María Magdalena, modelo de discípula del Señor

María Magdalena: La seguidora, la servidora y la Testigo de Jesús

Mariya Magdalena. Frederick Sandys
Mariya Magdalena. Frederick Sandys

«Son interesantes los nuevos descubrimientos hermenéuticos que se están haciendo en rededor de María Magdalena, por siglos estigmatizada»

«Revelan el gran impacto que tuvo esta apóstol en el cristianismo de la primera hora tal como lo atestiguan los evangelios canónicos, los evangelios apócrifos, los escritos gnósticos, y otros muchos documento»

«Es la mujer más citada en los Evangelios después de María la madre del Señor. Su nombre está en todas las listas de los que estuvieron con Jesús desde Galilea hasta la Resurrección». Y no es ninguna prostituta, es una discípula amada del Señor

«Su persona tiene un alcance teológico, simbólico e histórico. Les invito a que como verdaderos creyentes, busquemos en Magdalena el modelo de discípulo del Señor»

Por Edgar Pérez Ruiz, teólogo

Hace unos años cuando leí por primera vez el libro de Umberto Eco “El Nombre de la Rosa” me llamó poderosamente la atención el hecho de que en sus primeras páginas se hablará de la mujer como la que por naturaleza es perversa, y que unos párrafos más delante se dijera que mandaron a una monja a la hoguera por decir que Jesús amaba más a Magdalena que a Santa Inés.

Desafortunadamente esta es la penitencia o el estigma que ha cargado por tantos siglos la figura de María Magdalena, por eso es tan interesante los nuevos descubrimientos hermenéuticos que se están haciendo en rededor de esta gran mujer.

Magdalena

Los nuevos estudios nos han revelado el gran impacto que tuvo esta apóstol en el cristianismo de la primera hora tal como lo atestiguan los evangelios canónicos, los evangelios apócrifos, los escritos gnósticos, y otros muchos documentos de los padres y teólogos de los primeros siglos. Sin embargo, a través de la historia su figura se ha deformado demasiado.

Fue San Agustín y luego San Gregorio Magno en el siglo VI que dieron lugar a lo que el pensamiento artístico, litúrgico y popular tiene por entendido, que María Magdalena es la mujer pecadora que lavó los pies de Jesús y que es la misma a la que el Señor perdonó después de que la encontraron en fragrante adulterio, haciendo de ella una prostituta de la cual salieron siete demonios y que su vida terminó en una cueva haciendo penitencia por sus pecados. Pero ¿será esto cierto?

Magdalena es la mujer más citada en los Evangelios después de María la madre del Señor, y no es para menos ya que ella tiene un lugar especial en el círculo de los seguidores cercanos a Jesús, esta situación en la Palestina del siglo I es insostenible gracias al patriarcado tan arraigado y sobre todo por el hecho de que a ninguna mujer se le permitía leer las Escrituras y mucho menos enseñar a los hombres. Seguramente la relación de Jesús, el Rabbí, con esta discípula provocó muchas reacciones de parte de los conservadores, si queremos buscar al primer feminista tenemos que voltear a ver a Jesús, pues él puso en el lugar que le corresponde a la mujer, y Magdalena es el prototipo y paradigma de esta praxis.

Magdalena, según los evangelios, no es ninguna prostituta, por el contrario es una discípula amada del Señor, cuya presencia se resalta con tres verbos en griego: Apokoloutheo, diakoneo, y Etheoroun que tienen que ver con el seguimiento, el servicio y la visión del testimonio, respectivamente. Haciendo de esta gran mujer la que sigue a Jesús, la que le sirve y la que al final es la testigo de la Resurrección. Su nombre está incluido en todas las listas de los que estuvieron con Jesús desde Galilea hasta la Resurrección (Mc. 8,34; 9,33; 10,41. Mt. 23,61; 28,1. Lc. 8,1-3; 23,49; 23,55; 24,24. Jn. 19, 30.34; 20 ss.).

Analizando las Escrituras y la propia tradición de la Iglesia nos damos cuenta del papel decisivo de Magdalena en la configuración de la Iglesia Primitiva, su persona tiene un alcance teológico, simbólico e histórico que hasta el día de hoy se está redescubriendo, no podemos hacernos ciegos a la predilección que le tenía el Señor Jesús, pero tampoco podemos ser tendenciosos como el autor del Codigo da Vinci, y decir que entre Jesús y Magdalena hubo una relación carnal, por el contrario, si pensamos en término teológicos e incluso netamente humanos podemos notar que entre Jesús y su discípula se daba eso que hemos llamado un amor perfecto de donación, un amor que es trascendente y pleno, un amor de entrega total y totalizante. Esto es precisamente lo que quieren decir ciertos textos gnósticos del siglo IV que dicen que a María Magdalena Jesús le besaba en la boca, porque para los gnósticos el beso en la boca es un signo de conocimiento de compenetración, que nada tiene que ver con los besos carnales y menos con la situación sexual.

Les invito a que como verdaderos creyentes, busquemos en Magdalena el modelo de discípulo del Señor, aquel que le sigue desde Galilea, donde todo comenzó, hasta Jerusalén en la muerte y la Resurrección para poder anunciar gozosamente que el Señor está vivo y que le hemos visto.

Si deseas conocer más sobre este icónico personaje te invito a escuchar una serie que hemos preparado especialmente pensando en redescubrir el verdadero rostro de María Magdalena en nuestra plataforma.

Magdalena
«noli me tangere»

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