Discerniendo el diaconado femenino

por Fernando Vidal 

  Uno de los fecundos frutos surgidos entre el Sínodo de la Amazonía y el Sínodo sobre la Iglesia sinodal es la plataforma eclesial que está discerniendo espiritualmente el diaconado femenino. Así, tras los meses de confinamiento en 2020, en Estados Unidos se originó Discerning Deacons. Sobre todo, confiaban en que congregarse para orar podía traer la gracia de superar la radicalización en posiciones ideológicas que acaban acorazando el corazón.

Desde esa plegaria continua, se constituyó en la Archidiócesis de Saint Paul y Minneapolis una amplia comunidad que ahora implica a miles de personas. Se inspiran en el ejemplo de santa Febe, la diácono que san Pablo pidió que Roma recibiera en el Señor (Rom 16, 1-2).

La misión de discerningdeacons.org es involucrar a los católicos en el discernimiento eclesial activo sobre el papel de la mujer en la Iglesia y el diaconado. Apoyan la llamada profética al ministerio diaconal y son testigos del extenso ministerio diaconal que, en la práctica, las católicas ya realizan por todo el planeta y que han realizado a lo largo de la historia, aunque no haya sido reconocido como tal.

Su co-directora, la joven Casey Stanton, ha realizado recientemente una gira por Europa y se mostraba esperanzada en que “el Espíritu Santo animará este discernimiento, renovando la Iglesia y sanando nuestro mundo”. Dice con pasión: “El diaconado toca mi propio deseo vocacional de proclamar el Evangelio y ayudar a llevar nuestra fe al mundo”.

Casey cree que la cultura femenina ha gozado un cambio cualitativo y que la Iglesia del mañana que vivirán sus dos hijas, Micaela y Teddy, les permitirá una participación mucho más plena, y la distancia que está surgiendo entre la nueva generación de chicas y el catolicismo dejará de agrandarse.

Jóvenes cristianos de todo el mundo exigen a la Iglesia que «abra sus puertas a todos»

«La Iglesia debe aceptar las nuevas formas de vida siendo inclusiva y apoyando a las mujeres»

Reunión de jóvenes cristianos en Kenia
Reunión de jóvenes cristianos en Kenia

Jóvenes de Pakistán, Kenia, Tanzania, Uganda, Mongolia, Alemania y EE.UU. disciernen los retos del proceso sinodal para los jóvenes de las periferias

Desafortunadamente, las cosas no están a la altura de las expectativas, porque cuando preguntas a distintas personas si están al tanto de los procesossinodales, te das cuenta de que muy pocas lo están

Esperábamos que los ministros y autoridades de la Iglesia desempeñaran un papel clave proporcionando material y creando espacios seguros donde los jóvenes se reunieran para plantear sus puntos de vistacon libertad

Creemos que la Iglesia es nuestra madre, pero la falta de claridad en cuestiones relacionadas con el colectivo LGBTQ disminuye la confianza de los jóvenes a hablar y participar en la Iglesia

| Alloys Nyakundi. Kenia, Africa

Esta carta pública es de los miembros de la Pequeña Comunidad Cristiana en Línea de Jóvenes Adultos en Búsqueda (OYASSCC). OYASSCC es un grupo internacional y diverso de jóvenes adultos que se reúnen dos veces al mes en Zoom. Buscamos encontrar el lugar que nos corresponde dentro de la Iglesia Católica. Contamos con 20 miembros de diferentes países del mundo (Pakistán, Alemania, Kenia, Tanzania, Uganda y EE.UU.). Hemos seguido de cerca el proceso sinodal y ahora ofrecemos algunas reflexiones. 

Los jóvenes dicen que el proceso sinodal les da esperanza como jóvenes porque es visto como una oportunidad para hablar de los problemas que afectan a los jóvenes. Desafortunadamente, las cosas no están a la altura de las expectativas, porque cuando preguntas a distintas personas si están al tanto de los procesossinodales, te das cuenta de que muy pocas lo están. Esperábamos que los ministros y autoridades de la Iglesia desempeñaran un papel clave proporcionando material y creando espacios seguros donde los jóvenes se reunieran para plantear sus puntos de vistacon libertad.

Que el proceso se abra a todos

Esperábamos y seguimos esperando que este proceso se abra a todas las personas, independientemente de que sean conservadoras o progresistas. Los líderes deberían escuchar al Espíritu Santo para que les guíe en lugar de dejarse guiar por sus intereses. Todas las personas deberían estar abiertas a escuchar al Espíritu Santo para conocer la voluntad de Dios y lo que el Espíritu nos llama a hacer hoy.

Iglesia familia
Iglesia familia

Una y otra vez, no se suele dar prioridad a la participación de los jóvenes en las Pequeñas Comunidades Cristianas que existen en África y en otros continentes. La Infancia Misionera Pontificia (de las OMP) y la Asociación de Mujeres Católicas (AMC) están bien atendidas por el clero y los religiosos, pero los jóvenes necesitan personas expertas que sepan cómo tratarlos y escucharlos hoy. Si no, sería una contradicción decir que los jóvenes son el futuro de la Iglesia. Si no nos ocupamos de los jóvenes ahora, ¿esperaremos que sean comprometidos en su vida adulta? Hay que crear espacios donde puedan compartir su fe y seguir animándolos a no perder nunca el horizonte.

Los jóvenes, centro de atención

Los jóvenes deben ser el centro de atención de la Iglesia. La pastoral de la Iglesia debería estar dispuesta a buscarlos allí donde estén sin discriminarlos, en medio de las periferias. Nos faltan estructuras de apoyo como mentores, ministros y líderesque puedan acompañar fielmente a los jóvenes. La mayoría de los líderes de la Iglesia católica siempre están dispuestos a trabajar con jóvenes que siempre apoyan su agenda y nunca ponen objeciones, jóvenes que no sean críticas. Esto es triste, porque los que critican a la Iglesia son considerados malas personas y rara vez tienen la oportunidad de hablar o sentarse en la mesa para discernir la toma de decisiones que se hace en una comunidad eclesial o parroquia. Cuando surgen conflictos a causa de la división entre los líderes provocada por el nepotismo, los clanes, el tribalismo o el analfabetismo, los jóvenes africanos buscan otras vías adecuadas donde encontrar paz y sentirse acogidos y escuchados.

Muchos jóvenes sufren depresión, estrés, conflictos familiares y desempleo o ganan muy poco para cubrir sus gastos y sobrevivir. Esto les hace perder la fe cuando no encuentran consuelo y apoyo en la iglesia

LGTBQ y mujeres, asignaturas pendientes

Muchos jóvenes sufren depresión, estrés, conflictos familiares y desempleo o ganan muy poco para cubrir sus gastos y sobrevivir. Esto les hace perder la fe cuando no encuentran consuelo y apoyo en la iglesia. Creemos que la Iglesia es nuestra madre, pero la falta de claridad en cuestiones relacionadas con el colectivo LGBTQ disminuye la confianza de los jóvenes a hablar y participar en la Iglesia. Es triste que ministros de nuestras comunidades eligen jóvenes que consideran moralmente rectos y repudian a los que califican de inmorales. No reconocen que todos siguen siendo sus hijos e hijas. Es necesario que la Iglesia abra sus brazos y acoja a todos sus miembros porque, en las comunidades africanas, la comunidad LGBTQ se enfrenta a mucha persecución y rechazo. Los tiempos están cambiando y tenemos que ofrecer soluciones a nuestros retos.

La iglesia debe aceptar la nueva forma de vida siendo inclusiva y apoyando a las mujeres. Las mujeres son pilares en la iglesia al igual que los hombres, y confiarles la oportunidad de liderar puede ser transformador. El sábado 19 de noviembre de 2022, durante la Misa de la Juventud de la archidiócesis de Nairobi, el arzobispo Phillip Anyolo hizo esta pregunta a los jóvenes: ¿A quién de ellos le gustaría ser sacerdote? Algunas jóvenes presentes se levantaron muy ilusionadas y dijeron que les gustaría ser sacerdotes. El arzobispo no las desanimó ni las condenó, pero les dijo que quizá, a medida que avanzamos, deberíamos empezar a tener esta conversación. Nuestra pregunta es: ¿cuándo tendrán las mujeres la oportunidad de hacerlo, si no se les permite? Sería una buena experiencia si nos dan espacio para reflexionar y discernir los temas difíciles en la Iglesia sin que nos censuren, callen o excluyan.

Rasgar la cortina LGTB
Rasgar la cortina LGTB

Desertar de la Eucaristía

La mayoría de los jóvenes desertan de la Eucaristía debido a las estrictas doctrinas que les impiden disfrutar de este precioso don que Cristo nos dejó. Por ejemplo, a las mujeres jóvenes que dan a luz antes del matrimonio no se les debería negar la Eucaristía y segregarlas de las actividades para jóvenes adultos. Algunas tienen historias tristes detrás de sus embarazos que alguien debería considerar y ayudar. La iglesia debería tener actividades para que estas mujeres jóvenes se sientan parte de la comunidady no sigan despreciadas por la sociedad.

Los jóvenes también quieren que se les escuche. Esperamos que la Iglesia católica de Kenia tienda la mano a los marginados. A muchos jóvenes les ha roto el corazón el statu quo y quieren ver un cambio. Muchos de ellos optan por reunirse fuera de las iglesias, donde se sienten cómodos y acogidos por sus iguales. En lugar de disuadirles de utilizar las redes sociales, la iglesia debería orientar a los jóvenes sobre cómo utilizarlas positivamente a nivel pastoral. Por ejemplo, promoviendo pequeñas comunidades cristianas en línea para jóvenes. Es lo que hemos hecho y está dando frutos hermosos, porque nuestra comunidad en línea para jóvenes adultos ofrece un espacio seguro para los jóvenes, donde pueden compartir sus frustraciones y preocupaciones con libertad y enriquecerse al compartir. La iglesia tiene que buscar formas alternativas de llegar a los jóvenes de su entorno «ampliando su tienda» para que acoja a todos y a todas sin discriminación alguna. Los medios sociales son una plataforma que, bien utilizada, ayudará en la evangelización.

En resumen, recomendamos lo siguiente:

1.Invertir en personas que puedan llegar y servir más allá de los confines de la parroquia y encontrarse con los jóvenes allí donde están, en los márgenes.

2.Acompañar a sus familias vulnerables.

3.Ayudar a los jóvenes a discernir su vocación.

4.Los adultos deben tener una actitud cariñosa, confiada y tranquilizadora hacia los jóvenes.

5.Los adultos están abiertos a la escucha y al diálogo. Los jóvenes cometen errores y necesitan a alguien que les acoja y no les asuste o rechace por ello.

6.Encontrar formas prácticas de acompañar a los jóvenes.

7.Ser empático con las necesidades reales de los jóvenes.

8.Advertir a la Iglesia de que no se aproveche de los jóvenes porque muchos tienen poco o ningún sustento económico y necesitan trabajar para ser independientes.

9.A los jóvenes les atraen las misas animadas, con bailes y danzas. Se aprecia en la Capellanía Cristo Rey de la Universidad de Kenia, donde los jóvenes participan activamente durante la misa. La emulación de esto por parte de otras iglesias puede atraer a los jóvenes a la iglesia y crear un hogar para ellos.

Los jóvenes de Kenia esperamos que nuestras opiniones cuenten y sean vitales en las decisiones derivadas del Proceso Sinodal en curso.

Kenia, Africa.

4 de diciembre de 2022

Las místicas


Las místicas, mujeres subversivas que se saltaron el orden establecido al «reclamar su intimidad con Dios»

Historia de Ángeles Oliva 

«Las místicas pueden estar acompañadas de fenómenos paranormales, pero lo decisivo no es eso. Lo decisivo son los textos que escriben, y cómo en ellos hablan de la unión con Dios, que es el único tema místico. Puede que haya levitaciones o visiones. Ese aspecto visionario está también en todo artista, porque la creación conlleva visión. Pero pensar en la mística solo como paranormal es una desfiguración absoluta». Así se expresa Victoria Cirlot, catedrática de filología románica en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, estudiosa de la Edad Media y autora de La mirada interior. Mística femenina en la Edad Media, entre otras obras sobre misticismo.

Las místicas, mujeres subversivas que se saltaron el orden establecido

La mística se refiere a una actividad espiritual que busca conseguir la unión del alma con la divinidad. Una experiencia muy difícil de alcanzar, e igual de difícil de describir. Puede ir acompañada de fenómenos como visiones, levitaciones, estigmas en forma de llagas o heridas, percepciones extrasensoriales o bilocación; que consiste en que el místico es visto en dos sitios o más al mismo tiempo.

Ana Garriga y Carmen Urbita están terminando sus tesis doctorales en Brown University (Estados Unidos); y desde 2020 son las autoras de Las Hijas de Felipe. Un podcast sobre monjas, demonios, embustes y alquimia en los siglos XVI y XVII. En la mayoría de sus episodios aparece Teresa de Jesús y otras místicas. Además de los fenómenos vividos por ellas.

«Creer en los fenómenos místicos es una cuestión muy personal, aunque independientemente de que creas o no, siguen siendo algo muy relevante. Gracias a ellos contamos con un volumen de material escrito por estas mujeres y en torno a ellas; que abren una ventanita a una subjetividad femenina que si no, no existiría», afirman, «no se nos ocurre otro corpus de textos en torno a mujeres o creados por mujeres, desgajado de la mística desde la Edad Media al siglo XV».

Las responsables de Las Hijas de Felipe recuerdan que las místicas fueron muchísimas, y que el fenómeno místico les permitió acceder a conocimientos muy diversos. Entre ellos, «ciertos saberes científicos que parecerían algo completamente opuesto. María Jesús de Agreda cuenta en uno de sus arrobamientos cómo se eleva sobre la tierra, asciende muchísimo y contempla todo el universo, de forma que de pronto del discurso místico entra en el tratado de geografía. Es algo que no te esperas encontrar ahí».

Las místicas eran mujeres que se leían unas a otras y sus referentes eran otras mujeres. En este sentido, cabe preguntarse si podrían considerarse feministas antes de que existiera esa palabra para hablar de los derechos de las mujeres. «Somos reacias a hablar de feminismo», valoran, «no se puede hablar de las místicas en general, y sí quizás de cómo ciertas mujeres utilizaron la retórica o ciertos dones de la mística, y cómo se leían unas a otras y luego recreaban eso con fines que ahora se pueden llamar feministas».

«Nosotras hablamos mucho de María Jesús de Ágreda, una de las grandes místicas del siglo XVII. Ella ya sabía todo lo que habían hecho las místicas de los tres siglos anteriores, son modelos casi exclusivamente femeninos que se releen», sostienen, «supo utilizar muy bien tanto el don de la bilocación como las visiones y arrobamientos para cartearse con Felipe IV e influir en política internacional». «Desde ese punto de vista», concluyen, «sí se pueden ver ciertos aspectos del misticismo como una herramienta de resistencia y de tejer sus propias redes e instrumentos».

La profesora Cirlot no cree que fueran feministas, porque no había una autoconciencia de género. No obstante, sostiene que las místicas tenían una visión femenina del mundo, y cita a Hildegard von Bingen, mística, poeta, filósofa, y compositora del siglo XII, una de las mujeres más poderosas e influyentes del medioevo.

«Ella ve los aspectos femeninos de Dios y tiene una imagen suya muy femenina. Y otras mujeres, cuando hablan de la unión con Dios, están hablando de una unión y una relación amorosa esencialmente femenina. Esa mirada propiamente femenina ha hecho que, por ejemplo, filósofas del posmodernismo como Luce Irigaray se hayan sentido muy cercanas a las místicas de la Edad Media», argumenta la investigadora, «aunque en sus textos no pretendan reivindicar a la mujer, si muestran una mirada femenina hasta tal punto que los hombres místicos querían ser mujeres, buscaban su parte femenina».

«Hay algo muy esencial de la mística, que es básicamente reclamar una relación de intimidad directa con Dios a través del mecanismo que sea: un don de la bilocación, penitencias extremas, cualquier cosa. Creemos que el hecho es muy arriesgado, que hay algo feminista y muy subversivo en que te saltes toda una jerarquía eclesiástica y toda una jerarquía de directores espirituales y confesores. Sin entrar en si crees en eso o no, al reclamar una relación directa con Dios ya te estás saltando el aparato disciplinar masculino», reflexionan Las Hijas de Felipe.

Las vidas de la mayoría de las místicas son una combinación constante entre la contemplación y la acción. Teresa de Jesús fue una verdadera activista: decidió reformar la Orden del Carmen, adoptando la regla primitiva basada en la práctica de la oración y del ayuno, en no poseer rentas ni propiedades, en guardar silencio y en descalzarse. Así fundó un primer convento en Ávila y después lo extendió por toda España, recorriendo caminos, a veces en condiciones durísimas, hasta fundar un total de catorce. Esto le supuso grandes luchas con los superiores de su orden y consultas a confesores y teólogos, que, en su mayoría, no comprendían sus ideas.

«En el caso de Santa Teresa, es muy evidente que ella es la primera que sufre mucho por la tensión que le genera estar entre una vida contemplativa basada en el desasimiento; con una en la que el día a día está muy atravesado por gestiones, dinero y objetos», declaran. Cirlot recuerda que en la Edad Media ya se combinaban la vida activa y la contemplativa: «El místico no es un ser retirado del mundo, no es un eremita, puede vivir en comunidad. El caso de Teresa es muy iluminador porque tenía una vida muy agitada desde el punto de vista de la actividad. Pero, por otro lado, su obra sale de la parte contemplativa, es necesaria esa unión».

Las experiencias místicas son muy difíciles de explicar y comunicar con palabras. Sin embargo, las místicas escriben todo el tiempo. De Jesús empieza primero por orden de sus confesores, para poner en claro consigo misma las experiencias que está teniendo. Después lo hace con verdadero empeño. La investigadora Cirlot plantea la importancia de preguntarse por qué escriben las místicas. «Diría que no escriben ni por afán intelectual, ni por vanidad, ni por su propio ego, no existe todo esto», comenta.

Y cita a una de ellas: Margarita D’Oingt, una monja cartuja francesa del siglo XIII, mística muy reconocida y una de las escritoras más antiguas identificadas de Francia, que dijo: «Escribo porque si no me moriría. Tengo el corazón tan lleno que lo tengo que sacar». «Esta es la cuestión fundamental en la escritura mística, es una afirmación bastante única. Esta necesidad tan radical es lo que les hace escribir, combinada con el ánimo que los confesores ponían en que las mujeres escribieran. Es verdad que la figura del confesor es muy importante en la Edad Media y, hasta Teresa, son los confesores los que incitan a la escritura, pero esto no sería nada si no hubiera existido esa radical necesidad interior», plantea Citrol.

En el acto de escribir hay claramente una voluntad de trascender para Las Hijas de Felipe. «Siempre defendemos que la Santa Teresa que más nos interesa es la amiga de sus monjas, cuidadora y responsable de ellas. Pero creo que también había muchísimo afán de trascender en la escritura y eso se ve muy claro tanto en los grandes libros como en las cartas», sostienen, «es una persona que escribe compulsivamente. En 40 años de vida que se le conocen, el volumen de la escritura que produjo fue impresionante. Ya simplemente el proyecto de reforma espiritual es una voluntad de trascender».

A su vez, resaltan el fenómeno en masa de las místicas. «Hay vidas de mujeres de la corte, aristócratas y demás, pero es otra cosa muy distinta y muchísimo menor. Esto es literalmente como en masa, hay muchísimas», afirman, «conocen la vía del misticismo porque se han leído unas a otras; que realmente es el único camino al que una mujer podía optar en aquel momento si tenía cierto sentido del espectáculo, era vanidosa y quería trascender. Ese era el camino perfecto».

La mística española tiene un estilo literario muy elevado, muchos de sus textos se consideran obras maestras de la literatura en lengua española. «Unamuno decía siempre que los místicos habían inventado el lenguaje. Y creo que sí, que hay una tendencia, al menos en la literatura española. Al ser supuestamente una experiencia tan inefable y espiritual, el tener que sacar al lenguaje de su sentido más utilitario y someterlo a muchísimas contorsiones, hace que haya mucha elevación literaria en ciertas creaciones de la mística. Se trata de hablar sobre la imposibilidad de mencionar lo que en realidad estás verbalizando», reflexionan.

«Lo que más nos fascina es que se crean modelos autorreferenciales constantes», concluyen, «se leen entre ellas y si no dejan testimonios escritos, leen sus hagiografías o escuchan a los predicadores. Es una producción del conocimiento enteramente femenina o versada en subjetividades femeninas; y eso es grandioso»

Nathalie Becquart

Nathalie Becquart, entre las cien mujeres más influyentes del mundo, según la BBC

Nathalie Becquart
Nathalie Becquart

Becquart, señala la publicación, «es una de las pocas líderes que asesoran al Papa sobre asuntos importantes de la Iglesia católica, y es la única mujer con derecho a voto» en el Sínodo

No es la primera vez que una monja aparece en el listado de mujeres más influyentes del mundo. Así en 2021 se eligió a la hermana Ann Rose Nu Tawng de Myanmar, quien se hizo famosa por una imagen en la que aparecía, frente a un pelotón de la policía militar, oponiéndose a la violencia contra los manifestantes.

En 2020, se incluyó a la religiosa copta Maggie Gobran, que trabaja en los barrios marginales de El Cairo; en 2019, a la hermana del Buen Pastor Gerard Fernández, que apoya a los condenados a muerte en Singapur; en 2015, fue Neyda Rojas por su trabajo en las cárceles venezolanas; en 2013, la elegida fue la benedictina catalana Teresa Forcades

Por Jesús Bastante

Es la única mujer con derecho a voto en la Iglesia universal. Sor Nathalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de los Obispos, es una avanzadilla de la ruptura del ‘techo de cristal’ en la Iglesia. Y, también, una de las cien mujeres más influyentes del mundo, según ha destacado la BBC.

Becquart, señala la publicación, «es una de las pocas líderes que asesoran al Papa sobre asuntos importantes de la Iglesia católica, y es la única mujer con derecho a voto» en el Sínodo. Su designación como una de las responsables del proceso sinodal en el Vaticano es una «fuerte señal» de la apertura de la Iglesia católica a las mujeres. Pese a que la plena igualdad hombre-mujer en la Iglesia sea, todavía, una quimera.

La religiosa es la única mujer religiosa en la list, junto a la budista Cheng Yen de Taiwán, considerada por la BBC como «una de las personas más influyentes en el desarrollo del budismo taiwanés contemporáneo y es conocida por su compromiso humanitario». Entre otras cosas, fundó la organización internacional de ayuda humanitaria «Tzu Chi» en 1966.

Con todo, no es la primera vez que una monja aparece en el listado de mujeres más influyentes del mundo. Así en 2021 se eligió a la hermana Ann Rose Nu Tawng de Myanmar, quien se hizo famosa por una imagen en la que aparecía, frente a un pelotón de la policía militar, oponiéndose a la violencia contra los manifestantes.

En 2020, se incluyó a la religiosa copta Maggie Gobran, que trabaja en los barrios marginales de El Cairo; en 2019, a la hermana del Buen Pastor Gerard Fernández, que apoya a los condenados a muerte en Singapur; en 2015, fue Neyda Rojas por su trabajo en las cárceles venezolanas; en 2013, la elegida fue la benedictina catalana Teresa Forcades

“Mujeres, testigos de amor verdadero”

Mujeres testigos de amor comprometido, desde LGTBI (Iglesia rural)

El cuaderno de vida sigue avivándose con pequeños hechos de vida, a veces oculto y otras puestos en lo alto para que brille a todos los de casa. Así me ha ocurrido en adviento, cercano el calor de la fiesta entrañable de la Inmaculada. Ha sido en un pueblo de las vegas del guadiana, en la Puebla de la Calzada, allí la gente sencilla ha vivido la singularidad de una novena llena de vida y en este caso llena también de una novedad que ha puesto en el altar algo que viven a diario. En dicha población hay varias parejas de mujeres que han fundado su familia, con sus respectivos hijos, están integrados en la sociedad y participan también de la vida parroquial, por eso el párroco ha querido que estuvieran presentes significativamente en la liturgia de la novena

Cada celebración cristiana intento vivirla desde una perspectiva nueva cada año. Este adviento estoy centrado en los detalles de vulnerabilidad y cuidado en los que se va revelando el amor de Dios encarnado. El profundizar en la clave de que todos somos vulnerables, todos necesitamos cuidados y podemos cuidar a los demás. Estoy encontrando miles de detalles, personas, momentos, situaciones…que día a día me manifiestan la vulnerabilidad y los cuidados de la misma, en mí y en los demás. También en mi iglesia, que a veces la miro más desde el juicio que desde el amor verdadero. Como decía la poesía que no rece los rezos como el sacristán, ni que entierre un sepulturero.

LGTBI  y la liturgia

En esta Iglesia cercana, rural y sencilla en adviento me están llegando toques  especiales. El último me ha ocurrido en Puebla de la Calzada donde me llamaron para celebrar con ellos un día de la novena de la Inmaculada a la que le tienen una devoción increíble y verdadera. Estando allí, personas conocidas me comentan que la noche anterior a mi participación, habían tenido una celebración memorable, única, inolvidable. Les pregunté por eso tan vivo que les había marcado y me comentaron que habían celebrado la liturgia elaborada por personas de la parroquia que pertenecían a LGTBI, en concreto a través de una catequista muy querida que es ejemplo de cuidado y amor en la comunidad. Me interesó ese gesto parroquial y ese modo de acercarse y abrirse a una realidad nueva con la ternura del cuidado y el deseo de abrazarse mutuamente en la vulnerabilidad y en la verdad. Me explicaron lo que había supuesto en la comunidad el testimonio de las personas LGTBI, de sus familias y el sentido cristiano de sus vidas y su compromiso tanto en el deseo de amar de verdad como de ser cristianos en su comunidad parroquial. Me pareció un detalle de acogida y de comunidad verdadera y pedí reflexión a la persona que lo había organizado y a la persona que me comunicó lo que había supuesto para ella estar en la celebración junto a esta amiga entrañable. Deseo de compartirlo para que reflexionemos y oremos juntos, desde esta vivencia sencilla de una parroquia rural de la diócesis de Mérida-Badajoz.

Testimonio vivo y comprometido

altar

Así se expresaba Maria José Aguilar, que coordinó la preparación de la liturgia:

“Hace al menos unos veinte días, recibí una llamada del párroco de nuestro pueblo, Puebla de la Calzada. Don Fermín me comentaba que había pensado que un día de la novena de la Pura la preparara el colectivo LGTBI para mostrar así el acogimiento del colectivo dentro de la Iglesia, una Iglesia que es de todos. Al principio, me quedé un poco en shock. Parecía un poco surrealista que un párroco hubiera tenido esa iniciativa. Pero, como conozco a don Fermín ya que soy catequista en la Parroquia, luego dejó de sorprenderme. Tenemos mucha suerte de contar con él, un sacerdote muy inclusivo e innovador. Luego llegó la parte más difícil: preparar la Eucaristía desde una manera sencilla de entender, desde el amor que nuestro Padre nos tiene y quiere que nos tengamos entre nosotros. El domingo 4 de diciembre nos reunimos en la novena y la celebramos y transmitimos a la gente nuestro ideal de vida lleno de respeto, tolerancia y mucho AMOR. Además, mi madre dio su testimonio de una manera muy pedagógica para que la gente pudiera entenderlo de una manera sencilla y sin generar polémicas. Fue un testimonio precioso que acabó lleno de aplausos. Desde mi experiencia personal, este día fue muy emotivo para mí y para todos los que nos acompañaron. Le doy las gracias a don Fermín por esta oportunidad, a mi familia y amigos por el apoyo recibido siempre y, sobre todo, a Dios por querernos tal y como somos. «Eres único e irrepetible. Dios te ha creado así. Atrévete a ser tú mismo».

 Un pueblo abierto e inclusivo

 Y así lo vivió Adela Méndez, persona que acompaño en su proyecto de vida cristiana como esposa, madre y profesional cristiana:

 “Pisteando el instagram una tarde me encuentro con una historia de una persona muy especial para mí y mi hijo, su historia era sobre la preparación de la novena a la Inmaculada dedicada al colectivo LGTBI; en ese momento me dio un vuelco al corazón, un vuelco que me hizo sentir sensibilidad, emoción e ilusión…creo que ya era hora de visibilizar este tema en la iglesia, romper esta barrera de la sociedad y ver a estas personas, que lo único que hacen es amar y entregarse a la persona que quieren, desde el corazón y los ojos De Dios. Le pregunté a mi amiga que cuando sería, pues si no pudiera ir a la novena este año, ese día no me la perdería, tenía que estar acompañándola y disfrutar de esa novena que sería tan importante para ella. Llegue a la novena, la parroquia estaba llena, con miedo por la reacción de los feligreses, un 90% personas mayores, pero del inicio al final de la novena fue un sentimiento diferente, durante la novena emoción por todo lo preparado que me consta que lo había hecho con mucho cariño e ilusión, y demostrando a un pueblo el amor tan grande que guardan en su corazón, emoción al escuchar el testimonio de la madre de mi amiga, en su reacción ante la noticia de su hija hace ya 5 años y como lo vivió como madre y como hija. Y por último, al finalizar satisfacción por haber estado en una novena rompiendo barreras, unas barreras de ignorancia bajo mi punto de vista, ya que este colectivo necesita inclusión en la sociedad que vivimos.”

Ante esto me silencio y lo medito en el día de la Inmaculada, fiesta del amor puro y sencillo.

José Moreno Losada. Sacerdote

El papel dela mujer en la Iglesia

Iglesia latinoamericana: «No es voluntad de Dios el papel de sumisión de la mujer»

«Las iglesias estamos haciendo autocrítica para deconstruir esa adecuación que tuvimos a un modelo totalmente machista y patriarcal», sostiene la pastora evangélica luterana Mariela Pereyra.

Pastora Mariela Pereyra, vicepresidenta de la Iglesia Evangélica Luterana Unida

Historia de Maricel Drazer

Mariela Pereyra es pastora de la Iglesia Evangélica Luterana Unida —que nuclea a las iglesias de Argentina y Uruguay—, de la que también es su vicepresidenta.

Es, además, la única representante latinoamericana en el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias, que reúne a más de 350 iglesias cristianas, de más de 120 países.

DW dialogó con esta mujer de mirada clara, carácter fuerte, y agenda más que nutrida, nacida hace 50 años junto a las costas de Mar del Plata, y que hoy vive en Buenos Aires, junto a su marido, también pastor, y a sus tres hijos. Y que, por cierto, no recurre a eufemismos para sentar postura.

DW: Usted es la única integrante latinoamericana del Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias: ¿cuáles son las características propias de las iglesias del continente?

Mariela Pereyra: Las iglesias latinoamericanas tienen un enraizamiento cercano al tema de la defensa de los derechos humanos, a la lucha por la tierra, por el medioambiente y contra el extractivismo. Hacemos una lectura crítica de lo que es la situación ambiental, porque no se trata solamente de decir «la tierra está sufriendo», sino de ir detrás de por qué está sufriendo, de qué ha hecho el ser humano con esta creación que Dios nos ha dado, del mal uso y el abuso de los recursos para llegar a esta situación actual. Porque esto no es voluntad de Dios: es acción humana, y es la sobreexplotación por parte de las grandes potencias de los recursos naturales, sin una visión de cuidado y de renovación.

Las tensiones sociales están muy presentes en toda Latinoamérica y las iglesias tienen una voz profética y de denuncia sobre muchos atropellos que nuestra gente sufre, sea o no miembro de la iglesia.

¿Cuál es el rol actual de la mujer en las iglesias de Latinoamérica, si bien no se puede generalizar?

Muchas iglesias tienen liderazgo de mujeres. Hace entre 40 y 60 años que empezaron a ser ordenadas las primeras mujeres ministras. El liderazgo femenino va llegando. Y no es una cuestión fortuita, sino el resultado de muchas mujeres que han luchado, que han tomado la Biblia y han asumido que noes voluntad de Dios el papel de sumisión de la mujer, sino que es una construcción humana. Nosotros decimos que es el «pecado estructural del sexismo», donde la mujer es inferior al varón.

¿De manera que el machismo y el sexismo no están «prescritos» desde los inicios mismos del cristianismo, desde las Escrituras?

Yo diría, y lo puedo afirmar teológicamente, que estos están presentes solo desde la hermenéutica (N.d.l.R.: interpretación de los textos sagrados) que algunos aplican sobre las Escrituras, porque si uno lee los Evangelios con herramientas críticas, se da cuenta de que Jesús siempre tuvo en su movimiento a mujeres, tuvo una «apóstola», que fue María Magdalena, a la que la Historia ha borrado, la ha dejado de nombrar, pero que fue una de los apóstoles de Jesús. Y, además, el hecho más simbólico, es que el anuncio de la Resurrección, que es la cuna de la fe cristiana, fue hecho en boca de mujeres, y esto incluso cuando, en el tiempo de Jesús, las mujeres no tenían el mismo estatus jerárquico y social que los varones.

¿Cómo evalúa, sin embargo, el accionar de las iglesias en relación con los derechos de las mujeres?

Bueno, también tenemos que hacer autocrítica todas las iglesias, y reconocer que hemos sustentado, y seguimos muchas veces sustentando, un discurso de desvalorización de las mujeres. Y que eso implica, en consecuencia, que la persona es desvalorizada, es violentada y es privada de derechos. También que se decide sobre la vida de las mujeres sin consultarlas, se habla de ellas como si fueran terceras personas, y no se las incluye en las mesas y demás. Pero yo creo que las iglesias estamos haciendo autocrítica, para deconstruir esa adecuación que tuvimos a un modelo totalmente machista y patriarcal.

¿Cómo ve el futuro del continente?

Yo tengo esperanza, porque soy una mujer de fe, pero la esperanza exige que el ser humano haga una autocrítica sobre lo que está destruyendo, porque la esperanza surge a partir de la búsqueda de restauración de lo que hicimos mal. Así que mi esperanza va siempre unida por supuesto a la fe en Dios, y a los diálogos necesarios para construir la paz, a revisar esas posiciones intransigentes que tenemos en Latinoamérica, donde nos están costando mucho los lugares de encuentro.

Adviento: Tiempo de espera “esperanzada” para las mujeres

Mujeres con voz y con voto

Aunque falta tanto para que en la sociedad y en la Iglesia sea real la igualdad entre varones y mujeres y que en todas partes del mundo se respeten los derechos de las mujeres y no haya ningún tipo de violencia contra ellas por el hecho de ser mujeres, muchas son también las conquistas y logros que se han adquirido en estos últimos tiempos y eso abre la puerta a seguir “esperando”, “esperanzadamente” en que los cambios continúen y se afirmen definitivamente

Lo que todavía sigue con una brecha muy grande es la violencia de género que se ejerce en los espacios públicos porque aún hay demasiada explotación sexual de la mujer y los medios de comunicación todavía utilizan el cuerpo femenino o el estereotipo de sus atributos para comercializar sus productos y avivar una sociedad de consumo, donde la mujer es un producto más

Aunque hay ambientes -especialmente religiosos- que consideran que esta nueva manera de posesionarse de la mujer es la causa de la inestabilidad familiar, esto se desmiente fácilmente porque la crisis de la familia no viene del reconocimiento de los derechos de las mujeres sino de la falta de madurez humana y afectiva de varones y mujeres y la forma de entender las relacione

Por Consuelo Vélez

Las lecturas de la liturgia de este tiempo de Adviento nos invitan a la preparación, a la alegría, a la esperanza. Sobre todo, la figura de María, que es central en estos días (en los tres ciclos de adviento el primer domingo se dedica a la segunda venida del Señor, el segundo y tercero a Juan El Bautista y el cuarto a María), nos abre a la posibilidad de esperar la novedad del “Niño que viene” lleno de dones y bendiciones. De hecho, la palabra Adviento significa que alguien llega y en la antigüedad siempre que llegaba el rey, podía conceder favores a los que lograban verlo. Con la venida del Niño se esperaría que sus dones nos alcancen a todos.

Pero si pensamos en la realidad de las mujeres, ¿hay adviento -hay esperanza- para ellas? Por supuesto que sí. Aunque falta tanto para que en la sociedad y en la Iglesia sea real la igualdad entre varones y mujeres y que en todas partes del mundo se respeten los derechos de las mujeres y no haya ningún tipo de violencia contra ellas por el hecho de ser mujeres, muchas son también las conquistas y logros que se han adquirido en estos últimos tiempos y eso abre la puerta a seguir “esperando”, “esperanzadamente” en que los cambios continúen y se afirmen definitivamente.

Joven mujer

Hay esperanza en la realidad social porque las leyes se consolidan y cobijan mucho más a las mujeres. La tipificación del feminicidio -asesinato de mujeres de la mano de hombres por machismo o misoginia- se va implementando cada vez más en los diferentes países y, efectivamente, se afianzan las penas correspondientes a ese tipo de delito. La igual remuneración laboral para mujeres y varones también está siendo una realidad. El que la mujer ocupe más espacios públicos y sea gestora de decisiones sociopolíticas va aumentando y en el imaginario colectivo comienza a ser más natural que todos los lugares puedan ser ocupados por varones y mujeres indistintamente. Lo que todavía sigue con una brecha muy grande es la violencia de género que se ejerce en los espacios públicos porque aún hay demasiada explotación sexual de la mujer y los medios de comunicación todavía utilizan el cuerpo femenino o el estereotipo de sus atributos para comercializar sus productos y avivar una sociedad de consumo, donde la mujer es un producto más. Pero la conciencia de que eso no debe ser así, crece y eso da esperanza.

En la realidad familiar se comienza a ver una nueva manera de constituirse como familia, con más igualdad, más respeto, más equidad, más distribución de tareas para ser hechas por todos en casa. Aunque hay ambientes -especialmente religiosos- que consideran que esta nueva manera de posesionarse de la mujer es la causa de la inestabilidad familiar, esto se desmiente fácilmente porque la crisis de la familia no viene del reconocimiento de los derechos de las mujeres sino de la falta de madurez humana y afectiva de varones y mujeres y la forma de entender las relaciones. De hecho, cualquier subordinación o sumisión o violencia contra la mujer no permite una familia estable, aunque aparentemente se crea que es así.

A nivel eclesial crece también la conciencia de que, sin abrir espacios de participación a nivel de decisión para las mujeres, la iglesia desdice de su ser sinodal, al que está llamada. Pero en este ámbito las mujeres no están simplemente esperando que se abran las puertas. La formación teológica que han adquirido tantas mujeres y los espacios de reflexión, celebración y sororidad que se han abierto, las han empoderado para saberse iglesia y hablar en su nombre. En realidad, todo el pueblo de Dios es sujeto eclesial y las mujeres han tomado la palabra creando espacios eclesiales que, a fuerza de su existencia, se van reconociendo y aceptando.

La situación de las mujeres no es la misma de hace cincuenta años y mucho menos de hace tantos siglos como tenemos de historia. Las jóvenes de hoy están encontrando un mundo mejor del que tuvieron sus madres y sus abuelas. Y la perspectiva de su realización y el cumplimiento de sus sueños se vislumbra mucho más. Todo lo anterior no significa que no falte demasiado, en todos los ámbitos descritos, para que la realidad de sufrimiento, exclusión y opresión de las mujeres se mire solo como algo del pasado.

Pero el estar en camino, el constatar logros, el palpar un nuevo horizonte posible para las mujeres, garantiza que esta espera no es pasiva, no es resignación, no es aceptación, sino que es una espera “esperanzada” porque los logros alcanzados fortalecen para seguir alcanzando muchos otros.

En este sentido, la nueva manera de comprender la figura de María, gracias a los aportes de la teología feminista, puede seguir fortaleciendo desde la fe, estas conquistas de las mujeres y llevarlas a la realidad. Hoy entendemos que María no es la mujer pasiva que acepta sin réplica, sin preguntas, su colaboración en el plan de salvación. María pregunta ¿cómo podrá ser aquello? (Lc 1, 34) y ante la respuesta del ángel de que “nada es imposible para Dios” (Lc 1, 37), María no teme asumir el protagonismo de gestar a un Hijo que será la salvación para todos los pueblos. María es la mujer libre y fuerte que asume la responsabilidad que se le confía y lo hace con todas las consecuencias. Por eso, como dice el evangelista Juan, está al pie de la cruz (19, 25) -momento donde se pone en juego la posibilidad de dicha salvación-, reafirmando la fe por la que su prima Isabel la alabo, en el evangelio de Lucas: “Feliz tú porque has creído” (1, 45). ¡Cuántas mujeres han vivido un protagonismo capaz de abrir caminos de liberación para las mujeres! ¡Cuántas mujeres han conseguido derechos para las mujeres! ¡Cuántas se han mantenido de pie ante las dificultades y los retrocesos de algunos logros conquistados por las mujeres! La figura de María engrandece las luchas de tantas mujeres en la sociedad y en la Iglesia y las fortalece para no decaer en sus esfuerzos.

El texto del Magnificat, que el evangelista Lucas pone en boca de María, puede seguir avivando la espera “esperanzada” de que la situación de las mujeres puede dar un vuelco total y un mundo libre de violencia contra ellas, es posible. María afirma que Dios “despliega la fuerza de su brazo para dispersar a los soberbios y exaltar a los humildes, para colmar de bienes a los hambrientos y despedir vacíos a los ricos” (Lc 1, 52-53). Es decir, Dios está de parte de los que sufren y despliega su fuerza para cambiar las situaciones. Por eso, no está lejos de la situación de las mujeres, sino que, con certeza, ha sido su primer protagonista. De hecho, la praxis de Jesús con respecto a las mujeres fue una praxis de liberación, de inclusión, de igualdad. La llamada cristología feminista ha mostrado claramente que la Buena Noticia del Reino, anunciado por Jesús, es también para las mujeres y él mismo contribuyó a generar y sostener ese dinamismo.

Situarnos en Adviento con estos elementos que hemos reseñado nos permite vivir este tiempo como un verdadero adviento para las mujeres. El Niño que se espera es el mismo que con su praxis histórica y con la palabra de Dios consignada en la Sagrada Escritura, avala las llamadas “olas del feminismo” que han conseguido derechos civiles, sociales, políticos, culturales para las mujeres. Es el mismo que hoy continúa avalando el trabajo de las teologías feministas que enriquecidas con las categorías de análisis de las teorías feministas, han permitido apoyar y empujar los cambios necesarios para la vida digna y plena para las mujeres.

Adviento es tiempo de recoger tantos logros y esperar que sigan aconteciendo. Adviento es tiempo de avivar la esperanza de que un mundo donde varones y mujeres gocen plenamente de todos sus derechos es posible y que la opresión vivida por el género femenino ya no exista más. Que en este presente se pueda vivir que ¡ni una mujer más sufre ningún tipo de violencia, ningún tipo de discriminación ni de subordinación! ¡Ven, Señor Jesús! y consolida el regalo de un mundo libre de violencias de género, un mundo de hijos e hijas del mismo Dios Padre/Madre.

Paso histórico sobre el sacerdocio femenino

“Paso histórico” en el Camino Sinodal, que aprueba por abrumadora mayoría la solicitud

La Iglesia alemana pedirá a Francisco revisar la doctrina sobre el sacerdocio femenino

Presidencia del Camino Sinodal

Por primera vez en la historia una conferencia episcopal daba el paso de pedir al Vaticano que se revisase la doctrina existente para dar cabida al sacerdocio femenino

Tras horas de debates y de más de una cincuentena de intervenciones, el 92% de todos los delegados (laicos y consagrados) y el 81 de los obispos de Alemania aprobaron el texto base recoge el deseo de que las mujeres puedan también ser admitidas al ministerio ordenado

El documento aprobado en lo que ya se considera “un paso histórico” argumenta que «no es la participación de las mujeres en todos los ministerios y cargos de la Iglesia lo que requiere justificación, sino la exclusión de las mujeres del ministerio sacramental»

Por José Lorenzo

De las lágrimas y la profunda decepción del jueves a los aplausos y satisfacción del viernes por la noche. Ese es el ritmo vertiginoso por el que transita la cuarta asamblea del Camino Sinodal alemán, que ha pasado de un amago de cisma al ver rechazado por el voto de bloqueo de los obispos el texto para una actualización en la moral sexual a lanzar un mayoritario órdago a Roma tras aprobar por mayoría la solicitud de que las mujeres puedan ser ordenadas sacerdotes.

De esta manera, en la noche del viernes, tras horas de debates y de más de una cincuentena de intervenciones, el 92% de todos los delegados (laicos y consagrados) y el 81 de los obispos de Alemania aprobaron el texto base recoge el deseo de que las mujeres puedan también ser admitidas al ministerio ordenado.

Se trata ahora, en definitiva, de que la Santa Sede revise esta cuestión -cerrada por el papa Juan Pablo II- para que pueda ser aplicada a nivel de la Iglesia universal. El órdago es evidente ante una cuestión sobre la que el papa Francisco ha pasado de puntillas toda vez que otro pontífice dio un cerrojazo a esa cuestión.

Reunión de urgencia de los obispos

De ahí que, antes de la votación definitiva del texto, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Georg Bätzing, convocase de urgencia una reunión entre los obispos para deliberar sobre las consecuencias del paso que estaban a punto de dar, de la que salió una propuesta de enmienda, para que el texto no apareciese como una exigencia, sino como una solicitud.

Así, tal y como informa Katolisch, “esta enmienda insertaba un pasaje en la introducción del documento en el que se pedía al Papa que reexaminara el documento magisterial «’Ordinatio sacerdotalis’, de 1994, que estipula la ordenación de sólo hombres al sacerdocio, para ver si era posible introducir cambios”.

El matiz, pues era importante, aunque no dejaba de significar que por primera vez en la historia una conferencia episcopal daba el paso de pedir al Vaticano que se revisase la doctrina existente para dar cabida al sacerdocio femenino.

Laicos y obispos liman asperezas

Y también fue importante que en ese arduo debate se llegasen a limar las asperezas surgidas la víspera tras el voto de bloqueo de los obispos que hizo descarrilar -a pesar de haber sido votado mayoritariamente por laicos y consagrados, e incluso por los obispos, aunque estos no llegaron a los necesarios dos tercios- el texto sobre la moral sexual, por los que se consideraba que un nuevo bloqueo podría hacer descarrilar todo el Camino Sinodal.

La aprobación de la enmienda también puso más fácil a los pastores el siguiente paso formal que habrán de dar con esta cuestión: trasladarla al Papa en su próxima visita ad limina en noviembre. Y es que no es lo mismo presentarse el Vaticano con una exigencia que con una solicitud, puesto que, como señalaron los obispos, aunque no existe obligación canónica para revisar la doctrina sobre la consagración, «hay una obligación moral» para que Francisco la estudie. «Cuando se habla tanto de sinodalidad, no se puede pasar de largo», señalaron los pastores.

El documento aprobado, en lo que ya se considera “un paso histórico”, argumenta que «no es la participación de las mujeres en todos los ministerios y cargos de la Iglesia lo que requiere justificación, sino la exclusión de las mujeres del ministerio sacramental». No existe «ninguna línea de tradición ininterrumpida» en la historia de la Iglesia para la exclusión de las mujeres de la predicación, añade.

El texto, pues, no formula una demanda explícita, pero invita a la Iglesia mundial a reconsiderar la cuestión de los ministerios y cargos de las mujeres en la iglesia. Ahora, la pelota vuelve a estar en el tejado vaticano, desde donde, en una declaración formal enviada el pasado mes de julio, se recordó que el Camino Sinodal «no estaba autorizado» a desarrollar nuevas formas de liderazgoni una nueva orientación de la enseñanza y la moral católica.

Constructores de puentes

Francisco: “Las mujeres son mejores constructoras de puentes que los hombres”

“Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha dicho el Papa a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno

El papa Francisco ha recibido hoy, en el Palacio Apostólico Vaticano, a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno, dedicado a san Juan Nepomuceno, un sacerdote checo que, además de patrón de Bohemia, es el santo protector de los puentes debido a la forma de su martirio: fue arrojado al Vltava desde el Puente de Carlos de Praga por no querer romper el secreto de confesión.


“Una forma adecuada de honrar su memoria es entonces intentar, en la vida concreta, tender puentes donde hay divisiones, distancias, malentendidos”, ha dicho Francisco a los presentes. “En efecto, ser puentes nosotros mismos, humildes y valientes instrumentos de encuentro, de diálogo entre personas y grupos diferentes y opuestos”, ya que este “es un rasgo que pertenece a la identidad del ministro de Cristo”. Sin embargo, ha reconocido que “esto lo hacen mejor las mujeres: una mujer sabe mejor que nosotros los hombres cómo construir puentes”. “Y ustedes”, ha dicho refiriéndose a las presentes, “¡enseñadnos cómo hacerlo!”.

Huir del protagonismo

Asimismo, ha reconocido que “esto no se puede hacer sin oración”, porque “los puentes se construyen a partir de de la oración de intercesión: día a día, llamando con insistencia al corazón de Cristo, se ponen los cimientos para que dos orillas lejanas y enemigas vuelvan a comunicarse”.

“Y aquí tocamos el punto central: Jesucristo es el puente y Él es el pontífice”, ha aseverado Francisco. “Él es nuestra paz, es Él quien ha derrumbado y derriba los muros de enemistad, y es a él a quien debemos guiar y atraer siempre a las personas, las familias, las comunidades”. “El Señor nos quiere a todos servidores, hermanos y hermanas, no prima donnas ni protagonistas. El Señor quiere que seamos luchadores. Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha aseverado.

¿Adelantarse o ir juntos?

por José Francisco Gómez Hinojosa


En mi reciente libro ‘¿Tiene futuro la Iglesia Católica?’, escribí: “Esta discriminación -de las mujeres en los puestos de decisión y en su veto para ejercer el sacerdocio- sabemos que será superada en el futuro, como otras que ha venido corrigiendo la Iglesia Católica a lo largo de su historia. Pero: ¿por qué esperar años o siglos para dar ese paso?”.

Pues porque nuestra querida Iglesia tiene miedo a adelantarse, y ha apostado siempre por la prudencia en vez del arrojo. La Congregación para la Doctrina de la Fe, por ejemplo, se siente con la obligación de guardar, conservar, el tesoro de los dogmas, de ahí que se conciba más como un freno que como un acelerador.

Es cierto que la prisa es mala consejera, y anticiparse no ayuda a vivir plenamente las diferentes etapas que necesitamos recorrer. La rapidez impide saborear lo que se está viviendo, y quien se acelera corre el riesgo de trastabillar.

Pero detenerse de manera constante, pausar los procesos en forma innecesaria, pensar que mientras más despacio se camina más se previene de riesgosas sorpresas, impide el responder con atingencia a los retos que la vida nos plantea.

El Concilio Vaticano II, por ejemplo, representó un notable impulso para acabar con un letargo que tenía postrada a la Iglesia, incapaz de responder a las exigencias de su tiempo. Es fecha que no se alcanza a cumplir con todas sus propuestas a causa de quienes las consideraron demasiado aventuradas.

Ese evento, quizá el más significativo del Siglo XX -y no sólo para la Iglesia Católica-, también nos enseñó que el mundo no puede ser un enemigo, sino un compañero de viaje.

Pues ese acompañante de camino ha ido abriendo cada vez más puertas a la participación de las mujeres. En terrenos como el económico y el político, el de la educación y la cultura, en los deportes y los espectáculos, las damas están cada vez más presentes en órganos directivos.

¿Y en la Iglesia Católica por qué no? Ya vendrán tiempos y circunstancias diferentes -me dicen calmando mis ansias de cambio, curiosamente, colegas mucho más jóvenes que yo-, hay que esperar a que se den las condiciones adecuadas, todavía hay muchas resistencias, y un machista etcétera…

Es cierto que la doctrina eclesiástica no debe adaptarse a cualquier modificación que la sociedad proponga. Pero también lo es que no tiene por qué rechazar esas propuestas sin más. Continuidad y adaptación es la clave: la primera se refiere a principios innegociables, la segunda a los ajustes que se pueden hacer sin transgredir dogmas de fe. No se trata, entonces, de adelantarse sin freno, sino de ir juntos.

Pero esperaremos, y sentados, porque si con Francisco de Roma estas mutaciones no se han podido dar en su totalidad, sólo Dios sabe qué pasará con futuros Papas.

Pro-vocación

Y volviendo al tema del Concilio. Gran consternación causó lo dicho por el cardenal Walter Kasper -cuyo libro, ‘La Misericordia’, fue recomendado por el papa Francisco a inicios de su pontificado-, quien acaba de declarar: “La Iglesia Católica sólo podrá tener futuro si continúa el camino emprendido por el Vaticano II… algo que el camino sinodal (alemán) no ha hecho”. Llama la atención pues Kasper es un firme impulsor de las reformas emprendidas por Francisco. Vuelvo a afirmar que quien pregunta se aguanta, y el Sínodo de la Sinodalidad es un ejercicio de escucha, aunque no nos guste lo que nos digan.