La sinodalidad es el ADN de la Iglesia

«La sinodalidad es el ADN de la Iglesia», recalcan en su mensaje para Pentecostés

Los obispos españoles admiten que «el clericalismo es uno de los problemas más serios que existe en nuestra Iglesia actual»

Laicos en la Iglesia

«La vocación laical no es una vocación residual, ni hay que considerar al laico como un cristiano de segunda, ni un actor de reparto, sino protagonista de la misión evangelizadora de la Iglesia, junto a los pastores y la vida consagrada»

«Sigamos construyendo juntos. Sigamos creyendo que los sueños se construyen juntos, desde la fraternidad, la comunión eclesial. La sinodalidad consiste en ir creando un “nosotros” eclesial compartido, es decir, que todos sintamos como propia la biografía de la Iglesia»

«Debemos abandonar el criterio pastoral del «siempre se ha hecho así» y tenemos que reinventarnos, ser creativos, imaginativos…»

Por Jesús Bastante

«Sigamos construyendo juntos. Sigamos creyendo que los sueños se construyen juntos, desde la fraternidad, la comunión eclesial. La sinodalidad consiste en ir creando un “nosotros” eclesial compartido, es decir, que todos sintamos como propia la biografía de la Iglesia». En su mensaje para Pentecostés, que lleva por título ‘Sigamos construyendo juntos. El Espíritu Santo nos necesita’, los obispos destacan «el papel fundamental» del laicado en la transmisión del Evangelio, en mitad del «gran reto y desafío pastoral de la sinodalidad» y del proceso sinodal que, justo este mes de junio, tiene uno de sus momentos cumbre con la reunión el 11 de junio de los delegados de todas las diócesis.

Antes, Pentecostés, Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, instituciones de marcado carácter sinodal. Y es que, sostiene la nota, «la sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, es su dimensión constitutiva. No nos referimos a algo accidental, secundario, sino al ADN de la Iglesia», más allá de «una reflexión teórica».

La vocación del laico no es residual

«La vocación laical no es una vocación residual, ni hay que considerar al laico como un cristiano de segunda, ni un actor de reparto, sino protagonista de la misión evangelizadora de la Iglesia, junto a los pastores y la vida consagrada», sostiene el mensaje de la CEE, que insiste en que «los laicos no están en la Iglesia para pedir a los párrocos o a los obispos que les atribuyan funciones».

Mensaje de los obispos españoles

«No se trata de ejercer un poder o de ocupar espacios en las estructuras eclesiásticas, sino que la participación de los laicos en la vida y misión de la Iglesia brota del sacramento del bautismo, desde donde descubren su vocación a ser misión, enviados, sin olvidar que, como afirma el Concilio Vaticano II, lo propio y peculiar de los laicos es su compromiso en el mundo», recalcan, abundando en que «una Iglesia sinodal es aquella en la que la Iglesia reconozca a los laicos y los laicos se reconozcan Iglesia, evitando caer en el clericalismo, que es uno de los problemas más serios que existe en nuestra Iglesia actual».

Este proceso sinodal, añaden, «nos debe llevar a vivir más intensamente la comunión y a promover espacios en los que todos nos sintamos protagonistas de la vida de la Iglesia y de su vocación misionera». Para ello proponen «diálogo profundo y escucha mutua», dos cualidades que no siempre han estado presentes en la relación de la jerarquía eclesiástica española con el mundo. Y con los fieles.

Nadie se salva solo

«En estos tiempos, marcados aún por la pandemia y por el drama de la guerra, por la inestabilidad económica, recibimos una llamada urgente a descubrir que nadie se salva solo, porque estamos todos en la misma barca en medio de las tempestades de la historia, pero sobre todo que nadie se salva sin Dios», añade el mensaje, que recuerda que, también, el proceso sinodal es «un proceso espiritual y está orientado al discernimiento», porque «el Espíritu Santo es el garante de la comunión, de la unidad que no es igual a uniformidad, sino que se expresa en la diversidad que nos conduce a la complementariedad».

«La sinodalidad eclesial no es solo una cuestión organizativa, sino que su finalidad es relanzar el sueño misionero, es la evangelización», recalca el mensaje de la CEE, que concluye reclamando cambiar el modo de actuar, sin «mirar hacia atrás con añoranza, con nostalgia del pasado». «Debemos abandonar el criterio pastoral del «siempre se ha hecho así» y tenemos que reinventarnos, ser creativos, imaginativos…».

«Estamos ante la posibilidad de un cambio profundo (…). La tarea es enorme, sus contornos no están totalmente definidos; no conocemos por dónde y cómo discurrirá este camino. No sabemos qué nos aguarda»

«Estamos ante la posibilidad de un cambio profundo (…). La tarea es enorme, sus contornos no están totalmente definidos; no conocemos por dónde y cómo discurrirá este camino. No sabemos qué nos aguarda. Solo que debemos ponernos en camino porque el Espíritu Santo nos necesita, nos llama a escuchar, discernir y seguir construyendo juntos un Pueblo de Dios en salida, que anuncie el Evangelio con alegría y sea fuente de esperanza en el momento actual», finaliza el documento, firmado por el presidente de la comisión y arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, y de la que forman parte Mazuelos, Reig, Gil Hellín, Pérez Pueyo, Santos Montoya, Arturo Ros, Jesús Orozco y Antonio Gómez Cantero, junto a Saiz Meneses y Sergi Gordo.

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