Ante los ataques al Papa Francisco

En defensa del papa Francisco, desde el Gran Sur, contra sus detractores despiadados

El papa Francisco

«Tienen que ser enemigos de su propia humanidad quienes condenan inmisericordemente las actitudes tan humanitarias del papa Francisco, en nombre de un cristianismo estéril, convertido en un fósil del pasado, en un recipiente de aguas muertas y no de aguas vivas»

«El papa Francisco lo soporta imbuido de la humildad de San Francisco de Asís, llamado por la Imitación de Cristo, el humilde Francisco y de los valores del Jesús histórico. Por eso él bien merece el título más alto de la tradición judaica de “justo entre las naciones”

Por Leonardo Boff

Desde el principio de su pontificado hace nueve años, el papa Francisco viene recibiendo furiosos ataques de cristianos tradicionalistas y supremacistas blancos casi todos del Norte del mundo, de Estados Unidos y de Europa. Hasta hicieron un complot, involucrando millones de dólares, para deponerlo, como si la Iglesia fuese una empresa y el Papa su CEO. Todo en vano. Él sigue su camino en el espíritu de las bienaventuranzas evangélicas de los perseguidos.

Las razones de esta persecución son varias: razones geopolíticas, disputa de poder, otra visión de Iglesia y el tema ecológico sobre el cuidado de la Casa Común.

Levanto mi voz en defensa del papa Francisco desde la periferia del mundo, del Gran Sur. Comparemos los números: en Europa vive solo el 21,5% de los católicos, el 82% vive fuera de ella, el 48% en América. Los demás en África  y en Asia. Somos, por lo tanto, amplia mayoría. 

Una Iglesia del tercero y cuarto mundo

Hasta mediados del siglo pasado, la Iglesia católica era del primer mundo. Ahora es una Iglesia del tercero y cuarto mundo, que, un día, tuvo origen en el primer mundo. Aquí surge una cuestión geopolítica. Los conservadores europeos, con excepción de notables organizaciones católicas y de otras iglesias historicas no católicas, de cooperación solidaria, alimentan un soberano desdén por el Gran Sur, especialmente por América Latina.

La Iglesia-gran-institución fue aliada de la colonización, cómplice del genocidio indígena y participante en la esclavitud. Aquí fue implantada una Iglesia colonial, espejo de la Iglesia europea. Pero a lo largo de más de 500 años, no obstante la persistencia de la Iglesia espejo, ha habido una eclesiogénesis, la génesis de otro modo de ser Iglesia, una Iglesia, ya no espejo, sino fuente: se encarnó en la cultura local indígena-negra-mestiza y de inmigrantes de pueblos venidos de 60 países diferentes. 

De esta amalgama, se gestó su estilo de adorar a Dios y de celebrar, de organizar su pastoral social al lado de los oprimidos que luchan por su liberación. Proyectó una teología adecuada a su práctica liberadora y popular. Tiene sus profetas, confesores, teólogos y teólogas, santos y santas, y muchos mártires, entre ellos el arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero. 

Este tipo de Iglesia se estructura alrededor del tema eclesiológico de la communio y no de la sacra potestas, distribuida jerárquicamente. Está compuesta fundamentalmente de comunidades eclesiales de base y otros grupos populares, donde se vive la dimensión de comunión de iguales, todos hermanos y hermanas, con sus coordinadores laicos, hombres y mujeres, con sacerdotes insertados en medio del pueblo y obispos, nunca de espaldas al pueblo como autoridades eclesiásticas, sino como pastores a su lado, con “olor a ovejas”, con la misión de ser los “defensores et advocati pauperum” como se decía en la Iglesia primitiva. 

Prohibiciones vaticanas

Papas y autoridades doctrinarias del Vaticano intentaron cercenar y hasta condenar tal modo de ser-Iglesia, no pocas veces con el argumento de que no son Iglesia por el hecho de no ver en ellas el carácter jerárquico y el estilo romano, como, por ejemplo, la misa de los negros y la de los indígenas en Brasil, prohibidas por las instancias vaticanas. 

Esa amenaza perduró durante muchos años hasta que, por fin, irrumpió la figura del papa Francisco. Él vino del caldo de esta nueva cultura eclesial, bien expresada por la opción preferencial, no excluyente, por los pobres y por las distintas vertientes de la teología de la liberación que la acompaña. Él dio legitimidad a este modo de vivir la fe cristiana, especialmente en situaciones de gran opresión.

Pero lo que más está escandalizando a los cristianos tradicionalistas es su estilo de ejercer el ministerio de unidad de la Iglesia. Ya no se presenta como el pontífice clásico, vestido con los símbolos paganos, tomados de los emperadores romanos, especialmente la famosa “mozzeta”, aquella capita banca llena de símbolos del poder absoluto del emperador y del papa como con Gregorio VII (1073, Dictatus Papae) o  Bonifacio VIII (1303 Unam Sanctam) que se arrogaron un poder divino sobre la Iglesia y sobre todo el mundo.

Francisco se libró rápidamente de ella y vistió una “mozzeta” blanca sencilla, como la del gran profeta de Brasil, dom Helder Câmara, y su cruz de hierro sin ninguna joya. Se negó a vivir en un palacio pontificio, lo cual habría hecho a san Francisco levantarse de la tumba para llevarlo a donde él escogió: en una simple casa de huéspedes, Santa Marta. Allí entra en la fila para servirse y come junto con todos. Con humor podemos decir que así es más difícil envenenarlo. 

No calza Prada, sino sus zapatones viejos y gastados. En el anuario pontificio en el que se usa una página entera con los títulos honoríficos de los Papas, él simplemente renunció a todos y escribió solamente Franciscus, pontifex. En uno de sus primeros pronunciamientos dijo claramente que no iba a presidir la Iglesia con el derecho canónico sino con el amor y la ternura. Un sinnúmero de veces ha repetido que quería una Iglesia pobre y para los  pobres.

Todo el gran problema de la Iglesia-gran-institución reside, desde los emperadores Constantino y Teodosio, en la asunción del poder político, transformado en poder sagrado (sacra potestas y plenitudo potestatis). Ese proceso llegó a su culminación con el Papa Gregorio VII (1075) con su bula Dictatus Papae, que bien traducida es la “Dictadura del Papa”. Como dice el gran eclesiólogo Jean-Yves Congar, con este Papa se consolidó el cambio más decisivo de la Iglesia que tantos problemas creó y del cual ya nunca se ha liberado: el ejercicio centralizado, autoritario y hasta despótico del poder. En las 27 proposiciones de la bula, el Papa es considerado el señor absoluto de la Iglesia, el señor único y supremo del mundo, volviéndose la autoridad suprema en el campo espiritual y temporal. Esto nunca ha sido desdicho. 

Creciente faraonismo

Basta leer el Canon 331 en el cual se dice que “el Pastor de la Iglesia universal tiene el poder ordinario, supremo, pleno, inmediato y universal”. Cosa inaudita: si tachamos el término Pastor de la Iglesia universal y ponemos Dios, funciona perfectamente. ¿Quién de los humanos sino Dios, puede atribuirse tal concentración de poder? No deja de ser significativo que en la historia de los Papas haya habido un crescendo en el faraonismo del poder: de sucesor de Pedro, los Papas pasaron a considerarse representantes de Cristo. Y como si no bastase, representantes de Dios, siendo incluso llamados deus minor in terra

Aquí se realiza la hybris griega y aquello que Thomas Hobbes constata en su Leviatán: «Señalo, como tendencia general de todos los hombres, un perpetuo e inquieto deseo de poder y más poder, que sólo cesa con la muerte. La razón de esto radica en el hecho de que no se puede garantizar el poder si no es buscando todavía más poder». 

Esta ha sido, pues, la trayectoria de la Iglesia Católica en relación con el poder, que persiste hasta el día de hoy, fuente de polémicas con las demás Iglesias cristianas y de extrema dificultad para asumir los valores humanísticos de la modernidad. Dista años luz de la visión de Jesús que quería un poder-servicio (hierodulia) y no un poder-jerárquico (hierarquia).

De todo eso se aleja el papa Francisco, lo que causa indignación a los conservadores y reaccionarios, claramente expresado en el libro de 45 autores de octubre de 2021: De la paz de Benedicto a la guerra de Francisco (From Benedict’s Peace to Francis’s War) organizado por Peter A. Kwasniewski. 

Nosotros le daríamos la vuelta así: De la paz de los pedófilos de Benedicto (encubiertos por él) a la guerra a los pedófilos de Francisco (condenados por él). Es sabido que un tribunal de Múnich encontró indicios para incriminar al Papa Benedicto XVI por su lenidad con curas pedófilos.

Más cerca de la gruta que del palacio

Existe un problema de geopolítica eclesiástica: los tradicionalistas rechazan a un Papa que viene “del fin del mundo”, que trae al centro de poder del Vaticano otro estilo, más próximo a la gruta de Belén que a los palacios de los emperadores. 

Si Jesús se apareciese al Papa en su paseo por los jardines del Vaticano, seguramente le diría: “Pedro, sobre estas piedras palaciegas jamás construiría mi Iglesia”. Esta contradicción es vivida por el Papa Francisco, pues renunció al estilo palaciego e imperial.

Hay, en efecto, un choque de geopolítica religiosa, entre el Centro, que perdió la hegemonía en número y en irradiación, pero que conserva los hábitos de ejercicio autoritario del poder, y la Periferia, numéricamente mayoritaria de católicos, con iglesias nuevas, con nuevos estilos de vivencia de la fe y en permanente diálogo con el mundo, especialmente con los condenados de la Tierra, que tiene siempre una palabra que decir sobre las llagas que sangran en el cuerpo del Crucificado, presente en los empobrecidos y oprimidos.

Tal vez lo que más molesta a los cristianos anclados en el pasado es la visión de Iglesia vivida por el Papa. No una Iglesia-castillo, cerrada en sí misma, en sus valores y doctrinas, sino una Iglesia “hospital de campaña”, siempre “en salida rumbo a las periferias existenciales”. Ella acoge a todos sin preguntar su credo o su situación moral. Basta que sean seres humanos en busca de sentido de la vida y sufridores de las adversidades de este mundo globalizado, injusto, cruel y sin piedad. 

Condena de forma directa el sistema asesino que da centralidad al dinero a costa de vidas humanas y a costa de la naturaleza. Ha realizado varios encuentros mundiales con movimientos populares. En el último, el cuarto, dijo explícitamente: «Este sistema (capitalista), con su lógica implacable, escapa al dominio humano; es preciso trabajar por más justicia y cancelar este sistema de muerte». En la Fratelli tutti lo condena de forma contundente.

La centralidad de Jesús

Se orienta por aquello que es una de las grandes aportaciones de la teología latinoamericana: la centralidad del Jesús histórico, pobre, lleno de ternura con los que sufren, siempre al lado de los pobres y marginalizados. 

El papa Francisco respeta los dogmas y las doctrinas, pero no es por ellas por donde llega al corazón de la gente. Para él, Jesús vino a enseñar a vivir: la confianza total en Dios-Abbá, a vivir el amor incondicional, la solidaridad, la compasión con los caídos en los caminos, el cuidado con lo Creado, bienes que constituyen el contenido del mensaje central de Jesús: el Reino de Dios. Predica incansablemente la misericordia ilimitada por la cual Dios salva a sus hijos e hijas, pues Él no puede perder a ninguno de ellos, frutos de su amor, “pues es el apasionado amante de la vida” (Sab 11,26). Por eso afirma que “por más que alguien esté herido por el mal, nunca está condenado sobre esta tierra a quedar para siempre separado de Dios”. Enfaticamente afirma:”La misericórdia siempre será más grande que cualquer pecado y nadie podrá poner limites al amor de Dios que perdona”(Misericordiae vultus, 2). En otras palabras: la condenación es solo para este tiempo.

Convoca a todos los pastores a ejercer la pastoral de la ternura y del amor incondicional, formulada resumidamente por un líder popular de una comunidad de base: ”el alma no tiene frontera, ninguna vida es extranjera”. Como pocos en el mundo, se ha comprometido con los emigrantes venidos de África y de Oriente Medio y ahora de Ucrania. Lamenta que los modernos hayamos perdido la capacidad de llorar, de sentir el dolor del otro y, como buen samaritano, de socorrerlo en su abandono.

Su obra más importante muestra la preocupación por el futuro de la vida de la Madre Tierra. La Laudato si’ expresa su verdadero sentido en el subtítulo: “sobre el cuidado de la Casa Común”. Elabora no una ecología verde, sino una ecología integral que abarca el ambiente, la sociedad, la política, la cultura, lo cotidiano y el mundo del espíritu. 

«Estamos en el mismo barco»

Asume las contribuciones más seguras de las ciencias de la Tierra y de la vida, especialmente de la física cuántica y de la nueva cosmología el hecho de que “todo está relacionado con todo y nos une con afecto al hermano Sol, a la hermana Luna, al hermano río y a la Madre Tierra”, como dice poéticamente en la Laudato sì. La categoría cuidado y corresponsabilidad colectiva adquieren completa centralidad hasta el punto de decir en la Fratelli tutti que «estamos en el mismo barco: o todos nos salvamos o nadie se salva»(n.32).

Nosotros, latinoamericanos, le estamos profundamente agradecidos por haber convocado el Sínodo Querida Amazonia para defender ese inmenso bioma de interés para toda la Tierra y cómo la Iglesia se encarna en aquella vasta región que cubre nueve países. Grandes nombres de la ecología mundial afirmaron: con esta contribución el Papa Francisco se pone a la cabeza de la discusión ecológica contemporánea.

Casi desesperado, pero aun así lleno de esperanza, propone un camino de salvación: la fraternidad universal y el amor social (FT n.6) como los ejes estructuradores de una biosociedad en función de la cual están la política, la economía y todos los esfuerzos humanos. No tenemos mucho tiempo ni sabiduría suficientemente acumulada, pero este es el sueño y la alternativa real para evitar un camino sin retorno.

El Papa caminando solo por la plaza de San Pedro bajo una lluvia fina, en tiempos de la pandemia, quedará como una imagen indeleble y un símbolo de su misión de Pastor que se preocupa y reza por el destino de la humanidad.

Tal vez una de las frases finales de la Laudato Sì revela todo su optimismo y esperanza contra toda esperanza: «Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten la alegría de la esperanza».

Feroces ataques al Papa

Tienen que ser enemigos de su propia humanidad quienes condenan inmisericordemente las actitudes tan humanitarias del papa Francisco, en nombre de un cristianismo estéril, convertido en un fósil del pasado, en un recipiente de aguas muertas y no de aguas vivas. Los ataques feroces que le hacen pueden ser todo, menos cristianos y evangélicos. 

El Papa Francisco lo soporta imbuido de la humildad de San Francisco de Asís, llamado por la Imitación de Cristo, el humilde Francisco y de los valores del Jesús histórico. Por eso él bien merece el título más alto de la tradición judaica de “justo entre las naciones”.

*Leonardo Boff es un teólogo brasilero y ha escrito Francisco de Asís y Francisco de Roma, Rio de Janeiro 2015.

Entrevista a la presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas

Rosa Aguilar: «A la extrema derecha no le gusta el Papa, son católicos a la carta»

«Como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante»

«El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan»

«Querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo»

«El Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios»

«Nos gustaría que (el próximo secretario general de la CEE) fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen»

Por Jesús Bastante

«Nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad (…). Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás. Rosa Aguilar acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas.

En su primera entrevista a un medio tras su designación, la política cordobesa arremete contra los políticos de ultraderecha que pretenden monopolizar el patrimonio de la fe, llegando, incluso, a ridiculizar al mismísimo ‘ciudadano Bergoglio’. «¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico?». Hablamos con ella.

-Hoy nos acompaña Rosa Aguilar, desde Córdoba. ¿Cómo estás?

-Muy bien gracias.

Rosa acaba de ser nombrada presidenta del Comité Federal de Cristianos Socialistas, que es un cargo que no existía hasta la fecha. Cuéntanos, un poco, en qué consiste tu nuevo cometido y qué retos tienes.

-Los cristianos socialistas, como todo el mundo sabe, estamos dentro del Partido Socialista, tenemos un espacio propio para el debate, para el encuentro y para la reflexión. Y, en este contexto, que hay un Comité Federal. Las compañeras y los compañeros han considerado que yo lo presida y yo tengo que decir que estoy ilusionada con el nuevo cometido y, sobre todo, comprometida.

Comprometida con quienes han depositado la confianza en mí y, además, ilusionada. Porque trabajar con un colectivo como el de Cristianos Socialistas, donde todo el mundo está comprometido firmemente y donde queremos caminar, avanzar y trabajar con el conjunto de la ciudadanía, es una oportunidad extraordinaria.

Desde aquí, agradecer a mis compañeros y compañeras el que hayan pensado en mí. Es una oportunidad para un mayor esfuerzo y para un mayor trabajo juntos, porque solo colectivamente se consiguen los objetivos.

Algunos piensan que es incompatibles tener esas dos vocaciones; la vocación política de izquierda y la vocación de fe religiosa. Pero, desde hace muchos años, desde los tiempos de Ramón Jauregui y Carlos García Andoin se lleva trabajando, precisamente, por el lema de Cristianos Socialistas de tender puentes entre el mundo cristiano y el mundo socialista.

¿Es todavía posible tender esos puentes, o estamos en un momento tan polarizado, también en el en el ámbito religioso, que cada vez es más complicado?

-Yo tengo que decir, en primer lugar, que el diálogo permanente existe y la prueba más clara es que ahí está Cristianos Socialistas dentro del Partido Socialista reconocido con un espacio propio, y nuestra participación habitual activa y cotidiana en el partido. Y en ese contexto, como cristianos y socialistas, hacemos aportaciones, hacemos propuestas, participamos en los debates y damos nuestras opiniones. Esto es tremendamente importante, e indica que entre cristianismo y socialismo no solo es posible el entendimiento, sino que es un diálogo permanente y constante.

Si, además, pensamos que hay miles y miles de personas que son creyentes, que votan al partido socialista, y cientos y cientos de colectivos que se sienten también cristianos y que en sus valores, en su apuesta, en su trabajo y en su compromiso expresan lo que significa socialismo, podemos afirmar que ese diálogo diario, permanente y constante no solo es posible, sino que se está dando y que es necesario fortalecerlo, porque cuando hablamos en términos de cristianismo, de cristianos católicos, parece que alguien tuviera la propiedad de lo que es el espacio religioso. Y no es así.

El espacio religioso, el espacio de las creencias, es un espacio abierto, plural, diverso y distinto. Y ahí está el socialismo. Y hay muchísimos creyentes que se identifican, desde su condición de cristianos, con las políticas que auspicia el Partido Socialista en términos sociales, en términos de compromiso con los que más lo necesitan, y lo respaldan.

Por lo tanto, ese diálogo no sólo se da con carácter global y permanente en términos de relaciones con organizaciones del propio espacio de Cristianos Socialistas, sino también con carácter individual a la hora de apostar por un partido político que saben coincide en sus planteamientos solidarios. Y, además, que desde su condición cristiana no tienen ningún problema, porque su espacio es ese y es natural.

De manera que nadie puede pensar que ser cristiano tiene que comportar ser de derechas, porque entonces estaría en una equivocación plena y total. El espacio del cristianismo es plural y diverso como la propia sociedad. Y lo que hay que tener es respeto por todo el mundo y entender que el Partido Socialista tenga no solo militantes cristianos sino que, además, tenga un montón de votantes cristianos porque sus políticas están muy cerca de lo que significa ser cristiano y por eso se identifican.

Algunos que cada día se dan golpes de pecho, se alejan mucho más de lo que es ser cristiano, tender la mano y ayudar a los demás.

-Es verdad que en estos tiempos de polarización se está utilizando el factor religioso desde algunas iniciativas políticas, asociadas a la ultraderecha, que están hablando de esas verdades inmutables de las que habló Juan Pablo II, todas relacionadas con la moral sexual, con una forma de ser creyente que no puede hacer determinadas cosas y que si te sales de ese de ese carril, no te puedes considerar cristiano.

Da la sensación de que desde algunos grupos -y no sé si apoyados por algunos sectores de la jerarquía eclesiástica-, está abundando la tesis de que solo se puede ser cristiano de verdad si se defienden tres o cuatro cosas y si se atacan otras tantas. Eso se ve en la política respecto a los inmigrantes y refugiados, respecto al aborto, respecto a los tipos de matrimonio, etc. Que en una sociedad tan plural como es la española, se está intentando constreñir el concepto católico, el concepto cristiano, a una determinada forma muy concreta: «eres católico si eres esto esto y esto…»

No sé si os preocupa esa esa visión, y si es verdad que sentís que desde alguna parte de la jerarquía se está abonando ese supuesto ADN cristiano.

-Bueno, son varias las cuestiones que planteas.

Por una parte, es curioso que estos grupos hablen siempre de Juan Pablo II y se les olvide el Papa Francisco o Juan XXIII. Que se les olviden papas que han marcado una historia en el ámbito de la Iglesia Católica, en este caso, desde su responsabilidad, y que han planteado unas cosas bien diferentes. Pero es que también Jesucristo decía que los último serán los primeros. Y el querer hacer un traje, por parte de un sector de la extrema derecha o de la derecha, de lo que es ser cristiano o de lo que es ser cristiano católico, me parece que es lo menos cristiano y lo menos católico. Es decir, que en nombre de Dios hacen lo contrario de lo que realmente es el cristianismo. Y, en ese contexto precisamente, en el tema de la inmigración, el Papa Francisco ha sido muy claro con ellos y muy contundente.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Que a la extrema derecha o a la derecha, no le sirve el Papa cuando dice cosas que no le gustan? Porque esto no es, soy ciudadano cristiano. Soy católico a la carta.

-Lo decía Santiago Abascal cuando el Papa hablaba de inmigración; le llamaba ciudadano Bergoglio, no papa Francisco.

-Claro. ¿Qué pasa? ¿Que cuando el Papa no responde a lo que tú piensas políticamente, ya no es el Papa, ya no representa la Iglesia Católica, ya no es católico? O sea, ¿también van a excluir al Papa y le van a decir que no es católico porque no entre en su esquema?

-¿Te imaginas?

-Es que ya, sería el no va más. Cualquier día, en vez de decir ciudadano Bergoglio, dirá que es que no le representa porque no es el Papa que debería.

Es el Papa, desde luego, que ha tenido claridad a la hora de expresar su ser, sus sentimientos, y hablar en nombre de la Iglesia Católica cuando ha hablado de los inmigrantes, cuando has hablado de la homosexualidad, cuando ha hablado de las mujeres. Es que es un Papa que habla de la realidad porque la conoce y pone pie en tierra al lado de quienes más lo necesitan. Y en ese contexto, parece que ese no es el prototipo de la extrema derecha, ni de la derecha.

Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva

El prototipo es seguir teniendo una Iglesia que responde a su planteamiento político. Y nosotros, no somos excluyentes. Cristianos Socialistas no excluimos a nadie de la Iglesia. Quienes se están autoexcluyendo son ellos con sus actitudes, que dicen poco con el cristianismo y que, desde luego, tienen muy poco que ver con los valores esenciales que debe de auspiciar la creencia individual y colectiva. Valores que aporten a esta sociedad para que todas y todos podamos avanzar; el valor de la solidaridad, el de la libertad, el de la igualdad, al de tender la mano a quienes más lo necesitan. Esto, parece que la derecha y la extrema derecha lo olvida, y se sienten cómodos con una parte de la jerarquía eclesiástica que responde a esos cánones que ellos describen y parece que el resto de la Iglesias no existiera.

Pues no; el Papa está diciendo cosas muy importantes, situándose por la paz frente a la guerra, situándose al lado de los más débiles, y si ellos no lo escuchan, desde mi punto de vista, están desoyendo lo que es ese cristianismo humano que es absolutamente imprescindible y necesario para hacer realidad la Palabra de Dios. De manera que, nosotros, en esa confrontación no vamos a entrar porque se retratan solos. Y lo que vamos a hacer es trabajar, precisamente, con esos valores y con esos compromisos. Por eso, el diálogo entre cristianismo y socialismo es permanente, continuo e interesante. Y no solo porque se da en Cristianos Socialistas, sino porque se da en muchísimas personas que lo que quieren es igualdad, que tendamos la mano de quienes más lo necesitan en esta sociedad. Que, de verdad, nos comprometamos en ese ámbito y en esa esfera, que luchemos por la libertad. Que todo el mundo se pueda reconocer a sí mismo y se puede mostrar como es; cosas de la vida diaria y cotidiana que sin lugar a dudas, no solo mejoran colectivamente, sino que lo hacen más humano y más persona individualmente.

-Y el diálogo entre Cristiano Socialistas y la institución, es factible? ¿Es complicado? ¿Se os reconoce como como parte, también, de la institución?

-Ese diálogo existe permanentemente. Unas veces con mayor intensidad, otras con menos. Es un diálogo por nuestra parte sincero, abierto, siempre constructivo, siempre con la intención de avanzar y de fortalecer ese diálogo, pero, lógicamente, también manteniendo nuestras posiciones. En el diálogo, lo mejor que se puede ser es honesto, claro y sincero. Y así dialogamos desde el ámbito del Partido Socialista, a sabiendas que, además, el diálogo es imprescindible también para la ciudadanía. En ese contexto lo hacemos, y hay momentos, no se va a ocultar, que hay mayor dificultad en el diálogo. No porque el diálogo deje de existir, que nunca ocurre, sino porque hay momentos de mayor dificultad a la hora de acometer determinadas cuestiones, y momentos en los que es más fluido porque las cuestiones que se plantean son «más tranquilas», más sencillas de abordar, sobre todo en el ámbito de la Iglesia.

Ese diálogo existe, es bueno que lo haya y es bueno que sea con carácter permanente, con mayor o menor intensidad, pero siempre con los puentes tendidos y sin ninguna intención de dinamitarlos. Eso de que los puentes son lo primero que se dinamita, en este caso es todo lo contrario. Tenemos toda la intención de conservarlos porque creemos que es necesario y porque se lo debemos también a quienes se sienten y nos reconocen en el ámbito del cristianismo.

-Y en el ámbito del Partido Socialista, que sois una corriente federal, cómo os sentís. ¿O sentís escuchados, sentís que vuestra percepción se tiene en cuenta, sobre todo en algunos temas que chocan, o que pueden chocar, en algunos en algunos casos, con la vida de fe de la de la gente?

-Nosotros tenemos, hay que decirlo, doble oportunidad. Porque como cristianos socialistas nosotros fijamos nuestra posición, pero luego también tenemos nuestra agrupaciones, nuestros espacios de debate con todas las compañeras y todos los compañeros del Partido Socialista donde también expresamos lo que pensamos, lo que sentimos, y todas aquellas cuestiones que consideramos. En ese aspecto, nosotros nos sentimos bien. Si no, no estaríamos en la militancia del partido.

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más

Nos sentimos reconocidos como cristianos socialistas. Sentimos, además, que nuestros compañeros y nuestras compañeras, y el partido en general, reconoce el trabajo que realizamos. Y por otra parte, como un militante más o una militante más, expresamos aquello que consideramos en todas y cada una de las cuestiones que tiene que abordar el partido. De manera que en esa doble vertiente donde participamos y donde contribuimos con nuestra opinión, nos sentimos respetados y, en muchísimos casos, hay que tener en cuenta que hay todo un bloque social que determina humanitaria la política del Partido Socialista, que es un bloque troncal, que nos define cada día en nuestra acción y que es algo en el que todo el mundo estamos de acuerdo. O sea, las políticas sociales son clave; el tender la mano a quienes más lo necesitan es clave.

La igualdad y la libertad son imprescindibles y deben ser consustanciales al ser humano… En todo ese campo, lo que hacemos es multiplicar para que tengamos mayor fortaleza a la hora de trasladar a la ciudadanía, aquello que queremos. Y además, que sepan que nos ponemos en el lugar del otro. Que no se trata de ver las cosas desde lejos, sino también desde cerca. Y desde cerca significa también estar al lado de la organización o de las organizaciones que están, cada día, trabajando con los más vulnerables. Y ahí estamos nosotros también, Cristianos Socialistas. Donde tenemos que estar en una segunda fila, o en la cuarta, pero empujando y participando.

-En unos días se elige el nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, que es una figura fundamental tanto en las reacciones Iglesia-Estado, como en ser una de las voces o la voz institucional de la Iglesia española.

Sin entrar en nombres, porque entiendo que eso es una cosa que tienen que decir los los obispos que participan, ¿cómo os gustaría que fuera la persona que tiene que representar la voz de la jerarquía española? ¿Qué le pediríais? ¿Qué mínimos debería tener?

-Nos gustaría que fuese una persona que entendiera la vida y el mundo actual en el que estamos y que fuese una persona que auspiciara el diálogo; que expresara con libertad aquello de lo que es portavoz pero, a la vez, que entendiera y respetara que va a haber momentos de discrepancia, y que las discrepancias son legítimas y que normalmente enriquecen.

Entonces, el diálogo, la escucha y el entender el mundo en el que hoy vivimos y en el que hoy estamos esencial para una persona que va a tener esa responsabilidad. A partir de ahí, nosotros respetaremos a quien elija la Conferencia Episcopal.

Son tres elementos que creo es importante que las personas que van a jugar papeles fundamentales, tengan. Que entiendan en qué mundo estamos y que tengan esa disposición permanente de diálogo y de intentar sumar para multiplicar.

-En un momento, además, en el que se está poniendo en discusión algunos acuerdos y desacuerdos entre Gobierno e Iglesia. No sé si se plantea, realmente, la denuncia de los acuerdos, pero sí que se están negociando temas relativos a la fiscalidad, a la Obra Pía, etc.¿Cómo percibís el estado de las negociaciones? ¿Hay capacidad de llegar a un acuerdo, está todo parado? ¿Hay una perspectiva electoral que puede frenar todo esto?

-En primer lugar, lo que tenemos que entender es que estamos en un estado aconfesional, lo dice nuestra Constitución, aunque es verdad, y hay que subrayar que el papa Francisco también ha dicho en alguna ocasión que lo mejor es un estado laico, diciendo que además, eso beneficiaría al mejor entendimiento entre las religiones y demás. Que fomentaría más ese entendimiento y ese diálogo. Pero nosotros, constitucionalmente, somos un estado aconfesional y, por lo tanto, es normal que, en este caso, Iglesia y Gobierno dialoguen y no estén de acuerdo en todo.

Yo soy de las que dicen que hay que acordar hasta los desacuerdos. Hay que respetarse en el espacio de desacuerdo, pero hay que pensar que el Gobierno gobierna para todo un país. Que gobierna para toda la ciudadanía, y en ese contexto también la Iglesia tiene que ser generosa y entenderlo. Y desde la generosidad de ambas partes, desde la vocación de diálogo y de la voluntad de llegar a acuerdos, a mí no me cabe la menor duda de que las cosas avanzarán, unas veces con mayor rapidez y otras veces con mayor lentitud, pero ahí está. Lo más importante es que siempre hay esa posibilidad de hablar, aunque haya momentos de silencio, que también son necesarios para la reflexión.

-No hay que cansarse de buscar el encuentro y de atender puentes como bien dice el lema de Cristianos Socialistas desde su formación.

Rosa Aguilar, muchísimas gracias, suerte en tu nuevo cometido y desde Religión Digital sabes que tienes las puertas abiertas para lo que necesites y en lo que podamos ayudar.

Muchísimas gracias por la charla y seguimos adelante.

-Muchas gracias a vosotros y a vuestra disposición plena. Seguimos adelante.

Constructores de puentes

Francisco: “Las mujeres son mejores constructoras de puentes que los hombres”

“Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha dicho el Papa a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno

El papa Francisco ha recibido hoy, en el Palacio Apostólico Vaticano, a la comunidad del Pontificio Colegio Nepomuceno, dedicado a san Juan Nepomuceno, un sacerdote checo que, además de patrón de Bohemia, es el santo protector de los puentes debido a la forma de su martirio: fue arrojado al Vltava desde el Puente de Carlos de Praga por no querer romper el secreto de confesión.


“Una forma adecuada de honrar su memoria es entonces intentar, en la vida concreta, tender puentes donde hay divisiones, distancias, malentendidos”, ha dicho Francisco a los presentes. “En efecto, ser puentes nosotros mismos, humildes y valientes instrumentos de encuentro, de diálogo entre personas y grupos diferentes y opuestos”, ya que este “es un rasgo que pertenece a la identidad del ministro de Cristo”. Sin embargo, ha reconocido que “esto lo hacen mejor las mujeres: una mujer sabe mejor que nosotros los hombres cómo construir puentes”. “Y ustedes”, ha dicho refiriéndose a las presentes, “¡enseñadnos cómo hacerlo!”.

Huir del protagonismo

Asimismo, ha reconocido que “esto no se puede hacer sin oración”, porque “los puentes se construyen a partir de de la oración de intercesión: día a día, llamando con insistencia al corazón de Cristo, se ponen los cimientos para que dos orillas lejanas y enemigas vuelvan a comunicarse”.

“Y aquí tocamos el punto central: Jesucristo es el puente y Él es el pontífice”, ha aseverado Francisco. “Él es nuestra paz, es Él quien ha derrumbado y derriba los muros de enemistad, y es a él a quien debemos guiar y atraer siempre a las personas, las familias, las comunidades”. “El Señor nos quiere a todos servidores, hermanos y hermanas, no prima donnas ni protagonistas. El Señor quiere que seamos luchadores. Huyamos de la tentación de este protagonismo mundano, que muchas veces nos engaña disfrazándose de causas nobles”, ha aseverado.

Beatificación en Uganda del médico «comboniano»

El padre Ambrosoli, beato
El padre Ambrosoli, beato

Ambrosoli se ocupó de los dolores del cuerpo, pero también de las heridas del alma»

«Curó las heridas del cuerpo y del alma»: así recuerda Monseñor Luigi Bianco, Nuncio Apostólico en Uganda, al padre Giuseppe Ambrosoli en la ceremonia de beatificación en Kalongo, donde el médico misionero vivió durante 31 años

Por Fausta Speranza

(Vatican News).- El sacerdote y médico Giuseppe Ambrosoli, misionero en Uganda desde 1956 durante 31 años, es Beato. En la solemnidad de Cristo Rey, la ceremonia de beatificación se celebró en Kalongo, cerca de Gulu, en la tierra donde murió el 27 de marzo de 1987, dejando un hospital que quiso como centro sanitario y de acogida. Nació en Ronago, en la provincia de Como (Italia), donde el cardenal Oscar Cantoni celebrará una Misa de acción de gracias por la tarde.

Un misionero es un puente entre las iglesias y los pueblos

Esta respuesta suya a la llamada misionera -dijo- ha dado importantes frutos de acercamiento entre los pueblos. Monseñor Bianco habló precisamente de un papel de puente entre la Iglesia que le envió -dijo- y la Iglesia que le acogió. Una especie de hermanamiento entre Ronago, en la provincia de Como, y Kalongo, cerca de Gulu, pero también entre dos pueblos. De hecho, Monseñor Bianco habló de «un beato italiano y ugandés».

En la solemnidad de Cristo Rey

Haciendo referencia explícita a la solemnidad de Cristo Rey de hoy, Monseñor Bianco recordó el significado de la realeza de Cristo, que dio su vida por amor y no buscó el poder.  Su Reino -reiteró- es diferente de los del mundo porque Dios no reina para aumentar su poder y aplastar a los demás; no reina con ejércitos y con la fuerza. El suyo es el Reino del amor: cuando dice «soy rey», Jesús explica que es «rey» del reino de los que dan su vida por la salvación de los demás.

Todo esto -dijo monseñor Bianco- inspiró las opciones del padre Giuseppe Ambrosoli, que puso sus conocimientos médicos a disposición de un territorio especialmente pobre en aquella época, sin descuidar nunca la atención a la persona en su totalidad. Significa -explicó- que se ocupó de las enfermedades, de los dolores del cuerpo, pero también de las heridas del alma.

Ellacuría, centinela del pueblo

‘Hacerse cargo de la relidad. Sobre la teología-política de Ignacio Ellacuría’ de López de Goicoechea

Ellacuría
Ellacuría

«Ofrece una rigurosa reconstrucción de su filosofía, su teología y su teoría política, no aisladamente como si se tratara de compartimentos estancos, sino en su carácter unitario»

«López de Goicoechea elabora un lúcido perfil intelectual de Ellacuría a través de un amplio y riguroso recorrido por los años de su formación y la etapa de madurez»

«La obra de López de Goicoechea viene a confirmar de manera argumentada que Ignacio Ellacuría es uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo y que, treinta y tres años después de su asesinato, sigue iluminando la oscuridad del presente»

Por Juan José Tamayo

Desde el asesinato del filósofo y teólogo hispano-salvadoreño Ignacio Ellacuría, rector de la UCA (San Salvador), el 16 de noviembre de 1989, se han publicado sus obras completas en la editorial de la UCA, celebrado numerosos congresos y escrito importantes investigaciones sobre su pensamiento.

Coincidiendo con el 33 aniversario de su asesinato voy a comentar hoy la obra de Javier López de Goicoechea Zabala, doctor en filosofía y en derecho, profesor de la Facultad de Derecho y del Instituto de Ciencias de las Religiones de la Universidad Complutense y profesor invitado en la UCA, de San Salvador (El Salvador), Hacerse cargo de la realidad. Sobre la teología-política de Ignacio Ellacuría, que me parece una de las más clarividentes de la producción bibliográfica en torno a Ellacuría ya que ofrece una rigurosa reconstrucción de su filosofía, su teología y su teoría política, no aisladamente como si se tratara de compartimentos estancos, sino en su carácter unitario. 

Y lo hace con rigor metodológico y fidelidad creativa al pensamiento de Ellacuría, del que destaca la originalidad de su método de historificación de los conceptos y su orientación emancipatoria. Un pensamiento que, en expresión zubiriana, se hace cargo de la realidad y cuyo resultado es una nueva teología-política, como praxis de liberación y transformación socio-económica a través de una correcta articulación de los tres elementos de su reflexión: ética, política y religión. Son tres elementos que suelen aparecer desconectados y Ellacuría los interconecta, pero sin caer en confesionalismos y respetando la autonomía de la ética y de la política.  

López de Goicoechea elabora un lúcido perfil intelectual de Ellacuría a través de un amplio y riguroso recorrido por los años de su formación y la etapa de madurez, así como por los problemas filosóficos de su época: problema del ser, de la historia y de la deshumanización tecnificada del ser humano, y por las bases filosóficas de su pensamiento, de Aristóteles a Zubiri, pasando por Tomás de Aquino, Hegel, Marx, Ortega y Gasset, Ernst Bloch y la Escuela de Frankfurt (especialmente Herbert Marcuse).

Elabora una sugerente geografía en torno a cuatro ciudades que marcaron el peregrinaje intelectual de Ellacuría: Quito, Innsbruck, Madrid y San Salvador, mostrando “su apertura radical a un pensamiento a la intemperie, fruto de la época que le tocó vivir y de los problemas a los que tuvo que enfrentarse desde el rigor conceptual de la Filosofía”.

Ignacio Ellacuría
Ignacio Ellacuría

Pero su pensamiento no es discipular como si hiciera un seguimiento mimético de sus maestros -Rahner en teología, Zubiri en filosofía, monseñor Romero en espiritualidad-, sino que desemboca en un pensamiento propio muy sólido y consistente caracterizado por la creatividad y la ubicación contextual, en respuesta a los desafíos del momento histórico, siendo uno de los más graves el de la violencia en El Salvador, que analiza en sus diferentes niveles: estructural, revolucionario y terrorista, optando por la no violencia activa desde sus raíces pacifistas de inspiración evangélica.  Su respuesta sigue teniendo vigencia hoy y puede contribuir a enriquecer el pensamiento crítico, la praxis política y el horizonte liberador de las religiones, sobre todo de las monoteístas, cuya teología primera es la ética de la liberación. 

La obra de López de Goicoechea viene a confirmar de manera argumentada que Ignacio Ellacuría es uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo y que, treinta y tres años después de su asesinato, sigue iluminando la oscuridad del presente. Asimismo, es el mejor reconocimiento a un maestro español de la filosofía, la teología y la teoría política; reconocimiento que, a mi juicio, no tiene, o al menos no de manera suficiente, en el actual panorama intelectual español. 

    El libro comienza y termina con un poema de Ernesto Cardenal que se refiere a texto del profeta Isaías 21,11: “Centinela, ¿qué hora es de la noche? Centinela, ¿qué hora es de la noche” (según otras versiones: “Centinela, ¿cuánto queda de la noche?”), y López de Goicoechea lo aplica a Ellacuría de esta guisa:

Ellacuría y Romero

“Toda la vida y el pensamiento de Ignacio Ellacuría evoca a ese centinela del poema de Ernesto Cardenal que en las lúgubres noches de cualquier país centroamericano nos ubica en el tiempo y en la realidad de pueblos sometidos al miedo y a la violencia extrema. Ellacuría, como aquel centinela, dedicó su vida intelectual a ejercer el papel de recordarnos siempre dónde estamos situados y cuál es nuestro compromiso urgente. Nos avisa de que estamos en un tiempo trágico y en una hora crucial. El mal común es la fría descripción de cuanto acontece a nuestro alrededor a la luz del candil que nos permite atisbar pueblos sometidos al desfavorecimiento y la exclusión social. Nos sitúa en un extraño mundo contradictorio donde el progreso económico, científico y tecnológico nos permite a muchos privilegiados disfrutar de cotas de bienestar nunca conocidas en la historia de la humanidad. Pero, a la vez, nos alerta del injusto reparto para tantos y tantos pueblos sufrientes de estos bienes preciados que este mundo ha alcanzado. La desigualdad extrema es el nuevo paradigma de nuestros tiempos, no el progreso, ni la ciencia y sus biotecnologías aplicadas” (p. 174).  

Me parece muy adecuada la presentación de Ellacuría como centinela del pueblo. Ciertamente, lo fue durante varias décadas y alertó de la noche oscura en la que vivían las mayorías populares sometidas a todo tipo de opresiones. Fue también el centinela que trabajó de pensamiento, palabra y obra por la liberación de dichas mayorías. Hoy sigue haciéndolo a través de su ejemplaridad de vida, de su obra y de su pensamiento. Es la mejor herencia que nos deja para seguir sus huellas.

Francisco Javier, patrono de las Misiones

San Francisco Xabier, Arrupe y Francisco-Bergoglio: un evangelio global

San Francisco Javier, patrono de las misiones

Hoy, día de San Francisco de Jaso yAzpilikueta, llamado también Javier o Xabier, como él firmaba (por la Casa Fuerte, Etxa-berri de su padre, al sur-este de Navarra) marca una etapa clave en la evangelización cristiana (católica) de Asia y del mundo.

Muchos dicen que la misión católica ha quedado allí donde él la dejó en muerte (el 3 del XII del 1552), cuando quería pasar de Japón a China, para evangelizar el gran continente y volver desde allí hacia Europa, por los caminos de la seda y las especias (como había soñado 1600 años antes Julio Cesar), atravesando el interior de Asia, el imperio turco, el reino de los zares…

Por Xabier Pikaza

Quiso realizar la vuelta misionera al mundo del oriente (a todo Eurasia, como Pablo había querido realizar la vuelta al mundo de occidente).Murió en el intento, como Pablo (con 46 años), pero la semilla de su gran ideal sigue sembrada en la Iglesia, llamada a realizar de nuevo su camino, de Europa a la India y a Japón, para volver por China nuevamente a Europa, a fin de que se expanda el evangelio, a fin de que los pueblos puedan dialogar y comunicarse desde el Cristo universal.

Uno de los que mejor ha entendido y seguido ese camino en el siglo XX ha sido el P. Arrupe (1907-1991), que fue al Japón y que volvió a Europa, para iniciar desde Roma, como General de la Compañía de Jesús (la de Francisco de Xabier), una de las más audaces e intensas tareas de evangelización del siglo XX.  En esa línea quiere avanzar Francisco Papa. Los tres jesuitas (Xabier, Arrupe y Francisco Papa) siguen marcando un camino de evangelización que es comunicación y comunión de vida, desde el evangelio de Jesús.

1.La primera clave de la misión de los tres ha sido  la relación y encuentro profundo, personal con nuestro Señor Jesucristo, para seguirle y amarle más (como reza la fórmula espiritual ignaciana). Ésta es la esencia de la misión cristiana: El encuentro personal con Jesús misionero, la experiencia de una  vida abierta en amor a los demás, en comunión con el  Cristo misionero, que supera las leyes cerradas del dinero que se impone, de la violencia que triunfa matando y del puro espectáculo o “diversión” que nos vincula a todos de un modo superficial, sin piedad, sin amor concreta y universal, dede los pobres. En este mes de la globalización ficticia del mundo desde Qatar (por donde pasaban los barcos portugueses que llevaron a Xabier a la India, Japón y China) quiero ofrecer la reflexión que sigue.

2. La segunda clave de la misión de Xabier, Arrupe y Francisco Papa ha sido y es el encuentro concreto con el pueblo, es decir, con los diversos pueblos de la tierra. Francisco Xabier fue el mayor testigo de la identidad y tarea misionera del comienzo de la modernidad. Era el momento en que los portugueses abrieron el primer camino de globalización de la tierra, pasando por el sur de África y la India, por Japón y China, para volver de forma renovada a Europa. Los portugueses (con españoles, ingleses y holandeses) fueron los adelantados de una globalización comercial. Francisco de Xabier, con Arrupe y Fancisco Papa, ha querido ser testigo y promotor de una comunión de pueblos, de una nueva humanidad, desde el evangelio, no desde el puro comerció y el dinero, que terminan esclavizando a hombres y pueblos, si que no se vinculan con el amor del evangelio.

3. Contra la globalización del puro comercio y de la Bomba. Francisco Xabier ha sido el primer santo de la globalización desde el evangelio; asumió los caminos del mar del primer comercio mundial, pero quiso transformarlos desde el evangelio, al servicio de la comunión universal en el amor de Cristo. Pedro Arrupe ha sido testigo privilegiado de los riesgos de esa globalización unida a la disputa por el poder y el dinero…, la globalización de la bomba atómica, que él vivió en du propia carne. En la línea de Xabier y de Arrupe, el Papa Francisco quiere promover y promueve la más honda globalización del evangelio, en línea sinodal, una globalización que sea glocalización, que respete los valores de cada cultura local, en diálogo de libertad, de enriquecimiento mutuo, desde un Cristo Universal.

4. Los tres quisieron poner de relieve la exigencia de una inculturación del diálogo, en amor, reinterpretando para ello el evangelio (que es de Jerusalén y de Roma, de la India y China, de Japón, del mundo entero…). Han buscado y buscan una cultura superior, tejida de muchas cultura, en diálogo de gracia, superando la imposición de un imperio (de unos imperios) de la guerra, la esclavitud de un imperios (unos imperios) del dinero y del comercio. Ellos fueron y siguen siendo pioneros de la gratuidad de la vida, del amor concreto, abierto a todos, desde los más pobres. Un mensaje esencial, en este adviento 2022 que nos está introduciendo en un tipo de globalización del fútbol, desde las costas del dinero de Arabia (Qatar), que son costas de imposición, del dinero hecho espectáculo, no humanidad.   

5. No hemos avanzado mucho desde el tiempo de Xabier, navarro universal, vinculado a París (su estudio) y a Lisboa (fue misionero  “portugués”) y, al mismo tiempo, a la India, Japón y China… En su camino hemos seguido… Pero en vez de la globalización de amor del evangelio estamos corriendo el riesgo de caer en la globalización del puro dinero y de la Bomba…, una globalización del fútbol, que puede ser camino hermoso para conocernos mejor unos y otros, pero que puede caer en el riesgo de un mercantilismo fácil desde el dinero fácil de Qatar,  que puede hacernos olvidar (dejar a un lado) los grandes temas de humanización que están al fondo del evangelio de los  tres grandes jesuitas (SJ) que son a mi entender Xabier, Arrupe y Francisco Papa.

Religiosos redentoristas detenidos en Ucrania

Ucrania: Shevchuk denuncia que los redentoristas detenidos están siendo «brutalmente torturados»

El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario
El arzobispo Shevchuk durante la emisión de su video diario

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre

«Se colocaron objetos militares en la iglesia para acusarles de posesión ilegal de armas”, afirma el líder greco-católico ucraniano

Mientras, en Rusia, la Iglesia ortodoxa condena el deseo de las autoridades ucranianas de prohibir la Iglesia ortodoxa de Ucrania afín a Moscú y aseguró que Kiev ha perdido el «sentido común»

 | RD/Agencias

El arzobispo mayor de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional, a los representantes diplomáticos y a las organizaciones de derechos humanos para que hagan todo lo posible por salvar la vida de los dos religiosos redentoristas detenidos el 16 de noviembre en la ciudad de Berdyansk, al oeste de Mariupol, por los soldados rusos bajo la acusación de tener armas en su casa.

Según el líder religioso ucraniano, la única culpa que les pueden achacar al padre Ivan Levytskyi y al padre Bohdan Heleta es “la de amar a su propio pueblo, a su propia Iglesia, a la comunidad que les ha sido confiada”, por lo que solicita la «liberación inmediata de ambos sacerdotes», que estarían siendo víctimas “de repetidas y brutales torturas”.

La lógica deshumana del capitalismo

«El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana del capitalismo»

Naiz [Foto: la escritora Silvia Federici

Por Maddi Txintxurreta 

Es marxista con muchos ‘peros’ y feminista sin duda alguna. Dice que le gusta «explicar» y son muchas y muchos quienes la escuchan. Con ‘Calibán y la bruja’ como su obra clave, Silvia Federici es una referente del feminismo.

Silvia Federici (Parma, Italia, 1942) llega a Iruñea invitada por Katakrak. Pende de sus ojos el peso de una mirada prospectora desviada de lo común –vuelta hacia los comunes– y hojea los títulos que llevan su firma y que Katakrak ha colocado en una mesa aparte. «¿Puedo llevarme una copia de este?» pregunta a la responsable del espacio cultural, y esta le responde con un «claro» tan evidente que parece que piensa: «¡Si es suyo!»

Ochenta años atraviesan sus palabras y su cuerpo y no puede dejar de mirar a la historia para leer el mundo actual: lo piensa, mastica y devuelve comprensible a sus lectoras. Recurre y regresa a menudo a las luchas feministas de la década de 1970 en Estados Unidos, como si intuyera que si hace cincuenta años no hubiera estado allí, no estaría en Iruñea un día de octubre del 2022 presentando ‘Ir más allá de la piel’.

Viene a Katakrak a presentar ‘Ir más allá de la piel’. En esta obra aterriza su pensamiento al mundo actual, al capitalismo contemporáneo. Teniendo en cuenta que vivimos una época de constantes cambios, a usted, como escritora, ¿le supone alguna dificultad pensar e interpretar la época actual?

¡Al contrario! Todos mis libros llegan hasta la experiencia contemporánea, a pesar de que siempre tengo una perspectiva histórica, porque el pasado para mí no es pasado, no es algo que ha muerto: vive en el presente. Nunca podría analizar el presente olvidándome del pasado. La clave es comprender el cambio social, comprender cómo las estructuras que son históricas todavía se transforman. El capitalismo tiene una historia de más de cinco siglos y en cada fase histórica se cambia, se vuelve en respuesta a las luchas, a los cambios económicos, a las crisis… pero la experiencia actual es fundamental.

En sus trabajos sostiene que las mujeres son el principal motor para la producción capitalista; antes de los 70 porque se dedicaban de manera gratuita a los trabajos reproductivos y, después, con su entrada en el mercado laboral, porque son ellas las que soportan las peores condiciones laborales, además de que siguen con el trabajo reproductivo gratuito.

Sí, cualquier tipo de trabajo, las mujeres lo hacen. Hacen el trabajo de reproducción, que incluye el trabajo del campo, de la agricultura o de la sanidad. También el trabajo extradoméstico, en las oficinas, en las fábricas, el trabajo industrial. En Bangladesh, en México a la frontera con Estados Unidos, en las llamadas zonas de libre comercio, hay formas de explotación del trabajo de la mujer similares a la esclavitud. Por eso, hoy las mujeres son las protagonistas del desarrollo. Y creo que siempre ha sido así.

¿No le parece que esta situación de vulnerabilidad les ofrece al mismo tiempo un gran poder, en cuanto las necesita el capital?

Claro, el trabajo de la mujer ha sido la fuerza que ha permitido relanzar una nueva fase del desarrollo. Por eso mismo las mujeres son las protagonistas de muchísimas luchas sociales, empezando por la lucha sobre la reproducción y la lucha contra la destrucción de la naturaleza. En muchos lugares de África y América Latina vemos que las mujeres están en primera línea contra la deforestación, contra la política del extractivismo, la minería, la extracción petrolera… porque se dan cuenta de que la destrucción de la naturaleza es la destrucción de la vida, de la comunidad. Y saben que aunque estas empresas pueden traer salarios para los jóvenes, destruyen a la comunidad la posibilidad de reproducirse.

Participó en la campaña ‘Salario para el trabajo doméstico’ en los años 70. La falta de salario convierte a las mujeres en dependientes y domésticas, sin embargo, el salario es uno de los mayores mecanismos de control del capital. ¿Cuál debe ser el punto de encuentro entre el trabajo de hogar y de cuidados y el salario para que no suponga una dependencia esclava de los hombres ni del capital?

Sí, pero voy a agregar: solamente se dice que el salario es una medida de control cuando se habla de las mujeres y del trabajo de hogar. No se dice que es una medida de control cuando se habla de los salarios de los profesores o de los salarios de los obreros industriales. Si es verdad que luchar por un salario reproduce el capital, ¿porqué no creamos los mismos discursos en relación a todos los trabajadores asalariados? ¿Qué vamos a proponer? ¿Que todos trabajen sin salarios?

El discurso por el salario en el trabajo doméstico era una estrategia de un momento concreto para liberar las mujeres de la dependencia de los hombres, para visibilizar que lo doméstico es un trabajo, un trabajo que produce capital y sustenta cualquier actividad productiva. Porque aunque no produce coches, produce trabajadores para generaciones futuras. Por ello, pedir un salario era una forma de abrir una vía de contacto y negociación entre mujeres y capital. En los años 70, la relación mujeres-capital era mediada por los hombres. Entonces, el salario no era el fin, nunca lo propusimos como tal, sino una estrategia para cambiar la relación de poder entre mujeres-hombres, mujeres-estado y mujeres-capital. Y a partir de esta posición empezar un nuevo ciclo de lucha.

En ‘Calibán y la bruja’ determinó que el capitalismo ha transformado los cuerpos en máquinas de trabajo y sostiene que las mujeres sufren una doble mecanización, productiva y reproductiva. ¿La implicación de los hombres en el trabajo de hogar y de los cuidados ayudaría a resolver esta situación?

¡Claro! Pero dos cosas: lo primero, esto no cambiaría la condición de este trabajo. El problema sigue siendo que este trabajo está desvalorizado, no está remunerado y no da acceso a beneficios como pensiones o un seguro de salud. Compartir el trabajo con los hombres es un paso. Pero lo más importante de todo es responsabilizar al Estado. Hemos visto en las luchas en torno al trabajo doméstico que la dificultad de compartir el trabajo con los hombres no es solamente la falta de voluntad de los varones, que es tanta, es también que la organización actual del trabajo y de los salarios provoque que sea mejor que el varón trabaje fuera de casa, porque su salario es mayor. Entonces, además de compartir, se necesita un cambio de la organización del trabajo asalariado.

En Euskal Herria, algunos sindicatos y partidos llevan tiempo reivindicando un sistema público de cuidados. ¿Cree que esto podría ser efectivo contra la crisis de los cuidados?

Claro que el Estado se debe responsabilizar. Aunque yo soy crítica con lo que dicen, porque el Estado debe responsabilizarse sin establecer un sistema de control y la comunidad debe decidir qué servicios nos va a dar el Estado. Soy contraria a que el Estado organice, debemos ser partícipes. Siempre he dicho que estos discursos de los comunes, los entramados comunitarios, las asambleas vecinales, son necesarios para cambiar nuestra relación con lo público. Porque hoy el Estado es neoliberal y no tiene ningún interés en reproducir nuestra vida. Nos ofrecen la sanidad para que volvamos a trabajar lo antes posible, nos ofrecen servicios, lo más baratos que pueden. Entonces, necesitamos una lucha desde abajo y esto significa que la comunidad debe organizarse y relacionarse con quienes trabajan en los servicios públicos. No es suficiente abrir las ventanas y aplaudir a las enfermeras, tenemos que encontrarnos con ellas y decidir qué necesitamos, qué podemos hacer.

«Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización»

El cuerpo cambia, envejece, se vuelve inservible en la lógica capitalista y se deshecha. ¿Cómo debemos resignificar, recuperar, ‘reciclar’ estos cuerpos?

Cuando pensamos en la condición de los mayores hoy, vemos verdaderamente la violencia de esta sociedad capitalista y cómo destruye a las personas. En muchas sociedades precapitalistas, y pienso sobre todo en las comunidades indígenas de Norte América, los mayores eran los guías, también las mujeres mayores. Tenían la sabiduría y la experiencia, la memoria colectiva del pueblo. Tomaban las decisiones. Ahora los mayores son los tontos, no son productivos, pesan, dan problemas a las familias, son una carga. Vivimos una desvalorización de los mayores y se desvaloriza la reproducción. Y todavía el capitalismo privilegia, en el contexto de esta desvalorización general, la infancia, porque de ahí vienen los futuros trabajadores. Así que los mayores se pueden desechar como basura.

Hemos visto con el covid-19 en Estados Unidos que muchos de los mayores que murieron estaban en los centros públicos financiados por el Estado. Pero la crisis de estos centros era precedente al covid-19, porque en estos centros se han cortado los fondos, el personal, así que dejan a los mayores durante horas en sus camas. El tratamiento a los mayores nos da una imagen de la lógica deshumana de esta sociedad capitalista.

Algunas voces que se declaran feministas defienden el sentido más biologicista del cuerpo y reprochan tanto al movimiento queer como al transfeminismo que vacían de contenido la categoría mujer, que «borran» a las mujeres. ¿Qué opinión le merece esto?

Creo que hay problemas en ambos lados. Yo vengo de una lucha que surgió en los años 70, cuando el feminismo criticó la concepción del capitalismo sobre la mujer. Siempre hemos subrayado que mujer no es un concepto biológico. Pero la mujer es importante como sujeto político, porque mujer, en la historia de la sociedad capitalista, ha significado toda una organización particular de la explotación y del trabajo. Y todo un tipo de lucha contra la discriminación.

Es cierto que el feminismo siempre ha tenido más conciencia de las diversidades. Pero lo mismo pasa con los trabajadores, ¿no? ¿Vamos a desechar la condición del trabajador explotado porque un trabajador no es lo mismo en el País Vasco o en España, o en África? Claro que la categoría del trabajador explotado es importante para comprender la lucha en la historia del capitalismo. Y, a pesar de ello, la categoría del trabajador explotado incluye una gran variedad. ¿Porqué se responsabiliza de la diversidad solamente al movimiento feminista? ¿Porqué no se le pide lo mismo al movimiento de los trabajadores?

Cuando hablamos de trabajadores es necesario tener en cuenta la diversidad y saber que aún así podemos pensar en formas de lucha conjuntas. Se trata de pensar cómo juntarnos de manera que los que tienen más privilegios no sean los que dominen la lucha. Es una cuestión de organización.

Pero, como defiende la teoría interseccional, la relación entre opresor y oprimido es coyuntural y esto puede general tensiones.

Verás, en los años 70, a partir del movimiento del Poder Negro, hubo una discusión muy interesante. Trataba de la diferencia entre autonomía y separatismo, porque había una parte del movimiento negro a favor del separatismo, de una forma de organización sin blancos. La autonomía, sin embargo, significa poder decidir, tener espacios sin personas blancas, pero a pesar de ello poder juntarnos en las luchas donde tenemos intereses comunes decidiendo cuándo, dónde y de qué forma.

Este discurso también se ha tratado en el movimiento feminista. Las separatistas decían ‘nada de trabajo con los hombres. Vamos a crear comunidades de mujeres, vamos a crear una cultura exclusivamente de mujeres, porque la relaciones con los hombres son siempre de dominación’. Por otro lado, y yo me posiciono en este lado, hay mujeres que dicen que no, porque los hombres también son explotados.

En ‘Calibán y la bruja’ hablo de acumulación de diferencias, acumulación de jerarquías: el capitalismo, cada vez, en cada fase de desarrollo, no deconstruye estas divisiones. Es así, dividiéndonos, haciendo que peleemos unos con otros, como ha podido perpetuarse. El discurso no debe ser que nunca nos podemos encontrar con los hombres, sino que tenemos nuestra autonomía y capacidad de decidir, que nos organizamos como mujeres y no incluimos hombres en nuestra organización. Y vamos a decidir en qué espacios y cómo participarán los hombres.

Defiende en ‘Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes’ la vida comunal libre de relaciones productivas. ¿Cómo podemos imaginar los comunes?

Yo hablo de la necesidad de las relaciones comunales hoy, en una sociedad donde en cualquier parte estamos circundados, circundadas, por la relación capitalista. Entonces, la concepción de los comunes hoy no es una concepción final. Pero podemos pensar en lo comunal, sea en el marco de las relaciones sociales, de compartir los bienes, pero sobre todo como un principio de organización social que se puede y se debe aplicar a cualquier aspecto de nuestras vidas. Por ejemplo, compartiendo la riqueza natural y la riqueza que se produce o colaborando en la reproducción de la vida, etcétera. También en la justicia. Decir no a las cárceles, no a la Policía y pensar en la justicia de forma comunal. Hay varios ejemplos en el seno de las comunidades indígenas, porque ellos tienen otros sistemas, como el sistema restaurativo, y podemos valorar si pueden inspirarnos.

Esto, por ello, es un principio de organización social para crear una sociedad que no esté fundada en la explotación ni en la competencia, sino en la colaboración. Y, sobre todo, bajo el principio de responsabilizarnos; de todo, no solamente de nuestras vidas individuales, también de la vida de la comunidad. Responsabilizarnos también de la reproducción de la riqueza que usamos.

Las comunidades indígenas nos dan una lección, pues ellos decían: ‘Debemos dar a la naturaleza para que las próximas generaciones la puedan usar’. Así, no solamente hay que consumir, buscar y traer, también se debe reproducir. Eso es lo que te hace miembro de una comunidad. Porque el miembro de una comunidad no es la persona que llega y toma, es alguien que se responsabiliza de los otros, de las otras, y de la medida de reproducción.

Para mí, lo comunitario es una forma de crear más resistencia, de fortalecer nuestra resistencia hacia el Estado y al capital. Es, también, un terreno para la experimentación. Necesitamos experimentar, la sociedad que queremos construir no se va a construir en un momento. Se va a construir a través de un largo proceso de lucha, que debe ser también un proceso de experimentación para lograr nuevas formas de autogobierno. Ahora no somos capaces de gobernarnos sin el Estado, porque hemos interiorizado esta dependencia. Por ello, necesitamos un proceso de liberación y, para mí, el común es eso.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/especial/20221114/el-tratamiento-a-los-mayores-nos-da-una-imagen-de-la-logica-deshumana-del-capitalismo

Medalla de reconocimiento a Nelly León, capellana de la cárcel de Santiago

Chile: Medalla Cardenal Raúl Silva Henríquez para capellana de cárcel de mujeres

Por| ROBERTO URBINA AVENDAÑO

Reconocimiento a su permanente compromiso con quienes sufren la privación de libertad, revindicando su dignidad y persiguiendo su reinserción a la sociedad

La religiosa del Buen Pastor, Nelly León Correa, recibió la Medalla Cardenal Raúl Silva Henríquez en reconocimiento a su trabajo como capellana de la cárcel de mujeres de Santiago, otorgada por la Universidad Cardenal Raúl Silva Henríquez.La ceremonia tuvo lugar en la capilla de la Cárcel de mujeres de Santiago, a pedido de la homenajeada. En presencia de un grupo numeroso de reclusas, el Presidente y Gran Canciller de la Universidad, Padre Carlo Lira, el Rector Galvarino Jofré y el Vicerrector Académico, Álvaro Acuña, le entregaron la medalla por su “permanente compromiso con quienes sufren la privación de libertad, revindicando su dignidad y persiguiendo su reinserción a la sociedad, reflejando con ello la vigencia del pensamiento del Cardenal Raúl Silva Henríquez, y representando fielmente los valores de una egresada de nuestra Universidad”.

Mujer levántate

La hermana Nelly se ha hecho conocida por su trabajo con las reclusas del Centro Penitenciario Femenino de Santiago, desde 2005, y también por la creación de la Fundación “Mujer Levántate” que acoge a quienes egresan de la cárcel sin tener un lugar donde llegar. Adquirió especial notoriedad en enero de 2018 con la visita del Papa Francisco a Chile, ya que esta cárcel fue uno de los lugares que visitó y donde tuvo un emotivo y festivo encuentro con reclusas, momento que fue reconocido como el de mayor calidez y entusiasmo expresados al Papa.

En su discurso de agradecimiento la religiosa confesó estar “muy emocionada con esta distinción. Le pedí a las autoridades de la Universidad que vinieran a este lugar porque todo lo que yo soy y he logrado es por ustedes”, dijo a la numerosa concurrencia de reclusas presentes en el acto.

Una de las reclusas presentes, Elizabeth, entregó su testimonio durante la Misa. “Hoy me siento empoderada, sé que la Fundación Mujer Levántate me seguirá acompañando y confío en Dios que este trabajo pueda continuar y así restaurar muchas más vidas, tal como restauró la mía. Gracias, hermana Nelly por darle vida a esta fundación y gracias a todos quienes son parte de este maravilloso sueño”, confesó.

Inclusión social con trato digno

La ceremonia tuvo lugar durante la celebración de una Misa por el 14º aniversario de la Fundación “Mujer levántate” que Nelly León, con otras personas que la apoyaron, fundó y actualmente preside. En esa Fundación declaran que trabajan “por la inclusión social de mujeres que están o han estado privadas de libertad a través de un programa integral, donde el trabajo metódico, la conexión afectiva y el trato digno es nuestro sello fundamental”.

“Mujer levántate” acoge, actualmente, un promedio de 100 mujeres al año, impactando la vida de más de 300 niños y niñas. En su presentación, dicen que “cuando una mujer está en la cárcel no solo ella es condenada, sino todo su entorno, principalmente sus hijos, quienes son nuestros usuarios indirectos y en quienes pensamos cada vez que proponemos a una mujer integrarse a nuestro programa y protagonizar un cambio de vida, siendo sujetos de su propio cambio”.

En diciembre de 2020 Nelly León asumió como Delegada episcopal para la pastoral en la diócesis de San Felipe, tarea a la que la invitó el obispo Gonzalo Bravo Álvarez. “Cuando el obispo me pidió este servicio en la pastoral le dije que la cárcel no se transa. Entonces dentro del tiempo que yo pueda aportar a la diócesis, lo haré, pero la cárcel no está en juego y él lo aceptó así”, dijo Nelly a Vida Nueva en esa oportunidad.

Agregó que aceptó esa tarea “porque creo que las mujeres hemos luchado mucho para que se nos abran espacios y en el momento que se nos dan muchas veces retrocedemos, nos cuesta, no aceptamos. Entonces vi aquí una oportunidad no solo por mí, sino por todas las mujeres de la Iglesia que luchamos y pedimos a gritos un espacio. Aquí se abrió uno y espero que no sea el único”.

Sesenta años del Concilio Vaticano II

Sesenta años del Concilio Vaticano II: «El Papa Francisco urge revivirlo»

«Los sumos sacerdotes del ‘Siglo de las Luces’ entronizaron a la ‘razón’ como diosa y decretaron que la religión cristiana era oscurantista y enemiga del progreso»

«Juan XXIII, elegido Papa en 1958, tras dos guerras mundiales, sentía que este mundo hambriento de bondad y de inteligencia aplicada para el bien necesitaba de Evangelio, y una mañana se sintió inspirado a convocar un concilio ecuménico católico»

«En un mundo tan cambiante este Concilio no es un encuentro que termina y se cierra en 1965. Así lo vivimos ahora, 60 años después, cuando el papa Francisco con convicción y valentía urge revivir el Concilio»

«…la religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión –porque tal es– del hombre que se hace Dios. ¿Qué ha sucedido?»

 Por Luis Ugalde, s.j.

(Revista SIC).- Hace un par de siglos los avances de la ciencia y de la racionalidad deslumbraron a Europa y contribuyeron a su revolución industrial y cultural. Los sumos sacerdotes del “Siglo de las Luces” entronizaron a la “razón” como diosa y decretaron que la religión cristiana era oscurantista y enemiga del progreso. Según ellos, bastaba la luz de la razón para hacer un mundo feliz y para ese fin, era necesario encerrar a la Iglesia en la sacristía. Como la Iglesia venía instalada en una especie de monopolio del saber humano, el siglo XIX fue de enfrentamientos duros entre ella y la Ilustración racionalista con mutuas acusaciones y exclusiones.

En el siglo XX las dos terribles guerras mundiales con unos cien millones de muertos, protagonizadas por los Estados con más poder científico-racional, demostraron que la ciencia y la racionalidad instrumental no solo producen increíbles progresos para la vida, sino que también potencian brutalmente la capacidad de matar y de crear un mundo inhumano.

¿Quién decide que la racionalidad instrumental se aplique a favor de la vida o la muerte? Algo tan frágil como la libertad y la conciencia humana deciden el uso de la ciencia y la razón, ya no como diosa absoluta sino como instrumento valioso. Para producir la liberación humana de personas y sociedades, es imprescindible una fuerza espiritual capaz de aplicar la racionalidad a favor de una humanidad solidaria y sin fronteras. No hay vida sin la brújula y el corazón del amor y solidaridad.

Juan XXIII (anciano elegido Papa en 1958) sentía que este mundo hambriento de bondad y de inteligencia aplicada para el bien necesitaba de Evangelio, y una mañana se sintió inspirado a convocar un concilio ecuménico católico, de esos que solo ha habido 21 en 2000 años. Cuando la comisión preparatoria del Concilio le entregó un esquema hecho para analizar y condenar los errores del mundo moderno pensó que ese no era el Concilio que Dios le inspiraba, y que más bien la Iglesia debía preguntarse –con mucha libertad– a qué se debía el divorcio creciente entre el mundo moderno y el Evangelio de Jesús. Por qué no lograba brindar a los hombres y mujeres de hoy la alegría de Jesús de Nazaret, rostro humano de un Dios que es Amor y Vida. No una vida efímera que termina en el sepulcro.

En el Concilio Vaticano II, 450 obispos de todo el mundo examinaron con ojos críticos la propia casa de la Iglesia; empezó el 11 de octubre de 1962, se desarrolló en 4 etapas y concluyó en diciembre de 1965. Una travesía difícil y exitosa que llegó a acuerdos inspiradores para el mundo expresados en 9 decretos, que exigen renovación de la propia Iglesia liberándose de deformaciones históricas que desfiguran el mensaje de Jesús de Nazaret, abrazo de Dios a la humanidad, valorando la tradición desarrollada con su Espíritu. El Concilio se desarrolló con gran libertad y se expresaron las divergencias. No faltaban obispos a los que les costaba entender que lo único que da sentido a la Iglesia es comunicar el mensaje de Jesús como abrazo de Dios a la humanidad; y para ello hay que cambiar algunos viejos ropajes, que a veces son un lastre que desfigura.

En un mundo tan cambiante este Concilio no es un encuentro que termina y se cierra en 1965, sino un espíritu que debe mantener abierta a la Iglesia para que circule la brisa del Espíritu desde Jesús hacia la Humanidad y desde esta hacia Cristo resucitado. Naturalmente es una tarea difícil y que genera tensiones en la misma Iglesia. Así lo vivimos ahora, 60 años después, cuando el papa Francisco con convicción y valentía urge revivir el Concilio.

El mundo ha cambiado de 1962 a 2022, pero la respuesta es la misma de Jesús que se encarna de diverso modo en cada persona y país, y con cada tema donde está en juego la vida, el sentido de la humanidad con la presencia de un Dios que es Amor. Muchos prefieren un Jesús en las nubes de su gloria y no el encarnado en este mundo, dando vida y esperanza a millones de hombres que carecen de ellas.

Pablo VI en su precioso discurso de clausura menciona y responde a las acusaciones de mundanidad de algunos obispos: “Tal vez nunca como en esta ocasión –dice el papa– ha sentido la Iglesia la necesidad de conocer, de acercarse, de comprender, de penetrar, de servir, de evangelizar a la sociedad que la rodea y de seguirla…”. Y añade que debido en parte a “las distancias y las rupturas ocurridas en los últimos siglos” y este deseo de acercarse con la buena nueva ha llevado a algunos a acusarla de ocuparse más del mundo que de Dios y sugerir que “un tolerante y excesivo relativismo al mundo exterior… a la moda actual… al pensamiento ajeno, haya estado dominando a personas y actos del Sínodo ecuménico a costa de la fidelidad debida a la tradición y con daño de la orientación religiosa del mismo Concilio”.

El Papa no está de acuerdo y más bien ve que en el Concilio:

…la religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión –porque tal es– del hombre que se hace Dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Un choque, una lucha, una condenación? Podría haberse dado, pero no se produjo. La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una simpatía inmensa lo ha penetrado todo… La religión de nuestro Concilio ha sido principalmente la caridad, y nadie podrá tacharlo de irreligiosidad o de infidelidad al Evangelio por esta principal orientación.

El documento conciliar sobre “La Iglesia en el Mundo Moderno” abre con un párrafo maravilloso que ha de inspirar permanentemente la renovación en la Iglesia:

Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los más pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.