COHOUSING TERCERA EDAD

Travensol

Cohousing tercera edad .Esto no es una residencia de ancianos

El cohousing para la tercera edad se está convirtiendo una prometedora alternativa a las residencias de mayores o al cuidado de familiares. Sin ánimo de lucro, organizado en cooperativa con vivienda en derecho de uso y servicios adecuados, Trabensol, en Torremocha del Jarama, es uno de los ejemplos de éxito de esta experiencia vertebrada por la autogestión de los barrios obreros del Madrid de los 60.

“Me enteré de esto cotilleando por Internet”, afirma Gonzalo mientras carga su equipaje por el pasillo del hall. Tiene 63 años y acaba de llegar al lugar donde quiere acabar sus días junto a su mujer, Svetlana, de 68. Aún falta tiempo para eso, pero el lugar al que han llegado no les parece un final. Más bien al contrario. “Teníamos un proyecto clarísimo en la cabeza, no queríamos acabar nuestros días en una residencia de ancianos al uso, buscábamos algo alternativo, algo activo y en el que pudiéramos participar en la toma de decisiones”, resume. “Hace tres años lo vimos, lo hablamos, lo visitamos, nos aceptaron… y empezamos a vivir aquí dentro de dos días”, concluye Svetlana. Se les ve ilusionados y contentos, como a toda la gente que recorre, con o sin bastón, los pasillos del edificio. “Teníamos ganas de vivir aquí, es lo que buscábamos”, insiste Gonzalo.

Se refieren a Trabensol, un centro social de convivencia para mayores, tal y como reza el cartel de la entrada, aunque se percibe que es algo más que eso nada más rebasar el umbral de la puerta automática. “Esto no tiene nada que ver con una residencia de ancianos”, resume Jaime Moreno, uno de los socios fundadores de esta cooperativa en la que pusieron la primera piedra en 2011. Algo más de dos años después, ya había un complejo de 6.000 metros cuadros construidos sobre una superficie de 22 kilómetros cuadrados. 54 apartamentos adaptados de 50 metros cuadrados con una pequeña terraza se extienden en hileras de dos plantas orientadas al sur. La luz inunda las casas todo el día y el suelo mantiene una temperatura de 16 grados en invierno y en verano. “Es geotermia, el calor del interior de la tierra. Es fundamental para que el consumo energético no sea muy costoso”, explica Moreno en el hall del complejo, que cuenta con un gran comedor, una biblioteca, un gimnasio, un cineforum, una lavandería, grandes jardines por los que pasear y hasta un huerto urbano. “Hay de todo y está aquí, en nuestras casas. Esto es una comunidad que se presta ayuda y compañía”, apunta.

Moreno tiene 82 años, aunque no los aparente en absoluto, y fue periodista, por eso hace de portavoz y guía para los medios de comunicación que se interesan por este proyecto alternativo. “Mi primer trabajo fue en el NO-DO”, confiesa socarrón mientras deja ver triángulo rojo invertido que lleva en la solapa del abrigo y que recuerda a la resistencia antifascista europea . “Ha costado mucho esfuerzo hacer todo esto, pero fue una decisión de un grupo grande de personas que tenía un largo bagaje en la lucha social”, incide. Ahora son 54 socios. Viven allí 80 personas y tienen lista de espera. “El interés por este proyecto está creciendo, porque las residencias públicas tienen pocas plazas y los requisitos para entrar limitan mucho. Las privadas son inaccesibles para los ahorros y pensiones de la mayoría, sobre todo si somos un matrimonio. Esto no es barato, pero es más accesible y, sobre todo, mucho más alegre”, describe.

Trabensol no es un nombre al azar, es el acrónimo de Trabajadores En Solidaridad, lo que da una pista del espíritu de este lugar. Es lo que los fundadores mamaron en su juventud, en el entones extrarradio madrileño de los años 60, cuando los vecinos tenían que autorganizarse para conseguir alcantarillado, asfaltar las calles o que se hicieran colegios. Si el Gobierno no lo hacía, ellos se reunían y se autoprestaban servicios básicos, si no había viviendas sociales y económicamente accesibles, montaban una cooperativa de vivienda. Y así todo. Solidaridad obrera, lo llamaban.

Hace unos 20 años, la carencia que detectaron fue el confort y los cuidados en la última etapa de sus vidas. Y no dudaron en construirse su propia solución. Solos, como siempre. Sin apoyo de la Administración Pública. Quizás por eso tuvieron que poner los cimientos de este lugar a 50 minutos en coche de la capital, en Torremocha del Jarama, uno de los últimos pueblos de la Comunidad de Madrid.
“Empezamos a buscar en la propia ciudad, pero era inviable con esos precios. Recorrimos más cien pueblos, llegamos a Extremadura y Toledo, hasta que encontramos un suelo más o menos barato. Era el boom de la especulación y del ladrillo, todo estaba carísimo y sólo dábamos con el típico conseguidor que te ponía en contacto con la gente adecuada a cambio de una buena mordida”, recuerda Moreno.

Hasta que llegaron por casualidad a Torremocha, de unos 800 habitantes. Compraron el suelo, encargaron el diseño a unos arquitectos con preocupación por la eficiencia y la sostenibilidad, el Ayuntamiento dio la licencia de obra, pudieron recalificar los terrenos para hacerlos urbanizables y, ahora, hay incluso concejales en el Ayuntamiento que viven en este complejo. “Los hay en el Gobierno y también en la oposición”, apunta Moreno. “Estamos empadronados todos aquí. Eso hace crecer la población y es más fácil que traigan más servicios, y también viene gente del pueblo a actividades que organizamos aquí”, resume. Un win win, que diría cualquier ejecutivo, aunque aquí no hay ningún negocio.

 “No es barato pero es accesible. La mayoría teníamos una vivienda que vendimos para venir aquí a vivir»

La fórmula que utilizan no es nueva, aunque sí novedosa, al menos en España. Se llama cohousing, ningún socio es dueño de nada pero decide en todo. Adquieren el derecho a usar sus viviendas hasta que fallezcan o decidan marcharse. Eso cuesta, en esta cooperativa, 145.000 euros por socio (cada matrimonio, por ejemplo, puede ser un único socio aunque tendrá un solo voto en las asambleas), que se devuelven a sus herederos cuando dejen de usar el apartamento o las instalaciones, si es que ellos no quieren vivir ahí. La cuota de uso varía entre los mil euros mensuales si es una sola persona o los 1.300 euros si son una pareja.

“No es barato pero es accesible. La mayoría teníamos una vivienda que vendimos para esto y nos llega con nuestras pensiones. No hay más gastos, aquí hay de todo, desde comida y limpieza semanal de las casas hasta atención 24 horas para las personas dependientes”, apunta Pepe Redondo, de 75 años. Pero, sobre todo, se elimina la soledad y el aislamiento, inciden todos los residentes entrevistados, que no dudan en que ese era su mayor miedo, unido a resultar una carga para sus hijos. “Todos tuvimos que cuidar a nuestros padres y vimos lo que desgasta ese proceso. No lo queríamos, ni para nosotros ni para nuestros hijos”, sentencia este socio, que lleva seis años en Trabensol con su mujer. Sus dos hijos vienen a visitarlos a menudo con sus dos nietos, o al contrario, ellos van a cuidar a los nietos cuando hace falta. “Al principio les parecía algo raro, ahora creen que es una maravilla. No se trata de venir aquí cuando ya eres dependiente, se viene aquí antes, cuando te jubilas, para disfrutar. No te aburres nunca”, afirma.

40 proyectos alternativos a las residencias en España

Trabensol es un proyecto ya consolidado, aunque no fue el primero. El germen de esta experiencia está en Málaga, donde en el 2000 echó a andar la cooperativa Residencial Santa Clara, recuerda Daniel López, profesor de estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en la Universidad Oberta de Catalunya, investigador del grupo CARENET del IN3 y doctor en Psicología Social. Empezó en 2015 a estudiar este fenómeno y ha ido ampliando el trabajo de campo hasta la actualidad. “Desde Santa Clara hasta Trabensol, han ido surgiendo nuevos grupos que han visto que es posible. Pero una cosa es tener la idea y otra, llevarla a cabo. Es un proceso largo y laborioso: normativa, arquitectura, economía, dinámicas internas… Suele haber un acervo comunal detrás de esto. Pero las nuevas generaciones que empiezan a mirar a este modelo no tienen tan arraigada esa tradición autogestionaria”, explica el experto, que ha conocido iniciativas que no han llegado a buen puerto.

Según el mapeo realizado por López, en España hay ya 12 cohousings en funcionamiento, 11 cooperativas constituidas, ocho en proceso de formación, dos en obras, tres parados y seis con los terrenos adquiridos o la ubicación elegida. «Desde hace varios años hemos notado un mayor interés por este modelo», afirma López.

«El cohousing es sólo la expresión más visible de una necesidad de alternativa a las residencias»

“Al fin y al cabo, es autogestión. Eso requiere mucha implicación de todos. No todo el mundo está dispuesto a gestionar tanta responsabilidad y menos a esa edad”, sostiene. “Desde luego que es un modelo eficaz pero el cohousing no puede ser la única alternativa a la residencia. Es una alternativa a la soledad. Pero hace falta implicación de la Administración Pública para que aparezcan soluciones similares a estas en el futuro, porque el envejecimiento de la población es un hecho y los recursos no son para nada suficientes”, advierte López.

Según este psicólogo, lo que viene son millones de personas mayores que demandarán conectividad social, viviendas adaptadas, nuevos servicios de cuidados menos asistencialistas y que den más pie a que las personas “decidan cómo quieren ser cuidadas”. Sin embargo, “eso no es apostar por el cohousing únicamente. El cohousing es la expresión más visible de esa necesidad de alternativas. Y la Administración debe estar atenta porque la sociedad tiene derecho a recibir esos cuidados que ahora están supliendo los familiares o, en este caso, una comunidad de vecinos”, apunta López, que ha detectado una gran proliferación de “empresas facilitadoras” en la conformación de grupos y orientación en proyectos que empiezan a dibujarse.

Comisiones y grupos de trabajo

Moreno, el periodista jubilado de Trabensol, insiste en la importancia de los distintos grupos de trabajo y comisiones que se encargan desde la economía hasta la jardinería. “Sí, tenemos contratado personal de limpieza, un catering que cocina aquí para las comidas y algún jardinero de refuerzo. Contratamos a una directora gerente y a algún administrativo. Pero también nos implicamos nosotros en la gestión”, sostiene. Y también miran hacia adelante, porque no quieren perder impulso. “Creemos que esto funciona bien, por eso tenemos que ver los problemas que van surgiendo. Tenemos una “comisión de futuro” estudiando escenarios para cuando los socios envejezcan más y sean más dependientes. La Ley de Dependencia parece que nunca va allegar a tiempo, y eso es un gran reto”, profetiza.

“No es una utopía. Esto es real y es posible”

“No es una utopía. Esto es real y es posible”, sostiene Pepe mientras echa un vistazo a las berenjenas que están creciendo en la huerta. Él se encarga de su cuidado, recoge las verduras cuando están listas y las deja en las zonas comunes para que, quien quiera, se lleve algo para cenar. “Era maestro, pero mis padres eran gente de campo y yo todavía puedo doblarme y hacer surcos en la tierra”, asegura. “Es lo que llamamos la cuota social. Cada uno aporta a la comunidad la experiencia de vida que trae. Quien sabe de cine organiza el cineforum, quien sabe yoga nos da clases, quien ha sido enfermera nos ayuda con las pastillas y la que sabe pintar da talleres. Aquí no hay aprovechados, todo está organizado en comisiones”, ilustra. Sin embargo, ante el interés que este fenómeno está tenido en la actualidad, Pepe lanza una advertencia: “Primero hay que formar cooperativistas. Luego podrán funcionar las cooperativas. Eso se está perdiendo, va faltando rodaje asociativo”.

jairo Vargas

 

 

Las macrogranjas sí existen

Las macrogranjas sí existen y estas son sus consecuencias: degradación ambiental, despoblación y maltrato animal

El PP niega la evidencia y dice que en España no existen macrogranjas. Las plataformas de la España rural denuncian, frente a ello, los efectos negativos de este modelo agrario que contamina acuíferos y no contribuye a fijar la población en zonas con problemas demográficos.

ALEJANDRO TENA

«Las macrogranjas no existen». El PP niega la evidencia y retuerce aún más el bulo sobre la ganadería que, durante los últimos días, ha puesto de relieve las diferencias internas en el seno del Gobierno de coalición. Estas palabras han sido pronunciadas este martes por la portavoz de Agricultura del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Milagros Marcos, y por candidato popular a la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que ha calificado el término macrogranja como «una cortina de humo». Unos argumentos similares a los que han esgrimido a Público fuentes de la patronal cárnica (FECIC), que consideran que en el Estado español no existen instalaciones de este tipo: «Las macrogranjas son las que hay en China, edificios de hasta siete plantas donde se crían miles de animales».

Aunque se trata de una palabra nueva, ni siquiera presente en el diccionario de la RAE, las macrogranjas son una realidad creciente en España a la que el propio PP se ha opuesto en numerosos municipios del país debido a las implicaciones ambientales, sociales y económicas. «Estamos sorprendidas de que digan que esto no existe. ¿Cómo llamarían ellos una explotación de 85.000 cerdos? Es una macrogranja porque sus impactos son macro, tanto a nivel de consumo de recursos, como en el impacto ambiental y en el territorio», dice a Público Inmaculada Lozano, portavoz de la Coordinadora Estatal Stop Ganadería Industrial, una plataforma compuesta por 50 movimientos vecinales de siete comunidades autónomas afectadas por proyectos agropecuarios de este tipo.

Esta activista conoce de cerca lo que supone convivir en un entorno marcado por la industrialización del ganado, pues su municipio, Pozuelo (Albacete), está sumergido actualmente en un conflicto para la ampliación de una macrogranja de cerdos que podría suponer el almacenamiento de más de 60.000 toneladas de purines al año. Unos desechos porcinos que podrían terminar contaminando los acuíferos y dejar al pueblo sin agua

Las filtraciones son abundantes debido a la difícil tarea de contener y almacenar de manera sostenible los purines de los animales. Esto genera un exceso de nitratos en las masas de agua que afecta en buena medida a la salud pública de las poblaciones colindantes a las macrogranjas, así como al rendimiento agrario del entorno, que se ve repercutido negativamente por la contaminación. En Castilla y León, donde Mañueco niega la existencia de las macrgranjas, hay 387 municipios con sus reservas hidrológicas bajo tierra contaminadas por los vertidos, según los propios datos de la Junta. Pero no es la única comunidad con zonas vulnerables, en tanto que Bruselas ha denunciado a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por incumplir la Directiva sobre nitratos que establece que los Estados deben controlar y disminuir la contaminación agrícola de sus masas de agua. Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Murcia son algunas de las regiones señaladas por las autoridades europeas.

El impacto ambiental es también social sí se tiene en cuenta que la denominada España vaciada conserva una economía de sector primario donde la dependencia de la tierra y el buen estado de los recursos naturales se presta crucial. Mientras el número de macroinstalaciones ha crecido un 35% en el último lustro, las granjas familiares han caído un 30% en España en los últimos diez años, según los datos del Ministerio de Agricultura recogidos por la plataforma Stop Ganadería Industrial. Estos números tienen sus reflejo en el abandono de cultivos tradicionales y en la incapacidad de fijar población.

En la geografía española hay algunos ejemplos como el de Balsa de Ves (Cuenca), donde se autorizó en 2006 la apertura de una macrogranja para la cría de unas 100.000 cabezas al año. Desde su puesta en marcha, la curva demográfica ha caído un 43%, pasando de 227 vecinos a 129, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Si bien, la falta de servicios tampoco ayudó repoblar este pequeño territorio, la llegada del proyecto agropecuario intensivo no sirvió siquiera para mantener estable la población. Como Balsa de Ves, existen otros casos en España, como la de Cancarix (Albacete), con más de 200.000 cabezas de ganado criados al año, y Castillejar (Granada). Esta última da trabajo a unos 60 empleados. Un número alto, pero insuficiente para contener la sangría demográfica, que desde 2005 –año en que comenzó a operar la macrogranja– sufre el municipio, con una caída de su censo del 19%, según los datos del INE.

La campiña segoviana se levanta contra las macrogranjas: 1,2 millones de cerdos frente a 150.000 habitantes

«La ganadería industrial es un modelo depredador tanto de recursos naturales como de territorio. Es un modelo dependiente enormemente de la ingesta de piensos cuya producción está favoreciendo la deforestación acelerada en países como Brasil, Argentina o Uruguay. Además, en nuestro territorio, consume enormes cantidades de agua y destruyen los recursos hídricos con los purines. Es un sistema que se debe extinguir, porque es insostenible a nivel ambiental y económico. De hecho, las autoridades europeas y los países de nuestro entorno ya están empezando a plantear una reducción de las macrogranjas por todo ello», añade Andrés Muñoz, responsable de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra.

Maltrato animal

Existe además una arista vinculada a la producción industrial de carne que tiende a pasar desapercibida. Se trata del bienestar de los animales, tanto en el proceso de cría dentro de las granjas intensivas, como en las cadenas de sacrificio de los macromataderos. El trabajo del fotoperiodista Aitor Garmendia lo dice todo sin letras ni estadísticas, sólo con fotos. El investigador se adentró recientemente en 32 centros ganaderos de Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha retrató con su cámara las pésimas condiciones de vida de los animales, muchos de ellos alimentándose de otros que ya habían muerto. La mayoría de las fotos reflejan el incumplimiento sistemático de las normativas europeas de bienestar animal: dificultades en la movilidad, heridas abiertas, articulaciones con necrosis o cadáveres de lechones aplastados.

«Las macrogranjas son la máxima expresión de la ganadería industrial. En esta lógica lo que prima es obtener el máximo beneficio económico al mínimo coste. Esta visión, aplicada a los animales, significa que estos son convertidos literalmente en mercancías. Por eso, más allá de las normativas de bienestar animal, lo que sucede en este modelo es que los animales sufren desde el primer minuto de su vida. Hacinados en naves industriales sin poder desarrollar ningún comportamiento natural, sólo ven la luz del sol el día que los meten en camión camino al matadero», argumenta a Público Javier Moreno, fundador de la Fundación Igualdad Animal.

La evidencia científica no es un bulo: limitar el consumo de carne roja reduce la aparición de enfermedades

Las muertes de animales en estas granjas industriales son habituales. La automatización de los procesos ganaderos y las duras condiciones laborales –además del elevado ritmo productivo– imposibilitan la vigilancia adecuada, según denuncia Igualdad Animal. Todo ello repercute directamente en la salud de los consumidores, pues de estos centros salen alimentos cárnicos de peor calidad ya que se aceleran los procesos de crecimiento. Moreno recuerda que «la ganadería industrial ha causado la mayoría de las nuevas enfermedades infecciosas en los seres humanos en la última década». El hacinamiento, la debilidad de la salud de los ejemplares criados y el uso excesivo de antibióticos son factores determinantes a la hora de elevar las posibilidades de un episodio de zoonosis como el que se vivió en su día con la gripe aviar.

«Nosotros, los obreros, somos los que estamos haciendo el trabajo sucio. Somos los que estamos en la cadena y no tenemos derecho a abrir la boca por nada. Así mismo te lo dicen cuando entras a trabajar. Es un curro duro de la hostia, no sólo mentalmente, también físicamente», comenta a Público Mauricio García Pereira, extrabajador de varios mataderos en Francia que, tras años en el sector, decidió escribir un libro –Maltrato animal, sufrimiento humano (Península)– en el que retrata cómo las duras condiciones laborales del sector se entrelazan con la violación sistemática de las normativas de bienestar animal.

Macrogranjas y macromataderos comparten el ritmo y el estrés productivo y las condiciones laborables mejorables. Desde CCOO reconocen que se trata de un sector muy precarizado y piden a la Administración que se apueste por un modelo ganadero que sea sostenible para el campo, pero también para los propios empleados. La pandemia puso de manifiesto las malas praxis del sector intensivo, con más de 2.600 contagios en los primeros meses de la epidemia por la imposibilidad de respetar las medidas preventivas contra el virus en el puesto de trabajo. José Juan Arceiz, de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, sostiene que «el tema de las macrogranjas es complejo», pero advierte que en los últimos tres años se han dado pasos importantes para reducir la precariedad del sector, ya que el sector sindical consiguió que la mayoría de los trabajos –hasta entonces falsos autonomos– estuvieran controlados laboralmente por convenio. «Hemos conseguido cosas y estamos contentos en ese sentido, pero aún falta mucho. Se arrastran muchas malas prácticas del pasado y hace falta también que los propios trabajadores conozcan sus propios derechos. Eso es fundamental, pero es complejo ya que es un sector con un porcentaje alto de empleados migrantes, sobre todo del este de Europa y África subsahariana, que tienen poco arraigo. Actualmente tenemos un gasto importante en traducción de convenios a los idiomas correspondientes para que los trabajadores puedan conocer sus condiciones, es algo que consideramos que debería cubrir la Administración o la patronal», pide el sindicalista

Tres preguntas sobre la despoblación

por Enrique Lluch Frechina 

Detrás del fenómeno de la despoblación en gran parte de España hay tres preguntas que se hacen todas las familias y de cuya respuesta depende el lugar en el que decide vivir y trabajar: ¿Donde vivo? ¿Donde trabajo? ¿Donde me socializo? La respuesta a estas cuestiones no siempre es la misma. Existe un grupo de personas que viven, se socializan y trabajan en el mismo lugar. Pero hay muchas que hacen estas cosas en lugares diferentes, que viven en un sitio, trabajan en otro y se socializan o bien en alguno de los otros dos o bien en un tercer lugar. 

No tengo que irme muy lejos para ver el ejemplo. Porque yo vivo en Almàssera, mi pueblo de toda la vida, trabajo en Alfara del Patriarca, una población cercana a la mía y me socializo mucho con personas de Valencia y de Alboraya que son otras dos poblaciones (la primera una gran ciudad) cercanas a la mía. 

Mientras que en el pasado era muy habitual que las personas hiciesen estas tres actividades en el mismo lugar y la mayoría de la población vivía así, la mejora de las comunicaciones ha hecho que ahora sea muy habitual encontrar familias o personas que, como yo, hacemos cada una de estas actividades en un lugar distinto. 

Situar estas preguntas en la España vaciada nos permite entender algunas cuestiones. Porque para contestar a la primera pregunta, las familias buscamos un lugar en el que tengamos una serie de condiciones que nos permitan tener un vida algo más fácil. Evidentemente, estas comodidades no son las mismas para todos, algunos buscan tener cerca tiendas, centros de salud y escuelas, otros quieren lugares tranquilos donde no tengan que coger el coche, otros buscan casas espaciosas con jardín, otros priorizan las conexiones a las telecomunicaciones, etc. Pero en general queremos gozar de determinadas comodidades que nos faciliten lo que nosotros consideramos más importante en la vida. 

La respuesta a la pregunta sobre el trabajo corresponde sobre todo a la comunidad que es quien tiene que articularse de manera que ofrezca puestos de trabajo a sus ciudadanos. Lograr que un área o una población tenga posibilidades para de empleo depende del movimiento económico que se consigue generar en ese lugar y de cómo se estructura este. 

Rellenar lugares 

Para la tercera pregunta, dónde nos socializamos, lo más importante es la cantidad de personas que se encuentran en cada lugar, la posibilidad de juntarse con otros, de comer juntos, de pasar un rato de conversación, de tener eventos culturales que nos permitan juntarnos con muchos para hacer lo mismo, de tener lugares en los que reunirse. 

Pensar en clave de estas tres cuestiones nos ayuda a entender por qué gran parte de España se vacía y cuales son las actuaciones que podemos realizar para poder rellenar esa parte de nuestro país de la que salen cada vez más españoles. 

La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación

Jaime Tatay: “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan” 

El jesuita ha participado en la segunda jornada del Seminario sobre Ecología Integral de la Fundación Pablo VI 

Jaime Tatay

La Fundación Pablo VI ha continuado hoy con su Seminario sobre Ecología Integral. Esta vez con una jornada que se ha desarrollado con el título ‘La España rural: un reto para la nueva evangelización y el cuidado de la creación’. “El mundo urbano, el mundo rural y el mundo natural se necesitan y complementan”, ha dicho durante su intervención el jesuita Jaime Tatay, quien ha subrayado, además, que para “garantizar la equidad y la justicia intergeneracional requieren también la posibilidad de un desarrollo equilibrado y sostenible de las dimensiones constitutivas del ser humano”. 

Por su parte, Enrique Martínez-Pomar, presidente Proyecto Arraigo, ha explicado esta iniciativa que involucra a urbanitas con ayuntamientos, propietarios de viviendas, empresas y agentes sociales para crear proyectos de conexión entre el mundo rural y el urbano. Así, ha subrayado que “el mundo rural necesita mucha gente y la colaboración de la Iglesia es fundamental”. 

Conversión ecológica 

También ha participado en la conferencia Tomás Insúa, cofundador y director ejecutivo del Movimiento Laudato Si’, quien ha explicado cómo nació el movimiento. “Debemos recordar que en 2001 el papa Juan Pablo II mencionó el concepto de la conversión ecológica, el cual es fundamental en Laudato si’”, ha explicado. “Francisco toma este concepto y lo profundiza en la encíclica”, ha apuntado, subrayando que se trata de “un cambio del corazón. 

Asimismo, Isabel Cuenca, secretaria de Justicia y Paz, ha compartido unas reflexiones acerca de Laudato si’, subrayando la necesidad de llevar una vida más afín a los valores éticos del mundo rural, “creando una comunidad abierta”, en la que la Iglesia tiene un papel importante, desarrollando relaciones más estrechas y con un mayor sentido del cuidado. 

La España rural

«El buen vivir» del mundo rural y la ecología integral 

Recientemente se ha celebrado un seminario desde la Conferencia Episcopal: «La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la creación” 

«Es un signo más de respuesta a la llamada a conversión que la Iglesia está haciendo a las comunidades diocesanas de todo el mundo» 

«El Seminario enlaza perfectamente con el deseo de una ecología integral y el horizonte de una fraternidad universal, abanderados por las encíclicas ‘Laudato si’ y ‘Fratelli Tutti'» 

«Es este espíritu de conversión el que nos mueve a retomar y reconsiderar la realidad de la evangelización en el mundo rural, y la mirada a la espiritualidad que vive y permanece en ella, aunque a veces haya estado olvidada» 

«Comparto parte del texto de una intervención mía sobre la espiritualidad rural y la ecología integral» 

Por José Moreno Losada 

Buen vivir para todo el mundo 

En la ecología integral que transversaliza ‘Laudato si’ y que converge con el deseo de ‘Fratelli tutti’ se habla de la calidad de vida y de lo que puede aportar el evangelio de la creación y de lo humano a esa calidad. Se trata de buscar alternativas de vida que nos enseñen a vivir bien. El mundo rural tiene claves de buen vivir en el quehacer de lo cotidiano que pueden ser referenciales a los males de este mundo y la sociedad en que vivimos. 

El Medio Rural como un espacio de relaciones donde los ciudadanos son protagonistas de su identidad. Este espacio rural ha ido generando históricamente un modelo de vivir: con la gente que lo habita y lo ha habitado, con la riqueza de sus relaciones y con la tierra que ha determinado un estilo de ser. La vivienda familiar o los espacios comunitarios rurales, sus formas de organización se han adaptado y han generado un estilo propio de vivir. Sus experiencias colectivas y costumbres vecinales se han llenado de gestos solidarios y trabajos por lo común. 

La escuela ha sido fuente de saberes para la población y la sabiduría de los más mayores aparece como el corazón de la cultura propiarural. Las relaciones de identidad entre las gentes y la tierra han sido generadoras de valores que no podemos ni siquiera sospechar por su fuerza. Las relaciones con el cuidado de los espacios rurales han sido imprescindibles para hacer posible un medio ambiente saludable y sano. Las relaciones entre las gentes y la salud han sido el barómetro y termómetro que han expresado la satisfacción y la felicidad que cada ser humano ha encontrado en su relación con los animales, con la tierra y con otros seres humanos. Las relaciones con el paisaje, el barro o la madera, la piedra o el hierro han hecho que lo más espiritual del ser humano se haya expresado a través de la artesanía, siempre como signos de identidad propios. 

Y en medio de ese saber vivir, “Buen vivir”, ha habido una espiritualidad de la vida, del sentido, de la comunión con lo natural, lo humano y lo divino. El vivir de la comunión, muchas veces simbolizado en lo sagrado como vínculo profundo con la natural y lo humano, lo afectivo, lo alegre y el dolor del pueblo y sus gentes. Así ha sido la fe del pueblo, sus creencias, muy tamizadas por lo vivido. En este sentido hemos de situarnos en la clave que el Papa Francisco subrayaba con respecto a la Amazonia. 

Hay un modo de vivir, una espiritualidad del vivir que permanece en lo más sencillos y aparentemente insignificantes, que reclaman nuestra conversión para que nosotros mismos podamos tener más vida y más luz en nuestro caminar diario. Hay una manera de vivir, una espiritualidad rural, que es una libertad, un camino de liberación. ¿Dónde está el secreto? ¿Cuáles serían las claves para encontrar ese camino y no confundirlo? Pues aprender a profundizar, a leer en creyente, el vivir cotidiano del mundo rural, donde son determinantes las cuatro facetas que trataré de resumir seguidamente 

Ser «de Nazaret, hijo de José y de María», tener parientes… 

En el medio rural la persona tiene el gozo de pertenecer, de ser alguien con referencias básicas de identidad y valor. Hoy hace falta la espiritualidad del reconocimiento, la construcción de un yo en un ámbito conocido y verdadero que me ayude a reconocerme y aceptarme en lo que soy. No por lo que tengo, sino por el tronco en el que nazco y que me alimenta en una personalidad reconocida. 

«Eligió a los que quiso para que estuvieran con Él» 

El sentido de pertenencia y de identidad es clave para romper con la dinámica del individualismo y entrar en el sentido de lo comunitario. El mundo rural es consciente de la necesidad de la comunidad, de la vivencia de lo humano, frente a la individualidad. Somos en el quehacer de lo común; no hay fiesta, cosecha, comida, consuelo, baile, sanación, nacimiento, duelo…sino es en la vitalidad de lo común construido entre todos. En individualidad cerrada, la vida y la muerte se deshumanizan. 

«Nos enriqueció con su pobreza» 

La libertad de lo necesario se enfrenta a la esclavitud de la abundancia. La casa, el campo, el comercio, los animales, … el trabajo, se entiende en un mundo de relaciones. Las necesidades cubiertas, los deseos compartidos y los caprichos para las fiestas y el gozo, sin que nos aten ni nos separen. El mundo de lo rural ha sabido vivir en lo austero felicitante. Es mucha más riqueza tener con quien compartir que tener mucho para uno mismo. El tener se explica en el orden del ser. La invitación bíblica a la sobriedad es muy propia de lo rural. La máxima de saber ser austeros sin racanería, es un ejercicio de libertad. 

«Señores del Sábado» 

Frente a la usurpación del tiempo por parte del mercado, los habitantes de lo rural aún son “señores del tiempo”. La distribución descanso ocio es mayor que en lo urbano. Guardar y respetar los tiempos, los momentos, sabiendo cultivar tanto lo material, como lo cultural, social y lo espiritual es de verdadera espiritualidad y sabiduría integral. Los calendarios de lo rural en comunión con los ciclos de la naturaleza, de la vida, las estaciones, el clima, la agricultura… hace más humana la vida y responde más a las necesidades tanto del cuerpo como del alma. Hemos de recuperar los calendarios de lo humano frente a los horarios del mercado y la producción sin límite. 

La situación de la España rural

Enrique Lluch: “La solución al problema de la España vaciada empieza por un cambio de mentalidad” 

El economista ha participado en la primera sesión del Seminario de Ecología Integral organizado por la Conferencia Episcopal y la Fundación Pablo VI 

“La situación de la España rural es un problema complejo, y por ello no tiene una solución clara. Hay gente que piensa que el hecho de que se vacíe España no es un problema, sino una consecuencia del desarrollo económico. Sin embargo sí que es un problema, como puede ser los grandes equilibrios territoriales: es decir, no todos tenemos los mismos derechos”. Así lo ha expuesto el economista Enrique Lluch durante su intervención en la primera sesión del Seminario de Ecología Integral organizado por la Conferencia Episcopal y la Fundación Pablo VI

“Tenemos más posibilidades los que vivimos en la España poblada que los que no”, ha explicado “y tiene un equivalente: la España despoblada tiene otra cara, la España sobrepoblada“. Además, ha subrayado que esto “no es sostenible medioambientalmente”. 

Así, Lluch ha apuntado que el paradigma economicista de nuestra sociedad “nos dice que tenemos que conseguir crecimiento económico, poner los recursos donde más se aprovechan”. Por ello, “no es eficiente poner un médico donde hay poca gente. Tiene unos costes añadidos”. Y esto es algo que “tenemos que cambiar esto, al igual que una mentalidad del éxito a una mentalidad de la vida plena”. 

Un triple reto 

En la misma línea, Raúl Flores, coordinador de estudios de Cáritas y FOESSA, ha analizado la realidad del mundo rural: desde la paulatina pérdida de habitantes y empobrecimiento hasta la necesidad de no abandonarlo. “Tenemos que ser fermento de la comunidad y asumir que hay algo que está muriendo, pero también puede estar naciendo”, ha apuntado. 

“El tema planteado afecta casi al 80% del territorio nacional”, ha explicado, por su parte, Jesús Fernández, presidente de la subcomisión de Acción Caritativa y Social de la CEE. “En los últimos tiempos se está poniendo el foco en esta realidad del decaimiento del mundo rural, pero se está convirtiendo en una preocupación por la cantidad de personas que viven solas y la dificultad de mantener los servicios básicos”, ha dicho. Por ello, este seminario, que continuará el 20 y el 27 de septiembre, “plantea el triple reto humano, ecológico y evangelizador que plantea el mundo rural”

Seminario de ecología integral

La España rural, un reto para la evangelización

«La España rural, un reto para la evangelización y el cuidado de la Creación»: este será el tema del seminario sobre Ecología Integral que se celebrará en Madrid los días 13, 20 y 27 de septiembre, mes dedicado al Tiempo de la Creación

«El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural»

21.08.2021

La cita está promovida por el Departamento de Ecología Integral, organismo que funciona en el seno de la Subcomisión Episcopal Española de Acción Caritativa y Social, y está dirigida principalmente a las Comisiones diocesanas que trabajan por la salvaguarda de la Creación; a las ONG e Instituciones de desarrollo rural; a los miembros de Cáritas y Justicia y Paz; y a los sacerdotes y religiosos de las comunidades rurales. El curso se impartirá tanto de forma presencial, con un número máximo de 15 participantes en cumplimiento de la normativa anti-Covid, como en línea.

«El objetivo del seminario -se lee en una nota- es abrir una línea temática sobre la España rural como reto humano, ecológico y evangelizador, analizado desde tres perspectivas: el respeto y cuidado de la Creación; los valores éticos de las comunidades rurales; los recursos pastorales y la espiritualidad de las comunidades cristianas en el contexto rural». Estos temas se debatirán con «especialistas, representantes de instituciones eclesiales y agentes pastorales implicados en el mundo rural». El trasfondo de las reflexiones serán dos encíclicas del Papa Francisco: «Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común» y «Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social».

En cada sesión de trabajo habrá varias presentaciones de 20 minutos cada una, que darán paso a un diálogo entre los especialistas y los participantes. El seminario será inaugurado por el presidente de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social, monseñor Jesús Fernández, mientras que la clausura correrá a cargo del secretario general de los obispos españoles, monseñor Luis Argüello.

Cabe recordar que el Tiempo de la Creación tiene un carácter ecuménico y se extiende desde el 1 de septiembre hasta el 4 de octubre, es decir, desde la «Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación», instituida por el Papa Francisco en 2015, a la memoria litúrgica de San Francisco de Asís, figura hagiográfica de referencia para la protección del medio ambiente. A lo largo del mes, se invita a los cristianos de todo el mundo a rezar y actuar por la protección de la casa común en todos los ámbitos posibles

Quién es Jesús para Xavier Pikaza

Pikaza: «Tú eres para mí Palabra y Pionero, Amigo y Sacerdote»

Publiqué el viernes pasado la visión de varios teólogos e historiadores (Sobrino, Castillo y Pagola, Faus, Olegario y Piñero, Aguirre, Montserrat y Bermejo, Tamayo, Estrada y Vigil, Navarro, Espeja y S. Vidal etc.), prometiendo que hoy daría mi respuesta.

Así lo hago, como teólogo erudito, condensando en nueve apartados los rasgos de la identidad de Jesús en el NT y en la historia de la iglesia. Sólo en el décimo evoco, de modo telegráfico, mi experiencia y compromiso personal, con cuatro nombres: Jesús es mi Palabra y Pionero, Amigo y Sacerdote.

He publicado sobre el tema algunos libros, cuyas portadas presento a modo de ilustración, destacando las “Siete Palabras” de las que ya traté hace muchos años.

23.08.2020 Xabier Pikaza

  1.JESÚS, JESUCRISTO

Era un nombre usual. Era el de Josué/Jesús, primer conquistador israelita, pero la tradición cristiana ha resaltado pronto su sentido mesiánico diciendo/descubriendo que significa “Dios salva” (Mt 1, 21) y añadiendo que era el Cristo, es decir, el ungido de Dios o Mesías (cf. Mc 8, 29 par). Esa tradición ha vinculado ese título (Cristo) con el nombre propio de Jesús, de forma que ambos vienen a hacerse inseparables, como indica ya san Pablo, que habla normalmente de Jesucristo.

A partir de aquí los seguidores de Jesús le han dado diversos títulos, que expresan su importancia para los creyentes, pero sin olvidar que Jesús, su nombre propio, puede entenderse ya como un programa de su vida y así puede compararse a la de Josué/Jesús, que introdujo a los hebreos en la tierra prometida, más que con Abraham o Moisés.

  1. HIJO DE…

Entre los hebreos un hombre se definía por su padre (en hebreo ben, en arameo bar, en árabe ibn) y así Jesús aparece pronto como “hijo” de una serie de personajes que definen hasta hoy su identidad:

‒ Hijo de Abraham. Todos los judíos se consideraban hijos de Abraham, patriarca  original de los semitas occidentales, también se consideran hijos de Abraham (por línea de Agar e Ismael) los árabes… San Pablo le presenta así como Hijo de Abraham, heredero de las promesas en Gal 3‒4 y en Rom 4, lo mismo que Mt 1, 1.

‒ Hijo de David (Mc 10, 48; cf. 12, 37), heredero de las promesas mesiánicas, rey vencedor sobre los enemigos del pueblo… Pronto esa visión de Jesús como hijo de David toma matices distintos: Es sabio como Salomón, es misericordioso…

‒ Hijo de María (Mc 6, 3), denominación sorprendente de tipo metronímico, que le vincula con la madre más que con el padre… Esa es la visión que está en el fondo de la historia de los magos en Mt 2, lo mismo que en los evangelios de la infancia (Lc 1‒2, Mt 1‒2).Esa visión ha marcado toda la tradición cristiana.

‒ Hijo de José, hijo del carpintero… Así le llama el evangelio de Mateo 13, 55, y más el de Juan desde el principio (cf. Jn 1, 45). Ésta es una tradición y nombre que ha sido luego menos desarrollada por la Iglesia.

‒ Hijo de hombre, título que aparece en diversos contextos de poder (Mc 2, 10.28), de entrega de la vida (Mc 8, 31; 9, 31; 10, 33) y de venida escatológica (cf. Mc 13, 26; 14, 62). Jesús es Hijo de hombre porque ha nacido de otros, integrándose en una experiencia y proceso de generación. Pero, al mismo tiempo, es Hijo de Dios: proviene de la humanidad, naciendo de Dios, conforme al testimonio unánime de los evangelios. Esta solidaridad receptiva le define, desde el principio de la iglesia como Aquel que depende de otros naciendo de Dios, como aquel que ofrece a los otros la vida del amor de Dios.

‒ Hijo de Dios, como pone de relieve Marcos en el comienzo de su evangelio (Mc 1, 1).  hijo de Dios. Este título tiene una larga prehistoria, no sólo en el paganismo ambiental (donde cualquier taumaturgo o místico puede llamarse Hijo de Dios), sino en el judaísmo, donde el pueblo israelita y su rey reciben de un modo especial este nombre de hijos de Dios. Por su especial vinculación con Dios, en plano de conocimiento profundo y obediencia (cumplimiento de la voluntad divina), Jesús se llamó a sí mismo Hijo de Dios. No es Hijo de Dios quien puede y manda, imponiéndose sobre los demás, sino quien puede y ama, obedeciendo en gesto de entrega de la vida. Siguiendo en esa línea, la comunidad cristiana le ha concebido después como el Hijo de Dios por antonomasia (el Hijo), no sólo en su vida temporal (en vocación/bautismo o nacimiento), sino en la misma intimidad de lo divino (cf. Mt 11, 25-30 par, y en todo el evangelio de Juan).

  1. NOMBRES DE ACCIÓN, UN CRISTO COMPROMETIDO

‒ Exorcista, vencedor. Los evangelios le presenta como aquel que ha luchado contra el Diablo (Mc 1, 12-13), expulsando a los demonios, como indica la controversia de Mc 3, 21-30. En esa línea aparece como el gran Vencedor, el más Fuerte (Christus Victor), que libera a los hombres de la opresión (posesión) de lo diabólico.

‒ Sanador, curador Éste es quizá (con el de exorcista) el nombre más importante que le atribuye la tradición sinóptica… La verdadera libertad es la “salud”: Que los hombres, en especial los enfermos y excluidos vivan… Una tradición muy temprana, propia de los adversarios, le llamará muy pronto mago, hechicero…, hombre de fondo diabólico que cura en un sentido para oprimir mejor.  Así le presentan los adversarios dentro del mismo judaísmo como en el mundo pagano, como ha puesto de relieve el filósofo Celso en el siglo II d.C. Cristo es el gran engañador.

Maestro, rabino, rabbi(cf. Mc 4, 18; 5, 35; 9, 17.38; 10, 17.20.35; 12, 14.19.32, etc.), título que se utiliza en varios niveles, desde dentro y desde fuera de la Iglesia, presentándole como alguien que tiene autoridad para enseñar y formar discípulos. Éste es el título más utilizado por la tradición cristiana primitiva… Jesús es el gran Maestro, el que enseña (el didáskalos…). No se impone como rey, sino que dirige e ilumina a los hombres por la verdad… En esa línea, en el juicio de Pilato, según el evangelio de Juan, él es rey porque “enseña”, porque dice la verdad.

‒ Profeta y siervo de Dios. Es Profeta (Mc 6, 15; 8, 28), no se limita a enseñar como maestro, sino que proclama la palabra, en gesto de anuncio y denuncia, en una línea que puede compararse a la de Juan Bautista. Pues bien, Jesús se ha pensado y presentado a sí mismo como Profeta escatológico en quien viene a culminar la esperanza israelita. Así le han visto e invocado también tras la pascua los judeo-cristianos. Pero, al mismo tiempo, ellos le han llamado Siervo (Servidor) de Dios, porque ha realizado la tarea de Dios sobre el mundo, en la perspectiva del Siervo de Yahvé del Segundo Isaías. Muchos israelitas veneraban (e incluso esperaban) la figura de un misterioso Siervo de Dios que debía enseñarles la lección fundamental de la historia: aceptar y transformar el sufrimiento. Aprender a sufrir y sufrir por los demás: ésta es la máxima experiencia salvadora. De un modo consecuente, siendo profeta escatológico, Jesús aparece también como el Siervo sufriente de Dios. No ha realizado su tarea triunfando, imponiendo su vida sobre los demás, sino muriendo por ellos, en actitud expiatoria (cf. Hch 4, 30; Mt 12, 15-21).

‒ Compasivo, misericordioso, hombre para los demás. Así le presentan sobre todo los evangelios de Mateo y Lucas (Manso y humilde de corazón, cargó con nuestros dolores…). Así le presenta la iglesia retomando un texto de Oseas, cf. Mt 9, 10‒13; 11, 1‒6.  Según eso, la presencia de Dios en el mundo es la misericordia… Puso la misericordia por encima de un tipo de culto sacral judío o de justicia romana y por eso le mataron.

Fuerte, el más. Así aparece en la tradición del bautismo y de los exorcismo así vence a los poderes del mal, conforme a palabra que hallamos en el fondo de Mc 1, 7 y 3, 27. Esa fuerza de Jesús se interpreta como amor capaz de liberar a los posesos, como presencia suprema de Dios en el camino de entrega por los demás, conforme al primer himno cristológico de Flp 2, 6‒11

Pastor, pescador En la línea anterior, desde la perspectiva de su acción, la iglesia le presentará muy pronto como buen pastor, que guía a las ovejas (Jn 10)y también como pescador paradójico, con discípulos pescadores (Mc 1, 16-20). No pesca para matar a los peces, sino para salvar a los hombres…

‒ Mesías, el Cristo. Es quizá el nombre más discutido, aquel por el cual ha muerto, ha sido el Mesías o Cristo, como le llama Pedro (Mc 8, 29) y como supone la pregunta del sumo sacerdote (14, 61), con el sarcasmo de los sacerdotes (Mc 15, 32); para ellos, Jesús sería un pretendiente mesiánico (fracasado). Muchos judíos esperaban la llegada de un Mesías concebido sobre todo en términos políticos, instaurando y expresando sobre el mundo la verdad del Gobierno de Dios. Jesús estaba convencido de la verdad de esa visión (y en esa línea pudo presentarse como nazoreo), pero no quiso aceptar los aspectos militares vinculados con el mesianismo. Sabía que el Gobierno de Dios no se impone por las armas ni por otros medios de violencia. Por eso, evitó ese título a lo largo de su vida, aceptándolo sólo de manera abierta y clara al final de su camino, ante el tribunal que le condenaba a muerte. En esa línea, Rom 1, 2-3 afirma que Jesús fue “hijo de David” según la carne, es decir, en un plano histórico fracasado.  Jesús no se ha limitado a proclamar la venida de un Reino futuro, independiente de su vida, sino que ha visto su misma vida integrada en ese reino.

  1. NOMBRES DE MUERTE Y ENTREGA. EL CRISTO DERROTADO

El Entregado, traicionado… (cf. Mc 9, 31 y 10, 33). Ésta es una de las tradiciones más importantes de los evangelios… Jesús no ha sido sólo crucificado (ajusticiado) por los hombres de la justicia de este mundo, sino que ha sido traicionado y entregado por aquellos en quienes había confiado…

El juzgado y condenado. Así le presenta no sólo la tradición sinóptica, sino el mismo Pablo en Gálatas. El hombre judío era el que estaba bajo la ley, el romano era el que estaba bajo la justicia… Pues bien, la mejor ley del mundo, la mejor justicia le han condenado. Así aparece Jesús como la piedra rechazada por los arquitectos de la historia (Mt 21, 42 par), conforme a una acerada tradición israelita (Sal 118, 22‒23). Así es Jesús, el hombre excluido, descartado para el templo del poder y sacralidad del mundo.

El que se dio a sí mismo(Me amó y se entregó por mí: Gal 2, 20). Ésta es la experiencia que está al fondo de toda la tradición sinóptica y paulina… El camino de muerte (sacrificio) de Jesús no fue un camino de ira vengadora de Dios, ni de sacrificio expiatorio… sino de amor solidario y cercano. Jesús viene a presentarse así como el que ha amado a los demás muy en concreto, aceptando así un camino de muerte.

El Torturado, el Crucificado, hombre de dolores (Mc 16, 6, en la línea de Is 53, 3). Así lellama el joven de la pascua, añadiendo que Dios le ha resucitado.  Al principio, la crucifixión era un escándalo, algo contrario a la fe, tanto en línea israelita como griega. Pero después, una vez que se ha visto a Jesús como hombre verdadero, Hijo de Dios, se puede afirmar también el valor salvador de la crucifixión, viendo en ella el testimonio más grande del amor de Dios: sólo así puede ser Mesías de Dios aquel que ofrecesu vida por todos, porque Dios es vida que se ofrece y se comparte.

Nazoreo-nazareno (Mc 14, 67; 16, 3). Así le presenta el título de la cruz… Jesús nazoreo, rey de los judíos (Jn 19, 19), que indica su procedencia y condición: su procedencia geográfica (de Nazaret de Galilea) o su origen mesiánico (forma parte del nezer o estirpe mesiánica de Jesé-David, como parece indicar Mt 2, 23 y Jn 19, 19). Es la raíz, es la semilla de la nueva humanidad

  1. NOMBRES DE PASCUA, VICTORIA DE CRISTO

‒ Resucitado. Éste es el nombre y título puede verse en el en el fondo de toda la tradición sinóptica, desde Mc 16, 6, y de 8, 31; 9, 31; 1, 34; 14, 28.  Es el título de la tradición de San Pablo, la primera conocida y desarrollada por el mensaje de la iglesia. Resucitado no es el que sale de la historia de los hombres, para habitar en un mundo distinto de cielo supracósmico, sino aquel que es semilla de nueva humanidad.

Primogénito de entre los muertos, el Precursor… Primero de los que renacen de la muerte (cf. Ap 1, 5). En esa línea se le llama el “pródromos” o explorador (Hbr 6, 20), el que abre una vía de humanidad, camino de futuro, promesa de vida… en una historia siempre amenazada por la muerte. La tradición posterior insistirá en Juan Bautista como precursor de Jesús. Pero la carta a los Hebreos presenta al mismo Jesús como pro‒dromos (primer correror, precursor) de la nueva humanidad…  En esa línea se sitúa el evangelio de Juan cuando dice que Jesús ofrecerá a los hombres su espíritu (paráclito) para que hagan (hagamos) sus obras y aún mayores (Jn 14, 12)

Señor. Gran parte de los exegetas de la primera mitad del siglo XX pensaban que Jesús sólo había sido venerado como Kyrios o Señor* divino en las comunidades helenistas, influidas por la cultura y religión griega. Para los primeros cristianos palestinos Jesús habría sido simplemente un profeta moralista y un predicador del reino futuro. Eso significaría que el cristianismo como religión sólo pudo nacer en un contexto de cultura griega. Pues bien, en contra de eso, debemos afirmar que el título y culto del Kyrios divino provienen de la comunidad palestina, que invocaba ya a Jesús en arameo como su Marán o Señor, pidiéndole que venga a culminar su obra. Lógicamente, ese mismo título, que pone de relieve la condición divina de Jesús (presente en las comunidades de los cristianos), sirve para definir su experiencia social: los que veneran a Jesús como Kyrios, deben oponerse al culto político imperial del «Kyrios» de Roma. Éste Jesús muerto y resucitado es el Nombre sobre todo nombre, para que al Nombre de Jesús… (Flp 2, 6‒11).

  1. TÍTULOS ECLESIALES: COMPAÑERO, NOVIO, AMIGO

Novio y esposo del creyente, el gran amigo. Esta visión ha sido más desarrollada por mujeres, pero también por varones, al menos desde la Edad Media. Tiene raíces bíblicas, pues el Nuevo Testamento presenta a Jesús, al menos implícitamente, como esposo (cf. Mc 2, 19; Mt 25, 1-13; 2 Cor 11, 2; Ef 5, 22-33), siguiendo un mensaje de los profetas del amor de Dios (como Oseas y el Segundo y Tercer Isaías). En esta línea, la fe mesiánica más honda aparece como experiencia de enamoramiento y unión con Jesús, quien viene a presentarse como encarnación personal del amor de Dios. Éste es el Cristo de Teresa y Juan de la Cruz, de los enamorados de (en) Dios de todos los tiempos de la Iglesia. Éste es el Cristo místico, centro y sentido de la vida de millones de creyentes.

Hermano universal, familia de Dios. Según la tradición, Jesús no se ha perpetuado en unos hijos que transmiten su memoria. Ciertamente, el Nuevo Testamento habla de sus hermanos (Santiago, Judas etc.) y afirma que dirigieron la iglesia de Jerusalén. Pero Jesús no ha trasmitido su memoria a través ellos, sino por medio de discípulos (seguidores, hermanos, varones y mujeres), que le han visto tras la muerte, reconociéndole como Señor (=Kyrios) y hermano de todos los que sufren (cf. Mt 25, 31-46). Jesús no ha dejado una familia, no ha fundado un califato, donde el poder va pasando por generaciones, de padres a hijos, como en las dinastías de reyes y sacerdotes del mundo, sino que extiende su familia como fraternidad universal, diciendo «haced discípulos a todos los pueblos» (cf. Mt 28, 16-20) y añadiendo «no llaméis a nadie Padre, pues sólo uno es vuestro Padre, el de los cielos y todos vosotros sois hermanos» (cf. Mt 23, 7-12). Así le presentó Karl Adam en un libro (Cristo, nuestro hermano) que deberá reformularse en nuestro tiempo.

Hermano particular de los hambrientos y excluidosNo es hermano sólo espiritual, en línea genérica…, sino hermanos de los hambrientos, exilados, desnudos, enfermos y encarcelados de la tierra (Mt 25, 31‒47). Ciertamente, se puede cantar: “Porque Cristo nuestro hermano, nos ha redimido, Iglesia alégrate…”. Pero el canto se debe transformar en vida y obra: “Dar de comer a los hermanos más pobres, los hambrientos…”

Novio, amigo, amor Así aparece en el evangelio y en la tradición del Discípulo Amado… Jesús es en primer lugar aquel “Amado” primigenio, que ha venido para dejarse amar (como afirma la tradición del Shema de Dt 6, 4‒6: Amarás, Dios es aquel que se deja amar). Viene desde el principio bajo la imagen del novio cercano (cf. bodas de Jn 2, 1‒11), aparece luego (¡al mismo tiempo!) como amigo de todos los amigos (Jn 15, 15), y termina apareciendo en Dios como amor de todos los amores (1 Jn 4, 7‒9). La tradición posterior ha interpretado la realidad como “ser”, construyendo una cristología más ontológica que mesiánica. Conforme al evangelio, el ser es amor, y Cristo el amor encarnado.

  1. EVANGELIO DE JUAN, UN MANANTIAL DE TÍTULOS

Logos, palabra (Dabar). Es el primero de los títulos de Dios y de Jesús, desde Jn 1, 1. 14 hasta el fin del evangelio.Este título tiene paralelos en la literatura griega, en el hermetismo y en la gnosis; pero su identidad cristiana aparece ya, conforme al evangelio de Juan, en el primer judeocristianismo palestino vinculado con un tipo de judaísmo «heterodoxo» de Qumran y Samaría, donde se habla de un modo especial de la Palabra de Dios. En esta perspectiva se puede y se debe afirmar que Jesús es Logos (Verbo) de Dios, pues de Dios proviene, como ser divino y revelación de su misterio. Común a cristianos, judíos y griegos es la figura y función del Logos de Dios. Específicamente cristiana es la afirmación de que ese Logos de Dios se ha encarnado en la historia y/o vida terrena y pascual de Jesús de Nazaret. Por eso, lo propio del cristianismo no es el Logos en general, sino el logos como Verbo activo (más que como sustantivo), como contenido más hondo de todo que existe, como expresión de todo lo que se hace. En el principio era el Verbo, es decir, la acción creadora, amorosa, encarnada de Dios en Cristo y en todos los que aman.

‒ Luz, Verdad, Vida, Camino, Consolador.  El evangelio de Juan no cuenta la biografía de Jesús (como los sinópticos), sino que interpreta a Jesús como ser de todos los seres, verdad de todas las verdades, camino de todos caminos. Él aplica a Jesús los títulos y experiencias que se utilizan en los círculos gnósticos… Jesús aparece así como el todo de la vida, en todos sus rasgos… pero un toco concretado en la historia pascual, como supone y dice Pablo en 1 Cor 15,  28 que el Dios de Cristo es todo en todos.

‒ Preexistente. De la confesión de fe en Jesús como Cristo que ha vivido ya (Profeta de la tierra) y que vendrá (Mesías escatológico), porque está presente en el culto de la iglesia (como Señor), los creyentes del Nuevo Testamento han pasado de un modo lógico a la certeza de que él ya existía en el principio. Aquel que ha venir en gloria es el mismo que existía en el principio de los tiempos de Dios (preexistencia*). De esta forma, los cristianos han superado un tipo de “barrera” puramente temporal de la historia, situado a Jesús en el nivel de la intimidad actuante de Dios. Los judíos ortodoxos no se atreven a pasar más allá de la historia (más allá sólo hay Dios). Por el contrario, desde el NT, los cristianos se han atrevido a decir que Jesús pertenece al misterio de Dios, como Logos, Hijo de Dios y ser divino (Dios) preexistente.

‒ Dios. Avanzando en esa dirección se llega a confesar la «divinidad» de Jesús, vinculada a su título cultual y escatológico de Kyrios: siendo Señor, Jesús se identifica con el mismo Dios en cuanto actúa. También han destacado este carácter divino de Jesús los títulos de Logos e Hijo de Dios; por eso no era necesario que el Nuevo Testamento le llamara «Dios» de un modo expreso, pero lo ha hecho en un número no muy extenso pero significativo en algunos textos como Jn 1, 1. De la identidad divina de Jesús tratarán los concilios cristianos, desde Nicea (año 325 d.C.).

  1. UN CRISTO DE IGLESIA: MONJE, SACERDOTE…

Contemplativo, maestro interior de la humanidad. Una fuerte tradición, que está en el fondo del monacato oriental y occidental, ha presentado a Jesús como un solitario (asceta y/o contemplativo) que se separa del mundo, para así dirigirlo y gobernarlo mejor, desde su aislamiento y elevación orante (como en el Tabor: Mc 9, 2-9 par), distinguiéndose así de los poderes oficiales de imperios e iglesias (gobernadores y obispos) que organizan y gobiernan con leyes el orden externo de la vida. Sólo un contemplativo, que modera las pasiones, que supera el ansia de tener, que vence el arrebato del sexo y es dueño de sí mismo (cf. tentaciones: Mt 4 y Lc 4), en contemplación intensa, puede animar y alimentar en verdad el despliegue y destino de

–  Sacerdote. Algunos grupos judíos, conocidos por los escritos de Qumrán, esperaban la llegada de un Mesías sacerdotal, que debía instaurar el verdadero culto israelita del fin de los tiempos. Jesús no ha sido sacerdote en sentido cultual, ni ha querido transformar los ritos del templo de Jerusalén. Pero su misma forma de entender la presencia de Dios y su manera de portarse en la Última Cena y en la muerte, han podido recrear y han recreado, en nueva perspectiva, el más hondo sentido del sacerdocio israelita. Frente al sacerdocio violento y dominador de sadoquitas y aaronitas de Jerusalén, que dominan con sangre (de animales) y dinero sobre el pueblo se alza el nuevo y eterno sacerdocio de Jesús, que se identifica con su misma vida humana, abierta a la humanidad entera, como dice la carta a los Hebreos. Siguiendo el modelo que ofrece la carta a los Hebreos, la tradición cristiana ha interpretado a Jesús como Sumo Sacerdote, no sólo según el orden de Melquisedec, sino también según el orden de Aarón y de Leví. De esa forma se han retomado en la iglesia elementos sacerdotales más propios del Antiguo Testamento que del evangelio, no para potenciar el carácter sacramental de todos los creyentes (como dice Hebreos), sino para crear una jerarquía de sacerdotes superiores, menos conforme con el evangelio. La mística de Jesús sacerdote debe volver a la Iglesia, como mística de amor y fidelidad universal a la vida, desde los más pobres.

– Salvador. Sólo porque está presente como Kyrios o Señor, Jesús puede mostrarse como Salvador, Sôter. Algunos teólogos piensan que éste es un título derivado, de tipo espiritualista y religioso. Pues bien, en contra de eso, podemos afirmar que el NT ha visto a Jesús no sólo como Señor divino (y asumiendo por tanto el nombre de Yahvé, Señor israelita), sino como el Sôter o salvador de los hombres, en un plano social y religioso, que está relacionado con otros títulos como redentor* y reconciliador. Este título se ha utilizado con más fuerza en los estratos más tardíos del NT, en aquellos donde Jesús ha venido a presentarse con toda claridad como presencia actuante de Dios dentro de la iglesia, aquel que ha vendido al Diablo y liberado a los hombres que estaban sometidos a su servidumbre (cf. Hch 4, 12; Jn 14, 6).

‒ Santo de Dios (Mc 1, 24), como le llaman los posesos, presentándole de esa forma como alguien que tiene poder de Dios para luchar contra lo satánico. Muchos judíos creían que al final de los tiempos llegaría el gran profeta para decir la última palabra de Dios y para abrir los últimos caminos de la historia humana.

  1. CRISTO CÓSMICO, CRISTO REY: PANTOCRÁTOR, LIBERADOR

Se me ha dado todo poder: Pantocrátor, emperador. Es la imagen más utilizada en la Iglesia antigua. Es dominante en todas las iglesias desde el siglo IV‒V hasta el XII. Después pierde fuerza en occidente (donde domina el Cristo de la Cruz y luego de la cristiandad colonizadora), para seguir siendo dominante el Oriente. Éste es el icono del Rey Supremo de la belleza y el misterio, en al ábside todos los templos, con el mundo en la mano, con el libro. Es el Señor de la belleza buena, de la transcendencia pura, supra‒temporal, con luz de Pascua.

‒ Capitán Gran, Buen Caballero. Siguiendo modelos medievales de entrega, al servicio de la conquista cristiana del mundo, partiendo de San Bernardo (siglo XII), se ha puesto de relieve en occidente la visión de un Cristo que dirige a los buenos soldados en la empresa de organizar y sacralizar el mundo bajo su reinado. Ciertamente, este Jesús no suele llevar espada (la espada la llevan San Miguel y San Jorge, Santiago y los reyes canonizados), pero capitanea, como portador de la Bandera de Dios, la gran lucha en la que se alistan sus soldados, que han de estar dispuestos a entregar la vida por el Reino. Esta visión tiene menos apoyo en los evangelios, pero puede apelar al pasaje de Ap 19, 11-16 donde Jesús aparece como capitán y jinete vencedor, armado con la espada de la palabra. Es la visión que domina en la Iglesia católica desde San Ignacio (siglo XVI), acompañando y presidiendo la misión universal católica que quiere implantar el reino de Dios en todo el mundo.

Sagrado Corazón, Cristo ReyRetomando elementos anteriores, y matizando algunos de sus rasgos más hirientes, la cristiandad del siglo XVII‒XX ha vuelto a destacar al Cristo amigo‒amor (con rasgos de Sagrado Corazón), pero vinculado, casi siempre, con otros rasgos de Cristo Rey, que extiende su dominio superior (de tipo casi siempre eclesial) sobre todo el mundo. En este contexto se han podido dar imágenes distintas, desde la del Cristo Dulzón y etéreo (signo de un amor poco encarnado) hasta la del Cristo militante de los Guerrilleros de Cristo Rey.

Cristo liberador… Es, a mi juicio, la última de las grandes imágenes y nombres de Jesús en la Iglesia de los últimos cincuenta años. Frente Cristo Rey de una tradición eclesial que puede como favorable el poder establecido de las aristocracias políticas y económicas, vinculadas con un tipo de iglesia, ha surgido la experiencia y tarea de un Cristo que libera a los hombres y mujeres, para que sean y vivan, volviendo al origen del evangelio, antes de la iglesia establecida. En ese origen está el hombre llamado a vivir en libertad, está Jesús como mesías de los excluidos y los pobres…

10 REFLEXIÓN PERSONAL: Y TÚ ¿QUIÉN DICES QUE SOY YO?

Esta es la pregunta del evangelio del  domingo 23.08.20 (cf. Mt 16, 15). Dije ayer que intentaría responde a ella, de un modo personal: ¿Quién es para mí Jesús, cómo le veo y la vivo…? Dije que iba a responder, pero no puedo hacerlo de manera más concreta en este medio (RD, FB…). No lo haré, pero puedo y quiero situarme en esa línea, ofreciendo un tipo de guía para mis lectores:

Jesús ha sido y quiero que sea el “Dios” de mi vida. He corregido por dos o tres veces el derrotero concreto de mi vida, pero ha sido (¡lo prometo) para seguir mejor su camino, en las circunstancias cambiantes de mi biografía personal y de la tarea de la iglesia. Confieso que hasta ahora me ha ido bien, y he sido fiel (¡sin sobresaliente!), y quiero que así sea en el futuro (aunque algunos compañeros de iglesia no hayan entendido o compartido algunos de mis cambios).                                                                                                                                                                                              ‒ He escrito sobre Jesús una docena de libros, y cientos de trabajos.  He vuelto siempre a él, como un obseso de amor de esperanza. No voy a repetir los títulos, algunos andan por ahí en librerías, bibliotecas y casas (Historia de Jesús, Evangelios de Marcos y Mateo, Jesús Maestro…). Soy profesor más que profeta, hombre de pacto reflexivo (¡a pesar de haber sido silenciado por cierta iglesia!)… y quiero escribir todavía mi último libro sobre Jesús. Para eso llevo meses y meses leyendo a Pablo, para retomar su proyecto. Entre los títulos de Jesús he querido y quiero destacar los cuatro siguientes:                                                                                                                                   ‒ Jesús es Logos/Verbo/Palabra, aquel en quien todos podemos dialogar activamente; no una palabra por encima, sino en la vida de los hombres. Porque creo en la Palabra abierta a luz y a la vida (Cf. Jn 1, 1‒3) creo en Jesús y viceversa. Sobre el Dios Palabra ha tratado toda mi teología, sobre el Jesús Palabra encarnada (Jn 1, 14) vengo escribiendo en los últimos años. Cristo fue hombre de palabra, su palabra es la herencia en la iglesia, no una palabra sobre nosotros, sino en nosotros. Al servicio de ella he pensado y sigo escribiendo.                                                    ‒ Jesús es pródromos, pionero o precursor (como dice Hebreos) No es camino ya hecho, para que los demás dejemos de caminar (o abdiquemos de nuestra responsabilidad en el aparato de una iglesia única maestra), sino camino que debemos re‒inventar y re‒crear, de un modo generoso, imaginativo y responsable siendo así Iglesia. Sólo en la medida en que nos atrevamos a caminar en libertad desde Jesús iremos descubriendo, de un modo personal y en comunión libre de iglesia, el recorrido y final del Reino de Jesús.

Jesús es amigo, como dice Juan. Soy ruboroso y no me atrevo a llamarle mi amor, mi novio, mi Amado (como hace Juan de la Cruz, aunque he publicado tres libros sobre el tema). Me contento con llamarle mi “amigo” (Jn 15, 15). Con el amigo se dialoga, se vive en libertad. Así Jesús Amigo del alma, me escucha y soporta, me anima, me impulsa, me ofrece su promesa, en esta vida concreta, antes en la Merced y en la Universidad Pontificia, ahora con Mabel, en los arrabales de la Iglesia oficial, manteniendo una palabra de amigo.                                               ‒ Jesús es finalmente sacerdote, y yo soy con él sacerdote. Pienso que éste es el título más “manipulado” y falseado por cierto tipo de iglesia, que ha convertido el sacerdocio en poder (interpretando mal la carta a los Hebreos, con 1 Pedro y Apocalipsis), en un tipo de jerarquía administrativa y sacramental, cerrando así lo que Jesús había abierto y mistificando lo que él había aclarado. Jesús es sacerdote, haciéndonos a todos “sacerdotes” de la nueva alianza de experiencia de vida en Dios, de solidaridad con los hermanos, de transformación interna y externa de la historia.

‒  Me queda por encontrar el último círculo del camino, dentro de esta iglesia católica concreta, en comunión con las restantes iglesias de Jesús, en diálogo con religiones, en apertura humana… Para ello quiero seguir volviendo del sepulcro vacío e inútil de la vieja Jerusalén al Mar y Monte de Galilea, como Jesús pidió a María y sus amigas: Decid a mis hermanos y a Pedro que vuelvan a Galilea, allí me veréis. Al servicio de esta vuelta a Galilea estoy y quiero estar, ofreciendo el pequeño testimonio de mi vida y mis escritos

 

Cadena humana contra las macrogranjas

Cadena humana en Quintanar del Rey contra la macrogranja cercana a su pozo de abastecimiento

  • El alcalde afirma que el Ayuntamiento «trabaja sin descanso» para frenar este proyecto, que se encuentra en el término municipal de Villanueva de la Jara

Cadena humana hasta el pozo de abastecimiento

(Cuenca) ha vuelto a concentrarse masivamente esta mañana para solicitar una vez más la paralización de la macrogranja que se está construyendo a 350 metros del pozo de agua de consumo humano que abastece a la población. En esta ocasión la marcha hasta la macrogranja se ha realizado en coche.

El alcalde, Martín Cebrián, ha recordado que este proyecto se encuentra en término municipal de Villanueva de la Jara y es precisamente a su Ayuntamiento al que solicita la paralización cautelar de las obras “hasta que nos den la oportunidad que no nos dieron en su día de poder presentar alegaciones al proyecto”.

El primer edil ha explicado que el Ayuntamiento no fue notificado sobre esta instalación y, además, ha destacado que en el informe de impacto ambiental no viene reflejada la existencia de este pozo de agua. “Por eso enviamos un escrito al Ayuntamiento hace doce días solicitando esta paralización y de momento no hemos tenido contestación”. Cebrián ha señalado que Quintanar del Rey “trabaja sin descanso” por la paralización del proyecto.

Cadena humana contra la macrogranja de Quintanar del Rey

Por su parte, el portavoz de la plataforma Stop Macrogranja Quintanar del Rey, Antonio Escribano, ha subrayado los “peligros” de esta instalación para la población por la contaminación de los acuíferos, por la contaminación ambiental -ya que la granja está a 3 kilómetros del casco urbano- y por el peligro que entraña para un pueblo agrícola como Quintanar que se contaminen las tierras y los cultivos.

Preguntado por si le preocupa la situación actual respecto a la COVID-19, el alcalde ha asegurado que los vecinos y vecinas de Quintanar están demostrando un comportamiento ejemplar en todas las actuaciones que se están llevando a cabo para protestar contra la macrogranja. Sin embargo, sí ha apelado a se siga esa responsabilidad porque faltan 15 días para el inicio de la vendimia y “no podemos permitirnos un brote y que nos confinen o que cierren la cooperativa y que la gente no pueda recolectar el trabajo de todo un año”.

 

Otra vida en el campo es posible

La ciudad ya no es para mí

Convivir en Horcajo de Santiago - Cuenca
Convivir en Horcajo de Santiago – Cuenca

La crisis del coronavirus está impulsando la búsqueda de alternativas lejos de las urbes densamente pobladas. Del Priorat a New Hampshire, seis ejemplos de que otra vida en el campo es posible

Ana Alfageme
Al cerrar la puerta de la calle, sorprendidos por el brusco embate del coronavirus, se abrieron otras expectativas. La vida, en pausa forzosa, se repensó. Mientras el apartamento se hacía más pequeño en el confinamiento —ya no bastaba para dormir, había que habitarlo— se barajaron prioridades. Para unos, la crisis ha empujado un proyecto que se demoraba, el de despertarse todos los días mirando las montañas. Para otros, la segunda residencia ha dejado de ser segunda. Alguien que había vivido en cinco metrópolis descubrió que 35 metros cuadrados en el pueblo de sus padres es su casa. Un golpe de timón cuya duración decidirá el incierto devenir de este tiempo. Cuando Marta Jiménez sale a pasear por la noche por su pueblo, Cercedilla, un enclave de veraneo clásico en la sierra de Madrid, todas las luces están encendidas. “Rara es la casa que está vacía. No queda nada en alquiler y la gente no pasará solo el verano, han rentado para todo el año”, dice. Es la propietaria de la inmobiliaria que lleva su nombre, M Jiménez. La poca oferta disponible se ha encarecido.Algo similar cuenta Óscar Nozal, un colega que dirige una agencia en Gijón y que es el coordinador de la Asociación de Inmobiliarias de Asturias. “Hemos tenido cifras de venta excelentes en junio. La psicosis de que haya otro brote ha hecho que la gente mueva ficha para tener buena calidad de vida, disponer de jardín, zonas espaciosas y poder reunirse al aire libre. Han sido segundas residencias o primeras. Hay gente que ha vendido su casa en Alicante para venir aquí, porque hay menos masificación. Pero se han caído ventas porque la propiedad no tenía acceso a Internet o buena comunicación”. La ubicación de la futura casa, asegura Nozal, es la variable que menos cuenta ahora para hacerla atractiva. Habrá, presumiblemente, un crecimiento del teletrabajo estable (hasta un 30% de los empleados podría desempeñarse a distancia, según el Banco de España). Asturias está recibiendo gente de todos los núcleos urbanos cercanos, pero también de Madrid y Barcelona.Ya no hay alquileres en Cercedilla (Comunidad de Madrid), y no solo para el verano

“No se puede hablar de un éxodo hacia el campo”, asegura por su parte el coordinador de la Federación de Asociaciones Inmobiliarias (FAI) José María Alfaro. Pero sí de una aspiración a disponer de un jardín, de ganar amplitud y espacio al aire libre. Durante los meses de confinamiento, en uno de los portales inmobiliarios más populares, Idealista, las 10 casas más visitadas fueron chalés con jardín, y áticos.

En Madrid se ve un movimiento por abandonar los pisos del centro, añade Alfaro. “Tiene mucho que ver con las posibilidades de teletrabajar”, asegura el directivo de la FAI, que agrupa a casi 900 agencias. En Idealista bajaron las búsquedas en las capitales de provincia durante el estado de alarma. Pero cuando se levantaron las restricciones por el coronavirus dejamos de soñar, dicen los números, y las ciudades retomaron protagonismo, aunque no se llegó a los niveles prepandemia. No obstante, comprar una vivienda en un municipio de menos de 5.000 habitantes es un 51,8% más barato que la media nacional, según la plataforma.

Eva Piqué | Falset (Tarragona): Vinos del Priorat y otros sueños

Londres, México, Madrid, México otra vez, Fráncfort, Barcelona. Cinco metrópolis en 12 años. Mucho avión. Una frenética vida de ejecutiva urbana consagrada al trabajo. Hasta marzo de 2020. Ahora Eva Piqué, 37 años, sigue al frente da delegación de México de una multinacional de headhunting. Pero su ventana es la ventana a su infancia, en Falset, el pueblo del Priorat donde habitan sus padres, que no llega a los 3.000 vecinos. Al otro lado de la ventana, ya no hay viñedos, como antes, sino avellanos y ese huerto donde crecen lechugas, pimientos y berenjenas de los que se abastece. Donde, por primera vez en su vida, plantó albahaca para hacer pesto, y también romero, y plantas que dan flores. A ella, que en su vida anterior, saltando de viaje en viaje, se le secaban hasta los cactus.

”Vine a ver a mis padres unos días antes del confinamiento. Con una maleta para cuatro días. Y me quedé cuatro meses”, recuerda. “Fue toda una revelación. Disfrutar de tiempo de calidad con mis padres, hacía mucho que no pasaba más de una semana allí. Reconectar con amistades, hacer otras. Me planteé muchas cosas y miré hacia dentro”. También hacia fuera. Así que decidió acondicionar la pequeña casa que había construido su padre hacía 30 años en una finca, algo que siempre había tenido en mente. “Allí íbamos a comer y a bañarnos cuando era pequeña. Mi abuelo era payés y he vendimiado desde que tengo uso de razón”.

Allí, en 35 metros cuadrados, en medio del campo, los días son más largos. Se despierta oyendo las cigarras. Su perro, Blau, se sorprende cuando escucha por la noche a los jabalíes. Ella se para a mirar las estrellas. “Me siento enraizada. Todo esto me da una enorme serenidad, ahora que en el trabajo estamos pasando por momentos difíciles”. Antes gastaba en ropa formal. Solía visitar las tiendas con frecuencia.

En pequeñas poblaciones, la vivienda es un 51,8% más barata

Ahora, que viste chanclas y un vestido, se ha comprado la cocina. Se ha asociado con un amigo para abrir un espacio al aire libre de degustación de vinos y comida de la zona. Servirán añadas difíciles de encontrar, de Dosterras, la bodega del amigo y otras. Otro sueño.

Elia Friegola | Santa Caterina dello Ionio (Calabria): Una elección de cambio con vistas al mar

La mudanza inquietó a sus padres, preocupados por lo que dejaba atrás. Y también molestó a una serpiente, con la que tuvo que disputarse el territorio: ella había construido su madriguera allí donde él pretendía empezar a aparcar su coche. Pero, tranquilizada su familia y ganada la pelea, ahora, 658 kilómetros más al sur, Elia Fregola asegura que se siente feliz.

Antes, le rodeaba su Roma natal: 2,8 millones de habitantes, belleza abrumadora y caos. Hoy, a ratos, le visita un ratoncito. Sus vecinos son dos árboles colosales, que dominan las ruinas de edificios abandonados. La casa de Fregola también está vacía, de momento. En septiembre empezarán las obras para reconvertir los escombros que adquirió en el casco antiguo de Santa Caterina dello Ionio (Calabria) en su nuevo hogar. “Compras una elección de vida”, sostiene. Cuando se instale —”en tres meses”, espera—, sumará uno más a los 2.194 residentes del pueblo, enclaustrado en las montañas pero a un paso del mar, un orgullo paisajístico del que presume toda Calabria.

Mientras, alquila una vivienda en la otra parte del pueblo, pegada al litoral. Aunque todas sus cosas ya están con él: la ropa de invierno, la guitarra, el imprescindible ordenador: “La sensación del primer día fue maravillosa. No llegaba, como siempre, para pasar un mes en verano, sino para quedarme”. Con vista al mar, Fregola saborea el enésimo cambio. Otras veces le empujó su sed de aventuras. Ahora, tiene mucho que ver la covid-19.

Llevaba 33 años y una vida asentada en la capital. Estudió formación y desarrollo de recursos humanos, se marchó a aprender inglés a Malta y a la vuelta, en plena “depresión poserasmus”, convirtió una ocurrencia en su futuro. Lo bautizó A cena con l’inglese porque, al fin y al cabo, eso era: cocinaba, compraba bebidas y reunía invitados obligados a hablar exclusivamente en ese idioma. Poco a poco, la asistencia fue creciendo, al igual que su currículo: empezó a dar clases online de inglés, fue reclutado como profesor universitario y consultor. En medio, se concedió un año sabático entre Australia y California. Hasta el coronavirus.

“En una semana, mi plan voló por los aires. La facturación bajó a cero. Trasladé lo que pude a Internet, y aguanté. Desde mayo, está todo parado. Aunque el reto llegará en septiembre”, relata. Para su trabajo planea mantener una cena al mes, en Roma, y llevar el resto de la actividad online, desde Santa Caterina dello Ionio. Y, sobre todo, para su vida. Ahora, el hospital más cercano dista media hora en coche. Para ir a supermercados o farmacias, también hay que bajar hasta la costa. Y la conexión a veces se pone caprichosa: “Hay que tener un plan A, B, C…”. Sin embargo, Fregola dice que, con la compra en Internet y la autopista ya por fin terminada, no se siente lejos de nada: “De mi casa a Trastevere, en Roma, tardaba una hora. Aquí, en el mismo tiempo, puedo visitar decenas de pueblos, salir con la bici o hacer buceo. Antes no sabía ni quiénes eran mis vecinos. Ahora, una señora me regala tres veces a la semana huevos o ensalada”. Por TOMMASO KOCH

Laura Martínez | Londonderry (New Hampshire): De Manhattan a Ítaca

Para Laura Martínez, la gran ciudad de Nueva York dejó de tener sentido con la llegada de la pandemia. La luminosa vida de la Gran Manzana se apagó. Teatros y bares bajaron las persianas, mientras los números de muertos y contagios no paraban de crecer. La angustia era asfixiante. “Mi vida era estar encerrada en el departamento en Manhattan. Salíamos con pánico al supermercado, vivimos en un edificio y solo estábamos pensando en que nos íbamos a contagiar”, cuenta. Laura y Pierre estuvieron presos por el estado de alarma durante dos meses. “Algún colega de mi novio murió y tuvimos nuestro primer funeral por Zoom. Abril y mayo fueron meses terribles”. Así que la periodista mexicana y el profesor universitario francés hicieron las maletas y partieron hacía el norte del Estado de Nueva York.

La primera parada fue en Groton, a las afueras de Ithaca, en la región de los Lagos Finger, cerca de la frontera con Canadá. El verde del campo les devolvió la vida y volvieron a respirar. “Tuvimos paz mental”, recuerda Laura. Allí alquilaron una casa y volvieron a disfrutar de los pequeños placeres: comer y beber. La mexicana comenzó a subir fotos a su cuenta de Instagram con valles verdes, lagos y pequeños detalles, como un cesto de fresas comprado a una comunidad amish. “Hay más espacio y la gente es súper disciplinada, no sé si era un asunto de esa zona, pero seguían las recomendaciones mejor que en la ciudad”, recuerda.

Ambos continuaron trabajando desde casa, pero se olvidaron de las prisas. Recuperaron la salud y el buen sueño. Después de un mes se mudaron a otra casa en Corning, en el norte del Estado de Nueva York, y pasado el segundo mes decidieron explorar Vermont y se hospedaron unos días en una villa en Londonderry (New Hampshire), con modestas vistas a un pequeño lago. No necesitaban más. En toda la travesía, han vuelto un par de veces a la ciudad de Nueva York para hacer algunos recados, pero cada vez están más convencidos de que la vida plena está fuera de Manhattan. “En el futuro, no me veo en la ciudad”, reconoce la mexicana, que ha vivido casi 20 años en Nueva York. Por SONIA CORONA

José Ángel Moreno | Cercedilla (Comunidad de Madrid): El rock de mudarse a la sierra

Todos los días, a eso de las ocho de la tarde, José Ángel Moreno se sienta en la tumbona con una cerveza artesana y la música envolviéndole desde los altavoces del jardín. “Ese es el momento perfecto, con un perfecto efecto estéreo, que marca el final del día”, gesticula este hombre en pantalón tejano corto y zapatillas de patear monte en el porche de su casa. Parece un guía de montaña con el rostro marcado por el sol. Sobre el mantel de hule hay un vaso con un café solo. A su espalda se extiende el Pico de la Golondrina, Navacerrada y… Madrid. A 57 kilómetros de Cercedilla, queda muy lejos.

José Ángel, 51 años, da soporte tecnológico a 5.000 trabajadores de AENA, pero sobre todo es un rockero colgado de Radio 3. En ese instante en el que puede sonar acid jazz o cualquier grupo independiente, contempla los gigantescos setos que plantó el padre hace 40 años, ahora esculpidos por él; la piscina, los pájaros que, desde el confinamiento, se atreven a posarse en el césped que recorta. Sí, no se ha equivocado.

Esa ceremonia cotidiana le reafirma en su decisión de mudarse a la casa en la que pasó los veranos de su infancia. ”La crisis de la covid-19 ha sido una oportunidad para hacer algo que venía queriendo hacer. He nacido y soy muy de Madrid, he vivido en muchos barrios, Vallecas, La Prospe, Carabanchel, pero no sé si es que voy cumpliendo años, o es la masificación, y la contaminación, la cuestión es que quería mudarme”. Trabajaba desde casa días antes del estado de alarma y decidió, de acuerdo con su expareja, que se llevaría a sus hijos adolescentes al pueblo. “La madre convive con la abuela y eso conllevaba un riesgo”.

Así comenzó la rutina de adaptar esta casa de veraneo modesta, con tejado de pizarra a dos aguas y cuatro pequeñas habitaciones. Arañó un despacho en una parte del garaje, se compró una silla de gamer e instaló fibra. Revisó la calefacción. Colocó una cámara de vigilancia. Paralelamente, organizaba la compra y la comida de los tres. Ya lleva cinco meses con su nueva vida. Sigue con la mudanza. Conserva su piso de alquiler en Carabanchel por si acaso falla algo, pero confía en dejar atrás Madrid y acostarse mirando al monte. Madruga para salir con la bici o dar un paseo y luego se sienta a trabajar. Aún tiene un escritorio mínimo, pegado a una consola antigua de salón de juegos a la que le está metiendo en las tripas un ordenador con todos los videojuegos que existen. Un par de días a la semana baja a Madrid, a su oficina.

Sophie | Oise (Francia): Adiós al ruido e individualismo

Lo de dejar la ciudad y los apartamentos minúsculos a precios exorbitantes en calles ruidosas por una vida más tranquila en el campo es algo que se han planteado muchos parisinos después de interminables semanas de confinamiento. Sophie no quiso que fuera un mero sueño. “Me di un mes para irme de París y lo hice en tres semanas”, cuenta esta ya exparisina por teléfono desde su nuevo hogar, en una pequeña localidad en el departamento de Oise, al norte de la capital francesa.

Ante el miedo un nuevo brote, se busca la calidad de vida

Aunque vivir en París fue algo que deseó toda su vida y que consiguió por fin al acabar sus estudios, en 2003, esta francesa de 38 años, madre soltera de un niño de siete y que trabaja como formadora en una asociación, asegura que no se arrepiente del paso dado. En la capital llevaba siete años residiendo en una vivienda social en el noreste de la ciudad, a un precio subvencionado, sí, pero con ruidos que cada vez se le hacían más insoportables. Si lograr la adjudicación de uno de estos codiciados pisos ya es difícil, mudarse a otro es misión casi imposible. Sophie llevaba seis años esperando y todavía no había recibido respuesta. Claro que podría haber buscado en el mercado privado de alquiler, pero los precios en una de las ciudades más caras de Europa lo hacían casi imposible. Por la vivienda de 70 metros cuadrados con balcón que ha encontrado sin problemas a una hora de París, en la capital pagaría el triple. Y la calma que ha ganado, asegura, no tiene precio.

Cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, decretó el confinamiento nacional, Sophie no dudó. Un amigo tenía un piso en un pueblo en Oise y decidió mudarse con su hijo. Cuando regresó a París, tres meses después, todo le irritaba. “Venía de un lugar súper tranquilo, donde la gente era respetuosa con las consignas sanitarias y todos estábamos en modo solidario, y llego a París, donde hay solidaridad cero, solo individualismo y ruido… era insoportable. El confinamiento me abrió los ojos sobre el hecho de que es posible vivir de otra manera”.

Es consciente de que la tranquilidad ganada tiene un coste: aunque ha pedido teletrabajar dos días, todavía tendrá que viajar el resto de la semana a la ciudad. Antes vivía a 15 minutos a pie, ahora deberá conducir —ha tenido que pedir un préstamo para comprarse un coche de segunda mano— hasta la estación, coger un tren regional hasta la capital y finalmente el metro. “Una hora de ida y otra de vuelta”, calcula. Y luego está la imbatible oferta de ocio y cultura que tiene una ciudad como París. “Es un precio a pagar, sí, pero a cambio tengo un gran apartamento y una calidad de vida completamente diferente”, replica. En su voz no hay ni sombra de duda. Por SILVIA AYUSO

Miguel Ángel del Arco | La Vega de Granada: Un ecologista de letras

“Estos lugares, según tu estado de ánimo, tus fuerzas, tus ilusiones o los amigos y amigas, pueden convertirse en un pozo o, incluso, en un cementerio. O, también, se puede seguir siendo ciudadano del mundo’. Así decía Severo Ochoa, y añadía: ‘Pero mis raíces están aquí”.

Esto escribe el juez jubilado y editor Miguel Ángel del Arco. Enraizado desde hace meses en un molino restaurado de la Vega de Granada, entre Fuentevaqueros y Valderrubio, las dos casas de Federico García Lorca.

Su segunda residencia ha dejado de serlo y ya no tiene otra. Vivir en el campo, dice, es una tradición social y literaria. Y él la ha seguido. “Ya Horacio glosaba la vida campestre, y en Menosprecio de corte y alabanza de aldea, Fray Antonio de Guevara también lo hacía”. Ecologistas avanzados, dice, como Juan Labrador, protagonista de El villano en su rincón.

Su trajín intelectual —es el fundador de la editorial académica Comares, que ahora dirige su hija— nunca ha sido tan fructífero. “Estoy leyendo como no he leído nunca”, proclama, de la mano estos días de don Ramón María del Valle Inclán y Benito Pérez Galdós. También escribe el tercer tomo de sus memorias de juez perseguidor de corruptelas y el primero de sus más de treinta años como editor. El confinamiento le sorprendió allí, con un caballo de raza española y dos perros. El calor llegó sin más ropa que la de montar, pero nunca volvió a su piso de la ciudad. Ya no lo tiene en alquiler. “Cultivo unos cuantos frutales para que se los coman los pájaros e intento que no me coma el jardín, el campo es muy duro”.

Es, dice, “el abogado de los pobres”, al que acuden los agricultores para consultarle sus peleas y le pagan con espárragos recién cortados. “Y me voy convirtiendo en un cocinero presentable”. Allá van y vienen los hijos, el nieto y los amigos, a esta estancia que es pura acequia. Y él también, haciéndose kilómetros por la Vega