Vida religiosa y sinodalidad

Vida religiosa y sinodalidad: mística y profetismo 

 El inicio del camino del Sínodo 2021-2023 “por una Iglesia comunión, participación y misión” ha estado precedido por un signo esperanzador. A través de una carta dirigida a la vida monástica y contemplativa, el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, reconoce que en un tiempo tan decisivo para la Iglesia, los monjes y las monjas enriquecen a toda la comunidad eclesial con su “preciosa vocación” y, en este sentido, son “custodios y testigos de realidades fundamentales para el proceso sinodal que el Santo Padre nos invita a realizar”. 

En su misiva, el cardenal Grech destaca tres elementos constitutivos de la Vida Consagrada que, a su vez, son inherentes al itinerario sinodal: la escucha, la conversión y la comunión. Estas tres ‘columnas de la sinodalidad’ están atravesadas por la ‘viga de amarre’ de la oración. De ahí el pedido del secretario del Sínodo a los religiosos y religiosas para que también sean los custodio de la oración, trasladando al proceso sinodal el recurrente pedido del papa Francisco: “¡Recen por mí!”. 

En su camino de revitalización, la Vida Consagrada ha apostado por una renovada pasión por Jesucristo y por la humanidad, asumida desde la riqueza de los carismas y a la luz de la Palabra de Dios, para responder al llamado perenne a optar por los más pobres y excluidos de la sociedad. Su compromiso se comprende en categorías de mística y profetismo, dos pulmones necesarios para la sinodalidad, para oxigenar este “caminar juntos” con la intención de involucrar a todos los bautizados e incluir a los niveles de la vida de la Iglesia desde la riqueza de cada vocación. 

Contemplación y escucha 

Con el pulmón de la mística, la Vida Consagrada acude a las fuentes del Evangelio y apela a sus orígenes, para reconocer que el Señor está presente en la historia, en medio del Pueblo Santo de Dios, y nos anima a buscar su voluntad en un clima de oración, contemplación y escucha sincera de las mociones del Espíritu. 

Jueves RD: En el camino sinodal

Rafael Luciani: “La Iglesia no puede aprender por sí misma: hay que buscar el encuentro con quienes están en los márgenes” 

Consuelo Vélez: “Es una gran oportunidad para que el laicado tome la palabra y pueda decir lo que realmente siente, sueña, porque en la medida que uno pone palabras a sus sueños, los empuja” 

Sebastián Mora: “Este sínodo es una excelente oportunidad para que la Iglesia coja las alforjas y salga al mundo” 

Vicente Jiménez Zamora: “La consulta es el método, el camino es la participación y la meta es el discernimiento. Todos tenemos que escucharnos unos a otros. La iglesia es todo el pueblo de Dios pero vertebrado, armonizado” 

15.10.2021 Jordi Pacheco 

“Caminar juntos, como dice la etimología de la palabra, es algo que ha hecho siempre la Iglesia desde sus inicios; es una tradición venerable en la institución y el papa Francisco le ha dado un sentido nuevo, dando paso a la participación de todo el pueblo de Dios. Una gran aventura para hacer una iglesia más viva, misionera y evangelizadora”. Así se pronunciaba Vicente Jiménez Zamora, al inicio de la vigésimo octava edición de los Jueves de Religión Digital. 

Tras la reciente apertura oficial del Sínodo en Roma, y a escasos días del arranque de la fase diocesana del camino sinodal, el debate de RD reunió el pasado 14 de octubre al arzobispo emérito de Zaragoza y coordinador del equipo sinodal de la CEE y otros protagonistas de los debates de este “caminar juntos” con el propósito de desentrañar parte de los interrogantes que plantea el proceso sinodal.  

Los demás participantes del debate moderado, como es habitual por Jesús Bastante, fueron la teóloga y bloguera de RD Consuelo Vélez; el teólogo y miembro de la Comisión Teológica del Sínodo, Rafael Luciani; y el profesor de Comillas y ex secretario general de Cáritas, Sebastián Mora.  

Transformarlo todo 

“Sueño con una Iglesia misionera capaz de transformarlo todo: lenguajes, costumbres, formas de entender para poder evangelizar el mundo. Estamos en un momento de Kairós en el que cada cual, con su experiencia y conocimiento, tiene que empujar para poner en marcha este sueño”, subrayó Sebastián Mora. 

Para el teólogo venezolano Rafael Luciani, la expectativa generada por este camino sinodal inaugurado por el papa Francisco durante el pasado fin de semana es alta. “Se trata de algo nuevo que no tiene comparación, este sínodo es un proceso de transición hacia un nuevo modo de proceder, lo cual implica una manera completamente renovada de asumir la eclesiología del pueblo de dios con el concilio. Es algo nuevo para obispos y sus diócesis, las parroquias, comunidades y familias y el gran reto es cómo nos podemos involucrar. La sociedad reclama cambios a la Iglesia y hay que estar abiertos a la escucha”.   

Uno de los retos que se perfilan para la consumación del camino sinodal es cómo hacer frente a las divisiones y asumir la diversidad asumiendo la existencia de conflictos. Para Consuelo Vélez, la respuesta está en el laicado. “Llegó la hora de los laicos; es una gran oportunidad para que el laicado tome la palabra y pueda decir lo que realmente siente, sueña, porque en la medida que uno pone palabras a sus sueños, los empuja”, enfatizó, desde Colombia, la teóloga.  

El coordinador del equipo sinodal de la CEE también opina que “es la hora de todo el pueblo pero sobre todo de los laicos”. “Queremos que el arranque de este sínodo en las Iglesias y diócesis sea un acontecimiento de todo el pueblo de Dios. Por eso hemos creado  desde la CEE una página con multitud de materiales para que esto pueda hacerse efectivo. Estamos a disposición de todas las diócesis para ayudar a que esto tenga el empuje necesario y que podamos implicar a todos y todas, no solo a los de siempre. Queremos caminar todos juntos desde el principio, que todo el mundo se sienta concernido”.  

Para Rafael Luciani un signo muy positivo y que da esperanza es que se quiere hacer la cultura del consenso eclesial. Esto, asegura, se ha hablado en estos días en Roma. “Tenemos que hablar, expresar puntos de vista e intentar buscar convergencia. No solo en la secretaría del sínodo. Esta práctica está reflejada en el documento preparatorio, que impele a todos y todas en igualdad de condiciones como bautizados. Si no se dan estas relaciones de completarnos los unos a los otros, entonces estamos en una Iglesia ajena a los tiempos, tenemos que aprender y reaprender lo que significa ser Iglesia”. 

“Sueño con una Iglesia pobre y para los pobres”  

Sebastián Mora apuntó al que, tal vez, es uno de los retos más apremiantes para la Iglesia: “Como iglesia no nos podemos permitir dejar fuera a quienes están en la cuneta de la vida. Incluir al laicado es fundamental y esencial. Pero en un contexto pandémico, o post pandémico, que está dejando a tanta gente fuera, todo el esfuerzo sinodal tiene que tener en cuenta a las personas que habitualmente no se las deja hablar. Tenemos que trabajar para escuchar realmente a estas personas y darles voz”, remarcó. 

“También sueño en iglesia samaritana y solidaria con los pobres, ejemplo paradigmático para nosotros. La Iglesia de la cercanía, de la proximidad para con todos los hombres y mujeres, los que están cerca y los que están lejos”, agregó Vicente Jiménez en la misma línea. 

Para Rafael Luciani el informe Sauvé que tanto revuelo ha provocado durante los últimos días en la Iglesia de Francia, en la medida en que es una Invitación a que todas las iglesias locales hagan este camino, da la medida de la imperiosa necesidad de cambiar el modelo institucional. “No es un sínodo sobre un tema sino sobre la Iglesia, su identidad, su misión en este tercer milenio. Pablo VI dijo algo muy claro en Vaticano II: ‘El deber de la Iglesia es buscar forma más completa de ser y vivir’. Eso es la sinodalidad. En contexto de crisis institucional el sínodo es instrumento de renovación”, detalló el teólogo. 

Consuelo Vélez llamó a superar el formalismo que, a menudo, impide que “se cumpla lo que está mandado a hacer”. “En las parroquias esta experiencia sinodal no ha de ser para que nos juntemos los de siempre sino para ver de qué manera seremos capaces de crear otras formas de convocar, que no sea una cosa formal, que nos hagamos preguntas hondas y en serio”, aseveró Vélez en tono autocrítico. “Veo difícil revertir lo que considero un exceso de formalismo; las parroquias no tienen poder de convocatoria y hay que evitar el peligro de convocarnos de nuevo los mismos para hacer lo mismo. Por eso considero que los sacerdotes deberían sentarse a escuchar a los laicos. Si la cosa viene de arriba para abajo, esto no tiene mucho futuro”.  

“La iglesia carece de esa cultura cívica de la participación que es la sinodalidad, y este proceso que ahora se pone en marcha es especialmente difícil cuando no existe en la institución esta cultura previa de la participación. Tenemos que aprender a participar, y eso se aprende participando. ¿Cómo llegar al consenso si siempre nos han dado el consenso hecho, la verdad construida? Es un esfuerzo ingente sobre la cultura participativa. En este sentido, el sínodo ha de ser aprovechado para que sea un lugar de aprendizaje”, advirtió el profesor de Comillas.  

Iglesia hacia el encuentro 

Una Iglesia pluriforme es lo que propone Vicente Jiménez Zamora. Y para ello, sostiene, “la consulta es el método, el camino es la participación y la meta es el discernimiento”. “Todos tenemos que escucharnos unos a otros. La iglesia es pueblo de Dios pero vertebrado, armonizado. Antes que un papa u obispo, uno es cristiano. Este sínodo nos va a ayudar a todos en este camino de conversión”, aseguró el sacerdote nacido en la provincia de Soria.  

Las reflexiones de Luciani fueron en la misma dirección: “La iglesia no puede aprender de sí misma por sí misma si está sola en una burbuja, se trata de hacer una salida que propicie el encuentro con quienes están en los márgenes. La sinodalidad nos cambia en lo cotidiano, en la relación con el otro, en el cara a cara. Se insistió en ello durante la apertura del Sínodo: no se trata sólo de consultar a los bautizados”.   

“Estamos en un momento que va a marcar un antes y un después, pero todo dependerá de la manera como nos involucremossi somos sinceros y transparentes. No es sólo una organización que se reestructura, sino mucho más. Hemos de ser honestos para comprender que nuestro seguimiento a Jesus debe estar en el centro de este discernimiento para que la Iglesia pueda cambiar”, agregó el teólogo.  

Durante el tradicional minuto de oro con que se cierran todos los Jueves de RD, Consuelo Vélez exhortó a no dejar pasar la gran oportunidad que plantea este momento histórico. “No nos cansemos de intentarlo, de todo intento algo queda, en nuestra historia ha habido avances y retrocesos, pero seguimos caminando”

Arranca el camino sinodal en las iglesias particulares

 

El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre 

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgia proponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo 

El objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados 

17.10.2021 

(CONFER); El camino sinodal fue inaugurado por el Papa en el Vaticano el pasado fin de semana, 9 y 10 de octubre, y en las iglesias particulares arrancará este domingo, 17 de octubre. El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, celebrará a las 19:00 horas una Misa solemne en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. En una carta, el purpurado anima a participar en esta ceremonia a todo el clero, así como a los miembros de la vida consagrada y a los laicos. 

La Comisión Diocesana para el Sínodo y la Delegación Episcopal de Liturgiaproponen a las parroquias y lugares de culto unirse a esta intención a través de la oración universal y de la oración al Espíritu Santo. Ambos elementos pueden incluirse en la celebración habitual de la Eucaristía del domingo XXIX del tiempo ordinario. 

El documento hecho público por la Secretaría del Sínodo con motivo de esta XVI Asamblea General Ordinaria explica que «el objetivo de esta fase es la consulta al pueblo de Dios para que el proceso sinodal se realice en la escucha de la totalidad de los bautizados». Se ha enviado un documento preparatorio, un cuestionario y un vademécum con propuestas para realizar la consulta, que estará abierta a los alejados de la Iglesia o de la fe y a aquellos que tienen otras confesiones cristianas o que confiesan otras religiones. 

La fase de discernimiento diocesano culminará con una reunión presinodal y sus conclusiones se enviarán a la Conferencia Episcopal Española, donde los obispos, reunidos en Asamblea, realizarán una síntesis con las aportaciones de las diferentes diócesis para enviar a la Secretaría del Sínodo antes de abril de 2022. 

Coneste material, procedente de todas las iglesias particulares de todo el mundo, se elaborará un instrumentum laboris que será publicado en septiembre de 2022 y que será enviado a las iglesias particulares para trabajar la segunda fase del Sínodo: la continental

La fase continental, que durará hasta marzo de 2023, tiene como objetivo que las conferencias continentales dialoguen sobre el instrumentum laboris, para realizar un discernimiento, teniendo en cuenta las particularidades culturales de cada continente

Por último, con las reflexiones aportadas se redactará un documento final que se enviará a la Secretaría del Sínodo para que elabore un nuevo instrumentum laboris de cara a la Asamblea Sinodal universal que tendrá lugar en Roma en octubre de 2023

El protagonista del Sínodo de la Sinodalidad

 

por Isabel Corpas 

Se inauguró este fin de semana en Roma la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos –el Sínodo de la Sinodalidad– y el próximo 17 será la inauguración a nivel mundial en todas las diócesis. Es la Iglesia en camino que toma aire –propiamente se llena de Espíritu Santo– para iniciar una nueva etapa del camino eclesial que, como invitó Francisco en su homilía de la misa inaugural, se proyecta como camino de encuentro, de escucha y de discernimiento

Una nueva etapa en el camino eclesial 

Digo nueva etapa porque el caminar de la Iglesia, desde Jerusalén hasta nuestros días, ha estado jalonado por reuniones regionales y ecuménicas de obispos. Nueva, porque se dibuja como una etapa diferente de las anteriores, como quiera que en las periferias de la Iglesia hemos empezado a sentir que no somos únicamente espectadores y destinatarios de las decisiones de los obispos y que, como invitó Francisco en la misa inaugural “al dar inicio al itinerario sinodal, todos –el Papa, los obispos, los sacerdotes, las religiosas y los religiosos, las hermanas y los hermanos laicos–” estamos invitadas e invitados a participar. Y es nueva esta etapa porque son nuevas la interpretación y la praxis de la sinodalidad planteadas por Francisco. 

En cuanto a la praxis de la sinodalidad, pocos meses después de su elección comentó que “es tiempo de cambiar la metodología del Sínodo, porque la actual me parece estática” (Entrevista con Antonio Spadaro. La Civiltà cattolica, 2013), e introdujo un primer cambio, para ampliar la consulta, convocando el Sínodo de la Familia 2014-2015 en dos momentos y a lo largo de dos años. 

Amplió una vez más la consulta para escuchar las voces de los jóvenes en la siguiente Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en 2017, y aún más todavía en la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos de 2019 en cuya preparación y desarrollo fue novedosa la amplia escucha sinodal y la amplia participación de líderes indígenas y agentes de pastoral, entre quienes se contaban numerosas mujeres. 

Más que una encuesta 

Y el actual camino sinodal también ofrece como novedad que “se han previsto tres fases, que se realizarán entre octubre de 2021 y octubre de 2023”, dijo recientemente Francisco en su encuentro con los fieles de la diócesis de Roma y subrayó: “Este itinerario ha sido pensado como dinamismo de escucha recíproca que se llevará a cabo en todos los niveles de la Iglesia, con la participación de todo el pueblo de Dios. El cardenal vicario y los obispos auxiliares deben escucharse, los sacerdotes deben escucharse, los religiosos deben escucharse, los laicos deben escucharse. Y además, todos escucharse unos a otros. No se trata de recoger opiniones, no. No es una encuesta; se trata de escuchar al Espíritu Santo”. 

Esta novedad en la praxis ha estado acompañada por la novedad de la interpretación de la sinodalidad: en su discurso del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos (2015) recordó “que el Pueblo de Dios está constituido por todos los bautizados” y que “el sensus fidei impide separar rígidamente entre Ecclesia docens y Ecclesia dicens”, como también que “una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar ‘es más que oír’ (EG 171). Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo”. 

El protagonismo del Espíritu Santo 

Tanto la praxis como la interpretación de la sinodalidad planteadas por Francisco destacan el protagonismo del Espíritu Santo. Y así lo reafirmó en el discurso inicial del proceso sinodal –“el protagonista del Sínodo es el Espíritu Santo. Si no está el Espíritu, no habrá Sínodo”– en el que sus palabras se hicieron oración y como prolongación de la tradicional plegaria inaugural Adsumus Sancte Spiritus: “Queridos hermanos y hermanas, que este Sínodo sea un tiempo habitado por el Espíritu. Porque tenemos necesidad del Espíritu, del aliento siempre nuevo de Dios, que libera de toda cerrazón, revive lo que está muerto, desata las cadenas y difunde la alegría, nos guía hacia donde Dios quiere, y no hacia donde nos llevarían nuestras ideas y nuestros gustos personales”. 

Mons Lozano: Hay que ejercer la sinodalidad de hecho

Moneñor Lozano: “El clericalismo es un impedimento a la construcción sinodal” 

Mons Lozano

Los aportes desde América Latina al proceso de preparación del sínodo sobre sinodalidad pueden contemplarse a partir de dos dimensiones: la reflexión teológico-pastoral y de la puesta en práctica de la sinodalidad como escucha, diálogo y participación 

Lo afirmó monseñor Jorge Lozano, Secretario General del CELAM y obispo de San Juan, Argentina en entrevista 

El proceso de escucha a individuos, comunidades, instituciones y asociaciones ha incluido a más de sesenta mil personas, y uno de los núcleos preocupantes es cómo logramos ser una Iglesia en salida 

Otro tema, expresó el obispo de San Juan es el tema del clericalismo, que muestra “una Iglesia demasiado dependiente del ministerio ordenado y con poco espacio de participación para los laicos” 

Monseñor Lozano puso en evidencia la necesidad de potenciar una Iglesia en salida, una “Iglesia en la que estemos incluidos todos (…) Esto es obra del Espíritu Santo”, afirmó 

“El hecho de ser Pueblo de Dios nos tiene que hacer superar la mentalidad de ser clanes (…) y el ser Pueblo lo facilita el hecho de ser bautizados en el mismo Espíritu” 

Por | Manuel Cubías 

(Vatican News).- Monseñor Jorge Lozano, Secretario General del CELAM y obispo de San Juan, Argentina, participa en la apertura del camino sinodal que tiene lugar en Roma del 9 al 12 de octubre

El aporte de la Iglesia latinoamericana al camino sinodal se puede contemplar desde dos dimensiones: primero, la reflexión teológico-pastoral para la realización de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe y sobre “el modo de vivir nuestra pertenencia a la Iglesia”. En segundo lugar, la dimensión de la “puesta en práctica” de esta reflexión, que va más allá de “hablar sobre sinodalidad, sino de ejercerla de hecho, este tiempo de escucha, de diálogos, de encuentros ha sido un tiempo muy rico de participación de todos los miembros del pueblo de Dios”. 

La escucha, un aporte desde América Latina 

El proceso de escucha a individuos, comunidades, instituciones y asociaciones ha incluido a más de sesenta mil personas. Uno de los temas que preocupan a la Iglesia en América Latina y que está recogido en la “Síntesis”, afirma monseñor Lozano es “la dimensión misionera de la vida de la fe (…) uno de los núcleos preocupantes es cómo logramos ser una Iglesia en salida”. 

Otro tema, expresó el obispo de San Juan es el tema del clericalismo, que muestra “una Iglesia demasiado dependiente del ministerio ordenado y con poco espacio de participación para los laicos”. 

Otra preocupación es el tema ambiental, “el cuidado de la casa común (…) que está presente en Querida Amazonia y que está generando en el continente una conciencia muy importante de los atropellos que hay hacia el cuidado de la naturaleza”. 

“Lo que tiene que ver con la democracia, afirma Lozano, es otro tema. “El estilo de convivencia entre nuestros pueblos, como la necesidad de un fortalecimiento de las estructuras sociales y políticas y la defensa y promoción de los Derechos Humanos. 

Estructuras más ágiles para construir la sinodalidad 

El Secretario General del CELAM subrayó que la renovación de esta institución y la creación de otras como la CEAMA, buscan potenciar la sinodalidad en América Latina, pero también buscan contar con estructuras más ágiles que cuenten con laicos, religiosos y religiosas que sean expresión de la diversidad de vocaciones del Pueblo de Dios y que permitan “lograr una mirada más abarcativa de la realidad”. 

Unidad y diversidad obra del Espíritu Santo. Superar la mentalidad de ser clanes 

Monseñor Lozano puso en evidencia la necesidad de potenciar una Iglesia en salida, una “Iglesia en la que estemos incluidos todos (…) Esto es obra del Espíritu Santo”, afirmó. 

La diversidad de idiomas, de colores de piel, de modos de vestirse, de cómo el Evangelio se encarna en cada cultura. El Concilio Vaticano II recoge que la universalidad y la diversidad con obra del mismo Espíritu, “que suscita diversidad de carismas y que al mismo tiempo obra la comunión”. 

El hecho de ser Pueblo de Dios nos tiene que hacer superar la mentalidad de ser clanes (…) y el ser Pueblo lo facilita el hecho de ser bautizados en el mismo Espíritu”, afirmó el prelado argentino quien subrayó: “Es un desafío para que todos se sientan interpelados y todos podamos asumir este llamado de Jesús de ir a todos los pueblos a anunciar la Buena Noticia”. 

Desafíos para construir una Iglesia más participativa, más inclusiva 

El obispo de San Juan enumeró algunos desafíos muy actuales: el marcado individualismo; la autorreferencialidad; la idea de “sálvese quien pueda”; la pobreza; la exclusión social y el peligro de la exclusión religiosa; el exceso de información, “que conspira contra el poder construir juntos, son algunos de los elementos que impiden construir unidad. 

Ante estos desafíos, Lozano cita al Papa Francisco, quien ha afirmado en numerosas ocasiones que “todos estamos en la misma barca”. Sólo desde la unidad en la diversidad, que es posible gracias al Espíritu Santo, es posible enfrentar los desafíos y superarlos 

¿Qué es el Sínodo 2023?

Qué es el Sínodo de 2023, por qué es novedoso y cómo se va a desarrollar 

Logo del Sínodo 2021-2023, ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ 

En octubre de 2023 se celebrará en el Vaticano la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, titulada ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’

La intención del papa Francisco es que la Iglesia entera participe en la búsqueda de métodos en pos de la sinodalidad, es decir, para conseguir que de manera real y efectiva todos los bautizados, Papa, obispos, sacerdotes, consagrados y laicos caminen juntos en comunión y fraternidad. 

Para garantizar que todos los creyentes puedan tomar parte en la reflexión, Francisco ha diseñado un novedoso itinerario que, en la práctica, significa que el Sínodo no es solo la Asamblea de octubre de 2023, sino un camino de dos años

Así que el Sínodo de 2023 en realidad comienza en octubre de 2021, y en él no participan solo los obispos, sino todo el Pueblo de Dios. 

A continuación compartimos 14 claves para comprender este camino sinodal en profundidad, su novedad y cómo se va a desarrollar: 

1. Qué es el Sínodo 

El Sínodo de los Obispos es un organismo consultivo creado por Pablo VI en el marco del Concilio Vaticano II, para pedir a obispos de todo el mundo que participen en el gobierno de la Iglesia, aconsejando al Papa sobre asuntos de interés para la Iglesia universal. 

Etimológicamente, la palabra “sínodo” deriva de los términos griegos syn (“juntos”) y hodos (“camino”), y expresa la idea de “caminar juntos”

2. Qué es el Sínodo de 2023 

En el año 2023, el Sínodo de los Obispos se reunirá en su XVI Asamblea General Ordinaria, para tratar el tema ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’, a convocatoria del papa Francisco. 

La fecha exacta de la Asamblea está por determinar, pero será en octubre, previsiblemente por una duración de 3 o 4 semanas, como suele ser habitual en los Sínodos. 

No obstante, se introduce una novedad: el Sínodo de 2023 no solo es la Asamblea de octubre de 2023, ese evento donde participan el Papa y los obispos, sino que es todo un proceso que involucra, además, al conjunto de los bautizados (sacerdotes, religiosos, laicos, hombres, mujeres, jóvenes, adultos…). 

3. Por qué se habla de ‘Sínodo 2021-2023’ 

En algunos sitios se habla de ‘Sínodo 2021-2023’ porque los trabajos preparatorios de la Asamblea comienzan en 2021, y el Papa quiere que toda la Iglesia universal participe en ellos, para lo cual ha diseñado un itinerario especial. 

La Asamblea de 2023 será la tercera fase del Sínodo, donde tomarán parte entre 200 y 250 padres sinodales. Antes, en 2021 y 2022, se celebrarán las fases de preparación donde habrán participado millones de personas. 

Así, el Sínodo 2021-2023 no solo es la Asamblea de octubre de 2023, ese evento donde participan el Papa y los obispos, sino que es todo un proceso que involucra, además, al conjunto del Pueblo de Dios. 

4. Cuál es el objetivo del Sínodo de 2023 

Al convocar esta reunión del Sínodo, el papa Francisco quiere que toda la Iglesia reflexione sobre la sinodalidad, un tema que él considera que es decisivo para la vida y la misión de la Iglesia. 

Cuando se conmemoraron los 50 años de la institución del Sínodo de los Obispos, se celebró un acto en Roma. El papa Francisco pronunció un discurso donde señaló: “El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra ‘Sínodo’. Caminar juntos –laicos, pastores, Obispo de Roma– es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica”. 

Y añadió: “Estoy convencido de que, en una Iglesia sinodal, también el ejercicio del primado petrino podrá recibir mayor luz. El Papa no está, por sí mismo, por encima de la Iglesia; sino dentro de ella como bautizado entre los bautizados y dentro del Colegio episcopal como obispo entre los obispos, llamado a la vez –como Sucesor del apóstol Pedro– a guiar a la Iglesia de Roma”. 

5. Qué tiene de novedoso el Sínodo de 2023 

El papa Francisco ha diseñado un itinerario sinodal que supone una modalidad inédita para preparar el camino hacia la Asamblea de 2023tanto por sus fases como por la implicación que pide a todos los bautizados

El objetivo es la escucha real y garantizar que todos los creyentes pueden participar de alguna manera en el proceso sinodal. 

Lo cierto es que en 2014 y 2015, el Vaticano envió un cuestionario a las Iglesias locales para que participaran en los dos Sínodos que se dedicaron a la familia. Pero en esta ocasión se aplicará una metodología que garantiza que esa consulta sea real y efectiva. 

El camino sinodal se articulará en tres fases: 

  • Fase diocesana: octubre 2021-abril 2022. 
  • Fase continental: septiembre 2022-marzo 2023. 
  • Fase de la Iglesia universal: octubre 2023. 

La fase diocesana y la fase continental darán lugar, por primera vez en la historia de los Sínodos, a dos Instrumentum laboris distintos, con los que se trabajará después en Asamblea sinodal. [LEER MÁS: Qué es el Instrumentum laboris]

6. Por qué hay dos Instrumentum laboris del Sínodo de 2023 

En el Sínodo de 2023 hay dos Instrumentum laboris que resultan de consultar a las Iglesias locales (fase diocesana) y a las Iglesias a nivel continentes o regiones (fase continental). 

Los dos Instrumentum laboris los elabora la Secretaría General Permanente del Sínodo: el primero estará publicado en septiembre de 2022 y el segundo se publicará en junio de 2023, y los dos textos se enviarán a los padres sinodales antes de la Asamblea de octubre de 2023. 

Ambos textos servirán para iniciar las discusiones de los miembros participantes y focalizar sus trabajos. 

7. Qué documentos se han publicado hasta ahora 

El 7 de septiembre de 2021, la Secretaría General del Sínodo publicó el Documento Preparatorio (lo que hasta ahora se conocía como Lineamenta) acompañado por un Vademécum (un manual “para la escucha y el discernimiento) y un cuestionario. El objetivo de esta documentación es proporcionar una metodología y facilitar la consulta y la participación de todos los creyentes en el ámbito de la Iglesia local. 

El Documento Preparatorio se ha enviado a todas las diócesis, Conferencias Episcopales, dicasterios de la Curia romana, Unión de Superiores Generales, Unión de Superioras Mayores, otras uniones y federaciones de Vida Consagrada, movimientos internacionales de laicos, Universidades y Facultades de Teología. 

Por una Iglesia plenamente participativa: arranca la consulta del Sínodo 

8. Qué dice el Documento Preparatorio del Sínodo de 2023 

El 7 de septiembre de 2021 se publicó el Documento Preparatorio que sirve para iniciar las consultas y trabajos de cara al Sínodo 2021-2023

El texto arranca con una premisa esencial: “La Iglesia de Dios es convocada en Sínodo”. Toda la Iglesia, no solo los obispos. 

La pregunta principal que plantea el texto es: “En una Iglesia sinodal, que anuncia el Evangelio, todos ‘caminan juntos’: ¿cómo se realiza hoy este caminar juntos en la propia Iglesia particular? ¿Qué pasos nos invita a dar el Espíritu para crecer en nuestro ‘caminar juntos’?”. 

El documento se articula en torno a cuatro puntos: La llamada a caminar juntos; Una Iglesia constitutivamente sinodal; En la escucha de las Escrituras; y La sinodalidad en acción: pistas para la consulta al Pueblo de Dios). 

LEER MÁS: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, documento preparatorio del Sínodo 

9. Cuándo comienza el Sínodo de 2023 

El camino hacia el Sínodo de 2023 comienza el 9 y 10 de octubre de 2021 en el Vaticano, con la apertura del Sínodo por parte del papa Francisco, en dos momentos. 

El sábado 9 de octubre, en la nueva Sala del Sínodo, Momento de reflexión para el inicio del camino sinodal: 

  • 8 h. Bienvenida. 
  • 9 h. Entronización y proclamación de la palabra de Dios (Ap 1,9-20) 
  • Meditación a cargo de P. Paul Béré, sj (Burkina Fasso) y Cristina Inogés Sanz (España). 
  • Discurso del papa Francisco. 
  • Saludo del Card. Jean Claude Hollerich, Relator General del Sínodo. 
  • Testimonios: una mujer joven de Sudáfrica, una religiosa de los Estados Unidos y un obispo de Corea, una familia de Australia, un sacerdote de Brasil y un líder de una comunidad religiosa de Francia. 
  • Mensaje del cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo. 
  • Introducción a los trabajos en grupos reducidos. 
  • 11 h. Pausa. 
  • 11:30 h. Talleres en grupos reducidos (por idiomas). 
  • 13:30 h. Fin de los trabajos. 

El domingo 10 de octubre, a las 10 h. en la Basílica de San Pedro, tendrá lugar la Santa Misa, presidida por el papa Francisco. 

El 17 de octubre el Sínodo se abrirá en las diócesis. Roma ha sugerido que la celebración de apertura sea una Eucaristía, pero ha indicado que también podría ser una Liturgia de la Palabra, una peregrinación, una oración para-litúrgica, etc., y ha elaborado un documento con varias ideas

Después, durante los dos años siguientes, tienen lugar la fase diocesana de consulta (2021-2022) y la fase continental (2022-2023). 

10. Cronología del camino sinodal para el Sínodo 2021-2023 

Así transcurrirá el camino sinodal en estos dos años: 

  • 7 de septiembre de 2021: la Secretaría General Permanente del Sínodo envía a las Iglesias particulares el Documento Preparatorio, para comenzar la fase diocesana. 
  • 9 y 10 de octubre en el Vaticano: apertura solemne del camino sinodal, a cargo del papa Francisco. 
  • 17 de octubre: apertura solemne del camino sinodal en las Iglesias locales, a cargo de cada obispo. 
  • Octubre de 2021-abril de 2022: fase diocesana: cada diócesis trabaja el Documento Preparatorio, las consultas terminan con una reunión presinodal y elevan sus conclusiones a la Conferencia Episcopal. A su vez, cada Conferencia Episcopal recopila todas las aportaciones y redacta un solo informe que manda a Roma antes de abril. 
  • Abril de 2022: la Secretaría General del Sínodo recibe las aportaciones de todas las Iglesias locales. 
  • Septiembre de 2022: la Secretaría General del Sínodo publica el primer Instrumentum laboris, fruto de las aportaciones de la fase diocesana. 
  • Septiembre de 2022-marzo de 2023: fase continental: organizadas en siete regiones, las Iglesias estudian el Instrumentum laboris y preparan sus propias conclusiones, que envían a Roma antes de marzo de 2023. 
  • Marzo de 2023: la Secretaría General del Sínodo recibe las contribuciones de todas las Iglesias a nivel continental o regional. 
  • Junio de 2023: la Secretaría General del Sínodo publica el segundo Instrumentum laboris, fruto de las aportaciones de la fase continental. 
  • Octubre de 2023: fase de Iglesia universal. Se celebra la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. 

11. Cómo será la fase diocesana del Sínodo de 2023 

La primera fase del Sínodo de 2023 es la fase diocesana y tiene lugar entre octubre de 2021 y abril de 2022, donde las Iglesias particulares y otras realidades eclesiales reflexionarán sobre el Documento Preparatorio, enviado por Roma para consultar la opinión del total de los creyentes. [LEER MÁS: Hoja de ruta preparada por el Vaticano para la fase diocesana] 

El Documento Preparatorio, acompañado por un Vademécum y un cuestionario, lo envía la Secretaría General Permanente del Sínodo a todas las diócesis, Conferencias Episcopales, dicasterios de la Curia romana, Unión de Superiores Generales, Unión de Superioras Mayores, otras uniones y federaciones de Vida Consagrada, movimientos internacionales de laicos, Universidades y Facultades de Teología. 

Cada obispo habrá nombrado, antes de octubre de 2021, un responsable o equipo diocesano para realizar la consulta sinodal, a través de órganos de participación que garanticen una consulta real y eficaz. Esta consulta terminará con una reunión presinodal, que será el momento culminante del discernimiento diocesano. 

Al terminar la fase diocesana, cada diócesis enviará sus conclusiones a su Conferencia Episcopal

A su vez, cada Conferencia Episcopal habrá nombrado un responsable o un equipo que sea punto de referencia y de contacto entre los responsables diocesanos y la Secretaría General Permanente del Sínodo. 

Cuando la Conferencia Episcopal reciba las contribuciones de las diócesis, los obispos se reunirán en asamblea para conocerlas y se redactará una síntesis, que deberá enviarse a Roma antes de abril de 2022. 

En abril de 2022, Roma recibirá también las aportaciones del resto de organismos e instituciones a los que envió el Documento Preparatorio. Con todas las contribuciones de la fase diocesana, la Secretaría General Permanente redacta el primer Instrumentum laboris, que debe tener listo antes de septiembre de 2022. 

12. Cómo será la fase continental del Sínodo de 2023 

La fase continental del Sínodo de 2023 es la segunda fase del camino. Se celebra entre septiembre de 2022 y marzo de 2023. El objetivo es que la Iglesia, a nivel continental o regional, dialogue sobre las aportaciones realizadas por las Iglesias particulares. 

La fase continental comienza en septiembre de 2022, cuando la Secretaría General Permanente envía el primer Instrumentum laboris, fruto de la fase diocesana. 

Las Conferencias Episcopales se agruparán en Reuniones Internacionales, y cada una de estas Reuniones nombrará a un responsable que funcione de nexo entre las Conferencias Episcopales y la Secretaría General Permanente. 

En total se celebrarán siete asambleas continentales: África, Oceanía, Asia, Oriente Medio, Europa, América Latina y América del Norte. En ellas participarán obispos y otros miembros del Pueblo de Dios, para llevar a cabo un “discernimiento presinodal”. Cada asamblea redactará un documento final que deben enviar a Roma en marzo de 2023. 

Al mismo tiempo, se estarán celebrando asambleas internacionales de especialistas, que también enviarán sus contribuciones a Roma. Con todo este material, la Secretaría General Permanente del Sínodo redacta el segundo Instrumentum laboris, que publicará antes de junio de 2023. 

13. Quién es quién en el Sínodo de 2023 

El secretario general dirige la Secretaría General Permanente del Sínodo de los Obispos, y es miembro de la Asamblea. Aparte, ante cada nueva Asamblea sinodal el Papa designa varios cargos con funciones específicas mientras dura la reunión eclesial. [LEER MÁS: Quién es quién en el organigrama de una Asamblea sinodal] 

En julio de 2021, Francisco nombró varias comisiones (teológica, metodológica y asesora) para ayudar a la Secretaría General en sus tareas de cara a la Asamblea de octubre: 

  • Secretario general del Sínodo de los Obispos: cardenal Mario Grech. 
  • Subsecretarios: Luis Marín de San Martín y Nathalie Becquart. 
  • Presidente delegado del Sínodo 2023: pendiente de nombramiento. 
  • Relator general del Sínodo 2023: Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo. 
  • Secretario especial del Sínodo 2023: pendiente de nombramiento. 
  • Comisión Teológica 
  • Comisión para la Metodología 
  • Comité Consultivo de Orientación 

Todas las noticias sobre el Sínodo 2023 

Todas las noticias e informaciones sobre el Sínodo 2021-2023 ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’ 

El relator del Sínodo

Hollerich, relator del Sínodo de la sinodalidad: “Las páginas están en blanco, vosotros tenéis que rellenarlas” 

El arzobispo de Luxemburgo presentó el proceso como “un gigantesco rompecabezas en el que todos pueden participar, especialmente los más pobres, los que no tienen voz, los que están en la periferia” 

El cardenal Hollerich

Junto con el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Jean-Claude Hollerich, como relator general del sínodo de la sinodalidad ha saludado a los presentes en el encuentro de Reflexión con el que ha dado inicio en el Vaticano esta nueva cita que comprende una amplia consulta en todas las diócesis del mundo. “Cuando caminamos, alguien tiene que elegir la dirección del viaje. Este papel corresponde al Espíritu Santo”, destacó. 

Un viaje juntos 

El arzobispo de Luxemburgo definió el sínodo como “un gigantesco rompecabezas en el que todos pueden participar, especialmente los más pobres, los que no tienen voz, los que están en la periferia. Si excluimos a cualquier jugador, el rompecabezas no estará completo. Es el Espíritu Santo el que inspira nuestras intervenciones y nos lleva a completarlas”, añadió. 

“Vamos a empezar un viaje juntos, una Iglesia, un viaje en el que los Pastores tienen que escuchar la voz de las ovejas”, destacó. “La escucha es el paso de un “yo” a un “nosotros”. Escuchar es una cualidad divina”, añadió. “Las páginas están en blanco, vosotros tenéis que rellenarlas. Lo único que puedo decir es que no lo haré solo, un instrumento de trabajo sobre la sinodalidad sólo puede provenir de un trabajo en equipo”, apuntó sobre su tarea de relator. 

La comunión es la garantía de la participación 

“No somos los dueños del Evangelio, somos sus servidores. Nuestra escucha debe incluir siempre nuestra conversión al Evangelio, al Evangelio que es al mismo tiempo la palabra viva de Cristo y la palabra de la Iglesia”, interpeló directamente a los obispos. “El camino sinodal en la diócesis debe abrirse con una oración verdadera y profunda.Sólo la oración puede llevarnos a una actitud interior de apertura y disponibilidad (lo que se llama indiferencia) y a la paz para tomar decisiones en libertad”, recomendó. 

Ante los actos iniciales de este proceso sinodal, destacó que “podemos ver la Iglesia jerárquica en funcionamiento. También podemos ver aquí una garantía de catolicidad, es decir, de la universalidad del Sínodo, una garantía de que no estamos en camino sólo con un grupo de amigos que piensan como yo. Volviendo a la imagen del rompecabezas, éste sólo estará completo cuando los jugadores de los diferentes continentes, de las diferentes realidades eclesiásticas, hayan unido sus piezas”. “La comunión es la garantía de la participación y la participación universal”, sentenció. Y advirtió que “la comunión sin misión no durará en el tiempo”. 

La apertura del Sínodo

Cristina Inogés en la apertura del Sínodo de la sinodalidad: “En muchas ocasiones la fidelidad exige cambiar” 

La teóloga aragonesa invitó en su meditación a “construir esa Iglesia llamada a ser refugio seguro para todos; lugar de encuentro y diálogo intercultural, espacio de creatividad teológica y pastoral con la que afrontar los desafíos a los que nos enfrentamos” 

Una meditación de la teóloga Cristina Inogés Sanz durante la oración del momento de reflexión con el que se ha materializado la apertura del sínodo sobre la sinodalidad ha puesto sobre los presentes en el aula nueva del sínodo un comentario a partir de un texto del Apocalipsis (cf. 1,9-20). “Iniciamos un proceso espiritual, que eso es la sinodalidad, y lo hacemos con esperanza, decisión, y hambre de conversión para aprender a vivir, de verdad y humildemente, que los mejores puestos en la Iglesia no son los exclusivos y los que separan, sino los que, desde el servicio, inducen al perdón, la reconciliación, y el encuentro”, señaló. 

 
“Somos heridos caminantes llenos de esperanza, confianza y amor en el Dios que no nos abandona y ajusta su paso al nuestro al ritmo de la acogida, del perdón, y de la gracia”, destacó Inogés poniendo de manifiesto las heridas causadas por la Iglesia. “Venimos desde hace siglos confiando más en nuestros egos que en tu Palabra. Hace tiempo olvidamos que, cada vez que no te dejamos caminar a nuestro lado, somos incapaces de mantener el rumbo adecuado”, apuntó. 

Por ello, recomendó: “No tenemos que tener miedo a reconocer los errores cometidos”. “Es bueno y saludablecorregir los errores, pedir perdón por los delitos cometidos, y aprender a ser humildes. Seguramente viviremos momentos de dolor, pero el dolor forma parte del amor. Y nos duele la Iglesia porque la amamos”, añadió. 

La Iglesia hogar 

Para Inogés, “en muchas ocasiones la fidelidad exige cambiar. La fidelidad al mandato misionero recibido del mismo Jesús, la fidelidad a nuestra Iglesia, exige que se viva un cambio y, ese cambio, puede suponer una revolución”. “A lo largo de la historia las revoluciones que han resultado más creativas, son las que nacieron de la transformación del corazón”, apuntó citando al teólogo ortodoxo Olivier Clèment. 

Puso de manifiesto que “todo el pueblo de Dios está convocado, por primera vez, a participar en un Sínodo de losobispos. También están invitados a hacernos llegar su voz, su reflexión, sus preocupaciones, y su dolor, todos aquellos a los que un día no supimos escuchar y se fueron y no los echamos de menos. ¡Enseñadnos a ser mejores cristianos! ¡Enseñadnos a recuperar la esencia de la comunidad cristiana que es la comunión, no la exclusión!”, clamó. 

Finalmente, recordó que Jesús “no nos dejó normas ni estructuras sobre cómo ser Iglesia, sí nos dejo una forma de vida con la que construir esa Iglesia llamada a ser refugio seguro para todos; lugar de encuentro y diálogointercultural, espacio de creatividad teológica y pastoral con la que afrontar los desafíos a los que nos enfrentamos. En definitiva ser la Iglesia-Hogar que todos añoramos”. “Servicio y sinodalidad van de la mano. Servir para ser comunión en el ser; sinodalidad para ser comunión en el caminar juntos. Comunión, en definitiva, para obrar todos juntos según lo que nos diga, indique, y sugiera el Espíritu”, concluyó 

El Papa abre el Sínodo

Francisco abre el Sínodo de la sinodalidad bajo las claves de la “comunión, la participación y la misión” 

“Si falta una participación real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comunión corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas”, advirtió el pontífice 

“Estoy seguro de que el Espíritu nos guiará y nos dará la gracia para seguir adelante juntos, para escucharnos recíprocamente y para comenzar un discernimiento de nuestro tiempo, siendo solidarios con las fatigas y los deseos de la humanidad”. Este fue el deseo del papa Francisco en su intervención al inicio del nuevo Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad, cuyo proceso ha comenzado con un momento de reflexión en el Vaticano y que concluirá en otoño de 2023. 

Las claves del sínodo 

“Estamos llamados a la unidad, a la comunión, a la fraternidad que nace de sentirnos abrazados por el amor divino, que es único. Todos, sin distinciones, y en particular nosotros Pastores”, advirtió el pontífice. “Caminamos juntos en el único Pueblo de Dios, para hacer experiencia de una Iglesia que recibe y vive el don de la unidad, y que se abre a la voz del Espíritu”

Por ello, destacó el Papa, “comunión, participación y misión” son los tres principios claves del sínodo. “La comunión expresa la naturaleza misma de la Iglesia”, apuntó. Y la comunión, han destacado los papas desde el Vaticano II, está íntimamento unida a la misión de la Iglesia. 

La participación tiene que ser para el Papa “una praxis eclesial que exprese la sinodalidad de manera concreta a cada paso del camino y del obrar, promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos”. “Quisiera decir que celebrar un Sínodo siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresión viva del ser Iglesia, de un actuar caracterizado por una participación auténtica”, advirtió. 

La irrenunciable participación 

“La participación es una exigencia de la fe bautismal”, frente a quienes pueden considerar que el sínodo es una encuesta o un parlamento democrático. “En el cuerpo eclesial, el único punto de partida, y no puede ser otro, es el Bautismo, nuestro manantial de vida, del que deriva una idéntica dignidad de hijos de Dios, aun en la diferencia de ministerios y carismas. Por eso, todos estamos llamados a participar en la vida y misión de la Iglesia”.        Para Francisco, “si falta una participación real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comunión corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas”. Por eso denunció las resistencias que reflejan “el malestar y el sufrimiento de numerosos agentes pastorales, de los organismos de participación de las diócesis y las parroquias, y de las mujeres, que a menudo siguen quedando al margen. ¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable!”

Los riesgos del sínodo 

Ahora bien, Francisco es consciente de los riesgos que supone esta experiencia del sínodo que es “una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica”. Entre estos está el formalismo de reducirlo a “un evento extraordinario, pero de fachada, como si nos quedáramos mirando la hermosa fachada de una iglesia, pero sin entrar nunca” frente “un itinerario de discernimiento espiritual efectivo, que no emprendemos para dar una imagen bonita de nosotros mismos, sino para colaborar mejor con la obra de Dios en la historia”. Para ello, pidió, “transformemos ciertas visiones verticalistas, distorsionadas y parciales de la 

Advirtió además del riesgo del “intelectualismo” que ve la cita como “una especie de grupo de estudio, con intervenciones cultas pero abstractas sobre los problemas de la Iglesia y los males del mundo” actuando de “manera superficial y mundana” y llegando a las “habituales y estériles clasificaciones ideológicas y partidistas, y alejándose de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades dispersas por el mundo”.          Frente a la “tentación del inmovilismo” del “siempre se ha hecho así”, rechazó que “quienes se mueven en este horizonte, aun sin darse cuenta, caen en el error de no tomar en serio el tiempo en que vivimos”. “El riesgo es que al final se adopten soluciones viejas para problemas nuevos”, advirtió. 

Tiempo de oportunidades 

“Vivamos esta ocasión de encuentro, escucha y reflexión como un tiempo de gracia que, en la alegría del Evangelio”, deseó. Porque, añadió, el sínodo ofrece la oportunidad de “encaminarnos no ocasionalmente sino estructuralmente hacia una Iglesia sinodal”; y “ser una Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa de nuestros ajetreos, para frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar”. “Tenemos la oportunidad de ser una Iglesia de la cercanía que, no sólo con las palabras, sino con la presencia, establezca mayores lazos de amistad con la sociedad y con el mundo. Una Iglesia que no se separa de la vida, sino que se hace cargo de las fragilidades y las pobrezas de nuestro tiempo, curando las heridas y sanando los corazones quebrantados con el bálsamo de Dios”, añadió.                       “No hay que hacer otra Iglesia, pero, en cierto sentido, hay que hacer una Iglesia otra, distinta”, señaló el Papa citando a Congar. “Por una “Iglesia distinta”, abierta a la novedad que Dios le quiere indicar, invoquemos al Espíritu con más fuerza y frecuencia, y dispongámonos a escucharlo con humildad, caminando juntos, tal como Él —creador de la comunión y de la misión— desea, con docilidad y valentía”, imploró 

El 9-Oct será la apertura del Sínodo en el Vaticano

La española Cristina Inogés ‘abrirá’ el Sínodo sobre la sinodalidad 

Cristina Inogés-Sanz

 La primera fase del Sínodo arranca el 9 de octubre con la asamblea plenaria y los grupos de trabajo, y tendrá continuidad el domingo con la misa de apertura, presidida por el Papa. La fase diocesana arrancará el 17 de octubre 

Hollerich, Grech y representantes de todas las realidades eclesiales en los cinco continentes aportarán sus testimonios en un intento de colocar a la Iglesia universal “en modo sinodal” 

Por Jesús Bastante 

Una española, Cristina Inogés, será la encargada de ‘abrir’ los trabajos del Sínodo sobre la sinodalidad que arrancarán el próximo sábado 9 de octubre en el Vaticano. La teóloga y el jesuita P. Paul Béré, sj, de Burkina Faso, ofrecerán una meditación previa al discurso del Papa Francisco, en el que seguramente abordará la necesidad de poner a la Iglesia católica “en modo sinodal”

Tras el Papa, intervendrá el relator general del Sínodo, el cardenal Hollerich, dando paso a una serie de testimonios de hombres y mujeres, laicos, consagrados, religiosos, hombres y mujeres, de los cinco continentes, y a una intervención del cardenal Grech, secretario general del Sínodo. 

A lo largo del fin de semana, se producirán una serie de trabajos, en sesión plenaria primero, y por grupos lingüísticos posteriormente, en la Sala Nueva del Sínodo. El domingo, Francisco presidirá una Eucaristía inaugural en la basílica de San Pedro, previa a la apertura del proceso en todas las diócesis del mundo, en su primera fase, previsto para el 17 de octubre. 

En la primera sesión del Sínodo estarán presentes representantes del Pueblo de Dios, incluidos los delegados de los Encuentros Internacionales de Conferencias Episcopales y Organismos afines, miembros de la Curia Romana, delegados fraternos, delegados de vida consagrada y movimientos laicos eclesiales, el consejo de jóvenes, etc. El Papa Francisco participará en la primera parte del trabajo