.

El presidente del Celam denuncia que “unos pocos acumulan riqueza, mientras que miles de millones observan con dolor las maravillas científicas, porque van siendo descartados de los avances”, algo especialmente presente en el continente latinoamericano, donde “la riqueza, el poder, el acceso a la cultura, la educación y la salud, se concentran en pocas manos”.

El texto cita a don Hélder Câmara, que dice que “algunos no duermen porque tienen hambre y otros no pueden dormir por miedo a los que tienen hambre”, denunciando ser una “¡situación clama al cielo!”, y reclamando ser “¡una región de hermanos y hermanas que comparten la riqueza producida, que alcanza para que nadie viva en una condición indigna de los hijos de Dios!”.

Mons. Cabrejos

El mensaje quiere ayudar a que la voz de la Iglesia resuene para llamar “a las conciencias para construir justicia”, pues “si calláramos, las piedras gritarían”. En ese punto cita las palabras de Benedicto XVI y Francisco en las que justifican la opción por los pobres.

Las encíclicas sociales son vista por el Celam como instrumentos que “han inspirado parte de la legislación laboral y previsional, la conceptualización de los derechos humanos, la promoción de procesos de paz en muchos lugares del mundo”, algo asumido por la Iglesia de Latinoamérica y el Caribe. Hoy eso se expresa “en la defensa de los pueblos originarios y la responsabilidad con el medio ambiente en la Amazonía; en la atención a los migrantes en 650 puntos de apoyo distribuidos en nuestro continente; en la educación de millones de niñas, niños y jóvenes para alcanzar mejor futuro; en millares de personas que reciben atención sanitaria y compañía cuando su salud se deteriora, en el cuidado de las víctimas del Covid 19”.

Pero también se reconoce que “queda mucho más por hacer”, por lo que se invita a seguir avanzando. Ello “porque por nuestras calles y por nuestros campos transitan muchos Cristos que necesitan de nuestra solidaridad”, llamando a unirse con todos en ese camino. 

Finalmente se recuerda que la Doctrina Social de la Iglesia “está en permanente cambio y enriquecimiento”, viéndola como “fundamento y estímulo para la acción”. Para ello piden la intercesión de “Nuestra Madre, María de Guadalupe, siempre servicial y solidaria”, buscando “nos anime en la escucha y el discernimiento de los clamores de los pobres y de la tierra para que con la enorme capacidad creativa de las personas seamos capaces de ponerlos al servicio de la justicia y la paz”.

La sinodalidad es el futuro de la Iglesia

(SDN. CELAM/ Paola Calderón Gómez). – <<No tengamos miedo de sentarnos a la mesa con los que piensan diferente, las voces diferentes nos enriquecen, eso es sinodalidad>>, esta fue una de las reflexiones del Padre Luis Miguel Modino, miembro del Centro para la Comunicación del Celam e invitado al ciclo de conversatorios del Servicio Pastoral de la Comunicación  (SEPAC) de las hermanas Paulinas en Brasil, este 5 de enero.

El camino de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, fue el tema central del encuentro virtual que cada semana analiza diversas cuestiones relacionadas con el mundo de la comunicación.

Moderado por la hermana Joana Puntel, el encuentro analizó desde diversas perspectivas la trascendencia de la Asamblea Eclesial; tomando como punto de partida la doble experiencia del Padre Luis Miguel, un misionero con un amplio conocimiento de la realidad de los pueblos de la Amazonía y periodista al servicio de diversos medios de comunicación en América y Europa.  

Trayendo a la memoria la rueda de prensa final de la asamblea Eclesial en la que el presidente del Celam Monseñor Miguel Cabrejos, explicó que estamos ante algo que no tiene vuelta atrás por su carácter inédito e histórico; el Padre Luis Miguel Modino recordó que la historia de este proceso se remonta a 1955, pues la  iglesia de América Latina y el Caribe desde antes del Concilio Vaticano II ya había iniciado sus reflexiones y debates respecto al itinerario que debía seguir, razón suficiente para la realización de cinco conferencias generales del episcopado, cada una con objetivos precisos y una búsqueda común: la Evangelización del continente.

Las búsquedas de la Iglesia latinoamericana

Al respecto, el consagrado resumió la historia de estas conferencias que ahora son antecedentes del proceso de transformación y búsqueda de sinodalidad de la Iglesia continental respondiendo a la llamada del  Papa Fransisco.

La primera conferencia realizada en Río de Janeiro en 1955 se asocia con la fundación del Celam. Trece años después en 1968 la sede fue Medellín, allí se dio prioridad a las realidades del continente y las disposiciones del concilio vaticano II. En 1979, el turno fue para Puebla en México, asumiendocomo base de análisis la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi del Papa Pablo VI.

De la misma forma el Padre Modino recordó que  la década de los 90 llegó con la IV Conferencia de Santo Domingo, centrada en la necesidad de emprender procesos de Nueva Evangelización y trabajar por la promoción humana y la cultura cristiana. La última Conferencia se realizó en 2007 en Aparecida y dejó como impronta la realización de una misión continental lo que para el sacerdote es un acontecimiento de vital importancia en la historia de la iglesia brasileña.

De lo episcopal a lo eclesial

Sin embargo, -anota el misionero- cumplido el tiempo para convocar otra asamblea, el Papa Francisco, hace esta convocatoria a una asamblea Eclesial, en la que se incluye a todo el pueblo de Dios, un encuentro más allá del contexto episcopal.  Se trata de una clara invitación a sentarse a la mesa en actitud de escucha y voluntad de aprender, entendiendo la necesidad de discernir juntos, porque solo de esta forma somos iglesia.

Así el Padre Luis Miguel Modino aseguró que desde cualquier tipo de consagración estamos desafiados a construir nuevos caminos, a escuchar con atención, despojados de los preconceptos o prejuicios que condicionan y le restan legitimidad a la escucha de otro.

Prueba de ello fue la reciente experiencia de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, donde más de mil personas se unieron desde la virtualidad o la presencialidad en la casa Lago, sede del episcopado mexicano; para experimentar con cada actividad que era grandiosos sentarse en unidad, superar todo tipo de fronteras para discutir juntos y buscar el menor camino.

Sin desconocer que la Iglesia está acostumbrada a hablar y no a escuchar, el misionero indicó que la Iglesia tiene que estar preparada para escuchar y hablar con parresía, para responder cada vez  mejor a las necesidades pastorales de las comunidades.

Sin olvidad que la Iglesia no puede ser solo episcopal, que la prioridad fundamental es acogerlos a todos, darle voz a los que históricamente han sido excluidos, como los pueblos originarios, las mujeres y los jóvenes entre otros colectivos.

Escucha activa

¿Realmente estamos dispuestos a escuchar al Pueblo de Dios? Cuestionó el Padre Modino, porque tiene la certeza de que este tipo de procesos pueden incomodar, pero si no se emprenden con valentía no se podrá avanzar en los desafíos de la Iglesia de cara al momento histórico que estamos viviendo.

Citando un ejemplo de este proceso, habló de los jóvenes y de la necesidad de incluirlos, más allá de las tareas, porque, así como la manifestaron en la Asamblea Eclesial, desean hacer parte de las decisiones, los procesos y as acciones que determinan; mucho más cuando son ellos los líderes en temas como el cuidado de la casa común, la defensa de las víctimas de injusticias sociales y eclesiales y que de no ser escuchados pueden colocar en riesgo la experiencia de la sinodalidad.

Los desafíos

Superar las actitudes del clericalismo, unirse al discernimiento con el pueblo de Dios, abandonar los discursos elaborados con lo que la Iglesia está preparada para responder son menospreciar el aporte del diferente, escuchar activamente con un corazón abierto y disponible como sería el de Jesús. Estos en opinión del sacerdote son los mayores desafíos porque la Iglesia no puede ignorar la realidad, su misión es responder desde Dios a los clamores de la gente.

Finalizada la asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el Padre Luis Miguel Modino advirtió sobre la importancia de cuestionarse sobre aquello que debe pasar en las parroquias, las comunidades para promover esa necesaria escucha del pueblo de Dios, para que los documentos no se queden en las bibliotecas como las exhortaciones, las cartas encíclicas y otros documentos de Magisterio, para ello asegura será necesario trabajar, para que la comunión, la participación y la misión no sean el slogan de un sínodo sobre la sinodalidad que representa la siguiente etapa de la asamblea Eclesial para el caso de América Latina y el Caribe.

La esperanza es que las Conferencias Episcopales den continuidad al proceso y que cada uno de los creyentes estén dispuestos a abrir camino, a llevar esperanza como fruto de la conversión del corazón, porque de lo contrario las Iglesias seguirán vacías y el número de jóvenes inquietos por escuchar la voz de Dios en el corazón será aún menor.

La canonización de Juan Bautista Scalabrini

Red CLAMOR ve en la canonización de Scalabrini un impulso al trabajo con migrantes

Juan Bautista Scalabrini
Juan Bautista Scalabrini

“Les felicitamos y nos felicitamos, pues todos los miembros de esta red nos sentimos muy cercanos a la familia scalabriniana”

Que el nuevo santo inspire y fortalezca “a toda la Iglesia a ser samaritana para salir al encuentro de todos los hombres y mujeres que migran en medio de grandes sufrimientos”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

La canonización del Beato Juan Bautista Scalabrini, dada a conocer este 21 de mayo, es motivo de inmensa alegría para la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas – Red CLAMOR.

Así lo ha manifestado en una carta enviada al Superior General de los Scalabrinianos, padre Leonir Chiarello, y a la Superiora General, Hna. Neusa Fátima Mariano, firmada por Mons. Gustavo Gutiérrez, presidente de la Red CLAMOR, y su secretario ejecutivo, Elvy Monzant, en la que “les felicitamos y nos felicitamos, pues todos los miembros de esta red nos sentimos muy cercanos a la familia scalabriniana”.

La carta destaca “el gran impulso que esta canonización significa para la obra de servicio a Cristo en la persona de los migrantes, refugiados y víctimas de trata”. Junto con ello relata el fenómeno de las migraciones en la historia de la humanidad, especialmente en los últimos tiempos, “abriendo para la Iglesia un necesario camino de servicio a los hermanos y hermanas que se ven en la necesidad de migrar”.

La Red CLAMOR destaca que el nuevo santo inspire y fortalezca “a toda la Iglesia a ser samaritana para salir al encuentro de todos los hombres y mujeres que migran en medio de grandes sufrimientos”. Junto con ello, afirma que “nuestro camino de santidad ha de pasar por el camino de servicio humilde y amoroso a Cristo, que sigue migrando”, llamando a seguir “con la tarea interminable de acoger, proteger, promover e integrar”

Entrevista al P. Dário Bossi

“Laudato Si’, quizás tiene sus principales profetas en las poblaciones minoritarias”

Dario Bossi, miembro de Iglesias y minería
Dario Bossi, miembro de Iglesias y minería

«En los años de la pandemia, los beneficios de las empresas mineras en América Latina se han disparado»

«Se pagan tres grandes categorías: las comunidades, que intentan defender sus territorios y modos de vida, los trabajadores y la naturaleza»

«Todavía estamos lejos de entender que la ecología integral es un paradigma que desmonta el modelo económico, político y cultural que hemos promovido hasta ahora, y que estamos tratando de arreglar en algunas piezas, en algunos engranajes que no están funcionando»

«Lo que falta es una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra»

 Luis Miguel Modino,

Dário Bossi con el Papa Francisco

La megaminería es algo cada vez más presente em América Latina, con un aumento durante la pandemia, tiempo en que los beneficios de las empresas mineras se han disparado. Es una cuenta que la pagan las comunidades, los trabajadores y la naturaleza.

Luchar contra eso es uno de los propósitos de la Red Iglesias y Minería, de la cual forma parte el padre Dário Bossi. En esta entrevista nos habla sobre la realidad de las comunidades afectadas, los pasos dados, destacando la Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismos, que recientemente recorrió varios países de Europa, inclusive visitó la Curia Vaticana.

Se trata de avanzar en todo lo apuntado por la Laudato Sí, de que las Iglesias hagan “un examen de conciencia muy severo y exigente para preguntarse hasta qué punto la Iglesia corre el peligro de ser cómplice de este sistema de muerte que está saqueando los territorios y la naturaleza”. Asumir “una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra”.

¿Cuál es la realidad latinoamericana en torno a la minería hoy en día?

La opción por el extractivismo depredador en América Latina viene de lejos. Ha sido una opción que ha atravesado diferentes países y diferentes espectros políticos, de derecha a izquierda, en todo el continente. Sin embargo, en este último periodo, la crisis pandémica, el aumento de la pobreza, la inflación, los impactos que la guerra en Ucrania ha provocado en la seguridad del acceso a las materias primas, los combustibles fósiles, los fertilizantes, en general el mineral, junto con la falta de seguridad de los flujos financieros y la vuelta al oro como instrumento que garantiza la estabilidad financiera, han contribuido a aumentar aún más el ritmo arrollador del extractivismo.

Tanto es así que, en los años de la pandemia, los beneficios de las empresas mineras en América Latina se han disparado. Esto es escandaloso si vemos la caída del Producto Interior Bruto de los países, la caída del acceso mínimo a los salarios y a los derechos de la población. Al aumento de la brecha entre los más ricos y los más pobres también ha contribuido el incremento de los beneficios de las grandes empresas mineras.

Minería ilegal

¿Quién paga la factura de todo esto?

Se pagan tres grandes categorías: las comunidades, que intentan defender sus territorios y modos de vida, los trabajadores y la naturaleza. Cada vez hay más comunidades amenazadas, porque la necesidad de un extractivismo que amplíe las fronteras, el freno es la llamada licencia social, que las empresas no siempre pueden obtener. La licencia medioambiental la conceden los Estados, que suelen ser cómplices de las grandes empresas, pero la licencia social tiene que ser garantizada por las personas que viven en los territorios, y esto no siempre es tan fácil de conseguir.

Ante este conflicto, la amenaza aumenta, la amenaza a los indígenas, como está ocurriendo aquí en Brasil con los proyectos de liberación de la minería en tierras indígenas, la amenaza a los campesinos, la amenaza a las comunidades que quieren mantener otro tipo de relación con sus territorios. Los trabajadores también están pagando la factura, porque lo vimos con fuerza durante la pandemia, pero sigue teniendo repercusiones hoy en día. El poder de negociación de las empresas ante la pérdida de derechos, la pérdida de salarios, la necesidad de trabajar de las personas, ha aumentado.

La gente tuvo que someterse cada vez más a los descuentos para reclamar el derecho al trabajo. La minería fue reconocida durante la pandemia como una actividad esencial, lo cual es absurdo, paradójico. Si observamos las existencias de minerales que se almacenan en muchos países, no era tan esencial. Fue posible reducir o incluso suspender la extracción por un tiempo durante la pandemia.

Pero aumentó su ritmo durante la pandemia, lo que demuestra la pérdida de poder de negociación de los trabajadores frente al poder de la empresa. De esto se desprende que la naturaleza es la que paga la factura, porque se perdió la expansión de la minería en regiones hasta entonces, como los territorios indígenas, las áreas protegidas, los parques naturales, las zonas fronterizas, que hasta entonces estaban sujetas a una legislación más estricta. Tanto desde el punto de vista de la minería ilegal, como de la minería de oro, como de la minería industrial, la expansión acaba afectando a los derechos de la naturaleza.

Caravana Ecología Integral

Está haciendo algunas denuncias que han hecho en los últimos años diferentes organizaciones, incluida la Iglesia Católica, en referencia a la minería. Recientemente, una caravana latinoamericana visitó seis países europeos, haciendo estas y otras denuncias, incluso al Vaticano. ¿Qué importancia puede tener esta caravana para el futuro?

La caravana quería dialogar tanto con la sociedad civil como con las Iglesias. En primer lugar, quería llevar la solidaridad del Sur Global a una Europa que se siente fuertemente amenazada por la guerra, que es una guerra de disputas territoriales por las materias primas. Una guerra que disputa los canales para el flujo de materias primas.

Es, por tanto, una guerra que los países del Sur viven constantemente, quizá de forma menos visible pero constantemente efectiva, en las muertes, en la militarización de los territorios, en la alianza entre ejércitos, empresas y actividades extractivas ilegales. Un Sur Global que quiere mostrar su solidaridad con Europa y gritar que el origen de este tipo de violencia bélica no es más que el modelo de extractivismo depredador que se ha reproducido en tierras que hasta entonces se sentían protegidas, seguras y en paz.

Además de esta solidaridad, la caravana quería denunciar este modelo y las guerras que se libran en este lado. Incluyendo la denuncia de las consecuencias y perspectivas que el nuevo contexto de conflicto internacional provocará en los países del Sur Global, no sólo en América Latina, sino también en África. Por último, la caravana ha querido hacer un llamamiento a la solidaridad, para elevar la capacidad que la sociedad civil y la Iglesia europea siempre han tenido, y que es necesario reavivar para aliarse con las Iglesias y comunidades latinoamericanas.

Laudato Si´

Después de 7 años de la encíclica Laudato Si’, ¿en qué medida ha sido asumida por la Iglesia? ¿Hasta qué punto la Iglesia ha asumido que la defensa de la Casa Común es una misión que no se puede dejar?

Todavía estamos lejos de entender que la ecología integral es un paradigma que desmonta el modelo económico, político y cultural que hemos promovido hasta ahora, y que estamos tratando de arreglar en algunas piezas, en algunos engranajes que no están funcionando. Estamos lejos de cambiar el modelo de manera radical, estamos lejos de descolonizar nuestras visiones, como iglesias y como sociedad para aprender que el mensaje de Laudato Si’, quizás tiene sus principales profetas en las poblaciones minoritarias o en las intuiciones minoritarias vividas por grupos que no tienen poder.

Pero, por otro lado, hay signos de esperanza, porque la Iglesia ha sido capaz, a través del Sínodo de la Amazonia, de establecer alguna nueva alianza, de hacer aflorar la voz protagonista de estos pueblos, de revertir algún movimiento que estaba excluyendo el protagonismo de estos pueblos. Sólo estamos al principio de un gran proceso.

Las iglesias tienen que hacer constantemente un examen de conciencia muy severo y exigente para preguntarse hasta qué punto la Iglesia corre el peligro de ser cómplice de este sistema de muerte que está saqueando los territorios y la naturaleza. Y hasta qué punto, incluso sin ser cómplice, su neutralidad, supuestamente equidistante, esta neutralidad silenciosa corre el riesgo de volverse inerte, incapaz de transformar, incapaz de tomar posición junto a estas comunidades proféticas. La conversión ecológica que puede nacer de este examen de conciencia radical es algo que nos interpela mucho.

¿Y qué falta en la Iglesia para que esto se asuma?

Lo que falta es una opción renovada, como dice la encíclica Laudato Si’, por los pobres y por la Madre Tierra. Esto es radical, es simple, pero al mismo tiempo es esencial, no se puede camuflar con otras opciones pastorales. Una opción pastoral decisiva que ponga en el centro el grito de los pobres y el grito de la Madre Tierra tendrá consecuencias en la organización de la pastoral, en las prioridades, en los grupos de trabajo, en el poder en la Iglesia y en el valor profético de la denuncia. Si tenemos el valor fundamental de poner el grito de los pobres y de la Madre Tierra en el centro como tema.

En ese sentido, es bueno destacar el apoyo de la Iglesia al Foro Pan Amazónico de Belem en julio, la importancia de que la Iglesia coopere con los movimientos sociales, otro gran llamado del Papa Francisco. Aquí, en América Latina, la Iglesia acoge este llamado del Papa, lo reaviva uniéndose al Foro Pan Amazónico de Belem, donde la REPAM estará presente para relanzar el Sínodo para la Amazonía en un diálogo más abierto, más amplio, más pan amazónico.

La Caravana por la Ecología Integral

Mons. Vicente Ferreira: «La Iglesia sigue siendo muy lenta en este tema de la ecología integral»

Mons. Vicente de Paula Ferreira
Mons. Vicente de Paula Ferreira

«La alternativa principal y fundamental es que nuestras comunidades tienen que tener la soberanía de elegir su forma de vida, y eso es lo que la minería muchas veces no hace, porque termina imponiendo sus proyectos»

«Un punto que es fundamental es la disputa por el lenguaje, por la narrativa, por la visibilidad. Desgraciadamente, este sistema hegemónico y capitalista que está ahí, que sólo piensa en el beneficio, tiene en sus manos el poder de la comunicación»

«No fuimos allí sólo a pedir ayuda al Vaticano, fuimos a ofrecer nuestra historia, nuestra espiritualidad, nuestra defensa de nuestros pueblos y las experiencias concretas que tenemos en nuestro territorio»

«La Iglesia debe acelerar su proceso de resistencia y defensa de nuestros pueblos»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Dom Vicente Ferreira

El objetivo de la Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismo, formada por 10 personas de Colombia, Ecuador, Honduras y Brasil, que visitó Alemania, Italia, Bélgica, Austria y España, del 22 de marzo al 6 de abril, fue visibilizar «todas esas heridas que estos megaproyectos extractivistas causan a América Latina».

Uno de ellos fue Mons. Vicente de Paula Ferreira, secretario de la Comisión Especial para la Ecología Integral y la Minería de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), quien, de regreso a Brasil, explica en esta entrevista lo que vivió durante los encuentros y lo que esto significa para las comunidades afectadas por la minería, víctimas de crímenes que sepultan el futuro de muchas personas.

¿Cómo fue su experiencia de poder visitar varios países de Europa para dar visibilidad a la realidad de la minería en América Latina?

La Caravana por la Ecología Integral en Tiempos de Extractivismo, fuimos un grupo de 10 personas de la Red de Iglesias y Minería, de Colombia, Ecuador, Honduras y Brasil. La palabra es exactamente esa, sacar a la luz todas esas heridas que estos megaproyectos extractivos causan a América Latina.

Incluso trayendo crímenes como el de Brumadinho, Mariana, también llevamos la realidad de Piquiá de Baixo en Maranhão, Putumayo y Caldas, en Colombia, para mostrar a entidades eclesiales y civiles de cinco países de Europa, que fueron Alemania, Italia, Bélgica, Austria y España, esas voces. No son sólo denuncias, sino también anuncios, como hemos respondido varias veces cuando nos han preguntado: Pero ¿cuál es la alternativa?

La alternativa principal y fundamental es que nuestras comunidades tienen que tener la soberanía de elegir su forma de vida, y eso es lo que la minería muchas veces no hace, porque termina imponiendo sus proyectos a costa de expulsar a las familias de sus territorios, con la contaminación del aire, del agua y la devastación de la naturaleza. Esta fue la experiencia que tuve en esta caravana.

Mons. Vicente de Paula Ferreira y Cardenal Hollerich

¿Cuál ha sido la reacción de la sociedad civil y de la Iglesia en Europa ante lo denunciado y anunciado?

Mucha empatía, mucha aceptación, sensibilidad, aunque vemos que la Iglesia sigue siendo muy lenta en este tema de Laudato Si’, de la ecología integral. La propia sociedad en sus grandes organizaciones no se ha tomado en serio estos tratados para la protección del medio ambiente, para la lucha contra el calentamiento global. Aunque en cierto modo nos sentimos impotentes, los grupos que hablaron con nosotros fueron muy receptivos, e incluso pudimos reforzar nuestras alianzas.

Aquí en Brasil, por ejemplo, hay proyectos concretos que son apoyados por algunas instituciones eclesiales, que nos ayudan aquí a construir proyectos de vida para nuestras comunidades. He sentido mucha empatía, mucha acogida y también compromisos. Por ejemplo, desde el punto de vista de la sociedad civil, hay un compromiso de las organizaciones para construir la ley de la debida diligencia, que Europa está construyendo, que es precisamente para responsabilizar a las empresas en toda la cadena de producción, y también para defender a quienes son víctimas de estos procesos extractivos.

¿Cómo podemos ayudar a la Iglesia en Europa, en América Latina, en el mundo entero, a tomar conciencia de que el cuidado de la Casa Común es una misión de cada bautizado y de la propia Iglesia?

La primera es pasar por un proceso de conversión personal. No podemos esperar la iniciativa de otros. Si tenemos conciencia, vamos a hacer lo que está a nuestro alcance. En mi caso, esto es visible. ¿Por dónde empezar? A través de un testimonio concreto en los territorios, tenemos que abrazar una causa concreta, no sirve hablar de cosas abstractas. En mi caso, acompaño a Brumadinho, y estoy allí junto a las comunidades. Y tantos otros que aparecen porque abrazan causas concretas.

Un punto que es fundamental es la disputa por el lenguaje, por la narrativa, por la visibilidad. Desgraciadamente, este sistema hegemónico y capitalista que está ahí, que sólo piensa en el beneficio, tiene en sus manos el poder de la comunicación. Por ejemplo la Vale, muestra lo que hace, pero lo que no hace, y el dolor de la gente que sufre con sus crímenes, no lo muestra. Por lo tanto, ayudar a la Iglesia es también ayudar a que esto sea visible para nuestros propios líderes y fieles. Otro punto que destaco es la formación, la elaboración de materiales formativos para grupos de catequesis, para jóvenes, para familias, para sensibilizar a nuestra Iglesia.

Brumadinho

Usted ha seguido de cerca la realidad de Brumadinho, uno de los mayores crímenes ambientales de la historia de Brasil. Para las personas que viven en Brumadinho y en otras regiones fuertemente afectadas por las consecuencias de la minería, ¿qué significan este tipo de iniciativas, como la caravana que acaba de terminar?

Mostrar que estas comunidades están heridas y al mismo tiempo tienen vida, sueños, quieren vivir una vida feliz, lo logramos con mucho entusiasmo, poniendo a Brumadinho en la mesa de los organismos internacionales, en el discurso de la Iglesia en el Vaticano, en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, llevando los casos de Mariana, de Piquiá, mostrando que nuestro pueblo sufre, está herido, pero quiere vivir, tiene proyectos de agroecología, de turismo, tiene espiritualidad, tiene vida de Iglesia, tiene sueños, tiene deseos, que no necesariamente pasan por la minería.

La gente, las comunidades, tienen otros proyectos y hay que respetar su autonomía para decidir su futuro. La caravana dio un gran impulso para mostrar la memoria de todo lo que está pasando.

Ha hablado de la visita al Dicasterio de Desarrollo Humano Integral. ¿Qué significa esta atención del Vaticano para Iglesias y Minería?

Significa mucho, hice la sugerencia de que deberíamos caminar más juntos. Tuvimos una reunión, el Dicasterio está en transición, y fuimos recibidos por parte de la coordinación, por la hermana Alessandra Smerilli, y nos insertó en movimientos muy importantes. No fuimos sólo a pedir, sino también a llevar nuestra experiencia, y creo que la experiencia de resistencia en América Latina, con tantas redes de defensa de la vida, de los derechos humanos y de la naturaleza, puede aportar mucho al Vaticano, al Dicasterio.

No fuimos allí sólo a pedir ayuda al Vaticano, fuimos a ofrecer nuestra historia, nuestra espiritualidad, nuestra defensa de nuestros pueblos y las experiencias concretas que tenemos en nuestro territorio. También trajimos esto como tarea, para caminar aún más cerca de este Dicasterio, que es el lugar más importante para nosotros para discutir, en términos de la Iglesia universal, de Iglesia Católica, la cuestión de la ecología integral.

Visita Dicasterio Desarrollo Humano Integral

De cara al futuro, pensando en la vida de las comunidades que son acompañadas por Iglesias y Minería, ¿qué puede representar esta caravana y las luces que encontraron en los diferentes lugares y entidades visitadas?

No podemos resistir ni proponer alternativas si no conocemos profundamente nuestra realidad global. Estos problemas, Mariana, Brumadinho, no son sólo problemas locales, esto es un estilo, es el resultado de un capitalismo global, que está profundamente cuestionado. Y como modelo de economía global, profundamente herido, y causando graves daños a tantos millones de personas en el mundo y a la naturaleza.

Mostrar una mirada crítica a esta realidad, para no sufrir lo que sufrimos en tantos territorios, que es la alienación. Es como si la minería fuera así, siempre lo ha sido, seguirá así y no podemos cambiar. Primero hay que plantear la cuestión, cuestionar este modelo, luego hay que demostrar, como hicimos nosotros, que las comunidades tienen vida, tienen proyectos. A menudo se sacrifican proyectos en nombre del lucro que ni siquiera se queda en nuestro territorio, sino que se va al extranjero.

Mostrar a las comunidades su importancia, la importancia de su canto, de su danza, de su familia, de su río, de su agricultura familiar, de sus pequeños proyectos comerciales, de su culinaria, de su forma de ser. Esto es muy reforzante. La caravana muestra la forma de ser latinoamericana, esto ayuda mucho.

¿Cuál es su mensaje a los obispos y a la Iglesia de Brasil y de América Latina sobre la realidad de la minería y las consecuencias que está teniendo en la vida de la gente?

Este tema no es un tema secundario, es transversal, es primordial, es urgente. Ahora la guerra sobrecargará nuestro continente latinoamericano y África, porque habrá escasez de materias primas. Entonces se acelerarán los procesos de destrucción de nuestros territorios, de explotación.

La Iglesia debe acelerar su proceso de resistencia y defensa de nuestros pueblos. Incluso, y esto es importante destacarlo, proponemos la desinversión de las empresas mineras que destruyen nuestros territorios, nuestros pueblos. Nosotros, como Iglesia, no podemos aprobar estos modelos económicos, ni siquiera recibiendo donaciones. Tenemos que saber dónde están nuestras inversiones, cuáles son los bancos, de dónde viene este dinero.

No puedo aceptar que una Vale, que mata a tanta gente en Brumadinho, luego venga «amablemente» a reformar mi Iglesia. Mata a la persona y luego va con las flores al cementerio y la gente aplaudirá porque es buena, porque donó. Es ella quien está matando a nuestro pueblo.

La propia desinversión, no recibir recursos, no invertir, no apostar por este modelo. Es una tarea muy importante para nosotros que somos coordinadores de diócesis, para los obispos, para los sacerdotes, hacer siempre este discernimiento de dónde estamos invirtiendo nuestros recursos. ¿Son fondos éticos o fondos criminales?

Y esto debería hacernos, ayudarnos, como creadores de opinión, a tener el valor de decirlo públicamente. Mostrarnos en las redes sociales, mostrarnos en la televisión, en las homilías, donde estamos, estos proyectos. Porque, de hecho, nuestro pueblo no puede defenderse solo, y tenemos una responsabilidad social ante tanta gente, tenemos voz. Lo que vivimos es a favor de estas víctimas, y no a favor del sistema que está dañando a nuestro pueblo y a la tierra.

Nuestra liturgia

Nuestra liturgia: Iglesia de Chile abre nuevo espacio web de ayuda a la liturgia

Liturgia
Liturgia

En la web aparecen recogidos el Ordo litúrgico pastoral, que está distribuido de acuerdo con los diferentes tiempos litúrgicos

“Nuestra liturgia” contiene explicaciones sobre el Año Litúrgico, dando o conocer lo que significa cada uno de los tiempos en que la Iglesia reflexiona y vive los misterios de la vida de Jesúsodino

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Biblia

Apoyar a los equipos de liturgia y comunidades es el propósito de “Nuestra Liturgia”, la web de la Iglesia chilena, que, desde el Área Eclesial de la Conferencia Episcopal de Chile, en conjunto con algunas de las comisiones del área, ha elaborado este nuevo portal con insumos litúrgicos y bíblicos para apoyar a los equipos de liturgia y comunidades en sus servicios pastorales.

En verdad se trata de una reformulación y creación de nuevos contenidos a los que ya estaban a disposición en un menú del mismo nombre, como informan desde la Conferencia Episcopal de Chile.

En la web aparecen recogidos el Ordo litúrgico pastoral, que está distribuido de acuerdo con los diferentes tiempos litúrgicos; subsidios para guiones de la misa dominical y de fiestas, donde mensualmente se publican propuestas de guiones pastorales y moniciones para la eucaristía dominical y solemnidades, dispuestos para apoyar a los equipos de liturgia parroquiales; el Evangelio diario, donde aparecen las lecturas y oraciones de la celebración eucarística de cada día, además de la liturgia para cada Domingo y breves reseñas del Santoral mensual.

En la “Nuestra liturgia” también son recogidas las intenciones de oración por la Iglesia en Chile, una costumbre en la Iglesia chilena, que todos los años propone para cada mes del año, intenciones de oración, las que buscan acompañar la vida de la Iglesia, sus pastorales, acciones, misiones y anhelos, incluyendo imágenes descargables para redes sociales.

Liturgia de la Palabra

Otro de los apartados de la web es aquel que recoge los comentarios al evangelio dominical, que buscan apoyar la comprensión del texto bíblico de cada semana. Junto con ello, propuestas de lecturas orante de la Palabra, que desde la Conferencia Episcopal de Chile son vistas como una forma especial de leer la Palabra de Dios y encontrarse en ellas con Jesús. Es un contacto personal y comunitario, donde Dios nos habla y nosotros le hablamos a la Palabra. Se le denomina Lectio Divina, que es lo que indica su nombre “Lectura de Dios”. Una lectura que se practica en el corazón.

Los internautas también pueden encontrar la Liturgia de las horas, que es la oración pública y oficial de la Iglesia. Está compuesta por distintas oraciones u “horas” que corresponden a los diferentes momentos del día y en las que los salmos tienen un lugar principal.

“Nuestra liturgia” contiene explicaciones sobre el Año Litúrgico, dando o conocer lo que significa cada uno de los tiempos en que la Iglesia reflexiona y vive los misterios de la vida de Jesús. La web hace una exposición del año litúrgico, que comienza en Adviento, lo sigue Navidad, Epifanía, primera parte del tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual, Pentecostés, segunda parte del tiempo ordinario y termina con la fiesta de Cristo Rey.

Oraciones, guiones, retiros, celebraciones, entre otros, son los recursos litúrgicos que pueden ser encontrados en esta web, que quieren ser insumos y materiales para apoyar las celebraciones litúrgicas en las comunidades durante el año. Finalmente, los lectores pueden acceder al “Boletín CONALI Informa”, publicación periódica de la Comisión Nacional de Liturgia (CONALI), la cual busca aportar e invitar a la reflexión de la experiencia litúrgica tanto personal como comunitaria.

Liturgia Chile

C

Dos años de Querida Amazonía,

desde la Prelatura de Itacoatiara José Ionilton Lisboa de Oliveira: «Seguimos intentando llevar a cabo los 4 grandes sueños del Papa Francisco»

Mons. José Ionilton lisboa de Oliveira
Mons. José Ionilton lisboa de Oliveira

«Todavía tenemos una cierta dificultad, hay una cierta resistencia por parte de muchas personas, por parte de algunos hermanos del clero y también por parte de algunas personas entre los laicos, que a pesar de todo lo que se hizo en el pre-sínodo, siguen siendo muy resistentes a las principales propuestas que fueron sugeridas, discutidas, aprobadas y confirmadas por el Papa Francisco en la Querida Amazonía»

«Hemos organizado, a partir de una propuesta de la REPAM, un grupo que se llama multiplicadores del Sínodo, hay un sacerdote, una religiosa, laicos, y hacen un gran esfuerzo para tratar de crear esta sensibilización»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Abertura Sínodo para la Amazonía

La pandemia del Covid-19, que estalló poco después de la publicación de la exhortación postsinodal Querida Amazonía, que está cumpliendo dos años, es vista por Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira como un factor decisivo para afirmar que «nosotros, aquí en la Prelatura de Itacoatiara, no hemos logrado avanzar mucho«.

Según el obispo, las diferentes crisis provocadas por la pandemia, que en la Prelatura de Itacoatiara ha causado ya más de 500 muertes, y ha provocado que «todas nuestras actividades presenciales hayan tenido que ser suspendidas«, pueden ser consideradas como una de las razones que han provocado esta situación.

Ante esta realidad, Mons. Ionilton afirma que «trabajamos a través de las redes sociales, hicimos varios webinarios de formación sobre el Documento Final, sobre Querida Amazonía, lo utilizamos mucho en nuestras homilías, reflexiones, reuniones y también a través de los programas de radio que la Prelatura tiene durante la semana y también los domingos».

Querida Amazônia

Junto con esto, el obispo de la Prelatura de Itacoatiara destaca que «la Prelatura siempre ha estado en sintonía con el camino del Regional Norte1 en sus reflexiones y estudios con los obispos de la Amazonía brasileña, que se reunieron virtualmente para analizar recientemente el camino postsinodal durante estos dos años después del Sínodo».

En verdad, dice Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira, «todavía tenemos una cierta dificultad, hay una cierta resistencia por parte de muchas personas, por parte de algunos hermanos del clero y también por parte de algunas personas entre los laicos, que a pesar de todo lo que se hizo en el pre-sínodo, siguen siendo muy resistentes a las principales propuestas que fueron sugeridas, discutidas, aprobadas y confirmadas por el Papa Francisco en la Querida Amazonía».

En esta coyuntura, el obispo insiste en que «seguimos aquí tratando de llevar adelante estos 4 grandes sueños del Papa Francisco, que son los sueños del Sínodo: el sueño social, el sueño cultural, el sueño ecológico y el sueño eclesial». Para ello, «hemos organizado, a partir de una propuesta de la REPAM, un grupo que se llama multiplicadores del Sínodo, hay un sacerdote, una religiosa, laicos, y hacen un gran esfuerzo para tratar de crear esta sensibilización para involucrar el tema del Sínodo en la liturgia, en la catequesis, en las actividades de la fiesta patronal, etcétera, pero todavía es un proceso muy lento».

Roma pide a los curas que se involucren en el proceso sinodal

Teniendo en cuenta “que el mundo actual necesita urgentemente la fraternidad”, ven la necesidad de “escuchar al Espíritu junto con todo el Pueblo de Dios, para renovar nuestra fe y encontrar nuevas formas y lenguajes para compartir el Evangelio”

“Descubrir los muchos ejemplos de participación y de maneras de compartir que ya están germinando en vuestras comunidades”

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica

Una Carta firmada por el Secretario General del Sínodo de los Obispos y el Prefecto de la Congregación del Clero ha sido dada a conocer en el día en que la Iglesia católica celebra la Solemnidad de San José. En ella han abordado el Sínodo sobre la Sinodalidad, animando al clero a envolverse en este proceso.

El cardenal Mario Grech y el arzobispo Lázaro You Heung Sik presentan la sinodalidad como el modo habitual de proceder de la Iglesia en el primer milenio, algo recuperado por el Concilio Vaticano II. Teniendo en cuenta “que el mundo actual necesita urgentemente la fraternidad”, ven la necesidad de “escuchar al Espíritu junto con todo el Pueblo de Dios, para renovar nuestra fe y encontrar nuevas formas y lenguajes para compartir el Evangelio”.

En esa perspectiva, recuerdan la propuesta del Papa Francisco para el Sínodo: “ponerse en marcha juntos, en una escucha reciproca, compartiendo ideas y proyectos, para mostrar el verdadero rostro de la Iglesia”. También advierten sobre los riesgos: formalismo, intectualismo y el inmovilismo.

En el escrito se refieren a los temores, entre ellos la gran carga pastoral de muchos sacerdotes, ante lo que llaman a “descubrir los muchos ejemplos de participación y de maneras de compartir que ya están germinando en vuestras comunidades”, lo que está siendo recogido en la fase diocesana del proceso sinodal, algo que se descubre cuando se escucha profundamente y que nos lleva a vivir ese estilo sinodal.

La carta señala el posible temor de los sacerdotes a perder su identidad de ministros ordenados, ante lo que llama a “descubrir cada vez más la igualdad fundamental de todos los bautizados y estimular a todos los fieles a participar activamente en el camino y misión de la Iglesia”. En esa coyuntura, la carta hace ver la importancia de “los ministros ordenados para servir, santificar y animar al Pueblo de Dios”.

El secretario del Sínodo y el Prefecto de la Congregación del Clero piden una triple contribución: que “este camino se base en la escucha y en la vivencia de la Palabra de Dios”, para evitar caminar en la oscuridad y convertir las reflexiones en ideología. En segundo lugar, que “este camino se base en la escucha y la aceptación mutuas”, dando valor al “diálogo profundo y los encuentros veraces”, evitando así el individualismo y la autorreferencialidad. Por último, no caer en la introspección y sí salir al encuentro de todos, de los pobres y de quien viven en las periferias, promoviendo “la fraternidad universal y el amor sin exclusión, que debe abarcar todo y a todos”.

El texto ve esto como “el modo de dar vida a iniciativas concretas”, no ocultando que en este camino habrá “interrogantes, dificultades e interrogantes”, lo que no impedirá recibir “el céntuplo en fraternidad y en frutos de vida evangélica”.

Finalmente, tras citar el Documento Preparatorio, animan al clero a participar en el camino sinodal, mostrando su cercanía y la gratitud del Papa Francisco.