Cuba resiste. Una mirada latinoamericana

“No deseo para el futuro de Cuba el presente de Brasil, Guatemala, Honduras o incluso Puerto Rico, una colonia estadounidense a la que se le negó la independencia. ” -Frei Betto

       Por: Frei Betto*

Pocos ignoran mi solidaridad con la Revolución cubana. Durante 40 años he visitado con frecuencia la isla por compromisos de trabajo e invitaciones a eventos. Durante un largo período, medié en la reanudación del diálogo entre los obispos católicos y el gobierno cubano, como se describe en mis libros ‘Fidel y la religión’ (Fontanar/Companhia das Letras) y ‘Paraíso perdido – Viajes al mundo socialista’ (Rocco).

Conozco en detalle la vida cotidiana cubana, incluyendo las dificultades que enfrenta la población, los desafíos a la Revolución, las críticas de los intelectuales y artistas del país. Visité cárceles, hablé con opositores a la Revolución, conviví con sacerdotes y laicos cubanos opuestos al socialismo.

Cuando me dicen a mí, un brasileño, que en Cuba no hay democracia, desciendo de la abstracción de las palabras a la realidad.

¿Cuántas fotos o noticias se han visto o se ven de cubanos en la miseria, mendigos desparramados en las aceras, niños abandonados en las calles, familias bajo los viaductos? ¿Algo parecido a la cracolandia (la tierra del crack), a las milicias, a las largas colas de enfermos que esperan años para ser atendidos en un hospital?

Advierto a los amigos: si eres rico en Brasil y te vas a vivir a Cuba, conocerás el infierno. No podrá cambiar de coche cada año, comprar ropa de diseño, viajar con frecuencia de vacaciones al extranjero.

Y, sobre todo, no podrás explotar el trabajo de los demás, mantener a tus empleados en la ignorancia, estar “orgulloso” de María, tu cocinera desde hace 20 años, y a la que niegas el acceso a su propia casa, a la escolarización y al plan de salud.

Si eres de clase media, prepárate para conocer el purgatorio. Aunque Cuba ya no es una sociedad estatal, la burocracia persiste, hay que tener paciencia en las colas de los mercados, muchos productos disponibles este mes pueden no encontrarse el próximo debido a la inconstancia de las importaciones.

Sin embargo, si eres asalariado, pobre, sin hogar o sin tierra, prepárate para conocer el paraíso. La Revolución garantizará tus tres derechos humanos fundamentales: la alimentación, la salud y la educación, así como la vivienda y el trabajo.

Puede que tengas un gran apetito por no comer lo que te gusta, pero nunca pasarás hambre. Tu familia dispondrá de escolarización y asistencia sanitaria, incluidas las cirugías complejas, totalmente gratuitas, como deber del Estado y derecho del ciudadano.

No hay nada más prostituido que el lenguaje. La célebre democracia nacida en Grecia tiene sus méritos, pero es bueno recordar que, en aquella época, Atenas tenía 20 mil habitantes que vivían del trabajo de 400 mil esclavos… ¿Qué respondería uno de esos miles de servidores si se le preguntara por las virtudes de la democracia?

No deseo para el futuro de Cuba el presente de Brasil, Guatemala, Honduras o incluso Puerto Rico, una colonia estadounidense a la que se le negó la independencia. Tampoco quiero que Cuba invada Estados Unidos y ocupe una zona costera de California, como es el caso de Guantánamo, que se ha transformado en un centro de tortura y una prisión ilegal para presuntos terroristas.

La democracia, en mi concepto, significa el “Padre Nuestro” -la autoridad legitimada por la voluntad popular- y el “Pan Nuestro” -el reparto de los frutos de la naturaleza y del trabajo humano-. La rotación electoral no hace, ni asegura una democracia. Brasil e India, considerados democracias, son ejemplos flagrantes de miseria, pobreza, exclusión, opresión y sufrimiento.

Solo quienes conocen la realidad de Cuba antes de 1959 saben por qué Fidel contó con tanto apoyo popular para llevar la Revolución a la victoria.

El país era conocido por el apodo de “burdel del Caribe”. La mafia dominaba los bancos y el turismo (hay varias películas sobre esto). El principal barrio de La Habana, todavía llamado Vedado, tiene este nombre porque no se permitía a los negros circular por allí…

Estados Unidos nunca se conformó con haber perdido la Cuba sometida a sus ambiciones. Por ello, poco después de la victoria de los guerrilleros de la Sierra Maestra, éstos intentaron invadir la isla con tropas mercenarias. Fueron derrotados en abril de 1961. Al año siguiente, el presidente Kennedy decretó el bloqueo de Cuba, que continúa hasta hoy.

Cuba es una isla con pocos recursos. Se ve obligada a importar más del 60 por ciento de los productos esenciales del país. Con el endurecimiento del bloqueo promovido por Trump (243 nuevas medidas y, de momento, no retiradas por Biden), y la pandemia, que ha puesto a cero una de las principales fuentes de recursos del país, el turismo, la situación interna ha empeorado.

Los cubanos tuvieron que apretarse el cinturón. Entonces, los descontentos con la Revolución, que gravitan en la órbita del “sueño americano”, promovieron las protestas del domingo 11 de julio –con la ayuda “solidaria” de la CIA, cuyo jefe acaba de hacer una gira por el continente, preocupado por los resultados de las elecciones en Perú y Chile.

Quien mejor explica la situación actual de Cuba es su presidente, Díaz-Canel: “Ha comenzado la persecución financiera, económica, comercial y energética. Ellos (la Casa Blanca) quieren que se provoque un estallido social interno en Cuba para pedir ‘misiones humanitarias’ que se traduzcan en invasiones e injerencias militares. Hemos sido honestos, hemos sido transparentes, hemos sido claros, y en todo momento hemos explicado a nuestra gente las complejidades de la actualidad.

“Recuerdo que hace más de año y medio, cuando comenzó el segundo semestre de 2019, tuvimos que explicar que estábamos en una situación difícil. Estados Unidos comenzó a intensificar una serie de medidas restrictivas, endurecimiento del bloqueo, persecuciones financieras contra el sector energético, con el objetivo de ahogar nuestra economía. Esto provocaría el deseado estallido social masivo, para poder pedir una intervención ´humanitaria´, que acabaría en intervenciones militares.

“Esta situación continuó, luego vinieron las 243 medidas (de Trump, para endurecer el bloqueo) que todos conocemos, y finalmente se decidió incluir a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Todas estas restricciones llevaron al país a cortar inmediatamente varias fuentes de ingreso de divisas, como el turismo, los viajes de cubano-americanos a nuestro país y las remesas. Se formó un plan de desprestigio de las brigadas médicas cubanas y de las colaboraciones solidarias de Cuba, que recibió una parte importante de divisas por esta colaboración.

“Toda esta situación ha generado una situación de desabastecimiento en el país, principalmente de alimentos, medicinas, materias primas e insumos para poder desarrollar nuestros procesos económicos y productivos que, al mismo tiempo, contribuyen a las exportaciones. Se eliminan dos elementos importantes: la capacidad de exportar y la capacidad de invertir recursos.

“También tenemos limitaciones en el combustible y los repuestos, y todo esto ha provocado un nivel de insatisfacción, sumado a problemas acumulados que hemos podido resolver y que venían del Período Especial (1990-1995, cuando la Unión Soviética se derrumbó, con grave reflejo en la economía cubana).”

Junto a una feroz campaña mediática de desprestigio, como parte de la guerra no convencional, que intenta fracturar la unidad entre el partido, el Estado y el pueblo; y pretende calificar al gobierno como insuficiente e incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano. El ejemplo de la Revolución cubana ha molestado mucho a Estados Unidos durante 60 años. Aplicaron un bloqueo injusto, criminal y cruel, ahora intensificado en la pandemia. Bloqueo y acciones restrictivas que nunca han llevado a cabo contra ningún otro país, ni siquiera contra los que consideran sus principales enemigos.

Por lo tanto, ha sido una política perversa contra una pequeña isla que sólo aspira a defender su independencia, su soberanía y a construir su sociedad con autodeterminación, según los principios que más del 86 por ciento de la población ha apoyado.

En medio de estas condiciones, surge la pandemia, una pandemia que ha afectado no solo a Cuba, sino a todo el mundo, incluido Estados Unidos. Afectó a los países ricos, y hay que decir que ante esta pandemia ni los Estados Unidos ni estos países ricos tenían toda la capacidad para afrontar sus efectos.

Los pobres fueron perjudicados, porque no hay políticas públicas dirigidas al pueblo, y hay indicadores en relación al enfrentamiento de la pandemia con resultados peores que los de Cuba en muchos casos.

Las tasas de infección y mortalidad por millón de habitantes son notablemente más altas en Estados Uuidos que en Cuba (EE.UU. ha registrado mil 724 muertes por millón, mientras que Cuba está en 47 muertes por millón). Mientras Estados Unidos se atrinchera en el nacionalismo vacunal, la Brigada Henry Reeve de médicos cubanos continúa su labor entre los más pobres del mundo (por la que, por supuesto, merece el Premio Nobel de la Paz)’.

Sin la posibilidad de invadir Cuba con éxito, Estados Unidos persiste en un rígido bloqueo. Tras la caída de la URSS, que proporcionó a la isla formas de sortear el bloqueo, Estados Unidos intentó aumentar su control sobre el país caribeño.

A partir de 1992, la Asamblea General de la ONU votó por abrumadora mayoría el fin de este bloqueo. El gobierno cubano informó que entre abril de 2019 y marzo de 2020 Cuba perdió cinco mil millones de dólares en comercio potencial debido al bloqueo; en las últimas casi seis décadas, perdió el equivalente a 144 mil millones de dólares.

Ahora, el gobierno de Estados Unidos ha profundizado las sanciones contra las compañías navieras que llevan petróleo a la isla.

Es esta fragilidad la que abre un flanco a las manifestaciones de descontento, sin que el gobierno haya puesto tanques y tropas en las calles. La resistencia del pueblo cubano, alimentada por ejemplos como Martí, el Che Guevara y Fidel, ha demostrado ser invencible. Y debemos, todos los que luchamos por un mundo más justo, solidarizarnos con ellos.

*Frei Betto, En dos ocasiones —1985 y 2005— fue premiado con el Premio Jabuti, el premio literario más importante de Brasil. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra. Entre 2003 y 2004 fue asesor especial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.

Los movimientos populares, protagonistas del cambio

Turkson: Los movimientos populares deben ser protagonistas del cambio
En su intervención en el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral insta a combatir la cultura de la indiferencia y a garantizar la dignidad de toda persona, especialmente en tiempos de pandemia.
Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano Sigue leyendo

Situación actual de Cuba

Declaración del Centro escolar Óscar Arnulfo Romero sobre los hechos que acontecen en Cuba
Desde hace más de 60 años los EEUU han impuesto a Cuba su política hegemónica y geopolítica, tratando de vulnerar la soberanía e independencia de esta nación, así como establecer su régimen económico, político y social mediante el bloqueo genocida impuesto a nuestro país, lo que ha traído como consecuencia daños considerables en todos los aspectos de la vida, encareciendo y obstaculizado el acceso a recursos y materias primas de primera necesidad, imprescindibles para el estado cubano y el funcionamiento normal de las estructuras económicas y sociales, lo que se ha agudizado a partir de la administración Trump y su política de desgaste y golpe blando.
El estado cubano no ha dejado de hacer grandes esfuerzos, lo cual se constata por las cifras en diferentes indicadores relacionados con la Covid 19; por ejemplo, casos por millón de personas: Cuba 21320, América 72235,13 y EEUU 104381,25. La letalidad en Cuba es de 0,64, en América de 2,64 y en EEUU de 1,79. Además se han desarrollado 5 candidatos vacunales nacionales que ya 1 de ellas es vacuna, la primera hecha en América tina, lo que habla de una voluntad política de hacer frente a esta pandemia y disminuir los efectos de una crisis que no es sólo de Cuba. Ante el incremento de casos de pacientes con COVID 19, en un contexto de asfixia dado el recrudecimiento de las medidas y sanciones impuestas a Cuba, de la presión interna y externa y de la crisis internacional dada la pandemia, hemos constatado que ciertos grupos, desde la desinformación y/o la mala fe, están solicitando la intervención humanitaria a Cuba, unido al fomento de malestares e indisciplina social, para justificar la intervención por organismos internacionales. La experiencia ha demostrado que estas intervenciones no resuelven los problemas de los países y sólo sirven para el incremento de las desigualdades y violencias. Nuestro Centro condena en primer lugar el inhumano y antiético bloqueo de los EEUU a Cuba, a la vez que a todo tipo de manifestaciones contrarias al orden público, la paz y seguridad nacional, más en este tiempo de pandemia y carencias asociadas a esta, que solo sirven para demorar la recuperación y aumentar los casos de Covid 19, a la vez que obstaculizan los ingentes esfuerzos del estado cubano por salir de esta situación. Del mismo modo, hacemos un llamado a la unidad de la nación bajo el respeto, el amor, la soberanía y la paz a la vez que a los pueblos del mundo a no dejarse llevar por malintencionadas o falsas noticias que sólo sirven para desinformar sobre la realidad cubana.
Dada en La Habana, el 12 de julio de 2021.

Con la crisis, los últimos tienen que ser los primeros

Una Iglesia con sensibilidad, incluso crítica nos lleva a una Iglesia más evangélica y más humana.
Vamos a tener que aprender a vivir una vida más austera y sin duda más sana, aprendiendo a renunciar y a ser solidarios, desde la familia al propio entorno. El bienestar fácil se ha terminado y vamos a tener que vivir de una manera más humana y más evangélica. Nos va a costar y será doloroso, especialmente para los jóvenes, y las familias van a tener un peso importante, porque en tiempos de crisis esos lazos se robustecen. De todas formas, siempre hay que mirar con esperanza.
Los últimos, ahora más que nunca, tienen que ser los primeros, y para lograrlo la compasión es la única manera de que nos parezcamos un poco a Jesús, que así nos mira y nos trata. Tenemos que vibrar y padecer con el otro, sentirlo y reaccionar. Estos grandes valores no se cultivan en una sociedad fácil, pese a que al final es lo que se nos va a preguntar es que hicimos al encontrarnos con un necesitado.
La Iglesia debe centrarse con verdad y con más fidelidad en la persona y en el proyecto de Jesús, que quiere un mundo más humano, más sano, más digno y más dichoso para todos, empezando por los últimos. Que la gente vea que le preocupan sus sentimientos y que trabaja por una vida más feliz y más dichosa. Ser cristiano es seguir a Jesús y eso se nos ha olvidado. La religión tiene un peligro, que se puede convertir en un tranquilizante, no podemos servir a Dios y al dinero, porque El no quiere que nadie pase hambre, sino que todos tengan una vida digna.
En lo material no hay motivos para ser optimistas, pero si para afrontar la crisis con valores, progresando en calidad humana, en lo que creo que los jóvenes van a sacar lo mejor que llevan dentro. Jesús en las unciones pone en marcha un proceso de sanación social y lucha contra la hipocresía y el culto vacío de amor, con el perdón como horizonte, porque Dios nos entiende y nos comprende siempre. Por eso nos dijo ‘no tengan miedo‘, porque quiere vernos viviendo con confianza y sabiendo acoger a los demás con ternura , que es otro valor que también se ha perdido y que tenemos que recuperar.
José Antonio Pagola

Desafíos a la educación ante los cambios actuales

                                                                             Leonardo Boff

Tierra y humanidad tienen el mismo destino común, que puede ser bienaventurado o trágico, dependiendo de las prácticas de los seres humanos.
La irrupción desde 2019 del coronavirus, afectando por primera vez a todo el planeta y a cada persona, pero no a nuestros animales domésticos como perros y gatos, tiene un significado que es importante descifrar. Nada en la naturaleza y en Gaia, nuestra Madre Tierra, es sin propósito.
¿Qué lección podemos sacar de esta pandemia? Para ello, no basta con hablar de ciencia, tecnología y todo lo demás. Tenemos que preguntarnos cuál es el contexto del virus, que no puede considerarse de forma aislada. Es necesario identificar las condiciones que han permitido su aparición y la devastación de la especie humana. Sigue leyendo

Vivir en los pueblos, una respuesta cristiana contra la pandemia

Llevamos más de un año con pandemia y continuamos sufriéndola. Con estas premisas, es muy difícil tratar otro asunto que no sea la nueva situación en la que estamos inmersos, tanto en las ciudades, como en el mundo rural. Además, en esta ocasión, la vida en los pueblos, y cuanto más pequeños mejor, ha facilitado la vida cotidiana, las relaciones personales, la lucha contra el virus, la distancia social, la vida al aire libre y en contacto con la naturaleza, etc. Y en esta línea ha ido la propuesta para la celebración del Día del Mundo Rural 2021. Sigue leyendo

El coronavirus en la India

El coronavirus en la India “supera cualquier película de terror que se pueda imaginar”
“Hay personas muriendo en los pasillos de los hospitales y, literalmente, en las calles” denuncia el salesiano Rolvin de Mello
“La situación que estamos viviendo en India con esta segunda ola del coronavirus supera cualquier película de terror que se pueda imaginar”. Es el diagnóstico del salesiano Rolvin de Mello desde Bombay. Los datos hablan de cómo se está desbordando la situación ya que la estructura sanitaria no es capaz de asumir la cantidad de contagios y la gestión de los fallecidos. Sigue leyendo

Los españoles somos un bar y una iglesia

Por Pepe Mallo
La misa y la mesa coexisten pertinazmente entroncadas en ritos y personas
No sé si es la astenia primaveral, la fatiga pandémica, la reacción de la vacuna, la reclusión, el cambio de hora o las horas robadas al descanso. El caso es que vivo desde hace un tiempo como enajenado. Me encuentro harto y ahíto de informaciones enfadosas, aburridas, reiterativas, insípidas. Quisiera salir de esta España “convertida en un campo de exterminio” (Reig dixit), pero me encuentro perimetralmente confinado.
Desearía impugnar el veto eclesial a la “bendición de parejas gay” (Roma locuta), pero me refrena la decepción y la displicencia por tanto desplante doctrinal. Me gustaría combatir la “invasión francesa” en Madrid (Allons enfants de la Patrie), pero resulta que no se trata de una agresión napoleónica, “vienen a visitar a museos” (corregidor matritense atestigua). Me animaría a… un largo etcétera. Y otros tantos peros.
Varado en esta tesitura, me llamó la atención, en mi diaria lectura de la prensa, un chocante titular al hilo de un comentario teatral. Y me dije, digo: ¡Me lo quedo! (con presumible permiso del autor, claro). Así, aunque me aleje de la intención del comentarista de prensa, aprovecharé para elaborar una intrascendente, frívola, superficial y ligera consideración, tras la profusión de intensos, encomiables y profundos artículos que Religión Digital y sus blogueros nos regalan a diario, sobre todo en estas últimas fechas. Y aquí lo tenemos. El titular de marras, con un ponderado matiz personal, encabeza mi reflexión de hoy. ¿A que tiene mucho de verosimilitud? Sigue leyendo

Colombia en llamas

El fin del neoliberalismo será violento

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

Participantes en una representación artística y simbólica en el Parque de los Deseos, durante una nueva jornada de protestas en el marco del Paro Nacional, en Medellín (Colombia).- EFE / Luis Eduardo Noriega A.

 

Colombia está en llamas. Actualmente es uno de los países con más muertos por covid-19, ocupando el cuarto lugar en la región después de Estados Unidos, Brasil y México, teniendo hasta la fecha tan solo el 3,5% de la población totalmente vacunada y siendo parte de los países que se niegan a apoyar la solicitud de liberación de las patentes de las vacunas. Es también el país que en 2020 tenía el 42,5% de su población en condición de pobreza monetaria y el 15,1% de la misma en condición de pobreza monetaria extrema. A estos datos mínimos pero significativos le podemos sumar que, tras la firma del acuerdo de paz de 2016, se han asesinado entre 700 y 1.100 personas defensores y defensoras de derechos humanos (las cifras varían entre las ONG y las instituciones gubernamentales).

Las zonas que antiguamente fueron de dominio de las FARC-EP hoy están en disputa por parte de distintos grupos armados ilegales, los cuales no solo buscan intereses económicos (narcotráfico, minería ilegal) sino que también traen consigo un horrible y sangriento interés por el control sobre la población civil, afectando gravemente el tejido social y dando como resultado que esto es sólo la punta del iceberg del nuevo panorama que atraviesa el país.

Es en este contexto, y tras casi tres años bajo el gobierno de una derecha opositora al acuerdo de paz en medio de una pandemia que ha matado a miles de personas, en el que pueblo trabajador ha salido a las calles a levantar su voz en contra de una anunciada reforma tributaria que buscó, bajo la lógica del Gobierno, recaudar 23 billones de pesos (algo cercano a 6.300 millones de dólares) para mejorar las finanzas públicas y financiar los programas de asistencia social. Si bien es cierto que el país necesita mejorar su sistema tributario, esta reforma planteaba aumentar el número de personas que declaran y pagan impuestos sobre la renta con el aval, la visión y el marco conceptual del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Plantear la idea de que más personas sean las encargadas de tributar y financiar los gastos del Estado, en teoría, no suena descabellado, es más, llevaría a pensar que serían las personas de altos ingresos quienes más pagarían impuestos teniendo en cuenta los principios de progresividad, equidad y eficiencia tributaria consagrados en la Constitución Política de Colombia. Pero, según los datos del Banco Mundial, Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina (el índice GINI es de 51,3), reflejando una política fiscal inadecuada y regresiva que posibilita una alta concentración del ingreso y la riqueza, y ocasiona por ello un menor desarrollo, dado que los ingresos y la riqueza se quedan en manos de un porcentaje muy pequeño de la población. La reforma planteada, se uniría al largo y complejo sistema tributario del país que no refleja una verdadera política progresiva y que está lleno de beneficios tributarios dirigidos a las personas con mayores ingresos.

Podríamos afirmar que a partir de 2016 el pueblo trabajador ha inundado las calles y plazas de Colombia exigiendo la defensa de la paz y el cumplimiento de los acuerdos, la protección de los líderes sociales y la solidaridad con quienes han sido asesinados, así como el rechazo a propuestas de modificación de los regímenes pensionales, laborales y tributarios. Así, en los últimos cinco años Colombia ha visto sus calles recorridas por jóvenes, mujeres, indígenas, afros, docentes, pensionados y estudiantes que han generado hechos insólitos como una de las mayores manifestaciones en el país desde la década de 1970, como lo fue la llevada a cabo el 21 de noviembre de 2019 (21N).

Gracias a este empoderamiento popular, y a pesar de la pandemia de la covid-19, Colombia volvió a marchar del 9 al 21 de septiembre de 2020 para protestar en contra del abuso policial, del mal manejo del Gobierno ante la crisis económica y social provocada por la pandemia y para sentar una voz que dijera basta ya a las masacres en el país, las cuales no tuvieron tregua a pesar de las medidas de confinamiento. En especial hay que subrayar la Minga (movilización indígena) del suroccidente colombiano, ocurrida en octubre de 2020 liderada por las organizaciones indígenas, que emocionó por sus consignas y valentía y que logró movilizar a una gran parte de la sociedad en torno a sus exigencias tras su recorrido por el país, logrando la opinión favorable de millones de personas que los recibieron calurosamente en cada ciudad durante su viaje hasta la capital.

Bajo este panorama el pueblo decidió a partir del 28 de abril (28A) de 2021 marchar en contra de la reforma tributaria y del gobierno indolente. La represión de las fuerzas policiales es brutal. El malestar ciudadano ha sido objeto de estigmatización y represión por parte de la fuerza pública, lo que ha llevado a que distintas organizaciones de derechos humanos registren entre el 28 de abril y el 5 de mayo un total de 1.708 casos de violencia policial, 381 víctimas de violencia física por parte de la Policía, 31 muertes (en proceso de verificación), 1.180 detenciones arbitrarias en contra de los manifestantes, 239 intervenciones violentas por parte de la fuerza pública, 31 víctimas de agresión en sus ojos, 110 casos de disparos de armas de fuego por parte de la Policía y 10 víctimas de violencia sexual por parte de fuerza pública. De igual manera, la Defensoría del Pueblo (la figura del ombudsman en Colombia) señaló que se registraron 87 quejas por presuntas desapariciones durante las protestas del Paro Nacional del 28A.

Lo que empezó como una fuerte oposición a una reforma impopular y a un ministro de Hacienda que desconocía el valor de una docena de huevos (y en general de toda la cesta de la compra familiar), ha escalado al punto de no solo lograr que se retire dicha reforma en el Congreso y que dicho ministro renuncie, sino que el presidente de la República, Iván Duque Márquez, ha propuesto un espacio de diálogo con distintos sectores de la sociedad civil, diálogo que hasta el momento parece ser solo entre las élites del país, desde arriba, y nunca desde abajo. Las organizaciones sociales saben por experiencia que de este Gobierno nada bueno hay que esperar, pero como siempre lo han hecho no se rehúsan al diálogo. La primera victoria del movimiento ciudadano en las calles sobre la retirada de la reforma no llegó pacífica o gratuitamente. Además de las cifras antes mencionadas y recolectadas por las ONG del país, el presidente Duque anunció la militarización de Colombia antes de ceder al clamor social. A partir del 1 de mayo, las redes sociales y las calles colombianas han visto el horror de un despliegue militar típico de un estado de excepción dictatorial, con la Policía disparando en contra de manifestantes pacíficos y desarmados. Esta ha sido quizás la respuesta más violentamente represiva en tiempos de pandemia a nivel mundial.

Particularmente en Cali las protestas tuvieron una intensidad muy especial debido a la movilización de las organizaciones indígenas después del cruel asesinato de Sandra Liliana Peña, gobernadora indígena de apenas 35 años que proponía la recuperación de los conocimientos tradicionales y rechazaba la presencia de todos los actores armados en su territorio. Esta ciudad es el segundo centro urbano más negro de América del Sur, llena de contradicciones y luchas, y que ha visto cómo reprimen a su pueblo de la forma más aberrante posible. La situación es tal que, en medio de una reunión pacífica y retransmitida en directo por las redes sociales, se puede observar al escuadrón antidisturbios haciendo presencia para dispersar la manifestación, causando la muerte de un joven frente a más de 1.000 espectadores que observaban a través de internet. Desde Siloé, una comuna (favela) de Cali, se denunció también que durante la noche del 4 de mayo no se pudo acceder al servicio de internet en la zona.

La débil respuesta a la violencia policial por parte de las instituciones colombianas (tanto administrativas como judiciales) ha dado lugar a que civiles armados amenacen (y en ocasiones disparen) a los manifestantes bajo la idea de que son “vándalos” y “terroristas”. En Cali, los estudiantes hicieron circular el siguiente “diálogo”: “Tenemos 25.000 armas”, gritaba un hombre vestido de blanco desde su costosa camioneta aparcada frente a la Universidad del Valle (Univalle). “Nosotros tenemos una de las mejores bibliotecas del país”, le contestó un estudiante. En Pereira, el alcalde promovía un “frente común” que incluyera a miembros de la seguridad privada, al Ejército y a la Policía para “recuperar el orden y la seguridad ciudadana”, dando lugar a que un joven resultara herido con ocho balas y esté agonizando en un hospital de dicha ciudad.

¿Para dónde va Colombia?

Esta pregunta es importante para Colombia, pero más allá de Colombia me parece ver en los recientes acontecimientos el embrión de mucho de lo que pasará en el continente y en el mundo en las próximas décadas. Claro que cada país tiene una especificidad propia, pero lo que pasa en Colombia parece anunciar el peor de los escenarios que identifiqué en mi reciente libro sobre el periodo postpandemia (El futuro comienza ahora: de la pandemia a la utopía. Madrid: Akal. 2021). Este escenario consiste en la negación de la gravedad de la pandemia, la política de sobreponer la economía a la protección de la vida, y la obsesión ideológico-política de volver a la normalidad aun cuando la normalidad es el infierno para la gran mayoría de la población.

Las consecuencias de la pandemia no pueden ser mágicamente frenadas por la ideología de los gobiernos conservadores; la crisis social y económica pospandémica será gravísima, sobre todo porque se acumula con las crisis que preexistían a la pandemia. Será por eso mucho más grave.  Las políticas de ayuda de emergencia, por deficientes que sean, combinadas con el ablandamiento económico causado por la pandemia, van a causar un enorme endeudamiento del Estado, y el agravamiento de la deuda será una causa adicional para más y más austeridad. Los gobiernos conservadores no conocen otro medio de lidiar con las protestas pacíficas del pueblo trabajador en contra de la injusticia social que no sea la violencia represiva. Así van a responder y el mensaje va a incluir la militarización creciente de la vida cotidiana. Lo que implica el uso de fuerza letal que fue diseñada para enemigos externos. La degradación de la democracia, ya bastante evidente, se profundizará todavía más. ¿Hasta qué punto el mínimo democrático que todavía existe colapsará dando lugar a nuevos regímenes dictatoriales?

Este escenario no es especulación irrealista. Un reciente informe del FMI hace la misma previsión. Dicen los autores Philip Barrett y Sophia Chen* que las pandemias pueden tener dos tipos de efectos sobre la agitación social: un efecto atenuante, suprimiendo la posibilidad de causar disturbios al interferir en las actividades sociales, así como un efecto contrario que aumente la probabilidad de malestar social y por consiguiente se generen disturbios o protestas en la medida en que la pandemia se desvanezca. Lo que no dicen es que las protestas serán motivadas por las mismas políticas que el FMI y las agencias financieras promueven en todo el mundo. Es tanta la hipocresía del mundo en el que vivimos, que el FMI ignora u oculta las consecuencias de sus lineamientos. El pueblo colombiano merece y necesita de toda la solidaridad internacional. No estoy seguro de si la tendrán abiertamente de las agencias internacionales que dicen promover los derechos humanos, a pesar de que estos estén siendo violados tan gravemente en Colombia. Imaginemos por un momento que lo que está pasando en Colombia estuviese ocurriendo en Caracas, Rusia o cualquier otra parte del mundo declarado como no amigo de los Estados Unidos. Seguramente la Organización de Estados Americanos (OEA), el alto comisariado de la ONU y el Gobierno estadounidense ya estarían denunciando los abusos y proponiendo sanciones a los gobiernos infractores. ¿Por qué la suavidad en los comunicados emitidos hasta la fecha?

No se le puede escapar a nadie que Colombia es el mejor aliado de los Estados Unidos en América Latina, siendo el país que se ofreció para instalar siete bases militares estadounidenses en su territorio (situación que afortunadamente no ocurrió por intervención de la Corte Constitucional). Las relaciones internacionales en el presente viven el momento más escandaloso de hipocresía y parcialidad: solamente los enemigos de los intereses norteamericanos cometen violaciones de los derechos humanos. No es nuevo, pero ahora es más chocante. Las agencias multilaterales se rinden a esta hipocresía y parcialidad sin ningún tipo de vergüenza. Los colombianos, eso sí, pueden esperar la solidaridad de todos los demócratas del mundo. En su valentía y en nuestra solidaridad reside la esperanza. El neoliberalismo no muere sin matar, pero cuanto más mata más muere. Lo que está pasando en Colombia no es un problema colombiano, es un problema nuestro, de las y los demócratas del mundo.

Por el momento, las manifestaciones en Colombia no se ven próximas a finalizar y pese a que solo ha pasado una semana desde el inicio de las mismas, debemos insistir en superar el miedo que ronda las calles del país y en la esperanza de un futuro prometedor, más justo y en paz, para un país que ha querido terminar un conflicto de más de cincuenta años a través de un Acuerdo que agoniza bajo las garras del capitalismo abisal.

Social repercussions of Pandemics. IMF Working Paper. 2021

Las vacunas no pueden ser un privilegio

La solidaridad es la única forma de salir del abismo de la pandemia

Si el desarrollo de las vacunas ha sido posible gracias al apoyo económico público, ¿por qué se prioriza el beneficio económico a la salud de todos? En Público siempre hemos defendido la sanidad pública y apoyado con todas nuestras fuerzas la labor de los sanitarios.

Vicenç Navarro

Lejos de mejorar, la pandemia se está agravando a nivel mundial. Ya han muerto 3,2 millones de personas debido al coronavirus, con más de 155 millones de infectados, devastando las economías. Y continúa empeorando. El número de nuevos casos diarios de coronavirus en el mundo se ha doblado desde principios de marzo, alcanzando las dos últimas semanas el pico más alto registrado hasta ahora (el anterior se dio a principios de enero). Y lo que es incluso más preocupante es que la crisis aparece en lugares en los que se creía que se había superado la pandemia, como son los casos de la India y de Uruguay. La India actualmente acumula el 40% de todos los nuevos casos a nivel mundial, con una mortalidad de más de 3000 personas al día. Uruguay, que se había mostrado como un país ejemplar, tiene ahora la tasa de contagio más alta del mundo. Y en Europa una cuarta ola está paralizando el continente, lo que retrasa todavía más la tan necesaria recuperación económica.

 ¿Por qué está ocurriendo esto?

 Para responder a esta pregunta, hay que entender qué está pasando con la pandemia. Y el primer elemento de la respuesta es saber que lo que está ocurriendo era previsible, pues importantes instituciones científicas ya lo habían estado anunciado desde hace tiempo. No se sabía cuándo ni dónde, pero se sabía cómo. Y así fue. El problema no es que no se conociera el peligro que conllevaba ignorar lo que se vaticinaba, sino el hecho de que las autoridades que lo sabían no informaran de ello a la población. Solo más tarde, cuando la pandemia apareció y explotó (y no hay otra manera de definirlo) surgieron las predecibles voces de los mecenas de siempre, personajes superricos y súper influyentes en los medios (como Bill Gates), que alertaron a los establishments mundiales de que estaba en peligro la supervivencia del orden económico actual, promoviendo soluciones que nunca alterarían este orden, al cual había y hay que salvaguardar por encima de todo.

Tales mecenas, voces del “sentido común” y de lo “razonable” promueven soluciones que respetan siempre las coordenadas del orden establecido, que está siendo cuestionado por un creciente enfado popular. El último ejemplo de ello es la movilización de Bill Gates alertando a los establishments políticos internacionales de la necesidad y urgencia de responder a los problemas creados por la pandemia, apareciendo en los principales fórums mediáticos donde la sabiduría convencional se reproduce pidiendo que se movilicen recursos para parar la pandemia, a la vez que se opone a la suspensión de las patentes de las empresas productoras de las vacunas anti covid-19 (lo cual permitiría que pudieran producirse en todas las partes del mundo, facilitando el control de la pandemia). Esta última medida, que es de enorme importancia y relevancia (al permitir la vacunación masiva y elevada inmunización de la población mundial) se topa con la oposición de la poderosa industria farmacéutica productora de las vacunas anti covid-19 y a la que Bill Gates, el gran mecenas, es próximo. Uno de los centros de investigación financiado por el Sr. Gates, el Institute for Health Metrics and Evaluation, mantiene importantes relaciones empresariales con compañías farmacéuticas tales como Pfizer, Merck, Novo Nordisk, Gilead, Glaxo Smitkline, Novartis y otras, lo cual explica su oposición a la suspensión de las patentes, causando con ello que la pandemia no se resuelva (ver Are Bill Gates’s Billions Distorting Public Health Data?, The Nation 12.03.21).

Evitando la resolución del problema

El gran error de aquellos que se oponen a suspender provisionalmente dichas patentes es que no tienen en cuenta que la pandemia no se resolverá en una parte del mundo si no se resuelve en el resto. Y esto es lo que oculta el Sr. Gates. La solución para contener la pandemia requiere no solo la vacunación de los ciudadanos de EEUU, del Reino Unido o de la UE, sino también la vacunación masiva del resto del mundo. La “ayuda” a los países pobres (que es lo que aconseja Gates, enviándoles cantidades de vacunas que son claramente insuficientes) esgrimiendo razones humanitarias (estimulando a la vez la supuesta responsabilidad social del mundo empresarial) es dramáticamente insuficiente, pues la vida de la población de los países ricos depende de la vida de todos los demás.

El porqué de la urgencia de vacunas para todo el mundo

Me explicaré. Supongamos que toda la población de los países ricos esté ya prácticamente vacunada. Pues bien, ello no es suficiente para evitar que se produzcan contagios y muertes, pues el virus cambia constantemente, mutando a nuevas variantes más peligrosas, algunas de las cuales pueden ser resistentes a las vacunas conocidas. Y ahí es donde está el problema: a no ser que en todos los países estemos vacunados e inmunizados, ninguno conseguirá la plena inmunidad. Ya lo estamos viendo ahora en la India. La novedad preocupante en la India es que la nueva variante del virus parece estar atacando también a personas que ya habían sido vacunadas anteriormente. Si es cierto que esto está ocurriendo masivamente, nos encontramos ante el temido y previsto problema. Los supuestos protegidos no lo estamos tanto. Y es ahí donde radica el problema. Los estudios más fiables afirman que sin cambios sustanciales (como la vacunación masiva de toda la población mundial) en el sistema actual de producción y distribución de las vacunas, no se alcanzaría el necesario porcentaje de vacunación para alcanzar niveles de inmunidad en los países en vías de desarrollo en menos de tres años. Y es casi imposible que las mutaciones del virus que constantemente están teniendo lugar no produzcan virus resistentes a las vacunas existentes durante este periodo. Esto significaría que tendríamos que comenzar todo de nuevo, cronificando un problema gravísimo. La famosa inmunidad de rebaño no funciona cuando hay una disparidad tan grande en la inmunidad de la población mundial.

De ahí la enorme urgencia de vacunar a todo el mundo y cuanto antes, lo que podría hacerse en cuestión de meses y no en cuestión de años. Ello explica la presión de más de 100 países (dirigidos por la India y Sudáfrica), junto con la OMS y miles de personalidades y gobernantes de muchas sensibilidades políticas diferentes, que están promoviendo la suspensión provisional (durante el tiempo que dure la pandemia) de las patentes de las vacunas de conocida eficacia para que las puedan fabricar muchos países, tanto los desarrollados como los que están en vías de desarrollo, lo cual podría resolver esta situación en menos de un año. Sabemos que existe la capacidad intelectual y los medios para fabricar estas vacunas (como ya lo hacen ahora, produciendo genéricos más baratos de los productos farmacéuticos existentes, muchos de ellos desarrollados en los países ricos). Y es ahí donde el filántropo y mecenas Bill Gates, cuando indica que los países en vías de desarrollo no son competentes para hacerlo, está equivocado. En realidad, la India, que hoy está sufriendo una crisis enorme por la covid-19, tiene la mayor industria farmacéutica del mundo. Los que se oponen a suspender las patentes sugieren que, en lugar de facilitar la expansión de la producción de vacunas en varias partes del mundo, los países ricos donen vacunas a los países pobres, lo cual están haciendo a una velocidad e intensidad claramente insuficientes que no resuelven el problema.

¿Por qué no lo hacen?

 La respuesta es, sencillamente, que no quieren (aunque sea provisionalmente) sentar un precedente: la propiedad intelectual debe respetarse por encima de todo, aun cuando sea a costa de todo lo demás, que es la vida de todos, incluyendo la de la población que está ya supuestamente inmunizada. Esa postura es resultado del enorme dominio de las derechas conservadoras y liberales en las instituciones de gobierno internacional (como las de la UE) que sostienen que el sistema actual ya funciona bien. Así lo indicaba nada menos que el Sr. Thierry Breton, Comisario Europeo del mercado interior de la UE y gran admirador del actual sistema de producción y distribución de las vacunas, que señaló que el sistema actual (supuestamente liderado por las empresas productoras de las vacunas) es el que nos ha permitido tener vacunas en unos meses cuando suelen tardar años. Tal personaje cree, por lo tanto, que son las empresas actuales las que pueden resolver el problema de falta de vacunas a nivel internacional, subrayando a la vez que el hecho de que todos los países pudieran tener acceso a las patentes de cada vacuna no resolvería el problema de la escasez de las mismas.

 El error o falsedad de los que se oponen a la suspensión de las patentes

Pero tal argumento olvida, ignora u oculta varios hechos. Uno es que el descubrimiento de estas vacunas se hizo gracias a una enorme inversión pública, tanto en la investigación básica que permitió el desarrollo de la aplicación práctica del conocimiento como en la contratación billonaria (mil millones de millones) por parte de los Estados. Sin estos fondos públicos el desarrollo de las vacunas no habría sido posible. Por cierto, es importante señalar también que, como el economista Dean Baker ha mostrado, Microsoft, la empresa fundada por Gates, no hubiera sido posible sin la enorme cantidad de recursos públicos que se invirtieron para su creación. En realidad, las prioridades de la industria farmacéutica regida por las conocidas “leyes del mercado” van frecuentemente en la dirección opuesta a las necesidades de la ciudadanía. Es más, la competitividad entre las fábricas productoras de vacunas determina una confidencialidad, privacidad y secretismo en la labor investigadora que dificultan incluso el desarrollo científico, pues este requiere la transmisión de conocimiento entre las distintas instituciones investigadoras y empresas productoras de vacunas, traduciéndose en un retraso enorme en el desarrollo normal del conocimiento. La evidencia de ello es enorme.

Todo esto explica que en situaciones excepcionales (como en estados de guerra) los Estados hayan intervenido exigiendo un cambio en la dinámica de trabajo, obligando a anteponer el bien común al interés particular de las empresas privadas. Por ejemplo, durante la II Guerra Mundial, el gobierno federal en EEUU forzó a todas las empresas farmacéuticas, además de dar prioridad a la producción de ciertos productos como antibióticos, a que compartieran todo el conocimiento del que disponían.

Otros ejemplos son la erradicación de la poliomielitis (conocida como polio), que fue posible gracias a la decisión de su descubridor, el doctor Jonas Salk, de no patentarla, no teniendo ninguna aspiración por privatizar el conocimiento derivado de su investigación. “Privatizar la investigación científica -decía él- es tan absurdo como intentar privatizar la luz solar.” Y un tanto igual ocurrió con el control de la viruela. Fue el presidente de EEUU, Ronald Reagan -el primero en promover del neoliberalismo, junto con Margaret Thatcher en el Reino Unido- el que inició este proceso de expansión del derecho de propiedad a bienes comunes, con los enormes costes que ello ha implicado.

¿Son los países en vías de desarrollo incompetentes para producir las vacunas ellos mismos?

Este argumento en contra de la suspensión de las patentes se topa con la realidad de que actualmente la mayoría de fármacos en el mundo (que son genéricos) se producen en países en vías de desarrollo. Son estos países los mayores productores de genéricos, es decir, de los mismos productos farmacéuticos comercializados una vez su patente ha expirado. Son prácticamente las mismas sustancias que se venden a precios mucho más económicos que el original. Ya lo están haciendo y no hay razón para que no pudieran producir las vacunas anti covid-19, llevando un período corto de entre seis y diez meses para comenzar a producirla. En realidad, como ya he indicado, la India, uno de los países más golpeado por la pandemia, es el país que tiene las productoras farmacéuticas más grandes en el mundo. Y un tanto igual en países llamados incorrectamente “pobres”. La gran mayoría de estos países tienen los recursos necesarios para salir de su pobreza. El hecho de que la mayoría de la población sea pobre se debe a que, por lo general, la mayoría no controla sus recursos. No hay duda de que permitir la máxima producción de las vacunas en varias partes del mundo no solo es posible, sino necesario y urgente. Como bien ha dicho el Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom, la única solución a la pandemia es que los países ricos permitan producir las vacunas anti covid-19 que han mostrado su eficacia a los países en vías de desarrollo. Según él, “la solidaridad es la única forma de salir de este abismo“.

Esta solidaridad es urgente también para la resolución de la pandemia en los países ricos (como España), pues además de que estos también se beneficiarían de la producción masiva de vacunas derivada de la suspensión de las patentes, ello facilitaría la vacunación generalizada previniendo la aparición de variantes que fueran resistentes a las vacunas actuales (lo cual es más que probable que ocurra si se continúa sin una vacunación masiva a nivel mundial).

La oposición de los partidos conservadores, liberales y socioliberales a eliminar provisionalmente las patentes de las vacunas anti covid-19

Es preocupante que, debido a la gran influencia de economistas de sensibilidad neoliberal en el PSOE, que gobierna en España (en coalición con Unidas Podemos), este partido votara en el Parlamento Europeo (junto al PP, Vox y Ciudadanos), hace unos días, en contra de la propuesta del eurogrupo parlamentario de izquierda (The Left) (que incluye a Unidas Podemos y otros partidos a la izquierda del grupo socialista) de suspender las patentes de las vacunas anti covid-19 (provisionalmente durante la pandemia) en el Parlamento Europeo. El constante apoyo del PSOE al principio de propiedad y su resistencia a interferir en las políticas del mercado (así como el crónico subdesarrollo de la inversión social en su política industrial) explican el enorme problema de falta de mascarillas y ventiladores en el país al principio de la pandemia. La abundante y exitosa industria textil (con grandes magnates y mecenas como Amancio Ortega, que quiso mostrar su apoyo para resolver la pandemia donando 63 millones de euros en equipamiento a la sanidad) tendría que haber producido mascarillas de forma masiva, bien voluntariamente o forzadas por el Estado, en lugar de producir vestidos de alta costura fuera de España, buscando salarios más bajos fuera del paísHabría sido más patriótico y eficaz que, al menos provisionalmente, hiciera mascarillas y material sanitario, fabricándolos en España, creando empleo. Fue un error que el gobierno no aprendiera de ello y que no interviniera reorganizando la industria española para producir aquellos equipamientos y herramientas que han sido fundamentales para responder a la pandemia (como está haciendo la Administración Biden en EEUU, rompiendo con el trumpismo imperante en aquel país).

El significado de los cambios en EEUU para España

No hay plena conciencia en España de lo que está pasando en EEUU, donde ha habido una protesta sin precedentes frente al trumpismo (que era la expresión extrema del neoliberalismo iniciado por el presidente Reagan, el autor del famoso eslogan “El gobierno no es la solución, sino el problema“), que ha cambiado profundamente la orientación de las políticas federales de EEUUEl trumpismo fue la máxima expresión de la revolución neoliberal, adoptada también, a través de la tercera vía, por la socialdemocracia europea, que pasó de socialdemócrata a socioliberal. Esta revolución suponía el triunfo del mundo empresarial y sobre todo del especulativo y financiero sobre el capital productivo y el mundo del trabajo. La primera medida tomada por el presidente Reagan fue derrotar al mundo sindical en la huelga de controladores aéreos. El grado de extremismo a favor del mundo empresarial que encarnó Trump aparece con toda claridad en su negacionismo, anteponiendo los intereses del mundo empresarial a todo lo demás. El binomio Vox-PP de Ayuso es la versión española de este trumpismo.

Pero lo que no se ha explicado bien en España es la intensidad de la protesta que tuvo lugar en EEUU frente al trumpismo, que se tradujo en la considerable fuerza que tuvieron las izquierdas durante las primarias del Partido Demócrata. Tal influencia derivó en un pacto entre Biden y Bernie Sanders, el candidato socialista, lo que explica el cambio de 180 grados de las políticas federales. Como ha señalado The New York Times, estas suponen la reactivación del New Deal, con una dimensión muy importante: redefinir el significado de política industrial, anteponiendo los productos sociales a la producción de bienes de consumo de carácter mercantilNo es justo ni eficiente para un país producir tanto automóvil, cuando hay tan pocos ventiladores en los hospitales, como tampoco lo es diseñar y confeccionar tantos vestidos de alta costura cuando lo que faltan son batas de protección y mascarillas, o no considerar la atención a los infantes y a las personas dependientes -incluyendo a los ancianos- como un elemento fundamental para garantizar la calidad de vida y bienestar de la población, objetivo que debería ser prioritario para cualquier gobierno que se defina como democrático.

El enorme fracaso del neoliberalismo y su máxima expresión, el trumpismo, explica que, resultado de una movilización popular, se considere que “el gobierno no es un problema sino es parte de la solución“, como afirmó el presidente Biden en su discurso al Congreso, prometiendo en la campaña electoral frente a Trump, apoyar la eliminación de las patentes –tal como había promovido Bernie Sanders-, lo cual acaba de cumplir. No es cierto, por lo tanto, que fuera una sorpresa como han indicado varios medios en España, lo que refleja un conocimiento muy limitado de la realidad estadounidense. Está habiendo un cambio muy notable en el que es interesante subrayar que el The New York Times también apoye la propuesta, así como la máxima dirigente del Partido Demócrata, la Sra. Nancy Pelosi. Ello es un ejemplo más de la importancia de recuperar el New Deal en EEUU, de tal manera que nunca antes ha habido una mayor propuesta de inversión pública -incluyendo la inversión social- que ahora. Lo que es importante de destacar es que, según la encuesta de la cadena NBC, la gran mayoría de la población estadounidense está a favor de estas medidas, incluyendo a la mayoría de votantes republicanos, lo cual ha puesto al Partido Republicano, controlado por los trumpistas, en una situación difícil. La mayoría de la población está a favor de la solidaridad nacional e internacional.

La importante noticia de que el gobierno español acaba de declarar su apoyo a la suspensión provisional de las patentes anti covid-19

Acaba de salir la noticia importante de que el gobierno español ha decidido apoyar la suspensión provisional de las patentes de las vacunas. Sin lugar a dudas, ello se debe a la declaración del presidente Biden de suspenderlas, pues hasta ahora lo sucedido en el Parlamento Europeo iba en sentido contrario. Sería muy positivo que el partido gobernante, el PSOE, recuperara su vocación transformadora y fuera más atrevido para enfrentarse a los enormes lobbies económicos, financieros y farmacéuticos que están interfiriendo en la aplicación de políticas públicas necesarias para mejorar el bienestar de la población española. Es imposible que en España puedan resolverse los graves problemas existentes, magnificados por la pandemia, sin un cambio muy notable de sus políticas públicas, con un mayor intervencionismo del sector público en cubrir los enormes déficits sociales (en sanidad, en salud pública, en educación, en servicios sociales, en vivienda, y en la creación de empleo estable y de calidad). Tales déficits han creado una gran polarización social que dificulta la cohesión del país. No sería justo ni eficiente que, en un momento en el que la solidaridad es tan necesaria para resolver la crisis sanitaria y social, todavía se mantuvieran posturas como la oposición a la suspensión provisional de las patentes a nivel nacional e internacional para resolver y anular la pandemia y recuperar así la actividad económica y el bienestar de la población.