Confesión de uno de los asesinos del P. Grande

Uno de los asesinos del padre Rutilio Grande, confiesa su participación directa en el asesinato; un ex Guardia Nacional (GN), que falleció en Estados

Un 12 de marzo de 1977, fue asesinado el padre jesuita Rutilio Grande Garcí­a, a la edad de 49 años, en el sector conocido en la actualidad como “Las tres cruces” en la carretera que conduce a la ciudad de El Paisnal.

Mientras se conducí­a en su automóvil Volkswagen Safari blanco, junto a Manuel Solórzano, de 70 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 16, una unidad de la GN los emboscó, ametrallándolos en la carretera, sus cuerpos presentaban muchos orificios de bala de diferentes calibres.

El trabajo del sacerdote Rutilio Grande, se caracterizó por defender a los más desposeí­dos y denunciar los atropellos cometidos por las autoridades, desde su parroquia de Aguilares, en el departamento de San Salvador El padre Grande, creó las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), originando reacción adversa de parte de los terratenientes de la zona, que lo calificaron como un agitador comunista. El sacerdote Rutilio Grande, es considerado como el primer mártir de la Iglesia salvadoreña.

En la ciudad de Los Ángeles, California, pudimos entrevistar a Julio Sánchez -quien estuvo de acuerdo en usar su nombre verdadero-, emigrante salvadoreño quien fuera miembro de la GN, y ex miembro de la S2 (Sección de Inteligencia) del mismo cuerpo represivo desde mediados de los años 70. Julio accedió por primera vez a hablar sobre su participación en el asesinato del sacerdote Rutilio Grande y sus dos acompañantes.

En una visita a la ciudad de Los Ángeles, conocí­ a Julio Sánchez, fortuitamente. Unos amigos me habí­an invitado a una boda y Julio se encontraba borracho y no paraba de llorar contando su participación en el crimen del sacerdote Rutilio Grande. Me impactó sobremanera la información verí­dica que manejaba sobre el asesinato, establecí­ un ví­nculo amistoso con Julio Sánchez para investigar su participación en dicho crimen.

De regreso a El Salvador, pude constatar que efectivamente Julio habí­a participado en la guardia nacional y perteneció a los escuadrones de la muerte.

La entrevista se realizó dos años después de nuestro primer encuentro, debido a que Julio comenzó a deteriorarse fí­sicamente, en ese tiempo fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, además de padecer de diabetes y habí­a sufrido un derrame cerebral que le habí­a paralizado la mitad del cuerpo.

Julio mantení­a que buscaba relatar los hechos tal y como eran, para demostrar que no únicamente él era culpable, y así­ buscar un poco de alivio a su alma atormentada, según me confesó.

La entrevista inconclusa desde los EEUU

-Voy hablar por primera vez para que la gente sepa como fueron las cosas-me afirma con un dejo de tristeza.

-¿De dónde eres originario?

-Oratorio de Concepción, del departamento de Cuscatlán -responde lacónicamente.

Precisamente en este lugar los habitantes que sobrevivieron a la guerra, recuerdan a Julio Sánchez, como un miembro de los Escuadrones de la Muerte, desalmado y que perseguí­a y asesinaba sin piedad a los señalados como comunitas. Varias familias enteras fueron asesinadas y sus cuerpos exhibidos públicamente por los miembros de la guardia nacional, en la unidad que comandaba Julio Sánchez, afirmaron varios testigos.

-¿Participaste directamente en el asesinato del padre Rutilio Grande y sus dos acompañantes?- le pregunto tajante, para comprobar si en verdad estuvo en la unidad que cometió el asesinato.

-Aquí­ tengo mi carnet de Guardia Nacional; yo me metí­ ( a la guardia) a la edad de los 17 años, nací­ en 1957, fue en el pueblo de Suchitoto- responde evadiendo la pregunta.

-¿Qué sucedió ese 12 de marzo de 1977, cuando emboscaron al padre Rutilio Grande?

-Fueron órdenes que recibimos directamente del director de la Guardia Nacional, (como director general de la GN de 1975 a 1978 fungió el general Ramón Alfredo Alvarenga) fuimos seleccionados como ocho miembros de la guardia; yo no estaba a cargo de la operación, creo que fuimos 6 u ocho ( miembros de la guardia) que fuimos seleccionados para cumplir con la misión.

-¿Sabí­an a quién iban a asesinar?- lo interrogo, buscando en su mirada una respuesta sincera, Julio mueve insistentemente sus manos y cabeza, debido a la enfermedad de Parkinson.

-Nos habí­an dado instrucciones de eliminar al cura, porque era comunista, estaba levantando a los campesinos, hablaba mal del gobierno- concluye agitado.

El sermón de Apopa

El 13 de febrero de 1977, el padre Rutilio Grande predicó un sermón que llegó a ser llamado su “sermón de Apopa”, denunciando la expulsión del padre Bernal, por el gobierno salvadoreño, el discurso decí­a así­:

“Queridos hermanos y amigos, me doy perfecta cuenta que muy pronto la Biblia y el Evangelio no podrán cruzar las fronteras. Sólo nos llegarán las cubiertas, ya que todas las páginas son subversivas””contra el pecado, se entiende. De manera que si Jesús cruza la frontera cerca de Chalatenango, no lo dejarán entrar. Le acusarí­an al Hombre-Dios… de agitador, de forastero judí­o, que confunde al pueblo con ideas exóticas y foráneas, ideas contra la democracia, esto es, contra las minorí­as. Ideas contra Dios, porque es un clan de Caí­nes. Hermanos, no hay duda que lo volverí­an a crucificar. Y lo han proclamad”.

-Les dijeron que asesinarí­an a un sacerdote- le ratifico la pregunto.

-Ya sabí­amos quién era el objetivo, recuerdo que fuimos varias veces a verificar el lugar (en donde emboscarí­an al sacerdote), le dimos seguimiento varias veces, dí­as antes se nos habí­a escapado porque no apareció y no pudimos realizar la operación.

-¿Cómo fue la emboscada? ¿A dónde estaban ustedes esperándolo? ¿Iban vestidos de civil o con uniformes?

-íbamos vestidos de civil, pero unos kilómetros antes estaban elementos de la guardia uniformados, ellos nos informaron que el carro se dirigí­a hacia nosotros, lo esperamos en la calle, y cuando apareció abrimos fuego, todos abrimos fuego al mismo tiempo, desde diferentes puntos de la calle, yo vi que el carro se fue de lado y continuamos disparando.-Julio hace una pausa.

-En el carro iba un niño, un anciano y el padre Rutilio Grande. Los tres murieron ese dí­a. Le digo enseñándole un recorte de periódico, con la fotografí­a del automóvil Volkswagen, ametrallado a la orilla de una calle de tierra.

-Recibí­a órdenes, me dijeron que era un cura malo, comunista, y yo odio a los comunistas- responde cortante.

-¿Después de dispararles, se acercaron a ver los cuerpos del sacerdote y los acompañantes para rematarlos?

-Tení­amos órdenes de que no quedaran vivos, nos acercamos y les disparamos.

-¿Les dieron el tiro de gracia?, le pregunto atónito por la frialdad en que relata el asesinato.

-Te repito fueron órdenes de no dejarlos con vida. Yo no sabí­a que el cura vení­a acompañado, ni menos con un anciano y un niño. Pero aunque hubiera sabido tení­a que cumplir con las órdenes que nos habí­an dado- concluye molesto.

-¿Que sucedió con todos los miembros que participaron en el asesinato del sacerdote Rutilio Grande?

-Algunos murieron en la guerra, otros salieron del paí­s, no por miedo, pues nosotros no le tení­amos miedo a nadie; si estoy hablando de esto ahora es porque creo que no se conoce como fueron las cosas, y yo me siento muy enfermo, siempre se ha pensado que nosotros somos los malos, y nosotros sólo recibí­amos órdenes.

-¿Qué hubiera pasado si hubieran rehusado a cumplir esas órdenes? Interrumpo a Julio.

-No lo sé, la verdad es que no lo sé.

-¿Después del asesinato qué hicieron? ¿A dónde fueron?

-Nos fuimos directamente a la Guardia Nacional de San Salvador a rendir un informe, recuerdo que nos dieron tres dí­as de licencia, cuando regresamos nos ubicaron en otras unidades, yo comencé a trabajar en la S2.

Un crimen planificado y ejecutado por el Estado que unificó a la iglesia con el pueblo

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, al enterarse de los asesinatos, fue al templo en donde reposaban los tres cuerpos y celebró la misa. En la mañana del dí­a siguiente, después de reunirse con los sacerdotes y consejeros, Romero anunció que no asistirí­a a ninguna ocasión o actividad gubernamental ni a ninguna junta con el presidente, siendo ambas actividades tradicionales del puesto, hasta que la muerte se investigara.

Ya que nunca se condujo ninguna investigación, Monseñor Romero no asistió a ninguna ceremonia de Estado, en absoluto, durante sus tres años como arzobispo.

Monseñor Romero, era amigo personal del sacerdote Rutilio Grande, quien además era su confesor.

En una entrevista que Monseñor Romero rindiera en el año de 1979, al periodista brasileño, Juan Arias, en la ciudad de puebla, México, Romero le confesó que él se consideraba un convertido. “Me contó que estaba del lado de los ricos, del poder, viviendo en un palacio, hasta que un dí­a le asesinaron a un sacerdote que el consideraba un santo, Rutilio Grande. Lo mataron mientras explicaba el catecismo. Imagí­nese que lo acusaron de ser comunista”-le dijo Monseñor Romero a Juan Arias.

La muerte de Rutilio Grande fue la gota que derramó el vaso, Monseñor Romero comprendió que estaba de la parte equivocada. Dejó el palacio y se entregó a la causa de los perseguidos a la defensa de los derechos humanos.

Luego un 24 de marzo de 1980, Romero serí­a asesinado de un tiro certero al corazón, un francotirador que trabajaba para los Escuadrones de la Muerte acabó con su vida, en un crimen al igual que el del sacerdote Rutilio Grande, que aún no ha sido esclarecido.

-¿Nunca te dijeron por qué asesinaron al padre, el motivo?

-Es que mucho hablaba en contra del gobierno, y recuerdo que los comunistas habí­an secuestrado y matado a un rico, no recuerdo su nombre, pero trabajaba con el gobierno y creo que ese fue unos de los motivos; los ricos estaban enojados por ese asesinato.

El 26 de febrero de 1977 fue encontrado el cadáver del empresario Roberto Poma, quien habí­a sido funcionario del gobierno salvadoreño, y quien habí­a sido secuestrado en enero de 1977 por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organización radical de izquierda.

El 20 de febrero de ese mismo año, la oposición polí­tica habí­a denunciado el fraude en las elecciones presidenciales, el gobierno habí­a respondido con represión en contra de los manifestantes: “El pueblo se concentró en la Plaza Libertad, en el centro de San Salvador, para protestar contra el fraude y exigir que se respetara el resultado. El 28 de febrero, los militares rodearon la plaza y reprimieron la concentración. Hubo, por lo menos, sesenta personas asesinadas” ““recuerda un sobreviviente.

-Han pasado muchos años desde ese fatí­dico dí­a, ese dí­a que ustedes asesinaron a mansalva a un sacerdote desarmado que iba con un anciano y un niño, alguna vez te has arrepentido, te has preguntado ¿qué hubiera pasado si hubieras desobedecido las órdenes?

-Sí­, muchas veces me he arrepentido, pero yo sólo obedecí­a órdenes, además ahora es muy tarde para arrepentirme. -Julio se levanta con dificultad de la mesa, me dice que ya no quiere seguir hablando, que después podemos continuar, se excusa aduciendo que se siente cansado.

Una muerte amarga y su antesala mucho peor

Después de ese encuentro que duró apenas una hora, fue casi imposible lograr que Julio Sánchez continuara con la entrevista; en marzo de este año accedió a terminarla desde el cuarto de un hospital en donde se encontraba agónico. Un dí­a antes de emprender el viaje a la ciudad de Los Ángeles para concluir con la entrevista me informaron que Julio Sánchez habí­a muerto de un paro al corazón, su condición fí­sica y mental se habí­a deteriorado.

Debido a la diabetes le amputaron las dos piernas y un brazo, desde la cama del hospital en donde permaneció por 4 meses, Julio imploraba a gritos que lo mataran.

La muerte de Julio Sánchez, uno de los asesinos confesos del padre Rutilio Grande fue amarga; pero su antesala mucho peor; pude investigar que su vida en Los Ángeles estuvo llena de turbulencias: alcohol, drogas y una vida familiar llena de violencia. A diario lo perseguí­a el remordimiento de sus actos, el mismo hecho de contar a desconocidos cuando estaba ebrio, su participación en el asesinato del Padre Grande, era su búsqueda de eximir su culpa, de ahogar las llamas de ese infierno interno que ganó en vida por haber asesinado a un sacerdote sencillo, un cura que su único crimen fue vivir al lado de su pueblo

Escuchar al Espíritu

Escuchar al Espíritu: el camino de la escucha para la conversión en la primera Asamblea Eclesial

por Mauricio López Oropeza 


Comienzo mi reflexión con una anécdota. Una amiga muy querida, que había participado fuertemente en el Sínodo Amazónico, decidió cambiar de trabajo e ir a colaborar con las organizaciones de los pueblos originarios de esa región. Ella veía desde la distancia la Asamblea Eclesial con cierto escepticismo, y con miedo de que no hubiera una genuina participación, o no se llegara a las periferias.



Un día me llamó con mucha alegría y me compartió que, visitando una comunidad indígena a más de 3000 metros de altura, en Guamote, Ecuador, se encontró a una catequista joven, sencilla, dialogando con una mujer indígena. Le estaba explicando el proceso y le leía el documento para el camino de la Asamblea Eclesial en su versión popular, haciendo este proceso de escucha en esa comunidad distante.

Para mí esto refleja un signo que a veces es invisible; los números son importantes, y vaya que se ha trabajado intensamente para llegar a todos y todas, alcanzar los sitios a los que quizás antes no sé llegaba.

Pero, estos gestos pequeños son todavía más elocuentes, pues reflejan en la vida sencilla el alcance real, aunque limitado, de este proceso en muchos sitios improbables. Creo que cada uno y cada una tenemos experiencias particulares que nos ha marcado, y hemos recibido testimonios de rostros concretos al participar en los procesos de escucha de esta Asamblea. Es importante tenerlos presente, y honrar esos encuentros.

Rostros de la Asamblea Eclesial

Es en este marco donde aparece la pregunta más relevante de todo este proceso: ¿qué rostros específicos han sido presencia viva de Dios en este Asamblea, y cómo nos han interpelado a lo largo de este proceso para ser transformados a nivel personal y como Iglesia?

De hecho, cuando hemos hecho una evaluación del camino de escucha lo esencial no ha sido solamente saber cuánto se cumplió en cantidad, sino preguntarnos ¿cómo fuimos transformados por la experiencia del encuentro? Los nuevos caminos del CELAM serán resultado de esos encuentros transformadores, si han de ser realmente relevantes.

Se trata de escuchar lo que nos comunican con el testimonio vivo las estructuras que son capaces de llegar a los rincones más distantes, quienes están ahí como presencia encarnada, viva y concreta, ellos-as quienes nos ayuda a comprender cómo responder a los gritos de la realidad en la que ellos-as están inmersos.

Estos procesos de escucha, son procesos suscitadores que despiertan la esperanza, renuevan posibilidades y nos confrontan para poner atención a lo verdaderamente importante que es el encuentro con el Señor y escuchar su voluntad que grita en medio del pueblo.

Es en el corazón de cada persona, y en el centro de cada comunidad, donde se teje la genuina sinodalidad. Por eso, siempre insistimos en que, en realidad, el camino es la experiencia. Al releer los documentos de la Conferencia de Aparecida 2007, podíamos reconocer que una de las cosas inesperadas que más habían marcado el discernimiento de esta experiencia, había sido la presencia de los peregrinos en el Santuario de Aparecida.

La Piedad Popular del pueblo sencillo había marcado profundamente el itinerario del discernimiento de esta Conferencia. La vida de fe del pueblo marcó, sin pretenderlo, todo el camino de esta conferencia. Ahora que estamos recuperando estos 14 años desde Aparecida, acogemos nuevamente la fuerza de la presencia de la fe del pueblo.

En esta Asamblea, ese pueblo de Dios dejó de ser un sujeto pasajero que nos inspira, y ahora logramos que sus voces sean incorporadas en los procesos de escucha que han configurado nuestros documentos. Sus voces están reflejadas en todo este proceso.

Camino de sinodalidad

Si bien hay mucho camino por andar, evidentemente se han dado pasos concretos para avanzar en la mayor participación del pueblo. Esas voces son de quienes ahora consideramos verdaderos sujetos de su propia historia.

Por esto, creo que es muy importante que traigamos esos nombres y voces a esta reflexión. No quiero repetir los datos numéricos que ya se han presentado sobre toda la participación en la escucha.

Sí quiero agradecer a tantas personas que trabajaron en el comité de escucha para hacer posible que esas voces pudieran ser honradas y acogidas en este camino sinodal. Se hizo un esfuerzo que se convirtió en centenas de sesiones que se establecieron para tratar de tocar el corazón de cada instancia eclesial que lo necesitaba, de cualquier persona que quisiera conocer del proceso, fueran estructuras pequeñas, de comunidades, de parroquias, o instancias regionales.

Hicimos este camino donde la sinodalidad se expresaba en el deseo de estar presentes, de acoger las dudas y heridas de mucha gente. Para nosotros era esencial hacernos presentes de verdad.

Cuando el corazón está lastimado por expresiones de exclusión en la Iglesia, o por falta de una genuina sinodalidad, es muy importante hacer este acercamiento y propiciar el encuentro.

De esto habla el Papa para el sínodo sobre sinodalidad, nos llama a ir al encuentro, abrirnos a la escucha y a experimentar el discernimiento. En nuestro proceso de escucha, ciertamente al menos 70,000 personas se registraron de modo formal para participar, pero estamos seguros que el número es mucho mayor.

En todo caso, lo más importante es que el factor comunitario fue el más importante, más que la participación individual que fue un instrumento que se ofreció porque la situación de la pandemia así lo ameritaba. Los foros temáticos reflejaron lo que el Papa pidió para estos procesos sinodales, que las personas hablen sin miedo, sin exclusión, y que puedan presentar todo aquello que está en sus corazones.

Datos relevantes

Un dato preocupante es que en la escucha tuvimos una participación de cerca del 67% de mujeres, con respecto del total, y ese dato lamentablemente se invierte en la representación en esta fase de Asamblea plenaria donde la participación de las mujeres se queda en apenas un 35% del total, sea presencial o virtual; eso nos tiene que decir algo.

También, en el proceso de escucha tuvimos una franja de participación mucho mayor de personas de los grupos etarios de franjas más jóvenes, y ese dato cambia drásticamente en los delegados de esta fase plenaria en donde el promedio es de una edad mayor; también esto nos sirve para la reflexión sobre si los delegados-as representaron a los participantes más activos del proceso de escucha. Son reflejos de nuestro proceso, y de un camino que se está haciendo.

Para afirmar las voces del proceso de escucha, y ser fieles a ellas, quiero acudir a algunas que me parece que ilustran de modo inspirador y convincente el sentir del pueblo de Dios en el camino de esta Asamblea, y que reflejan algunas de las temáticas ineludibles para nuestro discernimiento:

Pandemia. “La pandemia suscitó una conversión en nuestra forma de vivir y pensar; revivió a la iglesia doméstica, mostrándonos la importancia de los lazos familiares. Esta pandemia nos rompe y nos ha quitado todas las seguridades, ha hecho tambalear nuestras estructuras, pero se ha convertido en una posibilidad del cambio en el modo de vivir”.

Abusos. “Nos duele el silencio de algunos obispos, y de otros miembros de la iglesia, frente a la violencia, el atropelló a los derechos, a la desigualdad y a los abusos. Necesitamos que tomando partido por los pobres la iglesia acompañe y se nutra de la sabiduría de sus luchas cotidianas”

Ecología integral. “El llamado hacia una ecología integral mediante el discernimiento, la contemplación y la oración comunitaria, nos lleva a transmitir la mística del encuentro con Jesús que nos invita a las periferias geográficas y existenciales, y a relacionarnos con todo lo creado del modo en que Dios mismo se relaciona”

Mujeres. “Nos duele la violencia contra las mujeres, la violencia doméstica, económica, los femicidios, el menosprecio, los abusos, la falta de seguridad, la violencia en todas sus manifestaciones”.

Educación. “Somos conscientes que la educación es la posibilidad de transformación de la sociedad, por eso debemos formar líderes que se comprometan con la mejora del mundo conscientes de su compromiso con el cuidado de las personas, la tierra ,de las culturas”

Migraciones. “En el ámbito de las migraciones, como iglesia estamos llamados a reconocer la realidad de la migración, a servirla haciéndonos prójimos de los migrantes permitiendo que se sientan acogidos, queridos y aceptados”

Pueblos originarios. “Con los pueblos indígenas, trabajar la evangelización considerando sus culturas, su lengua, su identidad, que sus territorios no sean invadidos, que no les roben sus tierras, que se respeten sus derechos, que tengan su autonomía y se respete su diversidad cultural”

Pueblos afrodescendientes. “Desde la realidad afrodescendiente. La pastoral Afro ha sido una Pastoral misionera, se desarrolla con comunidades vulnerables donde hay abandono, discriminación y otras cargas negativas, pero también se ha convertido en un rostro visible de los empobrecidos. Una legión de mujeres negras consagradas y laicas ha permitido la creación de espacios de reflexión teológica dentro de la iglesia”

Juventud. “Muchos jóvenes están asumiendo responsabilidades en los distintos campos. En política son gestores de iniciativas de todas las comunidades. Tienen mucho que aportar.

Una figura improbable

Quiero terminar con una reflexión que a mí me ha ayudado a entender el sentido de este proceso sinodal, y es un mensaje que viene a través de una figura improbable, de periferia: el ciego Bartimeo.

Primero, la ceguera de Bartimeo es nuestra propia ceguera hoy, no hay posibilidad de conversión, y por lo tanto no hay sinodalidad posible, si no viene desde la primera conciencia de nuestra propia fragilidad, incapacidad, es de decir, de nuestra ceguera. Necesitamos la ayuda del Señor para ser transformados, para poder ver, para poder escuchar.

Un segundo movimiento en Bartimeo es su implacable grito cuando escucha que el Señor está en camino, pasando por ahí. La noción de escucha no es sólo un tema receptivo-pasivo, sino que se torna en activo cuando Bartimeo al escuchar que el Señor pasa por ahí, se hace oír.

Escucha al Señor y se hace oír por el Señor, a pesar de que lo quieren callar y frenar ese encuentro. Tal y como ha sucedido tantas veces en la sociedad y en la propia Iglesia, cuando algunos se tornan en murallas que impiden el encuentro.

El tercer movimiento es cuando Bartimeo grita más fuerte, y aquí hay una imagen genial para la Sinodalidad en el Evangelio de Marcos, pues nos relata que Bartimeo se pone de pie. Nuestra Iglesia pueblo de Dios está llamada a ponerse de pie también, en sinodalidad.

Y luego Bartimeo hace lo inesperado, lanza su manto. Ese manto era, quizás, su única pertenencia; el único elemento que le daba cierta seguridad o confort, pero, tal vez lo que le tenía apegado y le impedía moverse para ir a ese encuentro. Se pone de pie al saber que el Señor lo llama, y se despoja de su manto.

La Sinodalidad es una invitación a ponernos de pie, a lanzar las mantas que nos impiden esa conversión como iglesia y como sociedad, y con parresía ir al encuentro con el Señor que nos dice directamente ¿qué quieres que haga por ti? Bartimeo responde lo que estamos llamados a responder como Iglesia en sinodalidad: Señor, que veamos; Señor, que escuchemos.

Y el último movimiento, esencial, nos lo ofrece el Evangelio de Marcos, y es algo que a veces se olvida: después de que Jesús le devuelve la vista a Bartimeo y lo despide, él decide seguir al Señor por el camino. La Sinodalidad es seguimiento del Señor, o no lo será.

«Hombres Nuevos»

Treinta años de Hombres Nuevos: «La utopía se hace realidad en la otra Bolivia»

Treinta años de Hombres Nuevos
Treinta años de Hombres Nuevos

Hace 30 años que una pequeña fraternidad de apóstoles que querían aplicar el proyecto de humanización de Jesús en este barrio marginal, denominado Plan 3000, en el que el 60% eran pobres y el 40% vivían en la miseria

Educación y Cultura, evangelización, alimentación y viviendas funcionales, con la colaboración de más de 5.000 voluntarios y las aportaciones generosas de instituciones, empresas y personas, han hecho posible la utopía

El proyecto es boliviano y dirigido por bolivianos, pese a algunas críticas infundadas, el proyecto Hombres Nuevos, está en manos bolivianas y tiene futuro boliviano

Subidos en la utopía de Jesús, la utopía de Hombres Nuevos se hace realidad en la otra Bolivia, la fraterna, la igualitaria, donde todos vivimos en Bolivia con dignidad y alegría

Por Nicolás Castellanos

Hoy 16 de enero, hace 30 años que llegó al Plan 3000, a Santa Cruz de la Sierra, a Bolivia. Constituye una fecha histórica el 16 de enero del año 1992. Un grupo  insignificante. En la Iglesia una pequeña fraternidad de apóstoles que querían  aplicar el proyecto de humanización de Jesús en este barrio marginal, denominado Plan 3000, en el que el 60% eran pobres y el 40% vivían en la miseria

El proyecto tiene un nombre: HOMBRES NUEVOS, también por supuesto, mujeres nuevas. 

El sueño inicial del fundador hoy realidad, el proyecto es boliviano y dirigido por  bolivianos, pese a algunas críticas infundadas, el proyecto Hombres Nuevos, está  en manos bolivianas y tiene futuro boliviano

Treinta años de andadura C O N los pobres, pisando el barro del barrio, tras las pisadas de Jesús de Nazaret, felices haciendo felices a los bolivianos empobrecidos, marcando esta hoja de ruta. 

Educación y Cultura: 100 escuelas, hogares en el altiplano para que las/los alumnos no tengan que andar 6, 4 horas para ir a la escuela, 85 canchas polifuncionales, facultad de Teatro, con la Universidad Católica de Bolivia, Escuela y Orquesta de Hombres Nuevos, Escuelas deportivas, Gimnasia Rítmica, Tinku… 

Evangelización, realizada a través de la promoción integral de TODO el hombre y de TODAS las mujeres y hombres, a través de grupos de profundización en la fe, de jóvenes, de niños, de derechos humanos, de caritas, de Comunidades Eclesiales  de Base, de formación de profesionales, a través de las becas universitarias (5000  licenciados o técnicos superiores), de emprendedores de microempresas…  

Alimentación: En 1992, la desnutrición terminaba con muchas vidas de niñas y niños en el Plan 3000, en el centro de niños “Palencia”, que empezó a funcionar al mes de estar Hombres Nuevos en Santa Cruz, ha salvado más de 5.000 vidas de niñas y niños bolivianos

Las Viviendas sociales funcionales, han terminado con esa vivienda de un cuarto de 4×4, lo mismo para 8 que para 12 personas. 

Esta ingente labor social se ha realizado con la colaboración de más de 5.000 voluntarios y las aportaciones generosas de instituciones, empresas y personas

Esta hoja de ruta de Hombres Nuevos, todavía mucho más extensa, tenía y tiene un doble objetivo:

«Elevar la autoestima del boliviano, mediante el instrumento de la educación, elevar su dignidad hasta llegar a ser protagonista de su propia historia, dejando de ser súbdito, sumiso, pasivo y alumbrando un ciudadano libre, responsable, solidario y alegre»

Después de 30 años, tercamente perseverantes en el camino de los pobres, Hombres Nuevos ha mostrado que otra Bolivia es posible y factible. Precisamente la Bolivia que todos soñamos, una Bolivia moderna, progresista, democrática, libre,  solidaria, en igualdad, habitable para todos, sin excluir a nadie de los bolivianos, sin corrupción, sin enfrentamientos, sin contrabando, sin ese 85% de trabajo informal, sin que los niños trabajen ni bajen a las minas y se pueda terminar con el Covid-19. 

Subidos en la utopía de Jesús, la utopía de Hombres Nuevos se hace realidad en la otra Bolivia, la fraterna, la igualitaria, donde todos vivimos en Bolivia con dignidad y alegría. 

Los bolivianos de Hombres Nuevos han diseñado la tercera etapa con proyectos y alianzas con la Gobernación y Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra y los municipios de Montero, Cotoca, Pailón, Concepción, Santa Ana de Velasco, Puerto Suárez. Hombres Nuevos, como ves, tiene futuro, apostando por los pobres. 

Nicolás Castellanos Franco osa

El sistema eclesiástico

El sistema eclesiástico se ha quedado sin vino, sin amor

tinaja

01  v 1. BODA EN CANÁ DE GALILEA

    El signo de las bodas de Caná es como el primer paso de la actividad de Jesús en su vida adulta.

    Había una boda

Toda boda, el matrimonio hace referencia siempre al amor, a la vida. En toda boda, que sea tal, hay amor y vida.

Dios amaba a su pueblo, a la humanidad. La relación entre Dios y su pueblo era vivida como una comunicación de bondad y amor: boda.

La imagen de la boda, del amor está muy presente en los profetas y en el mundo bíblico a la hora de anunciar los tiempos del Mesías. A esta relación de amor en el lenguaje bíblico se le llamaba: “Alianza”.

Dios quiere, ama, y es siempre fiel al pueblo, al ser humano.

Dios no nos manda(ley), nos quiere.

  1. v 3 Faltó el vino

Vamos a convenir en que esto de que faltó el vino es una ficción literaria del evangelista, porque “no es posible” que en una boda judía falte el vino.

El vino es el símbolo del espíritu y del amor. El pueblo de Israel se quedó sin espíritu, sin amor, únicamente vivían de la ley. El judaísmo terminó por entender y vivir la religión como un entramado de normas y ritos sin alma, sin vida y sin espíritu, sin amor. Se quedaron solamente con las tinajas (las tinajas eran de piedra, porque el barro contamina el agua. Que las tinajas fuesen de piedra hace referencia a las piedras del Sinaí, al decálogo, la ley). La religión judía terminó siendo un “carrefour” de leyes y preceptos. ¿Como nosotros, como como nuestra Iglesia?

En muchas de las actitudes de nuestras parroquias e instituciones eclesiásticas no hay espíritu, hay estructuras, servilismo, leyes, miedo, ritos, cumplimiento, pero no hay alma ni amor.

Para ser católico no hace falta amar, basta con cumplir. El católico cumple, el cristiano ama.

Si usted no da una limosna en su vida, si no visita un enfermo, si no dedica tiempo y energías a los demás, moral y canónicamente nadie le podrá decir nada, nadie le dirá nada. Pero como no cumpla con la normativa, con la ley eclesiástica, como se desvíe un ápice de las rúbricas litúrgicas, o de las normas morales de natalidad, etc., probablemente le dirán que se está descarriando de la Iglesia, si no le amenazan con la condenación.

    En Caná, en Israel faltó el amor, y hoy el entramado eclesiástico está carente de espíritu, de libertad, de audacia, de amor.

    Menos mal que Francisco trata de corregir el rumbo eclesiástico hacia lo eclesial y hacia las bodas de Caná.

  1. vv 2.3 En la boda de Caná está presente la madre de Jesús y también los discípulos: la asamblea cristiana, la Iglesia

La familia se constituye en torno al amor. Se trata ahora de la nueva familia de Jesús: su madre y sus hermanos (discípulos).

Es curioso que el evangelio de Juan solamente mencione dos veces a María y Jesús no llama a María “madre”, sino “mujer”. (Ni tan siqueira aparece el nombre de María en el evangelio de Juan). Ahora en Caná: “Mujer, no ha llegado mi hora” y al pie de la cruz: “mujer ahí tienes a tu hijo” (Jn 19,26-27)

La mujer, la nueva Eva como creación de la nueva vida. Las bodas de Caná como “encuentro” de amor. (En la cruz está el discípulo al que Jesús tanto quería).

La nueva familia de Jesús se constituye no por las tinajas, por las piedras de la ley, sino por el amor.

Hay iglesia donde hay amor, lo demás es una agencia de servicios litúrgicos.

En algunas diócesis (iglesias locales) como la nuestra,  esto se ve claramente. Se cuida toda la tramoya litúrgica, la adoración perpetua al santísimo, la normativa moral, pero no tenemos espíritu, vino, amor.

    No tienen, no tenemos vino, tono vital.

  1. v 4. No ha llegado mi hora

    El tema de la “hora” es en portante en Juan: aparece veintitantas veces en este evangelio y en un movimiento ascendente y un tanto dramático, porque la hora llega cuando Jesús va a morir: sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre… (Jn 13,1). Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. (Jn 19,27).

    En el evangelio de San Juan la comunidad cristiana, la Iglesia nace al pie de la cruz donde reciben la redención, el Espíritu, el bautismo (agua y sangre).

    En tiempos de tristezas y desánimos eclesiásticos, volvamos la mirada personal y eclesial a la hora del Señor, a la redención y al amor.

  1. v 6 Había seis tinajas de piedra – las llenaron de agua.

El mundo religioso del AT se había quedado exhausto y sin vida, pues lo habían reducido todo a piedras (las tablas del la ley del Sinaí) y agua (ritos sin vida).

El número 6 (tinajas) significa la imperfección. El número perfecto es 7.[1] Aquel pueblo se había quedado con 6 piedras, que evocan imperfectamente las piedras de la ley del Sinaí.

La restauración del cristianismo (de la Iglesia) no vendrá por la ley más rígida, por la involución y castigo que ya lleva décadas navegando en la Iglesia (probablemente desde la muerte de Pablo VI hasta el papa Francisco).

La recuperación de la Iglesia vendrá por el amor.

  1. v 9 El mayordomo probó el agua convertida en vino.

JesuCristo transforma la religión en fe y vida. Ya no sirve la vieja Alianza, el viejo vino. La Alianza de Cristo es nueva. Es la sustitución de la vieja Alianza. JesuCristo cambia el cumplimiento por la confianza, la ley por la libertad, el agua en amor. Jesús cambia la dureza, el cilicio por el buen vino en el espíritu.

En el restauracionismo que se nos quiere imponer, no volvamos a la vieja Alianza, no volvamos a la esclavitud de Egipto. Cristo es la nueva alianza de amor y libertad.

  1. v 11-12 Con las bodas de Caná Jesús comienza sus signos. Creció la fe de sus discípulos.

Por este signo –por el amor- creció la fe de sus discípulos. El creyente y toda comunidad crece en la fe y como persona por el amor.

El signo (el milagro) no es magia. El signo es que Cristo cambia la ley (tinajas: piedra) y la el rito (agua) por un nuevo vino, es decir por el amor. El signo es que estamos llamados a la libertad y al amor, no a la ley. Uno no cree en un prestidigitador, sí creemos en el amor y en quien ama.

Los símbolos tienen valor por lo que apuntan, no por lo que son en sí. El estilo del evangelio de Juan es hermosamente simbólico. El evangelio de Juan está construido a partir de un hecho y un largo discurso o “catequesis” que explica el hecho simbólico:

Agua / samaritana (Jn 4),

Multiplicación de los panes / pan de Vida (Jn 6), Ceguera / luz: yo soy (Jn 9)

Cuando alguien te enseñe las estrellas, no te quedes mirando el dedo

  1. v 5 Haced lo que él os diga.

María, presente en el amor de aquellas bodas, les dice a los sirvientes: haced lo que Él os diga.

Solamente habrá espíritu, nuevo vino, amor en la Iglesia y en la sociedad si hacemos lo que Él nos dice y lo que Él nos dice es servicio y amor.

Haced lo que él os diga.

[1] El número 666 es la suprema imperfección, la bestia – el antiCristo (Ap 13,18): por tres veces -el 6- no llega a la perfección.

Los derechos de la naturaleza y de la Tierra 

Ha costado mucha lucha el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres, de los indígenas, de los negros, así como ahora está exigiendo mucho esfuerzo el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, formada por el conjunto de todos los ecosistemas. 

Con la irrupción de la Covid-19 y el aumento de los eventos extremos, la naturaleza y la Tierra han entrado en el radar de las preocupaciones humanas. El hecho es que nos encontramos dentro de la sexta extinción en masa, agravada por el antropoceno y por el necroceno de los últimos decenios. Por eso, se impone otro tipo de relación con la naturaleza. y con la Tierra, nuestra Casa Común, para que mantengan su biocapacidad. 

Eso solo ocurrirá si rehacemos el contrato natural con la Tierra y si consideramos que todos los seres vivos, portadores del mismo código genético de base (los mismos 20 aminoácidos y las 4 bases fosfatadas), forman la gran comunidad de vida como lo entiende la Carta de la Tierra. Esta afirma taxativamente que todos ellos tienen valor intrínseco, independiente del uso que hagamos de ellos, y por eso merecen respeto y son sujetos de dignidad y de derechos. Repetidamente en su encíclica ecológica Laudato Si el Papa Francisco recalca que “cada criatura tiene un valor y un significado propio” (n.76). 

Todo contrato se hace a partir de una reciprocidad, del intercambio y reconocimiento de derechos de cada una de las partes. De la Tierra recibimos todo: la vida y los medios de vida. En correspondencia tenemos un deber de gratitud, de retribución y de cuidado. Pero hace mucho que nosotros rompimos ese contrato natural. Hemos sometido a la Madre Tierra a una verdadera guerra, en el afán de arrancarle, sin ninguna consideración, todo lo que nos parecía útil para nuestro uso y disfrute.  

Si no restablecemos ese lazo de mutualidad duradera, ella puede eventualmente no querernos más sobre su faz. Por eso la sostenibilidad aquí es esencial, por ser la base de una reedición del contrato natural.  

El Presidente de Bolivia, el indígena aymara Evo Morales Ayma, en su alocución en la ONU el 22 de abril de 2009, al discutir si el día 22 de abril seguiría siendo el Día de la Tierra o si debería ser el Día de la Madre Tierra, enumeró algunos de esos derechos: 

“Derecho a la vida y a existir; 

Derecho a ser respetada; 

Derecho a regenerar su biocapacidad y a continuar sus ciclos y procesos vitales libre de las alteraciones humanas; 

Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, autorregulados e interrelacionados; 

Derecho al agua como fuente de vida; 

Derecho al aire limpio; 

Derecho a la salud integral; 

Derecho a estar libre de contaminación, polución y residuos tóxicos o radioactivos; 

Derecho a no ser alterada genéticamente ni modificada en su estructura, amenazando así su integridad o funcionamiento vital y saludable; 

Derecho a una plena y pronta restauración después de violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración y causadas por las actividades humanas”. 

Su propuesta fue acogida unánimemente por la Asamblea de los Pueblos.  

Del 19 al 23 de abril de 2009 se celebró en Cochabamba, convocada por Evo Morales, la Cúpula de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, en la cual yo estuve presente con el encargo de fundamentar teóricamente tales derechos. De ahí surgió la Carta de los Derechos de la Madre Tierra con los puntos afirmados por él en la ONU,  

Esta visión permite renovar el contrato natural con la Tierra que, articulado con el contrato social entre los ciudadanos, acabará por reforzar la sostenibilidad planetaria y garantizar los derechos de la naturaleza y de la Tierra. 

Hoy sabemos por la nueva cosmología que todos los seres poseen no solo masa y energía. También son portadores de información, que resulta de las permanentes interacciones entre sí y que va creciendo hasta irrumpir como autoconciencia. Tal hecho implica niveles de subjetividad y de historia. Aquí reside la base científica que justifica la ampliación de la personalidad jurídica a la Tierra viva. 

Desde los años 70 del siglo pasado, como hipótesis, y a partir de 2002 como teoría científica se acogió la visión de que la Tierra es un SuperEnte vivo que se comporta sistémicamente, articulando los factores físicoquímicos y ecológicos de tal forma que continúa siempre viva y productora de vida. 

Al afirmar que es un SuperEnte vivo, le corresponde la dignidad y el respeto que toda vida merece. Cada vez crece más la clara conciencia de que todo lo que existe merece existir y todo lo que vive merece vivir. Y a nosotros nos toca acoger su existencia, defenderla y garantizarle las condiciones para continuarr evolucionando. 

Además nadie duda de que el ser humano es sujeto de derechos inalienables y goza de subjetividad y de historia. Pues bien, este ser humano, como sostienen muchos cosmólogos y antropólogos, es la Tierra misma que en un momento avanzado de su complejidad empezó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Esos derechos humanos, por el hecho de ser nosotros Tierra, deben ser atribuidos también a la Tierra. Los modernos la llamaron Gaia, los antiguos Gran Madre y los andinos, Pacha Mama. 

 Esta subjetividad posee historia, es decir, se encuentra dentro del inmenso proceso cosmogénico haciendo que la Tierra viva, a través de los seres humanos, se vea a sí misma, contemple el universo y represente el estadio más avanzado del cosmos conocido hasta ahora. 

Michel Serres, filósofo francés de las ciencias, afirmó con propiedad: «La Declaración de los Derechos del Hombre tuvo el mérito de decir “todos los hombres tienen derechos” y el defecto de pensar “solo los hombres tienen derechos”». 

Ha costado mucha lucha el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres, de los indígenas, de los negros, así como ahora está exigiendo mucho esfuerzo el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra, formada por el conjunto de todos los ecosistemas. 

Por causa de su imbricación mutua, Tierra y Humanidad tienen el mismo destino. Toca a nosotros, su porción consciente y sus cuidadores, hacer que este destino común tenga éxito a condición de respetar la dignidad y los derechos de la Madre Tierra. 

Leonardo Boff ha escrito: Dignidad de la Tierra: ecología, grito de la Tierra-grito de los pobres, Vozes 1999/2015. 

Entrevista en Religión Digital

Entrevista a la vuelta de la Beatificación de Mons. Romero en San Salvador en 2015

El mismo Papa lo ha dicho que a quien hay que beatificar es a Rutilio Grande porque “No hay Romero sin Rutilio”

(José Manuel Vidal).- Daniel Sánchez Barbero es un cura misionero que ha estado más de veinte años en El Salvador, desde los años inmediatamente posteriores al asesinato de Monseñor Romero. Acaba de regresar de la beatificación del santo de América, y nos va a contar cómo ha vivido esta experiencia.

Hablaremos de los sacerdotes de allí, que se consideran todos discípulos de Rutilio Grande; de cuando de Romero no se podía hablar mucho y de los organismos que ahora trabajan por preservar su memoria y ejemplo. También de España, en donde la Iglesia empieza a involucrarse en la transformación social, al contacto con el pueblo, como quiere Francisco. Sánchez Barbero, desde su compromiso con el Círculo de Espiritualidad de Podemos.

¿Qué ha significado para ti ver elevado a los altares oficiales a Romero?

La alegría ha sido estar con la gente en cuyos rostros se manifiesta el espíritu de Monseñor Romero. Ya todo el pueblo le consideraba santo, pero ha sido muy especial la oficialización. Lo bueno ha sido encontrarme con tanta gente, con tanta pastoral, con tanta Iglesia comprometida.

¿Cuántos años estuviste viviendo allí?

Desde el 83, veinticinco. Hasta el 2006. Los años siguientes he ido por meses.

Estuviste en la época más convulsa.

Toda la guerra, sí. Me tocó lo duro. Había comenzado en el 81.

¿Tuviste problemas con las autoridades? Con la derecha, imagino.

Sí, pero allí todo el mundo los tiene. Es normal. El que se compromete socialmente, ya está señalado. Hay que saber sobrevivir.

Pero me contabas que estuviste hasta impedido.

Lógicamente. A mí me tocó lo de las repoblaciones y era durante la guerra.

¿Qué es lo de las repoblaciones?

La gente que estaba en los refugios (el de Mesa Grande, por ejemplo, en Honduras; también en los seminarios había muchos refugiados) volvía a sus terrenos de origen con nuestra ayuda, desde las parroquias. Estando todo militarizado, claro, por la guerra, yo tenía que pasar hasta cuatro retenes militares para poder atender a la gente, acceder a las repoblaciones. Iba con todos los papeles certificados por el arzobispo, pero aún así pasar por los retenes era de fuerza mayor. La gente de las repoblaciones eran familiares de los que estaban en las guerrillas. Por eso los militares no les querían: sabían que apoyaban las guerrillas. Fueron años difíciles, hasta el 89, que fue la última ofensiva.

¿Estuviste en la parroquia de Rutilio Grande?

Sí, seis meses. Yo iba para apoyar, durante dos años, un proyecto de niños de la calle, y le dije al arzobispo que no podía tener parroquia. La parroquia la tengo en Madrid, en Vallecas. Pero me pidió por favor que fuera allí medio año, a Rutilio. Luego me vine a España, porque estaba mi hermana enferma, pero fue muy bonito.

¿Sigue viva la memoria de Rutilio?

Sigue muy viva. No sólo en la comunidad que lleva su nombre, sino que en otras es la principal inspiración. Incluso para grupos de desarrollo y promoción que no son de Iglesia. Su semilla está en todas partes.

¿Le van a beatificar?

Allí siempre se dice que no hay Romero sin Rutilio, y el Papa no se va a olvidar. Yo creo que sí.

¿Tanto influyó Rutilio en Romero?

Primero, porque eran muy amigos. Pero al margen del aprecio, Romero admiraba a Rutilio porque era el más preparado que había en la diócesis. Era rector del seminario, educaba a los sacerdotes. Vino a Bélgica, a hacerse la licenciatura en Lovaina. Después estuvo en Ecuador… Entonces, todo el proyecto de Medellín y de Vaticano II, que se concretó en América, Rutilio Grande lo comprendió como nadie. Cuando ya pasó a El Salvador, ya era alguien fundamental.

¿La muerte de Rutilio fue la que hizo cambiar a Romero?

Le hizo implicarse más. Por ejemplo, cuando los periodistas le preguntaban si era cierto que se convirtió con la muerte de Rutilio, él dijo aquello de «lo cierto es que vi más claro». Tuvo que ser un cambio brutal. J. Cortina dice que, aquella noche que estuvieron ante el cadáver de Rutilio, Romero no paró de llorar. «¿Qué te han hecho, Rutilio?». También dijo que, hasta que no se aclarase lo de la muerte de Rutilio, él no iba a participar en nada oficial con el gobierno. Y lo cumplió, y es cuando se fue comprometiendo más.

Después llegaron sus gestos proféticos, como el de la misa única, en contra del nuncio y de todos los obispos, con las comunidades, los sacerdotes y las religiosas. No sé si ahí, el compromiso de Romero, que iba en la línea del de Rutilio, superó al de Rutilio.

¿Ese compromiso le llevó a la muerte?

Sí, pero él lo sabía. Tenía claro que para eso estaba. No tenia miedo. Él no iba a abandonar a su pueblo en ninguna circunstancia. «Si me matan, ya resucitaré», decía siempre.

Fue un profeta y un abanderado de la justicia: si le mataron, fue porque denunciaba desde el lado de los oprimidos.

Por supuesto. Yo considero que, por eso, es un santo de hoy. No es el santo tradicional, es un profeta del Vaticano II, un activista político.

Hace unos años sería impensable hablar de un santo con estas cualidades nuevas. De hecho, a nivel de jerarquía se le quiso tapar. Ni se le nombraba.

Tengo en mi cuarto una acuarela que me hizo una pintora a partir de las fotografías que yo tengo de la tumba donde estaba antes Romero. Recuerdo que siempre estaba llena de flores, de gente y de velas. De tanta gente que iba, hubo que taparlo y lo metieron abajo, en la cripta. Lo escondieron en un rincón y a la gente le pareció una barbaridad. Tantas quejas hubo, que volvieron a cambiarle, ¡y no sé cuántas otras veces le han cambiado ya! Ahora está en un sitio digno pero pretendieron cerrarle, pretendieron que no se pudiera acceder a él.

Entonces, en ese sentido su beatificación es significativa. ¿Se corresponde con la nueva vía de la Iglesia?

Claro. La beatificación de Romero, la introducción de la de Hélder Câmara y todos los reconocimientos que van por ese camino.

¿Se empiezan a reconocer los que hasta ahora eran los «heterodoxos»?

Exacto: es gracias a Francisco. Hasta ahora, eran los herejes. La lógica de este Papa, que retoma la línea del Vaticano II, les considera líderes religiosos incluso para las otras Iglesias, no sólo la católica. Hay muchos pastores que le reconocen. Romero ha superado el círculo de lo católico y este Papa, que es muy ecuménico y populista, lo sabe, aunque la jerarquía no lo reconozca.

¿Por qué se quiere domesticar su figura? ¿Hay un intento, por parte de la jerarquía, de suprimir las aristas de Romero; hacer que no sea tan político y justiciero?

Todos intentamos domesticarlo todo, para no temerlo. «¡Romero es nuestro!», se dice. Y, bueno, será de todos. La Iglesia nunca ha querido que le quiten a Romero, porque lo politizarían. ¡Si Romero puede ser de todo el mundo! Abanderando la libertad.

Si de alguien fue primero, fue del pueblo, porque ha sido el que ha defendido su memoria hasta ahora, mientras la Iglesia oficial no quería saber nada de él.

De hecho, a todos los que promovíamos su memoria nos tenían apartados. De Romero no se podía hablar mucho. Ahora, me alegro mucho de que existan todos estos grupos: la Fundación Romero, el Comité Monseñor Romero de El Salvador… Instituciones populares que mantienen muy bien su memoria y su enseñanza. A la luz de los cambios en la actualidad, su vida es un ejemplo universal. No sólo en El Salvador, sino en todo el mundo.

San Romero de América, que decía Casaldáliga. De toda América…

Toda. Casaldáliga, aunque aquí a España no venía, iba todos los años a El Salvador, mientras la guerra. Nos veíamos siempre, en la parroquia. Y ese poema es tan bonito… Cuando él venía, siempre teníamos que hacerle un homenaje a Romero. Casaldáliga siempre lo recordaba, y nos animaba mucho. ¡Es que hasta los pastores de la Iglesia bautista han dedicado actos a Romero! Me acuerdo de su cuadro de Romero, muy grande y muy bonito. Celebrar a Monseñor Romero siempre implica flores y corridos (que son canciones) que le dedican… Sin embargo, en la Iglesia oficial apenas había cantos. Para oírlas había que ir a las liturgias paralelas: las vigilias populares, que eran increíbles.

¿Siguen funcionando paralelamente esas dos Iglesias?

Sí, pero se acaban encontrando… Yo, por ejemplo, he estado de párroco oficial en tres parroquias, pero estaba con los otros. Por eso, para actos oficiales y tal, no me podían decir que no, aunque quisieran. Siempre hay trasvase.

¿Por qué es el pueblo el que recuerda fundamentalmente a Romero? ¿Por qué le hizo santo desde siempre?

Cuando yo le preguntaba a la gente quién es Monseñor Romero, respondían que un profeta, porque dijo la verdad defendiendo a los pobres. Estuvo cerca del pueblo, ¿cómo no van a quererle! Para ellos, yo de verdad creo que es la expresión de la fe en Jesús. Por ejemplo, Medardo Gómez, el obispo luterano, siempre lo dice: «Monseñor Romero me ha ayudado a conocer más a Jesús, y el Evangelio me ha ayudado más a conocer a Monseñor Romero». Es muy bonito.

¿Esa memoria ha penetrado también en el clero de la jerarquía salvadoreña?

Ay, yo no sé. Ahora todos son romeristas, pero no sé si profundamente. En la beatificación hemos estado miles y miles, pero sólo unos cuantos han acompañado, como él, a las comunidades. Otros cuantos, han apoyado un poquito, y otros cuantos habían estado en contra… Ahora, como ya es santo, todos estamos de su parte… Pero eso no funciona así. Lo que falta, para mí, es que lo pongamos en práctica. La enseñanza de Romero es muy grande y hay que seguir su ejemplo. Renovó, me atrevo a decir, la Doctrina Social de la Iglesia. Acompañando como Iglesia a las organizaciones populares en lo que él llamaba «pastoral de acompañamiento». Es posible, en ese sentido, que nos vayamos abriendo a Romero más y más.

¿A la primavera de Francisco le está costando entrar en El Salvador?

No, porque Monseñor Romero es una puerta muy bonita por la que Francisco ha entrado. Es un pueblo auténticamente creyente y su organización, más que católica, es eclesial, ecuménica. Romero, en El Salvador, está por todas partes. No sólo en una plaquita que diga que ahí estuvo. Lo que antes eran paredes ahora, que ya es oficial, son carteles.

¿La UCA, Ellacuría… también siguen ahí?

Sí. Tenían mucha fuerza porque estaban muy unidos a Romero: Ellacuría, J. Sobrino… Se apoyaban muchísimo.

¿Romero transformaba pastoralmente los conceptos intelectuales que venían de la UCA?

En cierta manera, él tenía a Ellacuría y a Jon Sobrino de asesores. Jon Sobrino fue el que le hizo, por ejemplo, el discurso al recibir el doctorado Honoris Causa en Bélgica. Pero Sobrino siempre dice que les superaba a todos en su cercanía a las víctimas. Siempre un montón de gente le pedía cosas, y él les escuchaba. A las madres de los desaparecidos y de los presos políticos… La gente le sentía muy cerca. Por eso en los dibujos siempre sale rodeado de gente y por eso, ciertamente, está resucitando en los salvadoreños. La gente tiene mucho ánimo; tiene un gran deseo de trabajar por el cambio y de hacer una sociedad nueva. Esa es la enseñanza y el ejemplo de Romero.

¿Será santo pronto, entonces?

Creo que sí. El Papa está empeñado y la gente, pidiéndoselo. Da igual que haya o no milagro, se trata de una aclamación. «¡Han hecho beato al santo!,» dice la gente. Desde siempre el pueblo le ha considerado santo.

¿Cuántos años llevas en España, desde que volviste?

Seis, o por ahí.

Estás de párroco en un barrio popular de Vallecas. ¿También ves que en España esté calando la primavera de Francisco?

Yo creo que está calando, pero poco a poco. La jerarquía tiene un poco de resistencia. Lo del Papa Francisco es demasiado nuevo, aunque es el Evangelio: ¡no es tan nuevo! Pero el Vaticano II no se aplicó mucho y nos acostumbramos a otra cosa. Al clero y a los obispos les ha pillado con el pie cambiado. La gente sencilla sí que lo nota: les alegra entenderle. Sólo falta que la jerarquía acompañe en esto a la gente, desde el Evangelio. No estamos acostumbramos a que la gente participe, y para ayudarla tenemos que renovarnos nosotros.

¿Pero los curas jóvenes van a ser capaces de hacer ese cambio de chip?

No sé. Lo veo un poco difícil.

Han sido educados para ser funcionarios…

Aunque ya sabes que lo de la conversión… que todo es posible para Dios…, creo que tendríamos que ayudarles un poco. A ver cómo lo hacemos. Tenemos que convertirnos todos, no sólo los jóvenes, pero es verdad que a ellos va a resultarles más difícil. El problema que yo veo es lo que ha dicho el Papa: el clericalismo en la Iglesia. Somos muy clericales. ¡Es un problemón! Porque mientras no llegue el desclericalizador que la desclericalice… las costumbre va a seguir ahí.

¿Haría falta una especie de curso de actualización para toda esta gente? Que pasaran por el instituto de pastoral, no sé. Como se hizo después del Concilio.

Exacto. Hace falta una puesta al día. Hay que permitir lo que hasta ahora no se ha hecho: cambiar el talante del ministerio presbiteral con más sencillez y más humildad. Porque, encima de lo muy clericales que somos, pensamos que tenemos toda la verdad. Nuestra cuadrícula está demasiado clara: tenemos que tener más humildad. Dejar hablar a la gente y caminar juntos. Cuando Pagola habla de vivir más el Evangelio entre todos, se basa en esto.

Tenemos que caminar mucho. Nosotros, en ese sentido, estamos intentando trabajar en la animación bíblica: un blog para acercar más la Biblia a la gente con Paco Soto.

Paco Soto es un sacerdote de Granada, compañero tuyo en El Salvador.

Exacto. Nos parece que tenemos que hacer este trabajo desde la Palabra de Dios, aunque sea despacito.

¿Pero sois capaces los curas de creer a fondo perdido en los laicos? De corresponsabilizarles de verdad.

Nos cuesta. Porque hemos sido educados clericalmente: el cura es el que manda y el que lo sabe todo. Tampoco es nada nuevo: ya nos lo pedía el Vaticano II: que lo nuestro era aervir al Pueblo de Dios. Pero nos sigue costando. Habrá que comenzar desde la base. Construir el Evangelio desde abajo, aunque sea poco a poco.

Es que vocaciones no hay.

Sí, vamos al barranco! Si no hubiera laicos… esto sería un suicidio. Con el Papa Francisco, por lo menos, hay alivio: se empieza a construir algo. La Iglesia de Jesús está surgiendo desde abajo, desde los laicos. No sé, yo soy de la media botella llena. Pero estamos educados de otra forma y nos va a costar. La Iglesia humilde del Vaticano II sigue sin estar construida.

¿Por qué te llaman ‘el cura de Podemos’?

Eso se le ocurrió al de Vida Nueva, cuando me hicieron una entrevista por tfno. Claro! Pusieron lo que quisieron, sin enviarme antes el borrados; le mandé enseguida una carta quejándome y se disculparon, pero ya no había remedio…me señalaron con esa entrevista. Lo que pasa es que yo estoy en el Círculo de Espiritualidad. Este domingo tenemos reunión y, después, el día 4 de julio, hacemos un retiro. Es curioso porque no sólo haya católicos: hay de otras confesiones, agnósticos y ateos que quieren vivir y profundizar en esa espiritualidad que todos tenemos como personas. Hay una unión humanista muy fuerte. Un retiro todo el día, ¡hoy por hoy! Pues sí.

¿Vais a rezar de verdad?

Claro. Es un concepto novedoso el del Círculo. Pero «se puede». Aunque no sabemos si Podemos lo va a asumir. Yo creo que sí, porque están muy empeñados en este área en la que los otros partidos nunca se han metido. Que lo espiritual sea algo, además de profundo, motivador de cambio social, es una cosa nueva. Y Podemos, por lo menos, no ha dicho que no, como el resto de partidos.

¿Por qué hay miedo a Podemos? ¿Se ha fomentado desde la derecha?

Cambia la cuestión, pero es lo mismo que decíamos antes: Podemos asusta porque es nuevo. Han hecho toda una propaganda para que asuste. Dicen que son los que van a desestabilizar, y la población les teme, por ignorancia. Tampoco saben lo que es el Círculo de Espiritualidad. Cuando hablo de él con algunos curas, se asustan, les resulta algo nuevo…

Suena a diablo.

Con cuernos y todo! ¡Una cosa que es ridícula!

 Y no digamos a los obispos…

Todavía no he podido hablar de esto con el arzobispo, pero ya hablaremos.

¿Cómo está la Iglesia de Madrid? ¿Estamos en cambio o seguimos sin dejar la etapa de Rouco? ¿Se están intentando ensamblar las distintas sensibilidades, en vez de restar?

Espero que sí. Ya he dicho antes que tengo esperanza y con Osoro creo que sí se puede. Él ha dicho que todos podemos participar y ojalá lo ponga en práctica. No sé cuándo va a comenzar, pero sí que me gustaría hablar con él sobre este punto.

¿Sobre el plan de pastoral?

Sí, también. Era uno de los tres puntos que yo tenía en la carta que le escribí. Lo del plan pastoral, lo de la Biblia -aquí en la diócesis no hay animación bíblica organizada, como sí lo en otras diócesis, Vitoria, Santander, Barcelona…-y lo de la espiritualidad. Asunto que no es que sea ecuménico, sino ‘macroecuménico’. Como los trabajos de Casaldáliga. Creo que tenemos ahora que estar ahí presentes. Antes de las religiones, está la espiritualidad, que es lo fundamental. Tenemos que estar ahí. En la diócesis de Madrid, espero que vayamos dando pasos. De momento no lo estoy viendo… Vamos a esperar.

No sólo en casos concretos, sino en general, la Iglesia debería estar atenta a todos estos movimientos que están naciendo, que vienen del pueblo.

Claro, por eso estoy yo ahí. Hay que aportar un poco. Al menos estar presente, escuchar, poner atención, sintonizar. Porque ahí hay gente muy interesante y buena que tiene un deseo muy grande de hacer cambio sociales de forma nueva, relacionando la fe con la transformación política.

Es lo que dice la Doctrina Social de la Iglesia.

No es ninguna cosa del otro mundo, pero hay que ponerlo en práctica. Se deja como doctrina, como teoría… pues qué bien, pero idealizándola no sirve para nada. El problema viene con el cómo ponerla en práctica.

Claro. A ti te han criticado por eso, por tomar esa opción.

Sí. Un batacazo.

¿Mucho?

Bah, estoy curado de espanto. Yo ya vengo muy criticado. Todos los años de guerra y posguerra en El Salvador… Fíjate tú: uno se acostumbra.

Una de las cosas que busca Podemos es que la carga de la crisis no recaiga sólo en los empobrecidos. Eso es también una reivindicación de la Iglesia en el último documento de la Conferencia Episcopal, La Iglesia servidora de los pobres. ¿Es un deber?

Claro. Es el deber básico de la Doctrina Social de la Iglesia. Tenemos que ser responsables y promover esa igualdad en la práctica. También me parece importante que al cristiano se le ayude a crecer. A comprometerse. Si no proyectamos nuestra fe en la sociedad, no seremos útiles, por mucho que nos hayamos educado en el cristianismo. Los cristianos debemos proyectar nuestra fe en la vida social y en la política. Es la doctrina de Cristo, no estoy diciendo nada nuevo. En este sentido, Monseñor Romero es un buen ejemplo. Es un modelo a seguir muy bonito. Si le tenemos de referencia, nos ayudará.

¿Te ilusiona la idea de tener como alcaldesa a Manuela Carmena?

Sí, la he estado escuchando y es una maravilla. Con sentido común, que es el menos común de los sentidos, inteligente, honrada y consecuente. Dice las cosas claras. La he comparado con José Mujica: son parecidos, yo creo. Él ha dicho que el mundo ni se divide por razas ni por sexos sino por comprometidos y no comprometidos. Eso nos puede pasar a los cristianos y aplicárnoslo… Si queremos poner en práctica el Reino de Dios, tiene que haber un compromiso, una acción.

Claro, también haría falta una educación de los laicos que no hemos hecho. Hay mucha gente en las comunidades cristianas que sí está formada pero, en general, falta educación en las parroquias. Una educación básica en la escritura, por ejemplo. Este año nosotros hemos empezado la introducción al Antiguo Testamento, porque nadie quería hincarle el diente. También hace falta formar en Doctrina Social de la Iglesia… no hay, ni para los laicos ni para los curas. Deberíamos tener más humildad y empezar a formarnos a fondo, ayudándonos los unos a los otros. Es lo que pienso hablar con el arzobispo cuando pueda verle.

Suerte con el encuentro. Ha sido un placer, muchas gracias.

A vosotros, porque me parece que lo que hacéis en Religión Digital llega mucho y está creando, también, esa conciencia que nos hace falta. Información y formación para refrescar la Iglesia y comprometernos con el Evangelio.

Otros titulares:

-Yo tenía que pasar por montones de retenes militares para ayudar a las gentes de las repoblaciones

-El gesto de Romero de la misa única en toda la diócesis fue muy profético

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-Romero tenía de asesores a Ellacuría y Jon Sobrino, pero siempre les sorprendía por su creatividad y concreción, estaba muy cerca de la gente y era más pastoralista que ellos…Ellos siempre lo reconocían…que les sobrepasaba…

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-Me llaman ‘el cura de Podemos’ porque pertenezco al Círculo de Espiritualidad

-En las parroquias falta educación básica en Biblia y en Doctrina Social de la Iglesia

La fiesta del vino

Xabier Pikaza: «Lo que falta a la iglesia es ser fiesta del vino»

Bodas de Caná
Bodas de Caná

Algunos pensarán que faltan otras cosas. Un Papa de “altura”, mejores obispos, buenos curas, cristianos más eficientes, quizá algo de dinero, instituciones que funcionen… A pesar de ello, mantengo lo dicho: Lo que falta es vino. Hay tuberías y fontaneros, maestre-salas y criados… Pero como dijo la madre de Jesús, hace 2000 años, falta vino.

Hay novios compuestos, hay agua en abundancia, ritos de purificaciones (misas y todo lo demás, con fontaneros añadidos), pero falta el vino, y mientas falta la «cosa»no funciona.

     Así lo vio Jesús y, después de haber resuelto el tema de Caná(Jn 2, 1,-13). Tomó a sus discípulos (que eran unos siete), a los que había llamado de entre los seguidores del Bautista, y  subió con ellos a Jerusalén, donde querían celebrar grandes fiestas de Pascua. Pero los sacerdotes habían abandonado la “tarea” que Dios les había encomendado y (¡por hacer algo!)  se dedicaron a crear un emporio de dinero en el templo.

Viendo destruir así la «fiesta de la religión», Jesús Sintió que le crecía por dentro la “ira de Dios” y expulsó a todos los “mercaderes” (compradores y vendedores…) del templo, diciendo “habéis convertido la casa de “mi padre (casa de vino, de fiesta de vida y amor en un emporio de egoísmo, de sometimiento y dinero» (Jn 2, 14-17).

Por | Xabier Pikaza teólogo

Introducción.

    Así comienza el evangelio. Después de haber presentado  (Jn 1)  su origen y su relación con Juan Bautista, tras llamar a siete amigos para que le siguieran, Jesús llegó a Cana de Galilea, para ofrecer vino de reino en unas bodas, y subió  después a Jerusalén (pasando por Cafarnaúm) para echar del templo a unos sacerdotes que habían rechazado la fiesta de Dios y se dedicaban a su «dinero religioso».

    Como dije ayer, el lema y proyecto de Jesús era “convertir el agua en vino”, inaugurando así la verdadera “fiesta de la vida”. Y para ello no tuvo más remedio que subir al templo de Jerusalén con el látigo. Éste es un tema sobre el que vengo pensando desde que, en el 2003, dejé la enseñanza oficial de teología en una Universidad de la Iglesia. Si Dios me da salud,si la Covid 19 lo impide y Mabel sigue acompañando, quiero escribir un comentario al evangelio de Juan destacando estos morivos, desde la perspectiva de la iglesia actual,2022. Tengo para ello  bastantes materiales,  tanto en un libro titulado Fiesta del Pan, fiesta del vino, como en el Diccionario de la Biblia.

Comprenderá el lector amigo que no es momento ni lugar para presentar aquí esos materiales. Me limitaré a evocar algunos de sus elementos centrales. No hará falta decir que el vino no sólo  es un simple licor producido a partir de la uva, sino un signo de la fiesta de la vida, de la vida de la Iglesia.

   El pan es necesario para vivir (se puede vivir a pan y agua, sin fiesta). El vino, en cambio es la fiesta. A no ser que seamos capaces de crear una fiesta mejor de vino y esperanza, de gozo y gratuidad, de enamoramiento y bodas (si nos quedamos en los novios tristes de Jn 2, 1-12, a puro pan y agua, y en los sacerdotes y políticos avaros de Jn 2, 14-17), de puro negocio económico y opresores) la vida humana se seca y muere en unas pocas generaciones.  Esto se nos va. Se nos va la religión, al estilo antiguo, pocos años le queda. Se nos va le economía y la política, sólo le quedan algunos decenios…

Esto de animar la “fiesta de la vida”, en gozo y esperanza, en gratuidad y enamoramiento… esto que llamo “vino” es la verdad y futuro de la vida humana. En esa línea he querido resumir aquí algunas reflexiones (recogiendo algunos apuntes) que he venido publicando en los dos libros arriba indicados y en algunos otros. Buen día de vino para todos. 

 1.APUNTES SOBRE EL ANTIGUO TESTAMENTO

 Con el pan y (y el aceite) el signo básico de la sacralidad y abundancia de la tierra es el vino. Tiene un carácter ambiguo: está vinculado al riesgo de embriaguez, pero se utiliza, de un modo especial, en las fiestas y ofrendas del templo. El vino se menciona frecuentemente en las listas de ofrendas que se presentaban a las divinidades en los sepulcros o en los templos del oriente y aparece en los cultos de los dioses del entorno, de  Attis o Mitra , lo mismo que de Dionisio. La famosa «confesión de fe» de Sal 16, 3-4 está vinculada al rechazo de las libaciones paganas: «No ofreceré sus libaciones con mis manos, ni mis labios pronunciarán sus nombres» (el nombre de los dioses a quienes se consagra el vino).  

Fiesta del vino. El libro de los Jubileos.

Los israelitas celebraban una fiesta del vino, vinculada a los → Tabernáculos; pero los textos actuales de la Biblia parecen haberla silenciado, quizá para evitar malos entendidos dionisíacos (de embriaguez). Por eso, los grandes catálogos legales (Ex 23, 14-19; 34, 18-23; Dt 16, 1-16; Lev 23) no han transmitido o legislado nada sobre ella. Por otra parte, el relato donde podía haberse trasmitido el origen de la fiesta del vino (Gen 9, 20-27) está dedicado en la Biblia actual a la embriaguez de Noé y al comportamiento de sus hijos. Pero lo que no ha conservado la Biblia oficial o canónica, lo han conservado algunos apócrifos, como el libro de los Jubileos, que tenía un gran influjo en tiempos de Jesús y que cuenta la instauración de la fiesta del vino:

 «En el séptimo septenario de este jubileo, en su primer año, plantó Noé una viña en el monte donde se había posado el arca… Dio fruto al cuarto año, la vendimió ese año, en el mes séptimo guardó su fruto. Hizo así mosto, lo puso en una vasija y lo conservó hasta el quinto año, hasta el primer día del primer mes. Celebró ese día la Fiesta con regocijo e hizo un holocausto al Señor… Colocó toda la grasa en el altar en el que ofrecía el holocausto al Señor y añadió la carne de la ternera, el carnero y las ovejas. Puso encima masa (de harina) con aceite, luego derramó vino en el fuego que había encendido sobre el altar y echó incienso encima, levantando un buen aroma agradable al Señor, su Dios. Se regocijó y bebió de este vino él y sus hijos con gozo» (Jub 7, 1-6).

          Este pasaje del libro de los Jubileos, que los judíos del tiempo de Jesús conocían de memoria,  recoge el nacimiento de la cultura humana tras el diluvio. Este pasaje  conserva la tradición más antigua de Israel en la que Noe aparece como figura paradigmática: patriarca de nueva humanidad, iniciador de las fiestas de Israel, una de las cuales estaba dedicada a la elaboración y bebida del vino nuevo. Aquí se dice que Noé ha elaborado el vino para Dios y así lo derrama cuidadosamente sobre el altar donde, con la grasa de los animales sacrificados y la masa de harina amasada en aceite, se iba consumiendo la carne de los sacrificios.

            La libación de vino va unida al incienso aromático y el humo de la combustión se eleva hacia la altura, siendo recibido por Dios. Sólo después de haber sacralizado las primicias del vino, Noé y sus hijos consumen regocijados el resto, en fiesta de gozo. Por eso, toman ritualmente la bebida que el mismo Dios ha recibido y sacralizado, inaugurando el tiempo del vino, que se repite y actualiza cada año, el primer día del mes primero.

            La cultura antigua ha nacido y se ha desarrollado a partir de la fiesta y gozo del vino,  con los grandes valores (y los grandes riesgos) que ello ha supuesto. Podemos dejar aquí a un lado otros elementos de la fiesta del vino en al AT y en el judaísmo, tato en los grupos un poco “heterodoxos” (los de Qumrán) como en los más ortodoxos que desembocan en la Misná, con el judaísmo rabínico. De todos ellos he tratado con cierta detención en mi libro Fiesta del pan, fiesta del vino.  No es momento de repetir lo allí dicho. 

2.ANOTACIONS SOBRE JESUS

 A Jesús le han acusado de comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores (Mt 11, 19; Lc 7, 34). Evidentemente, ha sabido disfrutar del vino y lo ha bebido, en solidaridad con los marginados de su pueblo, ofreciéndoles la promesa y garantía del reino de que podrán terminar celebrando la fiesta del vino en el Reino de Dios. Así lo ha recogido, con toda precisión  uno de los más significativos (¡y más históricos)  de los evangelios, donde Jesús (tras subir a Jerusalén para su obra final)  jura y promete a sus amigos diciendo:

  • «En verdad os digo,
  • ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día aquel en que lo beba nuevo
  • en el reino de Dios» (Mc 14, 25 par).

Éste ha  sido el último brindis de Jesús, el brindis de la última cena, el compromiso final de su vida.  Ha prometido un “reino de vino” para todos, no un reino de ayuno y penitencia, no un reino de ley, con muchos mandamientos…. Les ha prometido una fiesta de bodas. Les ha dicho “no ayunéis”. Les ha dicho: Vestid vuestras mejores vestiduras, vivid de bodas, pues la vida de los creyentes es una boda de amor… No ayunéis, amaos y compartir la vida en amor unos con otros (Mc 2, 18-22).

Éste es uno de los pasajes más enigmáticos y fuerte de Jesús, el más arriesgado de todos. Ha echado del templo a los compradores y vendedores, se ha liberado de todos los “legalistas religiosos” que han convertido la vida en ayuno de ley (al servicio del poder de algunos), y les ha dicho a todos que aprendan a gozar, viviendo de bodas compartidas, abiertas a todos los hombres y mujeres del mundo.  

           En esa línea se mantienen y culminan las palabras de la última cena. En un sentido “Jesús ha fracasado”; los “grandes” de su tiempo, centuriones de legión y sacerdotes de templo no han creído en su mensaje, no han aceptado su camino de fiesta universal, y han decidido meterle, porque la vida de los hombres y mujeres no es fiesta de amor abierto a todos, sino ley de sometimiento religioso, político y económico. Y por eso han decidido matarle.

           Pero él, sabiendo que iban a matarle, dejó en herencia, dejó como testamento  la fiesta del Pan y del Vino. La fiesta del pan: (A) Creer en él, en el Dios de su reino, es compartir entre todos el pan, el pan de cada día (Padrenuestro), con el perdón de las deudas…Comer juntos, compartir el pan, esa es la fe del Dios de Jesús, ese es el comienzo de la fiesta de la vida de Jesús.

Jesús, Amigo de los Pecadores: ¿Pero cómo? |

     Pero él no ha querido que sus amigos se limiten a comer… Ha querido que beban juntos, que compartan la fiesta del vino, del gozo y la belleza de la vida. Desde aquí se entiende su “testamento” de vino:

(a) Tomó una copa (potêrion)…La copa de vino compartido es la señal más honda de amistad, de compromiso de fiesta y comunión de vida, como decía el Sal 116, 5: «Dios es mi  Copa de vino”, Dios es nuestra fiesta.  Así bebe Jesús la última copa, con sus amigos.  No les dejav abandonados, perdidos, sobre un mundo adverso. El mismo vino que bebe con ellos, fruto de la tierra y del trabajo humano, producto de fermentación de la uva, es signo del cuidado de Dios, expresión del valor de la vida, camino de esperanza de amor, de futuro.

(b)  Jesús no les ofrece una sesión de ayuno, hierbas amargas, en plano de sudores, sino el más gozoso y bello producto de la tierra mediterránea: el vino. El vino no es bebida diaria de los pobres, sino que implica riqueza y alegría. En ese sentido, Jesús quiere que sus discípulos puedan vivir en alegría y riqueza, bebiendo ya en este mundo el vino prometido para el Reino (cf. Mc 14, 25).  

(c)Y bebieron todos de ella, de la copa, en gesto muy preciso de participación. Por un lado se dice que bebieron todos, por otro que bebieron de la misma copa, compartiendo de esa forma el mismo vino En esta fiesta emerge la más honda exigencia de solidaridad y justicia humana. En sentido estricto, las palabras interpretativas: «esta es la Sangre de mi alianza» (Marcos y Mateo), «es la nueva Alianza en mi Sangre» (Pablo y Lucas), no eran necesarias, pues el gesto en sí resulta elocuente: Jesús, un perseguido, mensajero del reino, amenazado de muerte, ofrece a sus amigos una copa de vino, en signo de solidaridad y esperanza escatológica (como ha destacado Mc 14, 25). Pero ayudan a entender el gesto. Para los israelitas, la sangre es el mayor de todos los tesoros, la sangre es la vida (como dice el libro del Levítico). Jesús les da su propia “invitándoles a vivir” por él y como él, superando así   los pecados y egoísmos del mundo.

 Volvamos desde aquí al texto anterior. Jesús ha dicho a sus discípulos (Mc 2, 12) que el vino nuevo del Reino (que es el propio de Jesús) debe guardarse en odres nuevos  para conservarse y transmitirse, pues rompe (rompería) los odres viejos de un tipo de tradición cerrada en sí misma, de un modo legalista o egoísta. Desde ese fondo podemos hablar de varios tipos de vino en el contexto de su evangelio.               Jesús ha presentado presenta su evangelio como tiempo de bodas, momento en que los hombres y mujeres (empezando por los esposos) comparen el vino de la vida. Por eso, sus discípulos (=amigos del novio, en boda permanente) no ayunan. El mensaje de reino es para ellos como vino nuevo(oinon neon) que rompe los odres viejos del ayuno y de la práctica legal judía, el vino de la verdadera alianza de la vida, como en las bodas de Caná, de varones y mujeres. 

Evangelio de Juan, el vino de las bodas (Caná de Galilea, (Jn 2, 1-11)

   El autor del evangelio es, sin duda, un judío que ha reinterpretado en clave cristiana los símbolos fundamentales de la vida de su pueblo, el paso del agua de las purificaciones al vino de las bodas mesiánicas, donde viene a superarse para siempre la muerte de la vieja historia. En este contexto resulta ejemplar la presencia de la madre, que marca la continuidad y ruptura entre la búsqueda anterior y la nueva eucaristía:

Al tercer día se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.  Fue invitado también a la boda también Jesús con sus discípulos. 

  Y, faltando el vino, le dijo la madre de Jesús: No tienen vino….

Ella pertenece al espacio y tiempo de bodas. No era necesario invitarla: ¡estaba!  Jesús, en cambio, empieza siendo un invitad:  viene de fuera, no pertenece por sí mismo al espacio de bodas: él y sus discípulos parecen venir de un mundo aparte, están como de paso. Lógicamente, no se preocupan de temas de organización. Esta es la paradoja de la escena: Jesús viene como por casualidad y, sin embargo, luego actúa como animador de las viejas y las nuevas bodas de la tierra.

– Y faltando el vino  (2, 3). Todas las explicaciones puramente historicistas (los novios serían pobres, se habrían descuidado al calcular los invitados…), quedan cortas.  La carencia de vino es un elemento constitutivo de la escena. Si Jesús no estuviera allí quizá no se hubiera notado: ¡por siglos y siglos los humanos se habían arreglado sin (buen) vino! Sólo ahora, cuando llega Jesús, su madre nota la carencia y se establece una especie de fuerte desnivel entre lo antiguo (bodas sin vino) y lo nuevo (el posible regalo del Cristo).

Bodas de Caná - Diócesis de Salamanca

– Le dijo la madre de Jesús: ¡no tienen vino! (Jn 2, 3). Parece que nadie advertía la carencia.  Sólo la Madre la advierte, mostrándose así vidente o profetisa, en la línea del Bautista que, viendo a Jesús, dijo a los: ¡este es el Cordero de Dios que quita el pecado, presentando así a Jesús como Redentor de los pecados.  La Madre de Jesús ha descubierto la falta de vino en las bodas.  Pero ella no ha empezado diciendo eso a los hombres; se lo dice al mismo Cristo en palabra de riquísima advertencia, de iluminación y  velado mandato (como pidiéndole que actúe).

–  La madre, a quien Jesús llama ¡mujer!, acepta esa respuesta y no le pide nada ni argumenta. Ella se pone al lado de los servidores de las bodas (de la eucaristía) y como primer ministro de la nueva iglesia dice: ¡haced lo que él  os diga!

–  Jesús acaba cumpliendo, en forma diferente, por su propia voluntad, lo que ella le pedía: ¡ofrece vino abundante y mejor a los novios de las bodas! De esa forma realiza con creces el deseo más profundo de María (2, 6-10)

– Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos (2, 6). Eran necesarias y debían encontrarse llenas de agua, para que los fieles de la ley se purifiquen conforme al ritual de lavatorios, abluciones y bautismos. Pues bien, el tiempo de esas ánforas (¡son seis! ¡el judaísmo entero!) ha terminado cuando llega el día séptimo del Cristo de las bodas. Los judíos continúan manteniendo el agua, el rito de purificación en que se hallaba inmerso Juan Bautista (cf. Jn 1, 26).

La petición de la Madre (¡no tienen vino!) acaba enfrentando a Jesús con aquellos que quieren encerrarse en el agua del templo antiguo, con sus ritos de purificación. Ciertamente, sabemos que en el templo había vino); pero, a los ojos de Jesús y los primeros cristianos, aquel vino terminaba siendo simple agua de purificaciones, ritual del mundo viejo, no sacramento de encuentro universal para todos los humanos.

Al convertir el agua de purificación de Israel en vino de bodas mesiánicas, Jesús ha comenzado su tarea allí donde culminaban los sinópticos: en el logion escatológico del vino de bodas del reino (Mc 14, 24 par).  El último signo de Jesús se convierte así en primero: lo hizo Jesús en Caná y manifestó su gloria, de manera que sus discípulos creyeron (Jn 2, 11). El signo mesiánico del vino, que aparece a modo de culminación del Antiguo Testamento (petición de la Madre), viene a presentarse como punto partida del camino eucarístico de Jesús, sacramento originario. Así lo ha vivido sin duda la iglesia.

Llenad Estas tinajas de agua - YouTube

Conclusión. Jesús es la Viña, él mismo es el vino, es la fiesta de la vida (Jn 15, 1-8).

 La disputa anterior dejaba el tema eucarístico pendiente: sabemos que Jesús ha venido a ofrecer vino de bodas (Jn 2), quiere dar su cuerpo como auténtico alimento (Jn 6), pero no sabemos si puede conseguirlo. Pues bien, de eso trata, en forma bellísima el texto que ahora sigue: la alegoría de la viña. No hará falta presentar sus motivos, pues nos han venido acompañando a lo largo de este libro, desde las evocaciones de la viña y vino en la BH hasta la parábola de los viñadores (Mc 12, 1-9 par) y las palabras de la Cena, sobre el Vino Nuevo, en el reino de Dios y en el camino de la iglesia (cf. Mc 14, 22-25). Recogiendo y culminando esos motivos, Juan ha presentado en la Cena de Jesús esta alegoría,  donde desemboca y culmina el evangelio de Juan:

 [1. Vid del Padre]– Yo soy la Vid verdadera, y mi Padre el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé fruto más pleno. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Si no hay “vino” la vida se destruye, el hombre mueres… Si no hay fiesta, la iglesia desaparece

[2. Vid con frutos] – Permaneced en mí, como yo en vosotros. Como  el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Esto significa que estamos llamados a recrear la fiesta del vino de Jesús, la fiesta de la libertar, del amor mutuo, de la entrega gozosa de la vida, esperanzo la resurrección (es decir, la llegada del Reino)

[3. Vid, sarmientos] – Yo soy la vid; vosotros los sarmientos.  Quien  permanece en mí y yo en él, da mucho fruto; pues sin mí no podéis hacer nada. Quien no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca… Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, (15, 1-8). ). Eso significa que Jesús es nuestro vino, la vida de nuestra vida, la fiesta de nuestra fiesta.

Conclusión.

       Empezaba diciendo que en las bodas de Caná no había vino…Tuvo que venir Jesús para que hubiera vida, enamoramiento de amor, locura de gozo… Vino Jesús para que las bodas de la vida no fuera a pan y agua… a pura ley de un templo convertido en “casa de negocios egoístas…”

     Han pasado 2000 años. Posiblemente hacen falta otros cambios en la Iglesia,  en la administración social y económica, como he dicho al principio. Pero el cambio mayor, el único importante, es que haya vino. Se trata de recrear la Iglesia desde el vino de Caná de Galilea, desde el vino del evangelio de Jesús, desde el vino de su testamento en la Última Cena. En eseo estamos, en eso queremos estar.

El legado de Rutilio (15)

La tumba de Rutilio es una gloria de la Iglesia

 

Una semana antes del primer aniversario, el 5 de marzo de 1978, Mons. Romero visitó El Paisnal para celebrar la eucaristía junto a la tumba de los mártires. Adelantó la conmemoración una semana para evitar malentendidos, ya que aquel domingo 12 de marzo había elecciones de diputados y alcaldes.

“Hemos venido… a la tumba que es cuna también del P. Grande”, explicó Mons. Romero, por varios motivos, porque “sabemos que en él palpita el espíritu del Señor”, porque su “memoria es esperanza para nuestro pueblo”, y para recoger “su ejemplo de entereza, de valor, para que esa voz que quisieron acallar con la violencia no muera, sino que siga siendo el grito de Jesucristo: no temáis a los que solo pueden matar el cuerpo, pero dejan vibrando la palabra y el mensaje del eterno Evangelio”.

El sacerdocio de Rutilio, según Mons. Romero, estaba marcado por dos unciones, la del crisma, el día de su ordenación, y la sangre derramada en el martirio.

“El sacerdote que que aquí recogió su vocación y que fue ungido no solamente con el óleo santo que nos ha ungido a todos los nosotros misnistros del altar, sino que ahora lo veneramos ungido con el aceite del martirio, con su propia sangre, como me pareció aque4lla noche cuando lo vi en la iglesia de Aguilares, tendido, muerto, como el sacerdote se postra en el suelo para ser también ungido, para ser inmortalmente sacerdote se postra en el suelo, para ser allá un mártir, y su misa comenzaba a celebrarse ya en su cielo. Pero había vivido aquí y lo sentíamos tan nuestro”.

Así pues, “tenemos en El Paisnal un jesuita mártir, su tumba es gloria de la Compañía de Jesús y es gloria de la Iglesia”

No obstante, Rutilio, según el parecer de Mons. Romero, había sido arrebatado antes de tiempo, porque “sentimos que debía de peregrinar todavía con nosotros… debía de seguir peregrinandoy haciendo tanto bien; estaba fuerte, estaba joven, podía hacer mucho”, pero “lo Mtó algo que no debía matarlo, el crimen”, por denunciar las obras de la maldad de “los hijos de las tinieblas”.

“Y que duro es revelar, ponerlas en evidencia, predicar que eso es injusticia, predicar los desórdenes, los atropellos, los abusos. Y porque tuvo el valor de desenmascarar tantas cosas, ya se le buscaba para matarle y se le mató”

Había quien el día de su asesinato, se había reído, porque, según él, “Ya comprobamos que el pellejo de los curas es susceptible de balas”. “Rutilio como hombre hubiera muerto hace un año, pero como cristiano no puede morir. Lo ha iluminado a luz inmortal de Cristo” Su predicación no ha sido silenciada.

“Lo que no se esperaban es que la muerte de un cura suscita tempestades, suscita primaveras, como la que ha vivido El Salvador cristiano desde hace un año. Lo que no sabían es que ellos ponían en el surco una semilla que reventaría en grandes cosechas, como decía Cristo: el grano de trigo muere no para quedarse sepultado. No han triunfado sobre él. La cosecha de la persecución ¡cómo ha sido abundante!

Esta abundancia de la cosecha arquidiocesana llevó a Mons. Romero a dar gracias por la vida de Rutilio y sus compañeros y por todos los que con él habían trabajado en la predicación del Evangelio del Reino en la parroquia de Aguilares.

Ojalá, hermanos, que este aniversario nos recuerde el gran compromiso con Cristo que tenemos todos los Bautizados, no solo el P. Grande, y que su ausencia sea un estímulo para seguir siendo fieles a la doctrina de Cristo que creemos y que llevamos por el bautismo

Reapertura del asesinato de Ellacuría

Andreu Oliva: «Espero que el caso no se utilice políticamente»

Imagen de la exposición en homenaje a los mártires de la UCA
Imagen de la exposición en homenaje a los mártires de la UCA

Los señalados como posibles autores intelectuales de los asesinatos son el expresidente Alfredo Cristiani, los generales Humberto Larios, Juan Bustillo, Francisco Fuentes y Rafael Zepeda, el fallecido René Emilio Ponce y el coronel Inocente Montano, condenado en España

07.01.2022 | RD/Efe

La orden de reabrir el proceso penal por la masacre de 6 padres jesuitas —5 de ellos españoles— y 2 mujeres representa un «avance importante en la lucha por la Justicia» en El Salvador, dijo en una entrevista con Efe el sacerdote jesuita Andreu Oliva, quien espera de la Fiscalía un actuar «coherente» y que el caso «no se utilice políticamente».

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador ordenó que el proceso penal por la masacre se reabra tras admitir un amparo presentado por el fiscal general, Rodolfo Delgado.

El Constitucional, que también ha dado 10 días a la Sala de lo Penal para que «modifique» una resolución de 2020 en la que cerraba el caso, señaló en una resolución dada a conocer el miércoles que se «violó el derecho de acceso a la Justicia de las víctimas».

Inocente Montano, durante la primera sesión del juicio
Inocente Montano, durante la primera sesión del juicio Efe

«Una demanda de justicia y de verdad»

«La decisión la recibimos con agrado en el sentido de que se responde a una demanda de justicia y de verdad, que en el caso de la masacre de la UCA desde que tuvo lugar, tanto la Compañía de Jesús como la UCA y los familiares de las víctimas han reclamado», manifestó el también rector de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA).

Para Oliva la decisión de la Sala de lo Penal de cerrar el caso fue en «contra de la ley salvadoreña y contra el derecho a la verdad y a la Justicia que tiene el pueblo salvadoreño y las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos».

Señaló que con la decisión del Constitucional de ordenar reabrir el caso «lo que está ocurriendo es que se está dando la razón a lo que nosotros siempre hemos defendido, que había que conocer la verdad y había que aplicar la Justicia en este caso y en todos aquellos casos que han habido en El Salvador, especialmente los cometidos durante el conflicto armado y que siguen en la impunidad».

Ellacuria
Ellacuria

«Creo que es un avance importante en la lucha por la verdad y la justicia de parte de todos aquellos que estamos en contra de la impunidad y que creemos que la verdad y la justicia son fundamentales para construir un futuro de paz en el país», subrayó.

Apuntó que es una buena oportunidad para que la Fiscalía investigue y pruebe «la participación de los que están señalados en el caso como autores».

Los señalados como posibles autores intelectuales de los asesinatos son el expresidente Alfredo Cristiani, los generales Humberto Larios, Juan Bustillo, Francisco Fuentes y Rafael Zepeda, el fallecido René Emilio Ponce y el coronel Inocente Montano, condenado en España.

Mucho del trabajo, hecho por la Audiencia Nacional

El sacerdote jesuita aseguró que «mucho del trabajo (de investigación) está avanzado porque en la Audiencia Nacional española ya se ha hecho una investigación sobre el caso«.

La Audiencia Nacional española condenó en septiembre de 2020 a 133 años de cárcel al excoronel Inocente Montano por ser el responsable de planear y ordenar, junto a la cúpula castrense y el entonces presidente Cristiani, los asesinatos de cinco jesuitas españoles.

Oliva señaló que espera que «si la Fiscalía comenzó el proceso con la demanda de amparo, sea coherente y que también haga la investigación pertinente, sino sería algo totalmente contradictorio y que podría haber sido una búsqueda de una mejor imagen para el fiscal».

31 años sin los mártires de la UCA
31 años sin los mártires de la UCA

«Esperamos que si él (el fiscal) puso esa demanda será coherente y va a poner a trabajar bien a la Fiscalía para que se investigue el caso, de lo contrario lo que tendríamos es algo que no respondería a lo que espera el pueblo salvadoreño», acotó.

Señaló que si la Fiscalía no actúa con debido proceso «la sociedad civil, las organizaciones que velan por los derechos humanos y por el acceso a la justicia, la universidad, la Compañía de Jesús y los familiares van a señalar si se dan irregularidades en el proceso».

Para el sacerdote jesuita «si realmente se llega a determinar quiénes son los que organizaron y decidieron la masacre en la universidad y son condenados, según nuestras leyes, el mensaje que se estaría dando es que ya no hay más impunidad en El Salvador y que los crímenes de lesa humanidad y de guerra pueden ser juzgados».

La necesidad de un cambio en la Iglesia

BÄTZING: SI NO CAMBIAMOS NADA EN LA IGLESIA, NOS QUEDAMOS “A CERO”

col renardo

Como Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el Obispo Georg Bätzing de Limburgo habla en nombre de la totalidad del episcopado alemán. Pero también se hace cargo de posicionamientos netos, eclesiales y políticos, sobre, por ejemplo, la cuestión de las mujeres o sobre el tema del celibato. En esta entrevista, explica por qué la moderación y la ansiedad son caminos equivocados. También habla sobre su vida en su comunidad cristiana, siendo niño, cuando un sacerdote abusó de niños y jóvenes, y señala que las víctimas tienen derecho a que los abusadores sean procesados.

Pregunta: La Iglesia está en crisis, pero no sólo por los abusos. El número de miembros, nuevos sacerdotes y fieles, está disminuyendo rápidamente. ¿La iglesia está caminando hacia un muro? No parece que haya una apuesta por soluciones reales, sino más bien una gestión de la escasez.

Bätzing: Comparto esta preocupación. Si no cambiamos nada, entonces seremos radicalmente cambiados. Vamos a acabar en cero. El desarrollo posterior, la continuación de la tradición, se ha estancado durante décadas, y somos enormemente conscientes de los efectos de esto. Por eso, también creo que necesitamos un cambio radical de perspectiva en la Iglesia.

Tenemos que desechar la pregunta: “¿Qué será de nosotros?”. A menudo escucho el lamento por lo que ya no existe. Esta pregunta no sirve de nada, solo conduce a la frustración y a la resignación. Y, noto esto con muchos voluntarios y empleados a tiempo completo, en particular cuando se formulan preguntas culpabilizadoras: ¿Quién tiene la culpa? Durante mis visitas, a menudo digo “ninguno de nosotros tiene la culpa” con la intención de posibilitar un poco de libertad. Es necesario este cambio de perspectiva. No “¿Qué será de nosotros?”, sino “¿Para qué o para quién estamos aquí?”. Porque tenemos un mensaje del que estoy muy convencido. El Evangelio continúa desplegando su poder hoy. Los sacramentos están ahí para las personas y para el trabajo diario.

Siempre nos preguntamos: ¿Cómo detenemos la crisis? No estamos deteniendo la crisis. La crisis está en marcha y también tiene que ver con tendencias sociales que no podemos controlar en absoluto. La individualidad, la pluralidad que separa en lugar de unir y muchos otros elementos. No estamos deteniendo la crisis, pero debemos preguntarnos: ¿Qué nos detiene la crisis? Porque creo que Dios nos da un mensaje con los signos de los tiempos.

Pregunta: ¿La gente todavía está interesada en este mensaje?

Bätzing: Sí, pero necesitamos nuevos puntos de contacto. Mi experiencia es que cuando nos adentramos en otros entornos, descubrimos personas que tienen las mismas preguntas que nosotros. Es posible que no te la formulen de manera clamorosa o que no tengan personas con las que hablar de ello. Cuando te haces presente allí, de manera desinteresada, surgen, de repente, preguntas. Eso es lo que hemos aprendido maravillosamente con la cultura de la acogida. Abre espacios y movimientos de búsqueda. Pero no en masa. También debemos decir adiós a esto último. Ya no seremos un movimiento de masas. Sin embargo, soy un gran defensor de que la Iglesia debe convocar siempre a todos. No debemos convertirnos en una secta. No digas: “Lo estamos haciendo muy bien, independientemente de que la gente se vaya o camine con nosotros”. No. Ese no es nuestro trabajo.

Pregunta: Usted tiene posiciones claras, por ejemplo, sobre el tema de los ministerios ordenados para las mujeres o en el debate sobre el celibato. En esos asuntos, como Presidente de la Conferencia Episcopal, usted ya no habla sólo a título personal, sino también en representación de otros obispos. ¿No tendría que haber más moderación de su parte?

Bätzing: Suelo decir, un poco en broma: Los hermanos me eligieron habiendo sido obispo solo durante cuatro años. Ellos conocen cuáles son mis convicciones. También saben que no estoy aguantando la montaña. Y también que soy crítico. Si no te gusta lo que estoy diciendo, puedes decirlo, incluso públicamente. Pero ahora no es el momento de la moderación. No soy obispo para otros obispos, sino para los fieles de mi diócesis. Todos tienen derecho a saber lo que pienso y cómo me posiciono. A este respecto, es un deber de conciencia decir muy claramente, aquí y allá, lo que pienso.

Pregunta: Sin embargo, hay que esperar que cada palabra que diga acabará plasmada en titulares nacionales e, incluso, internacionales. ¿Cómo lleva este asunto?

Bätzing: Tengo 60 años. El tiempo de la ansiedad se me ha terminado. Ese es un tiempo pasado. Hubo momentos en los que estaba mucho más ansioso, era más reservado. Pero hay tanto en juego en nuestro tiempo, que es importante decir lo que pensamos. Si no podemos hacer esto en la Iglesia, realmente me preguntaría si este sigue siendo mi hogar, y lo es.

Pregunta: Usted planteó la cuestión de la criticidad. ¿Hay algún punto en el que haya cambiado su opinión por causa de tales críticas o de los argumentos escuchados?

Bätzing: En el transcurso de mi vida, diría que ciertos puntos de vista han devenido mucho más claros. Considero que la cuestión de la mujer en la Iglesia es la pregunta decisiva para el futuro. Me he vuelto mucho más confiado al respecto, también criticando mi anterior posicionamiento. He estado muy influenciado por Hans Urs von Balthasar. La tipología de género, que juega un papel importante en su trabajo, especialmente en lo que respecta al ministerio sacramental. Este posicionamiento me convenció durante mi tiempo como joven sacerdote y también como estudiante de teología. Yo también lo defendí. He llevado esto a las discusiones. Pero las discusiones me han cambiado, de modo que hoy diría que esta herramienta teológica de la tipología de género, que se puede encontrar, hasta las imágenes del Nuevo Testamento de los novios, ya no puede ser un modelo en nuestro tiempo, porque no nos ayuda en los problemas que tenemos que superar.

Al menos no, si lo miras de forma aislada.

Así que he cambiado mucho en la cuestión, de modo que incluso antes de ser ordenado como obispo, dije: Ya no puedo aceptar que los argumentos a favor del sacerdocio reservado para el hombre sigan siendo realmente aceptados en el pueblo de Dios. Y esa es una cualidad teológica. Si eso ya no sucede, tengo que preguntarme si puedo argumentar de esa manera. Esa es la pregunta que me hago. ¿Podría imaginar a una mujer asumiendo un ministerio sacramental en la Iglesia? Hoy digo: Sí, puedo.

Pregunta: el camino sinodal. Después de la segunda asamblea sinodal en Frankfurt, a principios de octubre, hay mucho viento en contra para el proyecto de reforma alemana, tanto en el Vaticano como en la Iglesia universal. Muchos de los puntos discutidos solo pueden decidirse en el nivel más alto de la iglesia mundial, no en Alemania. ¿No está ya preprogramado el fracaso del proyecto? Alemania decide sobre reformas que no se pueden implementar más adelante. Entonces, al final, solo va a haber más decepción y estaremos peor que antes.

Bätzing: No le tengo miedo a eso. Estamos en una posición muy mala a los ojos del público y, sobre todo, en la mirada de nuestros propios miembros de la Iglesia. El hilo de la paciencia está tensionado y es fácil de romper, incluso con los que se encuentran altamente conectados. El alto número de renuncias a la iglesia – ya podemos adivinar que este año no van a ser menos, y que probablemente más personas dejarán la iglesia – así lo indica: Te lo estamos diciendo. No estamos satisfechos con cómo está cambiando la Iglesia y con el ritmo del cambio. Nos gustaría seguir formando parte de ella. Queremos mantener nuestra fe, pero no vemos cómo podemos hacer eso con esta Iglesia.

¿Qué pasa después del escándalo de abusos en la Iglesia Católica en Alemania? En la Asamblea Plenaria de Primavera 2019 en Lingen, los obispos alemanes decidieron abrir un Camino Sinodal. Junto con todos los fieles, quieren iniciar reformas. Los temas: abuso de poder, moral sexual, celibato y el papel de la mujer.

Así que el drama ya está ahí. Eso no puede ser peor. Con respecto al Camino sinodal, sólo puedo repetir lo que dijo Thomas Sternberg. Se trata de gestionar las expectativas. ¿Tengo la expectativa de que el Camino sinodal ahora pide el sacerdocio para las mujeres? Si lo exigiera, sabemos lo que Roma y el Papa deben responder. Ahora no se puede introducir en absoluto, sino sólo mediante un proceso conciliar. Por lo tanto, esta demanda sería imprudente y, en mi opinión, es algo que no va a pasar.

Desde la “Ordinatio sacerdotalis” del Papa Juan Pablo II en 1994, se ha presentado el asunto de las mujeres como algo ya resuelto y cerrado. Pero reflexionemos sobre nuestra situación cultural y eclesial: para los fieles, y para muchos ministros, la cuestión no está cerrada. Está abierta, se pedirá su reapertura, pero no se quedarán tranquilizados. A pesar de que las mujeres ahora están asumiendo muchas posiciones de liderazgo en la Iglesia y participando en las decisiones, y, con suerte, muchas más en el futuro.

Pregunta: Entonces, ¿hay que dejar en claro dónde están los límites, pero aún así no cerrarse a la discusión?

Bätzing: Así es. Esto también se aplica a la cuestión del sacerdocio. Creo que aquí estamos aportando buenos argumentos a favor de un sacerdocio, que bien puede estar vinculado al matrimonio. Y no estamos solos. Pero también sabemos que no aboliremos el celibato – esa es siempre la fórmula corta – como iglesia en Alemania. Pero queremos proporcionar argumentos sobre por qué esto, tal vez, podría remediar la difícil situación de los sacramentos en nuestra situación actual. Esto no es solo una necesidad en la Amazonía, esta es también una necesidad aquí, en nuestro país.

Pregunta: El tema del abuso sexual. El estudio MHG de 2018 produjo un gran shock, aunque había estado claro, desde 2010, que se había dado escándalo de abuso. Incluso antes de su tiempo como obispo,  siendo sacerdote y durante su formación para el presbiterado. ¿Qué pensó realmente al respecto? ¿Todos eran casos aislados?

Bätzing: En la formación sacerdotal no me encontré con tales comportamientos. Más tarde, después de 2010, en mi tiempo como vicario general, me di cuenta de que se había aislado a seminaristas que habían experimentado abusos. No en el entorno del seminario, sino en las parroquias. Esa fue una información aterradora, que me abrió los ojos.

Yo mismo vengo de una parroquia donde había un sacerdote que abusaba de jóvenes, abusaba de niños. Y pude ver en este ejemplo todos los elementos estructurales que hemos descubierto: el silencio, el alejamiento de los jóvenes; la búsqueda de vías para que el perpetrador fuera inofensivo, por así decirlo. Todo lo referente a las víctimas apenas fue tomado en consideración. Hasta la fecha, no ha habido una comunicación real al respecto. Eso fue en los años 60, gracias a Dios, antes de que yo fuera un adolescente.

Siempre he tenido un conocimiento al respecto, pero muy inespecífico, porque no se hablaba de ello. En este sentido, básicamente tuve que pasar por todo el proceso de aprendizaje por mí mismo, personalmente. También con la decepción de lo que hacen los sacerdotes cuando abusan de su poder y poder espiritual de esta manera. Tengo que decir honestamente que esto también es una decepción para mí, como sacerdote: que este poder no se use para promover la fe, sino para abusar, dañando a las personas durante toda su vida y arrancando la fe de sus corazones.

Y junto con este proceso de aprendizaje, el cambio de perspectiva hacia la centralidad de las víctimas, de los supervivientes, como a menudo se llaman a sí mismos, para prestarles atención. Esto es algo que he tenido que aprender. Y lo he tenido que aprender con mucho esfuerzo.

Pregunta: Sin embargo, la percepción pública sigue siendo fatal. El panorama que emerge es el de encubrimientos; y de las concesiones, solo cuando es absolutamente necesario. Pero contamos con la buena voluntad de muchos. Y también con que se está trabajando mucho en los campos de la prevención y de la reevaluación. ¿Por qué todavía la curva (de abandonos) no se para o se estabiliza y desciende?

Bätzing: Esa es una preocupación legítima. Supongo que eres un creyente que quiere confesar de nuevo, con la cabeza en alto y la espalda recta: soy católico. Muchos ya no pueden hacer esto porque tienen que justificarse. Esto tiene que ver con la confianza perdida. Mi experiencia es que lo que estamos haciendo ahora, no debemos hacerlo para recuperar la confianza, sino porque es algo que se lo debemos a las víctimas. Tenemos que hacer todo lo que podamos. Si la nueva confianza crece o no, es algo que ya no está en mis manos, eso está en manos de otros. La confianza se da, no se compra ni se gana.

También me doy cuenta de esto como obispo de Limburgo. Recientemente tuvimos un gran congreso sobre cambios de fondo en la diócesis, con muchos participantes. Me gustaría que esto se debatiera ampliamente. En un momento dado, el moderador preguntó: “Sr. Obispo, ¿se puede confiar en usted?” Esa fue una buena pregunta. Le respondí: La confianza sólo se puede dar. Te la doy. A veces me digo a mí mismo: He estado aquí durante cinco años y lucho: ¿Qué más debo hacer? – Pero eres tú quien decide si confías en mí o no.

Y lo mismo vale para la cuestión de los abusos, los escándalos financieros y la crisis de confianza que hay en Colonia. Tenemos que hacer nuestro trabajo. Pero entiendo la impaciencia de muchos creyentes que dicen: Pronto ya no podré seguir confiando. No siempre quiero tener que justificarme a mí mismo de por qué pertenezco todavía a este “negocio”.