Cuidar la Madre Tierra (21): Vivir de otra forma

Comunidad Cristiana Popular Antioquía de Sevilla

Orientaciones y propuestas para vivir mejor con menos y de otra forma
Algunos valores que propone la encíclica “LaudatoSí” de Francisco podrían ayudar a un cambio de mentalidad, a una nueva cultura en relación con nuestro estilo de vida y con el planeta. Los presentamos siguiendo el esquema de Joan Carrera (Cristianismo y Justicia) y contando con las aportaciones y el debate de nuestra pequeña Comunidad.

ÍNDICE
1. Ser capaz de vivir sabiamente y de pensar en profundidad
2. Ampliar a las futuras generaciones el concepto de “prójimo”

  1. Considerar universalizable lo que hacemos y que tiene un impacto sobre la naturaleza
    4. Apostar por un crecimiento que no sea voraz e irresponsable
    5. Tomar conciencia del valor de la interdependencia
    6. Vivir y entender nuestra vida como un don, un regalo.
    7. Aprender a apreciar las diferentes dimensiones de la felicidad
    8. Dejarse guiar por el principio de precaución
    9. Unir estrechamente las cuestiones sociales y ecológicas
    10.Recuperar una cierta sacralidad de la naturaleza
    11.Retornar a la simplicidad y a la capacidad de disfrutar con poco
    12.Remarcar el valor de los pequeños gestos cotidianos
    13.Valorar el descanso, la dimensión celebrativa de la vida, una dimensión receptiva y gratuita

14.Alguna otra orientación importante
A – Controlar las informaciones y fomentar el pensamiento crítico humanista: para ello:

a. Usar criterios razonables para limitar las escuchas de debates y telediarios
b. Seleccionar bien las fuentes de información y diversificarlas. Las hay especialistas en generar ruido más que auténtica información. Escuchar también a los que no piensan como nosotros. Seguir alguna revista.
c. Tratar de mantener la serenidad ante los ruidos mediáticos que inevitablemente
puedan llegarnos
d. Menos móvil, sobre todo cuando se está con otras personas. No usarlo en la mesa. No ser esclavos del móvil.

  1. Aprender a descubrir las fakes news y los bulos a través de alguna web de apoyo (Maldita.es Maldito Bulo)
    f. Formar parte de un grupo donde se compartan análisis de esta sociedad injusta y proyectos de transformación de ella
    g. Participar y fomentar cursos, escritos, videos… en que se trabaje sobre el
    pensamiento crítico humanista y sobre alfabetización “digital”
    h. No utilizar la tele como ruido de fondo
    i. No caer en la trampa de la impaciencia cognitiva (= fuerte tendencia a compartir una información antes de confirmar su verdad, por el deseo de ser el primero en comunicarla) Ser capaz de vivir sabiamente y
    de pensar en profundidad

2
j. Hacerse agente antirumor (agente antirumor) dentro Stoprumores (Ong)
k. Detectar, evitar un@ mism@ y denunciar las falacias más comunes: p.e:
generalizaciones indebidas, de Vicente, lugar en el tiempo, “pues anda que tú”,
“muñeco de paja”, “argumentum ad hominem”, falsa bifurcación, pruebas anecdóticas, argumento sentimental, argumento de autoridad, confusión, no distinguir dentro de un sistema, eufemismos…en nuestras conversaciones, en los debates, en las intervenciones de los políticos, en la prensa…

  1. Ser activ@s en el mundo de internet de forma crítica y solidaria
    m. Ser conscientes de las reacciones emotivas que provocan en nosotros ciertas informaciones y saber gestionarlas razonablemente (inteligencia emocional)
    B – Profundizar en nuestra propia dimensión interior, en nuestra soledad: caminando o practicando algunos ejercicios diarios de concentración en la individualidad al tiempo que trascendiendo de ella y colaborando muy activamente en la recepción y envío de energía positiva. Para ello, por lo menos, tener unos 15 minutos al día de silencio y soledad para
    pensar, orar y gozar de paz interior. En esta línea es bueno analizar los porqués míos y de los otros (escuchar y escucharme). Preguntarme y preguntar (que los demás sepan que me importan). Ponerme en el lugar de los otros: empatía.

A – Estar en contacto con jóvenes. Escucharlos. Conocer sus preocupaciones. Dar ejemplo.
B – No olvidar el largo plazo en nuestras decisiones
C – Recordar con frecuencia que mis acciones y omisiones tienen consecuencias en el futuro: consumo de agua, luz, generación de basura…
D – Pensar en nuestros hijos, nietos, alumnos. Esto nos vitaliza en la búsqueda de un mundo nuevo, limpio y generoso.
1. Tener presente este pensamiento en el acto diario y a veces incómodo de reciclar, en el de comprar evitando los plásticos y evitando el consumo exagerado
2. Preguntarnos de vez en cuando: Si todos actuaran como estoy yo actuando en estos momentos ¿qué pasaría?

  1. Tener esto en cuenta a la hora de comprar un coche (consumo, contaminación…), construir una vivienda (tipo de materiales, sociabilidad…). Hacérselo ver al constructor para que vaya sonando como factible
    4. Informarse sobre la “huella ecológica” y tener en cuenta la que uno deja (La huella ecológica (del inglés ecological footprint) es un indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas del planeta, relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.) Para medir tu
    huella ecológica haz click AQUÍ
  2. Difundir la concienciación sobre la “huella ecológica”
    6. Intentar comprender otras opciones, puntos de vista diferentes y dialogar. Abrirnos a nuevas formas de ver las cosas
    Ampliar a las futuras generaciones el concepto de prójimo
    Considerar universalizable loque hacemos y que tiene un impacto sobre la naturaleza

3
A – Apostar, siempre que sea posible, por el uso de la economía local y de los productos cercanos forma parte de la alternativa que proponemos,
1. así preferir la producción agrícola de temporada y del entorno,
2. sistemas de construcción y de producción limpios y adaptados al territorio, sin
tener que recurrir a las largas distancias,
3. limitar nuestras apetencias viajeras, viajar en cercanía
4. consolidar los huertos urbanos y familiares rurales, las tiendas y talleres de
barrio, los mercadillos, en fin, todo aquello que acerque la economía a
nuestras casas.
5. pagar los servicios que nos prestan, adelantando, a cuenta, parte del precio
para ayudar al comercio local

B – Empezar a medir el progreso de un país no en términos cuantitativos, sino en función de
otro indicador más cualitativo que tenga en cuenta el bienestar de todos los ciudadanos.
Reflexionar alguna vez y ayudar a que otros reflexionen sobre en qué consiste el
auténtico progreso humano. Profundizar un poco en este tema y difundir lo que
vayamos descubriendo en conversaciones, grupos, internet …
C – Llevar a la práctica una serie de medidas concretas. Algunas pueden ser, entre otras,
1. Reciclar separadamente los distintos residuos
2. Ahorrar energía eléctrica
3. Utilizar el ascensor sólo para subir reduce el gasto energético
4. Ahorrar agua

  1. Reciclar aceite: usar los contenedores específicos
    6. Ir al punto limpio para reciclar lo no necesario
    7. Reducir la ropa que se usa
    8. Comprar a granel lo que se pueda, reduciendo el gasto de envases innecesarios
    9. Llevar bolsas de tela a la compra
    10. Usar el menos plástico posible
    11. Frecuentar las tiendas de segunda mano
    12. Comprar de vez en cuando en las tiendas de “comercio justo”
    13. Comprar en los pequeños comercios de nuestro barrio
  2. En el consumo energético optar siempre que se pueda por las energías renovables
    15. Cuando compre, pensar a quien compro y cómo se ha producido lo que compro
    D – Interesarnos en uno de los proyectos que lleva a cabo la banca ética (p.e: Tríodos Bank) y hacerles una inversión
    E – Aportar una cuota mensual a la parroquia, a Caritas, a mi AA.VV., a alguna asociación…
    Una forma de apoyar al barrio.
    F – Ejercer el “decrecimiento”: Cambiar el estilo de vida (la tecnología al servicio del hombre, no el hombre absorbido por la tecnología).
    Utilizar medios de transportes ecológicos, cambiar vanguardia por ecología (vida más sana, rural, no apuntarte a lo último que sale…)
    Apostar por un crecimiento que no sea voraz e irresponsable
  3. 4
    Parece que sería muy importante, incidir en la enseñanza de nuestros niños y adolescentes en aquellos temas que profundizan en el valor de los intercambios culturales, , idiomas, religiones y otros elementos culturales, danzas y músicas, vestidos, especies vegetales y animales etc…
    desnudando todo ello de los medios bélicos e imposiciones sobre los pueblos·que fueron sus formas de transmisión en muchos casos
    y descubriendo las maneras pacíficas de intercambio que también se han·
    dado.
    2. Observar otros seres vivos y mirar al cielo, los amaneceres y puestas de sol. Son preciosos.
    3. Respeto a los animales
    4. Oponerse a los espectáculos taurinos
  4. Valorar y cuidar las relaciones con los compañeros de trabajo y también con los alumnos.
    Estas relaciones no son un subproducto, sino un objetivo. Y hay que ser proactiv@s y asertiv@s en ellas.
    6. Respetar los ritmos animal y vegetal: No diezmar especies (humana, animal, vegetal).
    Fortalecer a las que están en peligro de extinción.
    A – Llevar ese SÍ AGRADECIDO a la vida en lo cotidiano de nuestro hacer, familia, vecinos, amigos, en nuestro entorno y hasta donde sin agobio podamos alcanzar.
  5. Se trata de gestos y palabras del día a día en nuestros quehaceres todos, tratando de armonizar o sintonizar con los que opinan distintos, firmes en nuestros criterios pero dispuestos a revisar nuestros puntos de vista y sin vejaciones.
    2. No callar en lo que creemos y prudentemente retirarnos si nos cierran de momento la posibilidad mínima de entendimiento y sinceridad. Como dice el Desiderata: “Vive en buenos términos con todas las personas, todo lo que puedas, sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente. Escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante. Ellos también tienen su historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu”.

B – Llevar a cabo una actividad de voluntariado.
C – Ser agradecido con las personas
D – Acostumbrarnos a ver lo positivo de las personas y expresarlo con sencillez
E – Agradecer y cuidar lo que tenemos, sintiéndonos responsables “de la vida”, manifestándolo en nuestras acciones (no hacer acciones que puedan perjudicar a otros: fumar, talar árboles, Tomar conciencia del valor de la interdependencia
Vivir y entender nuestra vida como un don, un regalo.
5
contaminar atmósfera o aguas…)
F – Disfrutar de todo lo positivo de la vida y colaborar en que otras personas también disfruten Se trataría de aprender
1. a apreciar lo justo que tienes como soporte de una vida en paz. Y lo que la naturaleza y la sociedad te da.

  1. que se necesita poco para ser feliz. Son cosas generalmente sencillas, un atardecer de esos que vemos en el Aljarafe, un amanecer entre cantos de una inmensa variedad de pájaros, un fruto recién recolectado en el huerto, una charla mientras desayunamos con la persona que amas, la visita de un amigo, aunque sea por video conferencia, un poema que escribes y
    compartes, unas notas que brotan en el teclado… caminar por un sendero.
    3. que en muchos momentos hay que esforzarse. La alegría o felicidad pueden coexistir hasta con las situaciones adversas y que como el dolor se diferencia del sufrimiento, del hurgar en la herida, esa actitud reivindica la dicha de la vida y de la creatividad, que es una actitud de ayuda a la creación.
  2. que la felicidad del otro es también mi felicidad.
    5. a reducir nuestras posesiones y tratar de compartirlas.
    6. a entablar relaciones positivas con las personas (no implica ceder en todo)
    7. que lo que hago tenga un sentido para mí (familia, comunidad…)
    8. a compartir dinero, tiempo, medios, creencias e ideas, habilidades… con los demás
    9. a cultivar la vida interior, el silencio, la lectura serena de temas de fondo
    10. a vivir más sencillamente para que todos puedan vivir: Retorno a la simplicidad que nos hace valorar lo pequeño.
    11. a no acumular “placeres” (la comida y bebida que nos gusta, todo tipo de electrodomésticos, libros, música, películas…)
    12. sorprendernos con pequeños regalos (a nosotros y a los demás) que llenan de sentido los distintos momentos.
  3. Cuidar de nosotros y de nuestro entorno familiar, de vecindad, de sociedad ante posibles daños naturales o de otros ciudadanos.
    2. Actuar con precaución y sentido común
    3. En decisiones dudosas inclinarse siempre por el apoyo a los más vulnerables de la tierra y por la defensa de la Naturaleza
    4. Evitar daños irreparables para las personas y el planeta: Proteger sobre todo a los más débiles de guerras, hambrunas, desertización…
    Aprender a apreciar las diferentes dimensiones de la felicidad
    que no pueden reducirse al hecho de tener o poseer
    Dejarse guiar por el principio de precaución: ante la posibilidad de
    daños graves e irreversibles, aunque no tengamos certeza absoluta, tomar
    medidas para evitarlos
    6
    Defender en todo momento una solución integral a la contradicción que en ocasiones puede darse entre la justicia social y la ecología. Por ejemplo, encontrar una vía de solución a la construcción naval que no implique ceder a la industria de guerra (caso de las naviera y Arabia Saudí). Hoy la gestión medioambiental nos exige inversiones, por ejemplo, en barcos que limpian
    de plásticos mares y ríos:
    https://www.energias-renovables.com/fotovoltaica/interceptor-el-barco-solar-que-limpialos-20191209 https://ovacen.com/barco-limpiar-rios/
    Pensar en una sociedad con las personas y la casa común en el centro.
    Pensar de vez en cuando que la justicia tiene una dimensión ecológica y que el respeto a la Naturaleza no es opcional sino de justicia

Difundir esa idea de alguna forma
Respeto a la diversidad cultural (defensa de las minorías culturales): evitar la desaparición de culturas y especies animales y vegetales.
La justicia ecológica nos lleva a la defensa del “Bien Común”, con una opción preferencial por los más pobres (“no hay personas descartables”): es la consecuencia del destino común de los bienes de la tierra.

  1. Contemplarla con ojos nuevos: no cuesta trabajo sentir y vivir la naturaleza con ojos humanos y no creemos que esto esté peleado con la ciencia. Percibir vida y memoria en los árboles, edificaciones rurales, caminos… imaginar en los viejos alcornoques de la Sierra que bordean los caminos cuánta historia han visto pasar. Parece bello acercarnos así a la
    naturaleza.
  2. Estar abierto a otras realidades sin menospreciar ni juzgar.
    3. Realizar actividades de contacto con la naturaleza (marchas, parques…)
    4. Cultivar el silencio y la contemplación en soledad en la Naturaleza (retiro)
    5. Impregnarse un poco de la espiritualidad de San Francisco de Asís sobre este tema
    6. Compromiso de no conducir nunca con prisa, con tiempo de sobra y tratar de disfrutar, no
    pasando nunca de los 110. Así ganamos en seguridad (el coche es un peligro,
    especialmente en la ciudad) y ahorramos malos humos
    7. Cambiar nuestra forma de vivir. Cuidar nuestro cuerpo. Evitar el sedentarismo. Dejar de comer galletas u otros dulces industriales. Así cuidamos nuestra salud…
    8. Respeto por todo el Universo: Todo está impregnado del Espíritu

Unir estrechamente las cuestiones sociales y ecológicas
Recuperar una cierta sacralidad de la naturaleza
7
a) Creemos que necesitamos poco para ser feliz y, entre ello, saborear la felicidad del otro
b) Reducir nuestros deseos, sobre todo los impuestos por la publicidad, siendo conscientes de nuestras verdaderas necesidades.
c) Revisar periódicamente nuestros armarios y prescindir de lo que no usamos
d) Reducir la compra de ropa y calzado

  1. e) Valorar lo pequeño, agradecer lo que tenemos y no entristecernos por lo que no tenemos.
    A veces puede darnos flojera. Por ejemplo, el solo hecho de coger el camino del reducir los residuos (especialmente plásticos), recuperar y reciclar puede ser un pequeño gesto cotidiano que nos da satisfacción y nos ponen en el camino de cambiar este mundo.
    Decir con frecuencia, de forma sentida, “te quiero”·
    Sorprender de cuando en cuando a las personas que nos rodean con detalles, sin tener en·cuenta si es santo o cumpleaños
    Los regalos, a ser posible, sean artesanales e incluso hechos por nosotros mismos.·
    Reducir el número de regalos en cumpleaños, Reyes, …·

Vivir nuestras acciones como pequeños gestos cotidianos de cuidado mutuo civil y·
políticamente, devuelven la dignidad y hacen un mundo más habitable y feliz. Plantearse con frecuencia que a partir de pequeños cambios se va logrando un cambio mayor
a) Para ello tenemos que aprender a estar plenamente en el momento espacio-temporal que nos pide el cuerpo y el espíritu, hay que aprender a escucharlos y a atenderlo, como cuando nos pide comer.

  1. Celebrar
    b. el descanso de una tarea,
    c. el estar con alguien querido,
    d. con la naturaleza,
    e. dejarnos penetrar por la compañía del otro,
    f. de la luminosidad del día,
    g. por la paz de la noche,
    h. por la alegría de sentir tu cuerpo descansado y tu mente relajada,
    no es fácil, por nuestro aprendizaje de años en lo contrario, pero es la paz interior y bien vale también, aunque parezca una contradicción, esforzarse en ello.
    b) Hacer una fiesta.
    c) Relajarse el fin de semana o en vacaciones o en la siesta.
    Retornar a la simplicidad y a la capacidad de disfrutar con
    poco, que nos permite detenernos a valorarlo pequeño.
    Remarcar el valor de los pequeños gestos cotidianos
    Valorar el descanso, la dimensión celebrativa de la vida, una
    dimensión receptiva y gratuita que es algo diferente al mero no hacer
    8
    d) Dedicar más tiempo a la familia, amigos e incluso a uno mismo.
    e) Compartir comidas frugales con las personas cercanas
    f) Provocar encuentros con familias, amigos… donde se compartan vivencias, tapitas…
    g) Cultivar la música, el cine, la pintura, etc y disfrutar con ellas
    h) Valorar la dimensión celebrativa de la vida como punto de encuentro con los otros (sin perder la dignidad ni depravarnos).
    i) Celebrar la diversidad de la vida

1 – Creemos que en todo caso hay que seguir y seguir en ello, pese a los obstáculos externos e internos. Otras palabras que nos animan en esto son las que se ponen en boca de Al Pacino en “Esencia de Mujer”: “En el tango uno no se equivoca. No es como en la vida. Si uno se equivoca o se enreda, sigue bailando”. Seguir, seguir, seguir…
2 – No caminar solo. Compartir con un grupo, una comunidad o una persona que nos ayude.
El mismo proceso de búsqueda compartida puede ser estimulante.
COMUNIDAD ANTIOQUIA – 17 JUNIO 2020

 

Espiritualidad y política

UTOPÍA nº 115: Espiritualidad y Política

Dentro del ciclo de este año, ¿Que es la espiritualidad?, encaramos el nº 115, con el lema Espiritualidad y política.

Partiendo de que un espíritu sin “carne” social está vacío y de que la primera prueba de la espiritualidad auténtica es la opción social y política, en el momento que estamos viviendo, golpeados por la inesperada pandemia, se agudiza todavía más la total desconexión entre la praxis política y las preocupaciones de la ciudadanía.

Hay una perversión de la democracia que no responde a las necesidades del pueblo, que produce que los ciudadanos estén en otra cosa y los políticos sigan enzarzados en disputas partidistas y estériles.

Planteamiento del nº 115

Intentaremos hacer un planteamiento global del tema de este número desarrollando las reflexiones en tres líneas para cada una de las tres ediciones:

  1. El sistema privado: Espiritualidad de lo público
  2. El acceso a la alimentación: Espiritualidad de la Tierra
  3. Religión vs Evangelio: El secuestro de la religión por la política (y viceversa), que enlazará con el tema del nº 116: Espiritualidad y post-religiones

Contenido

Tras la entrevista que Luis Ángel Aguilar ha realizado a Emma Martínez Ocaña, y que se completa de una recensión de su libro Es tarde pero es nuestra hora, proponemos tres reflexiones:

  • El secuestro de lo político, donde Javier Domínguez analiza las propuestas de Casado y Abascal como una versión cutre de las de Goebbels en el nazismo.
  • Luis Pernía, en su artículo La sanidad secuestrada, nos expone con crudeza cómo la crisis de la pandemia ha hecho aflorar la realidad de la situación de este servicio público, que no debe vivir más solo de nuestros aplausos.
  • Emiliano de Tapia nos propone que el Ingreso Mínimo Vital es eso, un “mínimo”, debiendo ser superado por una Renta Básica.

Completan el número tres comunicaciones:

  • La revisión de la Carta fundacional de los círculos de espiritualidad progresista de Podemos
  • El editorial de una emisión de FUNDALATIN: Espiritualidad liberadora y unidad solidaria en patria grande
  • La convocatoria de una nueva mesa redonda dentro del ciclo Orientaciones en tiempos de crisis

El camino

Desde UTOPIA somos conscientes de que quizás hay que hacer una cierta pedagogía del proceso, pero, tras ella:

  • hay que pasar de las palabras a los hechos
  • hay que dar pasos.
  • hay que tomar decisiones

De todas formas, recordamos el poema de Blas de Otero: Nos queda la palabra

 

La dramática situación de las residencias de mayores

  • Argüello: “La dramática situación de las residencias de ancianos interpela a todos: Estado, centros y familias”

Luis Argüello

“La Doctrina social de la Iglesia se articula desde dos puntos focales: la dignidad de la persona y el bien común. La dignidad “sagrada” pide promoción y protagonismo social, de ahí el principio de subsidiariedad; el bien común.”

“Una de las cosas que la pandemia, con el confinamiento, ha aportado ha sido poner de manifiesto problemas existentes y, en parte ocultos u ocultados, como el de personas sin hogar ni techo. Era difícil decir, “quédate en casa” a quien no tenía donde reclinar la cabeza.”

16.09.2020 | Baltasar Bueno corresponsal en Valencia

 “La dramática situación interpela a todos. A las familias que llevan a sus seres queridos a residencias, ¿cuáles son las motivaciones? ¿qué situaciones laborales, de organización de la economía, de la vivienda, están detrás de esas decisiones? A las administraciones públicas, sobre la regulación y vigilancia de las residencias y a las propias instituciones de acogida sobre su funcionamiento, intereses económicos, formación del personal. Las residencias, no son hospitales, pero cada vez hay más personas en ellas que necesitan una intensa asistencia sanitaria. Es un asunto que interpela a las administraciones públicas (Estado), a las residencias (Mercado) y a las familias (Don). Es un punto crítico para la transformación del Estado del Bienestar en Sociedad de cuidados pues afecta a tres pilares del bienestar, servicios sociales, sanidad y pensiones”, ha declarado el portavoz secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Valladolid, Luís Argüello, a la revista “Cresol” de la Unión Apostólica de Valencia, que le ha preguntado sobre las consecuencias del coronavirus en las personas y el momento actual de la Iglesia.

Respecto al mensaje que se debiera enviar a los jóvenes en esta situación, Argüello  manifestó: “Cada generación tiene que responder a los desafíos de su tiempo, ejercitando el coloquio permanente entre fidelidad al don recibido y la novedad de cada época. Quizá no tengamos otra propuesta que hacer que invitar al discernimiento para descubrir las llamadas que la realidad y el rostro del otro provocan. Ilumina, en la búsqueda de respuestas, la acogida de la fraternidad como don y proyecto que hace posible que el coloquio entre libertad e igualdad no se viva solo en una dialéctica de contrarios. La fraternidad hace descubrir la importancia del deber y cuestiona “el derecho a tener derechos” que se ofrece a los jóvenes como señuelo manipulador, especialmente en tiempos populistas y emotivistas”.

“Esta propuesta precisa un ambiente de acompañamiento y escucha de los latidos más profundos del corazón de cada joven para poder realizar el anuncio que redime y entusiasma. Quizás hayamos de perder el miedo a proponer el Ideal encarnado en Cristo. Claro que para ello los adultos hemos de acompañar la propuesta con nuestra propia vida personal, comunitaria y de compromiso vocacional en el mundo”, agregó el prelado. Sigue leyendo

Fraternidad posible e imposible

Por Andrés Ortiz-Osés

Las fratrías o hermandades paganas son agrupaciones de amigos o simpatizantes de composición intermasculina, en torno a un objetivo o tarea común de tipo político o social. Es Sócrates quien eleva la fratría política a fratría filosófica o cultural, más amplia, propia de un discipulado que sigue siendo masculino. Pero será el cristianismo el que desborde la vieja fratría intermasculina, abriéndola no solo a la mujer sino a la universalidad. En Jesús la fratría particular se desborda en Fratria universal, Iglesia ecuménica, aunque sus sucesores no se hayan enterado y se hallen divididos inhóspitamente.

Hay un tránsito de la fratría filosófica y amorosa de Sócrates a la Fratria amorosa y religiosa de Jesús, una apertura trascendental y una universalidad que recogerá la Ilustración en su visión democrática de la libertad y la igualdad en fraternidad. Esta fraternidad es universal porque universal es la razón común que comparte el hombre con el hombre y la mujer, una racionalidad a la que el romanticismo dará un toque romántico al adjetivar la razón común interhumana como afectiva y aún pasional, como razón consentimental, hoy decimos inteligencia emocional.

La fraternidad nace pues entre las fratrías paganas y se universaliza como Fratria abierta a partir del cristianismo. Pienso que hoy en día deberíamos dar un paso más y hablar de fraternidad trascendental. En efecto, la fraternidad no es un mero concepto antropológico sino radical, ya que define al propio ser y su logos o lenguaje en cuanto lazo o junción, entrelazamiento, de los seres. La fraternidad radical es el entrelazamiento de los seres en el ser, de todas las cosas en el todo. Por ella hay ser y no nada, por una fraternidad ontológica y cosmológica, capaz de articular el caos en cosmos a través de su religación cuasi religiosa.

Así que la fraternidad es radical y universal, aunque esté en conflicto, y hunde sus raíces en un eros cosmogónico. El amor encarna la fraternidad universal a través de la relación o relaciones que establece entre los contrarios, como sabían Laotsé y Heráclito. Pero es el amor fraterno el que desborda las categorías familiares abriéndolas a la universalidad, la fraternidad que procede de la relación familiar y la desborda culturalmente, la hermandad capaz de hermanar los opuestos. De ahí que sea la fraternidad o hermandad la fundadora de la democracia, basada en un familiarismo que procede de la sangre pero que se abre al espíritu. La democracia es la política propia de la clase media, y uno piensa en su ingenuidad pequeño-burguesa que solo la clase media puede mediar y remediar la brutal escisión entre los extremos tan ricos y tan pobres.

La identidad radical del hombre es la fraternidad. Ahora bien, uno postula la hermandad con el hombre no en plan heroico, sino pragmática y democráticamente, precisamente para no hacer el primo. Hoy tenemos planteado cruelmente el tema de las pateras y la inmigración, en medio de la pandemia del coronavirus, cuya solución debe ser democrática y fratriarcal, pero no caótica o suicida, articulando políticamente un devenir en efervescencia. Por si no ha quedado claro, diría que la política está para solucionar todo lo posible, pero que la cultura está para plantear aún lo imposible. Hablemos pues de la fraternidad posible, pero sin olvidarnos de la fraternidad imposible. Pues como decía Martin L. King, quiero ser un hermano del hombre blanco, pero no un mero hermano político.

Así que ni pariente ni contrapariente, ni primo ni hermano político. La fraternidad es la hermandad propia de una democracia interhumana, radical y universal, posible en parte o partida en partidos e imposible entera, total o totalitaria. Porque en definitiva la democracia encarna la fraternidad entre la igualdad interpersonal y la libertad personal, la mediación entre la extrema igualdad y la extrema libertad, entre lo común y lo propio. Digámoslo más claro, la fraternidad y su realización no es objeto de revolución ni sujeto de involución, sino que es objetivo de una evolución acelerada. Propugnamos así un planteamiento más racional y razonable, pero sensible, que utópico o melopeico.

 

Laudato Sí. comentario cap 6º-Vilabrille

Comentario al capítulo 6 de Laudato Si: Cómo salir del pozo

Por Faustino Vilabrille

Encíclica del hermano Papa Francisco dedicada a la Ecología Integral.
El coronavirus y el cambio climático nos están haciendo caer en un pozo muy profundo, tal vez sea para que al tocar fondo rebotemos de tal manera que salgamos de él. Solo hay un peligro: que los grandes poderes económicos y políticos de este mundo nos tapen la boca del pozo
y no nos dejen salir. Pero somos tantos, que seremos capaces de encontrar otra salida y cuando esos poderosos destapen el poco, se encontrarán con que no hay nadie dentro.

El Capítulo 6º y último trata de la Educación y Espiritualidad Ecológicas, partiendo de que tenemos un origen común y de que pertenecemos a un futuro compartido por todos.
Actitudes básicas más importantes para salir del pozo:
-Otro estilo de vida: Tenemos que apostar por otro estilo de vida, lejos del consumismo promovido por el poder económico-financiero, que nos manipula y quita la libertad excepto para consumir, y nos vacía el corazón de otros valores para que solo necesitemos y busquemos objetos para comprar, poseer y consumir. Para los consumistas el dinero se convierte en
el mayor objeto de deseo porque posibilita toda clase de consumo. Así hay personas que no pueden pasar un solo día sin comprar algo. El consumismo nos consume y empobrece a nosotros mismos y a la naturaleza.

-El dueño del mercado: Hoy el dueño del mercado es el productor y su poder económico, pero tiene que pasar a serlo el consumidor, de tal manera que le imponga al productor lo que él quiere consumir. Ahora el productor controla el mercado, pero debe ser al revés, que sea el mercado quien controle al productor.

-El gran Equilibrio Ecológico: Es necesario el equilibrio ecológico: el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos y el espiritual con Dios como sentido último de todos y de todo. No basta con tener información ecológica, necesitamos hábitos ecológicos y ser ciudadanía ecológica, cuidando con esmero el amor a todos y a todo, especialmente a lo más débil e indefenso. Esto tiene que traducirse en compromisos concretos: evitar el plástico, reducir el uso de papel, ahorrar agua (el oro azul del futuro), separar los residuos, cocinar solo lo que se va a consumir, no desperdiciar la más mínima comida, no
comprar más ropa que la verdaderamente necesaria y usarla hasta que esté gastada, tratar con cuidado y amabilidad a todos los seres vivos, usar el transporte público, compartir el coche, plantar árboles, cuidar con especial esmero a la abejas (les debemos por lo menos el 30 % de lo que comemos), apagar las luces innecesarias, conducir ecológicamente moderando la velocidad y el consumo de combustible, reutilizar lo más posible, no cambiar de coche hasta que esté gastado, guardar el orden para que el orden nos guarde a nosotros.

Todos estos hábitos y actitudes deben enseñarse a los niños desde la infancia porque quien siembra en un niño siembra para siempre. Por tanto, todo esto debe formar parte de la educación familiar y también parte del contenido escolar.
-Opción por la fraternidad universal: Para los creyentes todo esto es doblemente interpelador: si Dios cuida de los pájaros y de los lirios del campo, como nos enseña Jesús en el Evangelio, mucho más debemos hacerlo los creyentes en El. Quien no ama a los animales y a las plantas,
tampoco ama a los demás y menos a Dios, porque cada criatura refleja algo de Dios y tiene un gran mensaje que enseñarnos.

Una sublime fraternidad con todo lo creado tiene que estar presente en cada momento en nuestras vidas y pedir perdón cada vez que sin motivo causamos daño a cualquier criatura. Fraternidad universal es consumir solo lo justo materialmente para que haya para todos y la tierra no se agote, pero sí aumentar mucho el consumo de alegría, de naturaleza, de paz, de reconciliación cósmica, de aire limpio, de sabiduría; de sintonía con las flores, los animales, los pájaros, las plantas; aumentar mucho el consumo de fraternidad con el
Universo, de ternura hacia todos y hacia la Madre Tierra, que es con mucho el planeta más bonito del Universo hasta ahora conocido con los más potentes telescopios.

Apoyar todos los movimientos antimilitaristas, pues vale más morir por una idea que matar por ella. Reconvertir a los ejércitos para sirvan solo para la paz y la defensa del planeta. Por tanto, oponernos frontalmente a los gastos militares, a toda clase de guerra,
nuclear, física, química, bacteriológica, biológica, ideológica…,pues todas
causan gravísimo daño a todo el sistema Tierra.

Tomemos ejemplo de los antiguos mayas: para nosotros un árbol es
simplemente un ser que nos da madera, fruto o sombra, pero para los mayas el
árbol no es tan solo un trozo de madera, una tabla o una viga del tejado: es un
ser con muchos brazos (ramas), miles de lenguas (hojas), duerme en el
Ceiba (hasta 70 metros de altura y 5 de diámetro): árbol sagrado para los mayas, los
quechuas, los yorubas.
invierno, sonríe en la primavera, es madre generosa en el verano ofreciendo sus
frutos a todos y a todo, y se recoge a meditar en la intimidad del otoño. Es Dios
que vive dentro de él, porque todo en él es vivificado por Dios.

-El Universo es el altar del mundo: El Universo y con él nuestra Madre Tierra, son el altar del mundo de los cuales Jesús, por María, construyó su propio cuerpo, su propia naturaleza humana. Por eso para los creyentes el mundo es sagrado, es divino, es santo, del cual los seres humanos somos piedras vivas a las que Jesús vino para que tengamos vida y vida en
abundancia. Es por eso que el Universo entero participará con nosotros en la
plenitud definitiva, sin fin, en la fiesta eterna del Reino de Dios.

-Dimensión Política del Amor Fraterno: Nos compete a los cristianos, los primeros, desarrollar la dimensión política del amor fraterno, comprometiéndonos en actividades que tienen como objetivo organizar la sociedad de tal forma que todos colaboremos al bien común y este
compromiso se contagie de tal manera que impregne a toda la sociedad.
Aún más allá de un compromiso ético insobornable (que ya no sería poco), hace falta una espiritualidad y una mística que abarquen al hombre todo entero, que lleguen a las convicciones más profundas de la persona, para que su religación comprometedora con todos y con todo vaya más allá de la ley, de la norma, de la conveniencia, que den fuerza y entusiasmo
interior en lo más íntimo de nosotros mismos para encontrar el sentido último de nuestra vida y del universo, que sustenten nuestra esperanza más allá de toda crisis, incluida la de nuestro prematuro fracaso humano, e incluso superadora de una eventual catástrofe de todo el sistema Tierra, porque más allá de este posible destino fatal está Dios como el origen de la Cosmogénesis para llevarlo a la meta definitiva de la plenitud.

Es por eso que siempre acabaremos saliendo del pozo, y nada ni nadie, ni el más feroz neoliberalismo capitalista, será capaz de retenernos allí dentro.
En el próximo Comentario hablaremos más en detalle de
ACTITUDES Y COMPROMISOS CONCRETOS QUE DEBEMOS Y
PODEMOS ASUMIR CADA UNO DE NOSOTROS.

 

La enfermedad mortal

Por Juan Antonio Mateos Pérez

La fórmula de toda desesperación [es] que uno desesperadamente no quiera ser sí mismo   Kierkegaard

La experiencia de que en las personas se esconde más de lo que nos suele parecer da pie a la esperanza que con tanta urgencia necesitamos.  Kasper

Es necesario redescubrir lo esencial del bien común, en plena pandemia fue ese gesto de responsabilidad de todos

Iniciando la segunda oleada del coronavirus, donde ya las cifras son preocupantes, recordamos aquella obra de Soren Kierkegaard: “La enfermedad mortal o Tratado sobre la desesperación”, que quiere ser una continuación del concepto de angustia, tratado en otra obra anterior. Cuando invertimos y vaciamos el sentido de nuestra existencia, caemos en esa sinfonía maldita de la angustia o la desesperación, una enfermedad del yo, una enfermedad del espíritu. La pandemia, ha acentuado ese lado oscuro de la angustia y el pesimismo en muchas personas, es necesario transformar esa sensación en sabiduría positiva.

La segunda oleada del virus se está adelantando al otoño, posiblemente por la desescalada precipitada, la falta de responsabilidad en el uso de mascarillas y distancia social, la movilidad, el turismo, botellones y ocio nocturno, perdiendo el respeto al virus. Los datos no son muy alentadores, somos el país europeo con mayor incidencia, justo al inicio de la apertura de colegios e institutos, donde la distancia social será muy difícil de controlar. Hemos visto que economía y pandemia van de la mano, es necesario una gestión efectiva de la pandemia, así como una actitud responsable para evitar un nuevo confinamiento, que posiblemente seria insostenible económicamente.

La primera oleada ya nos sorprendió, destruyo muchas vidas, paralizó la sociedad y la economía, cambiando de repente el mundo y nuestras vidas. La crisis va ha continuar, a pesar de los nuevos medicamentos y las futuras vacunas, sabemos que después de todo lo que estamos viviendo, la vida no va a ser igual que antes. La crisis vírica, económica, de sentido, nos está haciendo ver y palpar nuestra condición finita y vulnerable, una señal de alarma que nos está llamando a cambiar de mentalidad, a la conversión y a la renovación.

Una renovación que no se debe quedar en el ámbito más local y nacional, el fenómeno de la pandemia está profundamente unido al fenómeno de la globalización. Este fenómeno ha provocado grandes beneficios a los grandes organismos económicos y políticos, generando un sistema de explotación de numerosos pueblos y áreas del mundo, generando un sistema de dependencia de los países mas desprotegidos, globalizando también la indiferencia. Acompañado de un consumismo cada vez mas desbocado y sonrojante, sobre todo en las sociedades más avanzadas.

La globalización ha creado muchas conexiones entre todas las partes del mundo, la integración económica, la comunicación mundial, pero no ha logrado crear “una casa común”. Por otro lado, la globalización ha sido incapaz de legislar los fundamentos de su poder, ni crear autoridades globales, la primera respuesta al virus ha venido de los estados nacionales, que se presentan como salvadores de la sociedad. Este sistema bipolar, continuará para hacer frente a la pandemia, ya que una actuación global sobre la misma, sería imposible sin la intervención de los Estados-nación, que son los únicos que tienen mecanismos coercitivos efectivos.

Otro de los fenómenos de estos meses de pandemia, es que se ha acentuado la globalización del miedo, que muchas veces puede ser un instrumento de los poderosos del mundo que guían y orientan para conseguir sus fines. Antes de la pandemia ya vivíamos en una incertidumbre constante, cuanto mayor era el bienestar material, más afloraba la sensación de inseguridad, adobado por la postverdad y la difusión, cada vez más, de noticias falsas. El miedo generalizado en numerosas personas puede comenzar a dominar todas las relaciones sociales, incidiendo a su vez sobre la conciencia y la conducta colectiva. Ahí se puede volver peligroso, ya que puede transformar nuestra manera de ver el mundo y de relacionarnos con los otros, ya que nos paraliza y nos deja en estado de vulnerabilidad. El miedo siempre es mal consejero, pero también, como comentaba G. Agamben, nos hace que aparezcan muchas cosas que uno pretende no ver.

Superada la crisis, la arquitectura económica y política globalizada deberá ser reformada, haciéndola más eficiente para poder desplegar un orden comercial que sea un instrumento esencial para la prosperidad, la estabilidad económica y la paz mundial. De forma individual, debemos sacar de la fuente de la vida, valor, fortaleza, alegría y sobre todo esperanza, para un nuevo comienzo. Sólo para quien ya no tiene esperanza ha sido dada la esperanza, dada no solo con palabras, sino con gestos elocuentes, acompañando a muchos, que la crisis los ha puesto al borde del abismo y de la desesperación.

Es necesario redescubrir lo esencial del bien común, en plena pandemia fue ese gesto de responsabilidad de todos, ha consistido hacerse cargo del peso del otro, para evitar que el virus circulara y se transmitiera sobre todo a los más vulnerables. Esa responsabilidad y esperanza, se debe tornar en solidaridad, concienciarnos de la injusticia global y despertarnos para escuchar el clamor de los más necesitados, no solo en la pandemia, sino dar pasos para una sociedad más justa. La solidaridad encierra en su significado, un elemento profundo e intangible: lo común. Es aquello que nos une y engrana, desde el respeto y la empatía, para sumar esfuerzos y actuar como un todo. Ahora, es el momento de actuar unidos, con solidaridad podemos superar todas las crisis que estamos viviendo. En el fondo de nosotros sabemos que esta crisis puede ser una oportunidad para impulsar ese cambio que todos esperamos. La esperanza puede vencer al miedo, un nuevo impulso de altruismo puede vencer al cierre egoísta, una activa solidaridad con los más necesitados puede vencer a la soledad (W. Kasper)

 

¿Cuál es el plan del Papa Francisco?

Bergoglio, el contrapoder en el poder: cuál es el plan del papa Francisco

Por Lucas Schaerer

Cómo ejerce el poder el primer Papa de la historia que patea el tablero puertas adentro, en la corte vaticana, y al mismo tiempo en el escenario mundial. Su pelea contra el Dios dinero. Su método de gobernanza, su gran sueño y el continuador.
El papa Francisco viene desenredando los nudos de la curia vaticana desde que fue elegido máxima autoridad de la Iglesia católica siete años atrás. “El esquema de Corte es lo que debe desaparecer”, prometió Jorge Bergoglio al asumir su pontificado. Y para ese objetivo trabaja día a día, noche a noche.

Asumió nuevo Obispo en la Diócesis de Laferrere
“Son hábitos, costumbres antiguas, que se pueden reformar”, le dijo a la periodista mexicana Valentina Alazraki, durante una entrevista repleta de definiciones. “El Estado de Ciudad del Vaticano, como forma de gobierno, la curia, es la última Corte europea de una monarquía absoluta, la última, la demás ya son monarquías constitucionales, la corte se diluye, todavía acá hay estructura de corte, que es lo que tiene que caer”, agregó.
Alazraki escucha atentamente y repregunta sobre “su” reforma. Él se ríe y balancea en su silla con los ojos brillosos, muy achinados. “No es mi reforma es de todos”, desliza, y vuelve a repetir que el desenredo se lo pidieron los cardenales. Esa nueva “mayoría” del cónclave celebra el 13 de marzo de 2013.

Para reformar el núcleo de poder de la “orga” más antigua y numérica de occidente (la Iglesia posee 1.300 millones de creyentes en el mundo, unos 410.000 sacerdotes y más de 700.000 mujeres consagradas), el papa Francisco armó un concejo de nueve cardenales. Lo que se le dice una “mesa chica”. Hoy cuenta con seis integrantes, coordinados por el hondureño Óscar Rodríguez Madariaga, un cardenal de un país periférico. Toda una señal. No fue casual que Rodríguez Madariaga haya sido víctima del poder económico y mediático, que lo atacó con una poderosa Fake News, que Francisco despreció con sutileza.

En la “mesa chica” del papa Francisco se sientan los cardenales Óscar Rodríguez Maradiaga, Reinhard Marx, Seán Patrick O’Malley, Giuseppe Bertello y Osvald Gracias. Sigue leyendo

Las cárceles no cumplen con el cometido de rehabilitar

José Arregi: “La pena de prisión ni logra que disminuyan los delitos ni rehabilita a los delincuentes”

“La condena al ex coronel y ex viceministro de Seguridad de El Salvador, Inocente Orlando Montano, a la pena de 133 años y tres meses, 26 años y pico por cada uno de los cinco jesuitas asesinados de nacionalidad española, pues solo en su caso posee jurisdicción el tribunal español”

“Ha confirmado que en la masacre participó el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani. Ha certificado que la cúpula del gobierno nacional cometió gravísimos delitos de violencia armada”

“Pero, ¿sería justo y necesario que los autores de tales asesinatos pasen años y años en la cárcel?”

Dibujo de un interno de Madrid VII

14.09.2020 José Arregi

Acaba de darse un paso decisivo en el camino a la justicia para con los asesinados en 1989 en la universidad jesuita de la UCA (San Salvador), en aquella negra madrugada de luna: Segundo Montes, Ignacio Ellacuría, Amando López, Ignacio Martín-Baró, Juan Ramón Moreno y Joaquín López, jesuitas, y Julia Elba Ramos, cocinera de la residencia jesuita, y su hija de 15 años Celina Mariceth Ramola. No podía dejar de nombrarlos a todos por su nombre y apellido de mártir.

La Audiencia Nacional española ha condenado al ex coronel y ex viceministro de Seguridad de El Salvador, Inocente Orlando Montano, a la pena de 133 años y tres meses, 26 años y pico por cada uno de los cinco jesuitas asesinados de nacionalidad española, pues solo en su caso posee jurisdicción el tribunal español.

Me felicito. El alto tribunal ha reconocido solemnemente la verdad de los hechos, que solo se ocultaba a quien no quería ver: los ocho asesinatos “fueron urdidos, planeados, acordados y ordenados por miembros del alto mando de las Fuerzas Armadas, órgano al que pertenecía Inocente Orlando Montano como viceministro de la Seguridad Pública”. Ha confirmado que en la masacre participó el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani. Ha certificado que la cúpula del gobierno nacional cometió gravísimos delitos de violencia armada “con el fin de perpetuar sus privilegiadas posiciones”, y que mintieron y utilizaron todo su poder para hacer creer que las víctimas “actuaban como agentes de una confabulación socialista-comunista”, y con su teología de la liberación incitaban a los campesinos a “una conspiración comunista internacional al servicio del Kremlin”. Ha calificado los hechos como lo que son: “terrorismo desde el Estado”.

La dura y tajante condena judicial no bastará para devolver la vida a las víctimas, pero es una condición necesaria para dignificar su memoria, legitimar su causa y rehabilitar a todos los que, antes y después, dieron su vida por la misma causa en todos los lugares de esta Tierra martirizada. Es una forma de resucitarlos. La condena judicial de quienes cometieron tales atrocidades es, pues, justa y necesaria. No puede haber justicia sin verdad.

Pero me pregunto: ¿sería justo y necesario que los autores de tales asesinatos pasen años y años en la cárcel? ¿Beneficia a alguien que Inocente Orlando Montano sufra la tortura de la prisión no ya durante 133 años, sino incluso solo durante 3 años? ¿El sufrimiento que se le infligiera repararía el daño injusto y cruel que él infligió a sus víctimas, a sus familias y a su pueblo?

Si la cárcel –este modelo de cárcel– fuera el único medio de impedir que el ladrón vuelva a robar, el asesino a asesinar o el violador a violar, se podría justificar. Si sirviera para evitar que otros cometan tales delitos o para que los propios delincuentes se vuelvan mejores personas y ciudadanos, se podría comprender. Pero salta a la vista que no es el caso. La pena de prisión, por larga que sea, ni logra que disminuyan los delitos ni rehabilita, reeduca o resocializa a los delincuentes. Y si una sociedad desarrollada no se procura mejores medios para impedir que un criminal reincida en su crimen, equivale a reconocer que dicha sociedad ha renunciado a su desarrollo humano. No puede haber justicia sin reparación, pero la cárcel no repara ni al malhechor ni al malherido.

“Si una sociedad desarrollada no se procura mejores medios para impedir que un criminal reincida en su crimen, equivale a reconocer que dicha sociedad ha renunciado a su desarrollo humano. No puede haber justicia sin reparación, pero la cárcel no repara”

Pienso, por ello, que la cárcel ya es innecesaria y, por lo tanto, injusta. Me parece contrario a la ética que alguien, por malhechor que sea, acabe de perder su dignidad para nada en esos antros de inhumanidad sin luz ni piedad. Y esto vale para un criminal como Inocente Orlando Montano, para un miembro de ETA, un violador o un corrupto, aunque sea rey. Suena duro, pero es lo que pienso.

Y espero que nadie entienda que estoy defendiendo la inacción y la indefensión de una sociedad frente a quienes la destruyen –empezando, por cierto, por aquellos que la destruyen desde el poder económico o político–. Defiendo, por el contrario, que una sociedad humana y desarrollada, sensible y sabia, habría de buscar otros medios que no sean cárceles; otros medios inteligentes, humanizadores y efectivos para impedir el crimen, regenerar al criminal y, en primer lugar, curar las heridas de todas las víctimas. Y sostengo que esos medios alternativos están a nuestro alcance. Solo hay que querer.

Mientras sigamos atrapados en la lógica del crimen y la venganza, del delito y el castigo, no transformaremos esta nuestra historia interminable de victimarios y de víctimas. Mientras no seamos capaces de superar la mentalidad penalista expiatoria que subyace a nuestro sistema penitenciario, a pesar de lo que proclama la Constitución española, y no acertemos de edificar una sociedad justa y pacífica sin cárceles, no habremos logrado “revertir la historia, subvertirla y lanzarla en otra dirección”, como escribió Ignacio Ellacuría.

Alba y Celina, Segundo, Ignacio, Amando, Ignacio, Juan Ramón y Joaquín: orad por nosotros. Quiero decir: que perdure vuestra memoria en nuestra vida, vuestro aliento en el nuestro, y que nuestros pasos sigan los vuestros, hasta que amanezca del todo, hasta que todas las condenas se truequen en justicia.

Es hora de examinar nuestras conciencias

José I. González Faus

Me permito recomendar, a todos los que puedan acceder a ella, la entrevista en La Contra (del diario La Vanguardia) del pasado miércoles 2. Un pobre chaval norteamericano, antiguo soldado en Irak, desquiciado por esa experiencia, y que luego irá dando bandazos entre la droga, el psiquiatra y la cárcel, donde tiene tiempo para escribir un libro (Cherry) en el que cuenta su historia.

La fina sensibilidad de Ima Sanchis devuelve así importancia a una página que antes era de las más valiosas de nuestra prensa y se había ido adocenando con el tiempo. Pero esto es accidental, como también lo es que gracias a esa cárcel hayan aparecido unas grandes cualidades literarias que de otro modo habrían quedado desconocidas (el libro ha llegado a finalista del premio Pen/Hemingway). 

Eso es accidental. Lo decisivo es que ese pobre ser humano, con un destino tan atroz y tan inhumano, es un hijo de Dios, hermano de todos nosotros, y que no es un caso único. Hay miles como él, con una amplia gama de variantes en todo nuestro mundo civilizado, y en aquel país que se considera adalid de la libertad y poseedor de un “destino manifiesto” de dominar a todo el mundo, amparado hoy por un pseudoevangelismo sectario..

Y si ahora cambiamos de tercio, surge de ahí una pregunta que no conviene dejar pasar. Estos días de la pandemia se ha preguntado mil veces (algunas con cierta sorna) si la pandemia era un castigo de Dios. Muchos creyentes se apresuraron a responder que de ningún modo es un castigo divino: que afirmar eso sería algo así como confundir a Dios con un policía gringo y resultaría casi blasfemo. Quienes preguntaban eso no conocen la frase del profeta Oseas (11,9): no destruiré a mi pueblo “porque soy Dios y no hombre”.

Coronavirus, castigo de Dios

Totalmente de acuerdo. Pero cualquier investigador sabe que lo decisivo para llegar a una buena conclusión es hacer todas las preguntas necesarias. Y temo que estemos utilizando esa respuesta de que la covid no es un castigo de Dios, como excusa para no hacernos otra pregunta decisiva: nuestro mundo actual ¿puede vivir con la conciencia tranquila?; ¿no se merece más bien un castigo muy serio? Aunque la pandemia no sea un castigo de Dios, eso no significa que no valga de nuestro mundo lo que escribió antaño sobre la Sudáfrica del apartheid el gran A. Nolan: “Dios está tremendamente enojado con Sudáfrica. Lo digo con toda seguridad”.

A veces, la misma naturaleza tiene eso que los griegos llamaban una némesis (una ley de venganza inmanente), que se expresa también en el refrán castellano: “el que la hace la paga”. No siempre, por desgracia, pero algunas veces sí que sucede eso. ¿No podría ser algo de eso la covid?

Y lo que esa pregunta quiere decir es que andamos muy necesitados de un examen de conciencia muy serio que nos negamos decididamente a hacer. Y que, dejando en paz a Dios, la pandemia puede ser una invitación apremiante a ese examen. Pero parece que en vez de afrontar esa pregunta preferimos volver a nuestra antigua anormalidad.

Examen de conciencia

Para evitar eso nosotros hemos de hacer nuestro propio examen (no el de EEUU ni el del mundo). Y bien: nos hemos hartado de oír que España es el país de toda la UE donde más crece la pandemia. ¿Nos atreveríamos a preguntar si ese dato tiene algo que ver con el hecho de que España es, en estos momentos, uno de los países más individualistas y más insolidarios de toda la UE? Pero quien pregunte eso será tachado en seguida de poco patriota y de populista. Es mucho mejor aprovechar el dato para criticar al gobierno (que está actuando más o menos como los otros gobiernos europeos) y ver si así puedo ponerme yo en su lugar.

Algún ejemplo rápido: ¿cómo se puede decir que “mi partido no firmará unos presupuestos si los firma también tal otro grupo”? ¿No saben aún esos políticos que lo importante de unos presupuestos no es el quién (los firma) sino el qué (qué pretenden ingresar y gastar y cómo)? Que algo tan intolerante lo afirme alguien que pretende ser de izquierdas, solo indica hasta qué punto ha perdido hoy identidad nuestra izquierda burguesa. Un buen examen de conciencia le iría muy bien a nuestras izquierdas.

¿Y si pensáramos en los impuestos?: “No es hora de subir impuestos” dicen los sofistas de turno. Una frase general que intenta enmascarar otra gran verdad. No es hora de subir los impuestos indirectos (que afectan por igual a todos y que son los primeros que subimos): y si quieren bajar impuestos que bajen el IVA que es de los más injustos. No es hora de tocar los impuestos de la clase media y baja; pero sí los de las grandes fortunas, que son en realidad grandes robos. También nuestras derechas necesitan aquí un buen examen de conciencia.

Son solo ejemplos pero hay muchas culpas similares a esas. Este es nuestro mundo. Y si eso tan elemental nos negamos a verlo, no es de extrañar ni el que tengamos pandemias ni el que haya casos tan dramáticos como el de la entrevista de La Contra que abrió estas reflexiones.

En cualquier caso, querido lector, estés o no de acuerdo, mira de encontrar esa entrevista. No te arrepentirás.

 

 

 

Virgen de la Merced

Virgen de la Merced, redentora de Cautivos: Derriba a los poderosos, eleva a los oprimidos

Virgen de la Merced

Ayer he definido a la madre de Jesús como Gebira, representante del rey, conforme a la historia del AT. Hoy, día de la Merced, retomo ese motivo desde el canto de liberación de las  mujeres fuertes de la Biblia, Myriam (Ex 15), Débora (Jc 5) y Ana (1 Sam 2), que nos introducen con María en el Nuevo Testamento.

 Según Lc 1-2, ella es la Gebira, y así proclama el mensaje y proyecto de de su hijo, la inversión (revolución) radical del evangelio (derriba de su trono a los poderosos, enaltece a los oprimidos), en contra del programa sacro/nacional de su “pariente” varón,  el sacerdote Zacarías.  

    Éste es un tema que la exégesis en general no ha destacado, ni la iglesia ha puesto de relieve, quizá por un miedo y espiritualismo poco evangélico, pero es esencial para la Iglesia, como han proclamado mercedarios y mercedarias, a cuya fiesta, que es la mía, quiero unirme con estas reflexiones.  

23.09.2020 Xabier Pikaza

 Benedictus y Magníficat.

Son los grandes himnos del evangelio de la infancia de Lc 1-2. (a) El Benedictus es la voz de un sacerdote de Jerusalén, con una ideología más sacral y nacional, centrada en la victoria y libertad del pueblo elegido. (b) El Magníficat es voz de una mujer mesiánica, que pertenece al grupo de los pobres, con su esperanza y compromiso de una transformación universal, anticipándose a Jesús y ofreciéndole su compromiso de madre y mujer liberadora desde la tradición de Israel.

El texto original del Benedictus (Lc 1, 68-69. 71-75)   ofrece la visión privilegiada de una comunidad judeocristiana, vinculada al triunfo mesiánico‒patriarcal del pueblo judío y al culto del templo, en una perspectiva dominante de varones, donde el mundo se divide en amigos (israelitas) y gentes que os/nos odian (enemigos). En este contexto, más que la liberación de pobres y excluidos, importa la salvación del pueblo santo:

‒ Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo (tô laô autou), suscitándonos una fuerza (= cuerno) de salvación, en la casa de David, su siervo; es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian.

‒ Ha realizado la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham; para concedernos que libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos en santidad y en justicia, en su presencia todos nuestros días (Lc 1,68-69.71 y Lc 1, 72-75)[1].

Así interpreta la salvación en clave nacional, de Israel, laos santo, al que Dios quiere liberar de los enemigos (ekhthrôn: 1, 71.73) y de las manos de aquellos que nos odian (misountôn hêmas: 1, 71), a diferencia del Magníficat que habla de la liberación de los pobres como tales.

Esa visión  resulta lógica en boca de un sacerdote patriarca que ha oficiado en el templo de los levitas, poderosos sacerdotes, que entienden el nacimiento del Mesías desde la perspectiva de los elegidos del pueblo santo (que debían liberarse ante todo de sus enemigos nacionales, entendidos como aquellos que les/nos odian)[2].

En esa línea, vinculado Lc 1,32-33 con Lc 1, 68-69.71-75, podemos afirmar que en la primera comunidad judeo‒cristiana había algunos que entendieron a Jesús en términos cercanos a un tipo de celotismo militar, en la línea de Pinjás (cf. Num 25)…

Por la dureza de aquella cárcel murió Helios. Pero, enfermo como estaba, por amor de B. Lahoz, mercedario ejemplar. que le regaló una estampa de la Virgen  (pintada por Vicente López, 1772-1852,  Museo de Valencia, arriba ), pintó  una celda/capilla de la Virgen de la Merced, su madre, hermana y amiga, encarcelada como él en la Modelo de Barcelona. Iré poniendo imágenes de esa Celda/Capilla de la Virgen de la Merced, cautiva entre los los cautivos de la terrible Cárcel Modelo de Barcelona.

Magníficat, canto universal.

A diferencia de Zacaría, María ha destacado la elevación de los oprimidos y el enriquecimiento de los pobres (anawim) que, mirados en sí mismos, carecen de fronteras religiosas y o nacionales; ella, la mujer oprimida (por mujer y por pobre, como seguirá diciendo el Magníficat) eleva su canto al servicio de la liberación de todos los hambrientos y oprimidos del mundo.

María pasa así del nacionalismo de David (defendido por Zacarías, en el Benedictus) al universalismo de Abraham. Ella no busca una pequeña conversión-salvación nacional de Israel, sino la transformación de la humanidad como tal, superando la oposición de poderosos y oprimidos, ricos y pobres (varones y mujeres, en una línea marcada por la tradición paulina en Gal 3, 28).

Por eso, ella no puede vincularse a los nacionalistas celotas (como sería Zacarías), insistiendo en la sacralidad de templo y pueblo en cuanto tal (separado de otros pueblos, con un triunfo militar del “cuerno” de David, que “libera” Jerusalén de las manos de los enemigos); ella quiere abrir (compartir) un camino de inversión, revolución y transformación de la humanidad en su conjunto, desde los oprimidos y los pobres.[3].

En ese sentido, ella se sitúa más cerca de los sicarios que de los celotas nobles y nacionalistas (como Zacarías). Su movimiento, de origen proletario o campesino, puede presentarse como una religión laical, centrada en la experiencia del señorío absoluto de Dios y de su libertad, en una línea inspirada por Abraham. Sigue leyendo