La Biblia en un podcast

Lanzan la Biblia en un podcast para la comunidad hispana

El proyecto es gratuito y está basado en ‘The Bible in a Year’, una iniciativa en 2021 rompió récords de audiencia por el método desarrollado por Jeff Cavins, experto en Sagradas Escrituras

cruz y audífono

La organización Juan Diego Network y la red multimedia Ascension (Ascension Press) dieron a conocer el lanzamiento de la Biblia en un podcast, producción original en español basada en ‘The Bible in a Year’, que rompió todos récord de audiencia durante el 2021.



De acuerdo con información de Juan Diego Network, el podcast de Ascension, que este año encabezó el top de los podcasts más escuchados -cuenta hasta el momento con 160 millones de descargas y 3.7 mil millones de minutos de escucha a nivel mundial–, tendrá una versión original en español, a partir del 1 de enero del 2022.

“La Biblia en un Año” utilizará el mismo formato que “The Bible in a Year”, basado en el plan de lectura de la Cronología de la Biblia desarrollado por Jeff Cavins, reconocido experto en las Sagradas Escrituras.

“The Bible in a Year” es un proyecto del padre Mike Schmitz, Jeff Cavins, y el equipo de Ascension para facilitar la lectura de la Biblia.

La alianza entre Ascension y Juan Diego Network permitirá que los católicos de habla hispana conozcan en un año la Biblia completa, desde la comodidad de su teléfono, tableta o computadora, dedicando aproximadamente 25 minutos diarios. Además, el podcast es totalmente gratuito.

La gran historia que Dios quiere contarnos

Durante los 365 días del año 2022, fray Sergio Serrano OP leerá dos o tres pasajes de la Biblia en cada episodio, y compartirá una breve reflexión.

El fraile estará acompañado por el sacerdote Dempsey Acosta, experto en Sagrada Escritura, en 16 momentos claves del año para adentrarse aún más en el entendimiento de cada pasaje bíblico.

“Podremos escuchar todos los días la gran historia que Dios quiere contarnos, la bella historia que nos atrapará y muchos hemos esperado tanto tiempo que nos sea contada. Pero esta no es una historia cualquiera, es la historia de nuestra salvación, por lo cual estaremos alimentando nuestro espíritu”, dice fray Sergio Serrano.

Por su parte el padre Dempsey Acosta explica que muchas personas han hecho saber sus dificultades para leer la Biblia, sobre todo porque se requiere conocer la historia de Israel y el cristianismo primitivo para encuadrar los textos en orden cronológico. En este sentido, la explicación de los sacerdotes juega a favor de los usuarios.

Participante de la escucha de Dios

La cronología de la Biblia creada por Jeff Cavins ayuda a leer la historia de la salvación en una secuencia histórica que corresponde al plan de Dios en la historia de Israel y de la humanidad, explica Acosta.

“Cada día habrá lectura de pasajes de dos o hasta tres libros de la Biblia y, en diferentes momentos del año, los Evangelios tendrán un lugar preponderante para ir recordando el sentido del Antiguo Testamento a la luz de lo que viene con Jesucristo”.

Para los creadores de esta iniciativa, con ‘La Biblia en un Año’, el lector se convierte en un oyente que escucha la predicación viva de la Palabra de Dios que educa y nutre su vida espiritual.

Por su parte, José Manuel De Urquidi, fundador de Juan Diego Network, asegura que “esto es una gran oportunidad para los hispanos, quienes de la mano de expertos, pero de una forma sencilla y muy personal, podrán redescubrir una Palabra de Dios viva que ha actuado no solo en la historia, sino que sigue obrando en los corazones de las personas y en el mundo de hoy”.

El plan de lectura de “La Biblia en un Año” ya está disponible en la página de Ascension y se puede obtener al guardar en contactos y después escribir “Hola” vía WhatsApp al siguiente teléfono: +1 (484) 882-1123. También es posible suscribirse al podcast en SpotifyApple Podcasts o en cualquier plataforma de podcast.

PROYECTO BIBLISTAS POPULARES DE EL SALVADOR (BIPO)



1.- PRESENTACIÓN DE BIPO

Biblistas Populares de El Salvador, BIPO, es un equipo conformado actualmente por 9 personas laicas y tres religiosas. Surgió en 1992 en el marco del fin de la guerra civil en El Salvador, que afectó duramente a las comunidades eclesiales de base por la fuerte represión militar de esa década de conflicto armado. Todo el trabajo de evangelización realizado en el marco del sínodo de Obispos latinoamericanos en Medellín, durante los años 70s que dio como resultado la conformación de muchas comunidades eclesiales de base, fue dispersado por la represión que ocasionó la muerte, desaparición forzada o encarcelamiento de cientos de agentes de pastoral que animaban la lectura popular de la Biblia y las celebraciones comunitarias. Los últimos 3 años de la década de los 70 se alzó en el país la fuerte voz de Monseñor Romero alentando a la fidelidad al evangelio de Jesús, a la opción por los pobres, a la animación de una iglesia viva y comprometida con la verdad y la justicia, a la construcción de comunidades eclesiales de base, siendo él mismo la “voz de los sin voz” en esos difíciles años de guerra, represión, persecución y muerte. Cientos de agentes de pastoral fueron desaparecidos o sus cuerpos encontrados con señales de tortura, 11 sacerdotes asesinados, 5 religiosas fueron clara evidencia de la persecución a la Iglesia. Al finalizar la guerra civil, en 1992, un grupo de personas animadoras de comunidades de base, sobrevivientes de la persecución, se encuentran y constituyen un grupo de estudio bíblico, reuniéndose un día a la semana para compartir conocimientos y comenzar a llevar la Palabra de Dios a sus lugares e ir levantando el movimiento de Lectura popular de la Biblia. Hacen contacto con la Red Bíblica Latinoamericana y del Caribe (REBILAC) y algunas asisten a los cursos de un mes de formación bíblica facilitados en el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) en San José, Costa Rica y al curso intensivo de biblia de 6 meses que la Red organiza cada 4 años. Es así como surge el equipo de Biblistas Populares de El Salvador, conectado con REBILAC.
Una de sus fundadoras, junto con Larry Madrigal, fue Eva del Carmen Menjivar, que aún continúa activa en BIPO, así como la hermana Gladys Lara, hermanita del evangelio, que desde mediados de los años 90 se unió a BIPO. A lo largo de estos 20 años, varias personas han formado parte del equipo, entre ellas fue muy importante el aporte del padre Daniel Sánchez Barbero, párroco durante 20 años de una zona muy pobre y marginal de San Salvador quien facilitó un espacio físico para nuestras reuniones semanales y los talleres bíblicos en los primeros años, también el padre Francisco Soto quien en los últimos 10 años que permaneció en el país fue un incansable animador del equipo.
Desde hace 20 años el Equipo de BIPO se dedica al estudio, promoción y divulgación de la Biblia mediante una metodología, sencilla, popular, participativa, interpretando la Palabra de Dios desde los contextos en que se escribió y la realidad que viven nuestros pueblos. Se busca que los pobres lean la Biblia con propiedad, seguridad y autoridad. Es una lectura popular, comunitaria y comprometida hecha en pequeñas comunidades conformadas por 12 o más personas en distintos lugares del país, que ponen en práctica el análisis de ver, juzgar, actuar y celebrar.
Leyendo en grupos la Biblia, los pobres comenzaron a compartir lo que eran y tenían, a partir, es decir a organizarse y organizar los compromisos, participando y abriéndose a las participaciones de los demás en la construcción de la justicia y además, a repartir entre ellos y con los otros, todo aquello que construye la vida y da crecimiento a la comunidad.

Un nuevo movimiento está dándose en las comunidades cristianas enraizadas a la vida, esperanzas y clamores de los pobres. Es un movimiento para leer nuevamente la Biblia en la comunidad. Es un movimiento que va naciendo y creciendo de muchas maneras y en muchos lugares. Nuevamente la Biblia adquiere la fuerza y el espíritu que la produjo, es Palabra que comunica comunión. La Biblia deja de ser palabra jerárquica, para convertirse en Palabra del pueblo..
Nosotros somos parte de ese movimiento. Estamos leyendo comunitariamente la Biblia y la leemos articulando e intercambiando otras experiencias en donde la lectura comunitaria de los biblistas comienza a suscitar el movimiento de la comunidad.
Somos un grupo de agentes de pastoral, animados por servir al Reino de Dios que está manifestándose en las diferentes realidades de los pobres. Queremos servir expandiendo el entusiasmo por este método, esta actitud y esta práctica con la que los pobres están leyendo comunitariamente la Biblia.

1.- OBJETIVOS GENERALES

Podemos concretarlos en los siguientes:

1.- Ayudar a que se tome conciencia de que el estudio y la reflexión de la Palabra de Dios es algo muy importante y necesario para las comunidades, Parroquias y sus agentes de Pastoral, para su autoliberación y desarrollo comunitario, en un mundo cambiante constantemente
2.- Capacitar a los agentes de pastoral, animadores de comunidades, catequistas etc. en el conocimiento de los textos bíblicos y su interpretación teniendo en cuenta el contexto en que fueron escritos.
3.- Ir creando grupos y comunidades bíblicas capaces de hacer síntesis entre Palabra de Dios y vida, fe y compromiso.

2. Medios de los que disponemos.

a) Estamos 12 personas, como hemos dicho anteriormente, de forma voluntaria, es decir, sin remuneración alguna.
b) Disponemos de un local facilitado por su dueño, donde nos reunimos. Contamos con un secretario a quien damos una pequeña remuneración por 4 horas diarias en las que atiende y lleva a cabo las funciones propias de una secretaría.
c) Nos reunimos todos los miércoles, de 2 a 5 de la tarde para orar, estudiar y preparar los contenidos de talleres de formación programados.
d) Durante 7 años Editamos una revista mensual, “La Biblia en Comunidad”, como medio de comunicación, información y formación para los agentes de pastoral, sacerdotes, religiosas y comunidades.
e) Disponemos de una Biblioteca, aunque modesta, disponible para el equipo BIPO y para cuantas personas desean profundizar en temáticas concretas o libros determinados de la Biblia.
f) Los medios económicos que necesitamos, cada año, nos han llegado de las propias personas que pertenecemos al grupo y de algunas instituciones que nos conocen y que valoran nuestro trabajo.



3- PROGRAMA ANUAL DE TRABAJO QUE REALIZAMOS

1.- Talleres anuales de formación que prepara el Equipo de BIPO.
a) Taller de Adviento (los talleres son de un día) Basado en las lecturas de los domingos de adviento. Se entrega un folleto para que los participantes lo reproduzcan en sus Parroquias o comunidades.
b) Taller de Cuaresma, con los temas de las lecturas de cuaresma y se entrega el material de cada subtema.
c) Talleres del Eje: Son tres talleres bíblicos sobre un tema de interés y actualidad que el equipo escoge: este año el tema eje es: “No tengan miedo, manténganse firmes en la fe”. Se desarrollan en los meses de Mayo, Junio y Julio.
d) Taller para preparar el Mes de la Bíblica. Es un taller que impartimos en agosto para celebrar el Mes de la Biblia, que es septiembre y cuenten las comunidades con material bíblico para su estudio.
f) Semana Intensiva de la Biblia: Una Semana de formación bíblica en base a un libro expecífico, en régimen de internado, destinada especialmente a los agentes de pastoral y animadores de comunidades. Se realiza en la última semana de septiembre para culminar con la fiesta de San Jerónimo, nuestro patrón. Cuando se ha contado con apoyo, hemos invitado a un Biblista teólogo/a, del movimiento bíblico latinoamericano que imparta la formación.

2.- Lo que nos demandan las Parroquias y comunidades:
Durante el año, atendemos a solicitudes de algunos párrocos y comunidades para que les demos formación bíblica.
Para ello nos organizamos en pequeños equipos de 3 que son enviados por el Equipo y preparan el tema a desarrollar y el material.
Normalmente son cursos de Iniciación bíblica para introducir a los participantes en el estudio de la Palabra de Dios.

3.- La Revista mensual “La Biblia en Comunidad”
Un esfuerzo realizado durante 7 años que finalizó en diciembre de 2012 por no poder continuar sosteniéndola. Se editaban 1,000 ejemplares mensuales y se distribuian en todo el país. Su contenido recogía experiencias de comunidades, noticias, artículos de opinión, un tema de estudio bíblico, otro de metodología de lectura comunitaria, con un sentido crítico de la realidad socio política del país.

4.- PERSONAS E INSTITUCIONES QUE SE BENEFICIAN

– A los 7 talleres que realizamos en el año acuden una media, por taller, de 50 personas, que son multiplicadores en sus respectivas Parroquias y comunidades.
– A la Semana Intensiva de la Biblia, suelen participar entre 35 y 40 personas.
– Se editaban 1.000 revistas, pero sabemos que sus lectores son muchos más porque muchas tienen como destino las Parroquias, sus grupos y comunidades.
– Cada año enviamos desde BIPO a dos personas al curso intensivo de Biblia organizado en el DEI en Costa Rica para su formación. Contamos con beca completa para las dos personas, y de parte de BIPO aportamos el costo del transporte.
Y las numerosas personas, grupos de parroquias y comunidades a las que atendemos a través del año, impartiendo charlas, talleres y cursos bíblicos por toda la geografía del El Salvador

Biblia, ¿es Palabra de Dios?

¿Qué decimos al decir que la Biblia es Palabra de Dios? 

Dios no dicta a las personas. no al fundamentalismo 

El pueblo recibe guiado por el Espíritu Santo lo que el mismo Espíritu inspiró. 

La Biblia no es un manual de instrucciones.  

Un oído en el Evangelio y un oído en el Pueblo 

30.09.2021 | Eduardo de la Serna 

¿Qué decimos al decir que la Biblia es Palabra de Dios? 

Eduardo de la Serna 

Antes de hablar sobre la “palabra” es bueno decir algo sobre Dios; el que pronuncia una palabra. No hace falta demasiada teología para saber que cualquier cosa, por más perfecta que esta sea, que digamos sobre Dios, siempre será limitada, parcial, escasa. Dios es “siempre más”. De ahí que se haya dicho, con frecuencia, que de Dios es más lo que decimos que no es que lo que afirmamos que es. Es lo que se llama la “teología apofática”; Dios no es visible (invisible), no es mortal (inmortal), no es mudable (inmutable), etc. En este sentido, si siempre que hablamos de Dios “nos quedamos cortos” (de ahí la urgencia permanente de “dejar a Dios ser Dios”) porque pretender atarlo, definirlo, limitarlo es, evidentemente impedirle ser Dios, algo semejante hemos de decir de su palabra. 

Dicho esto, creo que es evidente que también sería limitado decir que Dios no habla fuera de la Biblia. De hecho, hace tiempo que sabemos – siguiendo a los Padres de la Iglesia – que Dios habla también en la historia. Que en la creación también habla lo dice la misma Biblia (Sab 13), san Justino hablo de que en otras partes (él se refería a los filósofos griegos) hay “semillas de la palabra” y Tomás de Aquino y Melchor Cano hablaron de “lugares teológicos” (M. Cano habló de “diez lugares” siendo la Biblia el primero). Es decir, en lenguaje creyente no es sensato amarrar a Dios a nuestros esquemas. Claro que eso no implica que Dios hable en todas partes (que es como decir que Dios está en todas partes, como si estuviera Dios en la mentira, en la injusticia, en la muerte…). De discernimiento se trata, entonces. Por ejemplo, ¿cuáles son los criterios de discernimiento? ¿quién/es discierne/n? etc. porque obviamente la parcialidad de uno no es garantía para otro grupo. 

Aclarado esto, o al menos señalado, si hay algo que no decimos al decir que la Biblia es “palabra de Dios” es que eso implica que no es “palabra (también) humana”. Hace ya mucho que hemos abandonado la idea de que un ángel dictaba a una persona (siempre varón, además) que transcribía lo dicho. Hoy tenemos claro que personas (varones y mujeres), mirando lo que Dios dice en la historia, en comunión con Dios al que conocen y aman (sin-patía con Dios lo llama el gran teólogo judío Abraham Herschel), creen que deben decir una palabra de su parte. Y, con el tiempo (en ocasiones, siglos) el pueblo creyente supo reconocer que ahí, Dios estaba diciendo algo. En teología se llama “recepción”, es decir, el pueblo, acompañado por el Espíritu Santo reconoce y recibe como inspirado por el mismo Espíritu Santo un texto. Eso no quita, de ninguna manera, reconocer los límites humanos, las intenciones, las propuestas, las ideologías, el contexto histórico, político, cultural, geográfico que esta persona vivía cuando puso por escrito, y también las del pueblo cuando lo recibió. Precisamente por eso, porque es también palabra humana es que todo texto debe ser sometido a la interpretación, análisis, crítica, preguntas… Ciertamente no hablamos de un “manual de instrucciones”, sino de un Dios vivo que camina a nuestro lado, antes de ayer al hablar, ayer al recibirlo, hoy al interpretarlo. 

No dudo que Dios hable en otras partes, lo he dicho, y creo que es indispensable tener el oído atento, el corazón disponible para escuchar, mirar, sentir-con esos espacios donde Dios elige comunicarse, pero – porque creo que también, y en primer lugar, para los creyentes en Cristo, Dios habla en la Biblia – creo que es cada día más urgente aquello del Pelado Angelelli de tener un oído en el Evangelio y un oído en el pueblo, o como afirmaba el enorme teólogo luterano Karl Barth, leer a diario y muy atentamente la Biblia y el periódico. Así podremos encontrarnos con este Dios vivo y compañero de camino (por eso, si se me permite una sugerencia argentina, recomendaría que ese periódico no sea ni Clarín ni La Nación, por salud mental). Así podremos tener los dos pies aptos para el camino que tantas y tantos necesitan que recorramos con ellas y ellos. 

¿Cristianos comunistas? 

Roberto Torres Collazo 

Hay un estereotipo y prejuicio muy difundido que dice que todo cristiano y cristiana que lucha contra el cambio climático por los derechos humanos y de la naturaleza, contra el patriarcado, contra la homofobia, contra el racismo, la pobreza y las desigualdades económicas etc, es “comunista”. Son muchos los cristianos y cristianas, iglesias, congregaciones, misioneros, pastores, teólogos, sacerdotes, grupos muy comprometidos con la fe y la justicia que miran esas realidades actuales a la luz de la Biblia, por ejemplo, el ámbito económico. 

La desigualdad económica es la mayor y más intolerable desigualdad de nuestro mundo donde un 1% de la humanidad posee las riquezas del 99% restante. Según Oxfam, ocho millonarios, todos ellos varones, seis estadounidenses, un mexicano y español, tienen más riquezas que la mitad más pobre del mundo, unos 3 mil 500 millones. Millones que sobreviven con a penas un dólar al día. ¡Estos datos que cita González Faus son del 2019 hoy con la pandemia la cosa es peor!. Cuando cae la Bolsa de Valores el mundo se estremece, pero nadie se estremece cuando aproximadamente 70 mil personas mueren diariamente de hambre. Esto es un crimen de lesa humanidad que clama al cielo y que el cristiano y cristiana no puede ser indiferente, aunque le llamen comunista. La Biblia tiene importantes orientaciones que pueden iluminar al cristiano frente a esa y otras realidades. 

A la luz de la Biblia veamos el compartir de la comunidad de Jerusalén, la posición de Santiago frente a los salarios, las actitudes de María la madre de Jesús y su hijo hacia los ricos, las denuncias de los profetas hacia aquellos religiosos, mercaderes y gobernantes que oprimen al pueblo. En cuanto a los bienes en común, el libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 32 ofrece el testimonio de que los primeros cristianos compartían los bienes en común: “La multitud de los fieles tenían un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como propio los bienes, sino que todo lo tenían en común” y 2,44-45: “Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno”. ¡Eso es comunismo puro! dirán hoy algunos. 

A los capitalistas poderosos puede que no les guste leer la Carta de Santiago 5,1-5 sobre los salarios: “Ahora le toca a los ricos: lloren en laméntense porque le han venido encima desgracias… el salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron… han conocido sólo el lujo y placeres en este mundo… mientras otros eran asesinado. Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía defenderse?”. Debido a la extensión del texto lo hemos acortado. En I Timoteo 6, 10 declara: “La raíz de todos los males es el amor al dinero” o el “imperialismo del dinero” como le llama el papa Francisco. 

La Virgen María, en su canto el Magnifica canta: “Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” Lucas 1,46-55. Y en Marcos 10, 17-24 un joven no se unió al movimiento de Jesús porque era muy rico. Era también muy religioso pero no estuvo dispuesto vender los que tenía y repartir entre los pobres, por eso Jesús le dice a sus seguidores y seguidoras: “¡Que difícil es entrar en el Reino de Dios para los que tienen riquezas!”. Reino de Dios en esta vida, como declara el Padre Nuestro donde repetimos“Venga a nosotros tu Reino”. Contrario a ese joven rico es Zaqueo, en Lucas 19,1-10. quien quiso ver a Jesús, muy rico también y recaudador de impuestos, quien Jesús visita su casa. Esa experiencia hizo que Zaqueo declarara su intensión de dar la mitad de sus bienes a los pobres y devolviera el cuádruple a quienes había defraudado. Al escucharlo Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. No sabemos si Zaqueo cumplió su palabra. 

Las Bienaventuranzas de Lucas 6,17-26, conocidas como la carta magna del Evangelio, Jesús contrapone ricos y pobres, llama a los pobres: “Felices ustedes los pobres porque de ustedes es el Reino de Dios” versus “¡Pobres de ustedes los ricos, porque ya tienen sus consuelo!” versus “¡Pobres de ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados!” versus “¡Pobres de ustedes los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!”. Claro, no faltará quien diga convenientemente que esas palabras son para otros tiempos, que son para después de la muerte o que hay que saber interpretar. Quizá Jesús reaccionaría diciendo: “No se puede servir a Dios y el dinero” Lucas 16, 13. Así de radical es Jesús. 

Ya antes de Jesús nacer en las tradiciones proféticas las críticas contra la explotación y opresión socio-económica son constantes como en Isaías 3, 13-15. 58,7-8. Jeremías 22,13-17, Miqueas 2,1-3. 3,1-5. Nehemías 5,1-12. Amós 5,10-13. ¡Muy peligroso citar esas denuncias aplicándolas a la actualidad mundial!. Es muy probable que los fundamentalistas del Fondo Monetario Internacional, la G-20, el Consenso Washington, a los grandes presidentes de corporaciones-multinacionales, los políticos corruptos y algunos líderes cristianos amantes del dios dinero no les guste escuchar esas críticas. 

Como hemos visto en esta pequeña muestra, la Biblia ofrece fundamento al cristiano y la cristiana para luchar contra las desigualdades económicas lo cual no significa necesariamente que sea comunista; aunque también debemos evitar cualquier estereotipo y prejuicio contra los hermanos comunistas. En el mundo cristiano han habido y hay de todo: cristianos socialdemócratas, capitalistas, socialistas, liberales, comunistas, independentistas, nacionalistas, neofascistas… 

Referencias 

Biblia. versión Latinoamericana. 

González, F.I. J. (2013). El amor en tiempos del cólera… económica. Editorial KHAF: Madrid. 

Gorgen, A. S. (Outubro, 2021). Padres comunistas. Portal: Brasil de Fato. 

Pagola, A. J. (Septiembre, 2019). Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Portal: Religión Digital. 

Pikaza, X. (2019). Dios o el dinero: economía y teología. Editorial Presencia Teológica: España. 

Tornielli, A. & Galeazzi, G. (2015). Papa Francisco: “Esta economía mata”: el capitalismo y la justicia social. Ediciones Palabra: Madrid. 

Torres, C. R. (Agosto, 2013). Cristo y el dinero. Portal: Aporrea 

¿Cuántos sentidos tiene la Escritura? 

por Pedro Barrado

Hace poco he tenido la oportunidad de pasar unos días en el monasterio de Santa María de Carbajal (León), muy bien acogido por las monjas benedictinas. En la oración de Tercia rezábamos, entre otros, el Salmo 120 (119): “En mi aflicción llamé al Señor, y él me respondió. Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, de la lengua traidora. ¿Qué te va a dar o mandarte Dios, lengua traidora? Flechas de arquero, afiladas con ascuas de retama. ¡Ay de mí, desterrado en Masac, acampado en Cadar! Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz. Cuando yo digo: ‘Paz’, ellos dicen: ‘Guerra’”. 

Es evidente que estamos ante una súplica en la que es importante el motivo de la paz. Pero también es posible que algunos elementos del salmo se nos escapen. Por ejemplo, ¿qué significa la mención de Masac y Cadar? Según el P. Luis Alonso Schökel, “quizá sean nombres emblemáticos: el orante representa a la comunidad judía, habitando entre pueblos hostiles, calumniada y denigrada, deseosa de paz y víctima de agresión”. 

En todo caso, desde antiguo se aplicó a la Escritura el principio según el cual, cuando el lector o el orante se encontraba con un texto difícil, era señal de que debía leerlo en clave alegórica (o espiritual). El judío Filón de Alejandría (ca. 20 a. C. – ca. 45 d. C.), por ejemplo, interpretaba alegóricamente los textos bíblicos que consideraba inadmisibles, como los antropomorfismos divinos o episodios escabrosos. Asimismo, en el ámbito cristiano, Orígenes (ca. 184 – ca. 253) leía espiritualmente todo aquello que le parecía indigno o impropio en la Escritura. 

El “sentido literal” 

Aquí está el fundamento de los llamados sentidos de la Escritura, que Agustín de Dinamarca (siglo XIII) plasmó en su famoso dístico: “Littera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quid speres anagogia” (La letra enseña los hechos; la alegoría, lo que has de creer; el sentido moral, lo que has de hacer; y la anagogía, aquello a donde has de tender), es decir, los sentidos literal, alegórico, moral y anagógico (o místico). Es posible que hoy en día no compartimentemos tanto los diversos sentidos de la Escritura, pero es evidente que en ella descubrimos, al menos, dos grandes sentidos: literal y espiritual. 

Sea como fuere, en nuestra época moderna es irrenunciable partir del sentido “literal” –no literalista– para poder acceder luego al sentido “espiritual” de los textos bíblicos. Porque de lo que se trata es de que la Escritura siga hablando al hombre de hoy. Como dice la tradición rabínica, “la Torá –la Escritura– tienen setenta caras [es decir, plenitud de sentido]” (Nm Rabbá XIII,15-16). 

Semblanza de Pablo Richard

Pablo Richard, médico de la fe y de la amistad 

                                   Foto del II Congreso Continental de Teología, Belo Horizonte, 2015 

[Por: Marcelo Barros] 

Pablo Richard, teólogo y exégeta chileno, uno de los pilares de la Teología de la Liberación en América Latina, ha revivido, es decir, ha partido a otra dimensión de la vida. Los que tuvimos la gracia de conocer de cerca a Pablo Richard y, de alguna manera, convivir con él, sabemos lo doloroso que es ver partir a alguien tan querido y siempre tan presente en nuestras vidas y en el camino de la Iglesia de los pobres. 

 Es cierto que en los últimos años, ya con sus 80 años cumplidos en 2019, su salud era frágil y parecía avisar de que estaba a punto de irse. Pero siempre fue muy vivo y perspicaz, lleno de un humor afectuoso y juguetón.  

Quien lo encuentre tan cálido no imaginará que en su juventud, a fines de los 60 y principios de los 70, había sido uno de los fundadores en Chile del colectivo «Cristianos por el Socialismo» y fue su principal pensador en la tarea de unir la teología y la lectura de la realidad de manera crítica y profética. Con el golpe militar en su país, Pablo se vio obligado a exiliarse en Europa. Allí, además de su doctorado en exégesis bíblica y sociología, la distancia metodológica le ayudó a profundizar en su propio modo de ser profeta como teólogo y a hacer una teología muy insertada en los retos y rostros de la realidad.  

 Las primeras veces que nos vimos, todavía a finales de los años setenta, me hizo ver que ambos habíamos sido influenciados por el pensamiento y las intuiciones del mismo maestro, el padre José Comblin, que había sido su profesor en Chile y mi profesor durante todo mi curso de teología en Recife. Desde entonces, parece que siempre nos sentimos hermanos y compañeros en la búsqueda de cómo fortalecer a los hermanos en el camino en la esperanza del reino divino aquí y ahora.  

 Durante todas estas décadas (desde los años 70 hasta ahora), Pablo nos ha enseñado con su propia manera de unir el camino social, una espiritualidad ecuménica y laica y lo que llamamos «la Iglesia de los pobres» al servicio de la liberación, que como afirmaron los obispos en Medellín: «es la liberación de toda la humanidad y de cada ser humano en todas sus dimensiones» (Med. 5, 15).  

 José Comblin fue el primero en escribir sobre «los padres de la Iglesia en América Latina». Sin duda, entre ellos, desde los primeros años del camino, siempre estuvo Pablo Richard, que ahora está con Comblin en el cielo, así como Oscar Romero, Samuel Ruiz, Sergio Mendes Arceo, Leónidas Proaño, Pedro Casaldáliga y tantos otros pastores y pastoras que supieron revitalizar la misión ministerial como profetas de la Palabra de Dios para el mundo. Para los oprimidos del mundo, Pablo siempre ha sabido ser verdaderamente, como escribió el profeta Juan en el Apocalipsis: «hermano y compañero en las tribulaciones y en el testimonio del reino» (Ap 1,9). 

 Si en una Iglesia jerárquica, para ser pastor y doctor de la fe es normal ser obispo, entonces por su forma de ser y de ejercer su misión de consultor siempre muy presente en la base, Pablo Richard nos reveló una forma de unir estas vocaciones de presbítero o incluso de sacerdote episcopal, vigilante de las comunidades y padre casado con hijos y nietos. Para él, esto nunca fue fácil y requirió una inmensa apertura de corazón y mucha fidelidad en la búsqueda y en el diálogo con su esposa y los suyos. Pero siempre fue así, siempre fiel y un verdadero maestro del cuidado de los demás.   

 Por su forma de entender la fe y el ministerio eclesial, Pablo se convirtió, incluso para los no creyentes, en un testigo autorizado de Jesús, en un distinguido doctor de la fe y de una espiritualidad liberadora. Nunca limitó su misión al ámbito de la Iglesia. Siempre supo ser una presencia fraternal y solidaria con las luchas sociales del pueblo, un aliado incondicional de los campesinos e indios en su legítima y evangélica lucha por la tierra y la vida digna.  

 La tendencia natural es que las personas sean más abiertas y libres cuando son jóvenes. A medida que crecen, se vuelven menos libres y más conservadores. Es cierto que hoy en día, en ciertos ambientes del clero y en algunas congregaciones, encontramos a los jóvenes más conservadores y preocupados por la ley que la generación anterior. Pero esto no es natural. Tiene razones y explicaciones más estratégicas y menos espirituales. No tiene nada que ver con lo que Dios hizo que ocurriera en la vida de profetas como Pablo Richard que, cuanto más maduros en edad, más se abrieron interiormente. Supo renovarse permanentemente en un proceso espiritual y humano muy hermoso. Cuanto más viejo y frágil se volvía, más libre era y así daba testimonio de la libertad del Espíritu. En este camino, ahora, desde el cielo, nos invita a continuar y a profundizar siempre en la mística del Reino de Dios y a vivirla en el compromiso social y político junto a los empobrecidos y a los pequeños de este mundo.  

 En este punto, Pablo ya ha escuchado de Jesús, su maestro, la palabra esperada: «Bien hecho, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor» (Mt 25,21).  

 Pablo Richard, doctor de la fe y profeta de estos tiempos revueltos, ruega por nosotros.  

Rut y Noemí

Rut y Noemí: una pequeña comunidad sinodal con acento femenino 

CRISTINA INOGÉS SANZ 

Noemí, la suegra, viuda de Elimélec y madre también de dos hijos fallecidos; Rut, la nuera, viuda de uno de los hijos. Una pequeña comunidad de dos mujeres que se encuentran atrapadas en una maraña de legalismos, en un momento terrible del pueblo de Israel, bajo las leyes de Nehemías, que intentó que todo Israel se comprometiera de forma personal, y Esdras, que actuó como el frío jurista que queda patente en las últimas líneas de su libro, cuando dice: “Todos estos se habían casado con mujeres extranjeras. Algunas de ellas habían tenido hijos” (Esd 10, 44). Estas leyes obligaban a exiliarse a Rut sin la más mínima compasión, ya que era extranjera, aunque –en su caso– no había tenido hijos. 

Reconocer la realidad es siempre el primer paso para buscar soluciones. Eso es lo primero que hacen las protagonistas de esta historia: tomar conciencia de la situación en la que se encuentran. Ambas lo hacen por separado; sin embargo, enseguida se dan cuenta de que el diálogo, escucharse la una a la otra, será vital para ayudarse mutuamente a salir de la situación que están viviendo. 

Orfá, la otra nuera de Noemí, había seguido su consejo y había regresado a la casa de su madre, como nos cuenta el texto (Rut 1, 14). Las mujeres solas y sin hijos nunca habían sido nada en Israel y, en ese momento, con las leyes de Esdras y Nehemías, menos todavía. 

Dos mujeres en la periferia 

Siempre supeditadas a los hombres, que actuaban sin un ápice de compasión, siempre pensando en sus leyes y en sus ‘historias’, como si las personas no contasen para nada. “¡Vete Rut!”, seguía diciendo Noemí. Sabía que era lo que le convenía a su nuera, lo que le hacía falta para salir adelante. Era lo justo y necesario para que esa mujer, que todavía era muy joven, pudiera vivir. 

Cada vez que la escuchaba repetir lo mismo, Rut la miraba con más cariño que nunca. Para Rut, Noemí era mucho más que la madre de su marido; era la mujer que la había acogido como a una hija sin hacer nunca el más mínimo comentario sobre su procedencia extranjera, ni sobre alguna de las costumbres de su tierra y de su cultura que todavía practicaba. ¿Cómo abandonarla a su suerte? ¿Cómo dejarla ahora sola, convirtiendo su vida en una periferia existencial sin horizonte alguno? Sí, tenía que quedarse con ella, pero no hacerlo como una obligación. Se quedaba con ella porque quería quedarse con ella. Era un verdadero acto de amor y –ya se sabe– el amor es un acto de la voluntad. 

En este caso, las palabras serían tan importantes como los gestos, y a Rut le llevó su tiempo dar con los términos más adecuados para expresar cuál era su sentir por Noemí, el cariño que le profesaba y, sobre todo, que sirvieran de marco a las consecuencias – imprevisibles en ese momento– que tendría el hecho de permanecer las dos juntas

Cambiar para ser fiel 

Al final las encontró. No fue fácil. Suponía renunciar en buena parte a su cultura, a su forma de pensar, a su mentalidad ya estructurada, para dar paso no a una Rut diferente, sino a una Rut que no le temía al cambio, porque estaba convencida de que cambiar, en muchas ocasiones, es la mejor y única forma de fidelidad

Una tarde, sentadas frente a frente, Rut tomó las manos de Noemí entre las suyas y, mirándola a los ojos, compartió con su suegra su deseo y voluntad de quedarse con ella. Estas fueron las palabras que tanto había pensado y meditado: “No insistas más en que me separe de ti. Donde tú vayas, yo iré; donde tú vivas, viviré; tú pueblo es mi pueblo, y tú Dios es mi Dios; donde tú mueras, moriré y allí me enterrarán. Juro hoy solemnemente ante Dios que solo la muerte nos ha de separar” (Rut 1, 16-17). 

Pocas veces una declaración de amor, de deseo de compromiso, de voluntad de hacer algo, se ha dicho de forma más bella. No se trata solamente de una declaración que implica quedarse juntas, sino que conlleva la toma de decisión de integrarse, de que Rut se haga corresponsable de la vida y la suerte que pueda correr Noemí. Desde este instante, la vida, la historia de esta pequeña comunidad de dos mujeres, está unida por la decisión de ambas, ya que Noemí acepta que Rut la acompañe en su regreso a Belén

Un camino incierto 

La declaración de Rut es la prueba de quien se arriesga a iniciar un camino incierto en el que, sin duda, habrá contratiempos y problemas. Sin embargo, la generosidad vence plenamente al miedo y a la desmotivación. Sabe que ella y su suegra emprenden un camino sin la menor certeza de un destino maravilloso, de una meta idílica, pero lo emprenden. Es generosa y entregada. 

Noemí va a vivir la experiencia de sentir la cercanía de Dios a través de alguien que se va a ocupar de ella y preocupar por ella hasta el final de su vida. De forma gratuita, porque el amor no pasa factura. Y también, generosamente, acepta ser ayudada. Porque la generosidad está en el dar, pero también en el recibir. Ambas acciones requieren un corazón abierto en ambas direcciones. 

Noemí comprende que la decisión de Rut es, a todas luces, una decisión tomada con el corazón, que –no olvidemos– es el centro de la persona para los judíos. Entre las dos se abre la posibilidad de comunicarse de mujer a mujer, de persona a persona, de tú a tú, de una manera que ella, Noemí, nunca había pensado ni sentido. No va a ser una mera comunicación, en la que una dice y la otra también dice. Desde ahora, su escucha va a ser una escucha activa, en la que ambas tomarán buena nota de lo que la otra diga. Harán suyas, mutuamente, las preocupaciones, los sinsabores, los anhelos de futuro y esperanza para, así, integrar todo eso en la propia reflexión y poder avanzar en la misma dirección, ofreciéndose apoyo y ayuda recíprocamente. (…) 

El profeta Ezequiel

Ezequiel, un profeta para analizar el presente 

Jorge García Guevara. 

El octavo volumen de la Biblioteca Bíblica Básica lleva el título Jeremías y Ezequiel y está escrito por Carlos Junco y Jorge García Guevara. El tomo completa las doce obras que cubren la introducción general y el Antiguo Testamento 

«Ezequiel no tiene desperdicio, todo es sumamente interesante, su persona, su escrito y el impacto que ha causado en sus lectores. No es el mejor poeta, pero sí el narrador escrupuloso en los detalles»,admite García 

31.08.2021 | Elías Pérez – Editorial Verbo Divino 

La colección “Biblioteca Bíblica Básica” de Editorial Verbo Divino presenta un nuevo volumen (el número 8) con el título Jeremías y Ezequiel, escrito por Carlos Junco y Jorge García Guevara. Este volumen completa las doce obras que cubren la introducción general y el Antiguo Testamento. 

La parte dedicada a Ezequiel ha sido escrita por Jorge García Guevara, sacerdote de la Diócesis de Tampico, licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de México y profesor de Análisis de Textos en la Facultad de Filosofía del Instituto de Estudios Superiores de Tamaulipas y de Griego en el Instituto Cultural Tampico. 

¿Cuáles son los principales aspectos a destacar de la figura del profeta Ezequiel? 

Ezequiel no tiene desperdicio, todo es sumamente interesante, su persona, su escrito y el impacto que ha causado en sus lectores. No es el mejor poeta, pero sí el narrador escrupuloso en los detalles. Además, es genial en las analogías, que emplea para alimentar la imaginación de sus destinatarios y comunicar con fuerza su mensaje. 

Si tenemos en cuenta la personalidad de este profeta, peculiar donde los haya, ¿por qué podríamos sacar la cara por él? 

Es tan especial su persona que parece un sacerdote con rigidez para cumplir las normas de pureza, podríamos hoy pensar cargado para la derecha, y a la hora de entregar la profecía con gran libertad, caustico en la crítica, inclinado a la izquierda. Se trata en realidad de un fiel comunicador del mensaje divino que pone al servicio de Dios cuanto posee. 

¿Qué aspectos podemos señalar de su forma de comunicar, de sus acciones simbólicas, surrealistas o visionarias? 

JGG: Ezequiel es el profeta que se deja conducir por el espíritu, es un arriesgado comunicador que no se queda en el intento, va a los límites de la creatividad para no entregar una palabra llana, sino con la fuerza de una imagen o de una performance como gran histrión, logra su propósito. 

¿Qué define principalmente al libro bíblico de Ezequiel? 

El libro de Ezequiel se define por lo sublime de la gloria de Dios y la detestable miseria del hombre, el pecado, con un mensaje contundente: Dios no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. 

¿Quiénes serían los principales destinatarios? 

JGG: Los destinatarios hasta la caída de Jerusalén en 586 son sus habitantes que no habían sido deportados y creían haber librado el castigo del exilio. Después de esto, hasta nuestros días, cualquier persona que comparta la situación de destierro. 

¿Podemos encontrar algunos paralelismos entre aquel momento de la historia y la sociedad actual? 

Ezequiel aporta una forma de analizar el presente revisando las acciones del pasado. A partir de aquí, podemos encontrar un gran número de paralelismos, en lo material, en lo espiritual, en lo social o en lo personal. 

¿Qué cosas hoy en día harían enmudecer a Ezequiel? 

El profeta enmudecería ante el ejercicio ahora extendido de nulificar la Palabra con la adivinación, brujerías e idolatrías, nuevas o antiguas, que buscan poner al ser humano por encima de Dios. 

¿Qué importancia tiene este libro en la literatura profética, y cuáles son los principales aspectos teológicos? 

Ezequiel está considerado junto con Isaías y Jeremías como profeta mayor, de ahí su importancia. Las líneas teológicas están expuestas dentro de una trama donde resalta lo sublime de Dios y lo limitado del hombre. Hace una gran aportación en la reflexión moral para su tiempo al presentar la responsabilidad individual. Interpreta el exilio como un nuevo éxodo donde nace el verdadero pueblo de Dios, y finalmente la propuesta de Dios de renovar la naturaleza y al ser humano a partir de un nuevo templo. 

Ezequiel vivió el destierro, vio un pueblo desilusionado, con idolatrías, etc. ¿Cómo actualizar todo esto y los principios éticos que predica desde nuestro mundo de hoy? 

Ezequiel, desde la perspectiva de la responsabilidad individual, seguiría buscando hasta el día de hoy que el malvado renuncie a sus malas acciones y busque la práctica de la justicia y la fidelidad; al justo lo exhortaría a perseverar en el bien. La sola fama sin acciones no sirve de nada. 

¿Cómo interpretar desde hoy la visión de los huesos secos (37,1-14)? 

JGG: La visión de los huesos secos se traduce hoy en una sociedad que vive sin vivir, que se ha privado de la gracia y la alegría que viene de Dios y carece del vigor que aporta el espíritu. Sería una verdadera catástrofe si no se menciona la relevancia que tiene la acción del espíritu para ver el futuro con esperanza, con vida verdadera y gran aprecio por lo que agrada a Dios. 

Sacerdote y buen conocedor del oficio litúrgico. ¿Qué pediría a la jerarquía eclesial? 

La visión de Ezequiel sobre los pecados que se dan al interior del Templo es una severa crítica a todos los hombres del culto, es una llamada fuerte a la coherencia de lo que se practica por fuera y se lleva por dentro, eso que parece que nadie ve, pero Dios ha concedido al profeta contemplar, no sin asombro. 

¿Te imaginas compartiendo mesa con Ezequiel?, ¿cuáles serían las cosas más curiosas de la conversación? 

En la mesa estaría un pan recién hecho según la receta de Ez 4,9, de eso estoy seguro; y en cuanto a la conversación, una larga y entretenida sobremesa con la intensidad de quien maneja un lenguaje gestual muy amplio, y esgrime cada palabra siendo él mismo consciente de lo que provoca en lo que expresa. 

¿Desde este profeta, nuestra sociedad en qué podría apuntalar o basar la esperanza? 

La visión del hombre en Ezequiel no es el ser perdido a causa de sus pecados, sino la persona rescatada por el inmenso amor de Dios que ama la vida: en esto radica toda la esperanza. 

Han pretendido una obra útil, con actualizaciones y preguntas para la comprensión y reflexión personal, pero ¿realizarías alguna recomendación más a los lectores? 

Creo que el libro del profeta Ezequiel puede aprovecharse paso a paso para unos ejercicios espirituales de gran impacto para el lector

Biblia en el banquillo de los acusados

 

La Biblia

[Por: Marcelo Barros] 

El último domingo de septiembre, las comunidades católicas celebran el Día de la Biblia. Es importante que eso sea celebrado de forma que ayude las personas a encontrar alguna respuesta a conflictos que los cristianos enfrentan en la realidad social y política de su país.   

 Desde los inicios del cristianismo, las comunidades eclesiales siempre han tenido en su seno a personas y grupos con diferentes posiciones sociales y políticas. Y las Iglesias cristianas ven la catolicidad como su vocación, porque deben ser capaces de vivir con la diversidad.   

 En los años 50 del siglo I, en la región que hoy comprende Turquía, Pablo fundó algunas comunidades cristianas. En ellos había creyentes de diferentes culturas. Ante el conflicto entre grupos, Pablo se posicionó a favor de una Iglesia abierta y en salida, como propone el Papa Francisco. En primer lugar, su carta insiste en que «judíos o griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres, todos los bautizados en Cristo son iguales y deben estar unidos en Cristo» (Gal 3,27- 28). Sobre la base de la igualdad, Pablo defiende la libertad. La fe en Cristo es una fuerza liberadora: «Para que seamos libres nos liberó Cristo» (Gálatas 5). 

 Nadie tiene derecho a utilizar la Biblia y la fe en Jesús como pretexto para perseguir y atacar a comunidades de cultos afrodescendientes o de otras religiones. La Biblia no justifica posturas moralistas y discriminatorias contra igualdad de género y diversidad sexual. No es honesto leer literalmente un texto escrito hace más de dos mil años y en otro contexto cultural y geográfico para justificar posiciones antropocéntricas que ven al ser humano como superior a la naturaleza.   

 Lamentablemente, parte de la jerarquía católica, así como pastores evangélicos y grupos de diversas iglesias, siguen predicando el Evangelio de forma dogmática y arrogante. Al hacerlo, siguen el camino de los colonizadores que utilizaron la Biblia para justificar la violencia de la conquista. Dan la razón a quienes utilizan la Biblia como arma que legitima opresión y dolor a la humanidad y al planeta. Es necesario purificar la lectura de la Biblia y la forma en que se habla de Dios. Es necesario revelarlo como Amor y Compasión y no como un déspota que impone su voluntad y castiga sin piedad a quienes no le obedecen. En la lectura comunitaria y orante de la Biblia, discernimos la revelación de un proyecto divino de justicia, amor y vida para la humanidad y el universo entero. Como nos recordaba el Papa Pablo VI: «para encontrar a Dios, es imprescindible encontrar al ser humano» 

Una teología para transformar el mundo

Pablo Richard: Teología para transformar el mundo 

[Por: Juan José Tamayo | El País] 

Pablo Richard, uno de los teólogos y biblistas latinoamericanos de la liberación más reconocidos en América Latina y a nivel mundial, falleció el lunes en San José de Costa Rica a los 81 años. Tenía una excelente formación interdisciplinar. Estudió Filosofía en Austria, Teología en Chile, Sagradas Escrituras en el Instituto Bíblico de Roma y en la Escuela Bíblica de Jerusalén y Sociología en la Sorbona de París, donde en 1978 obtuvo el doctorado con una tesis sobre la muerte de las cristiandades y el nacimiento de la Iglesia que marcó sus futuras investigaciones, sus opciones políticas liberadoras y sus prácticas eclesiales como miembro y animador de las comunidades de base. 

Era un profundo conocedor del marxismo en su vertiente utópica, humanista y crítica, cuyos análisis sociales, políticos y económicos utilizó como mediación socioanalítica para el análisis de la realidad latinoamericana, con los correspondientes correctivos desde el punto de vista del cristianismo jesuánico. 

Vivió activamente la elección de Salvador Allende y el proceso democrático y pacífico de transición al socialismo en su país, Chile, donde nació el movimiento Cristianos por el Socialismo, que posteriormente se extendió por otros países, entre ellos España en 1973. Richard fue uno de sus fundadores, dirigentes y principales teóricos y sobre el que escribió varias obras. El movimiento buscaba un diálogo público y una convergencia entre el cristianismo y el socialismo en su perspectiva ética liberadora, emancipados ambos de sus respectivos dogmatismos y de sus incompatibilidades. 

La dictadura de Pinochet le obligó a salir de Chile camino de Francia, donde, según confesión propia, tomó distancia de la Iglesia y del sacerdocio. “Fue un exilio en todos los sentidos posibles, pero también un tiempo duro de reflexión y reconstrucción interior”, afirmó. El encuentro con Óscar Arnulfo Romero, arzobispo mártir de San Salvador, le marcó para siempre en su vida y en su teología y significó el fin de su exilio eclesial. 

Los tres pilares 

En 1978, se trasladó a San José de Costa Rica para trabajar en el Departamento Ecuménico de Investigaciones, centro de diálogo entre Biblia, teología y economía y lugar de formación de agentes de comunidades de base, líderes de movimientos sociales y jóvenes investigadores, donde Pablo y yo compartimos encuentros interdisciplinares bajo la guía del economista y teólogo Frantz Himkelammert y en el horizonte de la teología de la liberación. Allí trabajó ininterrumpidamente durante 40 años, sin duda los más fecundos y creativos tanto en el terreno educativo como en la producción teológica y bíblica. 

Tres son los pilares en los que se sustenta la teología de Pablo Richard: la práctica de la liberación, la Iglesia de los pobres y la lectura popular de la Biblia. Su teología no se limita a pensar e interpretar el mundo, sino a transformarlo, aplicando a los teólogos la tesis XI de Marx sobre Feuerbach: “Los filósofos se han limitado a interpretar de distintas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Pablo Richard acompañó los procesos revolucionarios latinoamericanos, especialmente la revolución sandinista de Nicaragua, a través de la formación de los dirigentes del movimiento cristiano de base y del surgimiento de otro modelo de Iglesia. Teoría y práctica de la liberación fueron inseparables en su vida y su pensamiento. 

Desempeñó un papel fundamental en el paso de la “Iglesia de Cristiandad”, ubicada en la clase dominante y en las estructuras de poder, a la “Iglesia de los Pobres”, sita en los sectores empobrecidos de la sociedad y orientada a la transformación de las relaciones eclesiales jerárquicopatriarcales y autoritarias en estructuras comunitarias y relaciones fraternosororales. 

Richard creó el movimiento de lectura popular y comunitaria de la Biblia destinado a la formación de los agentes de pastoral de toda América Latina a través de una hermenéutica liberadora de la Biblia como fuente de vida y esperanza, orientada a la transformación global de la sociedad desde la opción radical por las personas y los colectivos empobrecidos como sujeto colectivo privilegiado de la palabra de Dios. 

Su memoria seguirá viva en su esposa Gabriela y sus hijos, en las comunidades eclesiales de base, en el mundo de la mendicidad a quien acompañó y en sus libros, que seguirán iluminando nuestro caminar hacia la utopía de otro mundo posible