Yolanda y el Papa

«No finge, no posa, se muestra tal cual es y contagia verdad. Y no se avergüenza de ser fan del Papa»

El Papa y Yolanda
El Papa y Yolanda

«Su encuentro con el Papa le transformó por dentro. ¿’La comunista’ ganada para la causa del Nazareno?»

«Yolanda Díaz recordó precisamente a los curas rojos gallegos de los que le hablaba su padre luchador. Entre ellos, Manuel Ladra López, Elías Seoane, Gabriel Vázquez Seijas, Xosé Chao Rego, Vicente Couce Ferreira, Cuco Ruíz de Cortázar, Antón Martínez Aneiros, Anxo Ferreiro Currás…»

«Con ese Dios justo y bueno de los curas rojos de Ferrol siempre se identificó Yolanda. Tanto que, con el paso de los años y el devenir de la vida, siguió conservando su imagen en un ‘recoucho’ de su corazón»

«Le abrió su corazón al Papa y ambos empatizaron a fondo y compartieron sus sueños. Especialmente dos: el de la Política con mayúscula y el del trabajo decente»

Por José Manuel Vidal

“Desde que estuve con el papa, mi vida ha cambiado”. Así de claro y tajante. Hay encuentros que marcan para siempre y transforman vidas. A Yolanda Díaz le pasó. Su encuentro con el Papa le transformó por dentro. ¿“La comunista” ganada para la causa del Nazareno? No en vano dicen que hay cristianos anónimos. Y lo que está claro es que Francisco hace milagros. Y la ministra de Trabajo no tiene empacho alguno en confesarlo públicamente, incluso en época de cristianismo vergonzante.

El carisma de Bergoglio es evidente. Su personalidad arrastra. Y la hija del sindicalista de Astano, tras su visita al Papa de hace ahora un año, recordó precisamente a los curas rojos gallegos de los que le hablaba su padre luchador. Entre ellos, Manuel Ladra López, Elías Seoane, Gabriel Vázquez Seijas, Xosé Chao Rego, Vicente Couce Ferreira, Cuco Ruíz de Cortázar, Antón Martínez Aneiros, Anxo Ferreiro Currás… A algunos de ellos los llegó a conocer en persona. Curas que incendiaban las conciencias de los obreros del metal en nombre del Cristo liberador, que reivindicaban la dignidad de los pobres de palabra y de obra, compartiendo con ellos sus sueños y declarándolos los dueños del Reino de Dios. Su relación con sindicatos y fuerzas de izquierda y su activismo social los llevaron a tener problemas con las autoridades franquistas. De hecho, recibieron multas por sus homilías críticas y fueron llevados ante el Tribunal de Orden Público (TOP) y algunos acabaron en la cárcel.

Vicente Couce

Con ese Dios justo y bueno de los curas rojos de Ferrol siempre se identificó Yolanda. Tanto que, con el paso de los años y el devenir de la vida, siguió conservando su imagen en un “recoucho” de su corazón. A pesar de que la Iglesia institucional la defraudó, como a tantos otros. Intuía que una institución machista, patriarcal, misógina y casada con los ricos y los fachas no podía ser la Iglesia de Jesús de Nazaret. De hecho, esa Iglesia jerárquica se daba de bofetadas con lo que hacían y decían ‘sus’ curas obreros.

Pero ese rescoldo del Jesús pobre y liberador se reavivó en ella, muchos años después, en su encuentro personal de más de una hora con el Papa de Roma, que no tuvo reparo en recibir en audiencia privada a la vicepresidenta segunda del Gobierno español. Y la también ministra de Trabajo aprovechó la ocasión.

Le escuchó con tanta atención, que se bebía sus palabras con ese acento porteño que, en su Galicia natal, resuena a país acogedor de tantos gallegos que emigraron a Buenos Aires en busca del pan del trabajo digno y de la libertad. Y Yolanda estaba de acuerdo en todo con el hombre vestido de blanco o, al menos como ella misma dice, “en lo principal”. Y ella también le abrió su corazón al Papa y ambos empatizaron a fondo y compartieron sus sueños. Especialmente dos: el de la Política con mayúscula y el del trabajo decente.

Don Helder Cámara, camino de los altares
Don Helder Cámara, camino de los altares

Reanimada en sus convicciones de niña de familia obrera que nunca perdió su conciencia de clase, volvió con más ganas a la Política, entendida como servicio al bien común. Y a la lucha, para transformar con leyes la vida de la clase trabajadora. Inspirada por el Papa. Sin dejar, por eso, de ser comunista. Y quizás retomando sus raíces infantiles cristianas. Porque también a Bergoglio los ultras y los fachas le llaman comunista y hereje. Y él les contesta con aquella célebre frase del arzobispo Helder Cámara, que, gracias a Francisco, va camino de los altares: ‘Cuando alimento a los pobres, me llaman santo, pero cuando pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista’.

Tras participar en San Antón, junto al padre Ángel, en la presentación del libro escrito a cuatro manos por el Papa y por nuestro corresponsal en el Vaticano, Hernán Reyes, a Yolanda también la llamaron de todo los integristas. Llegaron a decir incluso que estaba utilizando al Papa para ganarse a los cristianos progres y “sumarlos” a su causa. ¿Es que puede haber para un católico mejor causa que luchar por el bien común y por la dignidad de los trabajadores? ¿No es precisamente eso lo que hizo Cristo y piden los Evangelios?

Por eso se puede decir que Yolanda es cristiana anónima o atea religiosa, como el gran filósofo Ernest Bloch. Y, además, seduce con su forma de ser humilde, cercana y transparente, que engancha por su autenticidad. No finge, no posa, se muestra tal cual es y contagia verdad. Y no se avergüenza de ser fan del Papa. Muchos católicos, incluidos bastantes curas e incluso obispos, tendrían mucho que aprender de ella. Empezando por la veneración hacia su propio Papa.

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