37º ANIVERSARIO DE LAURA LOPEZ

      A Laura López

Yo canto a Laura López

Verdadera mujer nueva

Y de moldes rompedora.

El treinta y tres aniversario

Del veinticuatro de abril

Fue vilmente asesinada

Junto con el pueblo pobre

En las faldas del Guazapa

Del pais El Salvador

Como catequista y pastora

De la iglesia popular

Cristiana comprometida

Y guerrillera valiente

Rompedora de otros moldes

Que adelantan formas nuevas

De la mujer en la Iglesia

Compañera “LauraLópez”                 ¡ Presente ¡

La compañera Felipa Durán era originaria del pueblo de Guazapa. La madre de tres hembras y dos varones quedó viuda durante la guerra, cuando los Cuerpos Represivos asesinaron a su compañero de vida Manuel Hernández.

Fue catequista en El Paisnal en estrecha colaboración con el padre Rutilio Grande. Por su compromiso social como Coordinadora Nacional de la Iglesia Popular CONIP fue buscada por el enemigo y adoptó el seudónimo de “Laura López”. Guindeaba por todo el Cerro de Guazapa con las masas perseguidas quienes cariñosamente la llamábamos “Mama Laura”. Fue alegre, chistosa y no se dejó agobiar ni por los bombardeos ni por los problemas diarios.

 

La catequista Laura
La catequista Laura

 Ella será nuestro ejemplo

De verdadera mujer

Y de moldes rompedora

Primicia de Iglesia nueva

Donde la mujer tendrá

El puesto que corresponde.

Que junto con su marido siendo los dos catequistas

Deciden comprometerse

Para liberar al pueblo

con la lucha guerrillera.

Daniel S. Barbero

 

Laura “solía decir : “Si nos matan, que sea por algo, que no nos maten sólo por gusto; y tampoco nos vamos a dejar.”

“Laura” aprovechó cualquier espacio para organizar reflexiones bíblicas a la luz de la Teología de Liberación y promovió nuestro trabajo solidario, andando siempre delante con su ejemplo.

A sus 38 años de edad, el 23 de abril de 1985 durante un operativo militar  de la Fuerza Armada en nuestra zona los soldados de la dictadura la balearon en un cañal de la comunidad Valle Verde del municipio de Suchitoto.

Los cobardes remataron a la ejemplar luchadora con un tiro de gracia. “Laura López” sigue viva en el recuerdo de muchos pobladores de nuestra región, donde la comunidad Laura López lleva su nombre.

“Que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.”    Victor Heredia

Francisco, otro Papa

Por | Faustino Vilabrille

El hermano Francisco, Obispo de Roma y Papa de la Iglesia actual, sin duda está siendo un referente mundial para muchos millones de personas, en un momento verdaderamente crítico para el mundo de hoy, en el que carecemos de líderes que sean buenos catalizadores para el conjunto de la humanidad, donde confluyan los anhelos de muchas personas que aspiramos a un mundo mejor, tanto para los seres humanos como para el planeta en que vivimos.

Para muchos millones de personas, Jesucristo y su mensaje es lo que da el sentido más profundo a sus vidas, tanto desde su dimensión humana como trascendente. Por eso, con frecuencia cada uno de nosotros nos preguntamos: ¿a mi, por medio de quién me llegó el conocimiento de Jesucristo y su mensaje?

La respuesta no puede ser otra más que esta: me llegó a través de la Iglesia.

Pero conociendo un poco la historia de la Iglesia, tenemos que reconocer sus enormes fallos de incoherencia con el mensaje del Evangelio, no solamente los del pasado, que allá la conciencia de quines los protagonizaron, sino los actuales, que son de un escándalo incalculable, como la pederastia y su ocultamiento por los dos Papas anteriores a Francisco, como las cuantiosas riquezas acumuladas durante siglos sin compartirlas convenientemente con los más empobrecidos, como su connivencia con los poderes económico-capitalistas, como la falta de compromiso con los derechos humanos al interior de si misma (que aun no firmó porque en su estructura aun no los cumple adecuadamente, aunque los defienda hacia el exterior), como los millones a pagar en indemnizaciones de pederastia (solo en EE.UU. 3000 millones de $), mientras miles de personas se están muriendo de hambre cada día.Sí, esos dos Papas, tapaban a los pederastas e incluso ocultaban a alguno de ellos entre los muros del Vaticano, pero en cambio y a la vez censuraban con gran dureza a los Teólogos y a la Teología de la Liberación comprometidos abiertamente con ser fieles al Evangelio y a la causa de los más empobrecidos, incluso perseguidos y a veces asesinados por su lucha por la justicia.Todo esto que pasó antes y sigue pasando ahora en la Iglesia, es lo más horrible y contradictorio con Jesucristo y su mensaje, pues El mismo dijo: «no podéis servir a Dios y al dinero», «aun te falta una cosa más (le dice a un joven rico): vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y tu ven y sigue», «quien recibe a un niño de estos a mi me recibe», «quien escandalice a uno de estos pequeños más le vale tirarse al mar con una rueda de molino al cuelo».

Sin duda la fe se apoya en Jesucristo, pero gracias a la Iglesia, después de más de 2000 años, hemos tenido conocimiento de El y su mensaje. Por eso, a la vez que tenemos que reconocer esos fallos tan graves, también tenemos que reconocer que a lo largo de la historia de la Iglesia hubo creyentes verdaderamente ejemplares como los primeros cristianos que se enfrentaron al poder absoluto del Imperio Romano a la vez que buscaban la igualdad y la fraternidad entre todos ellos, o el gran San Francisco de Asís, por su compromiso con los empobrecidos y que se adelantó ocho siglos al movimiento ecologista actual por el reconocimiento y afecto tan singular que profesaba a toda criatura, como refleja en el Cántico del Hermano Sol, y considerándolas a todas ellas como verdaderas hermanas nuestras. A la vez que había esos fallos en la iglesia, también había muchos creyentes en la base de la Iglesia fieles y comprometidos con Jesucristo y su mensaje.

Si dentro de la Iglesia estamos tan mal, fuera de ella tampoco estamos nada mejor, pues frente al mensaje de justicia, amor y fraternidad de Jesucristo, los ricos y poderosos del mundo actual están sirviendo al dinero cada día con más y más voracidad, con hambre insaciable de tener y tener sin límite. A esos ricos y poderosos ya no les importa absolutamente nada de lo que pasa en este mundo, con su dinero y poder se sienten absolutamente poderosos y legitimados par hacer lo que quieren. Se sitúan por encima de la Humanidad y no tienen miedo a nada ni a nadie. Gastan millones en caprichos, sin importarles para nada el sufrimiento de millones de seres humanos. Son los mayores enemigos del Ser Humano y del Planeta. Parece que estamos en un mundo de locos. Veamos: «Desde el inicio de la pandemia, ha surgido un nuevo milmillonario en el mundo cada 26 horas, a la vez que 17 millones de personas han perdido la vida a causa de la COVID-19. En julio de 2021, el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, viajó con sus amigos al espacio en su nave de lujo, gastando 5,5 mil millones de dólares, 550 millones por minuto, mientras millones de personas perdían la vida innecesariamente por falta de acceso a alimentos y vacunas. La riqueza de los 10 hombres más ricos se ha duplicado desde que comenzó la pandemia. Los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3100 millones de personas más pobres. La brutal desigualdad que hay en el mundo actual lleva la muerte a unas 21.300 personas al día. Las emisiones contaminantes individuales de 20 de los milmillionarios más ricos es 8000 veces superior a la de cualquier persona de entre los mil millones más pobres». Los países ricos son los causantes del 92 % del cambio climático, y las emisiones del 1% más rico duplican las de la mitad más pobre de la población mundial. (Fuente: Reciente Informe Oxfam-Intermon). La injusticia climática es una de las injusticias más grandes contra los empobrecidos del mundo, especialmente en África .

La persona que actualmente más se está enfrentando a estos espantosos escándalos es el Papa Francisco, tanto al interior de la Iglesia como a lo que pasa en el mundo actual, cada vez más convulso, dividido, asimétrico y enfrentado. Francisco tiene muy claro que ni la Iglesia ni el Mundo actual pueden seguir así.

Francisco quiere una Iglesia fiel y coherente con Jesucristo y su mensaje, quiere una Iglesia al servicio de la Humanidad, sobre todo al servicio de los más empobrecidos y necesitados de este mundo. Francisco quiere una Iglesia donde todo ser humano se sienta a gusto, se sienta en su casa, acogido, aceptado, escuchado, acompañado. Francisco quiere una Iglesia al servicio del mundo, no al servicio de si misma. A Francisco no le vale una Iglesia para el pueblo, pero sin el pueblo, pues el pueblo es la razón de ser de la Iglesia, como el pueblo fue la razón de ser de Jesucristo, pues El mismo «al ver la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque andaban vejados y abatidos como ovejas que no tiene pastor». Francisco quiere una Iglesia generosa y desprendida, solidaria y comprometida, profética y arriesgada en la denuncia de las injusticias y los injustos y en la defensa de los más débiles y necesitados, siempre al lado de los más últimos. Francisco no quiere una Iglesia, solo de Obispos y Sacerdotes, Francisco quiere una Iglesia del pueblo, una Iglesia que el pueblo sienta como suya.

Francisco quiere un Mundo y una Creación, donde todo ser vivo sea respetado, cuidado y atendido. Para Francisco, la Tierra, es la Madre Tierra, a la que hay que cuidar como la Casa Común de todos los Seres Humanos y de todos los Seres Vivos, y al servicio de todos ellos, cuidada, cultivada y atendida por todos (Ver Laudato Si).

Es por lo que Francisco convoca un Sínodo Universal, no solo de Sacerdotes y Obispos, sino de toda la Iglesia, incluidas toda clase de personas, creyentes, de otras religiones agnósticos, no creyentes, librepensadores, porque quiere escuchar a todos cuantos puedan aportar algo para el bien de la Humanidad y de una Iglesia, cuya única razón de ser es precisamente el bien de Toda la Humanidad. Francisco quiere que esta finalidad una a toda la Humanidad, porque las finalidades unen a las personas.

Es por lo que todos debemos responder con la mayor diligencia a la llamada sinodal de Francisco, pero tememos y no poco, que los principales responsables de promover la máxima participación en el Sínodo, los Obispos, no secunden de lleno su llamada, precisamente y sobre todo aquellos que fueron nombrados por los dos Papas antes citados, pues alguno llegó a decir, cuando Francisco fue elegido, que «esto era un simple vendaval que pronto pasaría y volveríamos a lo de siempre». Otros organizan grandes excursiones con el nombre de «peregrinaciones», con estancia en hoteles de 4*, autocar de lujo y gasto por persona de más de 800 euros, con los cuales casi 400 niños podrían comprar sandalias para ir a la escuela en muchos países pobres de África donde les prohíben ir descalzos, que multiplicado por unos 50 «peregrinantes» serían unos 40.000 euros, que alcanzarían para vacunar a varios miles de niños contra el sarampión, el cólera o la tuberculosis en esos mismos países, donde la falta de vacunas los lleva a la muerte o a graves secuelas de por vida, a la vez que 5,6 millones de personas mueren cada año por la falta de acceso a servicios básicos de salud en países pobres.

Qué diferencia con Jesucristo, que pasaba todos los días curando el hambre, las necesidades y toda clase de dolencias del pueblo, a la vez que pedía hambre y sed de justicia, porque las injusticias de entonces como las de ahora estaban y están en la base de casi todos los grandes sufrimientos de los seres humanos.

Precisamente en Evangelio del domingo de hoy Jesús afirma: «El Espíritu del Señor está sobre mi porque me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar la libertad a los oprimidos». ¡Ay si Jesucristo se subiera a los ambones y a los púlpitos de hoy! Por lo menos los creyentes tenemos que hacerlo por El

El legado de Rutilio (9)

 

La Misión en Aguilares: 2ª Etapa

Para la 2ª Etapa el equipo propuso tres grandes líneas de acción: la primera sería la codificación y la transformación de la pastoral tradicional del sacramento y culto, sin suprimir ni ahogar los valores implícitos, pero insistiendo en una mayor responsabilidad y participación en la vida sacramental. El método sería co-creativo entre la parroquia y las comunidades evitando actitudes paternalistas y también evitando el clericalismo. Se trataría de hallar una solución al problema del mantenimiento económico de los sacerdotes. Se desligaría el aspecto económico de la administración de los sacramentos.

La segunda línea de acción tendería al crecimiento de las comunidades vivas, no tanto cuantitativa sino cualitativamente. En orden a lograr esto se prestaría especial atención a los Delegados de las comunidades insistiendo en la formación y diversificación de las funciones.

La tercera línea sería la promoción de nuevos centros en la ciudad de Aguilares, pero sin caer en el activismo desesperado ni empleando personas ajenas a la comunidad.

Los Delegados constituyeron la plataforma operativa que dinamizó e hizo crecer a las comunidades. El equipo pretendió la sustitución y desplazamiento de funciones dejando a los delegados lo que hasta el momento había sido propio del sacerdote o colaborador. Fue la etapa de los cursos y cursillos.

El nervio fundamental de estos cursos era la Palabra de Dios. Se daba un doble movimiento, de la realidad concreta a la Palabra de Dios y desde ésta nuevamente a la realidad.

Al diversificarse las funciones y servicios de los Delegados se loes fue convocando periódicamente para instruirlos en sus nuevas responsabilidades. El objetivo de estos cursos más específicos fue el compartir experiencias, resolver problemas y dar formación. Las funciones atribuidas a los Delegados fueron las siguientes: iniciación al bautismo, catequesis infantil, encargados de jóvenes, coordinadores y secretarios de reuniones, equipos volantes, preparación al matrimonio, etc

También se dieron cursos para la base buscando una mayor participación de las comunidades. Los temas tratados a esos niveles más amplios fueron: alfabetización, relación hombre-tierra, cooperativismo y formación permanente en general.

Esta segunda etapa estuvo jalonada por celebraciones de suma importancia dentro del acontecer parroquial. La primera fue la celebración de las bodas de oro sacerdotales del Arzobispo Mons. Luis Chavez. En esa ceremonia el Arzobispo confirmó a los Delegados en su misión apostólica. Rutilio presentó a las representaciones de los Delegados de la Palabra de las comunidades del campo y de la ciudad como el mejor homenaje al Arzobispo en la Eucaristía pidiéndole que les confirmara en su misión:   “y lo hacen en medio de esta Eucaristía compartida, porque en sus luchas por sembrar el Evangelio, ellos anhelan juntamente con nosotros un mundo más humano y más justo en el que todos los salvadoreños podamos compartir los bienes, sentados a a la mesa común de la creación, tal como haremos en esta mesa de la Eucaristía”…

Después el Arzobispo tomó la profesión de fe a los Delegados y la aceptación de sus compromisos. A continuación les confirmó en sus funciones comunitarias y los bendijo.

Otra celebración clave tuvo lugar el 15 de agosto de 1976, con ocasión del Tercer Festival del Maíz. El maíz fue el tema símbolo de lo campesino, de su vida y ahora de su celebración. Desde la base salieron las determinaciones y criterios para hacer de la fiesta algo original y diferente. Los criterios fundamentales del festival fueron: todo sería comunitario, nada individual; el dinero no sería determinante y sería una fiesta de denuncia y esperanza. Cada comunidad trajo una carga de elotes para hacer el atole. La preparación y distribución era comunitaria. Cada comunidad presentaba el mejor elote, el mejor adorno de maíz, la mejor canción cantando al trabajo y a la cosecha del maíz.  También presentaba a su madrina considerando los servicios y trabajos por la comunidad. Ella fueron las responsables de todo el trabajo femenino de la fiesta y ellas presentaron al público los aportes de las diversas comunidades al festival.

El punto central de aquel festival fue la homilía de Rutilio donde hizo denuncias y anuncios de gran trascendencia para la vida de la parroquia.

En una primera parte proclamó el magníficat como algo explosivo por las denuncias y anuncios que contenía: El Magníficat denunciaba a aquellos que no tenían temor de Dios, “…porque hay gente por ahí muy de gran colmillo, que no le tienen temor a Dios…y cuáles son esos que no le tienen temor a Dios? Los que han denunciado nuestro Padre y Hermano, los que se levantan por la mañana persignándose: en el nombre del café, en el nombre del café, en el nombre del café…en el nombre de la caña, en el nombre de la caña, en el nombre de la caña; lo he dicho otras veces, pero hay que repetirlo hasta la saciedad. Dios con su brazo había destrepado a los poderosos y a los autosuficientes, y a los humildes los “trepó”, a los que tenían hambre los llenó de bienes, “y a los ricos perversos que no quieren atol para todos, sino para ellos nada más, que quieren el gran guacalón para ellos, pero no quieren compartirlo con los hermanos en esta eucaristía de la fraternidad”…

En la segunda parte, Rutilio denunció los peligros de las organizaciones campesinas y les recordó sus compromisos cristianos. Felicitó a los campesinos porque el Evangelio estaba estrechamente unido a sus vidas; los campesinos habían “bajado” el Evangelio y esto era motivo de alegría y de mutuas felicitaciones. Y volvió a un tema muy querido para él: la Eucaristía como quinta esencia de la fe comprometida, como un servicio al mundo.

Finalmente Rutilio anunció que el equipo misionero estaba a punto de hacer un paro en su trabajo para evaluar lo realizado desde el inicio del proceso.

El equipo misionero había optado por iniciar su experiencia a partir de la fe, pero conscientes de que en cuanto meta última debían buscar la liberación del hombre total, la cual tendría que pasar bien que mal por las mediaciones, en concreto por la politización. Como equipo sacerdotal quisieron encontrar una alternativa válida entre el sacramentalizador y el politizador. Trataron de resolver la crisis de identidad personal entre la amplia gama de alternativas dejadas entre los dos extremos. Jesucristo había sido un líder religioso, y precisamente ahí estaba su especificidad, pero con los ojos bien abiertos a las realidades de su tiempo, a las cuales enfocó desde la perspectiva religiosa.

La especificidad de la misión sacerdotal radicaba en la promoción de la fe en medio del pueblo, en el anuncio del plan y juicio de Dios sobre la realidad. El sacerdote, en conciencia, estaba obligado a conocer profundamente su propia realidad. La misión sacerdotal, por tanto, tenía una clara vertiente en lo temporal y en lo político.

Así pues, el equipo proclamó que ni pretendía quitar al pueblo el Evangelio, dejándole solo la Cuma, ni adormecerlo en su religiosidad al abrigo y en nombre del mismo Evangelio. Como equipo dijeron buscar “poner levadura en la masa, no dar el pan”.

Los campesinos, al descubrir que Dios era el Padre de todos, que todos los hombres eran hermanos y que los hermanos no podían vivir en desigualdad, y darse cuenta de construir la igualdad –no esperarla pasivamente- era construir el Reino de Dios y que ello estaba en relación directa con el mundo de opresión y explotación de sus relaciones de vida y trabajo, espontáneamente comenzaron a demandar reivindicaciones salariales en las haciendas vecinas.

Asamblea Eclesial de A.L. y E.C.

Mauricio López: “Esta Asamblea refleja el coraje del pueblo latinoamericano de intuir una llamada de Dios” 

Mauricio López en la Asamblea Eclesial 

En este primer tramo de la Asamblea Eclesial, vamos notando como la consistencia de un año, o más de un año de preparación para esta Asamblea, se hace visibles 

El hecho de que el secretario definido por el Papa para el Sínodo sobre sinodalidad, para su Sínodo de los Obispos, haya aceptado y pedido venir para aprender nos dice mucho 

Para todos los que dicen que en el Vaticano hay una cerrazón a otras perspectivas, esta experiencia que estamos haciendo muy en conjunto con el Vaticano, sea Sínodo amazónico, Asamblea Eclesial o CEAMA, nos dice que realmente es posible caminar juntos 

Salir del yo e incluso de este yo, tú, a pensarnos juntos esta comunión eclesial, que es más compleja, porque es más diversa, es más digamos amplia, indescifrable incluso 

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Latinoamérica 

En la mitad de la Asamblea, alguien que conoce el funcionamiento de este evento inédito en la historia de la Iglesia, nos ayuda a reflexionar sobre los pasos dados y lo que debería sostenerla de aquí al final. El coordinador del Centro de Redes y Acción Pastoral del Celam hace un análisis en el que establece una clara relación entre lo que se está viviendo en estos días con la teología del Concilio Vaticano II y todo lo que ha representado el Sínodo amazónico y los desgloses posteriores. 

Podemos decir que estamos en el intermedio de la Asamblea. ¿Cuáles son las grandes pulsiones y las perspectivas que se vislumbran de aquí al final de la Asamblea? 

Lo primero que a mí me parece es que se va instalando una capacidad discerniente en el Pueblo de Dios. Si en los últimos en los últimos años, a partir de Concilio Vaticano II, hemos ido explorando la noción de Pueblo de Dios, en el tiempo reciente, y sobre todo a través de las escuchas, se va generando una capacidad real del pueblo no se solo receptor, sino sujeto de esta escucha y estos dinamismos, y donde está capacidad les permite, implicarse mucho más en los procesos. 

Lo digo porque en este primer tramo de la Asamblea Eclesial, vamos notando como la consistencia de un año, o más de un año de preparación para esta Asamblea, se hace visibles. Desde los documentos preparatorios que pulsan los signos de los tiempos, y los documentos del magisterio latinoamericano, no solo Aparecida, y ciertamente la visión del Papa en los temas más urgentes para el mundo, en la escucha, estos temas se profundizan, adquieren un rostro verdaderamente vivo desde el pueblo. Y en estos primeros días, como una realidad nueva, inédita, también híbrida, virtual, presencial, vamos notando no solo que las personas se van haciendo responsables de este proceso y esta experiencia, sino que también las temáticas van teniendo continuidad. 

Los temas que están apareciendo son los gritos de la realidad que ya intuíamos desde la escucha y el proceso inicial, la necesidad de cambios en la Iglesia desde una situación de clericalismo, un clericalismo que puede y que conduce a abuso, abuso de conciencia, abusos sexuales y abusos de todo tipo. Por otro lado, una situación del papel de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad y el modo en que la Iglesia responde. El tipo de papel pastoral que se requiere para este tiempo. Cala muy hondo este tipo de pastoral en salida. 

Lo que ya se intuía en Aparecida, ahora como una expresión de praxis frente a la realidad, también percibo que el tema de la ministerialidad está presente en las discusiones que vamos teniendo aquí, una ministerialidad que implica otro tipo de formación. Se puede decir que las semillas del Sínodo amazónico están presentes, tienen una ampliación y es significativo ver como está una presencia del Vaticano, pero que quiere ser hermano, que quiere aprender de la experiencia. 

Presencia de Canadá, Estados Unidos, Asia, Europa, para sumar en esta experiencia. Hay una noción de continuidad de lo ya vivido, donde la escucha es el eje y donde el Pueblo de Dios está cada más siendo sujeto de su historia en términos de discernimiento y de emprender opciones concretas. 

Hablas de que aquí se están viendo semillas del Sínodo amazónico. ¿Podríamos decir que esta experiencia, la Primera Asamblea Eclesial a nivel continental, que se lleva a cabo por primera vez en la historia de la Iglesia, es una semilla para el Sínodo sobre la Sinodalidad y para experiencias similares en otros continentes? 

Definitivamente. El punto de partida es la eclesiología del Pueblo de Dios del Concilio Vaticano II, el pontificado de Francisco, que ya levanta muchos aspectos urgentes de la realidad, que se conectan también con su procedencia como latinoamericano, pero que se afirman con mayor fuerza en el modo de escucha del Sínodo amazónico. Además de los temas, que es evidente que los sueños social, cultural, ecológico y eclesial, nos han ayudado a configurar la comprensión de la conversión pastoral. También es muy evidente que la metodología de escucha, quizás es lo más precioso de la experiencia. 

El método de escucha en el Sínodo amazónico, encomendado a una instancia eclesial articuladora, pero territorial, con una participación real, genuina y activa del Pueblo de Dios, ha sido la semilla más importante. Porque las temáticas son similares en muchos sitios, pero veo que es la metodología la novedad. 

 Insisto lo que decía, el hecho de que el secretario definido por el Papa para el Sínodo sobre sinodalidad, para su Sínodo de los Obispos, haya aceptado y pedido venir para aprender nos dice mucho. 

Que el relator general del Sínodo sobre la Sinodalidad haya pedido venir, nos dice mucho. Que de entre los teólogos que están ayudando a configurar las reflexiones en aquel Sínodo, estén también los miembros de este proceso de Sínodo amazónico y de nuestra experiencia en el Celam. En el ámbito metodológico también. Creo que ellos ven esto como un laboratorio, como una expresión viva de lo que puede ser. Siendo muy honestos, esta Asamblea está lejos de ser perfecta, pero refleja el coraje del pueblo latinoamericano de intuir una llamada de Dios, y con parresia, con valentía, sin tener todas las certezas, ir hacia adelante. 

Esto hay que admirarlo en el Celam, esta experiencia es inédita, y lo que está viendo el Sínodo sobre Sinodalidad es si acaso esto es posible. No solo como un laboratorio, sino como expresión viva de aquello que han sido los impulsos del Concilio Vaticano II. Yo creo que sí, y la Ceama es otra experiencia. Sínodo amazónico, inédito en su territorialidad y en el modo de escucha. Asamblea Eclesial en una perspectiva amplia, continental de participación. La Ceama inédita como conferencia. Hay muchos signos, ya no se puede decir que es un empeño de unos pocos o que es una cuestión disociada del empeño del Pueblo de Dios. 

Te refieres al coraje del pueblo latinoamericano como base de una novedad. Una de las cosas que a veces impiden a la Iglesia avanzar es el miedo a equivocarse. ¿Cómo este coraje latinoamericano podría ser contagiado en otras latitudes? 

A mí me parece que es una experiencia pascual, eminentemente pascual. El riesgo de lo que implica ser transformado, de equivocarse, de tropezar, se parece mucho a la experiencia pascual. La Iglesia latinoamericana, como muchas expresiones de su pueblo, viven una crucifixión. Pero son estos procesos, no solo a nivel eclesial, sino a nivel de la vida comunitaria, los que reflejan un camino de resurrección. Que se teja a partir del acompañarnos, del reconocernos, de crear posibilidades donde parece que no las hay.   Sí creo que hay una dinámica resiliente, sinodal, en este pueblo. Y como tal, las otras regiones del Sur del mundo pueden perfectamente también identificarse. Porque en todos los sitios donde les han dicho no es posible cambiar, aquí hay un gesto, que no es el único, que expresa que de hecho sí es posible. En todos los sitios donde les han dicho que su voz periférica es irrelevante para una Iglesia que a veces es eurocéntrica, esta experiencia dice que es válida la riqueza de una diversidad cultural, incluso desde los márgenes. 

Para todos los que dicen que en el Vaticano hay una cerrazón a otras perspectivas, esta experiencia que estamos haciendo muy en conjunto con el Vaticano, sea Sínodo amazónico, Asamblea Eclesial o CEAMA, nos dice que realmente es posible caminar juntos, en un respeto, en una confrontación fraterna cuando tenemos que interpelarnos. Pero yo creo que lo que subyace es la vida que está amenazada, el sufrimiento de los pueblos, no solo en la pandemia, sino también en lo que ya ha reflejado. Y en esta necesidad de seguir siendo relevantes, de seguir siendo una presencia viva que anuncie, que denuncie y que construya Reino. 

Asamblea Eclesial de A.L. y E.C.

No solamente la Asamblea Eclesial, sino también el Sínodo Amazónico, la CEAMA, ¿podemos decir que estamos en un momento fundamental de cara al futuro de la vida de la Iglesia? 

Este momento es un potencial parteaguas en la historia de la Iglesia. Hay algunos que se aproximan a la categoría de un tiempo Kairós con cuidado. La vivo como algo como algo muy presente y vigente, porque no tiene que ver con el momento actual. Es los casi sesenta años desde el Concilio Vaticano II, lo que nos da cuenta de una dinámica del Espíritu que, yo siempre digo, persiste, insiste y resiste. A pesar de las dificultades, a pesar de la fragilidad, a pesar de nuestras propias limitaciones, hay una tónica que se mantiene, que se sostiene. 

Si hablamos de estos sesenta años en su conjunto como un tiempo potencialmente parteaguas, yo diría que sí. Si lo reducimos solamente a esta noción de temporalidad, claramente podemos a lo mejor reducirla, o caer en un falso triunfalismo. Tiene que ver con el modo como el Espíritu se revela, y tiene que ver con estos casi sesenta años, donde ciertamente estamos vislumbrando cambios que creo que, como dice el Papa, y yo abrazo eso con mucho cariño y seguridad, es debemos de poner todo lo que nos corresponde para que los cambios sean irreversibles. Y quienes vengan después de nosotros, porque estamos todos de paso, puedan seguir sosteniendo esa Iglesia más sinodal, más profética, que anuncia también el proyecto de Reino. 

Se han vivido muchas cosas en estos primeros días. ¿De lo que no se ha vivido, qué crees que debería ser vivido en estos días de aquí al final de la Asamblea, cuáles son los pasos que todavía faltan? 

Hacía una formulación que no es personal, es más el método de discernimiento. Si perdemos eso, perdemos todo en esta Asamblea. Y tiene que ver con la escucha, pero una escucha en una dinámica creciente, y es experimentar en el yo, el ser Iglesia, lo que me duele de la Iglesia, los llamados personales, particulares, necesariamente pasar al tú, que es la escucha inmediata, con el interlocutor, con el otro, el alter, la otra, para verme en el espejo de otra realidad y saber que la Iglesia solo se construye en ese sentido del otro. 

Tejer un nosotros, que es lo más difícil. Salir del yo e incluso de este yo, tú, a pensarnos juntos esta comunión eclesial, que es más compleja, porque es más diversa, es más digamos amplia, indescifrable incluso. Y que en ese nosotros, demos espacio para Él, con mayúscula, que sea el Señor el centro. Si no mantenemos esto, que puedo decir que en los primeros días ha estado, que nos ha permitido superar dificultades técnicas muy serias, que no nos esperábamos, y que, a pesar de ellas, o quizás gracias a ellas experimentamos otros procesos incluso de consolación, de plenitud y de esperanza no planificados. 

Si eso se mantiene, y es complejo que se mantenga, que todos nos podamos sostener en esta dinámica de contemplación, el resultado será muy positivo y ciertamente consistente con este camino transformador que nos antecede, pero también nos procede. 

El ocaso de la Iglesia Católica

El ocaso del catolicismo español 

© Jorge Paris  

La feligresía que acude a misa está formada por «gente mayor, alguna gente de mediana edad y prácticamente ninguno», en palabras del padre Manuel Ingelmo. 

La parroquia de Santa Casilda se aloja en un modesto edificio escondido entre las calles estrechas y los bloques de viviendas de tres o cuatro plantas del barrio madrileño de Comillas. Precedida por un amplio patio, nada, salvo una cruz metálica y una placa, hace sospechar que allí haya una iglesia. En los años 80, cuando fue levantada, acogía una nutrida comunidad de feligreses en esta área popular del distrito de Carabanchel. 

El padre Manuel Ingelmo es el párroco de la iglesia de Santa Casilda, en el barrio madrileño de Comillas, desde 2014. 

© Elena Buenavista 

«Este barrio era de inmigrantes que venían sobre todo de Extremadura, pero también de otras partes de España», describe el padre Manuel Ingelmo, párroco desde 2014. «Toda esa gente que llegó en los 60 y 70 tuvo hijos y el barrio estaba lleno de vida, pero, ahora, los hijos se han ido marchando y aquí solo quedan los abuelos. Muchos no pueden ni salir de casa, las calles son estrechas y hay que subir una cuesta para llegar aquí, todo esto nos complica las cosas».. 

La iglesia, de diseño moderno, llegaba a congregar a varios centenares de fieles en misa, pero actualmente, el envejecimiento de los feligreses y la pandemia han hecho que el padre Manuel tenga que oficiar el culto algunos días para apenas 10 o 15 personas, «gente muy mayor, alguna gente de mediana edad y gente joven… prácticamente insignificantes, muy poquitos o ninguno». 

Parroquias de barrio como esta llevan décadas asistiendo a un lento, pero firme, descenso de asistentes. Una generación que va desvaneciéndose y que no ha encontrado relevo en la práctica de su fe. «Es algo preocupante», admite el padre Manuel. «Esto no es un negocio, esto es un servicio y se hace por amor. Eso es lo que al final me empuja, sean cuatro o sean cien y también confiando en que Dios podrá ir tocando los corazones y que aumenten». 

Hace 20 años, en el último barómetro del CIS del año 2001, un 82,1% de los encuestados se definieron en materia religiosa como católicos, frente a un 14,6% que lo hizo como no creyente o ateo. En la encuesta publicada el pasado mes de septiembre los católicos habían mermado hasta un 57,4%, mientras los no creyentes alcanzaban la cifra récord del 38,9%. 

«Desde los años 60, la sociedad española cambia profundamente con el desarrollismo y la sociedad de consumo. Lo religioso ocupa menos espacio en el día a día, pero la mayoría de la población española había sido educada en una fe católica y eso hace que se pase del católico practicante al no practicante», explica Rafael Ruiz, investigador del Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones De la Universidad Complutense de Madrid. 

La ruptura con la identidad católica, por tanto, no comenzó con esta generación, sino con la siguiente, que alcanzó la mayoría de edad a partir del comienzo del presente siglo. «En España, la generación de los hijos de los católicos no practicantes ha tenido un contacto mucho menos intenso con la religión católica y tiene mucho menos vínculo identitario. Se da un proceso de aculturación. No solo se deja de ser practicante, sino que la etiqueta de católico ha perdido toda su significación«, añade Ruiz. 

Este cambio ya no religioso, sino cultural, se evidencia en una caída acelerada de eventos sociales como bautizos, comuniones y bodas por la Iglesia, católicos en sentido estricto, pero celebrados tradicionalmente por numerosas familias no practicantes. Según los datos de la propia Conferencia Episcopal, desde 2007, el número de bautizos ha descendido un 46% mientras que, si en 2007, más de la mitad de los matrimonios se celebraban por el rito católico, este porcentaje ha caído a solo uno de cada cinco en 2019. 

El ocaso del fervor católico en la sociedad española se ha reflejado también en una pérdida de efectivos de la propia institución. En 2020 el número de seminaristas, estudiantes que aspiran a convertirse en sacerdotes católicos, alcanzó su mínimo histórico con apenas 1.066 en todos los seminarios del país. 

Las bodas, los bautizos y las comuniones han ido en descenso durante la última década.© Proporcionado por 20 minutos Las bodas, los bautizos y las comuniones han ido en descenso durante la última década. 

Esto ha provocado problemas organizativos que ha obligado a los obispos a redistribuir a los sacerdotes para que las parroquias urbanas con más presbíteros puedan ceder alguno a las de zonas rurales, donde el problema es más acuciante. La llegada de sacerdotes extranjeros está sirviendo, igualmente, para paliar esta falta de efectivos nacionales. 

Parte de este proceso se explica, según Ruiz, por la pérdida de estatus de la propia figura del sacerdote, otrora una posición de prestigio social que, desde los años 60, fue siendo sustituida por otras más vinculadas a la sociedad de consumo. “Esta tendencia no ha hecho más que aumentar hasta el punto de que, hoy en día, ser seminarista es cada vez más contracultural”, declara el investigador. 

Los cambios en la sociedad también se han evidenciado en una crisis de vocación, con cada vez menos personas entrando en los seminarios.© Proporcionado por 20 minutos Los cambios en la sociedad también se han evidenciado en una crisis de vocación, con cada vez menos personas entrando en los seminarios. 

Cuando Borja Lizarraga, originario de Pozuelo de Alarcón, Madrid, decidió dar el paso a entrar en el seminario con 25 años, parte de su entorno recibió la noticia con incredulidad. “En mi caso, mi entorno se lo tomó bastante bien, pero con reticencias en algún momento, Me decían que tenía toda la vida por delante, que cómo me metía en eso. Algunos amigos me decían la típica cosa de: ‘Si es lo que te hace feliz…’”, declara este seminarista, al que resta un año de estudio para poder ser ordenado sacerdote.. 

“La propia vida ha demostrado que todos los que decían eso se han chocado con la realidad”, asegura Lizarraga. “Pensaban que iba a ser un tío super amargado y ven a una persona cada día más feliz y más enamorada”. 

¿Supone todo esto que la sociedad española se está volviendo atea? Para Rafael Ruiz, los datos estadísticos pueden esconder una realidad con muchos más matices. «Mucha de la gente que se autodefine como no creyente puede tener una vivencia espiritual, emplear la homeopatía o participar en un grupo de yoga, por ejemplo», explica el investigador. 

Por otro lado, el proceso de secularización que está viviendo Europa choca con una tendencia inversa en buena parte del resto del planeta. «El peso de Europa en el mundo tiende a reducirse y las corrientes migratorias crecen, son religiosas y pueden cambiar nuestra sociedad«, declara Ruiz. 

«Desde los 90, España ha empezado a ser un país plural y las religiones no entienden de fronteras», explica el profesor Óscar Salguero, del departamento de Antropología Social y Psicología Social de la Universidad Complutense. «No creo que sea solo una dinámica en la que pierde adeptos una confesión y la ganan los agnósticos y ateos. Fundamentalmente, hay una diversidad mayor de oferta religiosa, la sociedad española ha cambiado y ya no todo el mundo se identifica con la religión católica». 

La pequeña parroquia de Jesús y María, ubicada en Aluche, al sur de Madrid, celebrará, el año que viene, su 50 aniversario. Se levantó cuando el barrio apenas empezaba a desarrollarse y tuvo una intensa actividad hasta el cambio de siglo. «Cuando empezó la secularización, fue una de las que antes empezó a vaciarse en la zona», declara el padre David López, el actual párroco. «Pero en los últimos diez años ha ido creciendo, porque se ha cerrado una parroquia de escolapios cercana y, aquí, hemos tenido la suerte de que la población hispanoamericana de familias jóvenes es muy grande». 

La economía española arrancó el siglo disparada, inmersa en una burbuja inmobiliaria que no estallaría hasta 2008, atrayendo a millones de inmigrantes procedentes, sobre todo, del Este de Europa, Latinoamérica y Marruecos. Con ellos, parroquias como la de Jesús y María han visto su actividad revitalizada. 

«El crecimiento exponencial que ha vivido esta parroquia ha sido por la población hispanoamericana que ha llegado al barrio, hemos tenido la suerte de que quieran participar de la fe porque en estos barrios existe también muchísima propuesta protestante», explica el padre David. «Este es ahora un barrio pluricultural en el que tenemos que adaptarnos a estar con las personas y estar en la vida social, en las fiestas, en los lugares donde está la gente y nosotros aprendemos a estar y otros ven que estamos». 

La inmigración latinoamericana ha podido reavivar ciertas parroquias, pero la tendencia general de las últimas dos décadas es clara: la Iglesia Católica está perdiendo adeptos en España a gran velocidad. La sociedad ha cambiado y, en opinión de los expertos y de los propios sacerdotes entrevistados para este reportaje, la Iglesia no ha sido capaz de amoldarse a esta nueva realidad. 

«La Iglesia ha tenido fallos a nivel institucional, ha desconcertado a mucha gente y ha tenido una mala estrategia de comunicación», considera Rafael Ruiz. «Ha puesto el énfasis en cuestiones como el aborto, que generan un gran conflicto social, y ha minado y repolitizado su imagen». 

¿Es posible que se revierta la tendencia o España camina sin freno hacia una sociedad completamente secularizada? «Las teorías de la secularización de los años 60 vaticinaban la pérdida de peso de la religión e incluso su desaparición», explica el profesor Salguero. «Sin embargo, en los 80 hubo un nuevo resurgir religioso, no digo que vaya a ser cíclico, pero podría ocurrir. La religiosidad popular suele ser un buen termómetro y en España sigue habiendo un gran poso católico en ese sentido». 

Entre los eclesiásticos, se señala a un creciente individualismo en la sociedad que es contradictorio con los valores cristianos, pero la autocrítica sobre la actuación de la institución católica es más velada. «Hemos puesto el acento tanto en el cumplir las normas, en la exigencia, en la imposición, que nos hemos olvidado lo que es el corazón de la fe, que es el amor», considera el padre Manuel.. 

«Hay cosas que hay que retomar y seguir cambiando como en transparencia, la relación con los menores u otras circunstancias que se hayan podido vivir a la ligera», declara el padre David. «España está muy polarizada. Hay heridas de la Guerra Civil que tendríamos que sanar y tener un ambiente social mucho menos polarizado y mucho menos enfrentado entre nosotros». 

– ¿Alguna vez te has arrepentido de haberte hecho sacerdote? 

– He tenido la suerte de que no. Todo el mundo tiene que caminar y yo también tengo que caminar todos los días y afrontar las dificultades del momento histórico que me ha tocado  

Joe Biden y el Papa

Joe Biden confiesa que el papa le ve como «buen católico» que debe recibir la comunión 

Joe Biden y el Papa 

Biden, el segundo presidente estadounidense católico que visita al papa tras John F. Kennedy en 1963, ha sido criticado por parte de los sectores más conservadores de la iglesia católica estadounidense por su posición a favor del derecho al aborto 

También coincidieron en que la protección del medioambiente es «una necesidad» y una responsabilidad moral» 

Se vivió un momento de conmoción cuando Biden entregó al papa una moneda con el sello de EEUU en una cara y el sello de Delaware en la otra, el estado del que había sido gobernador Beau Biden, el hijo mayor del presidente fallecido de cáncer a los 49 años. “Mi hijo habría querido que tuvieras esta moneda”, dijo Biden 

29.10.2021 | RD/Efe/Agencias 

El presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró que el papa le dijo en su reunión de hoy en el Vaticano que es «un buen católico» que debe «seguir recibiendo la comunión», después de que en su país se barajara retirarle ese sacramento por estar a favor del derecho al aborto, un asunto que no trataron. 

Preguntado sobre si habían hablado de su postura acerca del derecho al aborto, Biden respondió: «No, no lo hicimos. Solo hablamos sobre el hecho de que él estuviera contento de que yo fuera un buen católico y que debería seguir recibiendo la comunión»

El mandatario estadounidense lo reveló a su llegada al romano palacio Chigi para reunirse con el primer ministro italiano, Mario Draghi, un encuentro que precede a la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno del G20 que se celebrará en Roma durante el fin de semana. 

Biden, el segundo presidente estadounidense católico que visita al papa tras John F. Kennedy en 1963, ha sido criticado por parte de los sectores más conservadores de la iglesia católica estadounidense por su posición a favor del derecho al aborto. 

Al demócrata, devoto católico que acude a misa todos los domingos, ya le negaron una vez en 2019 la posibilidad de comulgar debido a esa postura política y esa posibilidad ha resurgido por el tema del aborto, garantizado en Estados Unidos desde 1973 pero convertido en caballo de batalla por los conservadores en las últimas décadas. 

Los obispos estadounidenses votaron hace algunos meses a favor de redactar un conjunto de reglas para dar la comunión, entre las que se encontraba la de no concederla a los abortistas, y por tanto a Biden. 

Pero el pasado junio la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. emitió un documento aclarando que no iba a crear una «política nacional para prohibir la comunión a políticos», en un movimiento destinado a aplacar el debate dentro de la Iglesia. 

Biden reveló ante los medios que durante su encuentro con el papa, insólitamente largo, de 75 minutos de duración, él rezó «por la paz» y Francisco rezó por él y bendijo su rosario, y preguntado sobre si habían debatido sobre la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el presidente dijo que era «una conversación privada». 

Durante la audiencia, Biden le dijo al papa: “Eres el mayor luchador por la paz que he conocido”, como se escucha en el vídeo de la reunión. 

Se vivió un momento de conmoción cuando Biden entregó al papa una moneda con el sello de EEUU en una cara y el sello de Delaware en la otra, el estado del que había sido gobernador Beau Biden, el hijo mayor del presidente fallecido de cáncer a los 49 años. “Mi hijo habría querido que tuvieras esta moneda”, dijo Biden y añadió en broma: “La tradición dice que si no la tienes en nuestra próxima reunión, tendrás que pagar las bebidas”. 

También coincidieron en que la protección del medioambiente es «una necesidad» y una responsabilidad moral»

Jill Biden, preguntada por esta reunión en el Vaticano, respondió: “Fue maravilloso, él fue maravilloso”. 

El espíritu tridentino sigue presente

El Espíritu tridentino anida todavía en la Iglesia Católica 

Antonio Moreno de la Fuente  

Tiene toda la razón Faustino Castaño, miembro de las Comunidades de Base de Gijón y del Foro Gaspar García Laviana, al calificar de Espíritu tridentino a la práctica de muchos sacerdotes en sus Parroquias, muy frecuente aún,  de ignorar totalmente a los fieles durante la Misa.  “El celebrante hace todo: consagra, predica, a veces incluso realiza todas las lecturas de la celebración. No hay sitio ni necesidad de la participación de la comunidad. A los fieles basta con que asistan y escuchen en silencio lo que se les diga desde el presbiterio. Esta jerarquía tiene tanta fe en la eficacia de la liturgia que realiza, que incluso bautiza a niños  de corta edad que no pueden entender lo que se está haciendo. El rol de los fieles católicos en los actos litúrgicos es el mismo que el de los bebés en su bautizo; no hace falta que entiendan nada”

Y cierto, esta es una de las patologías del catolicismo romano: confiar absolutamente en la mediación, en el sacerdocio, en el sacramento, en los ritos y en afirmar de ellos su virtud objetiva, el que obran por si mismo, “ex opere operato”, sin participación personal.  Leonardo Boff lo expone bien claro en su obra: Iglesia: carisma y poder. Ensayos de eclesiología militante (Santander: Sal Terrae, 2ª ed.,1984, pp.147-164) ), que no gustaba nada al Cardenal Ratzinger.  “El catolicismo es un principio de encarnación del cristianismo, decía. Es concreción histórica del Evangelio. Es objetivación de la fe cristiana”. El catolicismo es un movimiento dialéctico de afirmación de la identidad cristiana y de su no identidad. La palabra sacramentum (sacramento) expresa bien ese proceso dialéctico de afirmación y negación de la identidad cristiana . Sacramentum es la traducción de la palabra griega Mysterion.  El catolicismo es el sacramentum del cristianismo, que expresa la Ley fundamental de la  economía de la salvación, el Misterio, la relación de lo divino con lo humano.   Mediante el sacramento se afirma la identidad cristiana: en la mediación está presente la gracia, el don gratuito de la divinidad.  Pero mediante el sacramento se afirma también la no-identidad: Dios y su gracia no están fatalmente atados a tal o cual expresión sacramental. La gracia, el don gratuito de la divinidad puede darse fuera de los sacramentos. En el cristianismo romano (catolicismo) se afirma preferentemente la identidad sacramental. Afirma valerosamente la encarnación de lo divino en lo humano, en el acto sacramental. En cambio, el cristianismo protestante afirma no menos valerosamente la no-identidad, es decir, la libertad de lo divino, del Evangelio, la desvinculación con los esquemas de este mundo. Boff tiene unas paginas iluminadoras describiendo cómo se fue concretizando el cristianismo según el catolicismo y el protestantismo evangélico. 

Pues bien, si la identidad católica radica en la sacramentalidad, en la asunción de la mediación en que llega a nosotros Cristo y el Evangelio, de aquí se deduce que en el catolicismo se valora sobremanera la institución, la jerarquía,  la doctrina, la Ley, el Derecho, el rito, los sacramentos, en definitiva, las mediaciones del cristianismo. Pero de aquí provienen también sus patologías: su dogmatismo, su autoritarismo, su ritualismo. Se adora a Jesús, se venera a los santos, se reza a la Virgen, pero se hace como si fuera un rito mágico y  no se insiste en que hay que seguirles e imitarles, en la propia responsabilidad. Le basta con hacer el rito, el sacramento, sin importarle la interioridad de la personas, su propia participación y responsabilidad. Se afirma la ortodoxia y se olvida la ortopraxis. El catolicismo romano no es suficientemente negativo, es decir, crítico. Ensalza lo ritual, lo cúltico, lo institucional y  menosprecia  la interioridad, la responsabilidad personal, las verdades naturales, la justicia. Compró con su culto a los Reyes, a los grandes señores injustos de la sociedad, justificándolos y legitimándoles por sus limosnas y no denunció sus crímenes, su explotación, el descarte de los pequeños, de la mujer, de los inservibles, de los proletarios. El catolicismo romano con frecuencia confunde espiritualidad con religión. Se transforma en una Religión ritual, vacía de sentido, alienante, merecedora de las críticas protestante, marxista y también de todos los que, desde dentro de la Iglesia,  defiendan el carácter responsable de la persona humana, hagan una crítica sana contra estas patologías del catolicismo y promuevan la participación activa, personal y responsable de los fieles. 

Quiero citar dos momentos de esa crítica sana que se dieron entre nosotros y que están, por desgracia,  olvidados. El primero es la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes que se celebro en Madrid, del 13 al 18 de septiembre de 1971, hace ahora 50 años. En sus ponencias  se trató de superar el modelo del catolicismo de Cristiandad, que se implantó en nuestro país durante la dictadura franquista, estableciendo una nueva relación entre Iglesia y Estado, con plena independencia de la Iglesia respecto a cualquier sistema político y la renuncia al Concordato de 1953, que representaba dicho modelo. Se rechazaba, por lo mismo, la presencia de obispos en las Cortes franquistas, de capellanías en órganos oficiales, se defendía la independencia económica de la Iglesia del Estado, renunciando a la dotación del clero. Se reclamaba el ejercicio de los derecho humanos: de expresión, de asociación y reunión, sindical y política, participación de todos los ciudadanos en la gestión y control de los asuntos públicos etc., etc., La Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes quiso reformar a la Iglesia institucional española de su tiempo, pero fracasó por la oposición del sector integrista de la sociedad española, particularmente por influjo del Opus Dei. 

La segunda no menos interesante fue la Asamblea conjunta de Cristianos de Vallecas, que se desarrolló desde el 27 de marzo de 1974 hasta el 24 de marzo de 1975, bajo la dirección del obispo auxiliar de Madrid, D. Alberto Iniesta. En palabras del obispo Iniesta, la Asamblea: “Buscaba una plataforma y unas reglas de juego para que el Pueblo de Dios ejerciera su corresponsabilidad, de acuerdo con los principios del Vaticano II…Se trataba de convocar a los cristianos de esta parte de la diócesis para que, a la luz del Espíritu Santo…consideráramos los problemas propios de esta comunidad humana con la que convivimos, buscáramos un tipo de comunidad cristiana que sea lo más adecuado posible a esos problemas y tomemos los compromisos que podamos y debamos tomar“ (¡Creo en Dios Padre!:  El Credo que ha dado sentido a mi vida. Bilbao: Desclée de Brouwer, 1975, 126-140)Según Iniesta la Asamblea ponía en práctica dos principios, un tanto olvidados por la Iglesia jerárquica: por parte del obispo primero, el de la no directividad, renunciando al criterio paternalista de los absolutismos más o menos ilustrados, haciéndolo todo para el pueblo, pero sin el pueblo (p.132).  Y,  por parte de los cristianos, el llamado el sentido de los fieles (sensus fidelium), la posibilidad de que: “el Pueblo de Dios reflexiona desde su propia experiencia humana y con su propia fe existencial y concreta, mirando además al mundo que le rodea, mirándole con esperanza, con fe, con amor” (p.133). 

Como conclusión de este comentario, solo se me ocurre pronosticar que, hoy nos encontraríamos en una situación diversa en nuestro país, si nuestra Iglesia jerárquica no hubiera abortado la Asamblea conjunta de 1971 y la Iglesia popular hubiera seguido con valentía las orientaciones de la Asamblea conjunta de Cristianos de Vallecas

El Papa critica la imposición de un único modelo cultural

El Papa:»Cuántos errores se han realizado en la historia de la evangelización queriendo imponer un solo modelo cultural» 

El Papa durante una de las Audiencias Generales 

El Papa ha vuelto ha lamentar los errores cometidos por la Iglesia católica durante la evangelización durante la Audiencia General de este miércoles. «Cuántos errores fueron cometidos en la historia de la evangelización a través de la imposición de un único modelo cultural. 

ROMA, 13 (EUROPA PRESS) 

La uniformidad como regla de vida no es Cristiana. La unidad, sí; la uniformidad, no», ha señalado. 

Francisco ha lamentado que «a veces, se recurrió incluso a la violencia para que ese punto de vista prevaleciese». «Pensemos en las guerras. De esta manera, la Iglesia se privó de la riqueza de muchas expresiones locales, que llevan consigo tradiciones culturales de pueblos enteros», ha reflexionado. 

En este sentido, ha instado a ser capaces de anunciar la Buena Noticia de Cristo Salvador respetando «lo que de bueno y verdadero existe en las culturas». «No es algo fácil», ha reconocido el Papa, que ha señalado que «son muchas las tentaciones de querer imponer el propio modelo de vida como si fuera el más evolucionado y el más atractivo». 

El Papa ha dedicado la catequesis a la libertad cristiana a partir del comentario sobre la Carta a los Gálatas y el papel de San Pablo. «Acoger la fe conlleva para él renunciar no al corazón de las culturas y de las tradiciones, sino solo a lo que puede obstaculizar la novedad y la pureza del Evangelio», ha considerado. Así, ha arremetido contra los «fundamentalistas» que no se abren «a acoger a cada pueblo y cultura». 

Además, el Papa ha señalado que la crítica en relación a toda novedad evangélica no es solo de hoy en día «sino que tiene una larga historia a las espaldas». Por ello, ha afirmado que a San Pablo lo atacaban «sosteniendo que él había tomado esta posición por oportunismo pastoral, es decir para «gustar a todos, minimizando las exigencias recibidas de su más estricta tradición religiosa». 

En este sentido, ha pedido que sea respetada el origen cultural de cada persona, incluyéndolo en un espacio de libertad que no sea restringido por alguna imposición dada por una sola cultura predominante. «Este es el sentido de llamarnos católicos, de hablar de Iglesia católica: no es una denominación sociológica para distinguirnos de otros cristianos», ha dicho. 

POLÉMICA EN ESPAÑA 

El Pontífice se refiere de nuevo a los pecados de la evangelización, después de que sus palabras con motivo del bicentenario de la independencia de México generaran polémica en España al identificarse con la Conquista de América. Entonces, Francisco recordó los pecados «personales y sociales» que la Iglesia cometió durante la evangelización de ese país. 

Sus palabras fueron respondidas por políticos españoles como Isabel Díaz Ayuso, que las calificó de «sorprendentes» y defendidas por otras como la portavoz de Más Madrid, Mónica García. Los obispos españoles, por su parte, aseguraron que el Papa no se refería a la conquista de América con sus palabras y animaron a Ayuso a leer la misiva de forma íntegra. 

Mientas, el nuncio apostólico de Su Santidad en España, Bernardito Auza, aseguró a Europa Press que no había «ninguna novedad» en la carta y precisó que «no es una crítica a quienes hicieron la evangelización o la colonización» pues «no se refiere a cosas específicas» sino que es «una llamada a reconocer los errores de todos». «Verdaderamente, si uno lee el mensaje del Papa, no hay elementos nuevos, pienso que las palabras de Juan Pablo II son todavía más fuertes», subrayó. 

Precisamente, el Papa envió este martes un mensaje al Rey Felipe VI con motivo del Día de la Hispanidad, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que expresa su «afecto» a la Familia Real, al Gobierno y a todo el pueblo español y pide que el país tenga «fortaleza» para afrontar las consecuencias de la pandemia de la Covid-19 «con espíritu solidario y fraterno». 

Carta del Papa a los Obispos de la Italia rural

Francisco: “Transformemos las parroquias en gimnasios de vida cristiana”

El papa ha enviado una carta a los obispos rurales de Italia en la que les anima a transformar las comunidades en “escuelas de servicio”

El Centro de la Paz de Benevento (Italia) ha acogido estos días un encuentro de obispos de zonas rurales, a quienes Francisco ha enviado una carta en la que les anima a afrontar con “audacia” los problemas propios de estos territorios, así como a transformar las iglesias y parroquias en “gimnasios de vida cristiana” y “escuelas de servicio a los demás”, tal como recoge Vatican News.

El objetivo de los obispos es elaborar un plan para la reactivación pastoral de estos territorios italianos, que cada vez tienen que hacer frente a la marginación, la despoblación y la crisis económica. En él, participaron más de 20 obispos de las diócesis de Piamonte, Umbría, Lacio, Abruzos, Molise, Campania, Apulia, Basilicata y Calabria.

Humildad y ternura

En este sentido, Francisco ha reconocido esta importante iniciativa porque en la comparación se pueden identificar “actitudes y proyectos útiles para la población”. Señalando que el modo de alcanzar este objetivo pasa por actuar con “humildad” y “ternura”, el Papa ha insistido a los prelados que no se dejen “paralizar por las dificultades, por el individualismo y la indiferencia que marcan nuestro tiempo”.

Por ello, ha señalado que “es necesario responder como cristianos con caridad y poniéndoos en marcha: no a la constatación resignada de la pobreza de valores de hoy, pero tampoco con un lamento nostálgico del pasado”

Entrevista a Mons Oscar V. Ojea

Mons. Oscar Ojea: “Bergoglio es el Papa que intenta llevar adelante el Concilio”

El Papa con Mons Oscar V. Ojea

«Si es el pueblo el que evangeliza, necesariamente la sinodalidad, que el pueblo camine junto, que el pueblo tenga que ser consultado y que el pueblo participe de alguna manera, todo esto se hace una sola reflexión»

«El Papa sea convertido, a partir de la pandemia, en una especie de líder de cierta humanidad»

«Ver al Papa llegar a un lugar donde la Iglesia está destruida, donde están las huellas de la guerra y el Papa querer dialogar con el pueblo, por supuesto con los dirigentes, escuchar, rezar allí, ese tipo de gestos tienen mucho que ver con un mensaje al mundo»

«Me parece que él desearía que los temas de Fratelli tutti, la posibilidad de crear espacios de fraternidad, la posibilidad de preguntarnos verdaderamente qué podemos hacer en concreto»

Por Luis Miguel Modino, corresponsal en Brasil

Uno de los obispos que mejor conoce la figura y el pensamiento del Papa Francisco es Mons. Oscar Vicente Ojea, sacerdote del clero de Buenos Aires que después sería obispo auxiliar del cardenal Bergoglio en la capital argentina.

El actual presidente del episcopado argentino recuerda al arzobispo “sencillo, que tomaba colectivos, que viajaba en metro, ese obispo que preferentemente se quedaba más tiempo en las parroquias periféricas, ese arzobispo que tenía una predicación estupenda”, alguien alcanzó “una plenitud”, fruto de un servicio “para el cual, sin duda, el Espíritu Santo le ha preparado y él sin saberlo se venía preparando”.

Para el obispo de San Isidro, “Bergoglio es el Papa que intenta llevar adelante el Concilio”, haciendo una lectura actual de Lumen Gentium e Gaudium et Spes. Según Ojea, la pandemia ha marcado un antes y un después en el pontificado de Francisco. También destaca la importancia de hacer una lectura de sus viajes, casi siempre visitando las periferias geográficas y existenciales.

El prelado argentino comenta también la relación del Papa Francisco con Argentina, donde una parte de la prensa, que muchas veces manipula sus palabras, se empeña en “afirmar que el Papa no quiere a la Argentina”. De cara al futuro, el pontificado del Papa Francisco debe estar marcado por “los temas de Fratelli tutti”, según el presidente del episcopado argentino, quien insiste en la muy profunda espiritualidad del Papa.Usted formaba parte del clero de Buenos Aires y fue obispo auxiliar del cardenal Bergoglio, lo que nos hace ver que le conoce hace mucho tiempo. ¿En qué se parece y en qué se diferencia el cardenal Bergoglio y el Papa Francisco después de 8 años de pontificado?

A mí me gusta poner las diferencias en términos de plenitud, no en términos de oposición. Según mi visión, lo que estaba en germen en ese arzobispo que caminaba Buenos Aires, sencillo, que tomaba colectivos, que viajaba en metro, ese obispo que preferentemente se quedaba más tiempo en las parroquias periféricas, ese arzobispo que tenía una predicación estupenda, porque siempre en cada homilía decía algo, uno se iba con algo.

Ese arzobispo ahora ha alcanzado una plenitud, en todos los órdenes de su vida, hasta en el orden físico. Yo lo he visto como más transparente, con un humor excepcional, la capacidad de trabajo es como si se hubiera multiplicado. Siempre tuvo capacidad de trabajo, pero ahora es mucho mayor. Yo lo pondría en términos de plenitud, en el ejercicio de una función y un servicio en la Iglesia, para el cual, sin duda, el Espíritu Santo le ha preparado y él sin saberlo se venía preparando.

Yo lo pondría en esa escala, yo no he sentido una oposición entre uno y otro, como muchas veces se plantea. Yo he sentido una cosa bastante lineal, que va alcanzando plenitud, lo cual da mucha alegría al que lo conoce y lo quiere.¿Cuáles podemos decir que son los elementos fundamentales del pontificado del Papa Francisco en estos 8 años?

Bergoglio es el Papa que intenta llevar adelante el Concilio, de un modo más concreto. La Constitución Lumen Gentium está releída de alguna manera en Evangelii Gaudium, en una clave de Iglesia en salida, Iglesia que corre el riesgo de accidentarse, de lastimarse, de fallar en algunas cosas, pero donde se privilegia la creatividad, el ardor apostólico, el fervor apostólico, el celo apostólico. Estos eran temas que él, cuando era arzobispo de Buenos Aires, también había planteado, el tema del ardor apostólico, siguiendo aquello de Juan Pablo de la nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en su expresión.

De alguna manera, la reflexión sobre la Iglesia, que es la primera exhortación, nos hace pensar a nosotros sobre como acondicionar las estructuras para hacerla más simple, más misionera, más llegadora al hombre de hoy, más cercana. Hay una suerte de profundización de la Lumen Gentium en función de la evangelización, en función de la Evangelii Nuntiandi, que de alguna manera está releída en Evangelii Gaudium. Esa me parece como una profundización de Lumen Gentium, que va como a la naturaleza misma de la Iglesia, releída también en Aparecida. Todos esos aportes de Aparecida, Evangelii Gaudium, todo intento de profundizar y hacer una reflexión sobre la Iglesia en sí misma, él la resume en Evangelii Gaudium.

Yo agregaría otro aspecto también del Concilio, que toma Bergoglio y le da un lugar muy fuerte en cuanto al pensamiento sobre la Iglesia. Ese tema de la Iglesia Pueblo de Dios. El concepto de pueblo en él, supera infinitamente lo que nosotros podemos entender por el término país, que se refiere más a una categoría geográfica, el término nación, que se refiere a un consenso legal, dentro del cual se pacta una misma igualdad jurídica. El concepto de pueblo tiene que ver con la historia, tiene que ver con un proyecto, tiene que ver con raíces.

El Concilio redefine a la Iglesia según aquella frase de San Cipriano que dice que la Iglesia es un pueblo unido, con la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Pueblo unido no cualquier unidad, sino con la unidad de la Trinidad. De alguna manera, este concepto de pueblo, que se encarna en todos los pueblos de la Tierra, por eso la Iglesia tiene esta multiculturalidad, esta pluriculturalidad, es el pueblo de Dios que se encarna en los pueblos de la Tierra, y de cierta manera recibe de ellos ciertas señales culturales que son muy importantes. Este concepto de que es todo el pueblo que evangeliza al pueblo, la comunidad de los bautizados que evangeliza al mundo, este concepto es retomado y se vuelve sumamente rico, porque es justamente la noción de pueblo.

Si es el pueblo el que evangeliza, necesariamente la sinodalidad, que el pueblo camine junto, que el pueblo tenga que ser consultado y que el pueblo participe de alguna manera, todo esto se hace una sola reflexión. Yo creo que la Iglesia, el concepto de pueblo y la Lumen Gentium como disparadora. Evangelii Gaudium no es solo un lenguaje para el análisis y la reflexión, sino que es un lenguaje para la acción y para la conversión.Sabemos que el Papa Francisco es un hombre de procesos, pero ¿usted diría que hay un momento marcante en estos primeros ocho años de pontificado del Papa Francisco?

Podemos diferir, pero yo creo que la pandemia ha sido un punto de inflexión. El Papa sea convertido, a partir de la pandemia, en una especie de líder de cierta humanidad. Faltando en el mundo personas con capacidad de interpretación de lo que pasa, con tantas interpretaciones que han mostrado la falta de humildad total de muchísima gente, incluso de la ciencia, creyendo que se sabe todo, cuando no se sabe nada, o se sabe muy poco. Nosotros hemos visto en los medios de comunicación una invasión de gente que decía cosas con tanta seguridad, o proyectaba medidas con tanta seguridad, y al poco tiempo eso se caía, con mucho nerviosismo, malestar en distintas capas de la población.

Frente a este panorama, el día 27 de marzo, en esa Plaza de San Pedro vacía, tuvo una transcendencia enorme, incluso desde el punto de vista de la imagen, el Papa solo, yendo a saludar a María, a adorar la Cruz, y a regalarnos esa predicación sobre la tempestad sosegada del Evangelio de Marcos, que es una maravilla, y que ahí me parece que nos hemos sentido retratados, en esta circunstancia, de una manera contundente. Por qué digo que es una bisagra la pandemia, porque al Papa le ha permitido, si bien ya venía en ciernes la encíclica Fratelli tutti, formularla con una conciencia nueva de que se ha tocado fondo.

Él dice que, con la seguridad de que se ha tocado fondo, la pandemia ha desnudado una cantidad de cosas frente a las cuales va a ser necesario hacer opciones. Se ha acabado el tiempo de las pruebas o de los intentos, para él está demasiado claro el camino a seguir después de esta muestra de un mundo que está absolutamente fragmentado. La propuesta, y aquí entra la segunda fuerza del papado de Francisco, que es la Gaudium et Spes. Así como Evangelii Gaudium es una reflexión sobre Lumen Gentium, misionera, así, a mi modo de ver, tanto Laudato Si como Fratelli tutti son encíclica que tienen que ver con la relación de la Iglesia y el mundo.

Aquí tenemos la cantidad de gestos que se han dado alrededor de estas dos encíclicas. El Sínodo de la Amazonía es una puesta en concreto de Laudato Si y los encuentros con los imanes, tanto con el imán sunita como con el chiita, en el último viaje, que gestualmente nos está diciendo que necesariamente tenemos que vivir el poliedro, y acostumbrarnos a hablar dentro de un gran poliedro y abandonar toda pretensión individualista en el mundo en que vivimos.Usted ha hablado de Aparecida, Francisco es el primer Papa latinoamericano. ¿Podríamos decir que, para llevar a cabo, no sé si es la palabra más adecuada, sus grandes reformas, él ha querido confiar eso a la Iglesia latinoamericana, como sucedió con el Sínodo para la Amazonía o ahora con la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, que fue el mismo Francisco quien quiso que se asumiese ese modelo y no una nueva Conferencia General del Episcopado Latinoamericano?

Por naturaleza se da que aquel que pertenece a un Pueblo, a una región, que tiene raíces históricas él tiende a hacer su primer ensayo, su primera aproximación, en zonas que él conoce bien, incluso con episcopados y cleros que él conoce bien. La respuesta es afirmativa, pero a mí me parece que tenemos que estar muy atentos a esta selección que hace Francisco de sus viajes. El viaje último, después los viajes a África, la visita a Madagascar, ahí hay una cantidad de prioridades que está fijando el Papa y que transcienden América Latina.

Este viaje tan combatido en la interna, como peligroso, riesgoso, el viaje a Irak, significa que el Papa quiere visitar Iglesias vivas, Iglesias donde hay cristianos que han sido quemados vivos dentro de la Iglesia. El tema de honrar a los mártires y el tema de estar cerca de una Iglesia martirial, tiene que ver con una cercanía de la Iglesia a una zona del mundo que está permanentemente en conflicto, que es la cabeza de playa de todas las guerras, porque las guerras comienzan ahí y terminan ahí. Ver al Papa llegar a un lugar donde la Iglesia está destruida, donde están las huellas de la guerra y el Papa querer dialogar con el pueblo, por supuesto con los dirigentes, escuchar, rezar allí, ese tipo de gestos tienen mucho que ver con un mensaje al mundo.

El viaje al Medio Oriente fue capa de algunos diarios europeos. Acá en América Latina ni se sintió, por lo menos en la Argentina, que es su país, que evidentemente tiene una gran parte de la prensa que es enemiga del Papa, acá, fuera de estar en las redes, no tuvo la transcendencia que el viaje ha tenido en otras partes del mundo.Usted habla sobre Argentina, antes hablaba sobre el concepto de pueblo que supera el concepto de país. En la rueda de prensa durante el vuelo de vuelta del viaje a Irak, le preguntaron nuevamente por ese tema tan manido de si va a renunciar y va a volver a Argentina, cuándo va a visitar Argentina. ¿Cuál es la lectura que usted como argentino y como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, hace de esas tentativas de nacionalizar y manipular la figura del Papa Francisco, algo que él ya ha mostrado que no le gusta?

Él concede un reportaje al autor de un libro sobre la enfermedad de los papas, el doctor Nelson Castro, y el periodista le pregunta acerca de su muerte, dónde piensa morir, o dónde piensa terminar, este es el contexto de la pregunta. Entonces, el Papa dice, que acá en Roma, porque es mi diócesis. Pero cuando esta noticia se transmite, los medios la sacan de contexto, y dicen que el Papa no quiere venir a la Argentina, esta fue la noticia que nosotros leímos.

Entonces, él quiso aclarar este mal entendido, una cosa es decir yo me imagino muriendo en Roma, porque es mi diócesis, y no volviendo allá, que decir que está cerrada la posibilidad de que venga a la Argentina. Yo creo que está abierta la posibilidad de que venga a la Argentina todavía, y Dios quiera que venga a la Argentina, no sé cuándo, pero bueno, sería un regalo para nosotros los argentinos, sería un regalo importantísimo. Es una muestra de que, en este tema, como en otros temas, al Papa se lo saca de contexto. Hay una parte de la prensa que tiene que afirmar que el Papa no quiere a la Argentina. Esa prensa que quiere decirnos que el Papa no quiere a la Argentina, es gente que se pone muy nerviosa cuando la popularidad y el afecto hacia el Papa se da en la Argentina. Es un problema que tiene que afecto, no se tolera que el Papa gane un espacio que lo haga popular en la Argentina.Nadie conoce el futuro, y no sabemos lo que puede pasar mañana, pero en su opinión, ¿cuál es el futuro que se vislumbra para el Papa Francisco, qué es lo que usted cree que él tiene en su cabeza para el futuro no solo de la Iglesia como de la humanidad?

Me parece que él desearía que los temas de Fratelli tutti, la posibilidad de crear espacios de fraternidad, la posibilidad de preguntarnos verdaderamente qué podemos hacer en concreto, es una encíclica que habla mucho de lo concreto, de no estar esperando que las soluciones vengan ni del Estado, ni de un gobierno populista, ni de un gobierno neoliberal, que son un poco los polos en los que se mueven los gobiernos en América Latina, creo que también en algunas otras partes del mundo, el deseo de esta última encíclica, donde él ha hecho síntesis de muchas cosas de él, donde él se cita mucho a él, y como querer dejar una herencia también, a mí me da la impresión de que su sueño es seguir trabajando los temas de Fratelli tutti, la amistad social, el diálogo, la reivindicación de la política, la vivencia profunda de la parábola del Buen Samaritano.

Me da la impresión de que desea que se instalen esos temas, en sus horizontes pienso que está eso. Pienso que habrá otras cosas más, es lo que se me ocurre pensar en este momento conociéndolo. Esto está en él, está acompañado siempre de una espiritualidad muy profunda. Al mismo tiempo que el mundo se destruye, yo leo todos los días aterrado los números sobre la situación de la pandemia en Manaos, en ciertos lugares del Amazonas, la situación particularmente en Brasil, estamos hablando de cosas sumamente dolorosas. Me da la impresión que en medio de todo esto, que él conoce perfectamente, pone este año de San José, como para que nos cuide la casa, la familia, la Iglesia, es el patrono de la Iglesia. La última vez que lo vi, ahora en enero de este año, estaba muy feliz de haber podido consagrado a San José este año. Entonces, eso también hay que leerlo